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martes, 31 de julio de 2012

San Emeterio instruye, Pau Gasol y Rudy rematan

La selección finiquita a Australia con un excelente tercer cuarto (70-82)


Rudy asiste a un compañero ante Andersen - AFP.

En la amplitud de su fondo de armario es donde se reconoce a los equipos ganadores. Una condición que debe renovarse torneo a torneo y que España pretende seguir conservando en Londres. Gran parte de la responsabilidad de que lo consiga recae en su banquillo, fundamental hasta el momento. Si ante China Sergio Rodríguez despachó a una China pegajosa, Fernando San Emeterio fue quien puso en su sitio a Australia, en su salsa bajo la batuta de Dellavedova y la contundencia de Baynes, y sin aliento en cuando el jugador del Caja Laboral, MVP de la Liga ACB en 2011 cambió la cara de la selección, que no echó en falta a Juan Carlos Navarro, de baja por su fascitis plantar. La estrategia no fue otra que la defensa, la concentración y procurarse el rebote (56 por 39) para correr e impedir que su rival tuviese voz. Se trataba de no dejarse nada, como hizo Rudy Fernández para salvar una pelota sabiendo que iba directo hacia los fotógrafos. El alero del Madrid se llevó un buen coscorrón con el objetivo de un reportero, recibió tres puntos de sutura y reapareció un triple, uno de los cuatro que anotó en cinco tentativas. Entre Rudy (17) y Pau Gasol (20), imparables e insaciables como un par de chiquillos que rivalizan por ver quién anota más, finiquitaron la cita en un excelente tercer cuarto con un parcial de 12-26 definitivo para ganar por 70-82. La selección jugará el jueves ante Gran Bretaña (La 1, 21:00 horas).  
    
Había sufrido en los dos partidos de preparación contra el combinado australiano, pero a la hora de la verdad, de la competición oficial a España su rival le duró una primera parte (32-37) y que no le dejó ser ella misma en el primer cuarto, convertido en un frenético intercambio de canastas e incómodo cuando Dellavedova se asoció con Baynes. Australia  no notaba la ausencia de Mills, cargado con personales como Nielsen, y en el que destacaba Ingles, comparsa en el Barça y capital en su selección. 

Los mates de Ibaka

Se puso seria la selección con San Emeterio dando ejemplo y con sus puntos y los triples de Llull y de Rudy revirtió la situación (28-34 a los 17m 39s), justo antes de que España tuviese su último despiste, un par de contras de un Mills negado (5/16). Justo después Rudy anotó una canasta cayéndose y tuvo su percance con el fotógrafo. No le importó al ex jugador de la Penya, que volvió del vestuario imparable, al ritmo de su muñeca y de sus piernas, mientras Andersen (2/11), que podría ser su compañero en el Madrid la próxima temporada, y Baynes estaban perdidos en la zona, propiedad de un Reyes estelar en defensa (12 rebotes, ocho ofensivos) y con un Pau como anotador compulsivo: un triple, un palmeo justo después, una contra... 

Pau resolvía con canastas para todos los gustos, aunque para espectaculares las acciones de Ibaka, como dos mates consecutivos que levantaron de admiración al banquillo español, que aplaudió un gran tapón de Claver a Newley, con el que ha coincidido en Valencia y que arregló algo un marcador sin historia, roto en el tercer cuarto por Rudy y Pau Gasol después de que San Emeterio mostrase el camino, que no era otro que reconocerse, no dejarse nada en el tintero.  

AUSTRALIA 70 (19+13+10+28):Mills (11), Ingles (12), Dellavedova (9), Andersen (4) y Maric -equipo inicial-, Gibson, Newley (12), Barlow (2), Worthington (5), Baynes (8) y Nielsen (7). ESPAÑA 82 (14+23+26+19):Pau Gasol (20), Rudy Fernández (17), Jose Manuel Calderón (4), Sergio Llull (8) y Marc Gasol (12) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (7), Claver, San Emeterio (4), Ibaka (8) y Sada (2).

lunes, 30 de julio de 2012

Pineau deja con la miel en los labios a una gran España (18-18)

La central francesa empata a seis segundos ante un grupo de Jorge Dueñas que dominaba por dos goles a falta de un minuto

Mangué, a punto de lanzar - EFE.

Exigida por su debut fallido ante Corea del Sur, España cambió su cara por completo y tuvo contra las cuerdas a la actual subcampeona Francia, ahogada por la defensa 5-1 y retorcida por Silvia Navarro y Marta Mangué. La portera llegó a tener un 61% de eficacia, mientras que la lateral izquierdo anotaba con facilidad – acabó con seis goles– y forzaba varios 7 metros, una distancia esquiva para el grupo de Jorge Dueñas (3/6), golpeado al final por Pineau. La central empató 16 y firmó el definitivo 18-18 a seis segundos del final. España, que a un minuto ganaba por dos goles, jugará el miércoles un partido transcendental contra Dinamarca, ante la que en el pasado Mundial de Brasil logró su mayor logro, la medalla de bronce.

Con la lección aprendida del estreno en el torneo, en el que perdió 23 pelotas y hasta Silvia Navarro estuvo horrible (9% de acierto en sus intervenciones), España tuvo una puesta en escena encomiable. Una entrada casi perfecta en defensa y fresca en ataque, un equilibrio resumido en dos recuperaciones seguidas de Mangué y Pinedo, que batieron a una Leynaud apagada entonces. La antítesis en esos momentos a Silvia Navarro, a la que el speaker llegó a felicitar por sus acrobacias. Sólo Tervel parecían encontrar un hueco para superarla y al descanso se llegó con 7-10 y Leynaud tan descentrada que en vez de pasarle a una compañera casi golpea al árbitro.

Volvió muy entera la selección de los vestuarios y con el primer gol de la capitana Aguilar alcanzó su mejor renta (8-13) y a poco menos de un cuarto de hora dominaba por cuatro gracias a la omnipresente Mangué y también a su fortaleza defensiva, con Carmen Martín como exponente. La roja por tres exclusiones a Signate –le soltó una buena torta a la propia Mangué– espabiló a Francia, que acabó dejando con la miel en los labios a una gran España. 


FRANCIA 18: Leynaud; Dancette (-), Ayglon (2), Pineau (2), Signate (-), Dembele (6) y Kamto Njitam (1) -equipo inicial- Darleux (ps), Mendy (1), Daudouin (-), Herbrecht (-), Deroin (-), Tervel (5) y Lacrabere (1). ESPAÑA 18:Navarro; Carmen Martín (-), Mangué (6), Begoña Fernández (3), Eli Pinedo (2), Barnó (1) y Aguilar (2) -equipo inicial- Ciobanu (ps), Nely Carla Alberto (3, 2p), Beatriz Fernández (-), Cuadrado (-), Alonso (1p), Amorós (-) y Elorza (-). Parciales: 2-0, 2-6, 5-8, 6-9, 7-10 y 7-10 (Descanso) 9-11, 10-13, 12-15, 14-16, 16-16 y 18-18 (final). Árbitros: Horacek y Novotny (CZE). Expulsaron por tres exclusiones a la jugadora francesa Mariama Signate (m.48). Además excluyeron por dos minutos a Mendy, Herbrecht y Kamto Njitam por Francia; y a Nely Carla Alberto, Mangué (2) y Amorós por España. 

Stoner resurge en Laguna Seca

El australiano logra su cuarta victoria del año tras superando a Lorenzo, que se afianza el liderato, y a Pedrosa

Stoner traza una curva por delante de Lorenzo en el circuito de Laguna Seca - AFP.

Una vez decidido su futuro profesional, una vez anunciada su retirada esta temporada del Mundial, a  Casey Stoner Souhport, Australia, 1985) le preocupa el presente, el ver crecer a su hija y el dar cuanto pueda en cada gran premio. Por eso, por ambicioso se cayó en Alemania cuando pretendía alcanzar a Dani Pedrosa en Sachsenring y por eso no se destempló cuando vio cómo Jorge Lorenzo rondaba el segundo de margen en Laguna Seca. Stoner simplemente trataba de conservar lo máximo posible los neumáticos, especialmente el trasero, blando, la opción más arriesgada y la que resultó acertada, mientras que tanto  Pedrosa como Lorenzo escogieron el duro. “He usado demasiado las gomas y he tenido que bajar el ritmo para apretar al final”, dijo a modo de receta el australiano, ávido para pasar a su compañero con un interior de lujo y para superar a once vueltas del final y en la recta a Lorenzo, que supo conformarse con la segunda posición –“ha sido una carrera psicológica”– e incrementa a 23 puntos su diferencia como líder con respecto a Pedrosa, tercero en el GP de EE UU. 

Había llegado Stoner a Laguna Seca tras haber sumado 8 puntos de los últimos 50 posibles y a alejarse a 37 de Lorenzo. Se marchó con su cuarta victoria del año y la segunda consecutiva en Laguna Seca, donde recortó cinco puntos la desventaja en una carrera bien planteada por su parte y por la de su grupo de trabajo, que le aconsejó que corriese con el neumático blando delante. 

En su primera tentativa 

Siempre se adelantó a los acontecimientos Stoner, capaz de recuperar la tercera plaza ante un Ben Spies que le estaba arrebatando la tercera plaza en la primera curva, justo donde también se cayó Toni Elías, que volvía a Moto GP para sustituir al lesionado Héctor Barberá. Stoner también pudo seguir el ritmo endiablado de Lorenzo, al que desde el primer giro sólo pudieron seguirle las dos Hondas, enfrentadas entre sí. El australiano resultó vencedor del duelo entre vecinos en su primera tentativa y se fue a Lorenzo, que batió el récord del circuito y se dispuso a marcar territorio. 

Algo que no pudo lograr el balear, pues cuando ya contaba con ocho décimas de renta tuvo un error que hizo ver a Stoner que era el momento de atacar. Así que en ese giro ya le recuperó dos décimas y se pondría primero a once vueltas para el final. Una antes del espectacular percance de Spies, que acabó por los suelos la semana que anunció que el año que viene no correrá en Yamaha. Su sustituto podría ser Andrea Dovizioso, cuarto en la carrera y en la general y que pilota la moto satélite, o, por qué no, Valentino Rossi, eterno hace cuatro años con su adelantamiento a Stoner en el Sacacorchos. Ahí dejó tocado al australiano. Un poco antes de llegar al rincón más peculiar de todo el Mundial Il Dottore perdió el control de su moto, que se estrelló contra la barrera de protección. Rossi no se hizo daño y acabó dando la vuelta para saludar al público subido de paquete a la Ducati de su compañaero  Hayden. 

domingo, 29 de julio de 2012

Pau Gasol marca la pauta en el debut ante China (97-81)

El ala-pívot de los Lakers, con 21 puntos, destaca en una España intermitente

Pau y Marc tratan de taponar a Chen - AFP. 
Es el hilo conductor de los éxitos de la mejor generación española de la historia, por más que en el torneo de presentación, el Mundial Júnior de Lisboa, fuese uno de los suplentes. A Pau Gasol (Sant Boi de Llobregat, 1980) no le hace falta desfilar como abanderado en la ceremonia de unos Juegos Olímpicos como hizo el sábado para que quede claro que es una de las banderas de la España deportiva. El ala-pívot de los Lakers fue el líder de nuevo en el estreno en Londres ante China con 21 puntos y 11 rebotes. Resultó un triunfo coral concretado por 97-81 y perpetrado gracias a una actuación coral intermitente, desde el omnipresente Ibaka (17 tantos) y el renacido Navarro (14) hasta el hiperactivo Sergio Rodríguez, que como Marc Gasol volvió a jugar tras sus problemas físicos. España tuvo ciertas lagunas en defensa, en los tiros libres (14/22) y le faltó fluidez ante un rival dependiente de su estrella, Yi Jianlian, capaz de alcanzar los 30 puntos tras jugarse prácticamente la tercera parte de los tiros de China. 

Señalado en los Lakers, Pau Gasol no levanta sospechas en la selección, donde se valora su compromiso y no se duda de su rendimiento, fundamental ante el combinado chino, al que le encanta sacar provecho de tiros exteriores de sus pívots como bien había advertido Sergio Scariolo. Al seleccionador le costó descifrar las zonas del rival y se quedó sin respuesta ante el inicio obtuso de España, que a pesar de cargar de faltas a su rival –Yi Jianlian y Liu Wei se fueron al banquillo rápido con dos personales– no se encontraba en ataque. La selección estaba peleada con los tiros libres y no anotó su primera canasta en juego hasta que Calderón anotó el primero de sus tres triples en un primer cuarto con un Pau Gasol contundente y de difícil digestión (19-17). 

Surge Sergio Rodríguez

Justo lo contrario que el segundo, también marcado por los triples de una España (8/13 al descanso, 11/19 al final) desatada entonces por el espíritu de Ibaka, el inconformismo de  Reyes, el compromiso de Navarro por jugar pese a sus problemas físicos y tras haber pasado una fiebre y las pinceladas de San Emeterio y Rudy Fernández. Ambos saben renunciar a un mayor papel en un equipo generoso. Sólo hace falta ver cómo juega Sada, al límite siempre, por más que se le achaque que no ve el aro tanto como debería. Algo que sí que hace la mejor versión de Sergio Rodríguez, que en el tramo final debutó en unos Juegos Olímpicos sustituyendo a Sada –el Barça ha anunciado que reanuda las negociaciones de renovación del contrato del base después de asegurar que se habían roto–. El Chacho se marcó un triple y una asistencia a Ibaka en sus dos primeras acciones y sobre todo agitó a una España que había visto reducida su ventaja hasta el 69-58 (65-58 a los 28m 48s) tras otro mate de Yi Jianlian, escudado entonces por un Liu Wei que anotaba cuanto probaba. 

Sergio Rodríguez contagió su sonrisa a España, de nuevo alegre con Navarro, el propio Pau Gasol e Ibaka, mientras que Scariolo aprovechó para dar carrete a todos sus jugadores y sólo Claver, recién presentado por los Blazers, se quedó sin anotar. Algo que sí pudo hacer, en su novena tentativa, Sun, al que en China llaman Magic, por Magic Johnson. Ya se sabe, el humor es internacional. 


ESPAÑA 97 (19+34+16+28): Pau Gasol (21), Rudy Fernández (7), Jose Manuel Calderón (12), Sergio Llull (2) y Marc Gasol (5) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (5), Navarro (14), Reyes (2), Claver, San Emeterio (5), Ibaka (17) y Sada (7). CHINA 81 (17+24+19+21): Wei Liu (9), Shipeng Wang (8), Yue Sun (3), Jianlian Yi (30) y Zihzhi Wang (15) -quinteto inicial-, Ding, Yi Li, Zhu (2), Zhang (2), Chen (12) y Zhou. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Felicia Grinter (USA) y Fernando Sampietro (ARG). Sin eliminados. Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo B del torneo olímpico de baloncesto disputado en el Basketball Arena de Londres ante 9.103 espectadores.

Hamilton contiene a los Lotus para reinar en Hungaroring

El piloto de McLaren logra su segunda victoria del curso por delante de Raikkonen y Grosjean y Alonso consolida su liderato con el quinto puesto  


Hamilton levanta la copa de vencedor en Hungaroring - AFP. 

El secretismo y la discreción son inherentes a la Fórmula 1, donde son decisivas las estrategias y la comunicación por radio entre los mecánicos y los pilotos durante la carrera. “Es posible que tengamos que optar por el plan B”, le dijeron a Lewis Hamilton justo en el ecuador del GP de Hungría, vueltas antes de hacer su segunda y última parada en boxes. El británico estuvo impecable para contener a los dos Lotus, primero a Roman Grosjean –tercero– y después, ya en las últimas vueltas, a Kimi Raikkonen, segundo, al que tuvo en el cogote. Ice Man se le acercó a sólo medio minuto a cuatro giros y Hamilton, imperturbable, aumentó su renta al doble para lograr su segunda victoria del curso y la tercera en un circuito fetiche para McLaren, que desde 2005 ha ganado seis de las ocho carreras disputadas en Hungría. Mientras que Fernando Alonso, en el día de su 31º cumpleaños, tuvo que conformarse con la quinta posición, aunque aumenta su ventaja en el liderato a 40 puntos, los que le separan de de quien encabeza el grupo de perseguidores, comprimido en una diferencia de ocho puntos, la que marca Mark Webber, octavo en la prueba, y cierra el propio Raikkonen. Así se queda el Mundial antes de las cuatro semanas de vacaciones y el viaje al circuito de Spa-Francochamps.     

“El objetivo es descansar porque hemos trabajado mucho el último mes. Hay que volver con las pilas cargadas”, reflexionó Alonso: “Ojalá siga todo tan bien como hasta ahora”. “Espero que podemos continuar en esa línea”, aportó en el podio Hamilton, entrevistado por el tenor Plácido Domingo. El británico replicó a su segundo peor arranque de temporada desde 2007, justo cuando compartió escudería con Alonso, para firmar un triunfo ejemplar desde la pole, desde su superioridad en los entrenamientos libres del viernes y las tres sesiones de cualificación: “Ha sido una carrera durísima, asombrosa. El equipo ha hecho un trabajo muy bueno”. Hamilton supo defenderse de Grosjean, que competía con él sin descanso por marcar la vuelta rápida, del que no se logró deshacer y al que sólo le pudo sacar dos segundos cortos antes de la primera parada. El piloto de Lotus se le acercó, pero no tuvo ni una sola tentativa de adelantarle, como tampoco hizo tras su paso por boxes. Ahí, tras calzar las gomas blandas, fue donde Raikkonen adelantó a Alonso y alargó al máximo poner las duras y rodó al límite. Un esfuerzo suficiente para Ice Man para salir por delante de Sebastian Vettel, y de birlarle el segundo puesto a su compañero Grosjean, con se emparejó en paralelo en la curva y al que venció en una acción tan arriesgada como espectacular. 

Misma estrategia, diferente resultado  

“No estaré contento hasta que no gane”, proclamó Raikkonen, que suena ahora como sustituto en Ferrari de Felipe Massa. Felipinho, el mejor en las salidas esta temporada –ha mejorado 27 posiciones– perdió esta vez dos lugares, del séptimo al noveno, donde se quedó, entre otras cosas por la buena actuación de su compatriota Bruno Senna, séptimo e incordio para Jenson Button, sexto. Octavo fue Webber, al que le perjudicó que Red Bull le ordenase hacer una parada adicional cuando rodaba quinto. La escudería de la bebida energética copió estrategia con Vettel, que sin opciones de llegar al podio supo conservar el cuarto puesto con gomas nuevas, por más que Alonso le enseñase el morro, justo antes de otra retirada de Michael Schumacher. El alemán, además, partió desde el pit lane por quedarse paralizado en la salida y también recibió un drive-through en el día de la 19ª victoria de Hamilton. El vencedor del GP de Hungría y Sam Michael, el director deportivo de McLaren, hablaron de la estrategia antes de subir al podio de Hungaroring. Seguramente hablaban del plan B.   

sábado, 28 de julio de 2012

Phelps se queda sin recursos ante un Lochte colosal

El mejor nadador de la historia acaba cuarto en una final de los 400 estilos gobernada por su rival, que roza el récord del mundo

Lochte sonríe tras acabar la final - Reuters. 

Tenía que ser el primer momento estelar de los Juegos Olímpicos, un duelo en el que saltasen chispas y que se decidiera con el último aliento. Londres y el mundo entero atendían al desafío entre Michael Phelps contra Ryan Lochtle. El mejor nadador de la historia contra otro curtido en entrenamientos sobrehumanos. Pero la hora de la verdad Phelps se quedó sin recursos ante un torpedo como su amigo Lochte, escurridizo e inalcanzable tras el viraje intermedio de espalda en la final de los 400 estilos. Lochte se colgó el oro y no hubo ni un rival que tuviese energías para ponerle nervioso: sólo estuvo acompañado por la historia, por la línea amarilla de WR (de récord del mundo). Al nadador de Florida, bronce en dicha prueba en Pekín, le sobraron los últimos 50 metros para haber batido la mejor marca de siempre -4'05'18 por 4'03.84-, que conservará Phelps, cuarto, fuera de las medallas –Pereira fue plata y Hagino, bronce– física y mentalmente a partir de 250 metros, ya en braza. 

“Mucha gente ha dicho que Michael era inhumano pero es como todos nosotros. Él me ha enseñado a que hay que trabajar muy duro para ganar”, dijo Lochte, muy comedido en la celebración en la piscina, apenas se quitó el gorro y se apoyó en la piscina, como si hubiese cumplido un mero trámite burocrático sencillo. Igual de tranquilo estuvo en la ceremonia de medallas, decorada con la banda sonora de Carros de fuego, mientras el público gritaba “¡USA! ¡USA!”. No puso reparos en la derrota Phelps, que no se escudó en tener que nadar en la calle 8, la peor y su castigo por llegar a la final con el registro más discreto. 

“Me siento como una mierda”, reconoció Phelps reconoció haberse desfondado corrido mal –“intenté encontrar una marcha que no estaba. Sufrí en los últimos 100 metros”–  y la superioridad de Lochte, pero sigue aspirando a igualar o incluso superar la marca de 18 medallas olímpicas de la gimnasta rusa Larisa Latynina. Phelps cuenta con 14 oros y dos bronces y tendrá seis pruebas más para lograrlo (4x100 m. libre, 200 m. mariposa, 4x200 m. estilos, 200 m. estilos, 100 m. mariposa y 4x100 m. estilos).   

Entre el mar de dudas triunfa la pericia de Vinokourov

El kazajo anuncia su retirada tras colgarse el oro olímpico despistando a Urán en una prueba de ruta al que le falta el sprint con el que soñaba Cavendish

Vinokourov celebra su triunfo en The Mall - Reuters. 

Es posible que más de un periodista y que la propia BBC tuviesen preparado un buen material de anécdotas y logros preparadas para la ocasión sobre Mark Cavendish, puesto que el actual campeón del mundo en ruta era el gran favorito en dicha prueba, de 250 kilómetros, con nueve vueltas en el circuito de Box Hill y salida y llegada en The Mall (Londres). “Es la cita más importante de mi vida”, había confesado Cavendish, de otro mundo en un sprint masivo. Pero el problema para él y para sus compatriotas, todo un país empujándole, fue que el único sprint útil fue el del bronce y se lo llevó Kristoff. Con el mismo tiempo entraron Alejandro Valverde, 13º, y Luis León Sánchez, 18º, dos murcianos que no se entendieron ni en la carrera ni ante la prensa. “Ha habido entendimiento con Luisle, pero era muy complicado en una carrera así... Le dije que probara a falta de un kilómetro”, dijo Valverde. “Ni él ni yo sabíamos quién tenía que trabajar para quien y al final íbamos fundidos”, argumentó Luisle. Y entre tantas dudas triunfó la pericia de un veterano como Alexander Vinokourov (Petropavlovsk, Kazajstán, 1973), listo y fuerte para responder al ataque de Rigoberto Urán al grupo final a falta de 7'5 kilómetros y perro viejo para ponerse detrás del colombiano cuando éste pretendía ver qué distancia tenían con respecto a sus perseguidores a unos metros del final. Urán, claro, no vio por ningún lado a Vino, habilidoso para escabullirse por la derecha y ganar unos metros decisivos que le bastaron para colgarse su primer oro olímpico, su   penúltimo esfuerzo sobre una bicicleta. El kazajo anunció después su retirada tras la contrarreloj del miércoles, a poco más de un mes de cumplir los 39 y tras una trayectoria de luces y de sombras, las  del dopaje. 

Hasta tres veces ha dicho Vinokourov que lo dejaba. La primera fue en 2007 cuando se retiró para centrarse en su inocencia después de dar positivo en aquella edición del Tour por transfusión homóloga –como su entonces compañero en el Astaná, Kaschechkin–. La federación kazaja sólo le sancionó con un año y no con los dos habituales y Vinokourov festejó que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) le diese la razón ante la UCI y se ahorró una sanción de 1'2 millones de euros.  La segunda vez que Vino pronunció la palabra retirada fue en 2011, bastante después de ser castigado sin competir, cuando tuvo una grave caída en Pas de Peyrol, pero él, capaz de correr incluso con las rodillas destrozas, regresó. Un esfuerzo que ve recompensado con este oro olímpico, tras el que  añadió eso tal sabido, que se retira. 

Con un chándal corto y en camiseta 

A Urán, por contra, le queda una prometedora carrera por delante. Tiene 25 años en su DNI, pero bastantes más en vida por todo lo que le ha tocado sufrir. Sobre todo por el asesinato de su padre, también Rigoberto, abatido por paramilitares en 2001. El pequeño Rigoberto tuvo que ponerse a trabajar vendiendo lotería en la calle como hacía su progenitor y compaginarlo con los estudios y los entrenamientos con la bici para mantener a su madre y a su hermana. Para él el ciclismo era una liberación que había descubierto gracias a su padre. La familia era tan humilde que en la primera carrera que corrió Urán lo tuvo que hacer con una bicicleta prestada por su tío, un chándal corto y una camiseta. Era una contrarreloj y la ganó, por más que nunca hubiese oído hablar de qué era aquello. Le dijeron que pedalease lo más fuerte que pudiese hasta que llegase a un sitio donde hubiese más gente. Y eso hizo: ganó. También lo hizo una semana antes, ya con el culotte que le compró su padre poco antes de morir. Con 17 años se hizo profesional y con 19 años se marchó a  Italia, al Tenax. Después Unibet –con el que sufrió una caída en la Vuelta a Alemania con un parte desolador, codos, muñeca y cuello rotos y que le dejó inmóvil tres meses–, Caisse d'Epargne y el Sky, con el que ha sido el mejor joven en la última edición del Giro. 

¿Y cómo quedó Cavendish? El corredor de la Isla de Man sólo fue 28º y no se preocupó por ganar el segundo sprint, completamente simbólico, en el que le ganaron tanto Greipel como Boonen, que no había acudido al Tour para preparar esta prueba que no acabó como se preveía por el trabajo de la fuga inicial, donde estaba el vizcaíno Castroviejo, y a la que se unió un segundo grupo liderado por Nibali. Después llegarían también Valverde, Luis León o Cancellara, que completó el recorrido como pudo tras irse contra la valla tras tomar una curva y, malherido, es duda para defender su corona olímpica en la contrarreloj. Mientras, Vinokourov sucedió a Samuel Sánchez como el mejor en la prueba de ruta. El kazajo fue el más listo.         

En un abrir y cerrar de sueños

Londres inaugura sus Juegos Olímpicos con un espectáculo repleto de homenajes al Reino Unido

Una imagen del pebetero en el Estadio olímpico de Londres - AFP.

Debajo de las sábanas y con una linterna leía una niña las aventuras de Peter Pan. Lo hacía a escondidas para que sus padres no se percatan que no dormía, sino que soñaba despierta con las aventuras de su héroe vestido de verde. Y, claro, también aparecieron los malos, malos de siempre como Cruela de Vil, empeñada en hacerse abrigos con la piel de los pobres dálmatas, o de Tom Sorvolo Ryddle, el villano de Harry Potter. La pequeña lectora y muchos otros niños repartidos en varias camas fueron salvados por un ejército de Mary Poppins, que aterrizaron con su medio de transporte, el paraguas, y sin más arma que su bondad. En un abrir y cerrar de sueños y de recuerdos se movió la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres, perpetrada por el director Danny Boyle, que buscó directamente el corazón de la historia y el del espectador, invitado a ver la esencia del Reino Unido. Y ahí no podía la literatura infantil, donde todo es posible, como lo fue durante el espectáculo, concluido con la llegada de David Beckham en lancha desde el Támesis con la antorcha olímpica para encendérsela a otra institución, Steve Redgrave, el remero de los cinco oros , y éste se la dio en el Estadio Olímpico a siete jóvenes atletas que se la fueron pasando. Después, ya cada uno con una antorcha, encendieron el pebetero, formado por piezas que habían llevado un representante de cada uno de 205 comités olímpicos y que habían dejado en el centro del estadio.

El ascenso de las piezas del pebetero y su unión en la cielo vino a reproducir el espíritu olímpico, ése que proclama el respeto por el contrario y las normas y donde el esfuerzo y la superación personal y colectiva son más importantes que la victoria. Una filosofía más teórica que práctica, lamentablemente. Un discurso acompañado por un repaso emotivo de la historia del Reino Unido, desde el toque de campana de Bradley Wiggins, el primer británico en ganar el Tour de Francia hace unos días, y pasando por la representación en el estadio de la campiña, la Revolución Industrial, la lucha sindical, el recuerdo a los caídos en las dos Guerras Mundiales, la reivindicación de la mujer para exigir su derecho a voto...


El aterrizaje de James Bond 

Y, claro, el sacar pecho de cantera de artistas de canciones eternas como The Who, David Bowie, Queen, los Rolling Stones o los Beatles. En directo, entre otros, Mike Oldfield o Paul McCartney, éste interpretando al unísono Hey Jude, demostrando que hay letras para siempre. Como lo es James Bond –por más que mantenga intacto su deje machista–, también presente e interpretado por Daniel Craig en una de las escenas grabadas y que llegó al Estadio Olímpico en helicóptero acompañado de la Reina Isabel II, contenida en todo momento. La procesión, seguramente iría por dentro. 

En un espectáculo ideado por un director de cine hubo también guiños a las series míticas –entre las que que se incluyó a Cuéntame– o la intervención estelar de Mr. Bean en la escena mítica en la playa de Carros de fuego, dispuesto a hacer trampas simpáticas para ser el primero. Su humor sin  palabras provocó carcajadas en una ceremonia que como advirtió Danny Boyle se explicaba por sí misma, con el guiño a las nuevas tecnologías e Internet -y al amor a primera vista- y que no se olvidó de las palomas de la paz –ciclistas con alas– y claro algunos la presencia de algunos de los más de 10.000 deportistas participantes, desde la elegante Maria Sharapova como abanderada de Rusia, el carismático Usain Bolt por Jamaica, el bromista Novak Djokovic por Serbia o el caballero Pau Gasol, ejemplo para todo, incluso para expresar su orgullo por llevar la bandera con la cara y con los ojos. Los que tanto habrá cerrado para soñar un momento así.        

lunes, 23 de julio de 2012

Wiggins, la fortaleza de un campeón que fue débil

El líder del Sky, primer británico en ganar el Tour, tuvo problemas con el alcohol

Wiggins muestra orgulloso una bandera de su país - AP. 

Bradley Wiggins (Gante, 1980) es un hombre de pocas palabras ante las cámaras. Rara vez se deja llevar, aunque acabó haciéndolo en un día memorable para él, en su coronación como primer británico -nació en Bélgica, pero se crió en Londres- en ganar el Tour. El líder del Sky hizo reverencias al público, levantó con gracia el trofeo y se  emocionó con el himno de su país interpretado a capela por una cantante que llevaba la bandera como falda. Después de conceder un discurso conservador –“gracias a todo el mundo por el apoyo de estos días. Han sido semanas fantásticas para el equipo y el ciclismo británico. Me habéis ayudado a ganar”– Wiggins se permitió una broma relacionada con su pasado más oscuro. “Tengan un buen viaje de vuelta a casa y no beban demasiado”, dijo el ciclista, que no esconde que tuvo problemas con el alcohol. Una debilidad que una vez superada le hizo más fuerte. Tanto o más que su discreto papel en el Tour de 2010, cuando fue 24º recién aterrizado en el Sky, después de haber sido la sorpresa del anterior, cuarto a 37 segundos del podio: “Se necesitan decepciones así para ser un mejor deportista. O te haces más fuerte o te arruinas”. 

La decepción de hace dos años y la retirada de la edición pasada, en la que se fracturó la clavícula, fortalecieron a Wiggins, entrenado desde 2011 por el gurú Tim Kerrison y favorito junto a Evans para los expertos ante la ausencia de Contador y de Andy Schleck. Con un equipo de lujo –y en el que se encontraba el que acabó siendo su único rival, Froome– Wiggins ha ganado las dos contrarrelojes y ha conservado el maillot amarrillo desde que se lo arrebató a Cancellara tras ganar la primera. El británico no ha tenido más complicaciones que las que le ha planteado su compañero. Ha ganado la carrera a lo Indurain o Anquetil. Este año marcará la apertura a un nuevo mundo que hablará inglés y que poco a poco se va abriendo camino en el ciclismo”, relató Christian Prudhomme, director del Tour, consciente de la oportunidad que se abre a nuevos mercados y nuevos patrocinados con el reclamo de este ciclista que creció como deportista en Francia. Empezó en La Française des Jeux para seguir en el Crédit Agricole y el Cofidis. En los tres estuvo dos cursos –“entonces era más alcohólico que ciclista”, reconoce– y tras un breve periplo por el HTC-Highroad estadounidense volvió a Francia para recalar en el Garmin, donde se centró tras superar la muerte de su padre –un ex ciclista australiano con problemas con el alcohol, por eso su madre emigró desde Bélgica a Kilburn, una zona complicada de Londres cuando Bradley sólo tenía dos años– en extrañas circunstancias y dejar la bebida gracias al apoyo de su mujer, Catherine. Wiggins lleva tatuado la letra B en sus dos pulgares como homenaje a sus dos hijos, Ben y Bella.  

Indurain, su ídolo 

El británico llegó al Sky y a pesar de ganar el Dauphiné y lograr la plata en la prueba de contrarreloj de Copenhague decepcionó en el Tour e hipotecó las posibilidades de su compañero Froome de llevarse una Vuelta ganada por Juan José Cobo. Wiggins fue tercero y en su tercera temporada en el equipo ya se ha coronado en París. Su sueño desde pequeño, cuando Miguel Indurain era el protagonista de la pared de su habitación. Un broche de oro a un 2012 notable, en el que se ha impuesto en la París-Niza, el Tour de Romandía y el Dauphiné por segundo año consecutivo. 

“Ganar el Tour es lo más grande. No muchos ciclistas han ganado el Tour. Desde que yo nací solo hay 15 vencedores, yo soy el 16. Es una lista histórica, no hay muchos”, reflexionó, orgulloso Wiggins, triple campeón olímpico en pista que aspira a medalla en la prueba de contrarreloj de su Londres, por más que él se criase en una zona difícil: “Yo no quería estar fumando, rompiendo coches y robando radios”. Sino que pretendió ser un campeón de Tour. Y lo ha conseguido venciendo a obstáculos ajenos al ciclismo.  

domingo, 22 de julio de 2012

Cavendish se mimetiza con los Campos Elíseos

El británico se lleva la última etapa del Tour por cuarto año consecutivo y se convierte en el primero en hacerlo con el maillot arco iris

Cavendish señala con su mano el número de victorias logradas el última día del Tour - Reuters.

Como excelente sprinter, el mejor de los últimos años, Mark Cavendish cuestiona el espacio y el tiempo. Dos días antes en Brive la Gaillarde surgió por detrás como un ciclón para ir sorteando rivales y superarlos con una potencia inverosímil, con la velocidad de una bala. Entonces Cavendish festejó su segundo triunfo en este Tour, que quiso cerrar con otro triunfo, su cuarto consecutivo en los Campos Elíseos y el primero que logra un ciclista con el maillot arco iris. Una prenda que sólo puede llevar el campeón mundial actual en la prueba de ruta. Esta vez Cavendish no quiso ponerle tanta incertidumbre al asunto y fue más directo: trazó la curva final solo “para salir acelerando”, para que Goss sacase la bandera blanca en los metros finales y Sagan, el debutante que como Cavendish y Greipel ha conseguido tres triunfos además del maillot verde de la regularidad, tuvo que conformarse con el segundo puesto. 

Resultó un triunfo con sello colectivo. El Sky controló las tradicionales fugas –en general balas de fogueo– en los Campos Elíseos, arrebatos en grupo que apenas sacan unos segundos, por más que, entre otros, Voigt, Minard y Rui Costa se propusiesen que no fuese así. Cada uno de los miembros del Sky trabajó para preparar el terreno a Cavendsh: Rogers, Froome y quien le dio el último empujón fue el propio líder y vencedor del Tour, Wiggins, al que no se le cayeron los anillos para lanzar a su compañero. “Hemos trabajado mucho para este triunfo. Es de todos, también del maillot amarillo, que me ha ayudado. Es una victoria muy emotiva que nunca olvidaré”, concedió Cavendish, sonriente cuando le preguntaron por los Juegos Olímpicos de Londres: “Llevo todo el año preparándome. Creo que estoy en un gran momento”. Allí volverá a tener a su lado a Wiggins, vencedor de dos etapas de las seis que se ha llevado el Sky en la ronda francesa. Otra se la llevó Froome y Cavendish, mimetizado con los Campos Elíseos, alcanzó tres, como Sagan y Greipel. 

Alonso continúa en una nube en Hockenheim

El asturiano consolida su liderato con su tercer triunfo del curso y la sanción a Vettel con 20 segundos por un controvertido adelantamiento a Button

Alonso celebra su victoria en el podio.

Con lluvia o sin ella no hay piloto más en forma que Fernando Alonso (Oviedo, 1981) ni coche que haya evolucionado tanto como el Ferrari, mejorado en cuestiones capitales como la tracción y la velocidad punta. Nadie pudo con Alonso en el circuito de Hockenheim: resultó imparable en calificación e inalcanzable en la carrera, a pesar de la insistencia de Jenson Button y Sebastian Vettel, sancionado en los despachos por su adelantamiento por fuera del trazado al británico. Así que Vettel perdió la segunda plaza        –que recuperó el propio Button; Kimi Raikkonen ascendió al tercer puesto– y cayó al quinto puesto, por lo que también dejó de sumar diez puntos más. Un contratiempo para Baby Schumi ante su público y una gran noticia para Alonso, que en Alemania consolidó su liderato con el 30º triunfo de su carrera y el tercero del curso, por lo que tiene 44 puntos de margen sobre Vettel y 34 con el otro Red Bull, el de Mark Webber, que sólo pudo ser octavo. Kobayashi obtuvo una meritoria cuarta plaza. 

Continúa en una nube Alonso, que acumula 22 carreras consecutivas puntuando –está a dos de igualar el récord de Schumacher, séptimo en el GP de Alemania– y lleva 68 de los 75 puntos posibles en las últimas tres pruebas, pues el asturiano también ganó en Valencia y fue segundo en Silverstone. “La verdad es que yo no sé mucho de política, pero es cierto que la situación en España no está muy bien…”, bromeó Alonso, entrevistado en el podio por el tricampeón Niki Nauda, que en una entrevista publicada en El País dejaba claro que el piloto de Ferrari “sigue siendo el mejor”. Y lo lo volvió a ser a pesar de que, como reconoció, su F2012 no fue el más rápido. Lo compensó con un pilotaje excelente, poniendo décimas de por medio en cuanto sus únicos dos rivales en la prueba se le acercaban demasiado. A Button lo llegó a tener en el cogote después de que el de McLaren se colocase segundo adelantando una vuelta la segunda parada en boxes con respecto a Vettel. También supo contener Alonso al alemán, desquiciado con Hamilton, que se desdobló, algo que permite el reglamento. 

El enfado de Vettel

“El adelantamiento fue estúpido, ya que iba con vuelta perdida”, bramó Vettel, que pidió “sentido común” a Hamilton, que entonces, en el ecuador de la prueba, rodaba 18º, pero con mejor ritmo que los mejores con gomas nuevas. Forzado por las circunstancias, el británico ya había hecho dos pit stops después de haber pinchado una rueda en la cuarta vuelta tras pasar por encima de los restos de piezas en el trazado de los accidentes en la salida de Massa –Felipinho sólo pudo ser 12º– con Ricciardo y de Grosjean con Senna. Aunque sólo acabó retirándose Hamilton y lo hizo después de haber intentado adelantar también a Alonso, beneficiado de que su ex compañero en McLaren entorpeciese el paso a Vettel, lo que también favoreció a Button, que cada vez se acercaba más al alemán, al que superó desde la estrategia. Baby Schumi le devolvió la jugada en una acción controvertida y finalmente sancionada por la FIA para desconsuelo de Vettel, que antes del castigo se había defendido: “Se ha dado un ángulo muerto, estábamos en paralelo, por lo que no podía ver a Button del todo”. Su rival prefirió no valorar el adelantamiento. 

De la Rosa no podrá olvidar el suyo a Glock, ya que la acción le permitió superar por primera vez en el curso a un Maroussia y acabar 21º. Su cuestionado compañero Karthikeyan acabó el último y según TV3 podría dejar de ser piloto oficial de HRT para dejarle el volante a Dani Clos tras el GP de India de finales de octubre, cuando queden tres pruebas para el fin de un curso que ha llegado a su ecuador con Alonso en una nube. 

sábado, 21 de julio de 2012

Wiggins saca brillo a su corona en la contrarreloj de Chartres

El líder del Sky logra su segundo etapa en este Tour imponiéndose a Froome y a Luis León 

Wiggins celebra su triunfo en la contrarreloj de Chartres - EFE.

“All right! All right! [¡Todo bien! ¡Todo bien!]”, le gritaba un espectador cuando estaba a punto de llegar al último punto cronometrado, al kilómetro 48 de los 53'5 de la penúltima contrarreloj del Tour. Bradley Wiggins (Gante, Bélgica, 1980) escucha, sabe y siente que está rodando como los ángeles, que su depurada técnica de ex ciclista en pista le acompañan unas piernas finas, pero inagotables. Sólo se descarga, sólo se libera cuando cruza la meta como ganador de etapa y como vencedor virtual de su primer Tour. Entonces agarra con fuerza el manillar y se deja ir con el puño derecho soltando un grito de rabia, que bien sonaba a un “¿todavía pensáis que no soy un digno campeón?”. En Chartres Wiggins sacó brillo a su corona. “Ha logrado el mayor éxito de un deportista británico”, le elogió su compañero Froome, el único que le ha llegado a cuestionar el plan calculado al milímetro del Sky y que dejó en evidencia a su líder en La Toussuire y en Peyragudes. “No tengo problemas ni tensiones con él”, repitió por enésima vez Wiggins, al que estas semanas han torturado también preguntándole sobre dopaje y la ausencia de Contador y Andy Schleck. Se ha sentido un campeón infravalorado y de ahí ese grito, esa actuación tan excepcional en la última contrarreloj –también ganó la de Besançon–: aventajó en 1m 16s al propio Froome, que llegará segundo a París (a 3m 21s). Nibali, a 6m 19s, lo hará como tercero, la posición que ocupó en la etapa Luis León Sánchez, a 1m 50s. El murciano será una baza importante del equipo español en los Juegos Olímpicos, tanto en la contrarreloj como en ruta. 

Por una vez Wiggins estuvo a gusto entre periodistas y se permitió no calcular su discurso, ser más cercano y menos áspero: “Yo soy Bradley Wiggins y la verdad es que no me imaginaba escribir mi nombre junto a elegidos como Eddy Merckx”. Habló de su infancia, de aquel jovenzuelo que tenía la habitación llena de pósters de Indurain y que soñaba con los ojos abiertos en ser campeón en el Tour: “Quería vivir la misma sensación que tuvo el año pasado Evans”. La antítesis de lo que ha vivido en esta edición el australiano, desfondado en la montaña y muy menor en la contrarreloj, doblado incluso por su compañero Van Garderen en la pancarta de los últimos 20 kilómetros, segundos después de que Froome le quitase el mejor tiempo en el segundo sector a Luis León Sánchez, que antes de la aparición de la pareja del Sky se había imaginado, por qué no, festejando su segunda victoria en este Tour. Una prueba en la que el mejor español será Zubeldia, sexto, y en la que la penúltima etapa sólo tuvo emoción por el ganador de la misma hasta que Wiggins pasó por el segundo tramo cronometrado (30'5 km) y le sacó 54 segundos a Froome, mientras la realización mostraba la sonrisa de Luis León, sabedor que no iba a ganar. Al contrario de lo sucedido en las últimas ediciones, resueltas en el último suspiro, la televisión francesa sólo optó una vez por dividir la pantalla en dos para mostrar a Wiggins y a Froome, pero sin tiempos de por medio, sólo para para comparar su posición, la cadencia. El vencedor era un secreto a voces.    

jueves, 19 de julio de 2012

La liberación de Valverde en el Peyragudes

El murciano logra su victoria más épica en el Tour el día que Froome vuelve a poner en evidencia a Wiggins

Valverde aplaude en la línea de meta - AFP.

El ciclismo es pura poesía: se narra desde las entrañas, desde el contraste de unos paisajes generalmente maravillosos y los rostros desencajados de sus protagonistas, que con el tiempo han perdido atuendos, ya no parecen aviadores clásicos ni tampoco corren de noche. Pero hay cosas que no cambian, como la incredulidad de quien pedalea hacia la victoria de etapa. “Pasé miedo en los últimos kilómetros. Pensé que me cogían”, confesó Alejandro Valverde (Las Lumbreras de Monteagudo, 1980), que sólo se creyó que iba a ganar su etapa más épica en el Tour a 500 metros de la meta, poco después de coronar el Peyragudes, tras 35 km escapado en solitario, poco antes de coronar el Port de Balès, y pasarse todo el día entre los fugados. Abrió los brazos el murciano, sin fuerzas para más o quizás para saborear el aire y no dudó en señalar el logo del Movistar, el equipo que quiso esperarle en su larga sanción de 19 meses por su supuesta implicación en la Operación Puerto y aplaudió. Sobrecogido por la emoción y con lágrimas en los ojos, Valverde apenas tenía voz para decir que la victoria iba para el equipo, para su familia, para Xavi Tondo, su amigo y compañero fallecido el año pasado, y para quienes siempre le han apoyado: “Llevo mucho tiempo esperando esta victoria. Es una victoria muy trabajada”. Un triunfo de liberación para un ciclista fino y elegante. Puede que una concesión de Froome, obligado a ser leal al líder Wiggins, pero que al que con su actitud volvió a dejar en evidencia. Froome miró y remiró a Wiggins, aceleró el ritmo y le esperó, una y otra vez, dando a entender, que si no se escapaba e iba a por Valverde por no contradecir las órdenes del Sky. 

Sky es cielo en inglés. Y bien gris estaba cuando Valverde firmó el cuarto triunfo de su carrera -y el segundo español tras el de Luis León en Foix- en su temporada de regreso a la competición después de haberse cuidado, según sus palabras, mejor que nunca. De ser persistente y decirse a sí mismo que volvería para ganar. Es su quinta victoria del curso, la más significativa en un Tour muy duro para él, que luchaba para ocupar una plaza del podio y que se vio relegado a más de diez minutos de Wiggins tras la contrarreloj de Besançon, después de sufrir tres caídas y un pinchazo. Un golpe para Valverde, al que a partir de entonces poco le importó perder más tiempo: tenía entre deja y ceja ganar una etapa. Un triunfo tan grande que “borra todo lo anterior” y que le puede hacer replantearse correr la Vuelta, además de coger moral para los Juegos Olímpicos de Londres, a los que finalmente no llegará Samuel Sánchez, que se retiró hace unos días de un Tour desafortunado para los españoles.   

Valverde –y aquí volvemos a las cosas del ciclismo que nunca cambian ni cambiarán– reconoció haber convencido a Nibali para que abandonase el grupo de escapados, pues de lo contrario el Sky hubiese acabado neutralizándolos para evitar que el italiano se acercase a Wiggins. Del grupo de favoritos tiraría en la recta final el Liquigas de Nibali, que también tenía la ilusión de llevarse la etapa con su ataque final definitivo. Pero el Tiburón se quedó sin aliento ante Wiggins, Froome y compañía, aunque apenas perdió tiempo y, en teoría, su tercer puesto final no peligra. Del quinto al séptimo bajó Zubeldia, superado por primera vez en un Tour que vivió una jornada de liberación para Valverde, que acostumbrado a vencer en los metros finales se trabajó una victoria de principio a fin. 
   

domingo, 15 de julio de 2012

Luis León cumple con su idilio con el Tour

El murciano logra en Foix la cuarta etapa de su carrera en el Tour tras deshacerse del resto de fugados  

Luis León festeja la primera victoria española en el Tour - EFE.
Los imprevistos generan confusión y confundidos estaban Izagirre, Sagan, Casar y Gilbert: se hablaron con la mirada y no se entendieron con las palabras. Ninguno tuvo ni las fuerzas ni la capacidad de reacción para tratar de impedir lo que estaba sucediendo, que a once kilómetros de la meta en Foix el quinto fugado, aquel que acababa de llegar de la mano del propio Gilbert, lanzase un ataque que no fue contestado, un ataque definitivo. Tras probarlo en Le Toussuire y de repetirlo en Le Cap d'Agde, Luis León Sánchez (Mula, Murcia, 1983) cumplió con su idilio con el Tour en su tercera tentativa de esta edición,  escapándose de los escapados para poder disfrutar en solitario de las últimas pedaladas de la que acabó siendo su cuarta victoria en la ronda francesa, tras las de Aurillac (2008), Saint-Girons (2009) y Saint-Flour (2011). Éste es el primer triunfo español en una edición marcada por la sanción a Contador y las caídas de Valverde y Samuel Sánchez, que tuvo que abandonar hace unos días. 

Luis León cumplió con su ritual, con aquel que ha hecho este año para festejar dos etapas en el Tour de Romandía, una en la París-Niza y en la Vuelta a Castilla y León. Con el gesto que hizo tras ser campeón nacional de contrarreloj. En Foix lanzó besos al cielo, se santiguó y volvió a señalar y a dedicar su victoria a su hermano Luis León, fallecido en un accidente de tráfico en 2005. Luis León se lo dedicó a toda su familia en general, “que  siempre nos apoya en todo”, también en un Tour que estaba siendo difícil para él y para su Rabobank, desmantelado por las retiradas, hasta el punto de que “sólo quedamos cuatro” entre los 162 que sobreviven en la prueba. El último en abandonar fue Kiserlovki, el más perjudicado de la patética ocurrencia de algún espectador –o más bien boicoteador del espectáculo– de poner clavos en el camino, en la ascensión al Mur de Péguére. 

Hubo más de 30 pinchazos y Evans acumuló tres. Pidió con insistencia al BMC que le proporcionase una rueda trasera nueva y llegó su compañero Cummings, que también había pinchazo... A Evans le colocaron la de Moinard, pero volvió a pinchar, y luego tuvo problemas con la rueda delantera. Rolland quiso aprovechar la situación para escalar puestos en la clasificación y llegó a tener dos minutos de margen sobre el grupo del líder, Wiggins, y de su Sky, que una vez alcanzado el francés quiso ralentizar el ritmo para que Evans no se viese perjudicado por la bobada de algunos en un día precioso, “redondo” para Luis León, consciente de que en un final al sprint poco o nada tenía que hacer con Sagan, segundo por segundo día consecutivo. Fue sincero el murciano: “Teníamos en mente arrancar de lejos, era la única oportunidad”.  

La picadura de Lorenzo en Mugello

El mallorquín firma su quinta victoria deshaciéndose de Pedrosa, segundo, y aprovecha otro error de Stoner, octavo, para sacarle 37 puntos

Mugello celebra su triunfo en el GP de Italia. 
La mamba negra es la serpiente más venenosa del mundo y una de las más veloces, pues alcanza los 20 kilómetros por hora. Es inmensa, tanto que puede llegar a medir cuatro metros y medio, y debe su nombre al negro azulado del interior de su boca, que muestra cuando la abre para protegerse del enemigo. La mirada de la mamba negra paraliza a la víctima, por eso el diseñador del casco que Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987) estrenó en Mugello se esmeró en los ojos. “Son muy impactantes. Me gusta cómo ha quedado”, resolvía el mallorquín, que tiene la mirada de esa serpiente: es rápido y concreto como ella en cuanto ve la oportunidad. Así, al piloto le bastó con dejar pasar el primer giro para superar en el segundo a Dani Pedrosa con un interior aprovechando el poco hueco que tenía. Lorenzo no quiso escaparse de golpe para no castigar en exceso los neumáticos y cada vez que su rival le rebajaba la ventaja él le replicaba sin pestañear, hasta que en el ecuador del GP de Italia se escapó sin remedio y Pedrosa, con otro un mundo de margen con el tercero, entonces Stefan Bradl –acabó siéndolo Andrea Dovizioso– y preocupado por el neumático trasero de su Honda, optó por quedarse como estaba. Mientras que Lorenzo siguió acumulando vueltas rápidas, condujo “más fluido” y pudo disfrutar de sus últimos giros e incluso se permitió saludar un par de veces al público en la última vuelta. Con su quinta victoria del curso el mallorquín es más líder con 19 puntos sobre Pedrosa y 37 con respecto a Casey Stoner, negado durante el fin de semana y errático en la carrera, en la que tuvo una puesta en escena desafortunada y después se coló en una frenada. Stoner sólo pudo ser octavo.  


Lorenzo simuló la picadura de la mamba negra ante las cámaras. Un nuevo gesto para celebrar su tremenda regularidad esta temporada, en la que en ocho de las nueve carreras disputadas ha sido primero o segundo. Sólo tiene un punto negro el piloto de Yamaha, su abandono en Assen tras ser envestido por Álvaro Bautista, décimo esta vez y superado por Stoner en una acción polémica: el australiano le echó la moto encima para hacerse un hueco. El actual campeón no se encontró nada cómodo en su Honda y después de no puntuar en Sachsenring tras caerse en el último suspiro cuando trataba de adelantar a Pedrosa se vio partiendo quinto tras su peor calificación desde que aterrizó en Honda y superado por tres pilotos en una salida horrorosa. Cuando se salió del trazado bajó hasta la décima plaza y sólo pudo mejorar dos posiciones, superando a Bautista y a Héctor Barberá, noveno. Mientras, la pelea por el tercer puesto ya no era una lucha exclusiva entre Bradl y Dovizioso, sino que también Hayden quiso añadirse al goloso puesto. 

También Valentino Rossi cuadraba sus mejores vueltas al final para hacer felices a los tifosi. Il Dottore estuvo atento para meterse por el interior y rebasar a su compañero en Ducati, a un Hayden que tuvo que apartarse tras una maniobra de Bradl. Rossi festejó su quinta posición, un logro para la máquina que pilota, y con uno de sus grandes enemigos como espectador. Max Biaggi fue el invitado de lujo de Lorenzo, que siempre le ha tenido como su ídolo. “Lorenzo está haciendo una carrera de control. Tiene mucha confianza. Si no pasa nada raro ganará en uno de los circuitos más bellos”, relató Biaggi antes de acabarse una prueba en la que llegó a tener casi seis segundos de margen. Todo un mundo ante un Pedrosa que se conformó con lo que tenía, que no era poco ante un colosal, primo hermano de la mamba negra. 


sábado, 14 de julio de 2012

Greipel devora a Sagan

El alemán empata a tres victorias con el maillot verde, al que supera en la meta por media rueda tras un gran trabajo del Lotto


Greipel celebra su triunfo en la meta - AP. 
Sacudido el Tour por el cambio de ritmo de Froome que dejó paralizado a su líder Wiggins a un suspiro de la meta en La Toussuire y del triunfo de David Millar, un “ex dopado que ha ganado limpio”, la ronda francesa vivió otro final de pirotecnia entre los dos de los corredores más explosivos al sprint: André Greipel (Rostock, Alemania, 1982) y Peter Sagan. Ganó el primero porque supo ponerse a la rueda del tercero, Boasson Hagen, por el que el Sky trabajó a destajo –incluso Wiggins puso su grano de arena para lanzar al noruego en los metros finales–. Ganó el primero, Greipel, porque se decidió antes que Sagan, con el que empata a tres triunfos en esta edición: “Me la he jugado al colocarme en la rueda de Hagen. Sé que es muy fuerte y que era una llegada muy ventajosa para él. Además, he visto que Wiggins le llevaba al sprint, así que he seguido con la idea que tenía. He tenido buen ojo”. No estaba en esa lucha Mark Cavendish, falto de forma este año, aunque es el actual campeón del mundo en ruta y el ciclista en activo que atesora más victorias en el Tour (21). 

Cavendish llegó a ocho minutos largos de un Greipel que no desaprovechó la ocasión que le brindaron sus compañeros del Lotto, inmensos para tirar del grupo de favoritos para desbaratar el sueño de Vinokourov y Albasini, los penúltimos en probar suerte. Tras alcanzar 22 segundos de renta, fueron alcanzados a 2'6 kilómetros del final y se apartaron a la derecha como hizo Luis León Sánchez, que atacó 300 metros después, aunque no encontró fuerzas para llegar primero a la meta. El objetivo del grupo de los siete escapados del día –entre los que estaba de nuevo el navarro Urtasun, que rozó la victoria en San Quintín, donde se impuso, cómo no, Greipel– y a los que se incorporó Morkov. El danés atacó, se lanzó a la aventura de pedalear en solitario, que por algo es el que acumula más kilómetros en fuga en este Tour: Morkov es el más combativo y la organización ya se lo ha reconocido dos veces. 

Cazado Morkov, lo intentó Evans con van Den Broeck, cuarto y quinto clasificados. El australiano busca su momento para tratar de estirar sus últimas opciones de revalidar la corona y de perder mucho tiempo más de tres minutos en la contrarreloj y en la etapa de La Toussuire. Van Der Broeck, por su parte, pretendía acercarse al podio de París. Pero ni uno ni otro tenía una historia tan redonda como uno de los fugados iniciales: Jimmy Engoulvent, otro francés extramotivado un 14 de julio, fecha clave en la historia de su país. De haberse mantenido fugado hasta el final, de haber cruzado  el primero la línea de meta tras coronar el Mont Saint Clair, de tercera categoría, Jimmy hubiese hecho un guiño a la expresión “los últimos serán los primeros”, fue fue el farolillo rojo la novena y la décima etapa. Pero su sueño se esfumó rápido y Greipel, gracias al trabajo del Lotto –“éste es el mejor grupo de compañeros que he tenido nunca”, reconoció, después de abrazarles uno a uno–, se llevó la gloria. Le sacó media rueda a Sagan, el primer agitador de un Tour que sigue liderando Wiggins gracias a que el Sky obligó a Froome en su famoso cambio de ritmo. El líder ya está decidido, por mucho que la carretera surjan dudas.   

domingo, 8 de julio de 2012

Federer amplía su leyenda: ya es heptacampeón de Wimbledon

El suizo se impone en cuatro sets a Murray en Londres y recupera el número uno mundial 


Federer festeja su triunfo en la central del All England Club - AFP.

Sólo los elegidos cambian el curso de la historia y vencen al tiempo. Sólo los singulares pasan a la prosperidad del deporte por ser más grandes que el resto. Roger Federer (Basilea, Suiza, 1981) simplemente es una leyenda, el mejor tenista de siempre, el único capaz de levantar 17 Grand Slam. Como Pete Sampras y William Renshaw ya es heptacampeón de Wimbledon después de superar por 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4 a Andy Murray en la primera final en Londres jugada bajo techo por la lluvia. El británico aspiraba a ser el primer jugador local en ganar en el All England Club tras Fred Perry (1936), pero acabó viendo a Federer superado por las circunstancias, arrodillado tras su triunfo, que le permitirá igualar la marca de semanas en lo más alto del ránking ATP de Sampas (286): “Definitivamente, éste es un momento mágico. En los dos últimos años he dejado escapar muchas ocasiones, pero nunca he dejado de creer y he recuperado la confianza”. 

Por más críticas que haya leído y escuchado Federer ha seguido cuestionando a aquellos que le daban como gloria perdida señalando, por ejemplo, que en sus dos últimas participaciones en Wimbledon había caído en cuartos de final, algo anormal para quien atesora un récord casi inalcanzable de 23 semifinales de Grand Slam consecutivas. Esta vez en semifinales venció a Novak Djokovic, al defensor del título y al que ha arrebatado la corona mundial. Federer batió al serbio, contra el que había perdido seis de sus últimos siete partidos y en la final empató su estadística particular con Murray (8-8) después de vencerle en la central de Wimbledon. El británico, curiosamente curiosamente el mismo rival contra el que ganó su último grande, el Abierto de Australia en enero de 2010, se mostró frustrado tras su cuarta final alcanzada y perdida en un grande: “Me voy acercando”. Lo dijo mientras lloraba. Murray hizo de tripas corazón para continuar: “No va a ser fácil... Quiero felicitar antes que nada a Roger, no ha jugado nada mal pese a tener 30 años. Quiero agradecer al público su trato. Todo el mundo habla de la presión, pero la verdad es que el apoyo que he tenido ha sido estupendo”. 

La final se alarga por el parón por lluvia (4-6, 7-5, 1-1 40-0) y vive su momento más espectacular con 3-2 y saque para Murray. Empieza un juego interminable de 20 minutos, 10 deuces y en el que Federer desaprovecha hasta cinco pelotas de rotura. El suizo acierta con la sexta y un rato después logra su séptimo Wimbledon en la octava final. Sólo Rafa Nadal ha sido capaz de vencerle en una final en el All England Club. El nuevo número uno sueña ahora con el único mérito que le falta en un currículum repleto de títulos (75) y récords –ya es el segundo tenista más veterano en ganar un Grand Slam: 30 años y 355 días por los 33 años y 131 días de Andre Agassi–. Federer sueña con el oro olímpico en la ciudad en la que ha ampliado su leyenda.  

Webber le gana el pulso a Alonso en Silverstone

El australiano reivindica mejor trato de Red Bull con su segunda victoria del año y Vettel completa el podio

Webber salta en el podio de Silverstone - AP.

Tiene cara de superhéroe, pero papel de secundario. Muy a su pesar Mark Webber (Queanbeyan, Australia, 1976) sabe que es el segundo piloto de Red Bull, que mira con mejores ojos a Sebastian Vettel. El australiano lo descubrió hace dos años en Silverstone, cuando el equipo le quitó un nuevo alerón para dárselo al alemán. La réplica de Webber fue ganar la carrera y competir por el Mundial hasta el último suspiro. Tras un 2011 discreto, está brillando este curso, que comenzó con cuatro puestos consecutivos y en el que ya acumula dos triunfos. Es el único que lo ha logrado junto a Fernando Alonso, al que con adelantó a cinco vueltas para el final para asegurarse la novena victoria de su carrera en Silverstone, ahí donde se reivindicó en el pasado, además de recortarle siete puntos a su rival. Segundo en el GP de Gran Bretaña, Alonso conserva el liderato con 129 por los 116 del australiano y los 100 de Vettel, tercero, sólo pudo adelantar a un Felipe Massa excelente en la primera parada en boxes

Webber reconoció hace unos meses en El País que renovó por Red Bull porque no tenía otra opción, dando a entender que se hubiese ido a la mínima oportunidad apetecible que le hubiese surgido. No está a gusto viéndose segundo plato y se esmera para demostrarle al equipo que merece el mismo trato que el bicampeón Vettel. Quiere hablar en la pista con actuaciones tan completas como la de Silverstone, donde no cometió sus habituales errores en la salida, en la que se mantuvo segundo tras Alonso, el único de los primeros junto a Lewis Hamilton en partir con neumáticos duros. Un error de vista de Ferrari, que ha evolucionado tanto el F2012 que es competitivo en cualquier circunstancia, para marcar la pole en un trazado mojado y para opositar por el triunfo en un circuito repleto de curvas (18) y muy exigente con la aerodinámica. 

Remontada de Grosjean

Tras su última parada para poner las gomas blandas (vuelta 38) Alonso pudo mantener la primera posición, pero no pudo hacer nada para que Webber le adelantase en su segunda tentativa: “Mark venía demasiado rápido. Nos hemos tocado y lo importante era no forzar y acabar con cero puntos”. Con margen suficiente con Vettel, Alonso supo conformarse con el segundo puesto, mientras que su compañero Massa se esmeró en conservar el cuarto, su mejor posición de la temporada, pese a llegar a tener en el cogote a Kimi Raikkonen. Justo detrás del finlandés acabó Romain Grosjean, protagonista de una remontada fabulosa después de verse obligado de hacer un pit stop en la primera curva tras un choque. Aunque el de Checo Pérez y Pastor Maldonado se llevó la palma. El mexicano vio cómo el venezolano le iba sacando de la pista. Pérez acabó muy enfadado tras su retirada: “No es la primera vez que hace algo así. De la forma que se mantiene y te pelea la posición … Simplemente es muy estúpido”. Mientras que Maldonado lamentó lo sucedido –“la verdad, lo siento mucho”– y se justificó: “Tenía las gomas frías y se me fue la parte trasera del coche. Es un accidente de carrera”.   

El crecimiento de Ferrari ha sido inversamente proporcional a la caída de McLaren, que en Silverstone cuadró unos pit stops perfectos –los dos primeros fueron en 2'8 segundos, los mejores de la jornada–, pero vio cómo sus pilotos sumaban un papel que no se corresponde con su talento. Hamilton alargó al máximo el primer cambio de neumáticos –lo hizo en la vuelta 22– y no le puso las cosas nada fáciles a Alonso para adelantarle. El campeón de 2008 acabó octavo, mientras que Button, que no había superado ni la Q1, sólo fue décimo. Séptimo acabó Michael Schumacher, una tortura para su ex compañero en Ferrari Massa, que tuvo que dar lo mejor que sí para superarle. Felipinho también quiere reivindicarse como hace Webber, al que le están avalando los números. El australiano fue frío celebrando la victoria tras salir del coche: apenas un aplauso silencioso y un brazo al aire, pero después se desmelenó en un podio en el que el tricampeón Jackie Stewart entrevistó a los pilotos del podio. Una novedad acertada para acercar a la grada el testimonio de sus ídolos, por los que han pagado una entrada. 

Pedrosa se estrena en Alemania el día del fallo de Stoner

El australiano se cae en la última vuelta y cede el segundo puesto a Lorenzo, que recupera el liderato en solitario

Pedrosa celebra su primer triunfo de la temporada en Alemania - EFE.

Le quedaba menos de medio circuito para tratar de ganar la carrera. En el primer sector su rival le aventaja en 266 milésimas, pero cuando tenía previsto intentar su penúltima tentativa Casey Stoner perdió el control de su Honda y se fue al suelo para quedarse a cero en una prueba en la que pudo llevarse al menos 20 puntos. El australiano corrió directo hacia su moto, pero no pudo continuar y vio a lo lejos cómo su compañero Dani Pedrosa festejaba su primera carrera del curso, la sexta en su circuito talismán, Sachsenring, donde casi todos son buenos recuerdos a excepción de su accidente de 2008.  Vencedor de los tres últimos grandes premios de Alemania, Pedrosa dio un golpe sobre la mesa y ya tiene a Jorge Lorenzo a sólo 14 puntos. Al mallorquín sólo le faltó frotarse los ojos para valorar su suerte, la que le faltó en Assen cuando fue arrollado por Álvaro Bautista y tuvo que abandonar en la primera vuelta. Ocho días después Lorenzo acabó segundo a casi 15 segundos del ganador –tercero fue Andrea Dovizioso– y recuperó el liderato en solitario con 20 puntos de colchón con respecto a Stoner, tan regular que no se caía desde que Valentino Rossi se lo llevase por delante a principios del curso pasado en Jerez. 

“Stoner no quería dejarme ganar”, relató con una sonrisa, desinhibido, Pedrosa, muy contento tras volver a ganar nueve pruebas después. Frío en el trazado como no volverse loco por ponerse primero y agotarse como hizo en Holanda. Esta vez Pedrosa supo encontrar su momento, en el final de la recta, a 12 vueltas para el final para superar a un Stoner muy ambicioso que le persiguió hasta el límite y nunca se conformó con el segundo puesto. Al final el australiano lo perdió todo y le dio una alegría a Lorenzo, satisfecho en un día no podía con las Honda, “que estaban en otra dimensión”.   

Como piloto de una moto oficial de Yamaha es donde pretende estar el curso que viene Dovizioso, brillante para quitarle el último lugar del podio a Ben Spies. Dovizioso es de momento es el cuarto de la general, casi descolgado del trío de aspirantes, Lorenzo, Pedrosa y Stoner. Mientras que la remontada del día corrió a cargo de Bautista, que partió desde el último puesto por su sanción en Assen y escaló hasta la séptima plaza, justo por detrás de Rossi y dos puestos mejor que Héctor Barberá. Aleix Espargaró fue 13º e Iván Silva, 18º.