sábado, 2 de marzo de 2013

Remontada de plata para Higuero

El León de la Blume remonta tres plazas en la recta final de los 3.000 metros para dar a España en Gotemburgo su medalla 100 en unos Europeos de pista cubierta

Higuero celebra la plata en la línea de meta - Reuters. 

Antes de viajar a Gotemburgo Juan Carlos Higuero (Aranda de Duero, 1978) dijo ante los medios que iba con la emoción de un júnior, como si a los 34 años volviese a empezar en el atletismo. Me siento como el Higuero del año 2000, con la misma ilusión”, añadía Higuero, “Quiero dar mi máximo, en caso contrario me enfadaré. Y El León de la Blume cumplió con su promesa en el momento de verdad con una remontada difícil de narrar incluso viendo las imágenes a cámara lenta. Higuero pasó quinto con el ruido de la
campana de fondo que marca la vuelta final. Antes había sido uno de los cinco que habían aguantado el primer cambio de ritmo de Ibrahimov, el favorito que acabó ganando con autoridad. La que demostró Higuero en la última vuelta para superar primero a Carvalho y en la recta final, a un suspiro de la meta, pasar como un rayo ante Kowal y Ó Lionáird para morder una plata muy peleada, su cuarto metal en unos Europeos de pista cubierta –España–, tras otras dos platas (Viena 2002 y Madrid 2005) y el oro de Birmingham de hace casi seis años en el milqui. “Soy un corredor puro y duro de 1.500, aunque siempre tienes la alternativa de subir de distancia”, decía en una entrevista para Diario de Burgos después de no poder lograr la mínima para poder correr en Londres en 1.500 y 5.000 torturado por las molestias físicas –en un gemelo y una fascitis plantar–. Esta vez triunfó en Gotemburgo en el 3.000 -Alaiz fue séptimo- logrando su primera medalla internacional en una distancia en la que se siente a gusto.

Tanto que Higuero parecía muy tranquilo antes del disparo inicial y de que la retransmisión se entretuviese en enfocar en primer plano a Ibrahimov, Ó Linonáird, Calvalho y, de rebote –por estar al lado de los otros– los saludos a la grada del local Bouafif. El español demostró que merecía también que le tuviesen en cuenta con una actuación inteligente. Ni se puso nervioso cuando Ó Lionáird le pasó como un ciclón a 400 metros del final. Ni se desgastó cuando Carvalho trató de eliminar el número máximo de rivales a los 600. A 500 Ibrahimov se escapó sin remedio hacia la victoria y en los últimos metros Higuero remontó hasta alcanzar una plata histórica. Centenaria para la delegación española en unos Europeos bajo techo. 

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