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lunes, 31 de diciembre de 2007

Reacciona Rakocevic y el Tau remonta 18 puntos al DKV Joventut (80-73)

Rudy Fernández entra a canasta ante Splitter -EFE.

Es un tirador especial. Igor Rakocevic (Belgado, Serbia, 1978), líder natural, jugador imprevisible, aprendió a botar la pelota casi a la par que a caminar. Su padre, Goran, que fue suplente de Moka Slavnic en el Estrella Roja y un día anotó 42 puntos en la pista del Madrid, quería que el pequeño Igor llegase a ser una estrella. Hace tiempo que se ha cumplido su deseo, porque la progresión de su retoño fue rápida: con 16 años debutó en el Estrella Roja y con 20 se convirtió en el líder que necesitaba el equipo para ganar la Liga 26 temporadas después.

Apodado Jordan en sus inicios, Igor Rakocevic se ha convertido en uno de los mejores jugadores europeos. Pocos tienen ese uno contra uno, saben buscar tan bien las faltas, disponen de ese dribbling y marcan tan bien los pasos. Pocos están capacitados para liderar remontadas como la del Tau ante DKV Joventut (80-73), para reactivar a un equipo que en el tercer período llegó a perder por 18 puntos (32-50) y acabó ganando el cuarto con solvencia (66-59). Si no fuera por su irregularidad, Rakocevic podría ser un jugador más que interesante para la NBA, en la promedió 5'8 minutos y 1'9 puntos en los Timberwolves en su única temporada, la 2002-2003.

Rudy, genial

Rakocevic, con 12 puntos en el tercer período y 23 en total, revolucionó un partido casi roto en la primera parte, especialmente cuando Eduardo Hernández Sonseca, el pívot rehabilitado y mejorado por Aíto, firmó la máxima desventaja del Tau en la primera parte, 16 puntos (30-46), a unos segundos para el descanso. Neven Spahija había sido incapaz de indicar a sus jugadores cómo frenar a Rudy Fernández, puro nervio, tan genial como exquisito. El escolta del DKV Joventut iba camino de hacer una valoración histórica: acumulaba 24 puntos de valoración con 19 puntos, cuatro asistencias, dos recuperaciones y tres faltas recibidas.

La primera parte del conjunto de Aíto era un reflejo de su gran temporada. Incluso Lonny Baxter, el fichaje estrella que no pudo debutar hasta no cumplir dos meses de cárcel, parecía estar en forma. Nadie podía frenar al pívot estadounidense, que machacó dos veces seguidas. Su asistente en ambos casos fue Rudy Fernández, que acabaría el partido con 27 puntos (4 de 5 en tiros de dos y 3 de 7 en triples). Es el MVP por segunda jornada consecutiva.

Dos técnicas

Rakocevic entró en la pista por primera vez con un claro 6-14 (minuto 5) y con un par de canastas y la colaboración de Pete Mickeal redujo las diferencias a cuatro puntos (14-18, minuto 7). Pero Rudy con un dos más uno volvió a distanciar al DKV Joventut. Se perdió en protestas el Tau: Spahija y Pablo Prigioni se ganaron dos técnicas y el escolta catalán no lo desaprovechó desde la línea de personal. Rudy anotó 13 puntos en el segundo período. Sonseca, con seis, también rindió a un gran nivel.

En el vestuario el Tau se conjuró. La apuesta de Spahija era clara: alternar las defensas y dar total libertad de acción a Rakocevic. Le funcionó a la perfección. Pete Mickeal anuló por completo a Rudy Fernández, que en los primeros 14 minutos de la segunda parte tan sólo anotó tres puntos desde la línea de personal. Primer problema resuelto, porque sin su líder y con Ricky Rubio irregular, el DKV Joventut se descompuso totalmente. No pudo frenar al Tau, que le avasallaba en la zona con Tiago Splitter, al que le ha costado asumir parte de la importancia que tenía en el grupo el NBA Luis Scola.

34 puntos en el tercer período

La zona planteada por Aíto no era un obstáculo para la muñeca de Rakocevic, que anotó 12 de los 34 puntos de su equipo en el tercer cuarto. Dos triples, cuatro tiros libres y una penetración fue su aportación, antes de irse al banquillo tras cometer la cuarta personal sobre Mallet. Ir al límite tiene sus riesgos.

Sin Rakocevic el Tau continuó su excelente remontada. Lo hizo a ritmo de triples. Primero Zoran Planinic, después Mirza Teletovic, finalmente Sergi Vidal, que segundos después culminó una contra. Era el punto 100.000 del Tau en la élite y confirmaba la remontada (66-59, minuto 30).

Necesitaba el DKV Joventut a Rudy y por eso Aíto lo hizo entrar de nuevo a la pista. Pero poco podía hacer el escolta catalán. El espectáculo lo ponía el Tau: asistencia de Vidal y alley-hoop de Splitter y triple de Prigioni a 3'52''. Sólo entonces apareció Rudy, que anotó dos tiros libres y un triple muy afortunado. La pelota rebotó en el aro, voló y cayó limpia en el aro. Lo celebraba, enrabietado, el icono del conjunto verdinegro. La diferencia era tan sólo cuatro puntos y quedaban tres minutos. Pero el propio Rakocevic y Teletetovic, desde 6'25, reafirmaron la gran remontada del Tau.


La desmotivación y un excelente Stojic desdibujan al Barça en Menorca (85-68)

Stojic, autor de 18 puntos, intenta superar la defensa de Basile -EFE.

La falta de puntería es comprensible, humana, pero la desmotivación es impropia de un equipo de élite, incluso del grupo de amigos que juegan en una liga los sábados por la tarde. El Barça fue un equipo sin alma en su visita al ViveMenorca (85-68) y
un solo jugador, Mario Stojic, le descolocó por completo. El alero alemán, nacionalizado e internacional con Croacia, capturó nueve rebotes, uno menos que los que cogieron cinco de los seis pívots azulgranas. Stojic anotó 18 puntos, tantos como siete jugadores del Barça. Un despropósito.

Dusko Ivanovic no guarda un buen recuerdo de Stojic, que también fue el jugador que provocó su primera derrota en la Liga ACB con el Barça. El 20 de noviembre de 2005, en el último partido de la octava jornada, el alero anotó 20 puntos y capturó cinco rebotes en la victoria de su equipo (entonces Llanera Menorca). Algo más de dos años después el alero croata ha sido decisivo en la segunda victoria de la historia de su equipo ante el conjunto azulgrana.

Cuatro jugadores no anotaron

No se pareció en nada el grupo de Ivanovic al que desarboló al Madrid el viernes. No encontró motivación ante el ViveMenorca, un rival excelente que sabe que su permanencia en la Liga ACB depende de sus partidos en casa. Hasta cuatro jugadores azulgranas (Jordi Trias, Albert Moncasi, Pepe Sánchez y Ersan Ilyasova) se quedaron sin anotar.

El Barça, que capturó tan sólo 23 rebotes (por 36 de su rival), sólo tuvo dos ventajas. Sólo dominó sólo al principio (0-2 y 2-5) con las canastas de Alex Acker, que otro día más jugó poco, apenas 12 minutos, pero no aportó fluidez pese a sus ocho puntos (perdió dos pelotas e hizo tres personales). Le queda prácticamente todo el camino por recorrer para ser el sustituto de Juan Carlos Navarro. De momento está intentando ser el de Olympiakos, que no es poco.

El tercer cuarto, en el minuto tres

Avanzó el Barça su tradicional tercer cuarto al minuto tres. Estuvo casi seis sin anotar ni un solo punto. Mario Kasun y Vázquez tiraban desde posiciones inverosímiles y se sabían perdedores en la pugna por el rebote, pese a ser más altos y corpulentos que sus rivales. Sánchez no ponía orden. Todo lo contrario que su homólogo en el ViveMenorca, Marko Marinovic. En el minuto siete todo el quinteto inicial del conjunto local ya había anotado al menos dos puntos y del 2-5 se había pasado al 12-5.


Reactivó Roger Grimau al Barça. El capitán azulgrana, que anotó 16 puntos (dos menos que Jaka Lakovic), era el único jugador que tenía incentivos. No le faltan nunca ganas y este año su actuación es más que notable. Con un triple el escolta catalán redujo la diferencia a cuatro puntos (22-18, minuto 13). El conjunto local respondió a ese parcial de 0-7 con el buen juego de sus pívots, aunque Ilyasova también les ayudó con una antideportiva a Marinovic cuando éste ni llevaba la pelota. Al descanso se llegó con 37-31.

Partido desequilibrado

En la reanudación, el partido se desequilibraría por completo a favor por el lado del presunto débil. Con un par de jugadas Mario Kasun -de nuevo combinando grandes acciones con faltas infantiles- recortó la diferencia a tan sólo dos puntos (37-35, minuto 21). Era el momento de la reacción para el Barça, pero Stojic, con un triple, se encargó, como mínimo, de aplazarla. Grimau provocó la quinta personal de equipo y Stojic respondió con una canasta inverosímil más tiro adicional y con una contra (50-40, minuto 25).

Ricard Cases dio descanso al alero croata. Sacó al tirador Marino Bazdaric por él. El Barça no lo desaprovechó. Por fin se justificó Gianluca Basile, genial ante el Madrid y de acorde a la actuación general ante el ViveMenorca. El escolta italiano anotó un triple (4 de 6 hasta ese momento el conjunto azulgrana). Lakovic, desde la línea de personal, concluyó un parcial de 2-9 (52-49, minuto 28).

Ataques surrealistas

Volvió Stojic y el ViveMenorca se distanció otra vez con dos triples consecutivos de Bazdaric y de Ratko Varda, ex jugador del Madrid. La única respuesta del Barça seguían siendo los ataques surrealistas y las faltas personales. Fran Vázquez paró como pudo a Stojic, que había recuperado un balón en su campo y había llegado al contrario sin oposición. El jugador croata, que no falló los tiros libres (60-51, minuto 30), anotó diez puntos en el tercer período.

Jesús Fernández, un veterano pívot, ex jugador del Granada, se encargó de sentenciar el partido. Sorprende que su carrera haya transcurrido en equipos modestos. Un triple del jugador alicantino a 5'49'' fue definitivo (67-56), porque el Barça seguía sin tener sangre. Tan sólo Grimau, que anotó cinco puntos consecutivos, parecía tener vergüenza.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Basile guía a un gran Barça ante un Madrid débil (84-65)

López, muy errático, intenta superar a Acker y Lakovic -EFE.

No siempre se valora lo suficiente a Giancula Basile (Ruvo di Puglia, Italia, 1975). Algunos definen su juego con una fórmula simplista: día bueno, imparable; día malo, lastre. Pero más allá de su rol de tirador y de su mecánica particular de lanzar, el escolta italiano es un jugador de equipo. Basile es un líder en defensa y un recurso más que interesante en ataque. Lo corroboró en la excelente victoria del Barça en el Palau ante el Real Madrid (84-65). Anotó 23 puntos e igualó su récord de asistencias (6) y de recuperaciones (4). El triunfo del grupo de Dusko Ivanovic sirve para constatar la igualdad en la Liga ACB post Navarro y Scola. El DKV Joventut es líder con 11 victorias, las mismas que Barça, Real Madrid y Iurbentia Bilbao. El domingo se disputará la 15ª jornada.

Desquició Basile a Louis Bullock (ocho puntos), a un jugador de tranquilidad innata que pase lo que pase asume la responsabilidad. Lo desmoralizó: el escolta estadounidense tan sólo lanzó seis tiros de campo y no anotó sus primeros puntos (dos tiros libres) hasta el minuto 7. Su primera canasta en juego no llegó hasta a falta de 2'34'' para el final del partido. Sintomático.

Basile se quedó a un punto de igualar su máxima anotación en Liga ACB, que databa de la 31ª jornada de la temporada 2005-2006 en el Olímpic de Badalona. Entonces su gran actuación se basó más en el acierto exterior (2 de 2 en tiros de dos y 6 de 8 en triples) que en el juego colectivo y no bastó para ganar (91-86). Ante el Madrid (5 de 5 en tiros de dos y 3 de 11 en triples) su porcentaje de lanzamientos no fue tan brillante. Pero su juego fue mucho más completo. El escolta repartió seis asistencias, como en primer partido de la temporada pasada ante el Etosa y recuperó cuatro balones, como este curso ante DKV Joventut y Pamesa Valencia.

Fran Vázquez

Los pívots marcaron el ritmo inicial. Felipe Reyes era el dominador del rebote (hasta tres acumulaba a los dos minutos) y Fran Vázquez, el jugador más espectacular. ¿Cuándo dará el pívot gallego el paso necesario para dejar de ser un crack escondido? Parece que él mismo se desaproveche: esta vez sólo jugó los primeros cuatro minutos, en los que le dio tiempo de demostrar sus excelentes movimientos y su inexplicable temeridad.

Vázquez no volvió a saltar a la pista tras cometer dos personales casi seguidas. La última, ante Blagota Sekulic, que fue la sorprendente apuesta de Joan Plaza en el quinteto inicial, por delante de Axel Hervelle (tres puntos) y del supuesto fichaje del año: Lazaros Papadopoulos, que no anotó ni una canasta (0 de 3 en lanzamientos de dos y 0 de 2 en tiros libres). Durante los primeros instantes Sekulic se convirtió en un gran complemento de Reyes, y entre los dos anotaron los nueve primeros del Madrid y del 11-4 se pasó al 11-9 (minuto 4). El pívot cordobés fue el mejor jugador de su equipo con 16 puntos y 11 rebotes (cinco ofensivos, uno más que el Barça).

Sin cumplir las expectativas

Con Mario Kasun, que entró por Vázquez, el Barça ganó contundencia en todos los sentidos. En el positivo, con un par de mates de autoridad, en lo malo, con otro par de faltas absurdas que supieron buscar primero Bullock y después Hervelle. Poco tardó en cometer dos faltas Ersan Ilyasova, que aportó lo mismo que Alex Acker (al que sustituyó): casi nada. Siguen sin cumplir las expectativas.

El otro fichaje de la temporada, Pepe Sánchez, fue el base del Barça durante el segundo período, en el que repartió cinco asistencias. No vio necesario Ivanovic sacar a Jaka Lakovic, su jugador franquicia. El Madrid se auto flagelaba exactamente igual que en el reciente partido de Euroliga o que en la final de Copa de marzo. Así que tiraba triples. En la primera parte lanzó once de los que sólo anotó dos. Era su único recurso para no jugar bajo la canasta: la gran defensa a la línea de pase del conjunto azulgrana no le permitía lanzar tiros decentes (¡5 de 17 en lanzamientos de dos al descanso!). Y más: 13 de los 29 puntos que el conjunto blanco llevaba al descanso eran de tiros libres.

El Barça se gustaba y el Madrid, poco a poco, iba acumulando jugadores desconcertados, como Charles Smith, que en menos de un minuto cometió dos personales. No le fue suficiente al grupo de Plaza la aparición Kerem Tunçeri, referente ante un testimonial Raül López. EL base turco anotó cinco puntos casi consecutivos. Su actitud era insuficiente: sus compañeros no podían parar a Basile, que hacía de todo y bien. Tiro nada más recibir, dentro. Dos robos, otras tantas contras de Roger Grimau y Jordi Trias. Desde la línea de personal Kasun firmaría la máxima diferencia antes del descanso (42-26, minuto 19).

Reacción visitante

En la reanudación, un parcial de 0-6 puso un ajustado 42-35 y obligó a Ivanovic a solicitar tiempo muerto. ¿Se cumpliría la tradición del tercer cuarto? ¿Empezaba otro partido? Basile y Hervelle se encargaron de contestar. El primero con un dos más uno y un triple, el segundo, ganándose una técnica infantil. Resultado: parcial de 10-0 y la renta local se amplió ya a 17 puntos (52-35, minuto 24), y llegaría a un máximo de 23 (73-50, minuto 34).

Plaza apostó por la defensa zonal 2-3 que otras veces le ha funcionado ante el Barça, pero que en esta ocasión no le benefició demasiado. Grimau penetraba con facilidad, Trias culminaba contras y Marconato anotaba sin oposición. "Cuando Marconato la tenga decidiros, que vaya uno", exigía el técnico blanco.

Conexión italiana

En el último cuarto funcionó especialmente la conexión italiana Basile-Marconato. Entre ambos anotaron los primeros nueve de los primeros once puntos del Barça en ese período (75-54, minuto 36). El triple de Bullock, a 2'34'' del final, llegaba demasiado tarde (77-65). Sólo pasará a la historia por ser el número 500 del estadounidense en Liga ACB. De ahí hasta el final, un triple de Lakovic y tiros libres entre broncas, con Reyes como principal desquiciado.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Joseba Beloki: el antes y el después de La Rochette

Beloki, en la rueda de prensa en la que anunció su retirada -EFE.

No fue ni en el Alpe-d'Huez ni en el Tourmalet tampoco en el Aubisque, donde Octave Lapize acuñó su legendario "¡asesinos!" dirigido a los organizadores del Tour. Tuvo que ser en una cota casi testimonial, La Rochette, donde Joseba Beloki (Lazkao, Guipúzcoa, 1973) claudicara ante Lance Armstrong. El 14 de julio de 2003 el ciclista vasco encontró en ese pequeño descenso el obstáculo definitivo: frenó, la rueda trasera de la bicileta se tambaleó. Se cayó. El estadounidense logró esquivarle y continuar por el monte. Beloki lloraba: tenía fracturas en el fémur, la muñeca y el codo derecho. Había perdido el Tour. Su Tour. No sabía que en La Rochette, en un punto tan modesto, acababa de cerrarse su prometedor palmarés en la ronda gala, donde había sido segundo en 2000 y 2001, y tercero en 2002. Tampoco podía imaginarse que anunciaría su retirada casi cuatro años y medio después sin dorsal y acusado de tramposo.

Un letrero en forma de abanico sintetiza la fatalidad del corredor vasco. El mensaje es conciso:
Passage Armstrong. Chute Beloki (Pasaje Armstrong. Caída Beloki). Ese cartel rememora los minutos interminables de Beloki en el asfalto, casi inmóvil, con fracturas en el fémur, la muñeca y el codo derecho. Recuerda a Beloki abrazado a Manolo Saiz, entonces director de su equipo, el ONCE, y ahora tan sólo uno de los imputados por la Operación Puerto, la mayor trama de dopaje en España.

Vetado en el Tour

Nunca más ha vuelto a ese descenso Beloki. Lo pudo hacer en el Tour de 2006: la 18ª etapa pasaba por allí. Al final ni tan sólo pudo participar en el prólogo. Dos días antes diversos medios de comunicación aseguraban que era uno de los ciclistas implicados en la Operación Puerto y, finalmente, fue vetado. Como todo su equipo, el Astana Würth (antiguo Liberty Seguros) "Curiosamente mi nombre no había salido en ningún papel hasta que llegué a Francia. Yo no tengo nada que ver en esto y el tiempo me dará la razón", aseguraba un par de meses después en el Diario Vasco. Se quejaba del comportamiento de la Federación Española como de la UCI -"nadie me ha llamado para decirme nada"- y puntualizaba que "Saiz (su director) no me ha obligado a hacer nada".

Siempre ha insistido Beloki en su inocencia, pero desde que salió entre los presuntos ciclistas que utilizaban las bolsas del médico Eufemiano Fuentes no ha podido competir. "He luchado contra viento y marea por volver a ponerme un dorsal, pero es imposible. Estamos sufriendo una situación de sufrimiento, soledad, sufrimiento y de traición por parte de nuestro mundo, el ciclismo", sentenció el pasado viernes, cuando anunció su retirada en un hotel de Vitoria. Su última carrera fue en Irún en mayo de 2006. Hace 18 meses. "Nos están haciendo vacío. Es una muerte lenta. Apartándonos, aplicándonos códigos inmorales y prescindiendo de la tan famosa presunción de inocencia", criticó.

"Ganaba yo"

¿Qué hubiese sido de Beloki si no se hubiera caído en La Rochette? "Ganaba yo el Tour", le dijo, convencido, al traumatólogo que le atendió tras el accidente. Sus sensaciones eran óptimas. Ahí estaban los argumentos: sus dos ataques a Lance Armstrong en el Mont Ventoux y también la batalla que le planteó en Alpe-d'Huez, en una etapa que acabó ganando la gran promesa Iban Mayo y en la que se vio por un día a un estadounidense vulnerable -"me han atacado por todas partes. No me he sentido cómodo"-. Y a un Beloki excelso: "Habría que empezar en edificarle un monumento a la osadía, a la casta (...) Demarró, fustigó, provocó y manoseó el orgullo del cuádruple campeón", relataba Xavier García Luque en su crónica en La Vanguardia.

La novena etapa, entre Bourg d'Oisans y Gap (184,5 km.), tenía que ser El Día para Beloki. "Ya tengo tres podios y me da lo mismo acabar quinto. Voy a seguir atacando", había avisado en la víspera. Sólo estaba a 40 segundos de Armstong. Por eso no dudó en arriesgar en las curvas y los descensos para intentar neutralizar a Alexander Vinoukurov, que se había escapado y también iba a por la general (finalizaría tercero). Pero Beloki se cayó en La Rochette y nada volvió a ser como antes.

Sus tres podios en el Tour

Nunca recuperó esas cualidades de corredor completo, de combativo en la montaña y correcto en la contrarreloj. Virtudes que le hicieron ser uno de los mejores debutantes de la historia, porque en su primera participación, en 2000, fue tercero tras Armstrong y Jan Ullrich. Igual que en 2001. Un año después dio un salto cualitativo y quedó segundo en el podio por detrás de Armstrong y por delante de Raimondas Rumsas -su mujer llevaba para él un arsenal de medicamentos-.

Tras su caída, Beloki sólo pudo participar en el Tour una vez más. Fue en 2005: aguantó bien las primeras etapas llanas y se hundió en la montaña. Acabaría 75º a 2h 26' 26'' de Armstrong, que ganó su séptimo y última prueba. La temporada fue vetado horas antes de empezar.


Repentinos cambios de equipo

Nada le impedía al corredor vasco la edición de 2004, pero días antes de que empezase decidió rescindir su contrato con el equipo francés La Boulangère, donde tan sólo llevaba ocho meses. Ahí había acabado tras estar a punto de embarcarse en un conjunto que supuestamente contaba con un patrocinador prestigioso, Stayer -fabricante de sierras eléctricas y taladros-, que acabó siendo una empresa incapaz de emprender una ampliación de capital y a la que no le aprobaban las cuentas. ¿Cómo iba a patrocinar nada? Ése el proyecto que le buscó Manolo Saiz y que iba a contar con la participación de Abraham Olano. Ambos fueron los primeros sorprendidos ante la situación real.

Tras su breve aventura en La Boulangère, Beloki tuvo dos equipos más en 2004. Primero firmó con el Saunier Duval, pero también rescindió el contrato a finales de noviembre (pagó él de su bolsillo la cláusula, como ya había hecho en 2001 para pasar del Festina al ONCE). A finales del año se oficializó su fichaje por el Liberty Seguros de su amigo Manolo Saiz. El mismo que le abrazó tras su caída en La Rochette. El mismo que le metería en líos de culpables e inocentes.

martes, 25 de diciembre de 2007

Baptista: ejecutor de Florentino, impulsor de Calderón

Baptista celebra su gol en el Camp Nou ante el Barça -EFE.

A su manera Julio Baptista (Sao Paulo, Brasil, 1981), pura fuerza, absoluta contundencia, ha marcado la trayectoria del Real Madrid. Lo ha hecho con un par de goles. El último, el de victoria el pasado domingo en el Camp Nou ante el Barça (0-1) parece encaminar al Madrid de Bernd Schuster y Ramón Calderón hacia su segunda Liga consecutiva y, por extensión, cuestiona el modelo del eterno rival y (aún más) la figura de su icono reciente, Ronaldinho. Antes, hace tres años, el 22 de diciembre de 2004 Baptista, entonces en el Sevilla, provocó un gran cambio en su actual equipo. Un gol en el Bernabéu (0-1) le bastó para desmenuzar el proyecto galáctico. O al menos para condicionarlo: provocó la destitución de Mariano García Remón, el sustituto de quita y pon del efímero José Antonio Camacho, e hizo que muchos aficionados señalaran por primera vez a Florentino Pérez como culpable del desastre.

Aquella fría noche de miércoles el Madrid se quedaba a 10 puntos del líder, el Barça, y Florentino perdió popularidad. Desde entonces no paró de acumular detractores, hasta dimitir un año y dos meses después, en febrero de 2006, ya con Baptista en su plantilla. La eliminación de la Champions ante el Arsenal de Henry fue la última razón de peso.

Premio a la convicción

Es estos días Baptista el gran triunfador del Madrid, Casillas aparte. Su tanto ante el Barça empezó por insistencia (robo de cabeza de Raúl) y acabó con elegancia, con un gran disparo del jugador brasileño con el exterior del pie izquierdo.
"No olvidaré nunca ese gol", sintetizó. Era el gran premio a la convicción de Baptista, que no quiso irse en el conjunto blanco este verano a pesar de que Valencia, Liverpool o Villarreal apostaran por él.

Estaba convencido el centrocampista brasileño de que podía triunfar en su segunda etapa en el Madrid, tras estar un año cedido y bastante ninguneado en el Arsenal (apenas media gota de gloria tras meter seis goles en dos partidos al Liverpool en la FA Cup). Y ha sabido tener paciencia y no desquiciarse con Schuster, que hasta hace un mes casi no le había dado oportunidades, aunque en una de las pocas marcó un gol de chilena ante el Betis. En una semana pasó de estar fuera de la convocatoria de Murcia (donde Guti fue expulsado) a ser titular ante el Racing. Desde entonces es un fijo en la alienación de un equipo que concede menos ocasiones que el de Fabio Capello y que tiene nueve puntos más que el año pasado en la jornada 17
(41 por 32). Además, ha marcado 11 tantos más (37 por 26) y ha encajado dos menos (16 por 14).

Su verdadero apodo: El Tanque

"Este tío es una bestia. No tardará en fichar por el Barça o el Madrid", pronosticó un prestigioso periodista de un diario barcelonés el día de su debut en la Liga, el 30 de agosto de 2003. Lo dijo, impresionado, mientras veía la repetición del gol de Baptista en el Sánchez Pizjuán ante el Atlético de Madrid (1-0). No se equivocó el visionario. Aquel jugador con precio de mediocre (2'5 millones de euros) y que tan sólo había marcado 10 tantos en Liga en cuatro años con el Sao Paulo acabaría marcando hasta 50 goles en dos años. Con Joaquín Caparrós su polivalencia fue decisiva: actuó de mediapunta, como segundo delantero y como único punta. Con su juego se ganó el apodo que, por confusión, le puso el presidente sevillista en su presentación: La Bestia. En Brasil le llamaban El Tanque.

Florentino Pérez pagaría al Sevilla 25 millones de euros por Baptista, pero su verdadero galáctico era Michael Owen, que completó su colección de excelentes cromos (con 16 goles cumplió con creces). Ubicado en la banda izquierda y conviviendo en un vestuario de egos irascibles, Baptista no brilló en el Madrid. De hecho, acabaría yéndose cedido al Arsenal, en un trueque con José Antonio Reyes. "Fue uno de los peores momentos de mi vida. Capello y la nueva junta directiva (con Calderón a la cabeza) me dijeron que no contaban conmigo", reconocía hace unos días en una entrevista publicada en el portal Deportista digital.

En Londres ni se adaptó a la ciudad ni supieron apostar por él. Arsène Wenger lo reconoció: "Baptista tiene una gran actitud y es muy fuerte mentalmente. Es un gran jugador y reconozco que no ha tenido las oportunidades necesarias para demostrar lo que vale". Ahora, tras tantos meses de frustraciones, sonríe por fin Baptista, ejecutor de Florentino, impulsor de Calderón, que no se opuso a su cesión al Arsenal y que este verano quería venderlo.


domingo, 23 de diciembre de 2007

A ritmo de Haislip

Acker se prepara para lanzar ante Ndong y Cabezas -EFE.

Volvió el Barça dependiente, el Barça que gira entorno a Jaka Lakovic y en el que los pívots se ven superados casi por inercia. Ante Unicaja su juego interior sólo aportó 14 puntos, poco más que el limitado Boniface Ndong (12), casi la mitad que Marcus Haislip (24). El ala-pívot estadounidense, la gran apuesta de Sergio Scariolo para este año, fue el gran protagonista del partido. Fue quien mejor tradujo la superioridad local y lo hizo a su ritmo, con la jugada que más entusiasma en básket: el mate. Hasta cuatro anotó. El cuarto, ante Mario Kasun, no hubiese desentonado en la NBA, donde no tuvo demasiadas oportunidades. Ni primero en los Bucks ni después en los Pacers.

Segunda peor anotación

Fracasó el Barça en su intento de colocarse líder en solitario en el Martín Carpena y mañana DKV Joventut y Real Madrid pueden sacarle un triunfo. E incluso el sorprendente Iubentia Bilbao Basket puede igualarle a diez victorias. Esta vez el conjunto azulgrana, que cogió tan sólo 26 rebotes (por 33 defensivos de Unicaja) no fue capaz de remontar su nefasto tercer cuarto, en el que encajó un parcial de 26-13. No le fue suficiente con Lakovic, que asumió toda (o casi) la responsabilidad y acabó el partido con 24 puntos y ocho rebotes. Y, claro, el Barça perdió 77-62. Fue su segunda peor anotación de la temporada. Sólo en Sevilla ante el Cajasol estuvo menos acertado (58).

Suele sufrir el juego interior del
Barça ante jugadores altos y con movimientos sencillos y armónicos. Ante Unicaja se comprobó desde el principio. Poco podían hacer Fran Vázquez y Mario Kasun. Tan sólo mirar: el alley-hoop de Haislip, la canasta de Ndong (¡a la tercera!) y otro mate del senegalés. El físico del conjunto local se imponía a las limitaciones del Barça (6-1, minuto 2), que encontró en Basile a su primer (y efímero) líder. El alero italiano es un valor seguro si está en racha y un excelente defensor casi siempre. Con un par de recuperaciones finalizó otros tantos contraataques y le dio la primera ventaja a su equipo (7-6, minuto 3).

Máxima ventaja visitante

Se animó el Barça. Como es habitual le reanimó Lakovic, que anotó ocho puntos (dos triples incluidos). Las acciones del base esloveno y una canasta de Denis Marconato dieron al conjunto azulgrana su máxima ventaja (14-21, minuto 11). Entonces volvió a sobresalir Haislip. Pocos jugadores reunen talento, puntería, físico y plasticidad. Pocos anotan con la sencillez de Haislip, que sumó nueve puntos seguidos consecutivos (23-21, minuto 13).

Le costaba anotar entonces al Barça, que se sostuvo por Jordi Trias, un trabajador incansable que saca partido al máximo de sus virtudes. Pepe Sánchez sabe buscar al pívot catalán, que con el base argentino por primera vez en pista sumó seis puntos en apenas dos minutos. Volvió Lakovic y no tardó en buscar la falta personal de Berni Rodríguez. Es el jugador que más infracciones recibes: siete por partido.

Cinco victorias consecutivas

En la reanudación, volvió el Barça indolente, se reafirmó el Unicaja de las últimas semanas, que ha pasado de compartir las peores posiciones con equipos como el León o Estudiantes a sumar cinco victorias consecutivas. A ganar en 15 días a Barça y Madrid. No hay duda de que Scariolo sabe gestionar muy bien la presión. En 2005 supo recuperar a un grupo casi desahuciado, clasificarlo para la Copa del Rey y ganarla, y en 2007, combinó un año horrible en ACB con la Final Four de Atenas.

Un triple de Sánchez a falta de seis segundos en el decisivo partido de cuartos de final ante el Barça permitió a Unicaja llegar a las semifinales de la Euroliga. Ahora en el rival, el base argentino era un mero espectador de la calidad de Carlos Cabezas, que si fuera un poco más regular podría estar en la NBA. Es bastante mejor que Sergio Rodríguez. Es más anotador y más cerebral. "Ataca a Lakovic", le instó Scariolo. Y Cabezas lo hizo. O más bien le desquició: anotó 10 puntos en el tercer cuarto y le ganó la mayoría de los uno contra uno. Berni Rodríguez fue su mejor complemento, secando al esloveno en ataque.

Sólo acciones esporádicas

Estaba descompuesto el Barça: a una pérdida de Sánchez respondía Kasun con dos faltas personas consecutivas. Sólo sumaba el grupo de Ivanovic en acciones esporádicas como otro triple de Lakovic y una buena contra de Grimau que finalizó Trias. Haislip, desde 6'25, puso un casi insalvable 59-44 (minuto 30).

Mejoró en defensa el Barça en el último cuarto. Era lo mínimo exigible y su única oportunidad, aunque muy remota, de intentar revertir el marcador. La ilusión le duró hasta que Lakovic se descentró. Mientras el máximo anotador de la Liga no se perdió en protestas su equipo se puso a tan sólo ocho puntos (64-56 a 3'30'' del final). Pero entonces le pitaron la segunda técnica y Cabezas sentenció desde la línea de personal. Y se vio la mejor jugada del partido: Cabezas fallño una entrada y Haislip llegó desde la línea de fondo y con una mano machacó ante Kasun. Era una acción que resumía el partido. Haislip había marcado el ritmo.

viernes, 21 de diciembre de 2007

La contundencia puede con la dejadez

Basile, autor de cinco puntos, recibe la falta personal de Vidmar -EFE.

Por fin el Barça es un equipo entusiasta, con criterio y un mínimo orden. Jaka Lakovic ya no es un líder de oficio y los triples han dejado de ser el gran argumento ante la falta de ideas. A Dusko Ivanovic le ha costado su esfuerzo (y sus broncas) lograr que su equipo cumpla con las expectativas, especialmente tras perder en Badalona de mediados de octubre. Aquella exhibición del DKV Joventut hizo reaccionar al Barça, que desde entonces sólo ha perdido en Grecia ante Panathinaikos, en un buen encuentro, y ante el Cajasol, en un día horrible (58 puntos) que puede perdonarse. Ahora acumula ocho victorias seguidas. La última, en Turquía ante el Fenerbahçe (78-85), que tras la derrota del Real Madrid ante el Lottomatica Roma (69-64) le deja como único segundo del grupo C y cerca del Top 16 de la Euroliga.

No se mostró tan limitado el conjunto turco como en el Palau, donde perdió 82-67 y demostró gran candidez. Pero el actual Fenerbahçe no puede plantearle más problemas al Barça que el ceñirse a una defensa presionante, rentabilizar un inusual acierto (cinco de siete triples anotó el grupo de Bogdan Tanjevic en el segundo período) y no desaprovechar la inocencia (o sangre de horchata) de su rival en ciertos momentos, como en el inicio del último cuarto, en el que el conjunto azulgrana llegó a perder seis pelotas en menos de dos minutos.

Aparece Turkcan

Sigue sobreviviendo este Barça a sus instantes de gran mediocridad. Le cuesta mantener cierta regularidad especialmente si lo está bordando, como al final del tercer cuarto cuando un triple de Lakovic le proporcionó su máxima renta del partido (14 puntos, 49-63, minuto 28) y un parcial contundente, 7-20. Pero su juego pasó de la excelencia a la hilaridad. Apareció Mirsad Turkcan, un ala-pívot de gran mecánica de tiro y movimiento que hasta entonces acumulaba seis puntos. El jugador turco, que varias veces ha estado cerca de fichar por el conjunto azulgrana, anotó 10 puntos en apenas cinco minutos. Su eficacia y los despistes del grupo de Ivanovic igualaron un encuentro desequilibrado (69-74, minuto 36). El parcial era sorprendente: 20-11.

Pero al Barça le sobra calidad para recuperarse de sus errores y exhibirse. Para replantear el partido casi sin pestañear. Por eso poco le importó que la estrella local, el base Willie Solomon empezara por fin a anotar. Para sentenciar el partido le bastó con Lakovic (22 puntos y 5 de 8 en triples) y Pepe Sánchez (8 puntos, todos en el último cuarto).

Lakovic y Sánchez

Los dos bases, muy diferentes y a la vez muy compatibles, suelen coincidir en los momentos más complicados y arreglar la situación. Se entienden bien, como en la excelente jugada en la que acabó anotando el base argentino (75-78 a falta de poco más de un minuto). El conjunto local ya no tendría oportunidades para ponerse por delante por segunda vez en el partido, tras el 41-40 (minuto 29) y Lakovic y Sánchez acabarían repartiéndose los nueve últimos puntos de su equipo.


Lakovic y Sánchez fueron los últimos destacados de un Barça en el que todos, exceptuando Fran Vázquez, testimonial con dos faltas personales casi seguidas, tuvieron una buena actuación. Por fin hay bloque. Reafirmó su valía Alex Acker e incluso sobresalió Ersan Ilyasova (ocho puntos y cinco rebotes), que el domingo ante el Tau poco más había hecho que pasear su camiseta por el parquet del Palau. El turco parecía otro jugador: se atrevía a machacar, sabía anular a Turkcan. Incluso le hizo un gran tapón a James White, un tirador que ha nacido para colgarse de la canasta. Con algo más de músculo y sacándose de la cabeza esa cinta blanca podría pasar como saltador de longitud o atleta.

White
, con nueve puntos en el segundo cuarto (acabó con 17) y Rasim Basak, que hasta hoy sólo había jugado apenas ocho minutos en la Euroliga y anotó dos triples seguidos,
lideraron la reacción del Fenerbahçe aprovechando la confusión del Barça, que pasó de ganar 25-35 tras una penetración de Roger Grimau -de nuevo jugó otro partido interesante con 13 puntos- a perder 41-40. Lakovic anotaría un triple casi al límite y el Barça se fue al descanso con ventaja (41-43). En la reanudación, protagonizó una nueva exhibición, otra etapa mediocre y otro final contundente. Su contundencia pudo con su dejadez.