miércoles, 14 de octubre de 2009

Un partido sin historia y con Navarro

Navarro muestra la Supercopa al Palau -EFE.


En un partido sin historia y sin más incertidumbre que saber en cuánto se concretaría la tremenda diferencia entre unos y otros el máximo atractivo fue ver una nueva exhibición del MVP de la final de la pasada Liga ACB y de la Supercopa. Juan Carlos Navarro convirtió en un homenaje el sencillo triunfo ante el Valencia BC (87-62). Primero ofreciendo la Supercopa al Palau y después protagonizando una nueva exhibición con tres minutos finales deliciosos en los que anotó once de sus 24 puntos. La Bomba alcanzó los 30 de valoración y acabó con un 6/6 en triples. Se admiten adjetivos originales para describir dicha puntería. Navarro es el icono de un Barça de rotaciones, con tantos cromos de calidad que Terence Morris o Gianluca Basile, tienen, de momento, una participación secundaria.


“El vestuario huele a buenas personas y eso es fundamental para ganar”, explicó para TV3 el capitán azulgrana Roger Grimau, otro que también cuajó una actuación excelente con 14 puntos y 2/2 en triples. El Barça estuvo concreto y certero desde 6’25 con un 63% de efectividad (12/19). Un triple menos anotó el conjunto de Neven Spahija, al que el acierto desde el perímetro evitó que la distancia fuese histórica. De sus jugadores interiores apenas se tuvieron noticias y entre todos sumaron 20 puntos, dos entre Kosta Perovic y Matt Nielsen. Siete contabilizó Víctor Claver, que tardó en anotar su primer tanto casi tres cuartos, hasta los 29m 29s. El ala-pívot valenciano, que jugó más de 3, debe confirmarse definitivamente este curso. Hasta ahora ha sido un jugador intermitente, combinando partidos tremendos con actuaciones más bien discretas –el Barça se le da especialmente mal–. El curso pasado una lesión le aportó varios meses de la competición, pero llegó para el tramo final y para jugar el Eurobásket, donde tuvo una participación testimonial.


De Colo, precipitado


No es nuevo que el Barça se sienta cómodo circulando rápido el balón, jugando abierto buscando el triple, al contraataque o buscando a sus pívots en la pintura o en la zona. Es su manual de actuación reciente y también fue el discurso con el que desestabilizó al Valencia BC. Los visitantes salieron con buena predisposición, convencidos de que podían salir vencedores en un continuo intercambio de canastas. El plan funcionó completamente al revés, pues ocurrió que tardaron casi siete minutos en anotar su primera canasta en juego, un acierto de quien debía dirigir el juego. Pero Nando De Colo más que un base era puro manojo de nervios, el más nervioso de un equipo que llevaba hasta seis pérdidas y no tenía capacidad para frenar a la batería azulgrana. Así que a los 8m 35s la diferencia ya parecía insalvable (19-4) y Xavi Pascual ya había hecho jugar a 10 de sus 11 jugadores sanos (Jaka Lakovic estaba lesionado). El que quedaba por participar, Jordi Trias, compareció en la segunda parte y volvió a probar puntería con los triples. El ala-pívot catalán cada vez se siente mejor en esta posición y anotó uno de los dos que lanzó, contribuyendo a que su equipo alcanzase la mayor renta del encuentro (61-30 a los 28m 40s) ante un conjunto valenciano que sólo repartió seis asistencias, las mismas que Ricky Rubio y una menos que Víctor Sada.


La entrada en el segundo cuarto de Marko Marinovic y sobre todo el rendimiento Rawle Marshall hicieron algo más competitivo el partido. El tirador estadounidense, de estética y comportamiento parecido a Shammond Williams –mucho amor propio, poca visión coral-, sumó diez puntos en ese tiempo sin fallo y redujo las distancias a tan sólo ocho puntos (33-24 a los 17m 06s). El pertinente tiempo muerto solicitado por Pascual y los puntos de Boniface Ndong (13) y Erazem Lorbek (12) impulsaron de nuevo al Barça, que alcanzó el descanso con 42-29 a favor.


El dominio azulgrana en la reanudación aún fue más exagerado. Contabilizó un parcial de 19-1 y el Valencia BC se las vio para anotar una canasta en juego, como en el primer cuarto, aunque esta vez tardaría aún más, casi nueve minutos, con un triple de Marinovic. Sólo a partir de entonces, demasiado tarde, De Colo (16) empezó a funcionar y a anotar. Como Claver. También se recreó Fran Vázquez (14). Pero ninguno pudo cuestionarle el papel protagonista a Navarro, que concluyó un partido sin historia con otra actuación para enmarcar.



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