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domingo, 30 de noviembre de 2008

Eto’o abre la lata, Messi sentencia

Eto'o besa a Messi para celebrar su gol ante el Sevilla -EFE.


Dicen que el gol ni se ensaya ni se enseña, que es una aptitud con la que se nace y responde a la combinación de suerte, talento y puntería. “Y de insistencia”, suele suscribir Samuel Eto’o (Nkon, Camerún, 1981), junto a David Villa el goleador más fiable de la Liga española, un reconocimiento casi unánime que le ha costado años lograr. En el nuevo Barça de Guardiola, primero y máximo goleador del torneo, Messi es el líder oficioso y Eto’o, el pasional. En el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla (0-3) ambos reafirmaron sus papeles en el equipo de referencia del momento, que se encuentra varios pasos por encima del Real Madrid, perdedor 3-1 ante el Getafe y que queda a seis puntos. La goleada del conjunto azulgrana ante el grupo menos goleado hasta ahora empezó con un gol del camerunés el 14º en 13 partidos, y se cerró en los últimos instantes con dos genialidades de Messi, para muchos el mejor jugador del mundo.


“Soy uno más. Sólo intento ayudar al equipo”. Eto’o zanjó con un tópico un elogio de un periodista que le instó que había recuperado siete pelotas. Un dato inusual para un delantero que resume su constancia y ambición en el campo. El camerunés siempre ha antepuesto pragmatismo y velocidad por encima de filigranas y cuestiones más superficiales. Como ratificó en la acción del gol, Eto’o sabe estar en el sitio adecuado en el momento preciso: resolvió con un toque tan duro como sutil un rechace en el área, tras una asistencia de Xavi para Alves que rebotó en un defensa y le cayó a los pies.


“Están a un nivel superior”


“Es un asesino del área”, había avisado horas antes del partido el ex azulgrana Fernando Navarro, que tuvo que intentar frenarlo en la segunda mitad, cuando el camerunés pasó a la banda derecha y el Sevilla no tuvo ni una ocasión de gol. “Nos hemos agotado físicamente en la primera parte. Podíamos haber llegado al descanso con ventaja”, convino, desmoralizado, el presidente sevillista, José María Del Nido. “Están a un nivel superior al resto”, prosiguió para reconocer que su equipo se había rendido al monólogo del Barça, a la presión de Eto’o, que vio la quinta amarilla y se perderá el próximo partido ante el Valencia, y a la plasticidad de Messi.


El gol de Eto’o fue una consecuencia lógica de la insistencia del Barça, con Alves espléndido por la derecha en su retorno al campo del equipo que le dio la oportunidad de jugar en Europa. Con Henry buscando una y otra vez diagonales para pegarle de rosca: una jugada exacta a la que hacía en el Arsenal o con Francia, pero que en pocas ocasiones le ha funcionado en el Barça. Y con Messi angustiado por el duro marcaje de sus rivales. Tan sólo Piqué parecía descolocado, perdedor siempre ante Luis Fabiano y Kanouté. La pareja titular del Sevilla, que acumula 88 tantos en Liga en tres temporadas, se deshizo del defensa catalán por zancada y físico. Tanto el brasileño como el maliense pudieron marcar. El primero lo tuvo cerca hasta en tres ocasiones, la última, la más clara pasó cerca del segundo palo de Valdés. Kanouté, mientras, reclamó un penalti (precisamente de Piqué) y remató al palo un servicio de Adriano, muy activo por la izquierda.


“La pelota ordena a los equipos”


Tras el descanso se pasó de un partido parejo a un encuentro completamente desequilibrado. “La pelota ordena a los equipos”, resumió el técnico azulgrana Guardiola. Era su titular para describir el dominio absoluto del Barça en la segunda mitad, en la que regañó a Messi por perderse en demasiados regates y no pasarle a Henry, completamente solo. Era cuestión de tiempo que el 10, obsesionado en resolver él solo, acabase logrando su objetivo. No hay nada más interesante que un genio tenaz. Y Messi lo es. Sólo cabe observar sus dos goles. Primero se acomodó con la cabeza una asistencia de Xavi (también con la testa; asiste de cualquier forma, su reconocimiento popular quizás se queda corto) y remató cuando lo normal hubiese sido seguir avanzando. Palop ni se molestó a tirarse. El gesto del argentino corriendo al banquillo para abrazar a Pinto, el portero suplente, enfatiza la unión del grupo. Después, ya en el descuento, Messi aprovechó un pase de Hleb y superó al portero del Sevilla instintivamente. Ni tan siquiera miró hacia la portería: sabía donde estaba y tiró: gol. La Pulga lleva nueve goles en la Liga.


Acomplejado en el Camp Nou por el Getafe de Víctor Muñoz y Albín, el Barça salió reforzado ante el equipo que marcó el final de su última etapa gloriosa. El grupo campeón de Rijkaard, ganador de dos Ligas y de una Champions, quedó retratado ante el Sevilla en agosto de 2006, en la Supercopa de Europa celebrada en Mónaco. Contra el mismo rival, esta vez en el Sánchez Pizjuán, empezó una trayectoria lamentable en Liga en el tras perder 2-1. Ronaldinho falló un penalti con 0-1 a favor y nunca volvió a rendir como antes. El Sevilla, precisamente, fue el equipo que le encumbró en su primera comparecencia en el Estadi con un gol de madrugada y de videoteca.


jueves, 27 de noviembre de 2008

Lakovic desatasca al Barça en Kaunas (60-75)

Lakovic, autor de 22 puntos, bota la pelota ante Janavicius -EFE.


No es fácil regresar a las pistas después de una lesión y ofrecer unas prestaciones similares o incluso mejores que antes del percance. Jaka Lakovic es un ejemplo de que sí es posible hacerlo. El sábado, en su vuelta a la competición, sumó 12 puntos y repartió hasta nueve asistencias ante Unicaja. En Kaunas y ante el Zalgiris el base esloveno se convirtió en el líder del Barça ante el peor equipo en anotación de la Euroliga (60'4 puntos). Un mérito teóricamente anecdótico que acabó siendo decisivo ante un club que ahora tan sólo puede sacar pecho por tener como presidente al mítico Arvydas Sabonis. Lakovic anotó 22 puntos (7 de 9 en tiros de campo) y dos de sus triples (5 de 5) consolidaron un parcial de 6-20 en los últimos cuatro minutos y medio del tercer cuarto. Un rendimiento similar al que había hecho el conjunto azulgrana en los 18 minutos inmediatamente anteriores (21 puntos). El Barça completa la primera vuelta compartiendo el liderato con Panathinaikos y Montepaschi con cuatro triunfos y una derrota.


Pocas veces el conjunto azulgrana tendrá más facilidades en una pista de básket como en Kaunas. Especialmente en los primeros instantes, el Zalgiris fue lo más parecido a un sparring improvisado: una defensa inocente y cándida, y un ataque simbólico eran sus cómicas propuestas. A los jugadores lituanos sólo les faltaba grabar con una cámara las bombas de Juan Carlos Navarro (14 puntos) o los mates de Daniel Santiago (11 puntos y 11 rebotes). A los 5’40’’ el conjunto local perdía 5-17 tras el primer triple de Lakovic. El quinteto alto propuesto por Xavi Pascual se exhibía sin problemas.


Confusión visitante


El Barça bajó el rendimiento en cuanto el Zalgiris mejoró en defensa (no era demasiado complicado que lo hiciese, alternó varias zonas) y encontró a Jonas Maciulis (12 puntos), Paulius Jankunas (17) y Loren Woods (18). Los locales se acercaron en el marcador (28-33 a los 18’20’’ y 32-38 al descanso). Dos jugadores, Ersan Ilyasova y André Barrett, representaban a la perfección la confusión del conjunto azulgrana, que en el segundo cuarto sólo capturó cinco rebotes y lanzó 13 veces. La diferencia entre ambos fue que el ala-pívot turco nunca logró rendir y el base estadounidense completó unos últimos minutos interesantes.


Ilyasova se mostró en todo momento como un jugador miedoso. No funcionó ni de 3 al principio del partido y de 4: se le resbalaba cualquier pelota fácil y no era capaz de anotar (1 de 4 en tiros de campo). Sus únicos dos puntos llegaron a los 26’30’’, coincidiendo con los mejores momentos del Barça, con el 6-20 del final del tercer cuarto. Por su parte, Barrett vio desde el banquillo la exhibición de Lakovic, que ya acumula 2.002 puntos en la Euroliga. El estadounidense jugó los últimos siete minutos del partido y recuperó mínimamente la autoestima sumando cinco puntos.


La máxima ventaja del conjunto azulgrana llegó a ser de 21 puntos (53-73 a 4’50’’ del final), precisamente tras un triple de Barrett. Sólo entonces reaccionó Zalgiris y se destempló el Barça, que encajó un parcial de 0-8 que obligó a Pascual a pedir tiempo muerto. Pero no la sorpresa era ya imposible. Unos y otros comparten un pasado común, el haber ganado una vez la máxima competición europea, pero su presente y su futuro inmediato no tienen nada que ver. Al Barça, eso sí, le toca ratificar su prestigio. Es algo que no ha logrado hacer en todo el mes de noviembre.


martes, 25 de noviembre de 2008

Nicolas Anelka: el goleador nómada que parece haber encontrado su sitio


Anelka se ha convertido en el referente en ataque del Chelsea.

Castigado por su carácter y condicionado por su independencia, Nicolas Anelka (Trappes, Francia, 1979) lleva años de ciudad en ciudad y de club en club sin la menor intención de quedarse en un sitio demasiado tiempo. Responde al perfil del futbolista que no se casa con nadie y se cansa de todos. De hecho, nunca estuvo tres temporadas seguidas en un equipo y ha pasado por ocho diferentes en la última década. Una rutina que La Pantera parece querer cambiar. Anelka confiesa que está contento en Londres y que su objetivo es retirarse en el Chelsea, en el que se ha convertido en el pichichi provisional de la Premier con 12 goles en 14 partidos y al que llegó en enero como apuesta personal de Avram Grant, el técnico de circunstancias que reemplazó al destituido Jose Mourinho. Una operación cifrada en 21 millones de euros que le convirtió en el jugador más dinero ha generado de la historia (120,02). Otro dato extravagante para una carrera marcada más por sus frases y reacciones que por sus goles.

“Ahora pienso antes de actuar”, asegura el jugador francés, uno de los delanteros de moda en Europa. En las grandes ligas sólo dos jugadores mejoran su marca: Eto’o en el Barça (13 en 12 encuentros) y el sorprendente Ibisevic en el 1899 Hoffenheim alemán (con 16 en 14). Pero pese a todo, pese a encontrarse en el momento más brillante de su vida, la imagen que interesa vender de Anelka es la de extravagante y raro. O por lo menos eso es lo que piensan los responsables de marketing de Puma, su marca deportiva, que en el último anuncio le han caracterizado atado a una silla y con la boca tapada. Anelka está secuestrado por una chica con poca ropa que no le liberará hasta que el técnico Luiz Felipe Scolari deje jugar con sus nuevas botas al jugador. La idea del spot no desentona con la trayectoria del protagonista.


Van der Sar para el penalti lanzado por Anelka en la final de la Champions -AFP.


El penalti fallado
“Antes era hipersensible y arrogante. No calculaba las consecuencias de nada. Ahora soy más sabio”, confesaba Anelka días después de fichar por el Chelsea. En mayo no demostró esa madurez en la final de la Champions ante el Manchester United. Grant, su gran valedor, le pidió que lanzase uno de los cinco primeros penaltis de la tanda, pero el jugador se negó. Lo hizo porque estaba dolido tras haber salido en el minuto 99 como lateral derecho y “sin apenas calentar”. “Finalmente tuve que encargarme de lanzar el séptimo y Van der Sar me lo atajó. Estuvo bien el portero, el fútbol es así”, resumió, impasible, Anelka, que en el campo pareció destrozado y minutos después no estaba demasiado preocupado por fallar el penalti decisivo. Al fin y al cabo el capitán, John Terry, también había errado tras resbalarse.
Dice Anelka que su paso por el Fenerbahçe (entre enero de 2005 y junio de 2006) le ayudó a crecer como persona y darse cuenta de que hasta entonces había estado equivocado, que le habían perdido las formas. La Pantera se vio como un líder de un equipo “alejado de las grandes ligas europeas” y se frustró. ¿Cómo y por qué había llegado a aquella situación? No había duda, se había dejado convencer por una oferta irrechazable y el dinero le estaba obligando a desaprovechar el tiempo en un torneo poco prestigioso. Así que se propuso (y logró) ganarse su vuelta a la élite con buenas actuaciones –“en Turquía he jugado mis mejores partidos”, asegura–. Su primer premio fue volver a la selección francesa -su última convocatoria había sido en noviembre de 2002, pero rechazó la propuesta de Santini porque no le hizo especial ilusión reemplazar a un lesionado, Sidney Govou-.

Anelka, en su etapa en el Fenerbahçe.


"No ha sido posible"

En verano de 2006 Anelka volvió a Inglaterra, un país que nunca fue de su agrado. “Allí no conozco a nadie. Es un sitio que ni me gusta ni me interesa lo más mínimo”, dijo en 1998 para justificar su ausencia en la ceremonia en la que iban a darle el trofeo al mejor jugador joven de la Premier. Su próximo destino fue el Bolton, al que no tardó en desprestigiar: “Cuando me fui del Fenerbahçe quería jugar en un gran club, pero no ha sido posible”. Esa declaración fue uno de sus pocos pecados en el Bolton, donde sí que se integró y llegó a invitar a sus compañeros a su boda en Marrakech (Marruecos). Incluso participó sin problemas y con una inesperada desenvoltura en los actos promocionales del equipo. Tras dos años y medio bastante buenos el Chelsea le reclamó este enero y el jugador aceptó sin reparos. Por fin lograba su objetivo, fichar por un grande, aunque estuviese inmerso en una inmensa crisis deportiva e institucional.

“Me di cuenta de que a mi familia le afectaba lo que se decía de mí”, confiesa el jugador francés, que probablemente se arrepiente de varias de las declaraciones que efectuó en el pasado. Le sobran motivos para hacerlo. Nico podría publicar un libro de frases. Una de las más célebres sería la que pronunció con tan sólo 20 años. Entonces aseguró que se estaba planteando la retirada porque no disfrutaba del fútbol ni en el Real Madrid. En un alarde de egocentrismo, se atrevió a exigir que el conjunto blanco cambiase su estilo de juego –“muy lento”, señaló– para que él pudiese dar lo mejor de sí. Aún se ganó más enemigos dentro del vestuario. Nadie tragaba a un jugador que no admitía sugerencias y que parecía un calco de su guiñol, siempre con la consola en las manos y los cascos en las orejas. Era un tipo solitario, rebelde e irascible.


El delantero sostiene la Champions que ganó con el Madrid.

Material para un libro de frases

“Me di cuenta de que a mi familia le afectaba lo que se decía de mí”, confiesa el jugador francés, que probablemente se arrepiente de varias de las declaraciones que efectuó en el pasado. Le sobran motivos para hacerlo. Nico podría publicar un libro de frases. Una de las más célebres sería la que pronunció con tan sólo 20 años. Entonces aseguró que se estaba planteando la retirada porque no disfrutaba del fútbol ni en el Real Madrid. En un alarde de egocentrismo, se atrevió a exigir que el conjunto blanco cambiase su estilo de juego –“muy lento”, señaló– para que él pudiese dar lo mejor de sí. Aún se ganó más enemigos dentro del vestuario. Nadie tragaba a un jugador que no admitía sugerencias y que parecía un calco de su guiñol, siempre con la consola en las manos y los cascos en las orejas. Era un tipo solitario, rebelde e irascible.
“Nos hemos quitado un problema de encima. Anelka es un buen jugador, pero no marca las diferencias y es muy conflictivo. Estaremos bien sin él”, sentenció su ex compañero en el Arsenal Martin Keown cuando La Pantera fichó por el Madrid en verano de 1999. Una opinión que parecía más responder a rencillas personales que a otra cosa: el curso del conjunto londinense había sido excelente (logró la Premier y la FA Cup) y Anelka marcó 17 goles en la Premier, uno menos que la tripleta de máximos goleadores formada por Owen, Yorke y Hasselbaink. Pero Keown tenía razón: en Madrid Anelka se peleó con todos. Llegó a las manos con periodistas de Antena 3 que intentaron grabar imágenes de un pequeño incendio en su chalet de La Moraleja, se negó a entrenarse antes de un encuentro ante el Celta (dijo en su entorno que se había caído por las escaleras, pero no estaba lesionado) y al final viajó a Vigo obligado con el equipo. También la armó en Oviedo: mientras era sustituido se llevó las manos a los ojos simulando unas gafas. Era su forma de protestar que sus compañeros no sabían aprovechar ni su visión de juego ni sus desmarques.

Ésta es la particular forma de Anelka de celebrar goles -PA Photos.

Dos goles decisivos

Vivía en una burbuja formada por su familia y el ocio. A Anelka no le interesaban el resto de cosas y no se dejaba ayudar ni asesorar por los demás. Un día incluso se fue lesionado a casa por no hablar con los médicos del club. Al día siguiente apareció cojeando por la Ciudad Deportiva… No había más: era una bomba de relojería en el vestuario blanco. Pero el jugador problemático acabó siendo decisivo para la consecución de la octava Copa de Europa del Real Madrid en 2000 con dos goles en semifinales ante el Bayern de Munich (en Liga marcó cuatro). Al final del curso regresó a su club de origen, el PSG, por casi el mismo precio que había costado (fichó por 31,25 y se fue por 31). Sin embargo, La Pantera no cuajó en su segunda etapa en París y se fue cedido al Liverpool. Parecía en el ocaso de su carrera, pero no fue así. Otra vez más (como si la vida diese una cantidad ilimitada de oportunidades) un club confió en él. Esta vez fue el Manchester City, que puso 17 millones de euros. El jugador cumplió con 43 goles en 94 partidos en la Premier en dos temporadas y media. Un registro excelente que le cegó y le hizo aceptar la oferta del Fenerbahçe. Un error que acabó siendo el mayor acierto de su carrera.
El delantero francés explica que se ha replanteado su forma de comportarse ante los medios , sus entrenadores y sus compañeros. Intenta pasar desapercibido porque se ha dado cuenta de que su familia sufría por lo que se decía sobre él. Por eso Anelka, descubierto por Arsène Wenger en 1997, asegura que ha hecho el esfuerzo de no tragarse las cosas, escuchar más y valorar los consejos que le dan. En lo que no ha cambiado demasiado ha sido en su tranquilidad para celebrar los goles. Nunca fue un jugador especialmente efusivo, sino todo lo contrario. Desde hace tiempo festeja sus tantos cruzando los brazos y poniendo las palmas de sus manos en el pecho. Dicen que el gesto simboliza una mariposa, pero él prefiere no hablar de ello. Es su secreto. Uno más de este goleador nómada que parece haber encontrado su sitio: en Londres y defendiendo la camiseta del Chelsea.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El Barça queda retratado en Málaga (82-71)

Andersen, tras cometer una antideportiva sobre Cook -EFE.



Demostró capacidad de reacción y carácter, pero careció de muchas otras cosas. El Barça supo aparcar un pésimo inicio y remontarle 15 puntos a Unicaja, pero echó en falta la aportación de sus titulares (sólo 23 puntos) y de sus pívots (20). Unos números que resumen sus desméritos en el Martín Carpena, una de las pistas más complicadas de la Liga ACB. El conjunto azulgrana perdió 82-71 porque simplemente no supo contrarrestar las virtudes de su rival: la importancia del físico y una defensa asfixiante, señas de identidad de los equipos de Aíto. El ex seleccionador nacional no quiso modificar su manual en su partido 850 en el torneo y tuvo en Marcus Haislip, con 17 puntos y seis rebotes y que acabó lesionado, a su mejor jugador. El ala-pívot estadounidense hizo cuanto quiso ante Ersan Ilyasova, que se quedó sin anotar por primera vez este curso. Boniface Ndong y Jiri Welsch fueron los mejores complementos de Haislip con 35 puntos entre los dos. Juan Carlos Navarro, con 17, se convirtió en el máximo anotador azulgrana.


El Barça empezó el partido como un equipo timorato que a falta de elaborar jugadas prefería tirar fuese como fuese. Como si las formas no importasen y la puntería fuera más importante que la pizarra. Los problemas empezaban en su cerebro, Andre Barrett, que logra hacer cualquier cosa antes que cumplir con su presunto papel. El estadounidense contagia su falta de confianza a los demás y fomenta el caos. Es la antítesis de lo que debe ser un base.


Triple cambio


A los cinco minutos Xavi Pascual mandó al banquillo a Barrett, que ya no volvería a salir a la pista, así como a Lubos Barton y Daniel Santiago. Un triple cambio que resultó tan drástico como acertado y que activó al Barça, que había encajado un parcial inicial de 19-4 y que sufría por todos los sitios: bajo los aros con Haislip, desde fuera con Thomas Kelati y Welsch.


El primer recambio en la dirección fue Jaka Lakovic, ausente en los últimos tres partidos por lesión. El esloveno, que compartió el papel de base con Roger Grimau, tuvo una reaparición más que acertada aportando 12 puntos y repartiendo nueve asistencias. De hecho, cuatro tiros libres de Lakovic pusieron por delante al conjunto visitante por primera y única vez (26-28 a los 15’15’’). El parcial de 5-18 había sido posible gracias a la contribución de los jugadores que habían empezado en el banquillo. Especialmente acertado estaba David Andersen, que en minuto y medio anotó siete de sus 16 puntos.


Haislip frustra a Ilyasova


El guión había cambiado por completo: el Barça marcaba el ritmo del partido y Unicaja sólo sabía responder con imprecisiones. Los triples eran el reclamo del grupo de Aíto, que no acertó hasta el sexto, de Omar Cook, su oficioso base titular ante la baja de Carlos Cabezas. También metió el siguiente Haislip, que no tenía dificultades para anotar con facilidad bajo los aros: sabe sacar partido a su salto prodigioso y ridiculizar a buenos defensores como Ilyasova (0/5 en tiros de campo), al que se sacó la tercera personal en una jugada de canasta y tiro adicional (43-34 a los 22’25’’). El ala-pívot turco recordó al jugador confundido del primer tramo del curso pasado. A partir de entonces y hasta el final de tercer cuarto el encuentro pasó a ser prácticamente un mero intercambio de triples, con cuatro aciertos para cada equipo. Al acierto exterior el Barça sumó un eficaz contraataque, con Navarro y Gianluca Basile como protagonistas y que le permitieron reducir distancias (59-56, minuto 30).


Parecía que el encuentro se decidiría con una acción puntual a última hora, pero quedó resuelto en los primeros instantes del cuarto período. Ndong y Haislip –antes de retirarse lesionado, sufre una rotura fibrilar en su pierna izquierda y será baja hasta mediados de diciembre– se bastaron para conseguirlo. Se les unió Welsch, jugador de rachas que está en la buena. El alero checo casi igualó la máxima ventaja de su equipo con un triple (78-64 a 3’54’’ del final). “Estamos en el partido”, aseguraba Pascual a sus jugadores. Sólo Navarro se convenció del discurso. Los demás quisieron arreglar el desbarajuste por libre, y Andersen, visiblemente descentrado, abrió demasiado los codos y tumbó a Cook. La antideportiva del pívot australiano y una piedra (que pretendía ser un triple) de Lakovic fueron prácticamente las últimas acciones de un Barça que quedó retratado en Málaga y que el jueves jugará en otra cancha complicada, el Kaunas Sports Hall del Zalgiris.


viernes, 21 de noviembre de 2008

Rakocevic justifica el liderato del Tau en Badalona

Rakocevic ha encontrado por fin la regularidad.


Siempre fue un jugador irregular y son muchos los que le han acusado de ser excesivamente individualista, de pensar en su lucimiento personal en detrimento del juego coral. Ahora pocos se atreven a discutir el juego de Igor Rakocevic (Belgrado, Serbia, 1978). “¿He dado cinco asistencias? No lo sabía. Bueno, entonces es que algo reparto”, comenta, divertido, el escolta serbio a la salida de los vestuarios del Palau Olímpic de Badalona. “De joven jugaba como base y algo siempre queda”, añade y se ríe, algo que no suele hacer demasiado. Esta vez tiene motivos para hacerlo: ha sido el gran líder del Tau en la victoria ante el DKV Joventut (83-97) con 24 puntos (2/2 en tiros de dos, 3/7 en triples y seis faltas recibidas) para un total de 33 de valoración.


“¿MVP de la jornada? De momento todo va bien. Hay que reconocer el trabajo del equipo”, zanja Rakocevic, que destaca que la clave de los resultados de su equipo (colíder de la Liga ACB junto al Kalise Gran Canaria con siete triunfos) son el esfuerzo y la profesionalidad. El jugador balcánico es ya, con 22’5 puntos de media, el segundo mejor valorado del torneo, tan sólo por detrás de Felipe Reyes (23’6).


El duelo con Wright


“La verdad es que me encuentro muy bien”, señala Rakocevic, que ha fallado su primer tiro, un triple, a un minuto del descanso. Su primera parte ha sido casi perfecta, con 17 puntos y tan sólo otro error más, una pérdida. Aunque realmente ha cometido más, pero los árbitros (demasiado parciales) no han visto algunas acciones en las que ha hecho pasos. Hasta ese momento su duelo con el anotador Bracey Wright, el teórico sustituto de Rudy en Badalona, ha sido impagable (18 puntos con 3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples).


Ni Rakocevic ni el propio Wright han aguantado ese ritmo de efectividad. El primero ha anotado siete puntos más y el segundo, cuatro. La diferencia ha sido que mientras el DKV Joventut, lastrado por las bajas de Ricky y Pops, no ha encontrado otro líder anotador, al Tau le ha resultado indiferente que su jugador más en forma redujese sus prestaciones. Al grupo de Dusko Ivanovic le sobran recursos, como la velocidad al contraataque de Sergi Vidal, que ha anotado 12 puntos, los ocho primeros del conjunto vitoriano en el segundo cuarto (29-35 a los 11’26’’). Como la polivalencia de Mirza Teletovic, que tiene una buena mecánica en el tiro de tres (2/4) y una capacidad de salto considerable, que ha demostrado machacando sin oposición. Como la picardía de Fernando San Emeterio, que en el siguiente ataque de su equipo ha penetrado con inteligencia y ha forzado la personal de Jan Jagla. El ex jugador del Akasvayu ha fallado el segundo tiro libre, pero ha capturado su propio rebote con facilidad, firmando la máxima ventaja del Tau en la primera parte (31-40 a los 12’40’’), tras un parcial de 4-13. Esa jugada ha resumido a la perfección la tremenda inferioridad del DKV Joventut en los rechaces durante todo el partido.


Los inferioridad local en el rebote


“Si nos cogen 14 rebotes ofensivos (44 por 30 en total) es imposible ganar el partido”, ha declarado en la rueda de prensa, entre enfadado y cariacontecido, Sito Alonso, el técnico local. Su equipo se ha mantenido cerca en el marcador durante gran parte del partido pese a ese tremendo déficit. Lo ha logrado en el primer cuarto (24-27) cuando el encuentro ha sido un concurso de triples (se lanzaron 18, cuatro metió el conjunto badalonés y tres el Tau). La mitad de los puntos de ese período han llegado desde más allá de 6’25, mientras que el juego de los visitantes era más completo, con su pareja interior titular como protagonista. Tiago Splitter (21 puntos y 12 rechaces) y Will McDonald han anotado seis puntos cada uno en ese período.


Los triples de Wright también le han valido al DKV Joventut para no ceder una renta considerable en el segundo período (46-50 al descanso), pero en cuanto el escolta estadounidense ha dejado de anotar le ha costado mucho hacer puntos. Ferran Laviña o Edu Hernández-Sonseca (uno de los mejores con 11 puntos) han fallado entradas claras y el Tau con un lanzamiento de tres afortunado de Pablo Prigioni ha vuelto a distanciarse (61-74 a los 27’40’’). La Penya parecía en otro planeta y en una misma jugada ha permitido a su rival capturar hasta tres rebotes ofensivos seguidos.


Una zona 3-2 y el liderazgo de Demond Mallet (castigado por faltas demasiado rigurosas) han permitido al DKV Joventut reducir distancias. Una canasta del jugador de Leesville ha puesto el 79-88 a 3’33’’ del final. Splitter ha fallado el siguiente ataque y Simas Jasaitis, que el año pasado ocupó, sin más, una plaza en el conjunto vitoriano, ha errado el lanzamiento de tres que podía haber cambiado el sino del partido. Ahí se ha acabado todo en un encuentro en el que Rakocevic ha justificado el merecido liderato del Tau.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Triunfo fácil del Barça ante un Ricoh descompuesto tras el descanso (70-57)

Ilyasova entra a canasta ante la oposición de Alzamora -EFE.



Continúa instalado en el desgobierno y la discontinuidad el Barça en este mes de noviembre. Sobrevive por pura calidad, porque pese a las bajas de Jaka Lakovic y Víctor Sada tiene un banquillo lo suficientemente amplio como para dosificar esfuerzos. Gana beneficiado por la bondad del calendario, que tan sólo le ha deparado un rival de su nivel (Montepaschi de Siena y perdió) y porque el resto de contrarios no han tenido un acierto decente (ni tan siquiera lo tuvo Estudiantes pese a ganar en el Palau). Esta vez al Ricoh Manresa no sólo le faltó efectividad (20/52 en tiros de campo), sino físico. Agobiado por problemas económicos, el conjunto gerundense tan sólo aguantó en la primera parte (30-27 al descanso). En el tercer cuarto perdió hasta ocho pelotas y encajó un parcial de 12-3 en apenas cuatro minutos (50-39 a los 29'50'') para acabar perdiendo por 70-57. El sábado el grupo de Xavi Pascual tendrá un reto mayor: visitará al Unicaja de Aíto y de Marcus Haislip, el líder provisional tras ganar al Fuenlabrada (83-89).


El triunfo del Barça, tan holgado como poco significativo, se basó en su tremenda superioridad en los rechaces (40 por 24), en las transiciones rápidas y en una defensa agresiva. Pero también en las carencias de su rival, que prácticamente se redujo a su mejor jugador, Josh Asselin, autor de 18 puntos (con un excelente 8/12 en tiros de campo) y que cogió cinco rebotes. Unos números insuficientes porque el habilidoso pívot estadounidense fue el único en superar la barrera de los ocho puntos. Algo que sí lograron tres jugadores azulgrana: Juan Carlos Navarro (13), Ersan Ilyasova (12) y Fran Vázquez (11). Los tres que mejores estadísticas atestiguan hasta el momento.


Triples fallados


Obligado a descansar el fin de semana por la Liga de 17 equipos, al conjunto de Xavi pascual no se le notó que llevase prácticamente una semana sin jugar. Sin grandes alardes alcanzó una ventaja importante (11-3 a los 4’50’’). El Barça estaba deshaciendo por completo a su rival, incapaz de jugar cerca del aro y de imponerse en los uno contra uno, y si la distancia no era más grande porque el conjunto azulgrana recaía una y otra vez en una propuesta (o más bien un vicio) que no le funciona. En la primera parte lanzó más veces de tres (16) que de dos (15). En ese espacio de tiempo sólo anotó dos triples, ambos de Lubos Barton en el primer cuarto. Acabaría con un horrible 4 de 24. El Ricoh Manresa, el segundo peor de la Liga en esta faceta, sólo necesitó diez lanzamientos para meter los mismos.


“No hemos tenido suerte”, animaba Jaume Ponsarnau a sus jugadores, a los que exigía más concentración en el rebote propio. La situación requería esa reprimenda: Fran Vázquez capturó hasta siete rechaces ofensivos en el primer cuarto. Una barbaridad. El pívot gallego, que acabó 11 puntos y 13 rebotes, se sentía muy superior en la pintura.


Reacción visitante


Curiosamente la reacción del Ricoh Manresa llegó con un quinteto renovado, sin ninguno de los cinco jugadores que habían sido titulares. Su líder fue el joven base Rodrigo San Miguel, que marcó el ritmo del partido en el segundo cuarto y anotó sus ochos puntos en contraataques bien provocados con robos y acciones de veterano. San Miguel empató a 20 y a 22. El Barça tenía a casi todos sus exteriores (Navarro, Barton y Basile) cargados con dos personales. Eran los peores momentos del conjunto azulgrana.


Para solventar la situación Pascual pidió tiempo muerto y apostó por Jordi Trias, que rentabilizó a la perfección los cinco minutos que estuvo en la pista: seis puntos, todos muy trabajados, con la colaboración en el rebote ofensivo de Barton o en jugadas de Barrett. El base estadounidense salió otra vez como titular y pese a un inicio pobre tuvo una actuación algo más convincente que otras veces (cuatro puntos y cinco asistencias).


Jugadas al límite


Tras el descanso el Ricoh Manresa se descompuso por completo, incapaz de frenar a Vázquez y a Ilyasova, que no anotó sus primeros puntos hasta los 22’50’’ y que sumó 12 al final. Tampoco había metido ninguna canasta hasta entonces Basile, que en un par de contras rápidas impulsó al Barça. El partido se convirtió en un carrusel de jugadas al límite de la posesión que acabaron entrando. Una situación que favorecía a los locales.


Un triple de Navarro a falta de 5’35’’ puso al conjunto azulgrana 18 puntos por delante, su máxima renta del partido. Los aciertos desde más allá de 6'25 de Tuki Bulfoni –nada que ver con el jugador que destacó en León, cinco puntos con 2/6 en tiros de campo– y de José Ramón Balmón tan sólo sirvieron para reducir la derrota. En Málaga el Barça no tendrá tantas facilidades. Aíto es otro especialista en rotar.


jueves, 13 de noviembre de 2008

Navarro suple las carencias del Barça ante un Prokom vulgar (74-62)

Navarro intenta asiste a un compañero ante Hrycanick -EFE.

A falta de equilibrio y de propuesta coral al Barça le bastó con la inspiración de Juan Carlos Navarro para romper su racha de dos derrotas consecutivas y lograr la tercera victoria en la Euroliga ante el Asseco Prokom (74-62). El conjunto azulgrana recuperó el liderato del grupo B, que comparte con Panathinaikos y Montepaschi, gracias al talento de su jugador franquicia. Navarro anotó 14 de sus 21 puntos en el tercer cuarto e hizo olvidar al Palau lo que había tenido que ver y sufrir hasta entonces: un encuentro horrible entre dos equipos tan apáticos como erráticos e inocentes. El mejor aliado del escolta catalán fue otro clásico, el capitán Roger Grimau (ocho puntos y cinco rebotes), reconvertido otra vez de base tras las lesiones de Jaka Lakovic y Víctor Sada y la nula fiabilidad de Andre Barrett, que salió en el quinteto inicial y que aún no se ha adaptado al equipo.

Al Barça le cuesta arrancar. Ha llegado a noviembre completamente agotado física y mentalmente por un calendario demasiado exigente. Durante gran parte de la primera parte se colapsa, recurre a jugadas forzadas y cae en los errores más tontos. Afortunadamente para sus intereses al rival le sucede lo mismo. En Siena el conjunto azulgrana tan sólo anotó 34 puntos y recibió 32, ante Estudiantes logró 30 y cedió 34. Ante un Prokom muy vulgar hizo números similares en la primera parte: sumó 30 puntos y recibió 26.

Buena actuación de Trias

El partido por momentos fue caótico y de una calidad impropia de la mejor competición europea. Tan sólo David Andersen (10 puntos) y el fichaje estrella del equipo polaco, Ronnie Burrell (ocho), anotaban con cierta facilidad. Ni siquiera Ersan Ilyasova, que antes del encuentro recibió el trofeo de MVP de octubre de la Euroliga, mostraba su nivel habitual. Pascual lo cambió por el defenestrado Jordi Trias. La entrada del ala-pívot catalán coincidió con la reacción del Barça, que metió su primer triple (de Gianluca Basile tras fallar los seis primeros) y lanzó sus dos primeros tiros libres (Daniel Santiago a los 12'43''). El conjunto azulgrana pasó de perder por cuatro (12-16 a los 12'30'') a irse al descanso cuatro por delante (30-26). Trias aportó seis puntos y ratificó que es un sexto/séptimo hombre más que aprovechable.

El gran argumento del Prokom fue su defensa, cerrada y ordenada. Lo fue hasta que Navarro se exhibió. El escolta internacional es uno de los jugadores más pasionales de Europa. Tiene la virtud (o el defecto, según se mire) de sumar varios puntos seguidos después de no haber participado apenas antes. La Bomba, que sólo había anotado cuatro puntos en la primera parte, metió 14 en menos de nueve minutos y, en la siguiente acción, asistió a Fran Vázquez para que machara (56-38 a los 29'30'', la máxima ventaja del encuentro). Era el contexto propicio para que tuviese un par de minutos la joven promesa azulgrana, Nihad Dedovic, que ya había debutado en el torneo el curso pasado ante el Partizán.

La diferencia parecía bastante clara como para inquietar al Barça, pero pareció todo lo contrario en el inicio del último cuarto. Con Barrett como desorganizador y con una inferioridad sonrojante en el rebote el conjunto azulgrana iba camino de protagonizar un epílogo tan lamentable como el de Siena. Dos pérdidas consecutivas absurdas y un par de canastas regaladas a Filip Dylewicz (ocho puntos y cuatro rechaces) y Koko Archibong (seis puntos y cinco rebotes) hicieron reaccionar a Pascual, que optó de nuevo por dar a entrada a Grimau de base por Barrett. Una declaración de intenciones y un bálsamo para el Barça, que con un triple de Ilyasova a 2'39'' (69-52) se aseguró el triunfo. Los triples de su rival (un pobre 3 de 15) llegaron demasiado tarde. El primero, de Aleksej Nesovic, se hizo esperar hasta los 34'15''. Un síntoma de la vulgaridad de un Prokom inocente que, a pesar de todo, sólo cedió hasta que apareció Navarro.