jueves, 6 de noviembre de 2008

Marc Gasol: de hermano de Pau a MVP de la ACB y crack de la NBA

El pívot catalán ya ha demostrado sus credenciales en EE UU.


Las malas lenguas decían que comía de cualquier forma y que le gustaba demasiado la noche. Se aseguraba que el básket para él era un mero pasatiempo y no una profesión. Fuesen o no fuesen ciertos esos comentarios, hace tres años Marc Gasol (Barcelona, 1985) era simplemente el hermano de Pau. En la pista se mostraba como un jugador lento, más bien torpe, sin músculo y demasiada grasa. Su parentesco parecía su mejor virtud, aunque tenía movimientos interesantes que no ponían en duda su calidad. Marc Gasol estaba en el proceso de estancarse en un pívot justito de equipo de zona media o continuar su progresión y convertirse en un jugador destacado. En la temporada 2005-2006, en su segundo año en el primer equipo del Barça el pívot barcelonés tan sólo fue un vulgar agitatoallas para Dusko Ivanovic (11'28 minutos de media en los 25 de Liga ACB que jugó). El club hizo posible su cesión a Girona, y en el Akasvayu tanto Svetislav Pesic como Pedro Martínez le dieron la batuta, no dudaron en entregarle máximo poder y responsabilidad. El resultado, acompañado de su explosión en el Mundial de Japón de 2006, no pudo ser mejor: el jugador pasó a ser una de las estrellas de la ACB y el curso pasado fue nombrado MVP del torneo. Se ha ganado su oportunidad en la NBA, en la que ya ha dejado huella.
Soy un rookie, pero sé más que la mayoría”, avisó tras anotar 12 puntos y capturar 12 rebotes en su debut con los Memphis Grizzlies ante Houston Rockets. Unos números que suponían el mejor estreno de un español en la Liga estadounidense. Y la cosa no ha quedado ahí. En su cuarto encuentro, en la victoria de su equipo ante Golden State Warriors Marc Gasol anotó 27 puntos (9/11 en tiros de dos y 9/11 tiros libres) y recogió 16 rechaces. En los últimos 16 años sólo un debutante alcanzó una cifra superior en su cuarta participación. Fue un tal Shaquille O'Neal (31 puntos y 21 rebotes ante los Bullets).
Su propia identidad
Estoy impresionado. Nos ha hecho pagar el error de no prestarle suficiente atención”, confesó Andris Biedrins, su homólogo en los Warriors. “No creo que muchos sepan lo bueno que es porque con España es un hombre fuerte, pero aquí está demostrando que posee todas las demás cualidades”, le elogió su compañero Kyle Lowry. “No se arruga ante nadie”, apostilla su técnico Marc Iavaroni. A Marc Gasol, al que ya conocen como The Tank o Baby Jesus, le incomoda que le comparen con su hermano Pau –“entiendo que la gente vea la barba, el pelo y el mismo apellido, pero tengo mi propia identidad con mi juego”– y subraya que es un jugador versátil –“la defensa te da una gran confianza en el ataque. No es aceptable salir al campo y dedicarme a jugar para anotar”–.
Pocos deportistas han progresando tanto en tan poco tiempo. No hace demasiado que Marc resoplaba en el banquillo con Ivanovic. Soportaba estoicamente una situación frustrante. Por eso, en el verano de 2006, aceptó ilusionado su cesión al antiguo Akasvayu, donde volvió a coincidir con Pesic, el técnico que le hizo debutar en la ACB (el 26 de octubre de 2003 ante Estudiantes) y que le hubiese dado más protagonismo un año después si no se hubiese visto obligado a dimitir tras el nombramiento deValero Rivera como director general de secciones. “No creo que en el Barça lo ignoraran tanto. Sólo un entrenador del montón no vería que tiene talento aunque aún no esté hecho”, analizaba el técnico serbio entonces. Durante el curso jugó un promedio de 22 minutos con 11 puntos y cinco rebotes y fue uno de los líderes del equipo, que se proclamó campeón de la FIBA Cup. El mayor éxito de su historia.

Marc Gasol, en su despedida del Akasvayu.
La confirmación de Japón
El rendimiento de Marc Gasol en su primera temporada en Girona fue la confirmación de lo que el jugador había ofrecido en el Mundial de Japón meses antes. Pepu Hernández, entonces técnico de la selección española, corrió un riesgo importante al convocarle en sustitución de Fran Vázquez, lesionado de la espalda, y por delante de Edu Hernández-Sonseca y Jordi Trias. Muchos se tomaron la apuesta como poco más que un guiño a Pau, pero Marc se encargó de ponerles en evidencia. Su actuación fue básica para que la selección lograse la medalla de oro, especialmente en la final ante Grecia, en la que desquició al otrora portentoso Schortsianitis. “La selección le ha dado a Marc una nueva visión sobre el baloncesto y su carrera y posibilidades. Le vuelve a gustar este deporte de una forma muy especial y muy intensa”, aseguró a Cronómetro de Récords el propio Pepu.
En su segundo año en el Akasvayu, en su segundo curso en la élite con protagonismo, a Marc se le quedó pequeña la ACB. Así de sencillo. Fue MVP en once jornadas (superando el récord de Arvydas Sabonis), fue incluido en el quinteto inicial y se alzó con trofeo al mejor jugador. El Barça apostó fuerte por su retorno, especialmente tras la llegada de Joan Creus a la dirección técnica. También el Real Madrid le hizo una buena oferta, pero Marc decidió probar suerte en la NBA, emigrar a Memphis, al equipo que tenía sus derechos en la Liga estadounidense. Era una de las consecuencias del fichaje de Pau por los Lakers. El conjunto angelino había elegido a Marc en el puesto 48 del draft de 2007.

Marc le coloca una cinta en la cabeza a su hermano Pau tras ganar el oro en Japón -AP.
Pasado en Memphis
En unas semanas Marc se ha convertido en un ídolo para la ciudad de Memphis como lo fue hasta hace poco su hermano. La vida le ha devuelto al mismo lugar en el que pasó dos años de su vida, los dos primeros de Pau en la NBA. Entonces jugó para el Lausanne Collegiate School, un centro que se adaptaba más a sus necesidades académicas que a las deportivas. Marc no tenía rivales y promedió 27'5 puntos, 12'5 rebotes y ¡5'7 tapones! por encuentro. En el verano de 2003 Marc volvió al Barça, en el que ganaría una Liga con Pesic, que le tenía como un valor de futuro. La marcha del serbio y la llegada de Joan Montes, uno de los grandes valedores de su hermano, perjudicarían al jugador. Con Manolo Flores (recambio de la casa tras la dimisión de Montes en febrero de 2005) volvió a tener minutos, pero el contexto no era el apropiado: el equipo que había logrado la primera Euroliga de la historia del club, ya sin Jasikevicius, se estaba deshaciendo y cayó en cuartos de final de la ACB 3-0 ante Estudiantes. Marc jugó esos tres partidos. Parecía que desde el club se apostaba por él, pero su progresión paralizó de golpe. Llegó el fichaje mediático para el banquillo, Ivanovic, que le elogiaba ante los medios y le ninguneaba en la pista. La mejor cifra de Marc ese año fueron siete puntos y siete rebotes ante el antiguo Leche Río Breogán.
Marc, que comenzó a jugar a básket en el UD Gaudí y en la Escuela Deportiva Llor, ha reconocido en varias ocasiones que en el pasado no cuidó especialmente su condición física. En el Barça llegó a pesar 140 kilos (ahora pesa unos 122). Antes de empezar su segundo año en el primer equipo azulgrana renocía en Mundo Deportivo que su físico marcaría su techo. No se equivocó. En Girona se dejó asesorar por los médicos del club y cuidó más la alimentación: ganó músculo y velocidad. Allí también trabajó sus problemas de estabilidad por sus 2'15 metros, pero nadie le dio un consejo definitivo para dejar de enfadarse tras perder un partido. Marc asegura que se vuelve irascible, pone malas caras y no quiere hablar con nadie. Es un ganador nato y ya hace tiempo que no es tan sólo el hermano de Pau. En la NBA ya lo saben.

1 comentario :

Navedo dijo...

Hola.

Ya se le compara con los grandes, como O`Neal o Garnnet. Personalmente, no creo que llegue a ese nivel, pero dará la talla en un grande, como su hermano.

Un saludo!!

El fútbol es injusto