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domingo, 28 de junio de 2009

Remontada excelsa de Brasil ante un efectivo Estados Unidos

Lucio, rodeado de varios compañeros, levanta la Copa Confederaciones -EFE.



No hay duda de que Brasil ha renovado su ideario histórico y no ofrece un juego espectacular repleto de malabarismos y jugadas de anuncio. Ya no es un reclamo de virtuosismo, pero tiene una convicción ciega en sus posibilidades y resultados. Dunga, actual técnico y capitán de la selección campeona del Mundial de 1994, reconoce abiertamente que es resultadista y no oculta que ha construido un equipo estratega que saca rendimiento a las jugadas a balón parado. Brasil también sabe tener la paciencia exacta para encarar situaciones adversas, y difícilmente se encontrará con una peor como la que le propuso Estados Unidos, que se adelantó 2-0 en la final de la Copa Confederaciones. A falta de grandes jugadores, el combinado de Bob Bradley tiene una fe imperturbable en el orden y el esfuerzo, y mucha efectividad. Ambos equipos se repartieron una parte de dominio y Brasil, liderada tras el descanso por un clarividente Kaka y un resolutivo Luis Fabiano, pichichi del torneo con cinco goles y autor de dos en el partido, culminó la remontada (2-3) con un tanto de cabeza del discutido capitán Lucio en el minuto 84. Un desenlace justo para la insistencia de los brasileños e injusto para la resistencia de los estadounidenses. Brasil, pentacampeona mundial, ya tiene tres Copas Confederaciones tras las logradas en 1997 y 2007.


Hubiese sido curioso que Brasil hubiera sido el gran artífice del triunfo final de Estados Unidos por partida doble. Por meterle tres goles a Italia en la última jornada de la primera fase, un marcador que aprovecharon los estadounidenses para pasar a semifinales con un triple empate a un triunfo con Egipto y los propios italianos. Y por dejarse sorprender ante los estadounidenses en la final como había hecho España días antes. Brasil se desmoronó con dos goles tan sencillos como perfectos, pura concreción. En el primero, Spector hizo un centro muy largo que remató Dempsey en posición poco ortodoxa, al borde de la autolesión. En el segundo, Estados Unidos culminó un contraataque exquisito desde su campo con tres pases. Davies repartió el último a Donovan, que controló y marcó: 2-0 y cinco toques en total.


Maicon, hiperactivo


El marcador premiaba la efectividad y la perfecta disposición en el campo de Estados Unidos, y suponía una réplica tortuosa para Brasil que, motivada por la propia final e incómoda ante las críticas sobre su mediocre victoria en semifinales, había tenido un inicio fulgurante. O más bien se dejó llevar por el hiperactivo Maicon, todo un incordio en la banda derecha y que forzó dos saques de esquina en un par de minutos. La selección de Dunga buscaba y encontraba más al lateral del Inter que a Robinho o Kaka. Por Maicon, que ha desplazado a la suplencia a Dani Alves, pasaron las mejores ocasiones de Brasil en la primera parte: un centro chut que salvó Howard y un remate de primeras.


El jugador interista estuvo a punto de encontrar a Luis Fabiano en la última jugada antes del descanso, pero acabó haciéndolo nada más empezar la segunda mitad. El delantero del Sevilla controló con la derecha y remató con la izquierda de media vuelta. Un golazo que suponía el 1-2 y, sobre todo, desacomplejó a Brasil, que acumuló ocasiones con mucha facilidad. Howard, una roca que fue portero del Manchester, lo paraba todo, incluso lo que había entrado, como un cabezazo de Kaka que sacó de dentro u otra clara ocasión de Luis Fabiano, que empataría a dos poco después tras aprovechar con la cabeza un rechace al palo de Robinho solo. El delantero del Sevilla lleva 22 goles en 32 partidos con su selección. Un registro excelente.


Estados Unidos se recluyó aún más en su campo, buscando seguramente la prórroga y a ser posible los penaltis. Sin embargo, no pudo resistir tanto y el capitán Lucio, tras un córner sacado por el recién incorporado Elano, confirmó la remontada de Brasil. Excelsa, pero que demuestra que las diferencias entre los equipos nacionales son cada vez más mínimas. El fútbol actual ya no se presta a las goleadas de antaño.


España rehuye de su estilo y logra un tercer puesto menor

Güiza celebra su segundo gol ante Sudáfrica -EFE.

Los estilos definen a escritores, periodistas y equipos de fútbol. Hace casi un año España era elevada al número uno mundial tras ganar la Eurocopa de Alemania con una propuesta fresca basada en la conjunción exacta de cooperativismo, talento y ambición. Se corría igual independientemente del resultado y la relajación sólo llegaba con el pitido final del árbitro. Ahora la selección se despide de la Copa Confederaciones con un tercer puesto y sin un ápice de ese estilo que le permitió empatar los 35 partidos consecutivos sin perder de Brasil. Su método para llevarse el bronce en un torneo con mucho bombo y poco cartel no se corresponde con su pasado reciente. Sorprende que para lograrlo necesitase marcar un tercer gol en la prórroga y ante Sudáfrica (3-2), anfitriona y ubicada en el puesto 72. Un gol de falta directa (y directo a la fortuna) de Xavi Alonso permitió a España ampliar su currículum en cuanto a galardones se refiere. Flirteado por Florentino Pérez, el centrocampista del Liverpool fue nombrado mejor jugador del partido, una distinción cuanto menos discutible, pues fue Dani Güiza, quien cambió el sino de la partida con dos goles entre el 87’ y el 89’ para remontar el gol Mphela. El propio delantero sudafricano anotaría en el descuento y prolongaría el encuentro al menos media hora más.


Lo puntual e individual acabó salvando a España, que cuenta con suplentes de lujo capacitados para rendir al máximo en un tiempo mínimo, como Güiza. De aspecto desaliñado y con una familia que merodea los programas del corazón, el delantero del Fenerbahçe no tiene nada que ver con el jugador prototipo del siglo XXI. Es difícil imaginarle anunciando un anuncio de colonia o en un desfile de modelos, pero dispone (y eso es lo único importante) de la habilidad y la colocación que debe tener cualquiera al que se catalogue como goleador. Pichichi hace un año de la Liga con 27 goles y recambio fundamental en la Eurocopa, Güiza fue el único que se desmarcó de apatía y la discreción ante la Sudáfrica. Hasta el primer gol del delantero español –control con el pecho y remate primeras embutido de tres rivales– el grupo de Vicente del Bosque sólo podía quejarse de un gol mal anulado a Sergio Busquets y de una ocasión de David Villa que Khume salvó con la punta de los guantes.


Centro y… gol


Güiza rizaría el rizo marcando un minuto y medio después con un centro que encajó en la escuadra como encajan las piezas correspondientes en un puzzle. Talento y suerte para el 1-2. Pero otro suplente, Mphela, carne de banquillo casi todo el torneo, empataría a dos con una falta con una parábola perfecta que sorprendió a Casillas, que en la prórroga sí que le desbarataría un mano a mano. Mphela también había sido el autor del primer gol de Sudáfrica, retrato perfecto de la inesperada candidez de Gerard Piqué y de la defensa por extensión.


Con Andrés Iniesta en Barcelona recuperándose de su lesión y Xavi en un papel discreto –ante Sudáfrica no jugó por una extraña reacción en la piel–, la selección no ofreció la frescura, el preciosismo y la autoridad que le hicieron acreedora del reconocimiento internacional. En todo el torneo mostró su admirada imagen en los primeros minutos de su debut ante Nueva Zelanda. Un mérito relativo porque las combinaciones de videoteca ante un rival sin tácticas y que ni tan siquiera recurre al tiempo muerto no pueden valorarse igual que ante un equipo con un mínimo criterio y gusto. España se desgastaría demasiado para ganar a Iraq –sobrepoblada en defensa y peligrosa al contraataque– y no se sintió cómodo en el último partido de primera fase ante Sudáfrica, a la que también ganaría con dificultades. Perdió ante el primer rival con un mínimo de nivel, Estados Unidos. Su primera parte ante los estadounidenses recordó a tiempos no muy lejanos de clasificaciones en la repesca. El tercer puesto en la Copa Confederaciones ha sido sólo un ensayo para una selección que en 2010 y de nuevo en Sudáfrica debe recuperar su estilo para intentar seguir haciendo historia.



sábado, 27 de junio de 2009

Rossi ya es centenario

Rossi posa con el cartel que conmera sus 100 triunfos -MotoGP.

Corresponde a la edad de los siglos, que son la medida lógica para ordenar hechos y épocas. El 100 es reclamo de efectividad y baremo de extrema trascendencia en cuanto a datos. La cifra que faltaba en la impecable trayectoria de Valentino Rossi y que convierte al icono del motociclismo moderno en centenario. Il Dottore alcanzó dicho número de victorias en Assen (Holanda), La Catedral, escenario en 1949 de la primera prueba de la historia del Mundial y de 14 triunfos del único piloto que acumula más carreras ganadas, Giacomo Agostini (122). “Es algo que jamás podré olvidar, una cifra mágica en un lugar especial. Aquí también ganó mi padre (Graziano)”, relató Rossi, que desplegó un cartel de 25 metros formado por fotos de cada uno de sus 99 triunfos precedentes, repartidos en los últimos 13 años, desde el primero en Brno (República Checa, 1996). El final de la pancarta gigante era el 100º, plasmado con las tres cifras. La instantánea que faltaba en dichos metros de éxitos, exigencias y también grandes decepciones del nuevo líder del Mundial.

“Ojalá algún día algún piloto pueda igualar o superar ese registro casi inalcanzable”, razonó Jorge Lorenzo, el único capaz de rebatirle la victoria al ocho veces campeón del mundo en Montmeló y seguirle a cierta distancia en Assen. “Quiero correr contra el mejor y ahora ése no es otro que Rossi”, se sinceró, valiente, el balear, segundo de nuevo en el podio, la reproducción exacta del de hace dos semanas en el Circuit de CatalunyaCasey Stoner repitió en la tercera posición–. Quien ni tan siquiera acabó la carrera fue Dani Pedrosa, que perdió el tren delantero de su moto y se cayó en el primer cuarto de prueba. Sin opciones de nada, el catalán es la imagen de la impotencia de Honda. La marca japonesa lleva 18 carreras sin ganar y vio cómo también tenía que abandonar Andrea Dovizioso. Sí acabaron Toni Elias y Sete Gibernau, 12º y 13º, respectivamente.

"Condenado a ganar"

Podría decirse que Rossi ha sabido sobrevivir a su “condena”, a la responsabilidad que siempre ha tenido que gestionar: ganar. Lo cuenta en su biografía, escrita por el periodista Enrico Borghi, cuando recuerda que el año de su debut en 250cc ya se le exigía llegar el primero y se minusvaloraba que subiese al podio. O que en su última etapa en Honda se decía que “estaba acabado” si no ganaba una prueba. Un comentario que motivó a Il Dottore a irse del equipo que parecía invencible y a firmar por otro que era todo lo contrario, Yamaha. El efecto no pudo ser más inmediato y Rossi ganó en su estreno en Sudáfrica. También solventó otro momento complicado. Tras dos años sin ganar el Mundial (2006 y 2007) volvió a acabar como número uno el año pasado.

A Rossi, que ha ganado el 46% de las pruebas que ha disputado (217), no le costó excesivamente alcanzar el centenario. Ya había cumplido en la calificación haciendo la pole y sólo cedió en las primeras dos vueltas ante Pedrosa y Stoner. Ninguno de los dos supuso una oposición real en cuanto Il Dottore les quiso adelantar. Más problemas tenía Lorenzo, obligado a remontar lo que había perdido en una salida horrible: pasó de ser segundo a séptimo. Una desventaja que le impidió conectar con Rossi (llegó a rodar a poco más de un segundo), pero que pudo solventar para recuperar la posición con la que había empezado y la que ocupa en la clasificación (tiene 126 puntos por 131 de su compañero en Yamaha). Lorenzo, que sumó su podio número 50, es el enemigo más fuerte de RossiStoner acabó con problemas estomacales de nuevo y muy lejos de los dos primeros–.

“A veces no puedes dar más, cuando se me cerraba el neumático delantero inmediatamente pensaba en Jerez, (donde se cayó) y dije basta. Para ser esta carrera doy por buena la segunda plaza”, analizó Lorenzo, cada vez más comedido en sus palabras y calculador en la pista. Fuera de ella se siente también más relajado y suelto. Su broma para justificar el triunfo de Rossi resultó ocurrente: “He cortado gas a mitad de carrera por la salud de la abuela de Valentino. Por eso ha ganado su nieto”. Un nieto centenario.


domingo, 21 de junio de 2009

Vettel deslumbra a Button, fuera del podio por primera vez en Silverstone

Vettel festeja la tercera victoria de su carrera -EFE.


El inicio, desarrollo y el desenlace pueden ser casi exactos y, sin embargo, provocar reacciones totalmente opuestas. La victoria de Sebastian Vettel en Silverstone resultó tan clara y convincente como las seis logradas por Jenson Button en las siete pruebas que se habían disputado, pero fue recibida como puro aire fresco. Como una noticia necesaria en un Mundial que hasta el GP de Bretaña tenía más chicha en las reuniones de los equipos con la FIA, en las advertencias de unos y otros, que en lo estrictamente deportivo, marcado por el monólogo de Button y Brawn GP. El único aliciente real de la Fórmula 1 parecía consistir en saber si a partir de 2010 habrá una competición paralela montada por algunas escuderías. A los puristas también les llamaba la atención hacer cábalas para adivinar quién sería el subcampeón y si Renault, Ferrari y McLaren acabarían ganando alguna prueba a lo largo del curso. El segundo doblete de Red Bull –otra vez con Vettel primero y Mark Webber segundo– pone un mínimo de emoción y permite una mínima opción de ver un campeonato menos desequilibrado. Sobre todo porque por primera vez en el curso Button quedó fuera del podio en casa (finalizó sexto) y su coche, con problemas de adherencia en un circuito de curvas muy técnicas que exigen dicho aspecto, no funcionó como siempre. El consuelo para la escudería de Ross Brawn fue que Rubens Barrichello acabó tercero, justo por delante de Felipe Massa. De nuevo, la actuación de los únicos tres campeones en activo dejó bastante que desear: Kimi Raikkonen logró un punto con su octavo puesto mientras que Fernando Alonso y Lewis Hamilton fueron 14º y 16º, respectivamente. Es la peor posición para Alonso en sus dos etapas en Renault.


“Es increíble que sea cierto que he ganado aquí”, dijo Vettel, al que le gusta utilizar el discurso que le corresponde por su juventud (tiene 21 años y debutó en la competición hace dos años y cuatro días en EE UU) y no por sus logros, pues es el piloto más joven en lograr una pole y en ganar una carrera, el año pasado en Monza. “Nunca es fácil vencer. He intentado coger una renta suficiente, pero lo he pasado mal comprobando si por detrás se acercaban o no. Luego me topé con bastante tráfico y muchas batallas por delante de mí. Puede ser peligroso cuando estás cerca...”, resolvió el piloto de Red Bull, un campeón a corto plazo. Pocos están capacitados para hacer lo que hizo en Silverstone: sacarle casi un segundo por vuelta a su perseguidor en las primeras vueltas, Barrichello, que había partido con diez kilos menos de gasolina. Vettel recorta su diferencia en la clasificación con Button a 25 puntos y tiene dos menos que el propio Barrichello. Ésta es la tercera victoria del heredero de Michael Schumacher, la primera en seco y la segunda del año, ya que ganó en China. Quizás la última en Silverstone, pues seguramente a partir del año que viene el GP de Gran Bretaña se celebre en el trazado de Donington Park.


Contraste con 2008


Hasta el momento Button sólo ha cedido ante los Red Bull y se ha convertido en uno de los grandes ídolos del deporte británico, desplazando al campeón actual, Lewis Hamilton, al que también desplazó en la pista. Hamilton acabó con una vuelta perdida, un contraste absoluto a su final en 2008, cuando ganó con la diferencia más amplia respecto al segundo desde 1976 (1:08.577) y cuando su único opositor, Massa, acumulaba cinco trompos en la lluvia y acababa 13º. Esta vez el piloto brasileño realizó una carrera espléndida y remontó siete posiciones, arriesgando en una salida realmente buena en la que avanzó tres puestos.


La salida y la primera vuelta fueron nefastas para Alonso. “Perdimos tres o cuatro puestos y ahí nos dimos cuenta de que ya no íbamos a puntuar”, reconoció el piloto de Renault, que sorprendió con su confesión: “Hemos corrido más por diversión que por otra cosa”. Alonso destacó la dificultad de adelantar de los “circuitos tradicionales” como Silverstone. Historia viva del deporte, pues en dicho circuito, construido en lo que fue un campo aéreo usado por la RAF en la II Guerra Mundial, se celebró el primer GP de la Fórmula 1 en 1950, ganado por Nino Fangio a los 38 años. Apodado El Caballero de Turín, el piloto italiano fue el primer campeón de la competición. También en Silverstone Ferrari logró su primera victoria de su historia, en 1951 y con José Froilán González como protagonista. Eran los inicios de la competición de una competición que ahora tiene un futuro incierto. Vettel y Red Bull se empeñan que así sea también en el aspecto deportivo.


sábado, 20 de junio de 2009

Bronce para España, su quinta medalla consecutiva en unos Europeos

Palau, Abalde, Torrens, Cruz, Sánchez y Lima celebran la medalla -FIBA Europe.



Continúa España instalada en las posiciones de privilegio, entre las mejores, a pesar de los cambios de jugadoras y técnicos. La selección tiene un presente brillante y un futuro para aspirar a expectativas parecidas. Sigue en el mejor momento de su historia, pues hasta 1993 no había ganado ninguna medalla (obtuvo el oro en el Eurobásket de Perugia) y ahora encadena cinco medallas consecutivas en Europeos. Lleva una trayectoria impecable desde el bronce en Orleans (2001) al mismo metal en Letonia, conseguido tras ganar a Bielorrusia por 63-56. Un premio merecido y trabajado en un torneo en el que ha sido el mejor equipo defensivo y sólo ha perdido un encuentro, el de cuartos ante Rusia, que como en las tres competiciones precedentes le superó en una eliminatoria. Francia es la campeona después de superar contra pronóstico a las rusas 57-53.

El bronce fue sufrido hasta el último instante, pese a que la selección acumulase una renta de 19 puntos (27-8 a los 13m35s) gracias a que su rival estuviese la barbaridad de 8m20s sin anotar ni una sola canasta. Pero Bielorrusia, poco a poco, iría reduciendo la ventaja y a falta de 45seg se presentó a tan sólo cinco puntos (61-56) tras un triple de Marchanka, ataviada con una protección nada discreta en la cara. Evaristo Pérez pidió tiempo muerto e Isa Sánchez, calma a sus compañeras, que no la tuvieron. España jugó un ataque largo y Amaya Valdemoro (11 puntos), símbolo de los éxitos de la selección y también de las decepciones, falló desde 6’25. Elisa Aguilar cometería personal sobre Trafimava y ésta, justo después, lanzaría un triple que pasó a algunos metros de distancia del aro. Las españolas, ahora sí, podían celebrar otro éxito para el baloncesto nacional.

Velocidad y robos

A Bielorrusia le faltó competitividad, compromiso, agresividad y efectividad en la primera parte. Básicamente porque se pasó casi un cuarto sin sumar ni un solo punto desde que Anufrienka anotó el octavo de su equipo (9-8) tras un inicio interesante de Bielorrusia, que basaba su juego en Leuchanka, la versión modesta y con menos recursos de la rusa Stepanova. Incomprensiblemente Bielorrusia pasó a ser poco más que un grupo de amigas a las que les gusta hacer deporte: hasta 12 balones perdieron en los dos primeros cuartos y sólo sacaron cuatro personales a su rival. Una España que podía y sabía jugar a la perfección al contraataque, aprovechando su velocidad y su predisposición a confundir al rival, a robarle pelotas.

Evaristo Pérez empezó a mirar al banquillo y dio oportunidades a las que habían tenido menos minutos. En esa tesitura estaba Tamara Abalde, probablemente la más conocida de la selección por criterios estéticos, que en medio minuto anotó cuatro puntos, uno menos de los que llevaba en todo el campeonato. La selección se entrenaba de forma oficiosa y Valdemoro y Ana Cruz se recreaban sin contemplaciones, como había hecho antes Alba Torrens (10 puntos). El monólogo, por suerte para el espectador, se acabó con un triple de Marchanka. Quedaba comprobado que a Bielorrusia no se le había olvidado cuál era su misión en la pista ni cómo había sido su estreno en un Eurobásket hace dos años -en Chieti fue bronce tras perder en semifinales ante España-.

Triple de Marchanka

El triple de Marchanka replanteó totalmente a Bielorrusia. Demostró que tenía más recursos que el ataque estático y Verameyenka (13 puntos y cinco rebotes), todo un incordio para las interiores españolas y la mejor taponadora del Eurobásket, protagonizó la primera contra de su equipo. Más meritorio fue el triple de Anufrienka, que había hasta entonces había fallado los quince que había lanzado en el torneo. “Dejadle que tire”, proponía Evaristo Pérez. Al descanso se llegó con 36-20.

España se reincorporó al partido con cierta apatía, con la actitud de quien ve las cosas tan hechas que no se preocupa de los detalles. Y los matices son importantísimos. La selección pagó su confianza con un parcial de 0-7 (36-27 a los 21m48s). A partir de ese momento empezó a ver recortadas sus ventajas (ocho, 41-33; seis, 41-35), hasta llegar a cinco (43-38 a 26m19s). Una situación que mediaron Ana Montañana (16 puntos, 6/15) con un triple y la propia Bielorrusia, en una acción cómica entre Padabed y Trafimava –a cualquier cosa se le llama asistencia–. Otro lanzamiento desde más allá de 6’25 de Laura Nicholls (su único acierto desde la distancia en el campeonato) impulsaron a España (49-40, minuto 30), que alcanzó los 12 de renta con la única canasta de Cindy Lima (60-48 a 3m22s). El preludio de un final temerario en el que pudo perder el bronce que tanto había merecido durante el Eurobásket. Entró el triple de Marchanka, pero no el de Trafimava, y Valdemoro concluiría el partido con una entrada sin oposición. España suma su quinta medalla en unos Europeos. No se mueve del pódium.

viernes, 19 de junio de 2009

Hammon repite el sino de España y la aparta de la final del Eurobásket

Nicholls, al fondo, y Torrens lamentan la derrota -FIBA Europe.



En las catacumbas de la información habitan historias anónimas para la mayoría de la audiencia porque, por unos u otros criterios, descuadran en la agenda de los medios de comunicación. Ocurre con el deporte femenino, especialmente con el de equipo. Así que pocos serán los tengan la oportunidad de alegrarse, lamentar o mostrar la más absoluta indiferencia ante la noticia de que Rusia –Becky Hammon en particular– apartó de la final a España en el Eurobásket de Letonia (61-77). Una situación que no variará demasiado si este sábado la selección de Evaristo Pérez vence a Bielorrusia -perdedora por 56-64 en la otra semifinal ante Francia- y gana el bronce, la que sería su quinta medalla consecutiva en unos campeonatos de Europa. El silencio será de nuevo la respuesta.

Tenía que subsanar España su falta de centímetros con más puntería, más pundonor y mayor velocidad que su rival. Las ganas y el acierto eran sus verdaderos puntos fuertes ante el rival que había marcado su límite en los últimos tres campeonatos. Rusia le había ganado en la final del Eurobásket de Chieti (2007) y en cuartos del Mundial de Brasil (2006) y de los Juegos Olímpicos de Pekín (2008). Siempre con las rusas inmersas en dudas y dificultades en la fase previa. Pero así es Rusia, un equipo que parece de laboratorio, creado para rendir a un nivel óptimo el día preciso. Poco importó que en cuartos de final hubiese sufrido ante Letonia con prórroga de por medio, pues ante España le bastó con un último cuarto excepcional de Hammon, autora de 18 de sus 28 puntos en ese tiempo. El técnico ruso Valeriy Tikhonenko así lo reconoció: “El resultado final no explica las dificultades en las que España nos ha puesto". Evaristo Pérez, por su parte, lamentó el tremendo (y lógico) desequilibrio en rebotes (37 a 50) y la falta de acierto exterior (4/17, no mucho peor que su rival, 5/15). No se entiende que no utilizase ni a Isa Sánchez ni a Silvia Domínguez. Tampoco sacó a Abalde, que no llegaba a los cuatro minutos de media en pista en los encuentros precededentes.

Ídolo y traidora

Volvamos a Hammon, la última en llegar al Eurobásket. Un caso peculiar y polémico. Hace unos días estaba jugando en la WNBA con San Antonio Silver Stars y ahora triunfa Rusia con 19 puntos de media desde que debutó ante Francia en el último partido de... la segunda fase. Estaba claro que Hammon había sido inscrita para los cruces fundamentales, algo que no debe haber sentado demasiado bien a sus compañeras. Otra presión añadida más para la ex jugadora de Rivas, que reúne dos sentimientos contrapuestos que en el fondo se dan la mano: la traicidión y la admiración. En su país, EE UU, se le acusa de ser antipatriota; en Rusia, la idolatran. Todo se resume en su decisión de aceptar una oferta millonaria del CSKA Samara ruso y no desaprovechar la posibilidad de nacionalizarse rusa (vía decreto de Vladimir Putin). Ésa fue la respuesta de Hammon tras haberse queda fuera de una preselección del combinado estadounidense –después sería llamada, pero ya se había comprometido con su nueva selección–. A Rusia la apuesta le ha salido redonda: la jugadora resultó decisiva para lograr el bronce en la cita olímpica y ahora le ha llevado a la final del Eurobásket.

No cabe duda que el grupo de Evaristo Pérez es un grupo de extremos, de extremos de edad. Hay tres jugadoras de la generación del 89 (Alba Torrens, Laura Nicholls y Tamara Abalde) y otras tantas (Amaya Valdemoro, Isa Sánchez y Elisa Aguilar). Pero el año de nacimiento no impide que sea un grupo más o menos compacto con talento y sobre todo garra. De hecho, había ganado sus siete encuentros anteriores con solvencia y ante Rusia aguantó hasta el tercer cuarto (42-48, minuto 30). Como supo responder al parcial inicial de 6-11 para acabar empatando a 13 con un triple de Torrens (17 puntos), elegida hace unas semanas en el draft de la WNBA y sin duda su mejor jugadora. Fichaje estrella para el próximo curso de Halcón Avenida, Torrens es la sustituta natural –por versatilidad, liderazgo y ángel– de Valdemoro, que apenas ha podido jugar en el torneo por una lesión. La que para muchos es la mejor baloncestista española de siempre no estuvo acertada ante Rusia (13 tantos, 6/16). Aunque fue la responsable de que la selección alcanzase su máxima renta (24-19 a los 14m45s) aportando cinco puntos seguidos. Tampoco estuvo a su mejor nivel Ana Montañana, que viene a ser la versión femenina (aunque más anotadora) de Carlos Jiménez. Absoluta polivalencia. La carrera del Ciudad Ros Casares tiene un antes y un después del Eurobásket de Turquía de 2005. Y en éste había sido la más destacada (promediaba 17’1 puntos) hasta los cuartos ante Rusia (10).

Errores compartidos


Ninguno de los dos equipos ofrecía un repertorio aceptable. España pretendía resolver con ataques tan cortos como previsibles (triples sin reparos) y Rusia replicaba fallando tiros libres que lanzaba (acabó con 16/29) y con Stepanova (19 puntos y 16 rebotes) como exclusiva referente. La pívot, 2’02 metros de flexibilidad, recursos y talento, anotó cuando a su equipo le costó más sumar, cuando Tikhonenko tenía descansando a Hammon.

No cambió excesivamente el partido en el inicio de segunda parte, más allá de que ambos equipos mejoraron su acierto por fin. La puntería en España fue cuestión básicamente de Torrens, demasiado sola en dicha faceta, incapaz de competir por sí sola ante los destellos de Hammon y la colocación de Abrosimova. O ante toda Rusa. Cuando Torrens dejó de anotar nadie la reemplazó y a Hammon sólo le faltó soltar lo que se suele decir antes de rodar una escena: ¡acción! La base estadounidense nacionalizada rusa lideró un parcial de 0-11 (42-58 a 8m16s) que deshizo a España y la apartó de la final. No había tiempo ni confianza para protagonizar una remontada inesperada. Así que Hammon acabó repitiendo el sino de España y la apartó de la final.

jueves, 18 de junio de 2009

El Barça recupera su grandeza ganando la Liga cinco años después

El capitán Grimau, abrazado por Basile, besa la trofeo de Liga -EFE.


Más allá de marcas, ingresos, ciertos valores loables y una indudable dosis pasional, el deporte es pura burocracia del éxito: suele defenestrar a los que se quedan cerca de la gloria –como Poulidor y Evans con el Tour como escenario– y eterniza a los campeones y su número de victorias finales. En los últimos cinco años el Barça estaba encorsetado en un segundo plano, apartado por los emergentes Tau y Unicaja, y con una Supercopa y una Copa del Rey como insuficiente cosecha. Su grandeza, que atesoraba por ser el mejor equipo desde que se fundó la ACB en 1983, estaba cuestionada. Contaba proyectos multimillonarios por fallidos desde la esperpéntica salida de Svetislav Pesic del Palau. Se hace camino ganando y el conjunto azulgrana no ganaba, una situación que corría el riesgo de convertirse en un mal endémico, en una cuestión independiente de jugadores y entrenadores. Así que la 15ª Liga (la 12ª en ACB) que logra el Barça tiene un valor y una importancia incalculables: rompe con un lustro en blanco. Los azulgrana por fin consiguen el trofeo doméstico en su tercera final consecutiva ante el Tau y habiendo superado el factor cancha en contra: 1-3 en la eliminatoria y victoria por 90-77. El Barça ha recuperado su grandeza coincidiendo con el retorno al equipo de Juan Carlos Navarro, que tras un año como emigrante discreto en la NBA cierra el curso como MVP de la Euroliga, integrante del quinteto de la Liga ACB y MVP de la final. “Nos tocaba ganar ya. Tomé la decisión adecuada volviendo. Ahora tenemos que pensar en ser grandes también en Europa”, instó La Bomba, que ha promediado 15’25 puntos y seis asistencias en la serie. En el último partido alcanzó los 19 y nueve asistencias, un dato que resume cómo se ha reciclado como jugador.


Navarro no cerraba la mano en los festejos. La abría, con los dedos lo suficientemente separados para que se viese bien: cinco. El número de Ligas que tiene. El jugador se sentía liberado tras sufrir en el banquillo cómo el Madrid ganaba la Liga en el Palau en 2006; el año pasado había pasado por una situación similar como espectador en la grada y tras su debut en la Liga estadounidense: presenció cómo el Tau ganaba los dos partidos de la serie y sentenciaba la eliminatoria. Pocos días después, previa promesa de contrato astronómico por parte de Joan Laporta, La Bomba regresaba al Barça. Su retorno –entre otras cosas– ha permitido a la entidad rescatar su idiosincrasia. El compromiso del jugador ha sido intachable, pues incluso jugó tocado y con peligro de empeorar de su lesión en cuartos de la Euroliga ante el Tau. Ése es el leitmotiv del grupo que ha reunido Xavi Pascual, el mismo que el de su rival, exprimido al final de temporada. Puro trabajo de orfebrería porque costaba encontrar jugador visitante que no tuviese una lesión importante (Sergi Vidal, por ejemplo, arrastra una fascitis plantar). Sin emargo, lo físico no afectó a lo anímico en el grupo de Dusko Ivanovic, que tuvo opciones de remontar hasta los últimos tres minutos, hasta que Fran Vázquez (18 puntos como David Andersen) volvió a sobrevolar y machacó por quinta vez. No hay acción más contundente que el mate.


Abrazo de capitanes


Pablo Prigioni agotaría la última posesión del partido abrazando a Roger Grimau. Un gesto que diferencia al básket de la gran mayoría de deportes de equipos: suele haber un pacto de homenaje o de no exagerar aún más triunfos abultados. En este caso era el abrazo anticipado entre los dos capitanes de los finalistas, básicos para el desarrollo del partido. Siempre en momentos opuestos. La primera parte fue la estación propia para Prigioni, que cogió las manijas de su equipo y anotó 10 puntos (3/3 en triples), tantos como un anotador solvente y compulsivo como Igor Rakocevic (20 puntos al final). Entre ambos consiguieron que la tremenda diferencia de propuestas entre un equipo y otro no se reflejase al descanso (43-33 al descanso).


El Tau era un equipo desgastado con Tiago Splitter lejos de su forma (sólo cuatro puntos entonces, 15 en total), mientras que el Barça jugaba cuanto y como quería: a la contra con la misma facilidad con la que encontraba en la pintura a Andersen o a Vázquez o con la que Navarro y Gianluca Basile metían triples. Los locales, que ganaban también en actitud, llegaron a alcanzar los quince puntos de renta en la primera mitad (41-26 y 43-28) y sólo cedieron el 7-8 inicial. Cuesta entender cómo Ivanovic se plantó en la sala de prensa y señaló que el Barça había “tenido suerte” en la final. El técnico montenegrino, muy pitado por el Palau, se refería especialmente al triple de Gianluca Basile casi al límite en el primer partido en Vitoria. Quizás haya olvidado un par de cosas: todo lo anterior, el excelente partido del Barça esa noche o que Vázquez fue quien saltó más en el fallo del triple de Andersen para rechazar la pelota y que acabase en las manos de Basile. O simplemente que el Barça haya olvidado la superiorad de los azulgrana en los dos partidos en el Palau. “No importa de cuándo perdamos”, había soltado Ivanovic con cara de malas pulgas el martes tras perder el segundo.


La estación de Grimau coincidió con los momentos más comprometidos del Barça. El capitán había sido un visto y no visto en la primera parte cargándose con dos faltas rápidas (Daniel Santiago estará cerca del récord, pues fue excluido tras jugar 5m20s, acabó con -8). Sin embargo, Grimau sería el protagonista del inicio tercer cuarto: para lo bueno y lo mano. Un triple de Rakocevic reducía la diferencia a un único dígito (47-38 a los 21m31s), pero mientras entraba el balón Grimau recibía un codazo de Pete Mickeal: antideportiva, nariz colorada del capitán azulgrana, que no fallaría los tiros libres y ni tampoco otra penetración poco después. Vázquez pondría la máxima renta (59-41 a los 24m36s), pero ni por esas se dejó llevar el Tau. Impulsado en defensa por Vidal y animado en ataque por Splitter, Rakocevic y Fernando San Emeterio (11 puntos, 3/5 en triples) jugó a ganar hasta el final (83-75 a 3m40s). Hizo aún más valioso el triunfo y la Liga del Barça, que por fin disfrutó de un Palau lleno (7.716 espectadores) y pudo recuperar su grandeza. Lo ha logrado con Xavi Pascual, la solución más a mano tras la destitución de Ivanovic y una opción menor después de fallar el fichaje de Ettore Messina. Ahora, con 36 años, nueve meses y nueve días, Pascual es el entrenador más joven en ganar la Liga. Y pasará a la historia como el que rompió un lustro sin títulos.



domingo, 14 de junio de 2009

Rossi vence a Lorenzo en un duelo de leyenda de un Mundial con tres líderes

Rossi y Stoner, a punto de cruzar la línea de meta -AFP.


Cada fotograma de la pugna entre Valentino Rossi y Jorge Lorenzo en la última vuelta del GP de Catalunya responde a un pedazo de obra de arte, destila la belleza del cuerpo a cuerpo entre dos pilotos desbocados, unidos por la habilidad, el riesgo y cierta inconsciencia. Unidos también por una misma marca, Yamaha, pero con dos equipos de trabajo distintos, Rossi y Lorenzo proporcionaron una de las mejores carreras de los últimos años, que sólo se resolvió en la última curva a favor de Il Dottore. Un epílogo brillante, eterno, a un último giro en el que hubo cuatro adelantamientos. 95 milésimas les separaron. Una rareza en una competición, MotoGP, poco dada a este tipo de desenlaces. También es insólito que Rossi comparta el liderato del Mundial con el propio Lorenzo y Casey Stoner, tercero en el Circuit de Catalunya. Los tres suman 106 puntos y dos victorias en las seis pruebas disputadas. En otro grupo, casi sin opciones al título, están Dani Pedrosa (67), que acabó sexto diezmado por su nueva caída el sábado y su compañero en Honda Andrea Dovizioso (69), cuarto.


La última vuelta bien se merecía un lugar en una buena exposición de fotografías para poder ver encadenados e inmóviles cada uno de los movimientos de Rossi y Lorenzo en la última vuelta. Ver cómo Lorenzo aprovechaba la zona de la salida de pit lane para sobrepasar a Rossi, como éste le pasaba poco después y el balear respondía al instante con una especie de adelantamiento del adelantamiento. El definitivo llegaría en la última curva y permitiría a Rossi llevarse su noveno triunfo en Montmeló, una victoria “más excitante que la de Laguna Seca con Stoner. El duelo ha durado hasta el final, he necesitado el 110%, mientras que EE UU pude rodar las últimas cinco vueltas con tranquilidad”. Il Dottore estaba eufórico, consciente de haber superado una situación límite. Casi con la misma alegría que cuando ganó dos de sus títulos en circunstancias parecidas: en la última curva del último giro del majestuoso Phillip Island de Australia. Primero a Max Biaggi (2001) y después a Sete Gibernau (2004). A los que fueron sus enemigos público. El trato de Rossi con Lorenzo es distinto, especialmente porque defienden la misma moto. “Jorge es un grande”, dijo el octacampeón del mundo. Al balear los elogios de su referente le hicieron valorar aún más la proeza realizada y lamentar el error cometido: “No he sabido cerrarle la puerta y lo ha aprovechado. Ha sido más valiente, mejor. Aún quedan muchas carreras”.


Ajeno a este duelo legendario estuvo Stoner, que sólo pudo seguir la rueda de Rossi y Lorenzo en el primer tercio de la prueba. La imagen del piloto de Ducati con el rostro desencajado, una toalla en la cabeza y sentado en las escaleras contrastaba con las de sus rivales haciendo reverencias al público. Stoner tenía problemas estomacales, como confesó: “Hicimos lo posible para parar los síntomas. Las cosas fueron mejor de lo que esperábamos. La moto no iba muy bien y yo no estaba en condiciones de mostrar su potencial”. Quien no habló fue Pedrosa, que se fue casi de incógnito y no quiso atender a la prensa. Su representante, Alberto Puig, le disculpó: “Ha acabado con mucho dolor, pero hay podido correr y coger algunos puntos. Para lo dura que ha sido la prueba y las condiciones que ha corrido está más que bien”. Sete Gibernau finalizó 15º tras no haber podido correr en Le Mans y Mugello. Toni Elias continuó con su particular maleficio en Montmeló y no acabó la carrera, que tuvo casi 25.000 espectadores menos que el año pasado. De 113.000 a 88.502. La crisis, por suerte, no se trasladó al asfalto. Rossi venció a Lorenzo en un duelo de leyenda de un Mundial con tres líderes. Casi nada.


sábado, 13 de junio de 2009

El Tau iguala la serie y frustra el autoregalo de Navarro (75-67)

Santiago y Splitter luchan por un rebote -EFE.


Los cumpleaños de la mayoría de deportistas suelen transcurrir entre entrenamientos, competiciones y partidos. Es el sino de su profesión, pero también algo que formaba parte de los sueños que recreaban cuando, pequeños o adolescentes, soplaban las velas de la tarta. Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) tuvo esas inquietudes desde siempre y en su 29º aniversario quiso permitirse un autoregalo, otro triunfo en Vitoria que le acercase a su quinta Liga con el Barça. Pero La Bomba se quedó demasiado solo en su proyecto. Sus 21 puntos fueron un oasis en la nada, pues ninguno de sus compañeros alcanzó los diez. Ni siquiera David Andersen (nueve), el mejor del primer partido, e irregular, como su equipo, en el segundo. La imagen del éxito correspondió al Tau, que ganó por 75-67 y viajará a Barcelona con la final igualada, pero con hasta tres jugadores con evidentes problemas físicos. Al hombro izquierdo de Tiago Splitter se le sumaron la cojera de Sergi Vidal y el esguince de tobillo de Mirza Teletovic. Los tres fueron decisivos para los locales, que recuperaron a Pete Mickeal (19 puntos) y disfrutaron del tirador más regular del curso: Igor Rakocevic (22).


Más allá de su efectividad, el Tau acabó decidiendo un partido igualado por matices. Por matices decisivos. Porque los rebotes no son una cuestión baladí y pueden cambiarlo todo. Como el de Teletovic, que capturó uno ofensivo fundamental, definido así por las circunstancias: Rakocevic acababa de fallar dos tiros libres. La jugada resultó balsámica para el Tau y para Rakocevic, que justo después anotó dos triples consecutivos para replicar la última canasta de Navarro (68-57 a 2m58s). Desactivado el exclusivo revulsivo del Barça en el partido, apareció Jaka Lakovic, con su ceja cosida diez veces y su muñeca perfectamente engrasada. Con dos triples el esloveno redujo las diferencias (71-67 a 1m), pero otro rebote ofensivo de Pablo Prigioni resultó clave. El propio argentino decidiría el partido desde la línea de personal.


Falta de puntería


Existen varios caminos para llegar a un resultado parecido, diversos esquemas para alcanzar un mismo argumento. Como en el encuentro precedente fue el Tau el que empezó mejor. Si el jueves había cargado el rebote para llegar a por once puntos (21-10), esta vez logró una máxima renta casi exacta (19-9 a los 8m25s). Con la diferencia de que no falló tantas opciones (19-9 a los 8m25s) y, eso sí, con los mismos anotadores de entonces, Rakocevic y Will McDonald. Como en el encuentro anterior, el Barça tuvo evidentes problemas ofensivos, aunque en esta ocasión no se debían a su inferioridad en el rebote (Ersan Ilyasova jugaba de tres, más centímetros), sino a su falta de puntería. Sólo Navarro, que sumaba anotó siete, parecía entender en qué consistía meter una canasta.


El segundo cuarto también fue ciertamente similar al del primer partido de la serie. Si en el anterior había brillado Andersen, esta vez quien impulsó al Barça fue Víctor Sada. Las circunstancias (las dos personales de Lakovic) así lo requirieron, pues es más fácil que un meteorito caiga en la Tierra que Andre Barret disponga de una oportunidad en un partido decisivo. Sada se olvidó de la reticencia que suele tener antes de tirar y guió con acierto a su equipo con cinco puntos, que coincidieron con los peores momentos del Tau. En menos de dos minutos, los locales perdieron desperdiciaron cuatro ataques consecutivos en los que no llegaron a tirar. La sangría empezó cuando Sada le quitó un balón a Prigioni, que le hizo falta y se fue al banquillo. O lo que era lo mismo: vía libre para el azulgrana porque quien sustituyó al argentino, John Lucas, es más tirador que guía. El recién llegado perdió dos pelotas seguidas (la otra había sido de Rakocevic por pisar la línea). Puro desastre local para un parcial de 0-10 para los visitantes (26-27 a los 15m22s) tras un triple de Ilyasova, muy errático todo el partido (2/9). Ésa fue una de las últimas jugadas de la primera parte que vio Teletovic sentado en el banquillo. El MVP de la Copa del Rey, hundido, pensaba que no podría volver a jugar tras haber pisado mal y retorcerse de dolor en el vestuario. Teletovic se retiró cojeando a los vestuarios. El Tau perdía a una pieza esencial, mientras el Barça recuperaba otra vez al mejor Navarro, al que replicaron tanto Rakocevic como Prigioni para cerrar la primera mitad con empate a 33.


El obligado descanso le sentó de maravilla a Fran Vázquez, como si se hubiese metido en una bañera llena de sales y hubiese olvidado de su dudas iniciales (0/4). El ala-pívot empezó el tercer cuarto con dos canastas consecutivas y un par de tapones. En el barça se repartían el protagonismo y el Tau adaptaba sus circunstancias a las del partido: Vidal jugaba de base y Teletovic reapareció ante el éxtasis general. El pívot bosnio aumentó los decibelios del Buesa Arena tras meter un triple en su primera acción. Una jugada que de nuevo ponía por delante al Tau (45-42 a los 25m22s). El mensaje parecía claro: nadie gana a gladiadores al conjunto de Dusko Ivanovic. “Es algo que encontré cuando llegué. La gente y el club son muy agresivos y ambiciosos”, definió después Rakocevic en TVE a nuestra compañera Virtudes Fernández. Muchos definen la actitud del Tau como Carácter Baskonia. Gente como Vidal o Fernando San Emeterio, omnipresentes en defensa, o la fortaleza de Pete Mickeal lo corroboran.


Más de cinco minutos duró el colapso el Barça. Un paréntesis demasiado grande que cerró con un triple Andersen, al que se le había anulado injustamente una canasta anterior. Splitter aportaría cuatro puntos imprescindibles y Navarro sumó su último triple. Llegarían los rebotes ofensivos decisivos de Teletovic y Prigioni, los triples de Rakocevic y Lakovic. Pero al final el Tau logró su cometido e igualó la eliminatoria, dejando a Navarro sin autoregalo.


jueves, 11 de junio de 2009

Un triple de Basile voltea el factor pista (80-82)

Basile, que sólo anotó una canasta, la decisiva, defiende a Rakocevic -EFE.


Abonado a la incertidumbre, el Barça rebaña los partidos como quien deja impoluto un plato de canelones con pan. Superó las semifinales contra Unicaja porque un triple fallado por Omar Cook sobre la bocina le permitió alcanzar la prórroga. Y empezó la final con un triunfo por 80-82 porque Gianluca Basile, en una situación similar, sí anotó un triple a dos segundos del final -John Lucas fallaría eñ último tiro-. La única canasta del escolta italiano voltea, de momento, el factor pista, y rompe la racha de 24 victorias consecutivas del Tau en el Buesa Arena. El sábado (La 2, 18.15 horas) continuará la serie, también en Vitoria.


“He tenido suerte. Es el típico balón que tiras como puedes. No me dio tiempo a pensar”, describió Basile. No le falta razón al tirador que falla los triples sencillos y suele meter los complicados, como éste: desde ocho metros y tras capturar un rebote ofensivo. Quien había fallado el lanzamiento anterior, otro triple, había sido el mejor azulgrana, David Andersen (21 puntos), al que el último tramo de temporada le está sirviendo para amortizar su fichaje. El pívot australiano fue quien reactivó al Barça tras un primer cuarto en el que llegó a perder por once puntos (21-10 a los 9m12s) y sobre todo en el que permitió ocho rebotes ofensivos y tres defensivos y sólo cogió uno. Sin rebote -y casi sin defensa- el Barça se sostuvo por su propia puntería (5/10), el discreto porcentaje del Tau (9/22) y la aportación de Daniel Santiago, cuya presencia en el equipo durante el curso ha sido extravagante. Cuenta varios partidos saliendo en el quinteto inicial y jugar poco o nada después. Los principales activos Santiago son su intimidación y colocación. Bien lo saben Tiago Splitter (18 puntos, 7/16) y, por extensión, el conjunto de Dusko Ivanovic. El pívot puertorriqueño fue fundamental en la serie de cuartos de la Euroliga y volvió a repetir buena actuación en el primer partido de la final anotando nueve puntos, cinco de los primeros diez de su equipo.


Andersen, 12 puntos en el segundo cuarto


La diferencia que tenía el Tau era exigua para sus méritos. Otra vez Igor Rakocevic (19), que ya puede presumir de llevar más de 3.000 puntos en la Liga, llevaba la voz cantante, bien apoyado en la primera parte por Will McDonald (10). Pero como en Málaga el Barça solventó la situación con extrema facilidad, esta vez con Andersen, tan valioso como el pegamento que lo pega todo. El ex jugador del CSKA de Moscú anotó doce puntos en el segundo cuarto, incluido un triple casi al límite, para cerrar la primera mitad (37-43). Con Splitter mermado por dolores en el hombre izquierdo y con Pablo Prigioni en el banquillo el Tau se confundió ante los amagos de zona y las zonas reales planteadas por Xavi Pascual.


Cuando el Barça obtuvo su máxima renta (37-45 a los 20m20s) volvió a ser el equipo impreciso y nervioso del inicio y, como entonces, destacó Rakocevic. El máximo anotador del torneo revertiría el marcador (49-48 a los 25m42s) y monopolizaba el partido. ¿Quién replicó en el Barça? Sí, de nuevo Andersen, que con dos canastas consecutivas volvió a poner por delante a su equipo. El contraste en el Tau era Pete Mickeal: no tenía nada que ver con el jugador que sobresalió en la final de Copa de este año y en la de Liga del año pasado. Acabó con 1/7 y -4 de valoración.


Con Andersen descansando en el banquillo, Jaka Lakovic (13 puntos, 3/4 en triples) y Santiago cogieron la batuta del Barça (56-61 a 9m40s). Otra situación comprometida que supo remontar el Tau, animado por la insistencia de Splitter y Rakocevic y el acierto desde más allá de 6’25 de John Lucas y Mirza Teletovic, que empató a 79 a 2m02s con una canasta más tiro adicional. No habría más puntos hasta los últimos 26 segundos, con dos equipos que no quería hacer faltas. Finalmente la hizo Juan Carlos Navarro (11 puntos, 3/11, pero ocho asistencias), aunque el rival, Rakocevic, no fuese el mejor para llevar a la línea de personal (88% de efectividad). Sin embargo, el serbio falló el primer tiro libre y metió el segundo (80-79). El Tau no hizo falta y Andersen se jugó el triple, Ersan Ilyasova barrió el rechace y Basile lanzó desde ocho metros nada coger la pelota. Su triple, de momento, voltea el factor cancha.