miércoles, 30 de diciembre de 2009

Despedida discreta a un año mayúsculo

Sada bota la pelota perseguido por Daniel lópez -EFE.


No se puede quejar el Barça del 2009, en el rozó el partido final en la Euroliga y recuperó su prestigio ganando la Liga y la Supercopa. Éxitos que logró cambiando sus piezas y siempre con Juan Carlos Navarro como referente. Pero la gran diferencia entre el curso pasado y éste no es otra que el cambio que hizo en el puesto de base. Donde antes estaba el defenestrado André Barrett ahora destaca Ricky Rubio, el faro de un equipo de fuegos artificiales en ataque y de inconformismo en defensa. Se despidió el Barça del año en casa y ante su afición, pero lo hizo de forma discreta ganando por 65-45 a un Sukuzi Manresa voluntarioso, pero ineficaz que alcanzó el descanso con tan sólo… ¡16 puntos!


Hasta siete estadísticas diferentes domina el conjunto azulgrana en la Liga ACB, de la que es líder con dos triunfos de renta sobre Caja Laboral y hasta tres respecto a Real Madrid y a Power Electronics Valencia. No es casual que el Barça sea, por ejemplo, quien más pelotas recupera. Una virtud que exige físico, intensidad y cabezonería. Cualidades que reúne gente como Roger Grimau y Víctor Sada (cinco rebotes, sólo superado por Boniface Ndong y Kaloyan Ivanov con ocho). Características en las que sobresale Ricky, que en unos días ha dejado en evidencia a todos aquéllos que proclamaban –y exigían– que lanzase más y mejor. A sus cuatro asistencias y rebotes, y dos recuperaciones el ex jugador del DKV Joventut sumó 12 puntos con un 3/4 en triples. Su decisión final de quedarse en Barcelona y aparcar su llegada a la NBA.


Montañez, muy desacertado


Ricky fue el primero en poner cordura a un Barça que salió excitado, excesivamente predispuesto a hacer más cosas de las que se pueden hacer por segundo. Una actitud que se tradujo en un sinfín de triples lanzados sin descanso y sin acierto, fomentados por la contundencia en el rebote ofensivo de los azulgrana y la fragilidad defensiva del Suzuki Manresa. Muy pequeños se sintieron los visitantes, que sólo resultaron competitivos en los primeros tres minutos con sus únicas rentas (0-4 y 2-4), hasta que Ricky anotó su primer triple. El fin prematuro del conjunto de Jaume Ponsarnau, que cedió ante el ímpetu de Navarro (20 puntos), el talento de Pete Mickeal (siete) y el terrible desacierto de Román Montañez, su referente esta temporada (-5, 1/6). Tanto se encogieron los visitantes que sólo aportaron doce puntos más antes de que el árbitro señalase que había llegado el tiempo para marcharse a vestuarios.


Le vino bien esa tregua temporal al Suzuki Manresa, especialmente a Rodrigo San Miguel, que está creciendo como jugador a un ritmo considerable y forma parte del selecto grupo de jugadores capaces de cambiar por completo el sino de un partido al ritmo de contraataque. Pero con el 34-16 y sin ayudas (sólo Cusworth superó los cinco puntos, 11 pero con 5/13) la intención de San Miguel se quedó en un gran tercer cuarto, cuando anotó 10 de sus 15 puntos y lideró a su equipo a ganar el cuarto por 13-19.


Poco más vería y disfrutaría el Palau, más preocupado por la salud de Ricky –abandonó el parqué doliéndose del codo derecho –que por un marcador discreto, pero suficiente. Salió fue un pequeño susto para el base, que volvió sin problemas a la pista para poder celebrar el 710º triple de Navarro en ACB, que permitió a La Bomba igualar el registro de Xavi Fernández, y el 711º y último del escolta internacional, que le dejó a tan sólo otro de la marca de Rafa Jofresa, el cuarto anotador histórico de la competición. El sábado (La 2, 18.00 horas) y en Bilbao Navarro tendrá la oportunidad de subir un escalón más. Su Barça intentará comenzar el 2010 con la misma solidez que ha demostrado en este año tan mayúsculo.


martes, 29 de diciembre de 2009

Exageradamente cruel, exageradamente fantástico

Jasen abraza a Clark, autor del triple decisivo -ACP Photo / A.M.


No hay victoria más celebrada que aquélla que se alcanza al límite. Y no hay derrota más inoportuna que la que llega cuando el triunfo es casi una realidad. Dos triples cambiaron el desenlace de lo que iba a convertirse en un triunfo balsámico del Real Madrid tras tres derrotas consecutivas en Liga ACB y sobre todo un revolcón sin excusas en casa ante el Barça. Pero esos dos triples, uno de Hernán Jasen a nueve décimas y a diez metros para forzar la prórroga y otro de Daniel Clark, a 5’6 segundos de acabar el primer tiempo extra, resolvieron el encuentro a favor de Asefa Estudiantes por 82-80. Así que los estudiantiles acaban el 2009 con la ilusión de alcanzar todavía la séptima plaza, la última que da acceso a jugar la Copa del Rey -la octava será para el Bizkaia Bilbao Basket como organizador-, y el conjunto de Ettore Messina, que lamentó haber perdido el partido dos veces, se despide del año retratado, pues donde hace unos días había contundencia defensiva y pragmatismo en ataque, ahora hay un equipo roto. Habrá quien asegure que en crisis. “Cada uno puede extraer las conclusiones que quiera”, declaró, lacónico, Messina. Su homólogo, Luis Casimiro, aportó, claro, una declaración totalmente opuesta: “Hemos creído que se podía dar la vuelta al partido cuando más difíciles se han puesto las cosas”.


Clark, un pívot inglés que el curso pasado tan sólo jugó seis partidos distribuidos en 48 minutos resultó el protagonista final de un partido que Asefa Estudiantes controló casi por completo y llegó a tener dos máximas ventajas de diez puntos (38-28 a los 16m 57s y 58-48 a los 29m 10s). Diferencias que obtuvo por su persistencia en la zona, donde tanto los exteriores como los interiores supieron buscar y encontrar situaciones relativamente cómodas para lanzar. Diferencias que se le escaparon siempre por el concurso de Bullock (18 puntos, 6/7 en triples), los contraataques de Darjus Lavrinovic y Novica Velickovic -24 tantos entre ambos– y el criterio de Marko Jaric, más (re)conocido en los últimos tiempos por ser pareja de la modelo Adriana Lima. No es Jaric lo que necesita el Madrid para suplir al lesionado Sergio Llull, pero el jugador serbio cuajó un debut más que notable con 12 puntos, ocho rebotes y cinco asistencias. Casi la mitad (14) que todo el Real Madrid, en el que Pablo Prigioni, por segundo partido consecutivo, tan sólo repartió una asistencia y se excedió lanzando triples (4/11).


Suárez, polivalente


Sufrió tanto el Real Madrid que sólo se puso por delante en el marcador a 4m 47s, para lo que necesitó un parcial de 0-9 (58-60) y cerrar su defensa de forma contundente, pues los locales se vieron obligados a buscar tiros lejanos ante la imposibilidad de romper la defensa zonal. Fue Jasen (15 puntos) quien rompió una racha de más de seis minutos sin anotar metiendo un tiro libre, poco después de un pase de Carlos Suárez (14) al tablero. El alero de Aranjuez recuerda por su polivalencia de otro Carlos, Jiménez: once rebotes, cinco asistencias, 14 tantos.


El máximo anotador de Asefa Estudiantes y del partido fue Nik Caner-Medley (19), quien con un triple volvió a poner por ventaja a su equipo (64-63 a 1m 31s). Después anotaría Velickovic, Jaric fallaría un tiro libre para el 64-67 a 22’6s, Clark pondría el 66-67 a 14’4s y a 13’3s Lavrinovic, desde la línea de personal, el 66-69. Messina ordenó no hacer falta y Jasen con un triple surrealista forzaría la prórroga, en la que de nuevo se recuperó el Real Madrid y a 22’3s se vio victorioso con el 650º triple de Bullock en Liga ACB. Ahí quedaban los tiros libres, sin fallo, de Oliver y Jaric. Y sobre todo el triple de Clark.


“La confianza tiene camino de ida y vuelta, Daniel ha tenido su oportunidad y me ha devuelto la confianza que he depositado en él”, concluyó Casimiro. Lo titulado: exageradamente cruel, exageradamente fantástico.


domingo, 27 de diciembre de 2009

Ricky y Vázquez machacan al Madrid

Ricky extiende los brazos para defender a Prigioni -EFE.


Una de las imágenes del Barça de Frank Rijkaard fue la de un aficionado del Real Madrid aplaudiendo un gol de Ronaldinho en el Bernabéu, reconociendo, a su pesar, la exhibición del eterno rival y de su icono de entonces. Más de cuatro años después de aquella secuencia y esta vez en Vistalegre gran parte del público aplaudió un alley oop de Fran Vázquez a asistencia de Ricky Rubio. Premió a los dos jugadores más excelentes –16 y 18 puntos, respectivamente– de un Barça soberbio que retrató a un Real Madrid desdibujado, sin ideas y con demasiadas bajas, especialmente debilitado sin Sergi Llull. El resultado (57-79) supuso la victoria azulgrana más amplia de la historia –hasta ahora el límite databa de octubre de 1980 con 19 puntos– y la confirmación de que el conjunto de Xavi Pascual está varias revoluciones por encima del de Ettore Messina, que no pudo inculcar en sus jugadores la palabra que más había recalcado durante la semana: tranquilidad. El Barça consolida su liderato con dos triunfos sobre el conjunto blanco, que ya comparte la segunda plaza con el Caja Laboral, que venció al Cajasol por 73-66.


A excepción de los primeros minutos, el Madrid siempre se encontró a destiempo en la pista, muy débil en el rebote (22 por 36) y demasiado inocente en ataque ante la mejor defensa de Europa. Pascual ha conseguido que sus jugadores apenas desconecten y se tomen el partido con la misma intensidad que exige un final ajustado. Y Ricky se siente muy cómodo, casi impasible, con esa exigencia. El base, que declinó una gran oferta de Florentino en verano, realizó un partido casi perfecto en lo colectivo y en lo individual: 18 puntos (su mejor anotación con el Barça) con 3/4 en triples, 3/5 en tiros de dos, siete asistencias… para un total de 24 de valoración. Casi la mitad que todo el conjunto blanco (52 por 101 de los azulgrana). Se doctoró Ricky ante un Pablo Prigioni desconocido y apático que sólo repartió una asistencia.


Zona 2-3 testimonial


Pero el jugador que dejó claras la diferencia real que hay entre unos y otros fue Vázquez, que machacó literalmente al Madrid con 14 puntos en los 7m 53s que jugó de la primera parte, en la que el Barça alcanzó los 21 puntos de ventaja (20-41 a los 18m 56s) después de ya haber doblado a los locales dos veces (16-32 y 18-36). La zona 2-3 planteada por Messina sin rebote era un mero trámite para un Barça que circulaba muy rápido el balón y disfrutaba al contraataque con Roger Grimau (siete puntos), Ricky y, por supuesto Vázquez. El encuentro no tenía –ni tuvo nada que ver– con el comienzo, muy parejo y en el que el conjunto blanco anotó sus primeras cinco canastas de dos y el Barça, las cuatro primeras. Darjus Lavrinovic era una mina y anotó ocho de sus 19 puntos en el primer cuarto. El pívot lituano fue de lo poco decente del Madrid junto con el inicio del tercer cuarto, cuando Jorge Garbajosa acercó a los locales (29-43 a los 21m40s). Un contexto en el que Llull, el jugador con más confianza de la plantilla hasta su lesión, hubiese venido como anillo al dedo –puestos a jugar al juego de las hipótesis–. La ausencia de Llull es el gran problema del Real Madrid, que sin él ha perdido sus últimos tres partidos en la Liga ACB. Menos importante es la de Reyes, puesto que sin su participación el equipo completó los primeros meses de competición con holgura, gracias, en parte, a la aportación de Novica Velickovic, que ante el Barça (dos puntos y 1/5) no aprovechó las bajas del propio Reyes ni la de Tomas Van den Spiegel.


La reacción del conjunto de Messina duró lo que Pascual tardó en ordenar tiempo muerto y dar un toque de atención a sus jugadores. Dos triples de la nueva pareja del Barça (Ricky y Juan Carlos Navarro) fueron la irrefutable réplica para un parcial de 0-12 que dio paso a la mayor renta del partido (38-66 a los 29m 28s). Una exhibición tremenda en la que Navarro tuvo extrañamente un papel secundario con tan sólo diez puntos (3/10). Resultó muy significativo que Vladimir Dasic anotase gran parte de los últimos puntos del Real Madrid. El jugador con un papel más marginal, titular por otra baja (Travis Hansen), fue el gran parche de una convocatoria que Messina tuvo que completar con tres jóvenes: Alberto Jodar, Víctor Arteaga y Miguel Molina. Ninguno de los tres jugó ni un solo minuto: eran siempre piezas para rellenar un hueco y sin opción alguna de ser soluciones reales. Situaciones que no le sirven de excusa al Real Madrid, que acabó oyendo los aplausos de parte de su público a Vázquez y Ricky, quienes más y mejor machacaron al Madrid. Los solistas de un Barça grandioso ante un rival muy menor.


Tucker, Tucker, Tucker

Tucker, autor de 33 puntos, lanza ante Berni -EFE.


Aristóteles defendía que la virtud y el virtuoso estaban entre el término medio, entre los extremos del vicio y de lo positivo. Un punto medio que Clay Tucker (Lima, Ohio, EE UU, 1980), como cualquier tirador que se precie, no acaba de entender ni de encontrar. Sus actuaciones le desmarcan del resto de compañeros a los que se considera especialistas en el tiro, pues pocos de ellos están capacitados para completar un ejercicio tan fantástico como el fue capaz de perpretar Tucker en Málaga. Su última canasta, la decisiva y al límite, pura demostración de ingenio y habilidad, supuso la culminación de la tremenda remontada del DKV Joventut para acabar ganando por 76-78 un partido que iba perdieron por once puntos (66-55 a 6m 38s). Las variantes defensivas (especialmente la zona 2-3) y Tucker, autor de 19 de los últimos 23 puntos de su equipo hicieron posible la proeza. Queda justificado que al jugador, que alcanzó los 33 tantos y 29 de valoración, le apoden Milagro. Tucker gestionó el agobio como una oportunidad, y puso la precisión necesaria: 8/11 en triples y 4/7 en tiros de dos… El contraste fueron sus siete pérdidas, fiel reflejo de la imprecisión e impulsividad del propio jugador y de su equipo en gran parte del encuentro.


El emotivo final fue lo mejor de un partido irregular entre dos equipos irregulares. Dos conjuntos que transcurridos tres meses de competición continúan buscando un manual mínimamente correcto de cómo actuar. Unicaja, con sólo seis triunfos, es la gran decepción del curso y tiene complicada su participación en la Copa del Rey de Bilbao. Objetivo casi conseguido para el DKV Joventut, un equipo (pre)dispuesto a la épica y los finales extremos, que alcanza por su barroquismo. Y su generosidad, pues por momentos se convierte en un distribuidor riguroso de pelotas: las pierde sin ton ni son, más por nervios propios que por méritos ajenos. En Málaga regaló 21 pelotas y le costó casi cuatro minutos anotar su primera canasta, un triple de Tucker. El recurso favorito de los verdinegros desde hace años, desde el retorno a Badalona de Aíto, ahora totalmente cuestionado en Unicaja. Al acierto de Tucker respondió con otro tiro de tres el otro jugador básico para los verdinegros en el Martín Calpena: Edu Hernández Sonseca, felizmente recuperado de una gripe y por fin utilizado lo suficiente en pista –aunque fuese por el pobre partido de Antonio Bueno, 0/2, cuatro personales y -4 de valoración–. Sonseca, que según aseguran algunos está/ estaba enfrentado con Sito Alonso, fue imprescindible para la remontada con dos tiros libres y un reverso al límite para empatar a 76 (a 50 segundos).


Dos formas de actuar


Transcurrió el partido con dos formas de actuar extremas y contrapuestas: el DKV Joventut se centraba en los triples (7/15 en la primera parte, 15/28 en total) y Unicaja encontraba con facilidad huecos en la pintura y anotaba al contraataque. Primero con Robert Archibald (8 puntos) y después con Joel Freeland (15) y Giorgios Printezis (14). Siempre con Carlos Jiménez como jugador más completo. A sus 33 años y retirado de la selección, el madrileño continúa siendo capital en el conjunto madrileño, que no acaba de encontrar un líder anotador de garantías. No lo es Taquan Dean, aunque contra el DKV Joventut alcanzase los 20 puntos (4/8 en triples) y opositase con Tucker, que empezó rematadamente mal el tercer cuarto con dos pérdidas consecutivas. Como al principio de la primer parte le costó encontrar acomodo a los visitantes, que en cinco minutos perdieron otras cinco pelotas y encajaron un parcial de 13-3 con el que Unicaja logró su máxima ventaja (49-37). Desnortada y desquiciada, la Penya se comportaba como el perro que gira sobre sí mismo para morderse la cola y Bueno regalaba una técnica con sus dos tiros libres correspondientes para Dean.


Unicaja bajó sus prestaciones y el DKV Joventut por fin se olvidó de las concesiones: mejoró en defensa y dispuso del orden y el acierto en ataque, con Tucker y Sonseca como agitadores (60-55 a 7m 45s). Pero otra vez volvió a precipitarse y a complicarse y cedió hasta once puntos por abajo. Lo festejó el Martín Calpena. Lo vio posible el conjunto de Sito, el especialista del torneo en remontadas improbables. Así que Tucker empezó a hacer honor a su apodo y a anotar con una plasticidad y una eficacia digno de estudio para cualquier psicólogo deportivo. Milagro Tucker sumó 19 puntos en los últimos 6m 24s y permitió a su equipo conseguir un triunfo completamente inesperado. Así es el jugador estadounidense, fichado para ser la piedra angular del nuevo DKV Joventut, agobiado económicamente y sin su último referente, Ricky Rubio, que fue a parar al Barça en una operación muy beneficiosa para ambas partes, pero que dejó al base como único culpable ante los aficionados. La Penya sonríe. El lema es claro: Tucker, Tucker, Tucker.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Jordi Sierra: “Alberto Contador es un tío limpio, honesto y sin la necesidad de chutarse ni EPO ni nada”

Jordi Sierra fue el fundador de la revista 'Super Pop' -escriptors.com.



Jordi Sierra (Barcelona, 1947) se define como un niño grande, como alguien que no le tiene respeto al riesgo de luchar por los sueños. En su caso disfrutar del suyo le costó dejar a una novia que le insistía en que dejase lo de escribir para un hobby de fin de semana y trabajase “en algo que sí te dé para comer”. “¿Si puedo trabajar siempre en lo que amo por qué tengo que dejarlo para los dos días?”, reflexiona ahora Jordi Sierra para Cronómetro de Récords. Es un hombre apasionado y enérgico que destila una seguridad en sí mismo –no le faltan varias abuelas– sólida y ciertamente contagiosa. Un pasado doloroso le sirvió para hacerse más fuerte y valorar lo que tiene. Como al ciclista Alberto Contador, al que admira y define como un “tío limpio y listo” y del que en verano le propusieron escribir un relato. El resultado es Querer es poder. Alberto Contador, editado por SM y que se centra en la época en la que el corredor estuvo ingresado en el hospital por un cavernoma cerebral congénito e ilustra pasajes que explican su pasión por la competición. El cuento presenta a un Contador convencido de poder volver a la bicicleta después de haber estado al borde de la muerte en la primera etapa de la Vuelta a Asturias, en 2005. Una historia de fortaleza.

Pese a que la conversación transcurre por teléfono, no cuesta imaginarse a Jordi Sierra gesticulando mientras habla y fruncir el ceño cuando se refiere a actitudes que no soporta. Asegura ser el autor español que más libros ha publicado y escrito, y recalca que el éxito –especialmente entre los más jóvenes– no ha cambiado su forma de ser ni de comprender y entender el mundo. “Tengo el mismo coche que hace 20 años”, añade para dar fe de que es un tipo sencillo sin más pretensión que contar historias y de aprovechar el tiempo al máximo para escribirlas. Le encanta viajar, perderse en islas perdidas –el 18 de enero, cuenta, se irá a una del Caribe– y no se permite descansar ni durante el tiempo que dura el viaje, en el que no deja de escribir. Salvo ir al cine por las noches no hace otra cosa.

¿Qué es la literatura?
Es la vida. Escribo desde que ocho años. Para mí escribir es como respirar, es algo mágico. Siempre deseé inventar historias.

¿El escritor actúa con las palabras?
No sé si es un actor. Creo que la energía está en alguna parte y que hay un tipo de gente que sabe escucharla. Y yo soy uno de ellos. De un periódico puedo sacar tres. La energía pasa a través de mí y sale convertida en una historia llena de palabras y sentimientos. Soy una especie de papel carbón.

¿Es como si las novelas estuviesen flotando en el aire y las cazaras como mariposas? Muchos escritores nos sorprendemos de que haya un libro parecido al nuestro en cualquier rincón del mundo o que un escritor se nos adelante en una historia. Todo se basa en captar o no la energía.

O en el olvido. Puedes escribir algo que consideras bueno, pero que realmente has leído en otro sitio o ya lo habías pensado y no te acuerdas.
Hoy en día, en el siglo XXI, el que crea que inventa algo se equivoca. Todo está escrito, todo está contado. La gracia está en cómo contarlo, en ser capaz de volverlo a contar de otra forma que parezca original, nueva y diferente.

Priorizando la forma con el contenido.
Sí. Cambian las palabras, cambian los gustos, cambia el público… Hay que adaptarse. Si coges un libro mío escrito con nueve o diez años [los tiene guardados en casa] verás que la forma de contar historias es la misma. Ya escribía como escribo ahora, evidentemente peor, pero con ese estilo rápido de palabra: frases cortas, puntos y aparte, mucho diálogo…

Un estilo muy directo que agiliza que escribas más libros seguidos.
No. Más no. Siempre he escrito igual. Lo que pasa es que hace unos años fui periodista, crítico musical, y estoy habituado a la rapidez. Soy lento pensando: un libro puedo tardar en pensarlo cinco, diez o veinte años, pero cuando tengo el guión hecho, me siento y lo despacho en una o dos semanas. Escribo como hablo y como pienso. No soy nada complicado, no tengo por qué demostrar nada a nadie ni pretender ser un intelectual… Quiero ser un contador de historias y tengo la facultad de saber contarlas. Comunicar es casi más importante que escribir bien, comunicar un sentimiento es fundamental.

Comunicar un sentimiento a un público más joven es más complicado. Al niño o al joven se le ha tratado siempre de tonto en televisión.
Los adultos te pueden mentir: “Me ha gustado mucho”. Pero un tío de 15 años te dice en la cara: “¡Vaya mierda!”. Y te deja frío. Son durísimos, pero tengo suerte. Me quieren.

¿Cómo se atrae a jóvenes que no leen normalmente?
Hago que les interese, que en el primer capítulo ya se metan el libro o que no puedan saltarlo en la página 30. Si lo consigo, ahí ya me pongo la medalla. Es un mérito, pero no es buscado. Escribo así. Meto poca paja, no me enrollo, no me voy por los cerros de Úbeda.

Tus libros, pues, son como un regalo desenvuelto.
Eso mismo. Mi máximo orgullo es que la mayoría de los maestros de España me lo dicen: “Macho, si quiero que un chaval no me tire un libro a la cabeza le doy un libro tuyo”. Eso me hace muy feliz.

¿Cómo te introduces en la literatura infantil? En 1978 habías sido finalista del Premio Planeta. Nada que ver.
Yo ya escribía mucho cuando era periodista, crítico y trabajaba de freelance, pero en 1978 hice un libro titulado El cazador, con el que gané el Gran Angular. Se lo di a Planeta, donde me dijeron textualmente: “Ese libro firmado por Hemingway se vendería mucho, pero firmado por ti, nada”. No sabía si ponerme a dar gritos de alegría porque me comparaban con (Ernest) Hemingway o a llorar por qué no me lo publicaban… Y lo típico, lo metí en un cajón. Hasta que en 1980 vi en un periódico que anunciaban el Premio Gran Angular de literatura juvenil y, claro, mi libro era de un tío de casi 60 años que iba a cazar un tigre. Hablaba de libertad, de independencia, de amor, de naturaleza… En el fondo sí que hablaba de valores que los jóvenes pueden entender. Lo envié y gané. Fue el famoso 23 de febrero del 81, el día del Tejero.

Vaya coincidencia…
Siempre pensé que el jurado estaba acojonado y escogieron rápido al ganador (se ríe). Aquel mismo verano el director de SM me dijo: “Oye, ¿harías libros infantiles”. Y le dije: “¿Yo? Si me encanta escribir…”. E hice como 60 cuentos. Volví a ganar el Gran Angular con …en un lugar llamado Tierra, empecé a ir a colegios… Me costó muy poco sintonizar con los jóvenes, pues veían que era como ellos y hablaba su lenguaje. Era normal que en siete de cada diez historias que se me ocurrían el prota tuviese entre 15 y 20 años. Venía de del mundo del rock, de estar con gente joven. Así que empecé a publicar mucho, a escribir aún más y bueno de ahí se ha creado la leyenda y se explica que esté a punto de llegar a los 400 libros escritos. Supongo que llegaré a finales del próximo año o a comienzos del 2011.

¿Sabes la cifra exacta?
Sí. Me estás pillando con el 389º.

¡…! ¿Cuál es la media por año?
No se puede hablar de medias. Publicados llevo 365. Hay muchos por salir y pendientes. Tengo ya concertados y programados para todo el 2010 y parte del 2011. Soy como una especie de fábrica creativa. Un bicho raro, lo sé. La gente lleva años pregúntame cómo me lo hago, que si tengo ayudas… Pero no tengo ayudas. Simplemente me gusta escribir. Por no tener no tengo ni secretaria. Mi mujer me ayuda de vez en cuando buscando algún dato.


Contador festeja su victoria en Verbier -EFE.


Más que una cuestión de disciplina, lo tuyo es pura pasión por escribir.
Y disciplina. Cuando escribo un libro me levanto cada día a las diez de la mañana, trabajo de once a tres, luego como y leo la prensa y continúo escribiendo de cuatro y media a ocho y media.

Eso, pura pasión.
Es pasión, pasión total. Mi forma de trabajar no tiene nada que ver con la de los demás autores, que preparan un libro y lo escriben. Yo a veces me voy a islas pequeñitas del Caribe, gotas de tierra en el medio del mar, y ahí puedo estar dos semanas haciendo guiones. Para mí un guión es la clave de todo. ¿Por qué escribo tan rápido? Porque antes he hecho un guión tan exhaustivo que en él está la esencia de cada capítulo, lo que hacen los personajes, lo que piensan, lo que son, la escenografía… A veces llega el verano y tengo hechos siete u ocho guiones ya a punto para ser escritos. Y en verano, que es cuando no viajo, estoy cuatro meses en una montaña encerrao haciendo un libro detrás de otro. Eso no lo hace nadie. Supongo que son facultades o genios que he cultivado durante toda mi vida. Tengo un libro llamado La página escrita donde lo explico.

Con tu fundación apoyas a jóvenes valores que quieren ser escritores.
Si Josep Carreras tiene su fundación es porque tuvo leucemia. ¿Por qué la tengo yo? Porque de niño mi padre no me dejó escribir porque decía que me moriría de hambre. Lloraba si me veía escribir. Y en el colegio me machacaron por ser tartamudo, me daban palizas los chicos mayores y me decían que era tonto. Era un pésimo estudiante… Lo pasé tan mal, nadie creía en mí ni apostó ni me ayudó que de mayor pensé en la gente joven que quiere escribir y a la que no se le apoya. Por eso les ayudo. Luego esta la Fundación en Colombia, donde en 2007 hicimos talleres con 108.000 chicos. Darle libros a todo ellos se dice pronto. ¿Sabes? Hace tres años el CIS hizo una encuesta a los padres preguntando qué querían y qué no querían que fuesen sus hijos.

¿Y qué salió?
Ganaron médico y arquitecto, y en último lugar quedaron militar y escritor. Esto te demuestra en qué país estamos. ¡La gente equipara al militar con el escritor! A mí que un hijo vaya a la guerra no me gusta, pero… que sea escritor. ¿Tan malo es?

Es un oficio que se relaciona con pobreza.
Mi santo padre me decía que me moriría de hambre, que nadie consigue ganarse la vida de esto. Y yo le decía: “Si lo consigue uno, yo seré ese uno”. Demostré que se podía. Eso sí, trabajando toda la vida como un burro. Escribiendo sin parar.

Y uno de tus últimos libros es Querer es poder. Alberto Contador. ¿Un encargo editorial? ¿Se te ocurre?
Yo no hago encargos. Nunca me ha gustado que me ha gustado, pero de vez en cuando me proponen cosas que me apetecen. Como esta vez. El ciclismo es un deporte que está tan maltratado, tan denostado con el tema de las drogas… Hacía tiempo que le seguía la pista a Alberto porque me parecía un tipo limpio. Espero no equivocarme. Mi olfato me decía que era honesto, bueno. Me parecía un ejemplo muy bueno para los chavales, sobre todo para reivindicar que no todos los ciclistas toman drogas. Y de ahí que dijera que sí.

¿Hablaste con Alberto y con su familia para escribir el relato?
No hubo tiempo. Era una cosa que me pidieron urgente: él estaba en el Tour y SM quería sacarlo para septiembre. Así que con lo que había leído de Contador, lo que conocía y lo que navegué por Internet empapándome todo salió el cuento. Además, tengo una suerte.

¿Cuál?
Soy bastante buen psicólogo. Voy a un país del mundo y estoy una semana en una ciudad y puedo hacer un libro y la gente se cree que he estado viviendo allí meses o años. Capto bien la esencia de las cosas. Esa capacidad me ha servido para las novelas, para crear personajes creíbles que realmente siento y vivo y que están tomados de gente real.

¿Y cómo nace el de Contador en el cuento?
A través de las entrevistas que leí y vi sobre él, de su sonrisa, de seguir etapas en el Tour… Todo me ayudó a entender cómo era, a crear ese personaje que está en el hospital y que dice que quiere volver a la bicicleta. Después puse cuatro o cinco pinceladas de su vida, de cuando ganó su primera carrera, de cuando era niño…

¿Escribir una biografía en forma de cuento hace que el personaje sea más próximo?
No sé. En el caso del libro que presentó Nadal [Juego, set y partido] sobre el niño que jugaba al tenis era un libro de amor al tenis. El de Ronaldinho [Querido Ronaldinho] es de cuando era el héroe en el Barça. Me encantaba su sonrisa: no era un futbolista que bajase del autocar serio y cabreado como el resto, sino que siempre estaba siempre riendo y le encantaban los críos. Así que hice un libro de amor al fútbol. Y éste de Contador… A mí me da vergüenza en verano estar sentado en una butaca viendo cómo suben el Tourmalet y están sudando como cerdos. Y pienso: “¡Y yo aquí sentado en la butaca!”. Me siento un poco culpable haciendo deporte de sillón. Y encima Contador es un tío limpio, honesto y sin la necesidad de chutarse ni EPO ni nada.


Contador sonríe tras ganar el Giro, en 2008 -EFE.

Un Contador que en el relato utiliza la frase “si tu vida se refleja en los ojos de los demás, rompe los espejos”. ¿De quién es?
Ésa es mía.

Un ejemplo más de que el escritor suele hacerse autopromoción.
Creo mucho en los espejos. Supongo que porque rompí un cristal. La gente joven busca espejos porque le faltan cosas. Debes buscar a alguien que sea un espejo para ti y para mí fue John Lennon y para otro tipo de chaval un futbolista o un cantante. Cuando eres un niño tienes que buscar alguien de quien puedas aprender algo, pero cuando ya has crecido, cuando ya eres una persona, hay que romper ese espejo. Sería el equivalente a lo de matar al padre que dijo Freud.

Contador enseña una serie de valores a una sociedad que los ha perdido por completo.
Sí. O casi por completo. Los tiene olvidados. Su historia me recordó a la mía, salvando las distancias. Con ocho años tuve un accidente en el que casi pierdo un brazo, me quedé sin los tendones del brazo izquierdo, casi me quedo con la mano agarrotada, la nariz se me quedó cortada, pasé la puerta de un cristal y me dieron 40 puntos. Tenía todo el cuerpo lleno de cortes. Fue cuando descubrí que escribiendo no tartamudeaba. Sólo tenía libre la mano derecha, podía leer pero era muy incómodo. Sólo podría escribir y dibujar. Nunca olvidé aquel accidente. Y el accidente de Contador, ése que le tuvo aparcado del ciclismo… Es un buen guión para contarles a los chavales. Él, que iba para ciclista bueno, se encuentra ante la muerte, la supera y puede volver a correr.

A veces es básico que te pase algo muy grave para darte cuenta de tu potencial.
Claro que sí. Hace dos años tuve un cáncer y lo superé. Al día siguiente de que me lo dijeron me levanté y escribí 15 folios como todos los días. No me sentí ni acobardado ni impresionado... Seguí escribiendo porque sabía que era mi gran defensa contra la muerte y en seis meses lo superé. Llevo dos años y, crucemos los dedos, no ha reaparecido. En ese momento te das cuenta de que no eres inmortal, de que a lo mejor no llegas a los 100 como es mi sueño, que te puedes caer en el camino. No me replanteé la vida, pero sí pensé en qué me faltaba por conseguir, qué había conseguido. El médico dijo que en parte lo superé por mi fuerza mental, por mi entusiasmo por no rendirme y por seguir riéndome de todo.

¿Qué diferencia hay entre el Jordi Sierra de antes y el de ahora?
La gente que me conoce dice que no he cambiado, que sigo siendo el mismo burro que he sido siempre. ¡Y me encanta que me lo digan! Para mí “hacer el burro” es estar lleno de vida. Mis ideas no han cambiado. Me lo recuerdan: “Ostia, si hay algo de ti es que con él éxito con los años cuanto mayor ni te has vuelto tonto ni te has creído que eres la ostia ni el mejor escritor del mundo…”. Yo también creo que es verdad. No me siento distinto. Claro, tengo más años, me canso antes para hacer según qué…

Hombre claro… (risas)
A veces me miro al espejo y pienso: “¿Dónde ha ido mi pelo largo sobre los hombros y aquella barba? ¿Y aquella pinta de rockero que te cagas”. Han ido al pasado, aquel tiempo de mi vida pasó.

Has escrito sobre muchos temas diferentes. ¿Realmente tienes tantos intereses?
Sí, soy ese niño curioso que salta de un tema a otro. Soy un crío: todo me ilusiona, siempre digo en los colegios que nunca pierdan la ilusión, que aunque sean viejos piensen que aún tienen que aprender algo, que sean esponjas porque el día que la vida deje de interesarles será como si muriesen en vida. Esos ancianos que piensan en jubilarse para descansar…

Ya…
Eso no es vida. Pinta, escribe, no te mueras en vida yendo todo el día en un parque. A los chavales les digo que la cultura no se acaba cuando acaba el cole, que cada día hay que aprender algo. Tengo 62 años, pero todo me sigue interesando. Voy al cine cada noche, veo películas sin parar y si hay algún país en el que no he estado y pienso que puede aportarme algo voy a conocerlo. Si me hablas de cualquier tema en el mundo y no te haré un doctorado, pero sabré de qué me hablas. A veces estoy dos semanas en una isla sin televisión, sin Internet, sin periódicos. Estoy allí pensando y escribiendo guiones, pero cuando vuelvo mi mujer me ha comprado el diario cada día y me tomo un día entero para leerlos, para saber qué ha ocurrido en el mundo.

¿Cómo se genera esa ilusión en los demás?
Soy la piedra que se tira a un estanque y provoca ondas que llegan a la orilla. Nunca he sido psiquiatra, pero he tenido amigos que me han llamado pidiéndome: “Jordi, estoy deprimido, ayúdame”. Suelo dar moral, energía y ánimos a la gente.

¿Hasta qué punto pueden generar inquietudes y metas en los jóvenes los iconos juveniles?
Los espejos están allí. Los roqueros tienen su leyenda negra –sexo, drogas y rock & roll– y los deportistas tienen su otra parte de aureola. Fíjate cuántos niños querían ser Ronaldinho hace cinco años y cuántos quieren ser Messi ahora. Es bueno que haya una estrella que arrastre, que motive a la gente joven. Pero lo más importante es que los jóvenes entiendan que sin sacrificio, sin esfuerzo, no hay nada. Hoy en El País [por el pasado lunes 21 de diciembre] había una entrevista [de Luis Martín] a Messi en la que decía que cuando llegó a España con 12 años lloraba en su casa sin que se enterase su padre, y con su madre y hermanos en Argentina. Pagó un precio por jugar en el Barcelona, para que le ayudaran a crecer. Y ahora le han dado el FIFA World Player y ha ganado el Balón de Oro.

Sin esfuerzo no hay nada…
Cierto, y además hoy en día, en España los jóvenes ven sobre todo El Gran Hermano, programas en los que sale gente que con todo el morro se hace famosa en dos días. El éxito será muy breve si el esfuerzo ha sido mínimo. ¿Quién se acuerda de la gente que ganó grandes hermanos? Nadie. Fueron famosos efímeros. ¿Y luego qué? Si tienes un don, pero no lo cultivas, se va a la mierda. Soy escritor, pero si no me dedicase a ello todos los días de mi vida… Nadie me enseñó a escribir, aprendí equivocándome y también pagué un precio. Lo importante no es que de repente Messi sea maravilloso, sino que pagó su precio para serlo, como tantos otros lo han hecho por sus sueños.

¿Pero hay tiempo para soñar en estos tiempos?
¿Para soñar? Es lo único que nos queda. Si un chico joven no tiene sueños…

Es un adulto con bata.
Voy mucho a colegios y cuando pregunto si tienen sueños dicen no tienen ni idea. “¿Qué vas a estudiar?”, “Ah, no sé” (imita la voz de un chaval pasivo); “¿qué vas a hacer?”, “ah, no sé”. Me preocupa porque los sueños son la clave de todo. Los importantes se tienen en la adolescencia y marcan tu vida. Te puedes reinventar con 30-40-50 años, pero a los 15 has de inventarte.

¿Qué elementos tiene un best-seller? Has perpetrado bastantes…
Tengo 80 obras con más de cinco ediciones. Para mí un libro con esas ediciones ya se puede considerar exitoso. Tengo muchos con 20, 25, 30, 45…. Entonces… no tengo ni idea. Escribo los libros, pero una vez hechos pasan a ser del público y de los lectores. Tengo algunos que me parecen maravillosos y que se han quedado en dos ediciones, y otros que me parecen de lo más normal con 25-30. No intento hacer un best-seller o un éxito. Escribo. Lo demás no depende de mí.

La fórmula, por tanto, son los demás.
Si fuese Josh Grisham o Stephen King tendría la respuesta. “Sí, soy Josh Grisham, hago un libro de abogados y sé que voy a vender un millón de ejemplares”. Pero sé que soy Jordi Sierra i Fabra, un español medio que hace novelas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

José Antonio Marco: “La defensa está siendo muy mala, tenemos que ser más duros”

Marco se ha formado en las escuelas del CB Murcia -ACB Photo.


“¿Marco? ¿El base? ¿El pequeñito? Ahora sale”, nos dice simpático el pívot Paulo Prestes, de 2’10. Segundos más tarde aparece José Antonio Marco (Abanilla, Murcia, 1989), de 1’78, el único de los jugadores del CB Murcia que no ha disputado ni un solo minuto en el Palau y, sin embargo, el último en salir de los vestuarios. Marco no pone inconvenientes en atender a Cronómetro de Récords después de firmarle a una joven oriental llamada Angélica. Habla sin rodeos, sin escudarse en falsas excusas para explicar por qué su equipo es el colista de la Liga ACB con tan sólo dos triunfos.


En muy poco tiempo has pasado de ser el gran héroe de la salvación ante el CAI Zaragoza, de empezar el curso con cierto protagonismo con Moncho Fernández a casi no jugar con Edu Torres. ¿Cómo te has tomado esta nueva realidad?

Está claro que hemos empezado la temporada mal y cuando sucede eso siempre hay que hacer cambios. Con Moncho estaba jugando bastante y ahora, con el nuevo entrenador, no lo estoy haciendo mucho. Estoy intentando entrenar al máximo para intentar ganarme la confianza de Edu. A ver si en los próximos partidos puedo participar un poco más.


¿Qué os exigía antes Moncho y qué es os pide ahora Edu? ¿Hay muchas diferencias entre uno y otro?

No. Edu tampoco ha tenido mucho tiempo. Lleva tan sólo unos días con nosotros. Básicamente nos dice que demos el máximo en la pista, que nos dejemos el alma y juguemos sin presión. Es complicado jugar siendo últimos y con la obligación de ganar todos los partidos.


Sois un equipo quizás un poco débil mentalmente, de extremos, capaz de perder dos partidos por 40 y 44 puntos y de competir contra Barça y Madrid. ¿Qué os falta para tener más continuidad?

Como dices hemos tenido muchos altibajos durante toda la temporada. Ha habido partidos como en el campo del Madrid o hoy (por el domingo 20) contra el Barça en los que hemos competido hasta el final, pero en otros como ante Meridiano Alicante o Cajasol que se puede decir que nos dejamos llevar cuando las cosas iban mal y hemos llegado a perder por 40 puntos. Es un aspecto que estamos trabajando, intentando ser más duros mentalmente y esperamos conseguir victorias en los próximos partidos.


Es una contradicción que siendo el quinto mejor equipo en rebotes (32’92 por los 34’92 de Caja Laboral) tengáis la peor defensa (84’33) y el tercer ataque más ineficaz (71’17). ¿Cómo se explica eso?

La defensa es mala, la defensa está siendo muy mala y si queremos mantenernos en ACB y ganar partidos tendremos que trabajarla más y ser mucho más duros. Somos un equipo que tenemos que llevar los partidos a 70 puntos. Si los llevamos a 85-90 está claro que perderemos muchos de esos encuentros.


¿La debilidad del equipo es el juego interior? Hoy al menos os habéis mantenido en el partido gracias sobre todo al acierto exterior de Delininnkaitis y Vujanic.

No me gustaría valorar si fallan el juego interior o el exterior. Somos un equipo y el equipo está último, una situación que es culpa tanto de los interiores como de los exteriores.


Os vinieron muy bien aquellas duras declaraciones de Moncho ganar al Xacobeo…

Eso fue un domingo que perdimos por 44 contra Alicante y el jueves jugábamos contra Xacobeo Blue:Sens. Está claro que en Alicante hicimos el ridículo como dijo Moncho. Sus palabras nos sirvieron de revulsivo y de acicate para intentar ganar el partido siguiente, en el que estuvimos muy bien en defensa, dejamos al Xaboceo en 66 puntos. Ése es el camino: estar duros en defensa e intentar correr en ataque.


Jugar con más alegría, sin estar tan atrancados. Lo que decías antes de jugar sin presión.

Es complicado. Somos últimos y estamos con esa presión de que tenemos que ganar y salir de allí. Edu nos está quitando un poco de presión para que juguemos más sueltos y cómodos y para que salga a relucir la calidad de cada jugador. Estamos encajando muchísimos puntos y somos bastante débiles en defensa. Si defendemos mejor y encajamos menos puntos, tendremos más confianza en ataque, para correr más al contraataque, anotar canastas más fáciles y creo que ése tiene que ser el camino.


¿Qué os ha dicho para relajaros antes del partido?

Nos ha dicho las cosas claras, que vencer en una pista como la del Barça en la que no ha ganado nadie durante la temporada es complicado. El Barça es el mejor equipo de Europa. Nos ha dicho que estemos contentos con nosotros mismos, que lo demos todo, que nos vaciemos y que fuera lo que tuviese que ser. Creo que el partido ha ido bien. Hemos hecho un buen encuentro y hay que seguir así.


Hablando de los mejores, ¿cuáles son tus referentes en la posición de base? ¿Con cuáles de sus cualidades te quedarías?

Prigioni es el que más me gusta por su tranquilidad y dirección. De Llull cogería su físico, su defensa y bueno en general esos dos son los que más me pueden gustar. El Barça tiene a Ricky, que es un excelente jugador, pero quizá Prigioni o Llull sean lo que más me gusten.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Triunfo de solidaridad, triunfo de liderato en solitario

Vujanic y Ricky luchan por una pelota -ACP Photo/ À. Caparrós.


Llega la época de regalos por excelencia, de Papá Noël y los Reyes Magos para los más pequeños y los que no lo son tanto. Un período complicado para aquellas familias, cada vez más, que tienen que hacer malabarismos para alcanzar el fin de mes o que no lo consiguen. De ahí que la ACB y Famosa hayan apostado un año más por una iniciativa singular: Encesta su juguete. Cada punto de los obtenidos en esta 13ª jornada valdrá por 30 euros. Lo recaudado se destinará a comprar detalles para los niños, para que también puedan jugar estos días tan especiales y comerciales. En el Palau se recaudaron 4.660 euros en el triunfo solidario del Barça ante el colista, el CB Murcia por 84-72. Una victoria que, tras la segunda derrota consecutiva del Real Madrid en Vitoria ante el Caja Laboral, permite a los azulgrana ser líderes en solitario por primera vez en el curso tras la segunda derrota conseguida del Real Madrid. La próxima cita, el domingo 27, enfrentará a los dos máximos favoritos al título en Vistalegre.


Tuvo el Barça un comportamiento irregular. Ofreció un primer cuarto y tercer cuarto excelentes (24 y 32 puntos, respectivamente), pero también segundo cuarto horrible, en el que después de ir ganando por 27-27 llegó a ceder por 31-32 (a los 18m 14s con Prestes como protagonista) y anotó únicamente diez puntos –el segundo peor balance del curso en un período, sólo superado por los nueve del tercer cuarto en Gran Canaria–. “Hemos estado correctos. No hemos estado a nuestro nivel”, recalcó en rueda de prensa Xavi Pascual, que le dio más importancia al resultado que al juego en un partido en el que en los momentos de mayor confusión de los azulgrana siempre apareció Fran Vázquez (18 puntos). El pívot gallego tiene en Víctor Sada y Ricky Rubio (ocho asistencias) una fuente de recursos inagotable que no desaprovechó para desengañar al CB Murcia en sus mejores momentos. Tanto en el ecuador del primer cuarto –cuando los visitantes dominaba por 12-13– como para marcar diferencias de nuevo en los primeros cinco minutos del tercer cuarto, cuando el Barça igualó su máxima renta en la primera parte (55-45) tras un triple de Juan Carlos Navarro (14).


La motivación de Vujanic


En medio cuarto los azulgrana superaron su pobre balance del período anterior. Una réplica contundente que no destempló al CB Murcia, que suplió las bajas prestaciones de sus pívots (Chris Moss se quedó en siete puntos) con el gran partido de los exteriores Tomas Delinnikaitis (13) y Milos Vujanic (26). Los dos bases del conjunto de Edu Torres –José Antonio Marco no jugó– se repartieron ocho de los nueve triples del equipo (9/19) y permitieron que los visitantes no tuviesen desventajas exageradas. No había nadie tan motivado como Vujanic, que nunca podrá olvidar que en 2005 llegó al Barça como fichaje estrella y no pudo destacar por las lesiones, que le permitieron únicamente jugar 40 minutos en Liga, repartidos en cinco partidos. Campeón del mundo con Serbia (2002) y de la Euroliga (2007) con Panathinaikos, Vujanic hizo un partidazo en cuanto a anotación, pero con puntos muy negros como ocho pérdidas. Ésa fue la gran diferencia en su duelo directo con Ricky, que sólo perdió una y recuperó tres.


El Barça no demostró las diferencias que deberían separar al líder del colista, que tuvo un rendimiento digno clavando sus medias hasta el momento: el CB Murcia 84 puntos (84’33) y anotó 72 (71’17), pero sin duda mejoró su imagen, aparcando ridículos pasados como ante el Meridiano Alicante (-44) y Cajasol (-40). En el Palau llegó a ceder por 18 tras varias acciones de Terence Morris, pero al final acabó minimizando la diferencia hasta los 12 puntos finales. En un triunfo solidario que le sirve al Barça para ser líder en solitario. Condición que deberá corroborar en Vistalegre ante el Madrid de Ettore Messina.