sábado, 23 de junio de 2007

Navarro rescata al Barça y prolonga la final


Tiene autoestima el Barça. Había caído en las dos citas anteriores con epílogos horribles y hoy no lo permitió. Fue práctico. Tiene carácter el Barça, que no se vino abajo tras ver cómo el Madrid le remontaba 16 puntos de diferencia. Logró sobreponerse por calidad y trabajo. También por concentración. Y, sobre todo, recuperó a su estrella, Navarro. Con 17 puntos el escolta azulgrana fue uno de los líderes de su equipo, que forzó el cuarto partido de la final (75-70). Tampoco desentonaron Trias y Marconato, que además de anotar 19 puntos y capturar 10 rebotes entre ambos, supieron frenar a Felipe Reyes. Al gran crack de la serie, que promediaba 20 y se quedó en sólo cinco y... los anoto en el último minuto. La buena actuación de Bullock, con 21 puntos, no fue suficiente.

Con una exhibición de efectividad, carácter y energía. Así empezó el Barça el encuentro. Como un equipo completamente diferente al de los dos encuentros anteriores. En poco más de cuatro minutos había recuperado tres pelotas, tantas como el martes -acabaría con 10 robos y 14 pérdidas, por 7 y 13 de su rival-. Y había logrado dejar al Madrid sin anotar. Con Bullock y Reyes bien defendidos y perdidos en ataque nadie respondía a las virtudes del grupo de Ivanovic.

Joan Plaza gesticulaba, muecas sin control, protestas varias. El Palau, lleno, enloquecía. Recordaba grandes noches. Grandes partidos, y lo que estaban viendo era digno de ser considerado como tal. El Barça defendía a milímetros, como cuando Bullock, casi desequilibrado, lanzó un triple y Kasun, bastante crecido, recuperó el balón. Navarro culminó el contraataque con un lanzamiento de 6'25. El escolta azulgrana anotó ocho puntos, dos triples sin fallo, en un primer cuarto en el que su equipo llegó a dominar 15-0.

Canasta de Raül López

Sólo Raül López, y en su segundo intento desde la línea de personal, supo anotar la primera canasta del Madrid. Era el minuto 5. La estadística lo resumía todo: 0 de 9 en tiros de campo del grupo de Joan Plaza, que no encontraba soluciones. Más difícil le pareció solucionar el problema tras la segunda personal de Reyes sobre Marconato. Se fue desquiciado, sin poder brillar como en los anteriores citas. Con un par de rebotes y dos canastas falladas se fue al banquillo el pívot cordobés, tras cometer su segunda personal. Su sustituto, Sekulic, poco más aportó, sólo un punto (24-8, minuto 10). Tuvo que ser Hernández-Sonseca, que se había pasado como espectador en los partidos del playoff, el referente interior en algunos momentos. En otros fue Hervelle, desafortunado en triples (1 de 5), pero el más contundente en rebotes (11).

Todo cambió en el segundo cuarto. Con Tunçeri como director de juego y revulsivo (siete puntos, dos triples) el Madrid empezó a aprovechar sus virtudes, su buena defensa y el rebote, para ir recortando la gran distancia. Y recuperó a jugadores, como Smith. Hasta entonces tan descentrado como poco preciso. Un triple del escolta estadounidense y un mate de Tomas situaron la diferencia en tan sólo cinco puntos (30-25, minuto 17).

Lakovic desde ocho metros y Trias, inmenso en defensa, volvieron a ampliar la ventaja azulgrana (37-27, minuto 19). Hasta que Basile protestó una falta que le señalaron que parecía más bien del infractor (Tomas) y le pitaron técnica. Empezó un carrusel de tiros libres para el Madrid (Smith, tras la segunda personal de Marconato), que igualó la desventaja. Grimau anotó al límite: 39-32. Descanso.

Dos versiones

En la reanudación, el Barça volvió a ofrecer dos versiones. Al principio, sin apenas esfuerzo, logró un parcial de 8-0 (45-32, minuto 22). A partir de entonces apareció el inédito Bullock. El alero norteamericano lideró la remontada de su equipo con once puntos en el tercer período. Y puso por delante al Madrid por primera vez en el partido con un triple, sobre la bocina, que tocó el tablero (53-54, minuto 30). Era un acierto moral para su equipo.

Hace unos meses el Barça hubiera sido incapaz de reaccionar a ese golpe. Antes le faltaba carácter, concentración. Ahora no. Por eso el conjunto azulgrana no se puso nervioso cuando Bullock anotó cinco puntos consecutivos (55-59, minuto 32). Se rehizo. Con sus mejores argumentos. Con velocidad y gran defensa. Con un parcial de 11-0, con Navarro como protagonista, devolvió la ilusión a un Palau dubitativo. Y, por primera vez, logró que el Madrid perdiera más pelotas (13), de las que recuperó (7).

Se quejaba Navarro que durante la serie, durante 80 minutos, sólo había lanzado tres tiros libres. Criticaba que los árbitros estaban siendo parciales, que dejaban jugar al Madrid. "Es escandaloso", decía el escolta azulgrana, que en los últimos cuatro minutos lanzó seis. Y anotó cinco. Fueron decisivos. Por más que Reyes anotara un dos más uno. El pívot cordobés sólo pudo anotar cinco puntos. Y la canasta a última hora de Tunçeri era anecdótica (73-70). Quedaban tres segundos y el propio jugador frenó a Lakovic, que no falló desde la línea de personal (75-70).

1 comentario :

Mónica dijo...

Tengo la impresión de que el Barça ganará mañana y forzará el quinto partido en Madrid. Y ese día veo más decisiva la aportación de jugadores como Hervelle o Trias que la de cracks como Navarro o Reyes. Decidirán los mínimos detalles.