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domingo, 30 de septiembre de 2007

Alonso abandona en Japón y se aleja de su tercer mundial tras la victoria de Hamilton

La grúa retira el monoplaza de Fernando Alonso, hoy en el cicuito de Fuji. -EFE

Suele decir Fernando Alonso que le encanta rodar en circuitos mojados. Disfruta porque corrió con lluvia gran parte de sus carreras en karts. En Fórmula 1 ha rodado 12 veces con agua en la pista. La penúltima, el pasado GP de Europa, ganó y prosiguió su remontada con Hamilton. La última, en el GP de Japón, la carrera más surrealista de los últimos años, puede costarle un Mundial.

Todo coincidió en la vuelta 41: Kimi Raikkonen paró en boxes, Lewis Hamilton se puso líder y Alonso no podía impedir que su monoplaza se deslizara por el trazado al hacer aquaplaning y se estrellara contra un muro. Tardó en salir del McLaren y ni tan siquiera se acordó en enseñar el dedo pulgar para decir que estaba bien, como en el GP de Brasil. Se quedó un momento detrás de una red del circuito viendo cómo rodaban los pilotos. Cómo, poco a poco, perdía la posibilidad de ganar su tercer mundial. Cómo Hamilton se acercaba más a ese sueño. Cómo la desventaja se ampliaba a 12 puntos a falta de 20 por disputarse.

"Está muy complicado"

"Tenemos que ser realistas, el título está muy complicado", reconoció el piloto español. "Necesitaríamos ganar las dos carreras y que Lewis sea quinto o sexto. O que abandone. ... algo que no ha pasado en todo el año", añadió, mientras su compañero Hamilton bromeaba con Heikki Kovalainen, segundo -Raikkonen completó el podio-. Estaba exultante el británico, que tras lograr su cuarto triunfo de la temporada en el circuito de Fuji, puede ganar su primer Mundial el año de su debut. Algo que nunca nadie ha logrado.

Hamilton fue el gran triunfador de una carrera caótica con siete abandonos y soporífica hasta la vuelta 19. Porque hasta entonces el coche de seguridad guió a los pilotos y sólo se vieron colisiones y errores de estrategia. Imperdonable que Ferrari optara por neumáticos intermedios y tuviera que cambiarlos poco después. Kimi Raikkonen y Felipe Massa pasaron de la tercera y cuarta posición a las últimas posiciones.

Massa siguió acumulando desgracias. Todo le pasa a él. Después fue penalizado por adelantar al safety car y más tarde se chocó con Alex Wurz y también se salió de la pista. Cuando se incorporó era 16º. Mejor iba Raikkonen, 12º. Hamilton lideraba la carrera con Alonso y Sebastian Vettel por detrás.

Sucesión de incidentes

Pero los incidentes o los amagos continuaron sucediéndose: el Super Auguri de Sutil se indendió por segundos y cerca estuvo de chocarse con Heidfeld, que poco después logró adelantar a Alonso, que ya había hecho su única parada prevista, y colocarse séptimo. Esa acción casi fue paralela a la salida de pista momentania de Hamilton, que tras incorporarse rozó el monoplaza de Robert Kubica. Era el tradicional guión del circuito de Fuji, donde siempre pasan cosas negativas. Hacía 30 años que no se celebraba el GP de Japón en este trazado propiedad de Toyota. Entonces, en 1977, murieron dos personas aplastadas por el Ferrari de Gilles Villeneuve y se dedidió aparcar el escenario porque no era seguro.

Aún habría más desengaños. El más decisivo el de Alonso, perjudicado por llevar parte del alerón roto tras un choque con Vettel, que abandonó tras colosionar con Webber. El piloto australiano también tuvo que acabar antes de tiempo. Los dos pilotos hubiesen sido podio. Ocuparon sus posiciones en ese momento Kovalainen y Massa -con todo lo que le había ocurrido-. Pero el piloto brasileño tuvo que pasar otra vez por boxes y perdió lo ganado. Aunque al final, en un golpe de genialidad, le arrebata a Kubica la sexta posición en los últimos metros y tras salirse de pista.

También progresó Raikkonen, que logró adelantar a Coulthard en otra maniobra de riesgo y al final quedó tercero. Incapaz de superar a Kovalainen, que proporcionó a Renault su primer podio de la temporada. Ése podría ser el próximo de Alonso. Como Ferrari o Toyota. "Se han dicho muchas tonterías sobre eso. Nada de eso es cierto, pero me río de esas pantochadas", dijo Alonso. "Ahora tendré menos presión y podré divertirme más". El Mundial parece una utopía. Un milagro nada común.

Victor Claver, mates sin límite

Victor Claver a punto de culminar un mate con una mano - EFE

Su progresión parece no tener límites. Su imaginación, tampoco. Sonreía Victor Claver (Valencia, 1988) mientras hablaba con las animadoras de la Supercopa. Les dijo su plan: ellas tenían que colocar en la canasta el sombrero marrón que tenía en las manos. Él se encargaba del resto. Cumplió su palabra: se impulsó en el aire, cogió el objeto con la mano izquierda y con la derecha, décimas de segundo después, machacó. El joven alero de Pamesa Valencia se puso el sombrero y volvió a sonreír, con timidez, casi sin enseñar su corrector dental.

No cambió su cara cuando vio que el jurado le daba 50 puntos, no le premiaba con la máxima puntuación: 52'50. El público que llenaba el Bizkaia Arena de Bilbao estaba con él. Por su acción y porque su único rival, James Singleton, no había hecho algo tan original -gran mate de arriba a abajo y con la cara rozando la canasta- y, además, era jugador del rival vasco en la élite, el Tau.

Singleton y Teletovic

Pese a todo Claver seguía líder del concurso de mates del primer título oficial de la temporada. Dependía de él mismo. Aplaudió el tercer mate de Singleton: su compañero Mirza Teletovic tiró la pelota al borde del tablero y aquel cogió el balón y lo machacó. Sí logró la mejor puntuación: el público seguía con Claver.

Aún le quedaba otra sorpresa al alero valenciano, que se colocó de espaldas, lanzó la pelota para adelante, esperó a que botara, saltó en el centro de la zona y culminó con la mano derecho. Ahora sí lograba la mejor puntuación. Era el ganador, se convertía en el segundo español en conseguirlo tras el amateur Cuellar.

"Nunca pude imaginarme que ganaría este concurso. Es increíble", dijo Victor Claver, que no precisó en qué gastaría los 7.000 euros del premio. "Quizás en una cenita". Allí estaría su padre, su gran valedor, que hizo lo imposible para que acabase jugando en la Fonteta, pero que no precipitó su fichaje y siempre tuvo claro que el jugador no podía aparcar los estudios. Por eso no quiso cambiarle de los Maristas, de su colegio.

Seis meses antológicos

Lleva Claver seis meses antológicos. Ha pasado de ser un joven medio desconocido que jugaba esporádicamente pocos minutos a ser uno de los ídolos de la Liga ACB. Debutó en la tercera jornada ante el Barça en el Palau Blaugrana, donde apenas jugó tres minutos e intentó un triple. Logró su primer punto tras jugar siete partidos más, contra el Gran Canaria. Y en la cita siguiente, el pasado 6 de abril ante el Akasvayu, se encumbró: se presentó en sociedad.

El alero valenciano entró con 61-43 y no defraudó al técnico Fotis Katsikaris. Claver anotó cuatro canastas sin fallo (ocho puntos) y se atrevió con dos mates. Fue el gran revulsivo y el Pamesa acabó venciendo 71-74. Pero cuando se consagró fue en cuartos de final de la ACB ante el Real Madrid, especialmente en el tercer partido de la serie, cuando anotó 18 puntos. Nadie lo había logrado en playoffs con esa edad.

El penúltimo sueño del jugador valenciano fue ser uno de los tres invitados para ir a la concentración previa al Eurobasket. El último ha sido ganar el concurso de mates. Logros que no sorprenden a aquellos que lo vieron brillar en el Torneo Júnior de L'Hospitalet. La Benetton se ha interesado por él. La NBA le sondea. Su futuro, como sus mates, parece no tener límite.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Stoner: un campeón precoz e infravalorado

Stoner posa ante los fotógrafos tras proclamarse campeón del mundo. -EFE


Parece que el éxito no le inmute, que ganar un mundial de MotoGP tres carreras antes del final y con 83 puntos de ventaja sobre un heptacampeón como Valentino Rossi sea pura rutina. El nuevo Casey Stoner (Southport, Australia, 1985) es así: cerebral, introvertido, infalible.

"No exteriorizo demasiado mis sentimientos. No soy español ni italiano", explicaba hace meses al diario El País. Por eso, cuando cruzó la línea de meta del circuito de Motegi, cuando era campeón del mundo -el segundo más joven de la historia en la categoría reina tras Freddie Spencer-, apenas se concedió un caballito el piloto australiano.

No estaba satisfecho Stoner
. No le había gustado la forma de lograr su gran éxito: había completado su peor carrera de la temporada. Salió noveno, desde la tercera línea de la parrilla, y acabó sexto, lejos de su compañero de Ducati Loris Capirossi, que ganó en Japón por tercer año consecutivo -Randy de Puniet y Toni Elias completaron el podio, y Dani Pedrosa se cayó y abandonó-. Su único rival, Rossi, fue 13º, desquiciado, una vez más, con su moto. No era cómo quería ser campeón del mundo.

El autógrafo

Sólo se emocionó Stoner cuando abrazó a su madre, Bronwyn, y a su esposa, Adriana, a la que conoció en Phillip Island hace cuatro años, cuando aún estaba en 125cc. Ella le pidió un autógrafo en el paddock: se gustaron. A principios de año se casaron y desde entonces Stoner ha cambiado. Sigue siendo muy ambicioso, pero sabe serlo con sangre fía. Cuesta imaginarse que el piloto australiano vuelva a estar envuelto en polémicas como las del GP de Portugal del año pasado, cuando llegó a chocarse con Dani Pedrosa en la sesión de calificación y fue multado con 1.000 dólares.

Seguramente mientras rodaba los últimos kilómetros en Japón, en un trazado medio mojado, Stoner repasaba sus inicios. Los dos años que convivió en el Centro Neurálgico de Operaciones en Cardedeu (Barcelona), donde Alberto Puig, su descubridor, le dio los primeros consejos. Allí la familia Stoner instaló su caravana con la que se fueron de Kurri-Kurri con la esperanza de ver triunfar a Casey. Motivos tenían: acumulaba 42 títulos nacionales de dirty track. No se equivocaron. En su período en España compaginó algunas carreras del Campeonato de España y el británico. Ganó doce pruebas.

Puig le ayudó para correr con una Honda y Wild card dos pruebas del mundial de 125cc. En su debut en el GP de Gran Bretaña fue 17º; en Australia, 12º. El último favor que le hizo su mentor fue ponerle en contacto con Lucio Cecchinello, que lo fichó para competir con Aprilia en 250cc. Fue una decisión desacertada, ya que no se adaptó e incluso se fracturó el hombro en pretemporada. Eso sí, en la tercera carrera, en Jerez, acabó sexto y puntuó, con 16 años y poco menos de siete meses. Continúa siendo el más joven en haberlo hecho en el cuarto de litro.

Duelo con Pedrosa

En 2003 bajó de categoría, corrió en 125cc sin demasiada suerte. Un año después, con una KTM, Stoner tampoco brilló. Subió a 250cc en 2005 y se transformó: fue subcampeón tras protagonizar un buen duelo con Dani Pedrosa, y, como el español, subió a MotoGP en 2006.

El año de su debut en la máxima categoría fue complicado, mucho, para Stoner. Tuvo hasta 14 accidentes y poco tardaron sus detractores en apodarle Rolling Stoner. Empezaba en las primeras posiciones -de hecho en su segunda carrera, en el GP de Qatar, logró la pole- y acababa en el suelo. Un curso después aún no se ha caído, pero el piloto de Ducati no cree que haya mejorado tanto como piloto. Dice que ahora sí que está en un buen equipo y tiene una buena moto. En Honda LCR, con neumáticos Michelin, se sentía desaprovechado -"quieren que ganen algunos y no quieren que ganen otros"-.

"Merezco un respeto"

Stoner sigue considerándose infravalorado. No puede asumir que muchos menosprecien su título por los pésimos neumáticos que han tenido Honda y Yamaha durante gran parte de la temporada y por las motos poco fiables de Rossi y Pedrosa. "No digo que sea el mejor, pero merezco un respeto", exigía el piloto australiano en Marca antes del GP de San Marino, donde logró su último triunfo. Lleva ocho en 15 carreras.

Tampoco está satisfecho Stoner con su sueldo. Exigirá mejorar su contrato, que es uno de los más bajos del circuito, apenas 800.000 euros. Treinta veces menos que un Rossi que no triunfa desde 2005. En el GP de Japón Il Dottore volvió a fracasar, como cuando se cayó en Cheste el año pasado. Pero esta vez no fue culpa suya.

El heptacampeón tuvo que pasar por el box cuando era líder, tras remontar desde la séptima posición (perdió cinco puestos en la salida). Cambió su moto como todos, porque los neumáticos intermedios de su Yamaha estaban desgastados. Pero, de nuevo, la máquina le falló, y tuvo que parar otra vez. Se incorporó 11º y poco después se salió del trazado. Su moto era ingobernable. Como cuando la escudería japonesa era mediocre y el propio Rossi dominaba con la Honda.

Ahora quien gana es Stoner. Un campeón precoz e infravalorado. El triunfador del mundial de los neumáticos.

lunes, 17 de septiembre de 2007

El momento que Gasol no se merecía

Pau Gasol se lamenta tras fallar la última canasta ante Rusia. -EFE

La suerte es demasiado caprichosa. Es capaz de concentrarse en alguien mediocre y eternizarlo. También de condenar al mejor. No se merecía ese momento Pau Gasol, sin duda, el gran icono de la mejor selección española de la historia. Era el último ataque: España ganaba 59-58, quedaban poco más de 30 segundos y el ala-pívot protegía el balón ante Robert Holden. El jugador, un base estadounidense espectacular que Putin quiso nacionalizar ruso, le robó el balón.

Holden quiso consumir la posesión y lanzó casi al límite, ante José Manuel Calderón. La pelota tocó en el aro, subió al cielo y cayó limpia. Dentro. Era el 59-60, tan sólo dos segundos y cuatro décimas quedaban por jugarse. Poco en cualquier deporte, suficiente en básket.

Pepu Hernández pidió el tiempo muerto: Carlos Jiménez sacaría de banda y Pau Gasol se jugaría el último tiro. Así fue. El ala-pívot tiró: tocó el aro, se salió y el rebote fue a parar a un jugador, Anton Ponkrashov, que apenas había disputado minutos durante el Eurobasket y que había sido básico en la final. Rusia era campeona. Gasol se tiró al suelo, se agarró los pelos. No entendía por qué le había pasado a él. Tardó en levantarse. Cuando lo hizo uno de los primeros en abrazarle fue la estrella del rival, Andrei Kirilenko, el MVP del Eurobasket (17 puntos y cinco rebotes en la final). Un gesto sincero entre dos grandes amigos.

Miembro del quinteto ideal

Pero Gasol quería estar solo. Los fotógrafos le rodeaban y él hacía tiempo, sentado con los brazos cruzados. Fue el último en aparecer para recibir la medalla de plata, apenas gesticuló cuando le dieron el trofeo como miembro del quinteto ideal del torneo junto a Calderón, Nowitzki, Siskauskas y el propio Kirilenko.

Fue un desenlace cruel para una de las finales con menos puntos del básket moderno. Por primera vez en la etapa de Pepu Hernández como seleccionador España no llegó a 70 puntos. Y con 59 puntos y fallando hasta 11 tiros libres es complicado ganar. También con 7 de 35 en tiros de dos. Más si cabe si el mejor jugador, en este caso Pau Gasol, tiene su peor día (3 de 12 en tiros de dos, un triple y 5 de 12 desde la línea personal, 14 puntos y otros tantos rebotes).

Inicio sensacional

El inicio de España fue difícilmente superable. Parecía la repetición de la final de Saitama ante Grecia. Anotó 15 puntos en los primeros cinco minutos, con dos protagonistas que apenas tuvieron minutos en semifinales (Rudy Fernández y Felipe Reyes, nueve puntos entre ambos) y con uno que seguía su paso firme hacia el MVP: José Manuel Calderón. Dos triples del base extremeño pusieron el 15-4. El técnico David Blatt tuvo que pedir tiempo muerto y replantearse la defensa. Optó por la zonal.

Pero Rusia, con el cambio táctico, no mejoró: siguió obsesionada con tirar de tres (1/8 en el primer cuarto) y su gran estrella Andrei Kirilenko no podía con Pau Gasol y ya acumulaba dos personales. Pepu Hernández consideró que era un momento ideal para dar minutos a todos, y en el primer cuarto jugaron diez de los doce jugadores. Sumó Marc Gasol desde la línea de personal (5/6), también Carlos Cabezas, que tras un robo anotó una canasta afortunada que tocó en el tablero (22-11, minuto 10).

Salvados por los triples

A partir de entonces España empezó otro partido completamente distinto. La selección perdió la fiabilidad mostrada durante todo el torneo. Empezó a no funcionar. En el segundo cuarto se salvó con tiros desde más allá de 6'25. Sólo anotó cuatro triples: Garbajosa, dos de Calderón y... Pau Gasol. El ala-pívot sólo anotó esa canasta en toda la primera parte. Falló sus cuatro tiros de dos, pero estuvo bien en defensa (siete rebotes). Tampoco estaba bien Juan Carlos Navarro, que ni tan siquiera había anotado.

Si España no funcionaba bajo la canasta (3 de 18), Rusia se sostenía con canastas cercanas (11/19) y había perdido su obsesión por los triples. Su pareja titular (Kirilenko y Savrasenko) llevaba 16 puntos por tan sólo siete de la dupla del grupo de Pepu Hernández (Gasol y Reyes).

Todo pareció más fácil tras el descanso. En poco más de dos minutos tres de los hombres más decisivos de la selección rusa se cargaron con tres personales. Primero Kirilenko y después Savrasenko y Monyia. Pero España no aprovechó la ocasión para distanciarse en el marcador: Gasol seguía sin funcionar y sólo Calderón, el MVP moral de este Eurobasket, guiaba como podía a un conjunto descentrado. Un triple del base internacional, un robo suyo que acabó en canasta de Garbajosa y dos tiros libres de Jiménez le dieron a España su última ventaja importante (49-41, minuto 28).

Holden revolucionó entonces a Rusia, que logró un parcial de 0-10 con dos triples, con la solución que antes había sostenido a España (49-51, minuto 31). Entonces Pau Gasol resurgió: forzó la eliminación de Khryapa y Savrasenko, anotó siete puntos en apenas tres minutos, pero falló tres tiros libres (57-54, minuto 38).

El partido se convirtió en un carrusel de errores y decisiones precipitadas de ambos equipos. Holden fallaba una penetración fácil y Kirilenko intentaba un triple imposible o una canasta de espaldas, que hubiese sido una jugada de dos más uno. No erró desde la línea de personal.

España no supo construir bien el siguiente ataque y Jiménez perdió el balón ante Kirilenko. En las manos del MVP del torneo se inició la contra, que culminaría Morgunov a 43 segundos. Después el drama: el momento de Holden, el momento de Gasol. La decepción.

Rossi gana su duelo con Pedrosa en Portugal y aplaza el título mundial de Stoner

Rossi celebra su cuarta victoria de la temporada en Estoril (Portugal). -EFE

"Cuesta ganar... Es muy difícil", dijo Valentino Rossi (Urbino, Italia, 1979) con una gran sonrisa. Acababa de conseguir su cuarto triunfo en su temporada más nefasta, de superar en un carrusel de adelantamientos espectaculares a su teórico gran rival en la élite, Dani Pedrosa, que acabó segundo. Había sido mejor que Casey Stoner, tercero, el piloto que le había apartado del liderato hasta 85 puntos. Il Dottore, por un día, volvió a ser el de antes. Lo hizo en el GP de Portugal, en Estoril, donde el año pasado soñó con su octavo mundial tras la caída de Nicky Hayden.

"Estoy muy contento. Ha sido una gran batalla con Pedrosa. Hemos demostrado que si los neumáticos funcionan (Michelin utilizó gomas nuevas), estamos ahí arriba", recalcó Rossi, que superó a su rival en la penúltima vuelta, por el interior. "Al menos he impedido que hoy se proclamara campeón Stoner", añadió el piloto italiano, que a falta de cuatro carreras está a 76 puntos del líder. Continúa siendo una barbaridad.

No ganaba Rossi desde el pasado 30 de junio en Holanda. Y en Estoril pareció que continuaría su mala racha. En la salida perdió dos puestos: pasó a ser quinto. Sigue sin empezar bien las carreras. Pero poco tardó el piloto de Yamaha, que ya se había impuesto cuatro veces en Portugal, en arreglar su error. Primero superó a Melandri, después, por el interior, a Hayden, apurando la frenada al límite. Stoner y Pedrosa habían cogido una ventaja considerable, que el heptacampeón se encargó en reducir poco a poco.

Como en Brno

En la quinta vuelta Rossi ya era el más rápido. En la novena, pasó a Stoner, que se quedó retrasado. Su último obstáculo era Pedrosa, con el que mantuvo el mejor duelo de la temporada. Sólo habían tenido un enfrentamiento igual en el GP de la República Checa del año pasado.

Se intercambiaron la primera posición varias veces, con adelantamientos prodigiosos y fallos impropios -incluso Stoner se acercó demasiado-. Fue Pedrosa quien estuvo más tiempo liderando la carrera: "Cuando él iba delante no iba a tope. Me ha estudiado, ha preferido dejarme tirar. Me ha atacado en las últimas vueltas, algo que ya había contemplado". Rossi lo corroboró:
"Había dos o tres puntos en los que era más rápido que Pedrosa y ahí le he buscado". El piloto de Yamaha dedicó su triunfo al ex campeón del mundo de Rallys Colin McRae, que falleció ayer en un accidente de helicóptero en Escocia.

Alonso se pone a dos puntos de Hamilton el día del tercer doblete de Ferrari

Alonso rocía con champagne a Raikkonen y a Massa en el podio del GP de Bélgica. -EFE

Otro paso fundamental de Fernando Alonso. Otro resultado importante para lograr su tercer mundial consecutivo. En el GP de Bélgica el piloto español consiguió el mejor resultado posible, el tercer lugar, con Kimi Raikkonen y Felipe Massa por delante, con Lewis Hamilton, cuarto, detrás. A falta de tres carreras, con la gira europea concluida, el bicampeón está a tan sólo dos puntos del liderato, tras recortar 12 en las últimas seis citas.

"Me voy contento. Superar a mi compañero era mi gran objetivo y lo he logrado", explicó Alonso, que reconoció la tremenda superioridad de Ferrari. "
No hemos podido luchar contra ellos", analizó el piloto de McLaren. Porque en el mítico circuito Spa-Francorchamps los bólidos rojos fueron inalcanzables desde el primer instante. En la octava vuelta Raikkonen ya le sacaba casi siete segundos al bicampeón mundial, en la 22, en el ecuador de la carrera, más de 15.

Dos o tres décimas menos en ritmo

Pronto, demasiado, tuvo que asumir que las dos primeras plazas serían para Ferrari -"teníamos dos o tres décimas menos en ritmo de carrera"-. La escudería de Maranello tuvo su mejor día de la temporada: logró el tercer doblete, sus podios 600 y 601 y se proclamó campeón del mundial de constructores por 15ª vez en la historia, tras la sanción de la FIA a McLaren.


Nada cambió en las primeras posiciones en una salida vistosa. Raikkonen y Massa rodaron con parsimonia, primero y segundo respectivamente, Hamilton intentó superar a Alonso, que supo defenderse, taponarle. Los dos monoplazas rodaron en paralelo, e incluso el McLaren del piloto británico se salió por una zona con escapatoria, pero pudo reincorporare. "Tuve suerte de conservar la tercera posición", resumió el piloto español. "Fernando fue muy duro", replicó Hamilton, "Siempre se está quejando de las maniobras antideportivas de los demás, pero en ese momento se abrió todo lo que pudo sabiendo que yo estaba allí".

Idéntica estrategia

Fue cuanto menos curioso que la primera estrategia de Ferrari y McLaren fuese idéntica: tanto Raikkonen como Alonso se pararon a repostar en la vuelta 15, y Massa y Hamilton, en la 16. Fue la anécdota para cerrar una semana en la que se habló más de los correos electrónicos entre Alonso y De la Rosa y de las llamadas entre Nigel Stepney, ex director técnico de Ferrari, y Mike Coughlan, ex jefe de diseño de McLaren que del propio GP de Bélgica.

También coincidieron, a medias, en la segunda parada en boxes. Tanto Alonso como Massa repostaron a 12 vueltas del final, una antes que Raikkonen. Más apuró Hamilton, que no pasó por el pit lane hasta que faltaban ocho giros, obsesionado con recortar las distancias con su compañero e escudería. Su ambición a punto estuvo de costarle el abandono. Volvió a salirse del trazado por unos segundos.

Todo estaba sentenciado: Raikkonen -no he tenido problemas, todo ha ido perfecto"- igualaría el récord de victorias seguidas en el GP de Bélgica de Michael Schumacher (tres), Massa sería segundo y Alonso seguiría sin ganar en Fórmula 1 en su circuito favorito.

El octavo puesto

La emoción sólo estaba atrás: Heikki Kovalainen, de Renault, defendía como podía la octava posición ante Robert Kubica, de BMW Sauver. Era la pugna por el último punto de la carrera. Al final el piloto finlandés de la escudería francesa resistió. Fue un pequeño premio para Flavio Briatore, que vio cómo su otro corredor, Giancarlo Fisichella, abandonaba en la primera vuelta.

El director de Renault anunciará en el próximo GP de Japón quienes serán los dos pilotos del equipo en 2008. Piensa en el retorno de Alonso, por mucho que el manager de éste diga que su marcha de McLaren es "imposible". Muchos afirman que el piloto español volverá donde triunfó. Que se irá de un sitio en el que no se siente valorado. Donde está a tan sólo dos puntos del liderato.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Pese a todo, finalistas

Navarro se encara con Diamantidis tras recibir una dura falta de éste. -EFE

Con todo en contra. Con la presión de ser el anfitrión, con un rival que parece desconocer cuál es el límite de lo legal y con unos árbitros nefastos, descaradamente parciales. Como los grandes campeones, España se sobrepuso a todo para clasificarse para la final del Eurobasket. La selección ganó a Grecia (82-77), un equipo acostumbrado a marcadores apretados, a exprimir sus recursos sea cual sea la receta. Rusia, que se impuso 86-74 a Lituania con 29 puntos de Andrei Kirilenko, será el último rival hacia el oro. El último obstáculo para la mejor generación española de la historia.

El final fue casi tan trepidante como el desenlace de la semifinal ante Argentina en el Mundial de Japón. Entonces España desperdició varios tiros libres y el contrario pudo ganar en la última posesión. La selección no defendió bien y el triple de Andrés Nocioni no entró. Ahora no comete esos errores. A sus jugadores no les condiciona la presión: no erraron ninguno de los tiros libres de los últimos segundos (27 de 28 al final). Y desde la línea personal, a falta de 11 segundos, Juan Carlos Navarro anotó los dos decisivos (82-76). España era casi finalista, y el escolta internacional, autor de 23 puntos, tenía gran parte de culpa. Tanto o más que José Manuel Calderón y Pau Gasol.
Entre los tres anotaron 64 de los 82 puntos de España.

Navarro, genial

Dice que ha perdido la obsesión que tenía por anotar, que ahora sabe cómo hacer jugar a sus compañeros. Cómo mejorar el rendimiento del colectivo. Ahora Navarro tira menos y con más acierto. Acabará este Eurobasket, que empezó lesionado, en un gran momento de forma. En un estado ideal para incorporarse a su aventura en la NBA.

Ante Grecia el rendimiento de Navarro no pudo ser mejor. Jugó a ritmo de triple. Anotó cinco de sus seis intentos. Siempre en los momentos en los que peor lo estaba pasando el grupo de Pepu Hernández, cuando los árbitros eran más permisivos con el rival.

Calderón

Pero fue José Calderón el primero en relanzar a la selección. Al menos por oportunismo, es un digno
candidato al MVP del torneo. Su actuación está siendo una de las más decisivas. El base extremeño sabe elegir cuándo su equipo necesita más sus canastas.

Lo hizo ante Rusia, repitió en cuartos de final ante Alemania. Prosiguió su trayectoria ante el grupo de Panagiotis Giannakis. Cuando España perdía pelotas absurdas y sólo podía frenar al rival con faltas personales (Felipe Reyes cometió dos en los primeros tres minutos, fue sustituido por Jorge Garbajosa y no volvió hasta la segunda parte). Con un triple de Dimos Dikoudis la selección helena logró su máxima ventaja en todo el partido (6-10, minuto 5). Entonces reaccionó el grupo de Pepu Hernández, con Pau Gasol (ocho puntos en el primer cuarto) y, especialmente, con Calderón, que anotó tres triples consecutivos (22-18, minuto 9).


Spanoulis, líder

Todos señalaban a Dimitris Diamantidis, MVP de la pasada Euroliga, y a Theo Papaloukas, el eterno suplente que se exhibió ante Eslovenia, como los grandes peligros de Grecia. Pero acabaron siéndolo Kakiouzis (8 puntos) y, sobre todo, Spanoulis, que se ha pasado el año de agitatoallas en Houston Rockets. Ninguneado. Apenas jugó 272 minutos en 31 partidos.

Spanoulis, que hace días firmó por el Panathinaikos, apareció cuando mejor estaba jugando España, liderada por un excelente Navarro y un pragmático Calderón. Un lanzamiento de tres de Carlos Cabezas puso la máxima ventaja de la selección (37-26, minuto 15), pero el propio base cometió una antideportiva absurda y ahí empezó la reacción helena, con el propio Spanoulis como protagonista. El escolta heleno anotó siete puntos consecutivos, con triple incluido (39-39, parcial 2-13). España cayó en la precipitación -acumuló tres triples surrealistas- y en cinco minutos sólo fue capaz de culminar dos jugadas. La última de Pau Gasol. Con 41-39 se llegó al descanso.
Polémica

En la reanudación, reapareció Reyes, pero poco tardó en volver al banquillo. No era día de riesgos. El ala-pívot del Real Madrid no estaba rindiendo: Garbajosa era una opción mejor. Grecia endureció más su defensa. Era la receta ideal con unos árbitros parciales y que serían indignos para cualquier partido entre aficionados. El partido transcurrió entre broncas, malas caras y demasiada polémica. Entre empates: a 43, 45, 47 y 50. Era una igualdad condicionada. Gasol, en su línea (23 puntos y seis rebotes), estaba especialmente desquiciado: "¿No es antideportiva? Bien, bien", le decía al colegiado principal.

El encuentro se convirtió en un duelo de anotadores entre Spanoulis y Navarro y en una pugna que pudo llegar a las manos. El escolta de los Grizzlies se encaró con Diamantidis: acababa de recibir una dura falta de éste que los árbitros no consideraron antideportiva. Navarro sostuvo a España en el tercer cuarto, en el que anotó nueve de sus 23 puntos (59-60).

El último cuarto pareció doble. Es lo que tiene la polémica. Los árbitros le regalaron varios tiros libres a Grecia, como los de la técnica a Rudy por fingir -supuestamente- una falta. O canastas, como una acción no continuada de Lazaros Papadopoulos, que sólo anotó tres puntos y fue anulado por completo por Gasol.
Pero España supo sobreponerse. Con un triple de Calderón volvió a colocarse por delante (68-67, minuto 38) y ya no cedió más. Metió los tiros libres decisivos. El gran partido de Spanoulis (24 puntos) no le bastó a Grecia, que echó de menos a Papaloukas. No era el día del jugador que más cobra en Europa: a falta de 13 segundos, con 82-76, quiso intercambiarse el balón de mano y lo perdió. España, pese a todo, era finalista.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Semifinalista exquisito

El base Calderón, que anotó 17 puntos, entra a canasta ante Jagla. -EFE

El duelo entre dos grandes estrellas de la NBA acabó decantándose por la calidad y la ambición de un colectivo. El tan promocionado enfrentamiento entre Pau Gasol y Dirk Nowitzki casi no existió. Ninguno de los dos fue decisivo (siete y 11 puntos, respectivamente). España no necesitó a su icono para ganar en cuartos de final 83-55 a Alemania, a la que no le bastó la actuación de su jugador franquicia, poco activo, borrado por la gran defensa de la selección.

Triunfó el grupo de Pepu Hernández como equipo y José Manuel Calderón en lo individual. El base, con 17 puntos, fue el jugador que rompió el partido. Quien dejó más fácil el camino hacia las semifinales, en las que España se enfrentará el sábado al vencedor de la eliminatoria entre Eslovenia y Grecia, que se jugará mañana.

"España es un equipo extraordinario", asumió el técnico rival Dirk Bauermann en la rueda de prensa. Dijo que es un grupo exquisito que tiene las ideas muy claras. Se refería a una selección que se había exhibido el día en el que Pau Gasol apenas había intervenido (siete puntos y cinco rebotes) y que ganó por casi 30 puntos habiendo lanzado hasta 26 tiros menos. Porque España, en la que volvió a aparecer Navarro (12 puntos) tras el descanso ante Rusia, sólo capturó tres rebotes ofensivos (por 19 del rival). Un récord negativo que minimizó con sus grandes marcajes y por la impaciencia del contrario.

Cerebral Calderón

Calderón
(Villanueva de la Serena, Badajoz, 1981) es el jugador más cerebral de este equipo. Quien aparece cuando las cosas funcionan mal o, simplemente, no funcionan. También cuando lo hacen a medias, como ante Alemania hasta el segundo cuarto. El jugador de los Raptors ha progresado mucho en este último curso: se siente más anotador, tira más, pero con bastante criterio. Volvió a demostrarlo otro día más. En los últimos cuatro minutos de la primera parte anotó nueve puntos sin fallo. Del ajustado 26-22 se pasó al 40-27 del descanso.

Hasta entonces
Alemania había resistido. Sabía que tenía que cambiar su filosofía y lo hizo. Su juego no podía depender sólo de Nowitzki. Para ganar a España necesitaba mucho más. Así lo entendió el propio jugador, que si bien estuvo bien defendido por Reyes -de nuevo titular- primero y Garbajosa después, cedió el protagonismo -en este caso desacierto (2 de 6 en tiros de dos y 2 de 4 en triples)- a sus compañeros. El primero en asumir el rol de líder fue Patrick Femerling. Otro 2'13, aunque sólo se parezcan en la camiseta. El nuevo pívot del Alba Berlín fue quien más hizo daño en la pintura: anotó cuatro puntos en apenas un minuto. Y tan pronto como los celebró, se fue al banquillo con dos personales (8-9, minuto 5).

Okulaja, errático

Sin Femerling, sin un buen complemento interior -Stephen Arigbabu no lo es- Alemania se descompuso. Vio cómo Jorge Garbajosa anotaba, nada más entrar, sus dos primeros tiros y cómo Rudy Fernández le clavaba un triple en la cara a Nowitzki. Pero sobre todo, cómo Ademola Okulaja se empecinaba en lanzar como fuera (1 de 8 en tiros de dos al final).

Así que España, con una bomba de Juan Carlos Navarro, obtuvo una renta considerable (18-11), que rebajó el grupo germano con una gran acción individual de Mithat Demirel. Un triple en carrera sobre la bocina y ante Carlos Cabezas (18-14, minuto 10). Era un resultado meritorio: Pepu Hernández ya había utilizado a diez de sus doce jugadores.

El consuelo de Nowitzki

En el segundo cuarto Alemania reaccionó, aunque sólo fuera por la calidad de Nowitzki, que se había entrenado a conciencia durante meses para este torneo. Clasificarse para los Juegos Olímpicos de Pequín del año que viene era su gran consuelo para cerrar una temporada en el que había recibido el MVP de la fase regular de la NBA con su equipo, Dallas, eliminado a la primera. Pero el ala-pívot germano sólo tuvo un par de acciones buenas seguidas en todo el partido. Demasiado poco.


En la primera, Nowitzki le sacó la falta personal a Marc Gasol y anotó un tiro libre. Tras el rechace del segundo, anotó su último triple (20-18). Sólo volvió a lograr dos puntos más en todo el partido. Un balance horrible para el que seguramente será el máximo anotador del torneo
(promedia 22'40 puntos por los 19'2 de Türkoglu y los 18'9 de Gasol y Parker).

Nowitzki era un referente alicaído. Un espectador más de los recursos de España: Navarro anotaba dos triples seguidos, y Calderón hasta 15 puntos en sólo ocho minutos, entre la mitad del segundo cuarto y el inicio del tercero (45-29).

Todo parecía sentenciado. Así fue. Pepu Hernández quiso dar minutos a los menos habituales e incluso Sergio Rodríguez se tranquilizó, aparcó la tensión que le había acompañado durante todo el Eurobasket. Pero especialmente destacó Marc Gasol, que demostró que es un recambio muy válido. El pívot del Akasvayu continúa jugando minutos de calidad: esta vez aportó 10 puntos y cinco rebotes. También sigue destacando Rudy, el protagonista de las jugadas más espectaculares. Siguen sumando Mumbrú y Cabezas. Todos. Triunfó el colectivo
. El semifinalista exquisito. Ni rastro del tan promocionado duelo.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

El mejor final para el peor inicio

Pau Gasol celebra una canasta de un compañero ante Israel. -EFE

Tiene un corte de pelo alternativo y barba floja. No corresponde al perfil de estrella mediática, sino al de alguien anónimo. Pero
Pau Gasol (Sant Boi de Llobregat, Barcelona, 1980) es un fuera de serie. Es el gran referente de la selección, además del deportista más cercano para el público según las encuestas. No le importa quedarse a firmar autógrafos a los niños ni hacerse fotos con los que le abordan por la calle. Asume que es el precio que tiene que pagar.

Apenas necesitó 18 minutos Pau Gasol ante Israel para ser el máximo anotador de un partido peculiar (99-73). El pívot internacional anotó 26 puntos y capturó siete rebotes en el encuentro en el que la selección empezó peor (recibió 29 puntos en el primer cuarto) y acabó mejor (99). Con este nuevo triunfo
España finaliza la segunda fase como primera del grupo E y mañana sabrá su rival en cuartos de final, que saldrá del ganador del partido del F entre Italia y Alemania.

Descanso para Navarro

Pepu Hernández, que dio descanso a Juan Carlos Navarro por precaución, apenas puso a Gasol en la segunda parte. No hacían falta sus espectaculares números (10 de 13 en tiros de dos). Recambios como Berni, Reyes o Mumbrú cumplían con creces. Al lado de la estrella de la selección estaba, posiblemente, el segundo líder del grupo, José Manuel Calderón, que, de nuevo, había aparecido en los momentos decisivos, cuando España peor estaba jugando.

Israel es un equipo acostumbrado a ganar a la generación de oro. La última vez lo logró en el Eurobasket de 2005 y hoy dio a entender que repetiría.
"Nos costó coger el ritmo, arrancar", asumió Gasol. Exacto: la selección comenzó peor que nunca. La defensa, muy vulnerable, permitía canastas fáciles (10 de 11 en tiros de dos), que jugadores anotaran prácticamente solos. Tapiro y Green eran los que más se beneficiaban de esos despistes. Y Sergio Rodríguez, esta vez titular, el exponente de la precipitación. Comprensible, no le están saliendo las cosas bien.

Líder Calderón

España se sustentaba como podía a base de rebotes y puntos de Pau Gasol. No entraban los triples que solucionaran el juego anárquico. Hasta cuatro casi consecutivos falló, en apenas tres minutos, la selección, que llegó a perder por 12 puntos (22-34, minuto 11). Entonces resurgió Calderón, demostrando que no tiene recambio en este grupo. El base extremeño anotó 12 puntos (dos triples), los de la desventaja, en el segundo cuarto. Así que se llegó al descanso con la diferencia casi neutralizada (47-48).

Poco tardó Green en cometer su tercera personal en la reanudación. Apenas unos segundos. La estrella de Israel no cumplía. Sí sobresalió el icono de España, Gasol, en lo poco más que jugó. En seis minutos sumó otros tantos puntos, para acabar con 26. Esas canastas del pívot de los Grizzlies y un triple de Berni le dieron a España una mínima ventaja, la segunda del partido, (56-52, minuto 24). Era el momento.

La excelencia

Una absurda antideportiva de Jiménez no cortó la racha. El propio jugador de Unicaja solventó su error con un tapón a Eliyahu (15 puntos). La acción acabó con un triple de Garbajosa, que apenas había intervenido hasta entonces. El ala-pívot de los Raptors metió otros dos lanzamientos de tres seguidos. Ya nadie paraba a la selección (69-60, minuto 28). Sólo Naor parecía tener el acierto necesario: anotó otros dos triples (5 de 10 hasta entonces).

Salió de la pista Pau Gasol, que ya no volvería. No jugó los últimos minutos como es tradición. Así que se limitó a aplaudir a sus compañeros desde el banquillo. No se cansó de hacerlo, sus razones tenía. El grupo funcionaba a la perfección: se hacía con todos los rebotes en defensa y anotaba canastas sencillas a la contra, con Rudy como principal ejecutor.

Los últimos instantes sirvieron para reafirmar la calidad de los recambios. Sin ninguno de los habituales titulares la selección prosiguió su gran partido. Con Marc Gasol perfecto en ataque (6 puntos) y Reyes productivo en los últimos tres minutos, en los que anotó siete de sus nueve puntos. La selección rozó los cien puntos. Fue el mejor final para el peor inicio.