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martes, 30 de diciembre de 2008

La bengala de ‘Cóndor’: el mayor fraude de la historia del fútbol



Como la propia vida, la historia del fútbol está repleta de engaños y amaños. De goles que se celebran en un despacho antes que en el campo, jugadores que se revuelcan por el césped para justificar que el contrario les ha hecho una entrada de expulsión o vitaminas que aumentan la resistencia y minimizan el esfuerzo. Los pactos, las trampas y el dopaje adquieren relevancia en cuanto el fútbol pierde la categoría de puro divertimento y se convierte en negocio absoluto. En el Mundial de Italia 90 Carlos Bilardo, entonces seleccionador argentino, preparó un bidón adulterado para el brasileño Branco. Cuatro años antes Maradona, con su Mano de Dios contra Inglaterra, había despertado tanta admiración por la picardía (guerra de las Malvinas aparte) como rechazo por la estafa. Una jugada que en tiempos de aparatos precisos como el ojo del halcón en tenis sólo sería sancionada en campeonatos como el italiano si quedase impune durante el encuentro: Gilardino fue castigado con dos partidos por marcar con la mano y Adriano tuvo la misma sanción por simular un penalti. El Calcio es también de los pocos que ha perseguido y castigado a los que se dopan. Ninguno de estos sucesos es comparable a la pantomima protagonizada por Roberto Cóndor Rojas (Santiago, Chile, 1957) una noche de 1989. Probablemente representa el mayor fraude de la historia del fútbol profesional.

Apodado Cóndor por su gran capacidad de salto, Roberto Rojas tenía un presente inmejorable: estaba considerado el mejor portero chileno (para muchos el número uno mundial) y su llegada a Europa parecía inminente. Incluso se rumoreó que había firmado un preacuerdo con el Real Madrid. Pero sus expectativas y su carrera (había jugado en Colo-Colo entre 1983 y 1987, con el que ganó dos Ligas y una Copa chilena, y en ese momento defendía la camiseta del Sao Paulo, con el que había levantado dos campeonatos paulistas) acabaron para siempre en Maracaná el 3 de septiembre de 1989, en un Brasil-Chile. El último partido del grupo 3 de la zona sudamericana en el que se decidía cuál de las dos selecciones se clasificaba para el Mundial que Italia organizaba el año siguiente.

Los brasileños, a los que les bastaba un empate para lograr el objetivo, se adelantaron con un tanto de Careca en el minuto 49, pero 20 después lo extradeportivo acabó relativizando la eliminatoria: una aficionada lanzó una bengala desde tribuna. Cuando las cámaras enfocaron la portería chilena Cóndor estaba en el suelo con los guantes en la cara. Se movía de un lado a otro desesperado. La bengala le había herido. El teatro tan sólo acababa de empezar.

'Cóndor', con las manos en la cara: l'a farsa continúa.

Un artilugio de la Marina

Millones de telespectadores de todo el mundo asistieron a la escena: jugadores de los dos equipos rodearon al portero, mientras el árbitro argentino Juan Carlos Loustau prefería mantenerse al margen –“me dio la sensación de que la bengala no había alcanzado a Rojas... Ese día me sentí muy mal, porque siempre había confiado en los jugadores”–. Finalmente los chilenos se llevaron en brazos a los vestuarios a su compañero, que sangraba mucho. Y convencidos por el seleccionador Orlando Aravena, no volvieron a saltar al campo. El encuentro sería suspendido poco después y esa misma noche la Embajada de Brasil en Chile fue apedreada. Las autoridades chilenas pidieron que el encuentro se resolviese en terreno neutral, pero la FIFA dio como vencedores a los brasileños y organizó un juicio en Zúrich, en el que Brasil presentó todo tipo de pruebas que demostraban que la bengala no había alcanzado a Cóndor. Incluso desde la propia empresa fabricante de la bengala, que curiosamente tenía el mismo nombre que el apodo del portero, se especificó que era un artilugio que utiliza la Marina como señalizador que alcanza los 80 metros de altura y que de la cápsula de aluminio que se separa en el aire sólo sale humo y fuego. Roberto Rojas presentaba un corte importante en la cara. No había dudas: era un farsante y fue suspendido para siempre de la práctica del fútbol. Su carrera había terminado y ni tan siquiera se atrevió a ratificar que la bengala le había herido.

Los efectos colaterales fueron duros para Chile, que en el primer informe realizado el día del partido aseguraba que la herida del portero era consecuencia de la bengala. La selección chilena no podría participar en las eliminatorias para el Mundial de 1994. Una de las mejores generaciones de futbolistas perdería una gran oportunidad de hacer historia. Mientras, los presuntos cómplices del complot también fueron castigados individualmente: el técnico Aravena nunca más pudo participar en encuentros internacionales y estuvo inhabilitado durante cinco años en Chile; Fernando Astengo, segundo capitán de la selección, no jugó los cinco cursos siguientes y el médico Dani Rodríguez jamás pudo ejercer en el fútbol por haber falsificado informes; la sanción para el kinesiólogo Alejandro Kock y el utilero Nelson Maldonado fue de un año.

La famosa entrevista publicada en el diario 'La Tercera'.

“Yo me corté en el Maracaná”


En Suiza se supo parte de la verdad, pero aún faltaban la confesión de rigor y las explicaciones de Roberto Rojas, que llegaron, a medias, meses después. “Yo me corté en el Maracaná”, confesaría Cóndor en mayo de 1990 al periodista de La Tercera Orlando Escárate, cansado de que sus ex compañeros le señalaran como único culpable. Según explicó Cóndor entonces tenía un bisturí vendado escondido en los guantes y en cuanto vio la bengala se autolesionó. Dos días antes del partido había pactado con el segundo capitán de Chile, Fernando Astengo, retirarse “a la primera cosa rara que pasara”. “Si le pasaba algo a él, el equipo lo retiraba yo. Si me pasaba a mí, lo hacía él. No teníamos clara la forma en que este acuerdo debía operar”, añadió. Una versión que matizó en 2002 en el programa de TV Testigo ocular: “Nunca tuve un acuerdo con Astengo. Sólo le conversé, porque él parece que no me habló, que si pasaba alguna cosa, había que retirarse. Pero yo le dije que no se preocupara, que yo me preocupaba del asunto...”.


En 1990 Roberto Rojas aseguró que el kinesiólogo Alejandro Kock también había participado en el engaño: “En el vestuario me pasó un bisturí forrado con tela adhesiva del que sólo quedaba un centímetro al descubierto”. Una versión opuesta a la que expuso en Testigo ocular, en el que subrayó que él mismo había pedido el bisturí “a la parte médica del hotel Atlántico Sur, donde estábamos concentrados”. En el programa del Canal 13 el ex portero no mencionó a otro de los implicados, el utilero Nelson Maldonado, de quien dijo que le había guardado los guantes 15 días tas el incidente. “Siempre conoció la verdad, igual que Astengo, así es que no puede declararse ‘engañado’ ahora. Distinto es el caso de Orlando Aravena (el seleccionador). No conocía nuestro acuerdo ni la existencia del bisturí”. Nunca se sabrá toda la verdad, si Cóndor fue premiado por terceros o si el complot se redujo a desbancar a la omnipotente selección brasileña como fuera.


La seguidora que lanzó la bengala posó desnuda en Playboy.

La fama de la aficionada

La bengala perjudicó a la imagen de Chile, sirvió de excusa perfecta para el complot del propio protagonista y acabó por premiar a Rosenery Mello Nascimento Barcelos Da Silva, la joven de 24 años que trabajaba en una compañía eléctrica que lanzó el artilugio. En el documental Informe Especial 1989. Caso Rojas confiesa que compró el artilugio en la entrada de Maracaná y que no tuvo que pagar multas. De hecho, incluso ganó dinero: fue portada del Playboy brasileño y se convirtió en La Fogueteira.

“Tuve problemas en mi casa con mi mujer, mis compañeros me dieron la espalda... pero si yo hubiera sido argentino, uruguayo o brasileño no estaría suspendido. Como soy chileno no me dieron la posibilidad de reivindicarme”, lamentó Cóndor, que fue acogido como entrenador de portero en su equipo de entonces, el Sao Paulo, a quien entrenaría en 2003 y clasificaría para la Libertadores, un hecho que hacía diez años que no ocurría. En 2007 dirigió durante once partidos al Guaraní paraguayo.

“Me corté con una Gillette y la farsa se descubrió. Fue un corte a mi dignidad”, llegó a decir Roberto Rojas. Su error inicial fue pertenecer al gremio de los guardametas, colectivo castigado por los fallos y casi ignorado cuando salva goles. Moacyr Barbosa es el ejemplo llevado al extremo de ese ingrato rol. El primer portero negro de la selección brasileña jamás fue perdonado por encajar los dos goles del uruguayo Ghiggia y perder en casa la final del Mundial de 1950. “En un país sin cadena perpetua sólo yo estoy condenado de por vida”, analizó años después Barbosa, el culpable popular del famoso Maracanazo. A su entierro sólo acudieron 30 personas: ni una vez muerto encontró el perdón. Un perdón que hace cinco años sí obtuvo Cóndor en el partido de despedida del fútbol de su compatriota Iván Zamorano. El Estadio Nacional de Chile le ovacionó cuando el speaker leyó su nombre en el combinado de estrellas mundiales y durante los 20 minutos que jugó. “No lo esperaba… Ni tan siquiera pensaba jugar. Es lo bonito del fútbol. Creo que las cosas positivas en mi carrera son más importantes que las negativas”, dijo emocionado, aparcando por momentos su surrealista actuación en el mismo escenario en el que Barbosa fue condenado para siempre: el Maracaná de Río.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Vázquez y Basile cierran el año en Bilbao (59-66)

Basile, que anotó 21 puntos, defiende a Lewis -EFE.


Las estadísticas forman parte del deporte, detallan los precedentes y resumen ciertos aspectos del juego. Los números decían que el Barça no había ganado nunca en el Biskaia Arena, el pabellón que el Iurbentia Bilbao Basket suele utilizar para recibir a los equipos más prestigiosos de la competición. Y el conjunto azulgrana acabó imponiéndose 59-66 y concluye el 2008 como segundo clasificado de la Liga ACB y con nueve triunfos consecutivos entre el torneo doméstico y la Euroliga. También señalaban los datos que Fran Vázquez había jugado su mejor partido como azulgrana hace dos semanas (16 puntos, ocho rebotes y 26 de valoración ante el Vivemenorca). Ese registro ya forma parte del pasado: en Bilbao el pívot gallego lo mejoró repitiendo anotación (16 puntos) y capturando 15 rechaces para un total de 32 de valoración. Apodado The Man, Vázquez es probablemente junto a Ersan Ilyasova el jugador de la plantilla que más ha progresado en este 2008. Ante un rival muy eficiente en defensa aportó contundencia bajo los aros y sumó 11 puntos y ocho rebotes en un tercer cuarto en el que acabó decidiéndose el partido tras un parcial de 11-25. Gianluca Basile también fue decisivo en ese período y con 21 puntos (6 de 14 en triples) y cinco asistencias se convirtió en el máximo anotador del partido. El escolta italiano se excedió por momentos en lanzar desde 6’25, pero supo dar ritmo y seguridad, y minimizar la ausencia de Juan Carlos Navarro (tres puntos). Mermado por una lumbalgia, Juanqui no jugó la segunda parte.


En el Bizkaia Arena el Barça recuperó sus peores defectos: un inicio totalmente frío y una falta de respuesta absoluta ante la defensa cerrada y agresiva planteada por Txus Vidorreta. El conjunto azulgrana no podía hacer transiciones rápidas ni disponía de opciones claras de tiro (0/8 en triples en el primer cuarto). Un desorden que se reflejó en el marcador con su peor desventaja (14-4 a los 8’45’’) tras un triple de Marko Banic, que llevaba ocho puntos y había hecho varios trajes a medida a Ersan Ilyasova (nefasto en tiro, 1-9 y bueno en rebotes, ocho) y Daniel Santiago. Ambos estaban ya en el banquillo. Iurbentia Bilbao Basket dominaba el rebote sin dificultades, volvía a ser el equipo coherente y bien compensado que ha marcado la última trayectoria del Barça, al que el curso pasado eliminó de la Supercopa y de la Copa del Rey. De hecho, días después de la derrota copera Dusko Ivanovic aseguró que no podía hacer nada más con la plantilla que tenía y el club le destituyó de inmediato, horas antes de un trascendental partido ante Unicaja del Top 16. Xavi Pascual fue el relevo provisional: ganó el partido, se quedó a un paso de la Final Four y fue finalista de la Liga. Méritos suficientes que, unidos a la negativa de Messina o Scariolo, hicieron que el club renovase al técnico catalán por dos años.


Racha de triples


Con Vázquez en pista el Barça mejoró en rebote, un recurso básico para segundas opciones y montar contraataques, en los que Basile es un consumado especialista. En poco más de cuatro minutos el escolta italiano sumó nueve puntos (con dos triples) y el Barça empató a 25, a los 17’25’’, tras un parcial de 11-21. Pero la reacción visitante era una simple cuestión de puntería (tuvo una racha de cuatro de cinco en lanzamientos de tres) y antes del descanso el grupo de Pascual recibió otro tanteo desfavorable, 8-1, con Drago Pasalic (14 puntos) y Frederic Weis (seis) jugando como Pedro por su casa (33-26, minuto 20).


En la reanudación, con Víctor Sada como organizador y Basile y Vázquez como referentes en ataque, el Barça rescató gran parte de las virtudes que le han encumbrado ante rivales como Panathinaikos y Montepaschi: una excelente defensa y un ataque trabajado. En el tercer cuarto Basile sumó seis puntos y Vázquez, colosal, 11. El gallego, que se entiende a la perfección con Sada, capturó en dicho período ocho de los 16 rebotes de su equipo (tantos como en la primera mitad). Iurbentia Bilbao Basket era quien acumulaba tiros imprecisos y apostaba por ataques largos, más por incapacidad que por elección. La cuarta personal de Weis y el pobre papel (una vez más) de Lucas Recker, jugador adecuado para eventos puntuales como un concurso de triples, acabaron de deshacer al conjunto local (44-51 a los 29’45’’).


Demasiado tarde sobresalió Javi Salgado, el jugador con más talento del conjunto bilbaíno que no confirma la tendencia de los últimos años. Con ésta, el base vasco lleva ocho temporadas en el club, al que llegó cuando estaba en la antigua LEB 2 (ahora LEB Plata). Salgado anotó cinco de sus nueve puntos en los minutos basura, cuando todo estaba sentenciado. También aprovechó esos instantes Andre Barrett para reivindicarse. El estadounidense no comulga demasiado con el sentido coral del juego, pero acertado es un jugador interesante por sus individualidades. Anotó 10 puntos (dos de dos en triples), que como en el caso de Vázquez también representa su mejor aportación desde que llegó al Barça, que hasta ahora nunca había ganado en el Biskaia Arena.


sábado, 27 de diciembre de 2008

Pamesa evita otro fracaso y se acerca a la Copa

Perovic, defendido por Savané -EFE.


De la misma forma que hay jugadores que pese a su talento y aptitudes nunca acaban de encontrar su espacio en el reducido de estrellas, hay equipos que tampoco sacan partido a su potencial. Cada temporada son señalados como aspirantes a ganar títulos y, por unas cosas u otras, acaban decepcionando. En la Liga ACB el club que mejor encaja en esa trayectoria es el Pamesa Valencia, surgido de la antigua sección de básket del Valencia CF en 1986. Presenta un pasado puntualmente brillante, con un título de Copa (1998-99) y dos subcampeonatos (1999-2000 y 2005-2006), una Copa ULEB (2002-2003) y una final de Liga en 2003 (perdió ante el Barça). En su debut en la Euroliga (2004) alcanzó el Top 16 y no llegó a la Final Four porque se negó a viajar a Tel Aviv por razones de seguridad. Desde esa decisión por el conjunto valenciano han pasado seis técnicos (Paco Olmos sería cesado el curso siguiente, Pablo Laso, Chechu Mulero, Ricard Casas, Fotis Katsikaris y Neven Spahija) e incluso en 2006 y 2007 ni tan siquiera se clasificó para los playoff de la Liga. Una irregularidad que continúa caracterizando a Pamesa, que si no hubiese ganado en casa al Kalise Gran Canaria (79-77) habría perdido casi todas sin opciones de clasificarse para la Copa del Rey, un mérito menor que ha logrado en diez de las últimas once temporadas y que se da por hecho en una plantilla formada por Shammond Williams, Ruben Douglas o Kosta Perovic.


“Hemos demostrado que podemos hacer cualquier cosa, pero no somos consistentes. Físicamente no estamos al mismo nivel los 40 minutos”, resolvió el técnico del conjunto valenciano Neven Spahija, bastante enfadado con la actuación de un equipo en el tramo final. Pamesa necesitó un tremendo gancho de Matt Nielsen y que Daniel Kickert fallase un triple para ganar un encuentro que a siete minutos para la conclusión dominaba por once (71-60) y que llegó a empatar a 77 tras un lanzamiento de tres de Carl English. Los valencianos (30 de 57 en tiros de campo por los 31 de 56 de su rival) descansarán la semana que viene y cerrarán la primera vuelta en Bilbao contra el Iurbentia. Dependen de sí mismos para conservar la séptima plaza e ir a la Copa.


Williams, irregular


Williams representa la ambigüedad del Pamesa: es más un jugador exterior, pero actúa de base como ya hizo en el Barça. Criticado por la afición, el estadounidense lleva tres semanas bastante por debajo de su nivel. Ante Kalise Gran Canaria anotó ocho puntos (con 4 de 7 en tiros de campo) y repartió cuatro asistencias, pero apareció con la misma facilidad con la que desconectó.


Privado por lesión de Víctor Claver, el conjunto valenciano necesita los puntos de Williams, pero ha acabado encontrando a Vule Avdalovic, prototipo de base para todo (o de exterior de calidad) que la temporada pasada sólo jugó seis partidos por una lesión y que parece totalmente recuperado. El ex jugador del Partirán anotó cinco de sus diez puntos en el segundo período e impulsó a Pamesa (48-38 a los 18’55’’). Avdalovic y Albert Oliver habían desequilibrado un encuentro parejo en el primer cuarto (21-26), en el que los locales apostaban por el juego interior con Nielsen y Kosta Perovic (14 puntos) y por la polivalencia de Robert Douglas (ya no es simplemente un tirador), mientras que los visitantes preferían sacar partido a sus exteriores. En una acción desafortunada el grupo de Salva Maldonado perdió a Joel Freeland, el pívot británico que ha pasado de ser un relevo ocasional (jugó 265 minutos el curso pasado) a convertirse en el jugador revelación del torneo en éste.


Tras el descanso (48-43) Pamesa, con seis puntos de Perovic y cuatro de Williams, alcanzó su máxima renta (63-50 a los 25 minutos) y supo mantenerse por delante pese a las dificultades para superar la zona 2-3. Así que llegó a los últimos siete minutos con 71-60 a favor. Jugamos muy mal el último tramo. Perdimos muchas pelotas”, resumió Spahija, que vio cómo Williams le lanzaba una asistencia al pie a Avdalovic o como el propio estadounidense se tragaba una posesión. En el rival no había dudas: Jim Moran (14 puntos, 6 de 7 en tiros de campo) era excelente al contraataque y el eléctrico English (13) por fin empezaba a funcionar. Un triple del tirador canadiense empató el encuentro a 77. La suerte para Pamesa llegó con el gancho de Nielsen. A Kalise Gran Canaria se le complica ser cabeza de serie de Copa. El pequeño inconveniente de ser el equipo sorpresa del curso.


viernes, 26 de diciembre de 2008

Borchardt, un gigante bonachón hacia el MVP de la Liga ACB

Borchardt captura un rebote ante el ViveMenorca -EFE.



Sencillez y buen humor definen a una de las estrellas de la Liga ACB. “¡Qué lástima pero adiós… me despido de ti…!”, nos canta por teléfono Curtis Borchardt (Búfalo, Nueva York, 1980), un tipo divertido que lo mismo te tararea Me voy, de Julieta Venegas, como hace sonidos para describir cuánto le gusta el jamón serrano. Apodado Brochetas, el pívot del CB Granada presenta unos números excelentes: es el segundo jugador más valorado con 23’6 puntos por partido (por los 24’8 de Felipe Reyes) y la jornada pasada ante el ViveMenorca batió el registro individual del curso y el personal (41 puntos con 12/15 en tiros de dos, 24 puntos de anotación, diez rebotes, seis tapones y cuatro mates). Nombrado diez veces como MVP de la jornada, Borchardt debutó en el torneo el 7 de enero de 2006 ante el Fuenlabrada y desde entonces ha jugado un total de 65 partidos en el torneo y en 13 ocasiones ha superado los 30 puntos de valoración. Sólo las lesiones le han impedido mantener (o incluso mejorar) dichos registros. Este curso se ha perdido cuatro partidos y la temporada pasada acabó para él en febrero por culpa de su hombro derecho. El izquierdo le impidió concluir la campaña 2006-2007, en la que iba camino de ser nombrado MVP.

“La gente habla y habla. No me preocupa. Trabajo como cualquier otro”, zanja Borchardt cuando se le insta que algunos sectores aseguran que por su fragilidad se entrena menos que el resto de compañeros. Está cansado de ese tipo de asuntos, de rumores que lleva soportando toda su carrera deportiva, marcada por el calvario con las lesiones. Ya en el colegio se lesionó el brazo derecho, un leve contratiempo que le permitió “mejorar la mecánica de tiro con la derecha”.

La primera lesión grave del pívot del CB Granada fue hace ocho años, en su época de estudiante de Historia de América y jugador de la Universidad de Stanford (NCAA): “En un partido pisé mal y noté un dolor muy fuerte. Me fracturé el pie derecho”. Una situación difícil que Borchardt acabaría solventando gracias, en parte, a un apoyo inesperado, Susan, su futura mujer, a quien conoció en la sala de rehabilitación del centro. Susan, ex jugadora de Minnesota Lynx, también jugaba a básket con la universidad y se había roto el ligamentazo cruzado anterior de la rodilla derecha. La fatalidad les unió.


Curtis, sonriente, tras su elección en el draft de la NBA de 2002.


Llega a la NBA

A mayores obstáculos, mejores resultados. A Borchardt los contratiempos le sirvieron para mejorar sus estadísticas: pasó de promediar poco más de seis puntos y cuatro rebotes a sumar 17 puntos y 11’4 rechaces, un cartel que no pasó desapercibido para la NBA. Orlando Magic lo escogió en el puesto 18 del draft de 2002, pero acabó traspasándolo a Utah Jazz.

La llegada a la NBA no pudo ser más desafortunada para Brochetas, que se lesionó en la primera semana. Ese curso no jugaría ni un minuto y entablaría una buena amistad con Raül López, compañero en las duras sesiones de recuperación. Borchardt tuvo que esperar un año para debutar en la Liga estadounidense con los Jazz (entre 2003 y 2005 jugó 83 partidos -23 como titular- promediando 3’1 puntos y 3’3 rebotes). Después pasó por los Celtics y por los Grizzlies, pero ni unos ni otros le dieron la oportunidad de disputar ni un partido oficial.

En noviembre de 2005 Borchardt se convirtió en agente libre. Era un caso atípico: no se dudaba su calidad, sino que simplemente se ponía en duda su fragilidad. “Vivía pendiente del móvil a la espera de una llamada de la NBA”, explica el jugador, que aceptó y luego rechazó una oferta del CB Granada. El conjunto español , desconcertado, acabó incorporando temporalmente a Jerome Beasley, pero el ex NBA no convenció (20 puntos repartidos en tres partidos y 44 minutos). “Siguieron insistiendo. No dejaban de llamarme y acabé aceptando porque demostraron que confiaban en mí”, resuelve Borchardt, que aclara que para él el dinero no es una cuestión prioritaria –“no tengo necesidades”– y que valora otros aspectos –“soy muy feliz en Granada con mi mujer”–. Por eso en su momento descartó ofertas de equipos como Barça, Real Madrid, Panathinaikos o Maccabi.


El pívot del CB Granada machaca en un partido del curso 2006-2007 -EFE.

Un cinco puro

Admirador de Kevin Garnett y Luis Scola, Borchardt es un cinco puro, la excepción que no confirma la tendencia. En Europa hay pocos jugadores que cumplan las funciones clásicas de esa posición como Brochetas, que en la Liga ACB promedia 14’2 puntos (68% de efectividad en tiros de dos), nueve rebotes, casi dos tapones y recibe 5’66 faltas. “¿Cuál es mi secreto? Simplemente tienes que agresivo en tu ataque y en la mente y sobre todo estar en tensión, concentrado”, explica el jugador, cuyo principal defecto son los tiros libres. “Cada año mejoro en ese aspecto, aunque no le dedica una atención especial”, confiesa.

Huye del egocentrismo y del anarquismo de otras tantas estrellas. “Para demostrar que eres bueno no necesitas tirar todo el rato”, resuelve Borchardt, que cuando llegó a España se encontró un país “pequeño” y una competición “de altísimo nivel que desconocía”. Lamenta que se tenga mala imagen de EE UU: “Los medios difundís una visión de mi país que no se corresponde a la realidad. Puede pasarte cualquier cosa en cualquier sitio”. Y también tiene palabras para la gestión de George Bush: “Se equivocó metiéndonos en la guerra de Irak con argumentos que eran falsos”.

A Borchardt le hace más gracia recordar la infancia, condicionada por los cambios de residencia por la profesión de su padre, Jon, ex jugador de la NFL (Liga estadounidense de fútbol americano). Jon intentó que su hijo siguiese sus pasos, pero el pequeño Curtis estaba enamorado del fútbol europeo, del soccer. Una pasión que tuvo que descartar en uno de sus colegios, en no se practicaba dicho deporte y empezó a jugar a básket para pasar el rato en el patio. “Era alto, lo probé y me acabó gustando… Y hasta hoy”, resume el jugador, que deja claro que su único ídolo es su padre. “Me enseñó a ser fuerte mentalmente”, concluye Borchardt, un gigante bonachón que camina hacia el MVP de la Liga ACB.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Keita lidera otra vez la reacción de un Barça que ya es el mejor de la historia

Keita celebra el gol del empate, su tercero en Liga -EFE.


Obediente, se colocó en la puerta de las oficinas del Barça, recurrió al gesto surfero que difundió Ronaldinho y se dejó hacer las fotos de rigor. Seydou Keita (Bamako, Mali, 1980) sabía que su fichaje era un mero trámite informativo: aquellos días la atención futbolística se centraba en la Eurocopa y las posibles incorporaciones de su compañero en el Sevilla Dani Alves y Arshavin al conjunto azulgrana, además del cansino culebrón de Cristiano Ronaldo con el Madrid. Así que durante su presentación Keita no quiso salirse del protocolo ni del guión clásico de casi todos los recién llegados. “Se ha cumplido un sueño desde que era niño”, dijo, mientras Pep Guardiola le definía como un “un jugador físico y dinámico con una potente capacidad para el chut de larga distancia”. Seis meses después la presunta incorporación de relleno se ha convertido en un jugador importante en el mejor Barça de la historia. Tras un inicio discreto Keita ha contribuido con tres goles (dos de ellos decisivos) a que su equipo sea ya campeón de invierno y haya logrado sus mejores números en la jornada 16 (41 puntos con 13 victorias, dos empates y una derrota, balance que sólo iguala el Madrid de la campaña 1960-61). Hace casi un mes, ante el Getafe, el centrocampista maliense impidió la primera derrota en el Camp Nou (1-1). Ayer contra el Villarreal también equilibró el marcador (Henry marcaría el definitivo 1-2). Los dos goles fueron casi calcados: centro de Alves desde la derecha y cabezazo de Keita.


Los grandes equipos crecen y se forman en las peores circunstancias, demostrando que disponen de la capacidad de reacción suficiente para resolver imprevistos. Hasta el momento el Barça ha demostrado que tiene esa virtud, que responde más a aspectos psicológicos que a simple calidad. Este curso sólo ha perdido tres de los ocho partidos en los que empezó perdiendo (en el debut en Liga ante el Numancia y contra Wisla y Shakhtar en la Champions, dos encuentros irrelevantes y con suplentes). Empató en el Camp Nou ante Racing y Getafe, y ganó a última hora en Ucrania y Montjuïc con Leo Messi como protagonista.


Oportunidades calcadas


En El Madrigal el grupo de Pep Guardiola no necesitó un desenlace tan apurado: remontó marcando en el 54 y en el 65. El primer tanto, de Keita, llegó en una acción desafortunada (o directamente catastrófica) de Diego López y de suma impulsividad del centrocampista azulgrana. El portero intentó despejar con los puños el centro de Alves y Keita, jugándose el tipo, conectó de cabeza. Keita señaló al cielo, hacia su padre al que perdió con 10 años, y gritó “¡Barça!” ante las cámaras de televisión.


El gol fue otra prueba de la fortaleza mental del Barça, que empató sólo siete minutos después de que marcase Cani. Exquisito en el pasado y secundario en el presente, el centrocampista zaragozano rentabilizó una excelente asistencia de Rossi para superar a Víctor Valdés con la tranquilidad de los mejores delanteros. Cani dispuso de la sangre fría que le había faltado al propio Rossi poco al cuarto de hora. En una jugada casi exacta el delantero italiano chutó demasiado pronto, como Guille Franco y Nihat en los últimos minutos. Las ocasiones del Villarreal llegaron al contraataque y tras un pase que rompía la defensa adelantada del conjunto azulgrana. Todas de uno contra uno ante el portero. Ninguna exigió la intervención de Valdés.


La expulsión de Piqué


Las oportunidades de Guille Franco y Nihat coincidieron con los peores instantes del Barça, castigado por la expulsión de Gerard Piqué. Una sanción injusta (el defensa chocó fortuitamente con Gonzalo) que pudo ser decisiva. Porque Martín Cáceres entró por Henry y aumentó las prestaciones del rival: es lo que tiene ser joven y jugar poco y mal.


El conjunto azulgrana defendió como pudo el gol de Henry, que remató de toque genial con el interior del pie izquierdo otra Xavi, la octava del MVP de la Eurocopa en la Liga. Desconectados por completo Samuel Eto’o y Leo Messi, Titi fue el único delantero del Barça que creó peligro a Diego López. El ex jugador del Arsenal pudo marcar nada más empezar, en el segundo minuto, pero el portero sacó como pudo el tiro con la pierna. Tampoco acertó en el 13 tras recortar a Godín en el área pequeña.


A la media hora Henry participó en la jugada más estrambótica del partido: recuperó una pelota, recorrió varios metros y, escorado en la izquierda, centró al área. Ni Xavi por dos veces ni Messi fueron capaces de rematar entre los tres palos. Ésa fue la última oportunidad de la primera parte, en la que el Barça hizo ocho faltas más que su rival (once por tres), algo inédito. En la segunda llegarían los goles y la demostración de la fe del grupo de Pep Guardiola. Como ante el Getafe Keita volvió a convertirse en el protagonista. Otra vez aprovechó un centro desde la derecha de Alves para rematar de cabeza. De fichaje de relleno, nada.


sábado, 20 de diciembre de 2008

Sada y Andersen subrayan las limitaciones del Madrid (87-67)

Llull intenta una entrada ante Vázquez -EFE.



Engrasado casi a la perfección, el Barça no hace concesiones. Presenta una defensa espléndida y dispone de un ataque de lo más variado. Recursos que últimamente le han servido para constatar que después de meses de pruebas ha alcanzado un nivel óptimo. Un hecho que volvió a corroborar ante su rival histórico, un Real Madrid al que arrasó 87-67 y del que le separan más de las dos victorias que marca la clasificación. El trabajo de Felipe Reyes (20 puntos y ocho rebotes) y la habilidad de Àlex Mumbrú (15 y seis) impidieron que la diferencia fuese aún mayor para un Barça impulsado por los triples (10 de 16) y los puntos de David Andersen (22). Aunque el gran responsable del engranaje del conjunto azulgrana fue Víctor Sada, que repartió 12 asistencias, un nuevo récord en la historia del club que mejora la anterior marca (11) de cinco jugadores, entre ellos de Juan Carlos Navarro (16 puntos). Curiosamente el escolta también superó otro registro: se convirtió en el segundo jugador que ha disputado más partidos en la Liga ACB (377) superando a Andrés Jiménez. A La Bomba tan sólo le queda Epi por delante (422).


Este verano Sada regresó al Barça con discreción y escaso bombo. A pesar de sus dos grandes años en Girona parecía ser el tercer base de la plantilla, tras Jaka Lakovic (al que no conseguían ni consiguieron traspasar) y otro fichaje aún por confirmar y que acabó siendo el trotamundos Andre Barrett (en cinco años ha jugado en seis equipos NBA). Lesionado Lakovic y autodescartado Barrett, Sada es ahora el titular del conjunto azulgrana con un rendimiento extraordinario: ha anulado a cracks como Diamantidis y McIntyre e hizo lo propio primero ante Pepe Sánchez (la sorpresa junto a Marko Tomas en el quinteto inicial de Joan Plaza) después con Raül López y Sergio Llull.


Running game


El primer cuarto representó un ejercicio pedagógico sobre qué es el running game, una estrategia basada en simplificar las acciones ofensivas con la velocidad y el alto ritmo en defensa como argumentos. El juego directo sólo es atractivo con un mínimo de acierto y se convierte en un espectáculo impagable cuando uno de los dos equipos lo aprovecha mínimamente. Si los dos lo optimizan, el resultado no puede ser mejor: en dos primeros minutos el Barça había anotado sus tres tiros (dos de Lubos Barton) y el Real Madrid también había logrado tres canastas (8-6).


En ese festival ofensivo, una rareza en el básket más bien conservador de los últimos años, el conjunto blanco sólo se sintió superior durante otro par de minutos, en los que montó cuatro ataques que culminó con cuatro triples (12-18 a los 5'40'', máxima ventaja a favor de los visitantes). Dos de los lanzamientos desde más allá de 6’25 fueron de Tomas, probablemente el jugador más infravalorado de la plantilla del Madrid. El Barça se rehizo con orden y velocidad, impulsado por Sada como guía solvente y Navarro como referencia ofensiva (27-24, minuto 10).


Defensa zonal


El Madrid cedió porque no supo mantener su racha de triples (1/5 en el segundo cuarto) y Plaza continuó insistiendo en defender en zona (especialmente en 2-3), mera anécdota, puro trámite para el Barça, que penetraba con facilidad con Roger Grimau o jugaba en la pintura con Fran Vázquez, otra vez tan contundente como seguro bajo los aros. La responsabilidad en ataque del conjunto blanco pertenecía entonces a Axel Hervelle, un jugador regular con la irregularidad. Antes de ser reemplazado el pívot belga falló sus primeros cuatro lanzamientos, recibió dos gorros de Vázquez. Hervelle incluso erró un mate solo, clara señal de la frustración de su equipo, que durante los primeros siete minutos del segundo período sólo anotó tres puntos, un triple de Louis Bullock. Sería el propio Sweet Lou, mermado por un golpe en su muñeca derecha, quien anotaría siete de los nueve puntos del Madrid en el segundo período, resuelto con un triple sobre la bocina de Andersen (44-33).


La segunda parte empezó con un pequeño susto: Vázquez se tiró al parqué para coger un rebote y acabó encontrando la rodilla de Hervelle. El contratiempo del pívot azulgrana se redujo a una brecha en la ceja y pudo reaparecer poco después. Era una acción fortuita en un derbi sin polémicas ni violencia y en el que sólo Reyes y Mumbrú se salvaban de la mediocridad total en el Madrid, incapaz de superar la gran defensa azulgrana ni de contener a Ilyasova o Navarro (65-47, minuto 30).


El grupo de Plaza sólo amplió sus recursos en ataque en el último cuarto, cuando todo estaba decidido. Así que Hervelle firmó sus nueve puntos en ese período y Sánchez, su única canasta, aplaudida por el Palau. Los aficionados azulgranas no olvidan que el curso pasado el argentino fue el más destacado junto a Grimau en los momentos más complicados. Una asistencia de espaldas de Sánchez para Hervelle fue la única frivolidad que se permitió el Madrid, en el que Reyes y Mumbrú no dejaron de anotar. Nueve puntos casi seguidos de un genial Andersen y un triple de Navarro pusieron la máxima diferencia local (87-65 a 31’’ del final). El escolta celebró la canasta con reverencias hasta que apreció que Hervelle estaba en el suelo casi inmóvil. El belga había recibido un manotazo fortuito de Reyes: era el peor epílogo para un equipo que está pagando su pobre planificación deportiva. Entre los cuatro fichajes de este año (Sánchez, Massey, Hosley y Tomas) aportaron ocho puntos, sólo dos menos que Sada y 14 que Andersen. Base y pívot han llegado este curso y ya son básicos para un Barça que está a punto de cerrar el 2008 con el mejor juego en los últimos tiempos y a un nivel difícil de igualar.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Lo complejo hecho sencillo

Grimau recupera un balón ante Eze y Domercant -EFE.



Hacer sencillo lo complejo es una aspiración de siempre del ser humano. Una victoria contundente ante un rival excelente reafirma a los grandes equipos, especialmente a los que llevan años intentando volver a rememorar los éxitos de un pasado que les dio el buen nombre que tienen ahora. El Barça está en esa tesitura: por presupuesto y plantilla es claro aspirante a ganar la Euroliga. Una responsabilidad que ha justificado con tres exhibiciones ante otros dos favoritos: deshizo al Panathinaikos tanto en el Palau como en Atenas, y transformó al Montepaschi de Siena (87-61), actual campeón de la Lega, en una birria desde el primer cuarto (25-3). El conjunto azulgrana, en el que cinco jugadores sumaron al menos diez puntos, se convierte en el líder en solitario del grupo B con un triunfo más y el básket average a favor con los italianos (71-61 en Siena). Juan Carlos Navarro fue el anotador del Barça y del partido con 17 puntos. En los visitantes, poco que decir. Sus porcentajes (14 de 37 en tiros de dos y 6 de 20 en triples) hablan por sí mismos. Rimantas Kaukenas, el jugador franquicia de Montepaschi, reflejó la tremenda inferioridad (ocho puntos con 4 de 12 en tiros de campo).


Si había un jugador desorientado en las últimas semanas en el Barça (Andre Barrett aparte) ése no era otro que Daniel Santiago, frustrado por el criterio arbitral y por su escaso protagonismo. Una cosa llevaba a la otra: las faltas personales no le permitían estar demasiado tiempo en la pista. Ante el Montepaschi el pívot puertorriqueño (14 puntos y cuatro rebotes) olvidó los precedentes y anotó los seis primeros puntos de un partido que el Barça ganaba 15-0 a los siete minutos ante un rival perjudicaba por el egocentrismo de Ksistof Lavrinovic, que insistía una y otra vez en jugárselo todo. La reiteración le valió para anotar un triple, los únicos tres puntos de su equipo en el primer período (25-3). El grupo italiano estuvo a punto de igualar el peor balance de un equipo en un cuarto en la historia de la Euroliga, que data de un Effes Pilsen-Bennetton de 2005 (dos puntos).


Los tiros libres


Muy inferior en la pintura e inexistente en el perímetro (2 de 11 en triples al descanso), al Montepaschi sólo se le daba bien forzar y anotar tiros libres. Desde la línea de personal logró diez de sus 21 puntos en el segundo período. Incomprensiblemente Simone Pianigiani sólo utilizó a seis jugadores en la primera parte, un grave error por el bajo rendimiento de Kaukenas o Henry Domercant, casi testimoniales. El Barça impedía que su rival circulase con la velocidad la pelota y se fue a los vestuarios con una ventaja casi definitiva (44-24).


Volvió el Barça a la pista con exacta intensidad y similar efectividad. Navarro encadenó diez puntos consecutivos y los menos habituales se lucieron. Barrett se marcó un par de canastas inverosímiles, anotando cayéndose desde el suelo y fintando con facilidad a Terrell McIntyre, el base que realmente quería el Barça en verano. El partido también era un bálsamo para Jordi Trias, que con siete puntos y cuatro rebotes volvió a demostrar que no necesita jugar demasiado para rendir a buen nivel.


El ex azulgrana Romain Sato (1/7 en tiros de campo) protestaba cualquier decisión de los árbitros. Los suplentes miraban hacia el suelo: era una humillación inesperada. La diferencia ascendió a los 34 puntos (77-43 a 7’28’’ tras un triple de Gianluca Basile, 13 puntos con un 3 de 3 desde más allá de 6’25). Los triples del ex ACB Marco Carraretto sirvieron para reducir la distancia hasta los 26 finales. Al Barça le espera el sábado su rival histórico, el Real Madrid, que contra pronóstico al CSKA en Moscú y se clasificó para el Top 16.


martes, 16 de diciembre de 2008

El necesario reciclaje de Samuel Eto'o

Eto'o es el pichichi de la Liga con 15 goles.


Visto como una guerra simbólica entre países, ciudades e incluso continentes, el fútbol es un reducto de emociones desbordadas que evoca valores apreciados como la heroicidad, el esfuerzo y el compromiso, pero también comporta elementos despreciados como la apatía o la traición. Para los culés Samuel Eto’o (Nkon, Camerún, 1981), pichichi de la Liga con 15 goles en 14 partidos, es un héroe al que el eterno rival fichó con 15 años y ninguneó por completo. Se sienten partícipes de la venganza del delantero camerunés, que consideran como propia porque juega con la camiseta azulgrana. Una visión completamente diferente que la de los seguidores del Real Madrid, que ven a Eto’o como un traidor que ha olvidado quien le dio la oportunidad de jugar en Europa.

El sábado, en el enésimo partido del siglo, contrarios y admiradores del jugador tuvieron su momento de felicidad. Los primeros disfrutaron con el penalti que Iker Casillas le paró al 9 azulgrana; los segundos, con el gol del camerunés en una jugada de estrategia. Xavi botó el saque de esquina, Puyol cabeceó anticipándose a Sergio Ramos y Eto’o, en una acción de oportunista, anotó el primer tanto en el minuto 83. Se quitó la camiseta, gritó el gol como si fuese el más decisivo de su carrera y abrazó a Bojan y Guardiola en el banquillo. Era el undécimo tanto de Eto’o al Madrid en 19 partidos. Con el gol de Messi se acabó el partido (2-0). El Barça volvía a ganar un clásico más de tres años después. El 19 de noviembre de 2005 lo logró por 0-3 en el Santiago Bernabéu la noche que varios aficionados blancos aplaudieron a Ronaldinho.


El delantero azulgrana, en el momento de marcar el primer gol ante el Madrid -EFE.


“Nos tenemos que levantar”

“No me vine abajo, nunca me vengo abajo. Son cosas que pasan en la vida, nos caemos muchas veces y nos tenemos que levantar”. Eto’o hablaba de su fallo en el penalti, pero podría referirse a gran parte de su carrera. O simplemente al verano pasado, meses largos y difíciles para el jugador, al que desde el club y la prensa se señaló como uno de los culpables de la descomposición del Barça de Frank Rijkaard. Incluso se llegó a dudar de su profesionalidad por provocar presuntamente una amarilla ante el Valencia para no participar en el pasillo en el Bernabéu al Madrid como campeón de Liga. Directivos y periodistas cuestionaban a Eto’o, pese a sus números: 16 goles en 18 partidos de Liga que había jugado. Una grave lesión en el Gamper ante el Inter le impidió debutar hasta la jornada 15. Lo hizo en casa ante el Deportivo. Desde entonces lleva 31 goles en los últimos 32 partidos de Liga. Un registro excelente.

Eto’o tuvo todos los números para irse del club en verano, pero la ausencia de ofertas convincentes y las tremendas exigencias de los posibles sustitutos frustraron la operación. Su rendimiento en la pretemporada cambió la opinión del nuevo técnico del equipo, Josep Guardiola, que le havía visto como un peligro para la unidad al equipo por su carácter. “Está con nosotros si no hay novedad. Tiene una actitud excelente y un comportamiento tan bueno que se ve reflejado en el juego”, analizó el técnico azulgrana en agosto, satisfecho por el trabajo de Eto’o en los amistosos.

El camerunés no sólo se ganó la confianza de Guardiola, sino que recuperó el cariño de un Camp Nou que incluso había le había pitado tras anotar ante el Mallorca (2-3) en el último partido en casa del curso pasado. Eto'o incluso se encaró a la grada y chutó con rabia el balón a la portería después de marcar. Rencores mutuos que quedaron aparcados cuando el jugador hizo dos de los cuatro goles del equipo ante el Wisla (4-0) en el encuentro de ida de la Champions. El reencuentro fue satisfactorio para ambas partes. Cuatro días después, en el Gamper, Eto’o marcaría el tanto del triunfo en el descuento ante Boca (2-1). El público ya había decidido: estaba más que perdonado.


Eto'o celebra uno de los dos goles que marcó al Wisla.


Vilafranca y Manchester

“Cada vez juega mejor”, aseguran en el cuerpo técnico. Podría añadirse que cada vez controla mejor su carácter. Eto’o sigue poniendo caras cuando es sustituido (no queda conforme nunca, ni tan siquiera ante el Valladolid, cuando anotó cuatro goles), pero ahora sería impensable que hiciese declaraciones como las que realizó en Vilafranca en febrero de 2007. Entonces aseguró que había dos grupos en el vestuario y calificó de “mal compañero” a Ronaldinho. Veía injusto que el brasileño se saltase tantos entrenamientos para quedarse trabajando solo en el gimnasio. A Eto’o tampoco se le ve capaz ahora de advertir que si el equipo no gana títulos se irá. El curso pasado lo dijo horas antes de las semifinales de Champions ante el Manchester United.

El mérito del cambio de actitud de Eto’o es especialmente de Guardiola, exigente con la disciplina y que apuesta por los desayunos como elemento para cohesionar al grupo. Todos pueden ser iguales y nadie tiene privilegios. Así que ni las estrellas tienen concesiones para participar en actos promocionales si no son en días libres. Esa filosofía agrada a Eto’o, que se ve más valorado. Algo que le ha costado mucho lograr. Lo busca desde que en 1996 llegase al Madrid procedente de la Kadji Sport Academy y se incorporase al filial blanco.


El camerunés, el día de sus famosas declaraciones en Vilafranca -EFE.

Leganés y Espanyol

Con mucho dinero en las manos Eto’o se cegó y durante las tres temporadas y media siguientes fue cedido a dos equipos (Leganés y Espanyol). Sólo jugó 33 partidos, 30 con el conjunto madrileño contando dos de Copa (cuentan que llegó a negarse a no viajar a Jerez porque no iba a ser titular) y ninguno con el blanquiazul, en el que convenció a Miguel Ángel Brindisi, que únicamente le utilizó en amistosos. En el Madrid Eto’o poco más pudo hacer que debutar en Primera, precisamente en Montjuïc contra el Espanyol el 5 de diciembre de 1998. Esa noche jugó 23 minutos y el curso siguiente, el 1998-1999, 65 repartidos en dos encuentros. En invierno fue cedido otra vez. El nuevo destino fue Mallorca, donde por fin encontró su espacio entre los grandes goleadores del torneo, ganó una Copa del Rey y se hizo acreedor del Balón de Oro africano en 2003 (reconocimiento que ya como jugador del Barça ganó también en 2004 y 2005). Con Camerún ha conseguido la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney ante España y dos Copas de África (2000 y 2002).

En su etapa en el Mallorca (2000-2004) Eto’o se hizo famoso por sus goles (69 en 133 partidos), su colección de coches (tuvo algún susto en la carretera) y su relación especial con Albert Luque (al que calificaba de hermano blanco) y Luis Aragonés, que en un partido ante el Espanyol le agarró del cuello de la camiseta por haberse encarado con Campano. Eto’o lanzó una falta porque le dio la gana y despreció a su compañero, que le recriminaba por qué lo había hecho. No era el encargado de hacerlo en el equipo. El Sabio de Hortaleza corrigió bastante la personalidad del jugador: son grandes amigos.


Eto'o, en su etapa en el Mallorca, eleva el balón por encima de Casillas -EFE.

Forlán le quita el pichichi

Controlar la ambición y la ansiedad son dos de las nuevas virtudes de Eto’o. Por obcecarse con el gol perdió el trofeo de máximo goleador de la Liga 2004-2005 a favor de Diego Forlán. El uruguayo, entonces en el Villarreal, marcó cinco goles (tres en el Camp Nou ante Eto’o) en las dos últimas jornadas y acabó con 25. El camerunés no pudo anotar ni ante el conjunto amarillo ni en Anoeta ante la Real. Le quedó el consuelo de haber anotado en Levante el gol de su primera Liga como protagonista (en 2000 la ganó con el Madrid habiendo jugado dos partidos). Su celebración en un Camp Nou lleno fue polémica: “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!”. Una imagen que dio que hablar y por la que tuvo que rectificar el día después. La impulsividad le había traicionado otra vez.

La temporada siguiente repitió título de Liga (logrado matemáticamente en el descanso de un encuentro ante el Celta de Vigo en Balaídos), sí lograría el pichichi con 26 goles y fue decisivo para dar al Barça su segunda Copa de Europa. Marcó el gol del empate ante la final ante el Arsenal. Oficialmente tiene otra, la de 2000 con el Madrid. El conjunto blanco la logró con Eto’o cedido en el Mallorca, pero al principio de temporada el jugador participó en tres partidos del torneo. Difícilmente contará ese título como propio.


El delantero camerunés festeja el gol del empate en París.

Postres en el Real Club Tenis Barcelona

Eto’o no es de los que pierden la fuerza por la boca. Su liderazgo en el grupo es algo incuestionable. Algunos de sus ex compañeros en el Mallorca aseguran que llegó a responsabilizarse del triunfo en tres partidos decisivos. Eto’o cumplió la promesa marcando tres goles en dos visitas al Santiago Bernabéu (1-5 y 2-3) y dos en la final de la Copa del Rey de 2003 ante el Recre (3-0). Cada gol marcado al Madrid era un acto reivindicativo, su forma de ratificar que se equivocaron no dándole las oportunidades que merecía. La oferta esperada llegó en verano de 2004. Tras unas negociaciones que complicó como pudo Florentino Pérez, Eto’o fichó por el Barça. Joan Laporta cerró el acuerdo en una comida en el Real Club Tenis Barcelona. Al presidente del club le bastó con llegar a los postres para concretar de una vez por toda la operación, que muchos vieron como populista, como un antídoto tardío y forzado a la marcha de Luis Figo a la capital. Eto’o demostró a los escépticos que en un grande aún podía ser mejor.

Admirador del ex delantero camerunés Roger Milla –“el símbolo y la gran esperanza de todos aquellos que quieren jugar a fútbol. Siempre que he deseado ser como él”– , a Eto’o le pierde el arroz a la cuba y le encanta ver Philadelphia, su película favorita. Le gusta la música africana, especialmente el grupo Kofi Oromide. Hace poco su compatriota Nguéa Laroute le dedicó una canción titulada Eto’o en el disco Hot Moutoumbou. Antes lo había hecho el grupo mallorquín La Granja: Todo un experto en el tiro a gol/ Nunca se rindió y toda la afición/ Lo supo desde que llegó”.