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martes, 30 de marzo de 2010

Navarro rescata su poder para liderar a un Barça soberbio en Vistalegre

Hansen agarra a Navarro -EFE.


Por sus manos han pasado cada uno de los jugadores del Barça de baloncesto desde 1982: Epi, Norris, Solobázal, Sibilio, Xavi Fernández, Bodiroga, Jasikevicius… Todos han recibido los masajes y atenciones de Toni Bové, el fisioterapeuta azulgrana. El mismo que hace unos días escribía en su Facebook: Señores, hay que animar a este gran jugador y mejor persona”. El comentario iba acompañado de una foto de Navarro, un guiño que Bové quiso compartir con sus más de 400 contactos en la red social de moda. Ánimos para La Bomba en un momento muy complicado, pues el jugador había fallado sus diez triples intentados en la serie contra el Madrid y, horas después del homenaje del fisioterapeuta, tampoco acertaría con los cinco lanzados ante el Ayuda en Acción Fuenlabrada. De hecho, desde la Copa del Rey Navarro acumulaba 8/52. Números duros que el referente del Barça olvidó por completo en Vistalegre, donde dejó claro desde el principio que no iban a tener continuidad anotando siete puntos sin fallo en el primer cuarto. Los tres últimos con su primer triple, el que inició un parcial contundente de 0-15 (7-19 a los 6m 40s). Con el tercero sin error Navarro hizo que su equipo doblase a un Madrid superado por los acontecimientos y doblado en el marcador (23-46 a los 16m 59s). El jugador acabó con las dudas sobre su rendimiento en los últimos dos meses surgiendo como hacen los mejores, con 24 puntos en un día clave y ante el rival idóneo, el grupo de Messina, que en los dos partidos anteriores había negado a los azulgrana el control y la alegría en su juego. El Barça ganó por 73-84 y obtendrá una plaza en la Final Four de París si el jueves vuelve a ganar en la cancha del Madrid o si lo hace en el Palau el próximo miércoles 7 de abril. En el resto de partidos, el Caja Laboral se impuso 66-53 al CSKA de Moscú y forzó el cuarto encuentro como el Asseco Prokom, ganador ante Olympiacos (81-78). Mientras que el sorprendente y solvente Partizán se adelantó en su serie por 2-1 después de vencer por 81-73 al Maccabi Tel Aviv, el equipo que hizo posible este Barça-Madrid.


Recuperaron los azulgrana el acierto (4/10 en triples), pero sobre todo la circulación que echaba a faltar Xavi Pascual, ese feeling entre el equipo que tenía repercusión en el juego, resultados y pronósticos. Europa daba como favorito para la Euroliga al Barça por su propuesta, intensidad y variedad de posibles líderes. Y en Vistalegre los azulgrana rescataron dichos valores, empezando por Navarro y siguiendo con Lakovic (13 puntos), que ya resultó decisivo con un triple el sábado ante un Ayuda en Acción Fuenlabrada muy incómodo. En Vistalegre el base esloveno sostuvo a su equipo en los instantes más comprometidos, en el tercer cuarto, aunque el Madrid no logró rebajar la diferencia a menos de dos dígitos (50-61 a los 29m 25s) por su mejoría en defensa, la versatilidad de Tomic (23) y la confusión absoluta de los visitantes en casi todo.


El empeño de Llull


A lo máximo que se acercaron los locales fue a siete (54-61 a 9m 01s) con otra impagable canasta del hiperactivo Llull (11), empeñado en liderar otra remontada extraordinaria, un objetivo que el conjunto blanco ha logrado varias ocasiones, la más recordada con el propio Llull como protagonista y el Montepaschi como perjudicado. Pero el Barça respondió a ese aviso con ataques arriesgados y efectivos, con aciertos de Morris (ocho), Mickeal (13, como en el segundo partido) y Navarro para replicar con un parcial de 2-9 que despejó cualquier incertidumbre.


La recuperación del Madrid resultó anecdótica y la gran actuación de Tomic no tendrá la repercusión que la que tuvo en el segundo del Palau, donde anotó un punto menos. El pívot croata ha sido el primero en llegar y es ahora quien más responsabilidad asume, señal inequívoca de lo que está siendo el grupo de Messina este año y que ha gastado mucho en fichar y demasiado en finiquitar contratos, como los de Massey o Papadopoulos. Vidal y Velickovic no jugaron y la participación de Lavrinovic (4m 55s) y Bullock (8m 02s) fue intrascendente: 0/4 en tiros y -7 entre ambos.


El agarrón de Hansen


Tomic fue la luz de un Madrid gris, privado del criterio de Prigioni -sólo acertado en los minutos basura- e impotente durante casi todo el encuentro ante un Barça que casi siempre llevó el partido a su terreno: juego rápido y contundente. Y sobre todo efectividad: Ndong anotó sus nueve puntos de forma consecutiva y sin fallo en el segundo cuarto. Y picardía: Navarro desquició a Hansen –11 puntos, junto a Tomic los únicos salvables de la primera parte–provocándole tres personales en el tercer cuarto, el punto negro de los visitantes. Tan enfadado y superado estaba Hansen que después de su segunda infracción llegó a agarrar del brazo a La Bomba. La imagen del partido y de esta crónica.


Navarro recibió ocho faltas, pero sólo lanzó cuatro tiros libres, en los últimos minutos y con bonus. Fueron los lanzamientos desde la línea de personal (21/23) los que salvaron al Madrid de una diferencia todavía superior. A los blancos les queda algo menos de dos días para volver a mostrar la imagen del Palau. Entonces la sonrisa de Tomic, y la unanimidad de elogios ante el que algunos catalogan de Pau Gasol del Este, contrastaba con la cara de circunstancias de Navarro y sus estadísticas de hemeroteca. Pero en Vistalegre La Bomba rescató poder. Con él como agitador el Barça tiene a un único paso estar entre los cuatro mejores en París.


lunes, 29 de marzo de 2010

Esteban Batista: “Ni antes éramos los Lakers ni ahora somos unos perros”

A Batista no le gusta el mate -ACB Photo.

Prefiere no pensar en lo que ya hizo, quizás porque su carrera como jugador de baloncesto empezó por un rechazo. Esteban Batista (Montevideo, Uruguay, 1983) era portero de fútbol, un portero inmenso de más de dos metros (ahora mide 2’08), hasta que le dijeron que no volviese más. Una noticia desagradable que Batista, en plena adolescencia, intentó aparcar apuntándose a un equipo de baloncesto de barrio con unos amigos. Poco después sería descubierto por un aficionado y acabó firmando por el Club Atlético Welcome. El primer club profesional del primer uruguayo en jugar en la NBA. Todo un pionero que se declara admirador de Tim Duncan y que este curso ha debutado en la Liga ACB con el Ayuda en Acción Fuenlabrada. El pívot habló con Cronómetro de Récords.

– Cogiendo 18 rebotes más que el Barça la derrota [por 71-66] suena a oportunidad perdida.
Fue una oportunidad muy linda no una oportunidad perdida, porque es muy difícil venir [al Palau] y poder llevarse una victoria ante un rival tan complicado. Hicimos un buen partido, pero lamentablemente no ganamos. Aunque nos vamos contentos por cómo jugamos.

– Habías catalogado a vuestro rival como el mejor equipo de Europa, pero hoy [por el sábado 27] no lo ha demostrado.
Es un equipo que está disputando muchas cosas. Seguramente le debe costar un poco tener los marcadores al máximo en la ACB jugándose tanto en la Euroliga.

– ¿Qué os faltó?
Lo que faltaron fueron cinco (puntos). Teníamos que jugar un partido perfecto para poderles ganar en su cancha. Y conseguimos jugar un encuentro casi perfecto, pero al final, obviamente, cometimos algunos errores.

– Has cogido 15 rebotes…
Sí, pero el equipo perdió. No tuvimos tiros claros… Me voy un poco con el sabor amargo de haber estado tan cerca de haber ganado.

– ¿Cómo definirías la temporada del Fuenlabrada? Empezasteis líderes tras ganar los cuatro primeros y después llegó una racha nefasta de siete derrotas consecutivas con la destitución de Luis Guil y los problemas extradeportivos con Gerald [Fitch] de por medio.
Con Gerald no hubo nada. La verdad es que se habló demasiado, se dijo más de lo que fue. No hubo ningún tipo de problema con el entrenador que estaba. Todo eso son situaciones que probablemente afectan. Está siendo una temporada un poco rara, pero estamos tratando de buscar nuestro mejor nivel. Quedan siete partidos y tenemos que ganar uno para conseguir nuestro objetivo, que es la salvación. Hubiese sido muy lindo y muy redondo venir acá y ganarle al Barcelona, quedarnos tranquilamente en la ACB. Estuvimos cerca, hay que seguir trabajando.

- ¿Os perjudicaron los elogios?
Yo creo que no. Seguramente tuvimos un bajón. Creo en mis compañeros y en lo que hacemos. Nadie se pensó que éramos los Lakers. Ni antes éramos los Lakers ni ahora somos unos perros. Tenemos rachas y en ese momento vino la mala.

- ¿Cómo valoras tu primera temporada en ACB?
Viene siendo buena [tres veces MVP de la jornada; promedia 14’8 puntos y 8’7 rebotes], aunque depende de cómo termine el equipo y de si se cumplen los objetivos del club.

- Antes ya habías pasado dos etapas en España, en el Pozuelo [LEB 2, ahora Adecco Plata] y en el Aguas de Calpe [LEB, ahora Adecco Oro].
Fueron etapas de aprendizaje. Era un jugador muy joven y tenía que aprender muchísimo.

– Al Pozuelo llegaste cedido por el Madrid, que te fichó en 2003. ¿Te queda una espinita de no haber tenido un hueco con los blancos?
Todavía soy joven y la espinita que tenía era jugar en la NBA, y por fin lo conseguí.

– Aunque allí no jugaste demasiado [576 minutos repartidos en 70 partidos con los Atlanta Haws]. ¿Te has arrepentido alguna vez de haber ido?
Para nada.

– ¿Cambiarías algo de lo que has hecho?
Son las decisiones que tomé y ya está. Trato de divertirme y de aprender mucho de cada oportunidad.

– En su momento [2002] estuviste cerca de firmar por la Penya. Les gustaste en un campus de entrenamiento.
Pero ya te digo, si mi abuela tuviera alas, volaría, y no. Así que tomo las cosas como experiencias buenas que me han servido para aprender, crecer y caminar día a día.

– ¿Tu mejor temporada fue la del subcampeonato de la Euroliga con Maccabi?
Sí, juzgamos los objetivos creo que sí, pero ya te digo déjame tener 35 para hacer balance. Tengo 26 y me queda bastante…

– ¿Qué es lo que quieres mejorar más como jugador?
El tiro. Tener más consistencia en ese aspecto.

– ¿A quién te ha costado más defender?
A Shaquille O’Neal.

domingo, 28 de marzo de 2010

Button se reivindica en el caos de Australia

Button festeja el octavo triunfo de su carrera -EFE.


Calificado por muchos como el campeón más mediocre de la historia, Jenson Button (Frome, Inglaterra, 1980) optó por abandonar el equipo Brawn para compartir escudería con Lewis Hamilton, suculento regalo para periodistas a los que les guste buscar en el vertedero. Lucha de egos británicos en McLaren, que no ha tardado en rentabilizar la inversión, pues Button fue quien supo interpretar mejor el guión del GP de Australia, caótico y marcado por la sucesión continua de trances, problemas y adelantamientos. Resultó un triunfo reivindicativo para el británico, que pareció precipitarse por poner demasiado pronto los neumáticos intermedios cuando el trazado no estaba lo suficientemente seco después de las gotas iniciales. Una ocurrencia que Button defendió como suya -agradeció que el equipo no le pusiera trabas-: “Cuando entré en el pit lane pensé que había sido una decisión nefasta porque el asfalto estaba muy mojada, pero una vez fuera todo fue bien”. Y aunque no lo dijo al actual campeón también le satisfizo sacar pecho ante Hamilton, sexto por ser envestido en el tramo final por Webber, finalmente amonestado. Button hizo una única parada como Robert Kubica, segundo, o Felipe Massa (Ferrari), tercero y al que su compañero Fernando Alonso no incluyó en la lista de sus rivales directos. El bicampeón, líder del Mundial con 37 puntos, celebró en voz alta haber sacado más puntos a Michael Schumacher (10º), al propio Hamilton y a Sebastian Vettel, que tuvo que abandonar. A la espera de que los Red Bull tengan un mínimo de fiabilidad, la realidad es que Massa (33) y Button (31) son quienes acechan a Alonso, que tuvo que remontar 14 posiciones para acabar cuarto.


“Quien decía que las carreras eran aburridas que ponga la repetición de ésta”, replicó con cierta ironía Alonso, uno de los que más contribuyeron a que en el circuito de Albert Park no parasen de suceder cosas. Aunque las primeras no fueran favorables a sus intereses, pues el piloto de Ferrari tuvo una “salida realmente mala”: le pasó su compañero Massa, que rebañó tres posiciones para colarse segundo, y quedó implicado en un incidente. Button le tocó por detrás y Alonso le destrozó el alerón delantero a Schumi, que le había acusado de entorpecerle cuando rodaba en sus mejores tiempos en la Q3. El Ferrari giró sobre sí mismo y el piloto asturiano pasó a ser 18º de 20 corredores, pues tres (Buemi, Hulkemberg y Kobayashi) ya habían tenido que abandonar y Trulli ni tan siquiera había salido por una avería de última hora en su Lotus, uno de los nuevos equipos de la parrilla con monoplazas casi de juguete.


Los proyectos de Ecclestone


Es probable que Bernie Ecclestone, propietario de los derechos comerciales del Gran Circo, aparque momentáneamente su idea de constituir un grupo de mecánicos e ingenieros para que se inventen los cambios precisos en el reglamento para dar más espectacularidad a la competición. Esfuerzo innecesario si en el calendario hubiese trazados tan exigentes como Albert Park, marcado por la sucesión de curvas lentas y el gran desgaste de suspensiones y frenos. El GP de Australia es sinónimo de percances y abandonos (diez esta vez). El contexto donde hace acto de presencia el coche de seguridad, que en esta prueba suele aparecer en las primeras ocho vueltas. En Melbourne no tardó ni un giro en salir y antes y después de su presencia los pilotos pasaron por el pit lane para cambiar los intermedios poco después de que dejase de llover. Button arriesgó haciéndolo muy pronto, en la séptima vuelta, y se salió de la pista en una de sus primeras maniobras. Una anécdota viendo el resultado final.


Ni las inesperadas circunstancias despegaron a Vettel de la primera posición. Sólo lo consiguieron los problemas de frenos del Red Bull, que sigue siendo el coche más rápido de la parrilla pero al que continúa faltándole más fiabilidad. “Esperemos que la próxima vez podamos ver la bandera a cuadros”, dijo Vettel, mordiéndose la lengua tras abandonar en la vuelta 26. En Bahréin sólo fue cuarto por el fallo de una bujía. También entonces dominaba la prueba sin apuros.


Festejos en McLaren


En el box de McLaren el abandono de Vettel supuso una alegría desproporcionada y nada disimulada –se echó a faltar el brindis con las copas de cava–. Contraste total de lo que sucedió después, cuando Webber envistió a Hamilton a falta de cuatro giros –el triunfo de Button minimizó la decepción–. El percance de Hamilton, uno de los grandes agitadores de la prueba y que había partido 11º, alivió a Alonso, defraudado por ser incapaz de superar a Massa en diversas tentativas. Felipinho es el rival tapado y logró acabar en los puntos en Australia por segunda vez en su carrera. Algo que hasta ahora no había logrado Kubica, que ni tan siquiera había logrado acabar dicha prueba.


Cerca de puntuar se quedó Jaime Alguersuari, un hueso muy duro de roer para Schumacher, que cerró la zona de puntos. Al heptacampeón le costó una barbaridad adelantar al catalán, que jamás se imaginó poder hacer unas declaraciones como éstas: “No he sentido para nada la sensación de pelear con el mejor piloto de la historia desde que nací. Cometí un error, un solo error, casi al final, que me ha costado mi primer punto”. Justo detrás de Alguersuari entró Pedro Martínez de la Rosa (12º). El piloto de Sauber acabó con los neumáticos muy desgastados y temió “no poder finalizar la carrera”. Ése era el sueño perseguido por la escudería Hispania Racing, que festejó que unos de sus pilotos, el indio Karun Chandhok Bruno Senna lo dejó en la cuarta vuelta– acabase el GP de Australia, aunque fuese con cinco vueltas perdidas con respecto al ganador, Button. El triunfador en un GP de Australia. Su octava victoria es pura reivindicación.


sábado, 27 de marzo de 2010

Prigioni frena a un DKV Joventut remozado

Prigioni protege el balón ante Tucker -EFE.


Cada temporada en la Liga ACB, como en cualquier otra competición del mundo, se suceden fichajes de jugadores, sustitutos por semanas, meses o incluso años de los que tuvieron la mala suerte de lesionarse o rindieron muy por debajo de lo esperado. De esos cambios no se salvan los entrenadores, el eslabón más débil del equipo. Relevarlos supone una decisión populista en un país como España, en el que hay tantos técnicos como participantes en tertulias deportivas. En Badalona, y en concreto Jordi Villacampa, se resistió a dar ese paso, pero el presidente del DKV Joventut se vio sin argumentos para seguir confiando en Sito Alonso tras un descalabro estrepitoso en Salónica (saldado por 30 puntos de desventaja) y siete derrotas consecutivas en Liga, récord histórico del conjunto verdinegro. El relevo elegido fue Pepu Hernández, quien puso las primeras piedras de la mejor selección española de siempre (oro en el Mundial de Japón en 2006 y plata en el Europeo en casa de 2007) y técnico triunfador en el Estudiantes, hermano en filosofía de la Penya. Pepu se escapa del prototipo de entrenador. Es más un tutor que apadrina y forma a sus jugadores, que sabe repartir responsabilidades sin que nadie se sienta apartado. Lo dijo el día de su presentación: el grupo tenía que recuperar la fe perdida, gestionar su ansiedad y, sobre todo, ser más agresivo en defensa y tener más recursos en ataques. Valores que han calado en el DKV Joventut, que a punto estuvo de ganar al Madrid, vencedor por 76-82 gracias a la picardía y puntería de Prigioni, que anotó sus once puntos en los últimos cinco minutos.


Una de las objeciones que hizo Pepu el día de su presentación fueron los triples. El grupo dependía demasiado su juego de los triples. Por eso al técnico madrileño le sacó de quicio el inicio de su equipo ante el Madrid, al que continuamente amenazaba desde más allá de 6’25. Bogdanovic, el mejor local con 20 puntos y 6/8 en triples, logró meter uno tras seis intentos (al final 10/30), mientras que el Madrid llegó a meter los cuatro primeros (Bullock acabó con 3/3). Los visitantes, además, jugaban muy bien en la pintura, con Tomic, convertido en el jugador del momento tras su exhibición en el Palau, y Garbajosa, ambos con once puntos. La batuta la llevaba ya Prigioni. Tampoco desentonó Llull, aunque sería con el argentino en pista cuando el Madrid alcanzó su máxima ventaja (12-24), en el primer minuto del segundo cuarto.


El DKV Joventut de los últimos meses hubiese empezado a hacer cálculos de por cuánto perdería. Ahora tiene carácter y confianza como en el primer tercio del curso, momento en el que logró una serie espectacular de remontadas improbables. Así, jugando rápido con abundantes rotaciones y buena defensa, como a Pepu le gusta, los locales se acercaron a un punto y lograron dos empates (27-27 y 29-29) antes de conseguir por fin la remontada (52-50 a los 29m 05s) tras un triple de Tripkovic (16 puntos). El escolta-alero serbio vuelve a hacer buenos números en un equipo que llegó a depender en exceso de Tucker (15, pero con 5/18). El anotador estadounidense, jugador de rachas, aprovechó una buena para animar a su equipo y pedir calor a la afición (10.126 espectadores en el Olímpic). Entre Tucker y Bogdanovic hicieron que la Penya pudiese imaginarse ganador, en una acción tan meritoria como la de cuartos de final de Copa. Pero surgió Prigioni, que contribuyó con puntos, recuperaciones y una lección en general para dar ganador al Madrid. El conjunto de Messina concluye su semana en Catalunya con buenas sensaciones. Vuelve a casa con la eliminatoria de la Euroliga empatada con el Barça y conservando los tres partidos de desventaja con los azulgrana, a los que les costó ganar al Ayuda en Acción Fuenlabrada (71-66), que capturó 18 rebotes más.


jueves, 25 de marzo de 2010

Tomic agiganta a un Madrid que empata la serie y acaba con la imbatibilidad del Palau

Navarro intenta doblar un balón ante Tomic -EFE.

Llegó a principios de año a Madrid como el enésimo fichaje de un Madrid en constante improvisación, pero en poco más de dos meses se está convirtiendo en un jugador capital. Tomic aterrizó en el aeropuerto de Barajas con dos cosas bajo el brazo, el hecho de ser el máximo anotador de la Liga Adriática y la absurda responsabilidad de ser considerado por muchos el Pau Gasol del Este. Sea cual sea el futuro como jugador, su presente es sugerente, pues Tomic fue con 22 puntos y cinco rebotes el protagonista individual del triunfo colectivo del Madrid por 63-70 en el Palau, donde no se imponía desde que ganó la última Liga, el 25 junio de 2007, y el Barça no cedía desde hacía un año y un día, cuando perdió contra el Tau en la misma eliminatoria del mismo torneo. Dirigido por un excelente Prigioni, el conjunto de Messina logró empatar a uno la serie de cuartos de la Euroliga y afrontará los dos siguientes partidos en Vistalegre, el primero el martes 30. El Barça, tan incómodo como falto de ideas y recursos fiables, sólo estuvo por delante dos veces (2-0 y 22-19) y presentó su versión más minúscula ante un gigante como Tomic.

Los azulgrana sólo llevaron la iniciativa en el marcador durante poco más de medio minuto, en concreto en 32 segundos de la primera parte. Siempre fueron a remolque, actuando más por necesidad que por convicción, priorizando el instinto y la puntería por encima de lo racional y más seguro. Mantuvo el Barça una línea irregular en un partido en el que compareció mal y despidió peor: demasiadas prisas (6/23 en triples), innumerables dudas y concesiones. Muchas concesiones, especialmente en jugadas de uno contra uno que, sin duda, los jugadores del Madrid sin duda agradecieron. Sobre todo Tomic, brillante en el primer cuarto (8-15, el peor cuarto del curso de los azulgrana, que sólo anotaron dos canastas en juego) y en el último con dos canastas (la segunda tras rebote ofensivo) que acabaron con la esperanza local, concretada en su gran valedor del primer partido de la eliminatoria: Mickeal (13 puntos). Un jugador que suele repetir que no siente la presión, que siempre tiene la misma actitud. El perfil de salvador perfecto. Mickeal iba camino de serlo otra vez tras anotar siete puntos seguidos para reducir a dos (52-54 a 5m 08s) una diferencia que había alcanzado un máximo de doce (38-50 a los 29m 44s).

La racha de La Bomba

Pero Mickeal se quedó solo en la causa, pues la aportación final de Lorbek (12) y Vázquez (10) fue insuficiente para contrarrestar a Tomic, siempre superior a ambos y que no permitió que el final fuese calcado al partido anterior: 58-65 tras una acción de Lavrinovic a 1m 25s. Casi inédito en los tres primeros cuartos, el pívot lituano fue importante en el último aportando cuatro puntos, la misma recompensa que obtuvo Navarro. El icono del Barça continúa inmerso en una racha inédita en su carrera (1/9 en tiros de campo). Hasta la Copa del Rey La Bomba había sido un anotador muy fiable, tanto desde fuera como por dentro. Ahora parece otro jugador: acumula 0/10 en triples en la serie y sólo ha anotado 16 de los últimos 79 que ha lanzado. Tampoco Ricky fue el habitual, el que había ninguneado a Prigioni en los duelos entre azulgranas y blancos. El ex jugador del DKV Joventut aportó cinco puntos (1/7), no repartió ninguna asistencia ni recuperó ningún balón. Ahí estuvo una de las diversas diferencias entre ambos equipos: la intensidad. Los visitantes robaron siete pelotas por los cinco que perdieron, mientras que el balance del Barça fue todo lo contrario: 2-10.

Lo dijo muy bien Navarro para el Canal 33: su equipo necesita recuperar “la confianza y alegría en el ataque”. En definitiva reconocerse y volver a intimidar al Madrid como había logrado antes de la eliminatoria, como ha conseguido hacer durante el año ante casi todos los rivales. “Estoy muy preocupado. No parecía hoy el equipo que ha tenido 3 derrotas, sino 23”, sentenció Pascual, descontento porque su equipo no supo circular bien el balón y nunca se encontró a sí mismo. Tampoco fue capaz de frenar a Tomic, que agigantó al Madrid y le permitió empatar la serie. El Palau, tras 34 victorias consecutivas, volvió a sufrir una derrota del Barça.


miércoles, 24 de marzo de 2010

Antonio Carlos Ortega: “De la cantidad, sin duda, sale la calidad”

Ortega dirigiendo un entrenamiento -laopiniondemalaga.es.

Volver donde se ha ganado tanto y se ha sido tan feliz siempre es especial. “Son recuerdos desmesurados”, desgrana Antonio Carlos Ortega (Málaga, 1971), quinto máximo anotador histórico de la Liga ASOBAL y 146 veces internacional, para describir qué siente cada vez que retorna al Palau, escenario de la obra de arte del Dream Team del que formó parte en su etapa como jugador. Ortega formó parte de un equipo de ensueño que ganó cinco Copas de Europa y ahora, cinco años después de su retirada, dirige al Antequera 2010. Habló con Cronómetro de Récords después de la visita de su equipo al Barça (39-29).
 
- Habéis aguantado muy bien la primera parte, pero en la segunda os han fundido.
Teníamos cuatro bajas importantes por lesión que nos han obligado a variar el sistema defensivo, el primero, que es un poco más cerrado. Hemos abierto la defensa y aunque en el primer tiempo ha salido bien, en el segundo hemos flaqueado ahí. En ataque hemos fallado muchos lanzamientos claros ante un chaval, Gonzalo, que ha hecho un partidazo. Aunque no hemos hecho méritos para perder por tanto, la verdad. Ellos han dado descanso a muchos jugadores supongo que pensando en la eliminatoria de Champions.

- Os habéis dejado llevar al final. Ugalde ha tenido contras muy, muy sencillas.
Sí, sí. También en este acción que arriesgamos con el jugador con peto. Nos ha salido mal y hemos entregado la pelota, pero sabemos que puntuar aquí ahora mismo con las bajas era harto difícil. Ahora ya hemos jugado contra los grandes y nos quedan citas en las que se puede demostrar la verdadera calidad del equipo.

– Nada que ver con el encuentro de la primera vuelta [resuelto por 21-22].
Sabemos que hay dos campos que para nosotros son prácticamente inalcanzables: el Quixote Arena y el Palau. Hemos tratado de hacer un partido honroso, de tener dignidad deportiva, que es de lo que se trataba. A día de hoy, por presupuesto y por equipo es imposible plantarle cara al Barça y al Ciudad Real en su casa. En nuestra pista sí estamos demostrando que somos capaces de plantarle cara a cualquiera.

- ¿Qué le haría falta a este Barça actual para parecer al Dream Team?
Hay que conocer la casa y el equipo bien por dentro, saber las cosas que pasan, los entresijos… Por lo menos nosotros teníamos un hambre de títulos espectacular y eso era muy importante. No sé si ellos la tienen. Luego también jugamos con un sistema defensivo que fue revolucionario en aquella época.

- ¿Tendrían que innovar?
No sé si se puede innovar más al respecto. Hasta que un equipo nos pilló el truco para atacar esa defensa 5-1 pasaron cuatro o cinco años.

– ¿Qué supone para ti volver al Palau? ¿Qué se te pasa por la cabeza? Por estos pasillos…
Por estos pasillos y por este barrio donde viví durante once años. Son unos recuerdos magníficos. Cuando nombran tu nombre y ves que la gente te recuerda es fantástico.

– Aprendiste mucho de tus entrenadores, sobre todo de quien más tiempo te entrenó, Valero Rivera. ¿Qué es lo que te enseñó y aplicas ahora?
La seriedad y la disciplina y la dedicación.

– Tuviste que retirarte por una lesión [tras dos intervenciones quirúrgicas de una tendinitis rotuliana crónica en la rodilla derecha]. ¿Cómo abrazas y apoyas al jugador que se lesiona en tu equipo? ¿Qué le dices si tiene una lesión de largo alcance?
Pues este año por desgracia estamos teniendo a uno en ese caso, al extremo derecho. No presionarle para que reaparezca, que ese momento sea cuando el médico diga y que se recupere lo mejor posible porque para su futuro es lo más adecuado.

– Digamos que estás creciendo como entrenador, donde llegaste tras retirarte y al que ascendiste a Liga ASOBAL a la primera. Es casi como un hijo.
Sí, totalmente. Es mi quinta temporada ahí. Han sido años fantásticos y duros. En nuestra segunda temporada, la primera en Liga ASOBAL, lo pasamos realmente mal, soportamos momentos muy adversos para mantenernos. A partir de ahí el equipo ha ido dando pequeños pasos, avanzando dentro del nivel en el que puede estar. Porque nuestros límites presupuestarios son grandes.

– ¿Cómo ha evolucionado el juego?
Ahora es más físico y los jugadores están más fuertes. Antes había más velocidad y rapidez.

– ¿Cómo cambia la vida de jugador a entrenador?
Siendo entrenador se tiene menos tiempo. Cuando eres jugador te dedicas a entrenar, a los hielos, los masajes o lo que sea. Pero cuando eres técnico tienes que preparar muchos vídeos, pensar y reunirse con los jugadores. Y luego darle tiempo a la familia, que tengo familia numerosa y me queda poco tiempo.

– Digamos que entiendes más los dejes que podía tener Valero.
Por supuesto, cuando te metes en el pellejo de otra persona entiendes según qué cosas.

– ¿Cuál es el futuro del balonmano en España? La final de Copa del Rey [entre el Barça y el Ademar] tuvo una buena audiencia máxima de 1.135.000 espectadores en la prórroga.
Nuestro pabellón [el Antequera 2010 fue el organizador] estuvo a tope, pero creo que el balonmano vive un momento delicado. Se han perdido muchas licencias... Hay que trabajar más y volver al balonmano en las escuelas. De la cantidad, sin duda, sale la calidad.

– Hace falta un mejor trato por parte de los medios y la televisión.
Por supuesto. Son los dirigentes los que tienen que hacer ese trabajo.

– ¿Y la selección?
Están en un período de cambio y regeneración. Visto desde fuera, Valero se está viendo obligado a poner en defensa a jugadores que no hacen ese papel en sus clubes, además hay muchos jugadores que atacan y defienden poco. Es un relevo generacional importante y difícil. Valero se ha tomado como objetivo luchar por las en los próximos Juegos Olímpicos y esperemos que así sea.

martes, 23 de marzo de 2010

Brillante final azulgrana, clemencia del Madrid

Garbajosa, Ndong y Kaukenas luchan por un rebote -EFE.



Por dos veces tuvo el Madrid acorralado al Barça y por dos veces los azulgrana supieron rehacerse y salir del entuerto. Por dos veces los blancos no supieron sacar el máximo provecho de su superioridad para sentenciar un partido que el Barça acabó ganando por 68-61 tras un parcial en los últimos 4m 25s de 11-1 con ocho puntos –dos triples– seguidos de Mickeal (18). El último tanto local lo anotaría, a modo de justo homenaje, Ndong (14), principal agitador de la reacción de los azulgrana entre el final del tercer cuarto y el inicio del último. El Barça dio su primer paso hacia la Final Four de París en un partido muy incómodo, bien jugado y muy mal resuelto por su rival, vencedor en el segundo y el tercer cuarto. Así, los azulgrana se adelantan 1-0 en la serie de cuartos de final de la Euroliga, un paso fundamental en 17 de las últimas 20 eliminatorias, pues el equipo que lo consiguió fue el ganador del cruce. La excepción está en la historia del propio Barça, que pese a perder el encuentro inaugural de la eliminatoria ante el Tau (ahora Caja Laboral) se impuso en el quinto y definitivo partido en el Palau. En los otros partidos, una sorpresa (derrota de Maccabi Tel Aviv en casa ante Partizán por 77-85), un amago de titular (Olympiacos 83-Asseco Prokom 79) y un resultado más o menos previsible aunque demasiado abultado (CSKA Moscú 86-Caja Laboral 63).


Resultó una versión reducida e inusual del Barça, al que le costó mucho reconocerse en la cancha. Tanto padecieron los azulgrana que tardaron una eternidad en capturar su primer rebote ofensivo. Lo hicieron a punto de alcanzarse el minuto 28. Lo consiguió Ndong y fue una capturó importante, pues provocó la tercera personal de Tomic y reducir en un punto la diferencia del Madrid, que había llegado a ser de seis (43-49 a los 25m 40s). El conjunto blanco por fin jugó sin complejos y con convicción, por fin rentabilizó el juego con y para sus pívots, con especial relevancia para Tomic en los primeros compases y Lavrinovic en los siguientes. El juego exterior hace varias citas que es cuestión para Llull (nueve puntos), su jugador más líder y optimista. El más capacitado para revolucionar un partido. Y Llull pudo hacerlo en el inicio del último cuarto con un par de acciones fantásticas. Jugadas que fueron respondidas por Ndong. A 6m 14s Lavrinovic capturó un rebote ofensivo y anotó y el Madrid sólo sería capaz de anotar un punto más tras enredarse en la defensa azulgrana y olvidarse de los valores que le habían permitido estar cerca o por delante en el marcador. Lejos del bonus, los visitantes se alejaron del aro y recurrieron al triple como no había hecho hasta entonces. Una apuesta que sí le salió bien a Mickeal y al Barça, justo lo contrario que hasta entonces (5/25).


Recuperación mental


Hablaba Messina de la recuperación mental, de esa necesidad que por mucho que se intente transmitir al grupo no siempre llega a todos por igual si es que lo hace. Advirtió –y con razón– que prácticamente nadie en Europa confiaba en que el Madrid pudiese ejercer de mosca cojonera y ganar al máximo favorito y en su casa. Añadió el técnico italiano que su equipo tenía que asumir los errores de los últimos dos partidos de los azulgrana. Es decir que los blancos tenían que alcanzar el descanso opositando al triunfo e impedir un segundo cuarto pésimo, 11-22 en la ida de la Liga y 21-9 en la final de Copa. Ahogado por los azulgrana, el Madrid no había encontrado fuerzas ni entereza ni mentalidad para replicar el monólogo del Barça en ambas ocasiones. Pero sí que supo hacerlo en el estreno de la serie de cuartos en la Euroliga, y el grupo de Messina cerró la primera parte tan sólo un punto por debajo (37-36) y con la tranquilidad y satisfacción de haber desconectado la maquinaria azulgrana, que ofrecía una versión reducida y muy normalita de la que había mostrado durante el curso.


Los problemas del Barça comenzaban desde su dirección, pues Ricky había tenido tres chispazos (sus siete puntos), pero no había podido dar velocidad a su equipo. Un cometido que tampoco habían logrado Lakovic y Sada, que priorizaban la rapidez sobre el criterio, la puntería sobre el cerebro. Así, los exteriores locales abusaban el triple –suerte de Basile, 2/3 en ese tiempo– porque a los interiores les costaba demasiado acercarse al aro: ni un rebote ofensivo en la primera parte. Tres acumuló el Madrid, que supo arriesgar menos porque aprovechó como debe a su amplia batería de pívots, empezando por el último en llegar, Tomic y pasando por Lavrinovic, Reyes y Garbajosa. Una rotación en la que, inesperadamente, no entró Velickovic, convertido durante los dos primeros tercios de la campaña en el alumno a quien aconsejar y enseñar por Messina. En las alas Vidal tampoco compareció y Bullock continuó con su rol de jugador irrelevante, pues sólo disputó 3m 27s, en los que perdió una pelota e hizo una personal. Los balones perdidos (8 en la primera parte, 13 en total) eran el principal contratiempo del Madrid, que sólo lanzó seis tiros libres, de los que anotó cuatro por 17/23 de los azulgrana. Con 9/10 de Navarro, que únicamente sumó dos puntos más y continuó con su racha con los triples (¡0/6!).


Ndong y Mickeal supieron surgir cuando el Madrid tuvo el partido en su mano, cuando más le costaba al Barça seleccionar bien y sufría en defensa, su mayor punto fuerte. A los visitantes les quedó el desconsuelo de haber perdido una gran oportunidad tras haberle jugado a los azulgrana como menos les gusta, con un tanteo bajo. Pero también vieron que no estuvieron tan lejos como en los dos últimos partidos (-22 y -19). La moraleja para el Barça –y para cualquier otro equipo– es que no conviene fiarse. Su celebración trasciende al triunfo: su reacción final fue brillante, inversamente proporcional al decaimiento de su rival. Un carácter que los azulgrana no han tenido que sacar demasiado este curso, acostumbrados como están a ganar muy pronto.


sábado, 20 de marzo de 2010

Ricky pone fin a la racha del Caja Laboral en el Buesa Arena

Ricky intenta robarle una pelota a San Emeterio -EFE.

“Estaba en un toque de gracia en el tiro y cuando eso sucede se tiene que aprovechar”, dijo Ricky Rubio para intentar justificar su espléndido cinco de cinco en triples en el Buesa Arena de Vitoria. Una gran actuación individual (17 puntos) para un triunfo coral del Barça por 79-86 ante un Caja Laboral que no perdía en su pista en liga regular desde el 26 de abril de 2008, esto es casi dos años, cuando había sido derrotado por el Cajasol. Ricky se exhibió en un encuentro excelso de otro base y ex compañero en el DKV Joventut, Huertas, que con los mismos tantos (17) fue junto a Barac (19) el más destacado del conjunto de Ivanovic. La única noticia que celebrar para el Caja Laboral fue la reaparición tras su lesión de Splitter, que jugó diez minutos y anotó cinco puntos. Los azulgrana se presentarán con un nuevo triunfo en la serie de cuartos de final de la Euroliga (primer partido, el martes 23 a las 20.45 en Teledeporte y Canal 33) ante el Real Madrid, vencedor con mucho sufrimiento contra el Gran Canaria 2014 por 74-73, con Bellas fallando el último triple y Carroll como mejor anotador visitante (30). Tomic, con 19, fue el más destacado del conjunto de Messina.


Tuvo el partido un inicio emotivo, pasional y totalmente alocado, ingredientes que apasionan a los que ven en el baloncesto como un juego más de precisión y corazón que de estrategia y pizarra. Así, el ritmo era alto y el acierto muy elevado, puro correcalles. Del cóctel resultó un toma y daca delicioso que decía mucho de los ataques y muy poco de las defensas (17-16 a los 5m 42s). Dos jugadores sobresalían por encima del resto: San Emeterio, que se estancó en esos seis puntos iniciales, y Navarro, su defensor.


Contraataques fáciles


No tardó La Bomba en hacer la jugada que se ha inventado y la que le ha servido de apodo: para arriba y para abajo suavemente, dentro. Navarro (15 puntos) dejó su sello particular ante tres jugadores en su primera intervención y se encargó de reactivar al Barça en el segundo cuarto. Apareció cuando su equipo más confundido y fundido estaba. Desnortados por el eléctrico Huertas y la fiabilidad de Teletovic y English (25-19 a los 8m 48s), los azulgrana sumaban inocencia y falta de confianza, pésimos consejeros para defender con unos mínimos. “No vais atrás, tenéis que correr, eh”, exigía Pascual para reprochar a sus jugadores que hubiesen concedido tantos contraataques fáciles.


Dirigido por Ricky y Navarro, el Barça acabó mejorando y volviéndose a poner por delante con el único triple de La Bomba (1/7 por 10/24 de su equipo) para el 34-37 a los 16m 10s. El tiro de tres se le está atragantando al jugador, que en los últimos seis partidos lleva un balance pésimo (5/30) o lo que es lo mismo, 16’13%. Inmediatamente después llegó el segundo triple de Ricky y dos canastas de Mickeal (13 puntos), que en su retorno al Buesa Arena cuajó un buen partido y fue muy superior en su duelo directo con San Emeterio por físico y movilidad.


Persistían los azulgrana para alcanzar los dos dígitos de renta y lo consiguieron, aunque fuese momentáneamente, con otro triple de Sada (50-60 a los 24m 01s). Nunca lograron superar los doce puntos de margen, mérito de Barac o de la insistencia de Huertas, uno de los grandes valedores de un Caja Laboral que pese a su inferioridad pudo competir hasta los últimos tres minutos. Hasta los triples Ricky y Lorbek (14 puntos). Los vitorianos ven rota su racha de 30 victorias consecutivas en el Buesa Arena en liga regular. Ricky tiene mucha culpa de ello.



viernes, 19 de marzo de 2010

Cesc, entre dos aguas, inminente peligro para el Barça

Cesc celebra un gol con el Arsenal -Mexsport.



A principios de abril, poco antes del día de Sant Jordi, saldrá a la venta la biografía de Gerard Piqué. En Viatge d’anada i tornada (Viaje de ida y vuelta) el central azulgrana repasa momentos personales y deportivos, habla de episodios de su infancia, de los años que permaneció en la cantera del Barça hasta el posterior fichaje por el Manchester y también del (in)esperado regreso al Barça. Una trayectoria que según anuncia sin descanso la prensa deportiva barcelonista, convencida de que el fin de vender no está reñido con el método para hacerlo, repetirá Cesc Fàbregas (Arenys de Mar, Barcelona, 1987), al que desde la capital sitúan cerca del Real Madrid. No es el primer jugador ni será el último utilizado por los periodistas para recrear el pulso histórico, emocional y político entre ambos equipos. De momento lo único sensato es reconocer que Cesc Fàbregas es el referente absoluto del Arsenal, ese equipo en el que (¿por qué no?) podría continuar el curso que viene y que desde la llegada de Arsène Wenger vive comprometido con el respecto y el buen gusto por el buen fútbol, a pesar de no haber podido traducir esa preciosa propuesta en suficientes títulos (cuatro Copas y tres Ligas en 13 años). El último logro de los gunners fue un éxito a medias, el subcampeonato de la Champions en París ante el Barça de Eto’o y Ronaldinho, una final resuelta con el único tiro en todo el torneo de Belletti. La juventud es la seña de identidad y de supervivencia del próximo rival del Barça en los cuartos de final en el máximo torneo continental. Un contrincante sin máscaras, que deja y quiere jugar, que prefiere perder por atrevimiento que intentar ganar con tácticas defensivas y con las que no se siente identificado.

Piqué y Cesc se conocieron en La Masía y coincidieron en el cadete B, donde también compartieron éxito y vestuarios con Messi. La diferencia entre ambos está en la velocidad de su progresión, pues el defensa casi siempre fue un jugador complementario en el Manchester, pero no indispensable para Ferguson -lo cedió con criterio al Zaragoza-, mientras que el jugador del Arsenal resultó capital muy pronto, especialmente después de la marcha al Juventus de Vieira, del que heredó el 4, y de Henry a Barcelona. Cesc heredaría del equipo de Gallas, que la cedió obligado por indisciplina en noviembre de 2008.

Máximos goleadores, dos derrotas

Los azulgrana no querían al Manchester United –contra el que sólo jugarán en una hipotética final–, pero les tocó en suerte el otro equipo inglés, el que más se asemeja a su juego de toque y de salón. Con 18 goles el Arsenal es el equipo más goleador junto a la Fiore, ya eliminada, y sólo ha recibido siete goles en los ocho partidos disputados. Casi la mitad, tres, corresponden a sus dos derrotas, en Atenas ante Olympiacos (1-0) y en la ida de cuartos ante el Oporto (2-1); en la vuelta replicaron los gunners con 5-0 y festival de ese jugador fantástico que deslumbró en la Eurocopa de Austria y Suiza, Arshavin, y con un gol imborrable de Nasri, una acción de escuadra y cartabón o simplemente, como diría Valdano, de dibujos animados. Arshavin, Nasri y sobre todo Cesc son las grandes bazas de un Arsenal que no podrá contar con Van Persie, lesionado. Si el Barça consigue superar la eliminatoria (31 de marzo en el Emirates, 6 de abril en el Camp Nou) se enfrentará al ganador del Inter-CSKA de Moscú. Completan el otro cuadro Manchester-Bayern de Múnich y Olympique de Lyon- Girondins.

El espejo de Cesc es Xavi, del que siempre habla maravillas. No llega a entender el jugador del Arsenal cómo es posible que su compañero en la selección haya tardado tanto tiempo en ser reconocido y, al mismo tiempo, defiende a su mentor, Wenger, quien apostó por él cuando tan sólo tenía 16 años y lo fichó del Barça, donde por inexperiencia y competencia no tenía sitio. Muy poco después de que llegase el transfer Wenger le hizo debutar con el primer equipo de titular en un encuentro de Copa ante el Rotherham United y con un número estrambótico, el 57. Era el 23 octubre de 2003. Cesc estudiaba tercero de ESO y acababa de ser nombrado mejor jugador del Mundial juvenil de Finlandia, en el que pasó de suplente –se enfadaba mucho cuando lo era– a ser el máximo goleador con cinco tantos.

El consejo del ojeador

Cesc aterrizó en Londres sin saber apenas inglés, aunque recitaba casi de memoria los diálogos de las películas de Harry Potter, que le ponía en clase su profesora Anna en el instituto León XIII. Lo que más repetía en los primeros meses era un monosílabo (yes!, ¡sí!), siguiendo el consejo del ojeador Francis Cagigal, que le vino a decir que así demostraría que estaba dispuesto a todo desde el primer momento. El jugador no tardó en pasar de las palabras a los hechos, y a dejar marcado su nombre en las marcas, pues con su estreno en la Copa se convirtió en el más joven en jugarla (16 años y 177 días), mientras que debutar a los 17 y 103 días en la Premier le sigue convirtiendo en el más precoz en hacerlo. El Barça reclamó que el cambio de residencia no era suficiente excusa para que el Arsenal se llevase al jugador y acabó rascando un millón de euros, además de verse libre de la deuda que todavía acumulaba de la horrorosa operación de Gaspart para fichaje en un pack a Overmars y Petit.

Cuentan sus allegados que Cesc tan sólo ha madurado, que continúa siendo aquel chaval sencillo que recién llegado compartía piso con Senderos. Allí, en Barnet, Hertfordshire, tenía un equipo de música, algo de ropa, un ordenador y un televisor minúsculo con el que jugaba a la PlayStation. Al principio, como reconocía para The Times, su vida siguió una trayectoria lineal, aburrida, con la misma rutina, las mismas actividades y exactas responsabilidades. Cesc se pasaba la semana entrenándose, jugando y encerrado en su habitación. No tenía amigos: tuvo que crecer solo. Ahora está entre dos aguas: Barça o Madrid, Madrid o Barça. Pero no sería extraño que siguiese más tiempo en el Arsenal. De momento se centra en intentar ganar la Premier, de la que sólo le separan dos puntos del líder, el Manchester, y en la que acumula los mismos que el Chelsea, al que le queda un partido pendiente. El Barça ahora es un reto, no un deseo. Si Cesc supera la prueba su cotización subirá y puede que incluso saumenten us posibilidades de ser titular con España en el Mundial de Sudáfrica. La absoluta es la espinita del jugador, por mucho que fuese quien marcó el penalti decisivo de la Europa en cuartos ante la Italia de Buffon.