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martes, 31 de mayo de 2011

Apagado Llull, luminoso el Bizkaia Bilbao Basket de Hervelle (68-51)

Tomic y Hervelle luchan por un rebote - EFE.


Desde que comenzaron los playoffs el Madrid ha sido el equipo de Sergio Llull, el jugador más en forma del grupo y el único capaz de no esconderse nunca suceda cuanto suceda. Hasta ahora el base menorquín había sido el máximo anotador de todos los partidos por el título de su equipo, que durante mucho tiempo parecía reducirse a él. Apagado Llull, cargado pronto de personales y siempre bien defendido por Warren o Blums, el Madrid padileció pese a la mejor versión del otro Sergio, Rodríguez. El conjunto de Molin es ahora mismo un equipo desaprovechado, anárquico y con un único jugador solvente. Todo lo contrario que el Bizkaia Bilbao Basket, centrado ante un sueño inimaginable antes de comenzar la temporada, ni tan siquiera después del sorteo de cruces: jugar la final de la Liga ACB. El conjunto de Fotis Katsikaris está a victoria de esa proeza después de ridiculizar al Madrid por el marcador (68-51), pero sobre todo por compromiso, ilusión y espíritu. Valores que reunió el Bizkaia Bilbao Basket, un equipo con menos nombres, pero engrandecido ante un público agradecido por hacerles soñar. Una grada que volvió a cantarle a Hervelle eso que tan bien suena de ¡MVP! El ala-pívot belga, despreciado en la capital por Messina, es el exponente del conjunto vasco, gobernado por el delicioso Jackson, trabajado por Banic y certero por Blums y Vasileiadis.

En un Bilbao Arena tan entusiasta como su equipo, sólo los locales fuvieron un discurso serio, constante y coral. La realización del partido, siempre pendiente de la voz de la grada, rescató, entre otras, una frase del año pasado de Katsikaris: "Tenemos que sufrir juntos para ser grandes algún día". Ésa es la línea marcada por un club con poco recorrido (nació en 2000), pero que su cuarta temporada en ACB jugó los playoffs ante el Barça. Ahora domina tiene un balance de 1-2 en semifinales a su favor ante un Madrid debilitado desde el primer momento y que alcanzó el descanso con 21 puntos en su haber y sólo ocho canastas en juego.

Surge Sergio Rodríguez

Las personales de Llull habían resaltado la dependencia que tiene el equipo de su líder, por mucho que ya había surgido la figura discontinua de Sergio Rodríguez, el antídoto que encontró Molin para parar a un Jackson que estaba haciendo del partido un espectáculo personal y de su equipo, la combinación perfecta. Hervelle estaba al quite en cualquier rebote (44 de los locales por los 29 visitantes) y Blums y Mumbrú tenían puntería, tanto como para que el Bizkaia Bilbao Basket obtuviese un parcial de 13-0 (19-7 a los 6m 36s). El mencionado Rodríguez rebajó las diferencias con su velocidad y penetraciones, justo lo que apenas pudo hacer su equipo, enredado ante las defensas -la zonal funcionó de maravilla- planteadas por Katsikaris, que perpretó una tela perfecta. Los pívots blancos tiraban lejos y mal (aportaron entre todos 12 puntos) y los exteriores tuvieron un día para olvidar: 2/15 en triples. Blums ya superó solo dicha la marca (4/7) y el Bizkaia Bilbao Basket, que lanzó 17 veces más a canasta, alcanzó un gran 10/25.

La fe de Rodríguez y algunas actuaciones puntuales de Suárez -sigue desconocido desde que Messina se fue-, Tomic y Llull sostuvieron al Madrid a pesar de todo para llegar al último cuarto ocho por debajo, aunque contabilizara 10 rebotes menos. Y ése fue el límite del conjunto blanco, destrozado por la hiperactividad de Jackson, el trabajo incansable de Banic bajo los aros y los triples. Los locales rondaron la veintena de puntos de renta, hasta alcanzarla en el último minuto por medio de Warren. Poco antes Rodríguez había tenido que irse al banquillo tras cometer la cuarta personal y recibió una antideportida (compartida) con Banic, al que se encaró. El concurso del canario resultó insuficiente -en un equipo poco aprovechado, Begic sólo saltó a la pista cuando a Fischer se le salió una lentilla- ante un Bizkaia Bilbao Basket fantástico. "Hemos luchado como un equipo, hacemos trabajo en equipo", valoró Banic: "Somos un club que sueña mucho y seguiremos luchando por ese sueño".   
BIZKAIA BILBAO BASKET 68 (22+11+15+20): Jackson (8), Blums (12), Mumbrú (8), Banic (13) y Mavroeidis (5) -quinteto inicial-, Fisher (3), Warren (2), Vasileiadis (8), Hervelle (9) y Vázquez. MADRID 51 (13+8+19+11): Prigioni, Llull (7), Suárez (5), Reyes (3) y Tomic (6) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (18), Tucker (2), Mirotic (4), Fisher (3) y Begic (3). Árbitros: Amorós, Pérez Pérez y Jiménez. Descalificado por personales Sergio Rodríguez (min. 40).

domingo, 29 de mayo de 2011

Vasileiadis frustra la remontada de un Madrid ridículo hasta el descanso (66-71)

Hervelle y Reyes luchan por un rebote -EFE.
Le gustan los peinados peculiares y le atraen los momentos calientes del partido. Vasileiadis no se esconde nunca. Le excita la responsabilidad y le sobra confianza en sí mismo, tanta como para meter seis tiros libres sin fallo en el último minuto con la Caja Mágica pitándole sin descanso. El tirador griego fue el último protagonista de una victoria colectiva del Bizkaia Bilbao Basket ante el Madrid (66-71) a domicilio que supone que la serie de semifinales se traslade a Euskadi con empate a uno y el conjunto de Katsikaris pase a tener el factor cancha a favor. Los blancos estuvieron nefastos durante gran parte del partido ante un rival que supo sobreponerse a un tercer cuarto en el que tardaron casi seis minutos en anotar la primera canasta. Fue, claro, de Vasileiadis.

Difícilmente puede jugar peor el Madrid que como lo hizo en la primera parte, cuando permitió a su rival jugar como más le conviene y no tuvo ni actitud ni cierta dignidad. Sin rebote, sin sangre ni competitividad los locales fueron un triste juguete ante un Bizkaia Bilbao Basket jovial, generoso en defensa (9 recuperaciones por 10 pérdidas) y muy rápido en ataque. Los visitantes repetían una y otra vez penetraciones sencillas, canastas en segunda opción. El faro era el director, Jackson, espléndido entonces y los actores de reparto eran Banic, Vasileiadis y Hervelle. La diferencia de puntería y de criterio (del bueno) era tan grande que al descanso se llegó con 25-44 y con un Madrid deprimido desde el 8-8 inicial y con Llull negado.

Mumbrú y Hervelle

Con la misma facilidad que se había diluido reaccionó el Madrid nada más volver de los vestuarios. Apareció fogoso y desatado para desmoralizar a un Bizkaia Bilbao Basket que llegó a encajar un parcial de 18-2 en el tercer cuarto (43-46 a los 27m 27s). Mumbrú y Hervelle, dos ex madridistas, salieron al rescate de los visitantes, que aguantaron como pudieron la réplica de los locales, más agresivos en defensa y más pragmáticos en ataque con Suárez y Tucker como principales reclamos.

Estaba a punto de remontar el Madrid y sorprendía que Llull -el único junto a Tomic en meter más de dos canastas en la primera parte- no hubiese aportado punto alguno en dicha reacción. Pero en cuanto apareció el base resultó un torbellino, como suele pasar. Llull se marcó un dos más uno y un par de entradas en medio minuto, y dos tiros libres de Tomic pusieron al Madrid por delante (59-58 a 5m 06s).

Parecía que iba a ser la enésima remontada del conjunto de Molin, que contaba con Llull desatado. No fue así. "Hemos sido más fríos en el tramo final", describía,con cierto, Mumbrú, clave como Vasileiadis para que su equipo se volviese a poner por delante y ya no volviese a ceder, en una baile continuo de tiros libres. Llull pudo forzar la prórroga, pero falló un triple, Más certero estuvo al final Vasileiadis para empatar a serie. Para quien no haya visto el partido será una sorpresa. Para el espectador, un premio merecido.

MADRID 66 (14+11+20+21): Prigioni (6), Llull (20), Carlos Suárez (7), Reyes (5) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Fischer ( 4), Tucker (6), Sergio Rodríguez (1), Mirotic (5) y Begic (2). BIZKAIA BILBAO BASKET 71 (19+25+6+21): Jackson (13), Blums (3), Mumbrú (13), Mavroeidis (6), Hervelle (8) -quinteto inicial-, Banic (10), Vasileiadis (11), Vázquez (0), Warren (2) y Fisher (5).Árbitros: Martín Bertrán, Perea y Cortés.

El Barça logra su octava Liga de Campeones ante el Ciudad Real (27-24) en la despedida de Íker Romero

Los jugadores del Barça tocan el trofeo -EFE.

Inmejorable, totalmente redondo, ha sido el fin de semana para el Barça, que menos de 24 horas después de que el equipo de fútbol lograse la cuarta Champions de su historia festejó la octava Liga de Campeones de la sección de balonmano en la Final Four de Colonia. Un título que los azulgrana no lograban desde el 2005, precisamente ante el mismo rival, el Ciudad Real. Entonces el héroe fue Iker Romero con un penalty con una rosca eterna. Cinco años después el referente fue Dejean Saric, el portero, un muro con 22 paradas, y Noddesbo, autor de ocho goles en el triunfo por 27-24. 

Siempre estuvieron varios pasos por encima los azulgrana ante el Ciudad Real, dominador de Europa los últimos cursos, con tres títulos desde 2006. Saric empezó a frustrar varias contras al conjunto de Talant Dujshebaev y se distanció 15-10 en la primera, mientras que en la segunda tuvo varias ventjas de siete puntos. Una renta suficiente para que Saric se fuese al banquillo para abrazar a Iker Romero cuando todavía quedaban tres minutos largos por jugarse y acababa de hacer una gran parada. El Barça de Xavi Pascual ya tiene su Liga de Campeones, que rozó el curso pasado, cuando perdió  ante el THW Kiel una renta de seis goles los últimos minutos. Ésa fue la despedida del mítico David Barrufet. Un año después, en el adiós de Iker Romero, el desenlace fue muy diferente. "Tengo pena por irme, pero lo he dado todo por el club como el club lo ha dado por mí", cerró un icono del barcelonismo, que se fue con una Liga y una Copa de Europa, el primer doblete del club desde 2000. Su destino, el Füchse Berlin. 

BARÇA 27 (14+13): Saric (1); Víctor Tomás (3), Nagy (1), Noddesbo (8), Sarmiento (1), Rutenka (3), Juanín García (3) -siete inicial-, Raúl Entrerríos (2), Jernemyr, Sorhaindo (1), Rocas (2,1p), Ugalde (1), Igropulo (1), Oneto, Iker Romero y Gonzalo Pérez de Vargas (p.s). 24. CIUDAD REAL (10+14): Hombrados; Abalo (3), Isaias Guardiola, Dinart, Chema Rodríguez (2), Jurkiewicz (5), Kallman (1) -siete inicial-, Viran Morros, Julen Aguinagalde (1), Lazarov (5, 2p.), Alberto Entrerríos (4), García Parrondo (1), Davis, Joan Cañellas (2) y Antonio Carreño (p.s.). Árbitros: Nordine Lazaar (FRA) y Reveret Laurent (FRA). Excluyeron a Nagy (m. 21), Sorhaindo (m.32), Igropulo (m.34) y Ugalde (m.44) por el Barcelona, y a Guardiola (m.17), Morros (m.43) y Dinart (m.49) por el Ciudad Real.

Contador perpreta su segundo Giro, su gran vuelta más holgada

Contador besa el trofeo como vencedor del Giro ante el Duomo de Milán -EFE.

¿Tienen banda sonora los sueños cumplidos? La música y los himnos tienen ese plus festivo para fortalecer el triundo, además de para recordar el vínculo (defendido o no, sobre sentimientos no hay nada escrito) entre el deportista con un colectivo, en este caso un país. Después de tres semanas recorriendo Italia y de sus primeras dos victorias de etapa, Alberto Contador (Pinto, 1982) descansaba en el podio, provisto de su último maglia rosa, el de vencedor final de un Giro que ha gestionado a placer desde los primeros días. Con la gorra de su equipo a la altura del corazón observaba el corredor del Saxo Bank cómo subía la bandera española acompañada de dos italianas, las de Michele Scarponi, segundo (a 6m 10s), y Vincenzo Nibali (a 6m 56s). Pero en Milán sonó un himno caduco, el de José María Pemán y correspondiente a la dictadura franquista. Contador tragó saliva, puso cara de incredilidad y muy a su pesar tuvo que aguantar el tipo. Un error lamentable del Giro -Angelo Zomegnan, director de la prueba, pidió disculpas a la Directora general de Deportes, Matilde García Duarte, por la equivocación "inaceptable"- que desmereció el ritual del mejor ciclista de los últimos años: además de dos Giros, Contador tiene tres Tours y una Vuelta a España. De hecho, ha ganado seis de las siete grandes pruebas que ha terminado y supera a Gimondi y a Bartali (cinco). Armstrong, Coppi e Indurain suman siete, por 8 de Anquetil, 10 de Hinault y 11 el hasta ahora inalcanzable Merckx. 

Más que no fallar ni un día -"bueno, creo que todos tenemos días buenos", dijo-, la noticia ha sido contar los días de montaña que Contador, que fue tercero en una contrarreloj final ganada por David Millar, no ha hecho una sangría entre los favoritos. Incluso se ha permitido ser generoso, como cuando cedió el triunfo a su impagable gregario el año pasado en el Astana, Tiralongo, que en 12 años como profesional todavía no había logrado una victoria. Un gesto de complicidad que no le sentó nada bien a Purito Rodríguez -quinto clasificado final en la ronda italiana-, que no entendió por qué el ciclista de Pinto lanzó un ataque definitivo en el tramo final en Macugnaga.

El ataque en el Etna

Contador también había sido agradecido con Rujano, su colaborador en la fuga en el Grossglöckner, el pico más algo de Austria con 3.797 metros y cuyo final de etapa se situó en la cota 2.137, como matizaba el ex ciclista y siempre escritor Pedro Horrillo en un artículo en El País. Era la 13ª etapa y Contador, segundo en la clasificación de la montaña y primero en la de puntos, ya contaba varios días llevando el jersei de líder, en concreto desde la octava cita, cuando perpretó un extraordionario ataque a siete segundos del final en el Etna, al que sólo pudo responder el combativo Rujano. El día anterior ya había sacado tajada en Trompea en su primer golpe de autoridad. Sólo Igor Anton ha sido capaz de vencerle en el mal llamado cuerpo a cuerpo. Fue en Zoncolan. 

Este lunes Contador recibirá un multitudianrio homenaje en la Puerta del Sol de Madrid. Más tardará en saberse la fecha de la vista que fijará el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS)  sobre el caso del clembuterol. El juicio se ha pospuesto y, al menos según asegura su director, Bjarne Riis, el español podrá defender su reinado en París. "Es un sueño", concedió el protagonista, al que le sobró, como a cualquiera, el bochorno de escuchar un himno de una época para olvidar.

Vettel continúa intratable en Mónaco aunque se salva del acoso de Alonso y Button por la salida del coche de seguridad

Vettel festeja su 15ª victoria -EFE.
No hay un circuito donde se valore más la pericia de los pilotos y que favorezca menos los adelantamientos que el Montecarlo, un trazado estrecho, casi dibujado en miniatura y donde la elección de neumáticos resulta decisiva. Un escenario urbano y lujoso en el que se vivió una prueba alocada y repleta de contratiempos. En los accidentes casi siempre estuvo presente Lewis Hamilton, sexto, que provocó dos salidas salidas del coche de seguridad. El británico la lió primero con su intento de adelantar a Felipe Massa en el túnel -el brasileño acabó estampado contra un guardarraíl y despotricó, y con razón por dicha acción-; después, en su intento de no toparse con Sutil, Hamilton provocó  una colisión que obligó a Alguersuari y a Petrov -acabó en el hospital Princesa Gracia, pero está bien-, y todavía le quedó tiempo al piloto de McLaren para arruinar la carrera de Maldonado. Hamilton recibió dos sanciones. El gran beneficiado del último safety car y la posterior bandera roja, por lo que la carrera fue suspendida temporalmente. Se permitió que los pilotos cambiasen los neumáticos y suspiró de Sebastian Vettel, por un día atosigado por dos pilotos, los que le precedieron en la clasificación (en Mónaco no hay podio): Fernando Alonso, segundo, y Jenson Button. Cada uno con una estrategia diferente.

Lo de Vettel no es normal. Está convirtiendo el Mundial de la Fórmula 1 en algo previsible: se sabe quién va a ganar, él. Su dominio es tan grande que lleva siete victorias en ocho pruebas, cinco de seis este curso en el que ha sumado 143 puntos sobre 150 y aventaja en 58 a Hamilton, en 64 a su compañero Mark Webber -cuarto en Mónaco-, 67 a Button y 74 a Alonso. El asturiano volvió a estar genial en la salida, en la que superó por la izquierda a Webber. Ferrari estuvo también bien en la estrategia: en boxes Alonso, que hizo dos paradas, superó a Button (tres). Vettel hizo una por decisión propia, pues en Red Bull querían que realizase otra más. El actual campeón, que igualó las 15 victorias de Hamilton, aguantó como pudo los neumáticos, pero iba comprobando cómo sus principales rivales se acercaban sin remedio. Primero Alonso y después de Button, quien llevaba mejor ritmo de los tres por tener las gomas más nuevas.

Por un día a Vettel le salvó la campana: "Han estado a punto de alcanzarme. Mónaco es un gran premio loco, estoy contento con el resultado". Vettel nunca había ganado en un escenario tan singular y rebibió la casa de la mano del Príncipe Alberto. La encargada de repartir los trofeos a Alonso y Button fue su prometida, Charlene Wittstock. "Hice todo lo posible para ganar", reconoció el asturiano, que confesó que en los planes de su equipo estaba atacar al final. Las circunstancias, siempre tan caprichosas en Mónaco, le impidieron llevarlo a cabo.    

Sada y Lakovic torturan a un Caja Laboral sin banquillo (78-62)

Sada, lanzado, supera a Huertas y Teletovic -EFE.

Aparece recién duchado y con un libro bajo el brazo, Todo lo que muere, John Connolly, del que lleva leída una cuarta parte. Un relato de investigación protagonizado por un inspector del Departamiento de Policía de Nueva York al que le han asesinado a su mujer y a su hija. Víctor Sada (Badalona, 1984) es un gran lector. De hecho, el base es como un libro abierto en cuanto a compromiso y dedicación, un jugador que ocupa pocos titulares y sobre el que se explican los éxitos del Barça. Sada repartió cinco asistencias, cogió siete rebotes y aportó ocho puntos para torturar, junto a un Jaka Lakovic (11 puntos) que no había jugado en el primer partido, a un Caja Laboral sin banquillo, pues los suplentes aportaron únicamente siete tantos (78-62). Los azulgrana se colocan, por tanto, 2-0 en la serie y podrían clasificarse para la final de la Liga ACB si ganasen el miércoles en el Buesa Arena.

Como en el encuentro anterior Sada volvió a ser titular y atosigó lo suficiente tanto a Huertas, más discontinuo, como a San Emeterio, recuperado para la causa después de dos partidos flojos ante los azulgrana y de fallar tres de cuatro en tiros libres en la primera parte. Sada fue un jugador total: defendió, dirigió, reboteó y anotó. Menos participativo, pro muy centrado en defensa, estuvo Ricky, tímido en el tiro, pero descarado para malbaratar varios ataques del Caja Laboral, lastrado otra vez en su déficit en rebotes, pues caputó 23 por los 31 del Barça y sólo cogió uno ofensivo en los primeros dos cuartos. "No nos han cogido demasiados, pero sí muy importantes", reconoció Dusko Ivanovic, que se mostró convencido de encontrar la "manera" de ganarle al Barça. No soltó prenda ante la insistencia de otros periodistas.   

Palacio y Dragicevic, intrascendentes

Empezó el Barça muy acertado con sus exteriores: con Navarro y Ricky certeros en los triples, Anderson como matador y Grimau como una culebra. La respuesta de los visitantes también corría a cargo de jugadores de esa línea: Oleson, que no anotó ni un punto en el primer partido (sólo lanzó una vez) y sobre todo Huertas, que paró drásticamente su producción tras el primer cuarto. Su sustituto, Palacio, es la antítesis: favorece el juego estático, más lento y previsible es más pesado. La repercusión del base de Los Ángeles es tan poco relevante como la de Dragicevic como recambio de Barac y Batista, al que Ivanovic rara vez hace coincidir en la pista.

Hizo un amago de escaparse el Caja Laboral con 16-19, y fue entonces cuando debutó en la serie Lakovic, al que nadie negar en el tiempo que lleva en Barcelona que sabe asumir el rol que le da el entrenador. Estuvo muy ágil y valiente en las penetraciones el esloveno y entre él, Sada y un par de tiros libres de Navarro el Barça se marchó al descanso con un colchón importante (37-28). La Bomba estuvo más discreto que otras veces con nueve puntos (2/6). "Juan Carlos es el jugador eje que entiende cuando le toca y cuando debe ceder protagonismo a sus compañeros", le elogió Pascual, que también supo reconocer la importancia de Sada -"están jugando extraordinariamente bien"- o de Lakovic -"nos ha dado otra cosa"-.

La confesión de Teletovic

Fundamental en el primer encuentro, Lorbek entró poco en juego y, de hecho, no llegó a lanzar en toda la primera parte, tampoco resultó tan decisivo Ndong como en el partido anterior. "No hemos sabido defender a aquellos que no esperábamos que anotasen tanto", confesó en el túnel de vestuarios Teletovic, menos suelto y con más dificultades para tirar triples, por mucho que su mérito sea meterlo en posiciones forzadas y con los brazos del defensor en el cogote. Los azulgrana impidieron al Caja Laboral probar esa suerte, una de sus virtudes, y los visitantes sólo lanzaron once, de los que metieron tres.

La eclosión de San Emeterio en el tercer cuarto -"me he sentido mejor, pero intento no perder la confianza nunca"- reactivó al conjunto de Ivanovic, impulsado por la contundencia de Barac (53-49 a 8m 58s). Fue entonces cuando volvieron a  surgir tanto Lakovic como Sada, a los que se añadió un Perovic inmenso en el tramo final. Los últimos puntos de San Emeterio tan sólo sirvieron para que la diferencia fuese menor y Lakovic, muy satisfecho, se quedó botando en la última posesión. En menos de 48 horas había pasado de mero espectador a jugador fundamental. "Son ellos (los jugadores) los que hacen las cosas y ahora están en un buen momento", dijo Pascual. Todos suman: filosofía Barça, da igual el deporte que sea.
BARÇA 78 (18+19+16+25): Sada (8), Navarro (9), Anderson (12), Lorbek (3) y Perovic (9) -quinteto inicial-, Ricky Rubio (5), Morris (5), Ndong (4), Grimau (6), Lakovic (11), Vázquez (4) e Ingles (2). CAJA LABORAL 62 (19+10+18+15): Huertas (9), San Emeterio (14), Oleson (9), Teletovic (10) y Barac (13) -quinteto inicial-, Ribas (3), Palacio, Dragicevic, Batista (2) y Logan (2). Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, José Ramón García, García Ortíz y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

Wembley corona de nuevo a un Barça que alcanza su cuarta Champions tras desmontar al Manchester (3-1)

Abidal levanta la cuarta Champions del Barça en Wembley -EFE.
Habla el Barça con la pelota y sin micrófonos ni intermediarios, crea y defiende un estilo propio y cree en unos valores por encima de comportamientos de anuncio. Los azulgrana compiten desde el respeto al rival y así golearon por 3-1 a un Manchester United que sólo había recibido cuatro goles en todo el torneo. "Nunca nos habían dado una paliza así", reconoció Ferguson, generoso refiriéndose a sus jugadores y al Barça, muy superior desde el primer gol de Pedro y al que no le afectó que Rooney tardase poco en empatar. Messi y Villa concretarían la victoria y convirtieron a Guardiola en el técnico más joven en tener dos Champions: las ha logrado con 40 años. El técnico ganó otra como jugador, también en el estadio de Wembley, en el viejo. En el nuevo el Barça festejó su cuarta Copa de Europa, levantada, en un gesto mayúsculo, por el jugador de la plantilla que más ha sufrido en los últimos meses: Abidal, al que Puyol cedió el brazalete de capitán en dicho ritual. Eufórico y emocionado, el francés no soltaba el trofeo: había sido titular en la final después de superar un tumor en el hígado y después de haberse perdido la final de Roma por sanción. Es el décimo título de treces posibles del Barça de Guardiola.    

Fueron siempre reconocibles los azulgrana, la única plantilla de las grandes ligas que ha conseguido revalidar su título después del Mundial de Sudáfrica y que sólo ha dejado escapar la Copa del Rey con un gol en la prórroga de Cristiano Ronaldo. Sin el portugés el Manchester es un grupo más coral y con menos ego, más plural. Aunque tuvo poco que decir en una final en la que se quedó mudo salvo en el comienzo, cuando se vació en presionar al límite a la zaga azulgrana, tanto como para que Piqué se pusiese nervioso y despejase para Valdés sin mirar o para que Rooney se plantase solo ante el portero de l'Hospitalet y éste salvase en una acción acrobática. Dos fueras de juego de Chicharito completaron la oferta de peligro del Manchester antes del gol en dicha posición (por tanto, ilegal) del propio Rooney en una pared deliciosa con el eterno Giggs y después de que Pedro abriese la lata a pase de Xavi. El canario había cumplido la función que tan bien había realizado Eto'o en París y en Roma. 

Piqué arrastra con la red de una de las porterías -EFE.

El temple de Vidic

El empate no hizo dudar a los azulgrana, convencidos de que el resultado era injusto, pues era dominador y había tenido más ocasiones, casi siempre con Villa como protagonista, persistente como pocos. El propio jugador pecó de generoso y en vez de tirar trató de asistir a Messi justo antes del descanso. El número uno del mundo también había podido marcar, pero Vidic, inmenso, le rebañó la pelota en el césped. El Barça se creció más tras el paso por los vestuarios y Piqué y Mascherano no dudaron en salir al ataque pese a que fueran los centrales.

Faltaba el gol de Messi, en un excelente golpeo seco y colocado ante el que nada pudo hacer Van der Sar, en su último partido como profesional. El argentino, escogido el más destacado de la final, nunca había marcado en Inglaterra y lo consiguió en un día decisivo para adelantar a su equipo e igualar el récord goleador de Van Nistelrooy en la Champions (12) y el de la temporada de Cristiano Ronaldo (53). Messi, el mago sencillo y tímido, es una locomotora creativa, es tan suelto en jugadas como concreto en palabras. 

Los campeones de la Champions de la temporada 2010-2011 -EFE.
Xavi e Iniesta, capitales en este Barça formado por tantos jugadores de la Masía lo probaron desde lejos sin fortuna, la que tendría Villa después conectando a la escuadra, en una parábola preciosa, el tercer gol, el último, coinciendo con la entrada de Nani, el gran sacrificado por Ferguson, por el lesionado Fabio. Valdés sólo tuvo un contratiempo más, que salvó ante un Chicharito desaparecido. Hubo tiempo para que Guardiola tuviese el detalle de premiar con minutos al capitán Puyol, a Keita y a Afellay, el asistente del primer gol de Messi en el Bernabéu. Valdés jugó con una camiseta verde para homenajear a Zubizarreta y el propio Puyol se paseó por la zona mixta con una zamarra de apoyo al futbolista Miki Roqué, al que han operado de un tumor en la pelvis.


En el grupo de Ajax y Bayern

El Barça empata con cuatro Champions con el Ajax y el Bayern y está a una del Liverpool. Siete tienen el Milan y nueve el Madrid, derrotado por los azulgrana en unas semifinales que hicieron plantearse su continuidad a Guardiola. Tras la serie Mourinho empezó la rueda de prensa sin saberlo con uno de los cánticos más repetidos durante las celebraciones de los culés: "¿Por qué? ¿Por qué?".  

La final resultó muy limpia, todo un ejemplo para los más pequeños. "Hemos ganado respetando el juego", recalcó Guardiola, "hace cuatro días no teníamos ninguna Copa de Europa y ahora tenemos cuatro". En la camiseta de los campeones se podía leer otro lema contundente: "El fútbol te devuelve lo que le das". Y el Barça lo hizo prácticamente todo. Es el mejor club del mundo y vive el momento más dulce Palau Sant Jordi mañana domingo en el concierto de Shakira en el Palau Sant Jordi, al que no faltará Piqué, que cortó la red de una portería y se la llevó a casa de recuerdo. Otro guiño de Wembley, al que entiende el mundo entero porque habla en un lenguaje universal: el fútbol sin interferencias. El fútbol de verdad. 

BARÇA 3: Valdés; Alves (Puyol, 88), Piqué, Mascherano, Abidal, Sergio, Xavi, Iniesta; Pedro (Afellay, m.92), Messi y Villa (Keita, 86). MANCHESTER UNITED 1: Van der Sar; Fabio (Nani, m.69), Ferdinand, Vidic, Evra; Valencia, Carrick (Scholes, m.76), Giggs, Park; Rooney y Javier 'Chicharito' Hernández. Goles: 1-0, 27: Pedro. 1-1, 34: Rooney. 2-1, 54: Messi. 3-1, 69: Villa. Árbitro: Víktor Kassai (HUN). Mostró cartulina amarilla a Alves (m.60), Carrick (m.61), Valencia (m.79) y a Valdés (m.86).

sábado, 28 de mayo de 2011

Llull vuelve a exhibirse para adelantar al Madrid ante el Bizkaia Bilbao Basket (78-67)

Llull intenta avanzar ante Blums -EFE.

No es muy dado a dar titulares ni a extender demasiado con los medios de comunicación. Ante un micrófono suele ser concreto y mirar al horizonte más que a quien pregunta. Sergio Llull no se siente cómodo rodeado de cámaras ni hablando de sí mismo, aunque nunca tiene un discurso artificial, sino crítico y ambicioso. "Después de la lesión me ha costado recuperarme", reconoció Llull en  Teledeporte, "y ahora estoy al 100%". Lo demostró en cuartos de final ante el Baloncesto Fuenlabrada y lo corroboró con 20 puntos en el primer partido de semifinales ante un combativo Bizkaia Bilbao Basket (78-67). Los visitantes se pusieron a dos puntos a seis minutos del final, pero entre Llull, que le sacó una antideportiva a Vasileiadis, y Tucker y Tomic resolvieron el partido.

Mumbrú, Mavroeidis y Banic supieron hacer reaccionar al conjunto de Fotios Katsikaris, negado en laprimera parte (27 puntos) por la baja aportación de Jackson, uno de los bases más eléctricos de la competición. Un triple de Llull sobre la bocina y otro de Tucker pusieron al Madrid con su mayor ventaja (55-43 a los 27m 52s), pero Vasileiadis y sobre todo Banic se resistieron, tanto como para ponerse 63-61 a 5m 40s del final. La réplica de Tomic, Tucker y Llull resultó inmediata y el Bizkaia Bilbao Basket tuvo que hacerse a la idea que ya no podría opositar por el partido, aunque no bajase los brazos en ningún momento. Los vascos no figura en las quinielas de semifinalistas, pero han llegado al penúltimo paso antes de la final después de ganar los dos partidos ante el equipo el que mejor progresión había experimentado desde que el fichaje de Pesic y la destitución de Hussein. "Nos han puesto las cosas difíciles", reconoció Llull.

MADRID 78 (18+19+19+22): Prigioni (4), Llull (20), Carlos Suárez (8), Reyes (5) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Fischer (4), Tucker (11), Sergio Rodríguez (6), Mirotic (5) y Velickovic. BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (15+14+19+19): Jackson (6), Warren (2), Mumbrú (9), Mavroeidis (10) Y Banic (18) -quinteto inicial-, Hervelle (2), Vasileiadis (16), Blums (2) y Fisher (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Guirao.

viernes, 27 de mayo de 2011

Reman los pívots, rematan los exteriores (86-71)

Morris pugna por un balón ante San Emeterio - EFE.
Vuelve a tenir muy buena pinta el Barça, recuperado de su doloroso traspiés en la Euroliga y entero en la pista, compacto incluso cuando no hace las cosas del todo bien. Los azulgrana fueron vulnerables en la primera parte, cuando una y otra vez tropezaron con las mismas jugadas: el bloqueo y continuación de un excelente Marcelinho Huertas para sus pívots y los triples. Pero el Barça no perdió la compostura gracias a su juego interior y remontó y remató el partido en un tercer cuarto muy bien jugado en defensa (32-20) y resuelto por los exteriores ante un Caja Laboral reducido a cuatro jugadores, que anotaron el 80% de los puntos. Los azulgrana, vencedores por 86-71 y muy superiores en rebotes (38 por 21) en un Palau a media entrada, se adelantan 1-0 en la serie de semifinales, cuyo segundo episodio será este domingo en un horario poco adecuado para un evento de este tipo (Esport 3, 12.30 horas). 

El Barça parece haber llegado a las eliminatorias por el título de la Liga convencido y más estable. Incluso algunos jugadores están mostrando su mejor versión del curso, sobre todo Lorbek y Ndong, capitales hasta el descanso. El pívot esloveno fue el reclamo en ataque más buscado al principio, metiendo nueve de los 15 puntos de su equipo y contabilizando casi la mitad de los tiros de los locales en un primer cuarto desequilibrado al final por un jugador tan imprescindible para su equipo como Huertas, dominador en ese momento del tempo del partido. Su compañero Milton Palacio, que vive su segunda etapa en Vitoria, sólo está para darle descanso.  

Teletovic, enchufado

Huertas era el guía del Caja Laboral, Barac, la maza casi infalible (7/9) y Teletovic,  un mago capaz de meter triples inverosímiles defendido al límite. ¿Cuál es el secreto de su acierto en situaciones extremas? "Tirando, si no tiras no metes", simplificó el ala-pívot bosnio en el túnel de vestuarios con los cascos puestos y la bolsa de equipaje en la mano. Teletovic fue el máximo anotador del partido con 23 puntos y es quien más tantos acumula en los playoff con 62: promedia, por tanto, más de 20 por encuentro.

Los azulgrana supieron sobrevivir a los momentos de dominio de los visitantes gracias especialmente a Ndong, al que en los últimos encuentros se le resbalaba la pelota y ahora machaca y resuelve con plasticidad. Morris y Ndong replicaron al Caja Laboral, que se escapó de nuevo, esta vez con su máxima renta, ocho puntos (30-38 a los 17m 27s) , entre otras, con la única canasta (de dos) de San Emeterio, el MVP de la Liga regular, testimonial con su segunda peor contribución de la temporada. Sólo había anotado menos en la jornada 22, también en el Palau. Entonces ni siquiera sumó un punto.  

Segunda peor anotación de San Eme 

"No se puede jugar bien siempre", dijo San Emeterio después, "sólo me he perdido un entrenamiento una mañana. No hay excusas". Rodeado de grabadoras, libretas y una cámara de ETB, el jugador no dejaba de apretar una botella de agua medio vacía. Estaba tenso. Quizás recordaba cómo había remontado el Barça, que redujo diferencias al descanso con una bomba de Navarro y un alley hoop de Ndong y cómo entre el propio Navarro y Anderson se repartieron 17 puntos en el tercer cuarto y Lorbek encadenó dos triples seguidos para perpretar un parcial de 30-20 con el que sentenciar el partido. 

Anderson venía de haber fallado sus seis lanzamientos en la primera parte. Huertas, incansable, se quedaba solo las réplicas y los azulgrana ya no bajaron de los diez puntos de margen. Ricky estaba nervioso e impreciso, al contrario de Sada, comnipresente, capaz de robarle la pelota en el salto a Barac cuando éste estaba dispuesto a completar un alley hoop. La respuesta de los azulgrana fue concretar esa jugada entre Grimau y Ndong. 

Ivanovic y Freud

Huertas se jugó las últimas acciones del Caja Laboral, pero sólo completó una, mientras Anderson y Navarro continuaban imparables. ¿Hay tanta diferencia entre un equipo y otro? "Hay una frase de Sigmund Freud que dice que la realidad no corresponde a la verdad", respondió, filosófico Dusko Ivanovic, "y muchas veces la verdad no es real". El técnico montegrino reconoció que no habían salido lo suficientemente agresivos en el tercer cuarto. Más contundente fue Teletovic: "Da igual que hagas en ataque. Si no defiendes no puedes ganar al Barça...".

BARÇA 86 (18+22+32+14): Sada (6), Navarro (17), Perovic (4), Lorbek (17) y Anderson (17) -equipo inicial-, Ricky Rubio, Vázquez (3), Ingles, Ndong (17), Morris (3) y Grimau (2). CAJA LABORAL 71 (19+22+20+10): Huertas (17), Teletovic (23), San Emeterio (2), Oleson (-), Barac (17) -equipo inicial-, Ribas (5), Palacio, Logan (3), Batista (4) y Dragicevic. Árbitros: Daniel Herrezuelo, Juan Luis Redondo y Francisco José Araña. Sin eliminados.
 

domingo, 22 de mayo de 2011

Vettel continúa su dictado en Montmeló y McLaren se confirma como la alternativa a Red Bull

Vettel saluda en el podio del Circuit de Catalunya - EFE.
La Fórmula 1 se escribe al dictado de Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987), el actual campeón y el vencedor de cinco de las últimas seis carreras contando el tramo final de la temporada pasada. El icono de Red Bull ha reciclado su carácter y no tiene actitudes temerias como antes. Vettel es más preciso sin perder agresividad: no perdió el norte en una salida fantástica de Fernando Alonso, fue el primero en cambiar las gomas (superando después con cierto riesgo a Jenson Button y a Felipe Massa) y supo colocarse primero definitivamente después de que Hamilton, su gran rival en la carrera, y hasta ahora en el Mundial, hiciese la cuarta y última parada en boxes. El británico fue segundo en el GP de España y su compañero Button, con estrategia diferente (cambió neumáticos tres veces) fue tercero. McLaren es la gran alternativa de Red Bull, feliz por la 14ª victoria de Vettel, que tras su primer triunfo en la élite en el Circuit de Catalunya de Montmeló ya acecha la marca de Hamilton (15), al que ya arrebató el registro de piloto más precoz en ganar el título. En Ferrari, donde había cierto optimismo, se vivió una gran tragedia: Alonso acabó 5º y doblado por los cuatro primeros (tiene 51 por los 118 de Vettel), y Massa, lastrado por un problema del cambio de marchas, abandonó a cinco vueltas.

Hamilton persiguió la victoria -"la carga aerodinácia hacía que se me escapase y luego era imposible alcanzarle con el DRS"-, pero no pudo superar a Vettel, que no se puso nervioso y supo cerrar la puerta al único piloto que le ha ganado en las últimas citas: el británico lo hizo en China. A seis décimas del ganador quedó Hamilton, elogiado por Vettel: "Al final he tenido que estirar lo máximo porque podía utilizar el DRS. Los McLaren me lo han puesto muy díficil. Me he sentido muy liberado". A todo un mundo, a una vuelta se quedó Alonso, lastrado por el ínfimo rendimiento de su primer juego de duros (sólo le duraron diez vueltas) y perjudicado por sus mecánicos, pues perdió medio segundo en el primer pit stop con resto a Vettel y tres décimas. Cuando salió de su segunda parada Alonso perdió lo ganado en una salida memorable en la que pasó del cuarto al primer lugar, que ocupaba Mark Webber, cuarto en la línea de meta. Y de ser líder cayó a la tercera posición. Todavía le faltaba al asturiano ceder otros dos puestos más a favor de Button, nefasto en la salida y brillante después, y Webber. Aunque para remontadas la de Heidfeld: el alemán partió último, 24º, y finalizó 8º, mientras que Alguersuari fue 16º.

El abrazo con Schumacher

El comienzo fue un espejismo para Ferrari y para, Alonso, que recuperó su antigua fiabilidad en la salida, la de sus tiempos triunfales en Renault. El bicampeón volvió a hacer de las suyas -"fue emocionante, un pequeño milagro"-  aprovechando los 800 metros de recta para superar por el interior a Hamilton y a los dos Red Bull para ponerse líder de la prueba. Había prometido que iba a ser agresivo y cumplió lo anunciado. Notable fue también el inicio de Michael Schumacher, que pasó del 10º al sexto lugar. El puesto que el heptacampeón ocupó en el GP de España, donde atesora los mejores números: seis triunfos, siete poles y 12 podios. Schumacher fue uno de los primeros en felicitar al que tiene toda la pinta de ser su sucesor y al que le une una buena amistad.  

Las últimas vueltas fueron un martirio para Ferrari. En la 46ª vuelta Massa era doblado por primera vez y en la 61º el brasileño tuvo que retirarse. Massa estaba muy enfadado. Más sonriente (y realista) fue el discurso de Alonso. Señaló que de haber salido quintos o sextos no se hubiesen visto tanto las diferencias entre su coche y los dos equipos dominadores. Y acabó con una frase que resume el presente de la Fórmula 1, por mucho que la escudería de Il Cavallino Rampante recortase distancias en Turquía: "Hay dos equipos que doblan a los demás".  

Llull hace semifinalista al Madrid tras vencer al Fuenlabrada (55-68)

Llull, con 16 puntos, volvió a ser el mejor del Madrid -EFE.

Es un superviviente en un equipo que constantemente de cromos, pero ante todo Sergio Llull (Maó, 1987) es un jugador fundamental, el principal responsable de que el Madrid sea semifinalista de la Liga ACB tras volver a superar al Baloncesto Fuenlabrada (55-68). Llull acabó la Liga regular con 12 puntos de media y 42% de efectividad en tiros de dos y en triples. Una producción que ha mejorado consideramente en la serie de cuartos, donde aportó 21 puntos en el primer partido y 16 en el segundo con unos porcentajes de % en tiros de dos y % en triples. Aunque más allá de números, que también, el base menorquín encontró siempre respuestas en los momentos de duda de su equipo, que se enfrentará en el próximo cruce al sorprendente Bizkaia Bilbao Basket, vencedor de nuevo ante el Power Electronics Valencia por 79-75 con 16 puntos de Blums y 15 de Vasileiadis. La otra serie de semifinales estará protagonizada entre el Barça y el Caja Laboral, que venció a domicilio al Gran Canaria 2014 (76-93) con 21 tantos de Oleson. Todas las eliminatorias, por tanto, se han decidido 2-0.   

La mayor pesadilla de una temporada de ensueño para el Fuenlabrada ha sido Llull, que con una canasta en el último segundo privó al Fuenlabrada de una victoria en la Caja Mágica en la última jornada de la primera vuelta que les hubiese reportado una plaza para jugar la Copa del Rey. Meses después y en cuartos de final de la Liga, el mismo jugador de nuevo quien machacó al conjunto de Salva Maldonado. Llull resultó el más activo en un parcial demoledor de 0-17 con el que el Madrid replicó el 16-8 inicial, instantes en los que careció de ambición, acierto y rebote. Tan mal empezaron los visitantes como bien Valters, que ha olvidado su paso discreto por Badalona y en su segunda época en Fuenlabrada está jugando a gran nivel. El base simbolizó el pobre inicio del Madrid: primero para coger la bola para hacer un coast to coast y acabar penetrando sin encontrar ninguna oposición y en la siguiente acción anotó un triple para catapultar a los locales.

Obsesión por los triples

El Fuenlabrada estuvo casi nueve minutos sin anotar: Barton cortó la racha con dos tiros libres, y Ayón aportó la primera canasta en juego tras casi diez. Un tiempo donde Llull se había sentido como pez en el agua: era el agitador de un equipo fortalecido por el trabajo impagable de Reyes y la aportación de los exteriores: Tucker, Prigioni y Suárez, que anotó sus primeros puntos en la eliminatoria. Una serie que pudo resolverse ya en la primera parte, cuando el Fuenlabrada llegó a lanzar hasta 19 triples, de los que sólo anotó cuatro, tres en su comienzo inmaculado (6/30, 20% al final). La ausencia de Ayón por personales convenció a Salva Maldonado de que el tiro lejano era la mejor opción.

Pudo resolver el Madrid, pero su rival fue capaz de empatar a 40 en el ecuador del tercer cuarto. El Fuenlabrada regresó tras los vestuarios convencido de remontar y con Valters y Ayón (12 puntos y  imparables. Ambos protagonizaron un par de contraataques que indignaron a Emanuele Molin, que pidió tiempo muerto. Tras las advertencias del entrenador blanco y los últimos cinco puntos de Llull se acabó el partido y, por extensión, la serie. Ayón y Valters se quedaron demasiado solos para contrarrestar el repertorio de Reyes y sobre todo de Fischer.

La retirada de Salva Guardia

Maldonado tuvo el gran detalle de volver a sacar a Salva Guardia, que entró por Ayón y retornó al banquillo, previo abrazo con el entrenador y sus compeñros, sustituyendo a Laso. Fueron los últimos segundos en la ACB de un pívot histórico en la competición, un símbolo del Fuenlabrada que el miércoles celebró su 37º aniversario. El jugador, emocionado, aplaudió a un público que enseñaba con orgullo su número, el 19, en una cartulina. Aunque la cifra que había resuelto la serie, eso sí, era otra, el 23 de Llull. 

BALONCESTO FUENLABRADA 55 (16+10+18+11): Valters (12), Kus (12), Muñoz (3), Barton(10) y Ayón (12) -quinteto inicial-, Colom, Laviña (4), Cortaberría (2), Mainoldi, Guardia y Laso. MADRID 68 (18+18+19+13): Prigioni (8), Llull (16), Tucker (13), Reyes (10) y Tomic (4) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (5), Suárez (4), Mirotic, Fischer (8)  y Velickovic. Árbitros: Arteaga, Perea y Sánchez Mon.

Raúl gana su primera Copa con el Schalke 04 ante el Duisburgo (0-5)

Raúl besa su primera Copa - EFE.
La camiseta azul con su nombre y el 7, su número de siempre, en blanco se agota constantemente en Alemania, pero también en España. Raúl González Blanco (Madrid, 1977) apenas tardó unas semanas en convertirse en el referente del Schalke 04, un equipo humilde y oriundo de la Olla del Ruhr, zona industrial y minera. Un equipo engrandecido, orgulloso tras conseguir la quinta Copa de su historia venciendo por 0-5 al Duisburgo, de la Bundesliga 2. Raúl dirigió las celebraciones. "Seguimos por allí, por allí", les decía con gestos a sus compañeros y seguro que con una frase en alemán, pues lleva tiempo estudiándolo. Antes de coger el trofeo, su equipo hizo una vuelta de honor con un trofeo de plástico que iba pasando de mano en mano. Resultó la imagen más curiosa del único título de club que faltaba en el palmarés de Raúl, el de Copa, que no pudo conseguir en sus 16 años (perdió dos finales ante el Depor y el Zaragoza) en el Madrid, que a la par finalizó la temporada con una goleada por 8-1 ante Almería en la que Cristiano Ronaldo se convirtió en el primer futbolista de la historia de la Liga en alcanzar los 40 goles, una cifra que no se producía en una de las grandes ligas europeas desde la temporada 1771-1072 con Müller, del Bayern, de goleador. Cristiano ha marcado once goles en los últimos cuatro partidos. Será Bota de Oro.

No marcó, pero Rául, situado de enganche esta vez, ha sido el líder de un Schalke 04 que fue el conjunto revelación de la Champions, capaz de superar en los cruces al Valencia y al actual campeón, el Inter, antes de perder ante el Manchester en semifinales. En esa eliminatoria de Copa eliminó al Bayern para plantarse en una final que duró lo que quiso Farfán, que sirvió los tres primeros goles: 42 minutos. O menos todavía, 22, los que tardó en asistir a Draxler y Huntelaar, que definieron de volea y con la puntera respectivamente. Farfán sacó el córner del tercero, rematado por Höwedes bajo la complacencia de los centrales y el despiste del portero. El cuarto fue del español Jurado y el último, de nuevo de Huntelaar. 

Tres españoles se abrazaron tras el partido: Raúl, Jurado, un acierto de Ralf Rangnick situarlo como mediocentro, y Escudero, sustituto del lesionado Sarpei. Tres emigrantes triunfantes en Alemania en el Schalke 04, los tres orgullosos de ganar el primer título fuera de su país. El 7 fue el cuarto en acercarse a la Copa y se abrazó al primer a su mentor, su ex compañero en el Madrid, Metzelder. "Esto para mí es más que un título. Lo fácil para mí hubiera sido quedarme en el Real Madrid, en mi casa, en el equipo que me formó", razonó Raúl, "pero decidí seguir compitiendo y por eso me alegra todavía más la conquista de la Copa". Se quedará un año más en Alemania, donde ha logrado su 17º título. Es infatigable y su carisma, eterno.   
 

sábado, 21 de mayo de 2011

Festival azulgrana en Málaga para alcanzar las semifinales (52-84)

Jiménez y Anderson se encaran, mientras sus compañeros intentan separarlos - EFE.

Tuvo el espíritu alegre y festivo que suelen escenificar os cumpleaños: serpentinas, simbólicas o físicas, sorpresas y felicidad. La clasificación del Barça para las semifinales ante Unicaja resultó tan apacible y clara desde el primer cuarto (6-17) que el partido trascurrió con el único atractivo de ver jugadas de cierta belleza y de saber la diferencia final, 32 puntos (52-84). Hasta 21 asistencias, siete de Ricky, repartieron los azulgrana, que jugaron su mejor partido de los tres disputados ante el conjunto de Chus Mateo en seis días y sumaron el segundo triunfo necesario para llegar a la penúltima ronda de la eliminatoria por la Liga ACB, donde se enfrentará al vencedor de la serie entre el Caja Laboral y el Gran Canaria 2014.   

Si una cosa tenía clara Xavi Pascual es que su equipo debía evitar que Unicaja no pudiese correr ni jugar al contraataque y por eso sacó a relucir desde el primer momento su mejor virtud, la defensa, ante un conjunto local que sólo resistió hasta el 6-8, desquiciado consigo mismo. Empezando por Fitch, que el partido anterior había tardado casi tres cuartos en anotar y que esta vez sólo necesitó 39 segundos en hacerlo de tiro libre. El problema es que el tirador de Columbus, que lucía una cinta azul con su número 23 bordado en verde, se estancó como el resto de su equipo, tan limitado y débil en la primera parte que ningún jugador fue capaz de meter más de una canasta. Sada fue la sombra de Fitch. 

Porcentajes patéticos

Los locales estaban tan desacertados que llegaron a presentar porcentajes inferiores al 20%, números propios de jugadores en formación... inicial. A Unicaja le faltaba tesón, confianza -no era normal que fallase situaciones tan masticadas- y una mejor selección de tiro. Algo que encontró con McIntyre como base, pero que le duró poco, pues al jugador, renqueante tras una lesión, también perdió el norte, mientras el Barça se crecía gracias a su superioridad en particular (41 por 34) y en todo en general. Lo único en lo que había igualdad era en la poca pericia con los triples: los azulgrana acertaron en su quinta tentativa y los locales, en la sexta. Así que al descanso se llegó con 20-34.  

Estaba claro que Unicaja necesitaba paciencia, tranquilidad y sobre todo seguridad, cualidades que atesora Freeland, el mejor de los pívots de los que dispone Chus Mateo y el autor de los seis primeros puntos de su equipo en el tercer cuarto para rebajar a diez puntos (26-36 a los 22m 35s). La respuesta del Barça resultó sobrecogedora con un Ndong extraordinario, un Grimau hábil y un Anderson certero desde 6'75, pero exaltado. Muy infantil como para hacerle la zancadilla a Carlos Jiménez, que jugaba su partido 600 en la ACB (423 en el Estudiantes y el resto en Unicaja). Ambos se encararon, se produjo una pequeña tángana y Pascual mandó al banquillo a Anderson, como advertencia, castigo y enseñanza, no importa en qué orden. Ya no volvió a salir. ¿Lección aprendida? 

El encuentro ya estaba más que rota, por más que Fitch empezase a anotar. A los azulgrana no les había penalizado nada que Navarro, su mejor anotador, tuviese un día discreto y llegase al descanso sin haber anotado. Los visitantes disfrutaron del capitán, Grimau, que había mareado sin piedad a Tripkovic en el inicio y que sacaba partido a las transiciones y contraataques. Y el Barça sin desgastarse (ni despistarse) fue ampliando poco a poco su renta con mención especial para el epílogo de Morris e Ingles. Unicaja llegó a ceder por un máximo de 34 puntos y el público del Martín Carpena despidió con bastantes pitos a su equipo, vencido en Málaga en cinco de sus seis últimos encuentros de playoff ante el Barça, que ha alcanzado las semifinales por la vía rápido, yendo de menos a mucho más.

UNICAJA 52 (6+14+18+14): Blakney (8), Fitch (5), Carlos Jiménez (3), Freeland (14), Archibald (5) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (5), Tripkovic (4), Garbajosa (3), McIntyre (3), Sinanovic y Blanco (2). BARÇA 84 (17+17+26+24): Sada (2), Navarro (5), Anderson (5), Lorbek (12), Fran Vázquez (6) -quinteto inicial-, Rubio (3), Lakovic, Perovic (8), Ingles (8), Ndong (10), Morris (13) y Grimau (12). Árbitros: José Antonio Martín Bertrán, Juan Carlos García González y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

jueves, 19 de mayo de 2011

Espíritu de grupo, a un triunfo de semifinales

Navarro progresa ante Blakney bajo la mirada de Sada - ACB Photo - À. Caparrós.

Más allá de las pizarras o de las anotaciones que puedan ir añadiendo en sus libretas, los técnicos tienen un estilo propio que defender y, sobre todo, que saber transmitir. Xavi Pascual tiene claro que sus jugadores tienen que jugar primero para sus compañeros, después para el club y los aficionados y, por último, para él, el entrenador. El Barça cumplió dicho deseo con una victoria fundamental y muy trabajada ante Unicaja por 76-65 para quedarse a otro triunfo de alcanzar las semifinales de la Liga ACB. El ejemplo de ese compromiso colectivo, de un desgaste en ataque tan importante como en defensa (10 recuperaciones por sólo seis pérdidas) fue el más elogiado por Pascual: Víctor Sada. El jugador, con más protagonismo por estar tocado Ricky, dio el primer paso adelante en el tercer cuarto. Fue entonces cuando Sada aportó cuatro asistencias y cinco puntos ante un rival que sólo sumó en ese período ocho, tres, los primeros de una de sus estrellas, Fitch, que había llegado al descanso con -8 de valoración y tardó prácticamente 29 minutos en anotar. Un parcial de 9-0 fue definitivo.

Había advertido Pascual que el partido más importante del playoff era el primero de cuartos ante un Unicaja reducido en la clasificación, pero con ilimitados recursos. No lo dijo el técnico azulgrana, pero el conjunto malagueño sería todavía más peligroso si sus jugadores encontrasen cierta regularidad en el juego y en la selección de tiros. Eso, la discontinuidad es una de las características desde que aterrizó en España de Tripkovic, un genial tirador que si tiene el día se exhibe y si no lo tiene se diluye: "Uros es un jugador con talento", dijo su entrenador, "y el talento no es entrenable. Es un jugador muy útil, tengo mucha confianza en él". Ante el Barça Tripkovic destacó con 13 puntos, imponiéndose con facilidad a su principal defensor, Anderson, muy errático en las últimas semanas.

Tripkovic, agitador

Aunque el primero en destacar en el partido había sido Navarro, que antes de llegar al ecuador del primer cuarto ya contaba con dos personales en contra, pero también con otras tantas recuperaciones y cinco puntos. La Bomba fue el impulsor del primer golpe de los azulgrana, que comenzaron con un parcial de 11-4, bien replicado por Unicaja gracias a su superioridad en el rebote, el juego interior y la aportación de Blakney, más entonado en la anotación que en la dirección. Pero el agitador de verdad fue el mencionado Tripkovic, que en suspiro metió tres triples sin fallo. Archibald empató a 29 antes del descanso, cerrado con un apretado 37-35. La gran mayoría de canastas  azulgrana, por contra, eran más por insistencia -un rebote, un palmeo- que por puntería.

Tras el descanso el Barça creció bajo la pauta que marcó Sada para dirigir a sus compañeros. El más satisfecho con la aportación del base resultó una vez más Fran Vázquez. Ambos se entienden como pocos para preparar el alley hoop. De hecho, el pívot gallego machacó hasta cuatro veces el aro. 

El partido se había roto (los azulgrana alcanzaron una máxima renta de 17 puntos a 4m 56s, 68-51) a pesar de la aparición de Fitch, neutralizado por sus defensores e incómodo, frustrado por tener que forzar tiros complejos. Su ansiedad fue tan grande que perdió un par de balones solo por optar por el barroquismo antes que por el lanzamiento sencillo o doblar la pelota a un compañero, como a Freeland, por ejemplo, siempre pragmático, de movimientos elegantes y físico poderoso. Un tesoro para cualquier equipo. Unicaja, en el fondo, es eso, un equipo impagable todavía por explotar. Todavía le queda como mínimo una cita para intentar funcionar como puede y forzar un tercer partido en Barcelona. "Eso espero, volver al Palau", cerró Mateo. 

BARÇA 76 (16+21+21+18): Sada (7), Navarro (17), Anderson (6), Lorbek (10) y Vázquez (13) -quinteto inicial-, Lakovic (2), Grimau, Morris (6), Ndong (7), Ingles (6) y Ricky (2). UNICAJA 65  (12+24+7+22): Fitch (9), Blakney (8), Jiménez (-), Freeland (10) y Archibald (6) -quinteto inicial-, Sinanovic (6), Garbajosa (3), Rodríguez (8), Blanco (2), Tripkovic (13) y McIntyre. Árbitros: Francisco de la Maza, Antonio Conde y Óscar Perea. Sin eliminados.