jueves, 12 de febrero de 2009

Loco Abreu, un teórico del gol

Abreu es la gran esperanza de la Real para volver a Primera -EFE.



La exageración construye y dignifica a los mitos, amplía sin límite el repertorio de cualidades extraordinarias de los escogidos como mejores. Pero también castiga y fustiga a los incomprendidos y a los que alguien etiquetó como fracasados. “Uno no puede estar aclarando todas las cosas que se publican, a no ser que afecten a tu vida personal”, recalcaba hace unos días Sebastián Loco Abreu (Lavalleja, Minas, Uruguay, 1976) en el Diario Vasco. El nuevo delantero de la Real Sociedad asume que en España muchos le siguen viendo como el jugador que falló un gol cantado jugando con San Lorenzo. El Día Después de Canal + le proporcionó una fama dudosa repitiendo una y otra vez su resbalón en dicha jugada con el portero batido. Meses después Abreu ficharía por el Dépor en el mercado invernal, con el que marcaría cuatro goles entre la segunda vuelta y la Copa del Rey de la campaña 1997-1998. A partir de entonces cada verano se repetiría la historia: el jugador era un estorbo más en un equipo con demasiadas fichas y acumulaba cesiones. Ahora el Loco es la gran esperanza de la Real Sociedad para lograr el ascenso a Primera. Sus números le avalan: lleva dos tantos en tres partidos, repartidos en 170 minutos. O lo que es lo mismo, marca cada 56. “Es un goleador. Está a cuatro tantos de ser el máximo realizador de la historia de Uruguay”, le defiende su gran valedor y actual técnico, Juan Manuel Lillo.

Trotamundo por convicción e inquietud de mejorar, Abreu ha jugado en 15 equipos a lo largo de su carrera y nunca ha estado más de dos temporadas en ninguno. Debutó en la elite en Defensor Sporting de su país para pasar después por San Lorenzo, Dépor, Gremio, Tecos, Nacional, Cruz Azul, América, Dorados (donde coincidió con Lillo), Monterrey, San Luis, Tigres, Beitar Jerusalén y River Plate. Y ahora, Real Sociedad, donde tiene el reto de sustituir al lesionado Iñigo Díaz de Cerio, el jugador más resolutivo antes de su llegada. Al Loco no le obsesiona el gol (lleva 267 en 464 partidos oficiales) y asegura haber aprendido cómo trabajar para optimizar el rendimiento del equipo.


El 'Loco' celebra de una forma peculair un gol con River.



“Se fija en todo”

Abreu huye totalmente del prototipo de futbolista, devoto de tópicos y amante de los monosílabos. Subraya que el discurso del deportista es fundamental y asume que la comunicación es tan compleja que el mensaje puede llegar completamente distorsionado. Por eso aconseja a los más inexpertos no hablar demasiado si no se sienten preparados “para no quedar presos de sus propias palabras en el inicio de sus carreras”. El Loco disfruta especialmente teorizando sobre fútbol. E intenta hacerlo con los máximos argumentos posibles. “Es una esponja. Se fija en todo”, cuenta Lillo, que le pasa vídeos de los próximos rivales. Abreu estudia con atención las jugadas de estrategia, los dejes del portero… Es su forma de descubrir los defectos de los equipos y de mejorar. Hay días que ve entre cuatro y cinco partidos de todo el mundo. Parece un entrenador más que un jugador, ya que en el fondo, según reconoce, le gustaría ser técnico después de retirarse. Algo que aún ve muy lejos porque tiene 32 años y quiere colgar las botas con 40. En cuanto al remate más efectivo se queda con el de cabeza. “Es el más limpio”, defiende, ya que, según explica, esa zona no tiene huesos en punta como el pie y hace que la pelota no se desvíe.

Se toma muy en serio su trabajo, pero desdramatiza la importancia de un triunfo o de un título. Abreu tiene un drama “de verdad”: a finales de 2002 tuvo un grave accidente con una camioneta en el que murió Pedro Fernando, un amigo de la infancia. “Llovía mucho, clavé los frenos y acaban chocando con una columna… A veces vuelvo a revivir aquello”, confiesa el jugador de la Real, que subraya que “el dolor ratifica mi ser”.



Abreu es uno de los grandes arietes de la historia de San Lorenzo.



Museo propio

Metódico y extravagante, Abreu dispone de un museo personal en el que tiene más de 300 camisetas, como las de Ronaldinho (con el que coincidió en su época en el Gremio), Vieri o Forlán. Pero sin duda la que más valor tiene para él es la de Diego Armando Maradona, que en el descanso de un encuentro entre Boca y San Lorenzo se le acercó y le dijo “¡Uruguayo! ¿No me vas a cambiar la camiseta?!”. “No me lo podía creer. Se me puso la piel de gallina…”, reconoce ahora Abreu, que se pasó toda la segunda parte pensando en si alguien le robaría aquel tesoro...

Muchas son las historias que se han escrito sobre este peculiar delantero, que ha participado en varios programas de humor y que ha hecho de actor ocasional. En 2003 encarnó a un albañil que jugaba a fútbol en Constructores, una telenovela del Canal 4 uruguayo. Prefiere desmentir que en los partidos se ponga a gritar “¡llegó el tsunami al área!” en un córner a favor. “Sólo lo hacía en los entrenamientos”, deja claro Abreu, al que le apodan el Loco desde su periplo en San Lorenzo, en el que siempre aparecía con tambores y música uruguaya. Lo que no niega es que un día se hizo una entrevista a sí mismo para completar la información de la final de un torneo juvenil de básket entre Atenas y Libertad, en el que jugaba (y jugó) el propio Abreu. “Habla con el mejor del partido”, le había dicho su feje en El Serrano, el periódico en el que colaboraba. “Como el mejor de la final fui yo hablé de mí. No quedó muy creíble porque también firmé el artículo…”, añade.


Seguramente el Loco hubiese sido un buen jugador de básket: jugaba de ala-pívot y promediaba una veintena de puntos por partido. Si no llegó a más fue por una salida nocturna cuando era un adolescente. Con 16 años le convocaron para un preselección de un campeonato sudamericano y decidió irse de juerga de madrugada con su compañero de habitación –“un negro de dos metros ¡dos metros a esa edad!”–. Al día siguiente el seleccionador apartó a Abreu (sólo a él) de la convocatoria. Dicho castigo le cambió la vida, ya que días después le llamaron del combinado sub 17 de fútbol con la que tuvo una buena actuación. El Loco ya había decidido: sería futbolista. “Tiene mucho carácter, coherencia. Es remate y gol. Es el Loco más cuerdo que conozco. Vive por y para el fútbol”, sentencia Lillo.

2 comentarios :

Dani Navedo dijo...

"El gol de Abreu, el gol de Abreu, el gol de Abreu... ¡Aaaaabreu! Aaabreu..." mira que es famoso el "no gol" del Loco.

Un gran jugador que ha dejado momentos inolvidables.

Un saludo!!

Anónimo dijo...

el loco abreu es un genio yo tengo todo del camisetas muñequeras todo es un crack ojala que se retire en NACIONAL ese es mi sueño