domingo, 19 de mayo de 2013

La Liga del Hospi desde la grada

El conjunto de Miguel Álvarez se proclama campeón del grupo III de Segunda B y se jugará su pase a la categoría de plata con Jaén, Tenerife o Alavés

Jugadores y aficionados del Hospi celebran el campeonato de Liga - Foto: Toni Delgado. 


Parece que todo vaya a cámara lenta. Ángel Guirado (Málaga, 1984) se la acomoda y girándose sobre sí mismo remata ante Craviotto. El estadio se queda en silencio por la trascendencia de la jugada, que va a marcar el futuro de ambos equipos. Si entra, el Olímpic de Xàtiva se meterá en los playoffs de promoción de ascenso a 2ª y el CE L'Hospitalet perderá el campeonato de Liga del grupo III de 2ªB –a favor del Huracán Valencia, que ha vencido 0-1 en Badalona– y poder jugar la eliminatoria de campeones, de opositar con otros líderes de grupo y poder subir con una sola ronda. Guirado, centrocampista malagueño que juega con la selección filipina –su madre es de allí–, no acierta y se lleva las manos a la cabeza desconsolado. “¡Mi corazón!”, grita un niño en la grada, medio tiritando del susto y del diluvio que le está cayendo encima, pues va con pantalones cortos y no tiene nada con que protegerse. Es uno de los primeros en saltar al campo dos minutos después, en el 95, cuando el árbitro pita el final del partido: 0-0 y el conjunto de Miguel Álvarez sabrá su rival este lunes entre el Tenerife, el Jaén y el Alavés. Una bandera del Hospi se mezcla entre los jugadores y los aficionados locales y lo primero que hacen Craviotto y Valentín es consolar a un rival.

Bacari salta encima de la piña formada entre público y jugadores mientras suena el himno del club, seguido de un Follow the leader idóneo para la ocasión. La novia de Marc Pedraza se sube a él y se besan. Es la éxtasis para un equipo que hace poco más de un año y ante el mismo rival, también con un empate –en este caso a uno–, se quedó a las puertas de jugar las eliminatorias de ascenso. Aunque tampoco le hubiese valido ganar. “Todo el mundo sabía que íbamos a sufrir, pero ha merecido la pena”, se escucha en la grada. Es la misma voz que hace un rato ha reflexionado sobre el nombre del rival: “¡Qué pretencioso es llamarse Olímpic porque en Xàtiva no hay Juegos Olímpicos!”. Y la misma que le ha dicho al árbitro por activa y por pasiva que pite el final del partido tras la ocasión de Guirado, objeto de bromas por parte de la grada, que aconseja a su jugador Valentín, calvo: “¡Quítale la melena y hazte rastras!”. Guirado es muy protagonista en el campo, pues antes también había encarado sin suerte a Craviotto, genial para sacar la pierna. Con la pierna y la cabeza despeja Moyano una nueva acción de los visitantes, que protestan la amarilla a su capitán, Rifaterra. Un aficionado del Hospi opina lo opuesto: “¡Todo el partido igual 8, todo el partido igual!”.

Empieza a llover en serio y se encienden las luces del estadio, coincidiendo con la entrada de Najera por Pau por los visitantes y un centro-chut de Nando que Craviotto desvía a córner. “¡Sí se puede! ¡Sí se puede!”, gritan los aficionados del Olímpic, que todavía lo ven posible y se desesperan ante la salida de Craviotto, hábil para despejar con la cabeza ante Najera. Cirio exige a Francis. Belda le lleva la pelota a Manga para que saque, pero éste se entretiene. No tiene prisa y el árbitro le saca amarilla. Julio Rico remata de cabeza el segundo córner consecutivo y poco después se va cojeando y es sustituido                –había entrado por Corominas– por Peque. Quedan tres minutos más el añadido. Después, varios aficionados saltan al césped, en el marcador figura Campions y en la grada luce todavía más esa pancarta tan agradecida: “Un equipo inolvidable. Gracias por este sueño”.     

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