sábado, 5 de diciembre de 2009

Ver para disfrutar

Jugadores y cuerpo técnico mantean al capitán, Albert Costa -EFE.


Despistado, David Ferrer enviaba un mensaje por el móvil, que miraba con cierto recelo. ¿Cómo podía resumir lo que había vivido en las últimas horas? Resultaría un ejercicio perfecto en un taller de escritura para evaluar la credibilidad que el aspirante a escritor da a su personaje en el texto. Ferrer intentaba decir qué sentía por verse campeón de la cuarta Copa Davis de España, tras ser el gran protagonista de la final después de remontar ante Radek Stepanek dos sets en contra y tan sólo tres juegos a favor. “Quiero destacar el partido de David”, dijo, micrófono en mano, Fernando Verdasco. Y Ferrer, tímido, apareció y dijo que el triunfo era del público del Palau Sant Jordi, testimonio de la primera y última Copa Davis, y del grupo humano que forma el combinado. España es sin duda la mejor selección de la década: entre 2000 y 2009 ha ganado cuatro ensaladeras y por primera vez desde 1998 ha logrado defender el título ante la República Checa. Lo ha logrado ganando los tres primeros puntos con su tradicional talón de Aquiles, el dobles, que desde el curso pasado en Argentina es propiedad de Verdasco y Feliciano López, vencedores por 7-6, 7-5 y 6-2 ante Stepanek y Tomas Berdych.


“Tienes otro oportunidad”. Eso fue lo que le dijo a Ferrer el capitán del equipo, Albert Costa, que corrió a abrazar a la pareja de dobles. La final ha sido una segunda oportunidad para casi todos, empezando por Juan Carlos Ferrero, jugador olvidado durante mucho tiempo y fundamental en cuartos de final ante Alemania en Marbella, cuando logró el último y quinto punto de la eliminatoria. Para el propio Ferrer o para Rafa Nadal, que por lesión sólo pudo disputar la primera ronda ante la Serbia de Novak Djokovic y la final, donde ganó el primer partido ante Berdych, con el que sólo dudó en el set inicial y al que llegó a ganar trece juegos seguidos. Un bálsamo para Nadal, que por primera vez en su carrera había acumulado cuatro derrotas seguidas y ni una manga a favor. Derrotas que habían empañado un curso que empezó ganando el único Grand Slam que le faltaba (el Abierto de Australia), pero en el que perdió su hegemonía en Roland Garros y se perdió por lesión Wimbledon. Pese a todo hizo el mejor final de temporada de siempre.


Nadal debutó en Copa Davis en Brno contra la República Checa, en 2004, el curso de su primer título ATP en Sopot y de la segunda ensaladera de España, con Carlos Moyá como héroe en Sevilla. Se perdió la final del año pasado en Argentina, donde Verdasco se convirtió en el referente, y se ha vuelto a sentir partícipe en ésta. España celebró un trofeo que no pudo tocar. El formalismo no se lo permite hasta que se dispute el último encuentro de la eliminatoria. Será entonces cuando se vea la foto completa (y merecida) de los campeones. Otra vez en el Sant Jordi, como en 2000, cuando un imberbe Ferrero sorprendió a todos e hizo historia. Desde entonces la selección ha pasado de ser una eterna opositora a la más laureada de esta década. Ver para disfrutar.


3 comentarios :

pro_magicalonso dijo...

Son los mejores felicidades a todos los del equipo por este gran triunfo. Saludos

fitti4652 dijo...

Este equipo es increible. Cuatro ensaladeras en una década era algo impensable hace poquísimo tiempo.
Un saludo.

Ángel Calderón dijo...

Tenemos el mejor equipo de tenis
de la historia, aún queda mucho por celebrar con este equipo.
Felicidades.