domingo, 31 de enero de 2010

Traje a medida del Barça en el Palau

Mickeal intena superar a McDonald y Moran - ACB Photo -Miguel Ruiz.


No hay expresión más contundente en el argot del baloncesto que hacer un traje, una frase que sirve para describir la superioridad absoluta de un jugador o de un equipo sobre otro(s). Ocurrió en el Palau el Barça, donde le hizo un traje a medida al Gran Canaria 2014, el único equipo que había podido vencerle en la primera vuelta. El triunfo, delicioso y concretado en 105-55, estuvo cerca de igualar la mayor ventaja en la historia de la Liga ACB, los 55 tantos de los azulgrana en su visita al Breogán Caixa Galicia (82-137) y también el triunfo del Real Madrid ante el Clesa Ferrol (116-61). Una marca que corresponde a la lejana temporada 1985-1986. Desde el curso 2000-2001 el Barça no había sido capaz de lograr 100 o más puntos en Liga.


Una cosa que lo que se quiere y otra muy diferente puede llegar a ser lo que ocurre. A Pedro Martínez le preguntaron poco antes del partido cómo tenía que jugar su equipo para volver a ganar al Barça. El técnico visitante respondió que la clave podía ser la agresividad –especialmente en defensa– y el poder jugar con transiciones rápidas. A Martínez le interesaba un partido defensivo y de porcentajes discretos. Es decir, un calco de la ida (67-65). Sin embargo, el encuentro nunca tuvo ese desarrollo, ni tan siquiera en los únicos minutos en los que el Gran Canaria 2014 resultó competitivo (10-14 a los 6m 14s). Los mejores instantes de su jugador más destacado: Jaycee Carroll. Misionero durante dos años en Chile, el escolta de Wyoming se presentó en el Palau con ocho puntos en cinco minutos y respondió a los dos triples de Juan Carlos Navarro con otros dos más.


34 de valoración

El duelo de anotadores también resultó muy desigual, pues si bien es cierto que La Bomba -quien es ya quien más partidos ha jugado en ACB con el Barça, 423, uno más que Epi- sólo aportó un punto más que Carroll (24 por 23), también es verdad que necesitó diez tiros de campo (anotó ocho) y dos tiros libres mientras que los porcentajes de la estrella visitantes resultaron muy diferentes (8/17 y cuatro tiros desde la línea de personal). Carroll fue prácticamente todo el Gran Canaria 2014, pues sólo cinco de sus compañeros anotaron y ninguno pasó de los ocho puntos. Los visitantes, además, sólo recuperaron dos pelotas y acabaron con un 34 de valoración, de los que 17 fueron de… Carroll.


No es el conjunto canario un grupo basado en individualidades, sino en un colectivo completo. Una idea que mantiene pese a perder cada año a jugadores importantes –este curso se fueron, por ejemplo, Mario Fernández y Carl English–. Gran Canaria 2014 no se clasificó para la Copa, pero aterrizó en Barcelona acumulando cuatro victorias consecutivas. Pero no llegó a aspirar a la quinta en cuento el Barça subió las líneas defensivas y empezó a jugar a placer. Las rotaciones de Xavi Pascual funcionaron a la perfección y poco importó que Erazem Lorbek se cargase con dos personales ni que Terence Morris estuviese vestido de calle por haberse lesionado en el último entrenamiento. Ahí estaba Jordi Trias, un jugador muy querido en el vestuario y en la grada que continúa empeñado en seguir jugando en el conjunto azulgrana pese a que dispone de oportunidades muy puntuales.


Trias tuvo una ocasión inmejorable para reivindicarse ante el Gran Canaria 2014 y curiosamente fue quien más jugó (22m 7s), aportando siete puntos (y otros tantos rebotes), tres tapones y cinco asistencias. Una menos que Víctor Sada y dos más que Ricky Rubio, que por segundo partido seguido tuvo una actuación muy discreta (cinco puntos, 1/4 en triples).


Will McDonald quien mejor expresó la frustración de los visitantes y acabó descentrándose más en protestar que en jugar –fue muy pitado en una acción en la que aportó a Fran Vázquez y se ganó una personal–. El pívot estadounidense estuvo presente en la última derrota del Barça en el Palau. Del 3 de enero del año pasado data la última derrota en cada de los azulgrana. Del equipo que le hizo un traje a medida al único equipo que le ganó en la primera vuelta: 28 asistencias, 16 triples, diez recuperaciones... La mejor forma de eliminar ese mal recuerdo.


Federer corrobora que es el más grande de la historia

Federer besa su cuarto trofeo en Australia -EFE.


La vida es un proceso irremediablemente burocrático. Dividida por etapas y estados de ánimo, casi siempre remite a papeleo y reclama paciencia: la inscripción en el registro civil, la matrícula del colegio, el instituto o la universidad, la búsqueda de trabajo y de pareja, abrir una cuenta de correo electrónico y hacerse una tarjeta de crédito, apuntarse a un curso de idiomas... Incluso los récords, las grandes marcas, son pura burocracia, pues dependen de los precedentes. A efectos estadísticos el mejor es quien tiene los registros más destacados. Así que aunque no hubiese discusiones al respecto a Roger Federer (Basilea, Suiza, 1981) se convirtió oficiosamente en el más grande la historia el curso pasado, cuando ganó por sexta vez Wimbledon, su torneo predilecto, en una final extraoridinaria contra Andy Roddick y en el que el quinto set duró 95 minutos y se resolvió en 30 juegos. Un triunfo que le permitió recuperar el número uno y superar los 14 Grand Slam de Pete Sampras, el más grande hasta entonces y presente en la grada. Bastante menos le costó, casi medio año después, ganar su cuarto Abierto de Australia ante un Andy Murray que desperdidició la posibilidad de ganar el tercer set con 2-5 a favor y sacando. Pero Federer, autoritario -"creo que he jugado el mejor tenis de mi vida"-, rompió el servicio del británico y acabó llevándose la manga y su 16º grande en el tie break, en el que salvó tres pelotas de set. El tanteo, 6-3, 6-4 y 7-6 en dos horas y 41 minutos, no admite dudas. Y supone el 16º Grand Slam del suizo.

"Los ídolos te inspiran. Me encanta ser grande", cuenta el suizo, al que sólo le faltan un par de detalles en su impoluto palmarés: ganar un oro olímpico individual (aunque en Pekín lo logró en dobles con su amigo Stanislav Wawrinka) y la Copa Davis. Federer es el tenista que más ha ganado en premios y no tiene entrenador fijo desde que rompió con Tony Roche en mayo de 2007. También es el jugador de tenis, tras André Agassi, que consigue ganar un Grand Slam después de haber sido padre. El suizo es el más regular en los mejores torneos, pues ha estado presente en las últimas ocho finales de Grand Slam, de las que ha ganado cuatro y ha perdido otras tantas. Tres de sus derrotas fueron ante el único rival que ha conseguido inquietarle en su reinado: Rafa Nadal. La última se remonta a septiembre, en el US Open y ante Juan Martín Del Potro.

Los gestos de Murray

Federer acabó el 2009 perdiendo en semifinales de la Copa de Maestros contra Nikolay Davydenko, ante el que había perdido sus 12 encuentros precedentes, pero le superó sin problemas en los cuartos de Australia, antes de superar en algo menos de hora y media a Jo-Wilfred Tsonga, subcampeón en 2008. Federer ha empezado el 2010 con un gran triunfo en Melbourne ante
Murray, que ya es número tres del mundo y forma parte del reducido grupo (formado por Novak Djokovic, Del Potro y Davydenko) capaces de discutir el dominio de la pareja Nadal-Federer.

Apodado Murrycane, Murray, un excelente tenista al resto y al revés. También alguien totalmente expresivo, de aquéllos que concentran sus emociones en la cara y concretamente en la boca. En sus gestos se resumieron sus escasas opciones durante el partido. El británico apretó los dientes en el séptimo juego del segundo set, sacando con 0-40 en contra. Remontó salvando hasta cuatro pelotas de rotura (4-3) y pidió más apoyo de un público entregado a su imposible causa. La reacción de Federer resultó perfecta: juego en blanco con dos aces y otros con el primer servicio y el resto fallido de Murray (5-3). El
número uno, el hombre de los récords interminables, también solventaría la última manga, tras remontar un 2-5 y rehacerse en el tie break.

Federer tiene 61 torneos, entre ellos 16 grandes (seis Wimbledon, cinco US Open, cuatro Abiertos de Australia y un Roland Garros). "Lo que Federer hace sobre una pista es casi ping-pong. La gente sólo debería mirarle a él, a sus pies, a su movimiento y no a la pelota", le elogia Rod Laver, el último en ganar los cuatros grandes un mismo año (1969). "Su palmarés aún sería mejor si no fuese por Nadal", deja claro.


jueves, 28 de enero de 2010

Desenlace lógico, pequeño bajón

Navarro intenta avanzar ante Batis y Homan -EFE.


Tal y como está planteada la Euroliga el Top 16 es un punto de encuentro entre equipos que cerraron la primera fase con números excelentes y equipos, que los hay, que se clasificaron para esta segunda fase con más derrotas que victorias. Y entre esos está Maroussi –Cibona y Zalgiris son los otros dos–, etiquetado antes de tiempo como el equipo comparsa del grupo E. Por lo visto en el Palau, el conjunto griego puede dar alguna sorpresa en un cuadro que se estrenó con la victoria de Partizán en Atenas o más bien con la derrota en casa de Panathinaikos, el campeón actual. Ocurrió que al Barça, el único invicto hasta ahora en el torneo, le costó más de lo esperado ganar por 79-69 a un combativo Maroussi y con un jugador con recursos para todo: Lucas.


Base de 1’91, Lucas pasaba por ser el relevo de Keys –ex jugador de CAI y Gran Canaria–, aunque promediase más puntos (10’3 por 9’8). Su técnico, Bartzokas, continuó dándole ese rol de secundario y no lo hizo saltar a la pista hasta el inicio del segundo cuarto, cuando los visitantes cedían por 19-5 ante un Barça que prefería jugar en la pintura. Mickeal, Ndong o Lorbek machaban el aro como si se tratase de un partido de exhibición: tan sólo les faltaba que alguien les dijera si la toma era buena o no. Sólo Ricky Rubio se salía de ese guión complaciente y acabaría el cuarto con -3 de valoración. No mejoró el base después y por primera vez desde que fichó por el Barça finalizó el partido con números negativos (-2, con tres puntos y pérdidas, y una asistencia).


El primer triple azulgrana


Conciente de sus limitaciones en un partido de correcalles, el Maroussi compareció con la intención de hacer correr el cronómetro lo más rápido posible y rentabilizar al máximo sus posesiones eternas. La idea no era despreciable, pero sus jugadores salieron superados por el escenario e incluso Kaimakoglou falló un mate completamente solo. En esas circunstancias, la idea era un desastre, y Lucas, en el banquillo, no podía disimular su desaprobación tanto por el planteamiento de su técnico y por la fragilidad mental de sus compañeros.


En cuanto Lucas entró en la pista demostró con hechos que el camino y el ritmo podían ser otros. Así que casi sin enterarse, en cuatro minutos exactos, metió 10 de sus 24 puntos, contribución más que suficiente para que su equipo rebajase considerablemente la diferencia (28-17 a los 14m 34s). Una situación que solventaría Juan Carlos Navarro (17 puntos) con el primer triple de los azulgranas, que alcanzarían su máxima ventaja (54-34 a los 25m 24s) con otro tiros de tres de Morris. Ahí surgió de nuevo Lucas, que encontró en Mavroeidis (12) y Calathes (13) unos compañeros solventes (57-49 a 8m 16s).


Más que buen juego, que también, el Barça necesitaba puntos rápidos. Y por fortuna para los azulgrana llegaron con tres triples consecutivos, el primero de Lakovic y los dos siguientes de Navarro (69-54 a 5m 52s). Triples que reconfortaron al público y que no desanimaron a los visitantes ni a Lucas, que todavía tendría tiempo para anotar ocho puntos más en dos minutos y medio. La próxima jornada el Barça visitará al Partizán y el Maroussis recibirá al Panathinaikos.


martes, 26 de enero de 2010

Agustí Montal: "Cuesta mucho tener una cantera que pueda dar jugadores"

Montal, de perfil, junto a una pintura de su querida Catalunya -Toni Delgado. 


Su primer recuerdo se resume en una imagen, la de su madre refugiándose en el metro de Urquinaona, y en un sonido, el de las bombas que estaban cayendo por Barcelona, en plena guerra civil. Su primer amor fue imposible y un flechazo: se quedó embobado observando cómo se peinaba una chica en su terraza y no supo reaccionar cuando a ésta se le cayó la pinta. “Aún vive y la conozco. ¡Cómo se reía cuando se lo conté!”, confiesa, divertido, Agustí Montal i Costa (Barcelona, 1934). Ésta es la última parte de la entrevista que concedió a Cronómetro de Récords. “Este chico, amigo, periodista y entrevistador dice que necesita fotos mías. ¿Tenemos alguna? ¿Puedes pasárselas?”, le pregunta por teléfono a Belén, su secretaria. “Me ha dejado agotado”, añade con una cara convincente. El tiempo de la entrevista (59 segundos más del límite pactado) también aparece en la dedicatoria personalizada del libro: “A l’amic Toni Delgado, amb tot l’afecte i agraint la seva llarga xerrada. Ben cordialment” (Al amigo Toni Delgado, con todo el afecto y agradeciendo su larga charla. Cordialmente).

- En su primer programa electoral como aspirante a la presidencia del Barça [en 1969 y bajo el título de Pla Montal] se apostaba por conceptos como autoridad, dirección y equipo de trabajo, mentalidad empresarial, tradición, fútbol vertical, estilo propio, cantera… y el lema era “Con el socio todo. Sin el socio nada”. ¿El club cumple esos puntos?
Creo que sí. Se ha comprobado que la cantera es importante. Después de mi presidencia hubo mucha discusión sobre ese tema. Cuesta mucho tener una cantera que pueda dar jugadores y es una cuestión que no queda reflejada en el balance económico. El fichaje de [Johan] Cruyff se amortizó con el año económico. Pero si miras el balance de todos los equipos, uno de los activos importantes son los fichajes de Kaká o de [Zlatan] Ibrahimovic y que deben amortizarse en unos años. En cambio, la cantera no la puedes activar. Se dice que mantenerla resulta más caro que fichar a gente de fuera. Eso no es verdad. Es verdad económicamente, pero después el haber mantenido esta escuela de jugadores de la que ha salido gente buena es importantísimo para el club.

- Siempre apostó por la idea de que todos los socios pudiesen votar.
Desde el primer día dije que tenía que votar todo el mundo. Tampoco estaba admitido porque querían [desde la dictadura de Franco] controlar todos los clubs y les daba miedo que 50.000 o 60.000 personas pudiesen votar lo que quisieran. Lo conseguimos cuando me fui.

- Al menos lo vio.
Pues sí. En cada asamblea de la Federación España había la posición del Barça pidiendo eso, que los clubs pudiesen tener una elección libre de la junta directiva.

- ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene como presidente del Barça?
Me levanté, hice un discurso, le dije a [Pere] Baret [el otro candidato] que si quería podría colaborar con nosotros, salí con un coche con el presidente de la Federació Catalana… Un grupo de gente me increpó, pero no les hice demasiado caso. Quizás era un inconsciente, pero estaba muy contento porque estaba seguro de que tenía colaboradores en mi junta que me ayudarían. Era un chaval joven que había tenido diferentes riesgos tanto en la época de estudiante como en las empresas: sabía que con constancia se podía tirar hacia delante.

- Siempre tuvo una visión muy polideportiva. No es una cosa demasiado común en los presidentes. Inauguró el Palau de Gel y el Palau Blaugrana.
He practicado muchos deportes. Los deportes que no eran el fútbol eran muy importantes para mí. Era muy discutible, ya que no eran rentables, pero mi idea era que el Barça tenía que hacer lo posible para que todos los deportes se pudiesen valorar dentro del club.

- Los periodistas de la época bromearon mucho cuando usted jugó contra el Barça…
Sí, con el hockey sobre hierba. Había jugado con el Barça juvenil, pero después también había jugado con el Júnior, con el que le hice un gol al Barça en un partido de veteranos. ¡Hicieron mucha coña!

- Un jugador le lesionó y le llevó a casa para curarle.
Sí, un jugador del Barça, el Doctor Cabot, el médico del club. Con un stick me dio un golpecillo como pasa normalmente. Me llevó a casa y me arregló.



Buckinghham fue uno de los entrenadores del Barça de Montal.


- Antes [en la primera parte de la entrevista] hablábamos de Cruyff, pero en sus memorias elogia a Vic Buckingham. ¿Cómo era como persona y como entrenador?
Era un gentleman inglés muy entendido en el fútbol, con una forma de ser muy inglesa, pero muy afable que supo hacer un equipo. Quedamos campeones de Copa en 1971 y resulta que ese año podíamos haber sido campeones de Liga… [el Barça quedó subcampeón con 43 puntos, los mismos que el Valencia]. Pero Buckingham tenía problemas en la columna vertebral y tuvo que irse. Era un enamorado de las relaciones con los jugadores. Ese hombre sabía hacer equipo y fue quien dijo que había un jugador importante en el mundo: Cruyff. Había sido entrenador del Ajax y había dirigido a un Cruyff muy y muy joven. Y lo siguió. Fue quien inició los contactos con el jugador.

- Me ha sorprendido que en el cartel de su reelección hubiese una referencia a la creación de una Liga europea de clubes. Parecía un proyecto más actual, de los noventa o de la primera década de este siglo.
En aquellos momentos había la Copa de Ferias, que se acabó [pasó a ser la Copa de la UEFA y ahora es la Liga Europa] y que el Barça consiguió el trofeo en propiedad [tras ganar en 1971 y en un torneo especial llamado Copa de campeones de Ferias al Leeds United, el último campeón; el propio Barça había sido el primero]. La Copa de Europa [ahora Champions League], que se inició con los campeones de todas las ligas. Pensaba que tenía que haber una Copa de Europa más amplia y eso era lo que proponía. Una Liga de Europa. Una idea que, de hecho, se ha consolidado de otra forma. No es una Liga Europea, pero es una Champions con tres o cuatro representantes de las mejores ligas y liguillas de por medio. Es una mezcla importante que ha dado muy buenos resultados.

- El perfil y la fisonomía de los jugadores ha cambiado mucho.
Están físicamente más preparados. Acabo de ver ahora a Puyol, al que conozco desde hace muchos años. Se ha levantado, me ha saludado. Es un hombre fuerte, duro, con una fuerza... Es totalmente diferente a los de mis tiempos.

- Cristiano Ronaldo o Beckham no tendrían porvenir en su época.
Pero a mí me gustan más los nuestros, ¿eh? Tanto Beckham com Ronaldo son figurines. Quizás no tengamos ninguno, pero hemos quedado campeones. Quizás el más figurín de todos sea el Ibra.

- ¿Cree que el márketing acabará por zamparse al deporte?
El márketing y la imagen son el 80% del deporte en estos momentos. Lo han fortalecido y promocionado. Cuando yo era presidente el 80% de los ingresos del Barça eran de los socios. El Barça tenía en el activo sus ingresos, pero no su imagen, que es la que vale más. Ahora el 80% es TV y márketing. Mientras sepamos gestionarlos bien desde un club que no tenga intereses partidistas, el deporte no será engullido.

- En su momento reconoció el error de no renovar a Rinus Michels y lo volvió a fichar.
La verdad es que en aquellos momentos Michels quería que se le renovase antes de acabar la temporada y el Barça, por una serie de circunstancias, decidió, decidimos, que viniese otro entrenador [Hennes Weisweiler, sustituido después por Laureano Ruiz] y después volvió Michels. Fue un error y fue un error. Hay muchos errores.

- No debió ser fácil admitir el error.
Los errores tienen que admitirse, sino siempre son errores.

- ¿Cómo vivió la muerte de Franco?
Me llamaron para decirme que se había muerto, fui al club y que el señor Joan Granados [secretario general] se puso a jugar con el busto de Franco y se tiró a Jaume Rosell [gerente] , que no pudo cogerlo... Creíamos que era de hierro y resultó que era de yeso. Se partió en varios pedazos.

- La historia se explica a través del deporte. Fue muy importante la vuelta a Catalunya de Josep Tarradellas y su discurso en el Camp Nou.
Fue uno de los actos más importantes. El retorno del presidente de la Generalitat [en el exilio] a Catalunya y que viniese al Barça y que se le pudiese dar el título de socio de honor... No es el hombre en sí, sino la institución que representa.

- Vivió años buenos y la casi desaparición de la industria textil en Catalunya. En 1989 tuvo que cerrar la empresa Montalfita. ¿Qué significó para usted y para su familia cerrar el negocio familiar?
Quizás también es otro error de futuro. Hubo los planes de reestructuración en la industria textil, pero en ese mundo en que se abrían las fronteras había otros países… Quizás la idea que tenía yo de que el textil fuese una industria capital no era suficiente, ya que una parte importante de los costes del textil es la mano de obra y había otros países como China en la que era mucho más barata. El textil todavía continúa un poco aquí dando muchas otras cosas como calidad y la innovación.

- El error fue no adaptarse a las nuevas situaciones.
Nuestra empresa, como tantas otras, se dedicó a invertir todo el dinero en la mecanización. Y a pesar de todo, no hubo opciones de seguir. Era mucho más fácil importar y vender aquí poniendo creatividad.

- En su momento Núñez le acusó de dejar el club en bancarrota.
Se equivocó totalmente y me callé porque me quiero más al club. No quería discutir.




- ¡Tuvo una familiar canonizada!
¡Esto te viene del cielo! Cuento en el libro [Memòries d’un president blaugrana en temps difícils] que había una señora que enseñaba a la gente de Arenys y se llamaba Paula Montal. Soy uno de los familiares más directos. La canonizaron y la hicieron santa. Le gustaba la parte social, ayudar a las mujeres. A principios del siglo XX muchas no sabían ni leer ni escribir. Después colaboró con las escuelas pías.

- ¿Cuál es el papel actual de la mujer en el deporte?
Cada vez es más importante. Tengo cuatro hijas y un hijo. Las cuatro son deportistas y tengo nueve nietos, y todos son deportistas. Incluso una nieta ha sido campeona del mundo de pádel. Las mujeres y los hombres estamos en un mismo nivel. Hay deportes que quizás son más para hombres y al revés, pero creo que la mujer es importantísima dentro del deporte en general.

- ¿Cómo recuerda a su abuelo [Agustí Montal i Biosca]?
Con ilusión. Pensar que un patriarca te decía “ven a trabajar conmigo”... Me inició a fumar puros, que ahora no se puede, y me daba medio puro que era el más malo. Él los fumaba con una boquilla porque así los apuraba más.

- Fue un hombre extraordinario si sus obreros lo sacaron de la checa.
Sí, eso es importantísimo. Mi padre se quedó aquí durante la guerra y estuvo colaborando con la gente de aquí. Había un malentendido en aquellos momentos. Hay un tono peyorativo de la burguesía. Hay tipos de burgueses. La que conocí era gente trabajadora que sólo ahorraba y se esforzaba para que socialmente la gente se mantuviese. Así era mi abuelo.

- Le encanta mirar el mar. ¿Qué piensa mientras lo observa?
Aún voy cada sábado. Tengo un barco. Hay gente a la que le gusta mirar la montaña. A mí me gusta el olor del mar, el yodo: he vivido en el mar.

- Le definiría como un hombre comprometido. ¿Con qué adjetivo le gustaría que le recordasen?
Comprometido, sí, que he estado al servicio y comprometido con mi país. Ya está.

- Nunca para. Cada día trabaja dos horas como presidente del Grupo Mutuam y otras dos de la Fundació Enciclopèdia Catalana.
Es una forma de ser. Creo que los jubilados podemos aportar nuestra experiencia sin querer darnos más relevancia que ésa. También sigo haciendo deporte y jugando al dominó. No podría ser un jubilado de los que se pasan el día paseando por el pasillo de casa. ¡Me moriría!

- Si pudiese ser presidente otra vez, ¿qué cosas volvería a repetir de su presionad, cambiaría y actualizar a los tiempos?
He escrito esto para que la gente se enterase de una etapa. Los jóvenes tenéis muchas más ideas, estáis mucho mejor preparados y sabéis mucho más qué tenéis que hacer. No podemos presionaros. Una cosa es la historia y otra el presente. Hoy en día el Barça es otra cosa, la juventud es otra cosa, el país es otra cosa. Es importante que todos nos sintamos ilusionados. Si tuviese que mirar atrás y ver qué cosas hice mal y cuáles no haría... Estoy muy contento de haber estado ocho años, ya que el Barça necesita cambiar a sus dirigentes. En principio espero que [los próximos] no hagan tantos pactos como yo, pero en aquel momento lo tuvimos que hacer. Y sobre todo espero que hagan más fuerte al Barça.

lunes, 25 de enero de 2010

Agustí Montal: “Aunque seas presidente del Barça puedes expresar que eres de una cosa o de otra”




Juguetea con el lápiz que tiene en la mesa: lo coloca encima y debajo de un libro, y también lo hace girar. Agustí Montal i Costa (Barcelona, 1934) no puede parar quieto. Es puro nervio. La demostración de que la edad es una cuestión de actitud más que de números. Por eso Montal presidió el Barça con tan sólo 32 años y no se acongojó por desafiar a la dictadura por defender a su club y reclamar libertad y respeto para Catalunya. Experiencias que narra con autenticidad en Memòries d’un president blaugrana en temps difícils (Memorias de un presidente azulgrana en tiempos difíciles), editado por Proa. Experiencias que explica con la misma naturalidad con la que habla: con muchos detalles y pequeñas digresiones. Al libro y a esta primera parte de la entrevista para Cronómetro de Récords les falta un elemento fundamental de la personalidad de Montal: la carcajada. Una carcajada sincera y contagiosa como la que suelta cuando recuerda que su familia quiso que estudiase violín, pero que a él sólo acabó sirviéndole para hacer “esto”. Por “esto” se refiere a hablar por teléfono con el aparato apoyado en el cuello: “El violín… haces así (gesticula con cierta gracia) y suena fatal… Cada vez que recuerdo que en los escolapios de Arenys de Mar me hicieron tocar ante el obispo…”.

- ¿Qué es lo primero en lo piensa cada vez que se sienta en su butaca del Camp Nou?
Ver un buen Barça y que tengamos suerte para ganar. Nada más. Lo mismo que cualquiera.

- ¿Añora algo de sus años de presidencia?
Nada. Estoy muy contento de haber sido presidente del Barça, de haber dado ocho años de mi vida al club y haber hecho lo que podía. Añorar se añoran otras cosas. Cuando estás fuera de Catalunya añoras no estar en tu país.

- Vivió tiempos de dictado y restricciones. Fue un presidente deportivo y social que se implicó en reclamar más libertades para Catalunya.
La verdad es que era un hombre deportivo y buen barcelonista al que le hacía ilusión practicar deportes. En aquellos momentos tocaba que el Barça, como sustituto de muchas cosas que no había, representara las virtudes y los defectos de nuestro país. A través del Barça, y queriendo que tuviese los mejores equipos deportivos del mundo, nuestra junta estaba muy dedicada al espíritu social de nuestro pueblo.

- Y también al de la lengua.
La cultura. La cultura, la lengua y todo lo que representa nuestro país y que muchas veces nos habían prohibido, y no sé por qué. La dictadura era muy agresiva con ciertas cosas, pero esa actitud nos hizo más fuertes. Si el Barça fue fuerte fue primero porque en los años veinte, y durante la dictadura de Primo de Rivera, le clausuraron el campo [el de Les Corts, la sanción inicialmente fue de seis meses, pero se redujo a tres] porque [en un partido de homenaje al Orfeó Català, el 14 de junio de 1925] se había pitado la marcha real española. El Barça se sentía ligado a algo que era normal y, además, patrimonio de todos, sobre todo de los catalanes.

- El Barça se ha hecho fuerte por las bofetadas recibidas.
Sí, pero no por poner la otra mejilla, sino por representar una cultura y un país que no se podían ni pueden perder. Hoy en día el Barça es un embajador importante de lo que es Catalunya deportivamente. En aquellos momentos hacía falta hacer ese juego.

- Y hacía falta promover el catalán…
Promoverlo no, defenderlo.

- En sus memorias explica que se inventaron que un niño se había perdido en el Camp Nou para anunciar su desaparición por megafonía en catalán.
Sí, sí. Oficialmente el catalán estaba prohibido, pero en casa y en el país se hablaba. Comenzamos así, intentando retransmitir en catalán y después apoyamos todas las iniciativas que representaban la cultura y la lengua catalana.

- Define ser presidente del Barça como “una sombra alargada que te persigue durante toda la vida”.
Así es al menos a mí. Este libro lo comencé hablando de cosas mías, pero nunca he podido aparcar el haber sido presidente del Barça en aquella época.

- La obra tiene un tono muy oral, espontáneo. A menudo pide disculpas al lector por sus digresiones.
Quizás sea mi forma de ser o lo que quería que fuese o como se me recordase a mí y a mis compañeros. Por nuestra espontaneidad y sinceridad.

- ¿Qué significa presidir un club como el Barça?
Depende de las épocas. Desde su fundación presidir el Barça suponía incentivar el deporte. Las circunstancias históricas hicieron que el Barça se posicionase como un representante de los defectos y las virtudes de los catalanes. Y como un medio de comunicación. Con la globalización el deporte se ha convertido en un gran foco de atracción. Cuando era presidente del Barça me habían dicho que el fútbol se acabaría porque era el opio del pueblo, pero resulta que en un momento como el actual hay más fútbol que nunca. El fútbol no es el opio del pueblo y sí una forma de expresión deportiva de un gran espectáculo. Continúa atrayendo a las masas.

- Tuvo un referente muy cercano para ser presidente.
Sí, mi padre [Agustí Montal i Galobart, 1904-1964] fue presidente del Barça de 1946 a 1952. Él tenía inquietudes y había vivido aquí la guerra civil y las luchas constantes entre unos y otros. De hecho, con el fútbol se canalizaba el mismo espíritu que yo quise seguir.

- ¿Qué cosas quiso continuar de su padre?
Las virtudes del pueblo catalán, del trabajo, la ilusión y el sentirse frustrado muchas veces porque no querían nuestra cultura. Fuimos los promotores e iniciadores de toda la industrialización de nuestro país en cuanto a las estructures empresariales y sociales.

- Me da la sensación de que usted está enamorado de la esencia del deporte, un aspecto que el deporte actual no tiene.
A mí me gusta el deporte actual como espectáculo, pero estoy enamorado del deporte en particular. En mi época de presidente y posteriormente siempre lo he dicho: el deporte es un principio muy importante para todos los jóvenes y también para los viejos.

- Le gusta el deporte sin dinero de por medio.
Así es.

Montal posa con su libro - Toni Delgado.

- Su padre presidió los actos del 50º aniversario del Barça y usted los del 75º. ¿Qué diferencias hubo entre una celebración y otra?
En la conmemoración de los 50 años la dictadura, tanto deportiva como política, era fuerte: había pocas iniciativas que no fuesen reprimidas. En cambio, en mi etapa podías ser más valiente porque, aunque no quisiesen admitirlo, la dictadura se estaba acabando. Nuestro pueblo se sentía más libre y si el Barça inauguró una serie de peñas fuera de Catalunya fue precisamente porque la imagen que había dado el club era de aroma de libertad. El 75º aniversario del club significó el resurgimiento de todos los representantes de la vida cultural, social, política y económica de Catalunya que querían estar al lado de un club de fútbol que los aglutinaba y representaba. El Barça sirvió de integración para toda la gente que había venido a Catalunya para trabajar y que se hizo catalana a través de hacerse primero del Barça.

- ¿Cómo podría definir el Barça en dos o tres frases?
- En aquellos momentos y antes era un club deportivo con una fuerza importante arraigada en el espíritu de nuestro pueblo. Ahora tiene la virtud de ser portador de una imagen deportiva que se conoce en todo el mundo.

- ¿Qué cualidades tendría que tener el próximo entrador del Barça?
Todas las cualidades que quieras y más. Hombre, lo que sí que es importante es que el Barça continúe representando a un pueblo y a un grupo de cosas que nos hacen ser diferentes de otros.

- En tiempos de bonanza deportiva es muy más fácil ser presidente.
Es más fácil a no ser que pierdas. Porque todo depende de la pelota y siempre no entra. Hemos tenido una serie de circunstancias que han hecho posible que el Barça gane seis títulos en un año.

- La lucha entre los candidatos será tensa.
Para la libertad de escoger es bueno que haya diferentes opciones. En la libertad de escoger hay la libertad de pensar de una forma u otra. En estos momentos el Barça es un club de futbol importante y hay gente que quiere que se gestione de una forma o de otra. A mí ya me va bien que el Barça tenga dos, tres o cuatro aspirantes. Lo que no entiendo demasiado es todo este show de los avales, pues un socio del Barça, aunque no tenga avales, tendría que poder ser presidente. Estoy muy contento de que en el Barça no se puedan eternizar los presidentes, ya que sino se creen propietarios. Cuando hace tantos años que la entidad es presidida por una misma persona ésta se cree el propietario.

- Y también se cogen una serie de vicios.
Sí. Por eso es bueno que haya elecciones y fair play, aunque eso siempre es difícil.

- ¿Tiene más o menos claro a qué candidato votará aunque no lo diga?
No, no lo sé. Ya me explicarán los proyectos. Cuando los conozca lo diré.

- ¿Cree que Laporta exagera en su discurso catalanista?
Es libre de hacer lo que quiera, yo también lo hice, aunque entonces no había partidos políticos ni líneas de actuación. Los gestos de cada persona son muy respetables. Aunque seas presidente del Barça puedes expresar que eres de una cosa o de otra. Me parece bien.

- ¿Hay una caverna mediática en Madrid?
La caverna mediática existe, es mediática y centralista y está en Madrid. En mi época se decía que era la Casa Blanca, que la Casa Blanca mandaba porque controlaba. Ahora la Casa Blanca no es Casa Blanca, pero los medios de comunicación tienen su idea de defender el deporte de una forma y los de aquí de otra. Lo que sí que hemos conseguido es que esta caverna mediática se pueda discutir aquí, pero que hoy en día el Barça en el mundo se conozca.

- ¿Qué diferencia hay entre el tratamiento del deporte de unos y otros?
La misma diferencia que hay entre otras muchas cosas que no son el deporte.

- (Gesto de dribbling con las manos) ¿Y en concreto?
Hombre, que unos piensan en el centralismo, en la historia de un país que es el vencedor y los otros pensamos de otra forma.

- Pere Baret [el otro candidato a la presidencia del Barça en 1969] le acusó de catalanista y nacionalista. Supongo que fue elogio para usted.
Me hizo ilusión. Eso estaba en el ambiente porque había un sector que no comulgaba con esos valores.


Cruyff marca el "gol imposible" ante Reina, del Atlético.

- Hablemos de los clubs. ¿Están más unidos ahora? ¿El Caso Heredia [la Federación Española negó la inscripción al Barça de Heredia, un jugador oriundo que “no se podía demostrar que era español”, matiz que no se había estudiado demasiado en otros casos] volvería a repetirse hoy en día? ¿Sería factible que un único club luchase por los intereses de todos?
Intenté que se crease la Liga del Fútbol Español, que separase a los clubs profesionales de las federaciones centrales. Esto hoy en día ya existe.

- Todo comenzó con el intento de fichar a Carlos Bianchi.
Las leyes en aquellos momentos… No podíamos ficharlo porque además de ser argentino, a pesar de que podríamos encontrarle la nacionalidad española como a Heredia o Cos, resultaba que había otra, que los jugadores que habían jugado con una selección no podían jugar aquí aunque fueran oriundos. Y Bianchi había jugado ya con la selección argentina.

- El partidismo era demasiado evidente: otros jugadores estaban jugando en la Liga y con documentación falsa.
En los papeles todos eran hijos de padres españoles, pero los documentos estaban falsificados, y cuando el Barça se metió decían que los nuestros eran falsos...

- Y por cuestión de derechos no se pudo fichar a Di Stefano.
De derechos, pero el Barça también falló un poco. La verdad es que el Barça se esmeró mucho y consiguió, en la época de mi padre, el fichaje de Kubala; después intentó fichar a Di Stefano, que no se pensaba que llegase a ser el gran jugador que fue. Pero el Barça se durmió porque había fichado a Di Stefano a un club [River Plate], pero él se había ido a jugar a Colombia [Millonarios] y ese equipo también tenía derechos sobre él. Supongo que se durmieron y el Madrid acudió.

- Seguramente habrá coincidido alguna vez con La Saeta Rubia.
Sí. Hace un par de años fui a su homenaje. Está viejecillo. Me dijo: ‘¿Sabe que podía haber sido jugador del Barça?’. Y yo le dije: ‘Sí, si le he visto en una fotografía vestido con la camiseta del Barça’. Fue un gran jugador. Quizás ahora se admitiría aquella sentencia de que jugase un año en un club y un año en el otro.

- ¿Entre dos clubs como Barça y Madrid?
No, no. Además hubo otras presiones políticas que hicieron que el Di Stefano fuese al Madrid. Al presidente del Barça [Enric Martí i Carreto] lo coaccionaron haciéndole inspecciones.

- Dice que el Caso Guruceta [árbitro famoso por pitar un penalti de Rifé sobre Velázquez en una acción cuatro metros fuera del área, en la vuelta de cuartos de la Copa del Generalísimo de 1070 entre Barça y Madrid en el Camp Nou] hizo que la afición se uniese entre ella y el equipo para formar un grupo fuerte y homogéneo.
Es verdad. Guruceta se equivocó o le hicieron equivocarse. No lo sé. Eso creó una presión ante la gente y desde la junta directiva actuamos con dureza. Muchos que no creían en la gestión de una junta directiva joven y con ganas de hacer cosas se sintieron identificados.

- Salió reforzado…
- Reforzado sí, pero eso lo he visto con los años….

- Sorprende que no tuviese miedo.
No tuve miedo excepto un día que el capitán general me llamó y me dijo que le fuera a ver. Le dije a mi mujer que ya nos veríamos en otro sitio…

- Pero no pasó nada.
No, no pasó nada.

- Con el Caso Guruceta se subrayó la rivalidad entre el Barça y el Madrid. ¿El deporte sin polémica tendría sentido?
En estos momentos ya sí. La rivalidad entre el Bayern de Múnich y el Barça o con el Manchester United no es una rivalidad de este tipo y en cambio llena los estadios. Es bueno que haya equipos tan diferentes como Barça y Madrid o piques entre conjuntos de una misma ciudad o de pueblos. Esto fomenta que la gente se interese más.

- ¿Qué significó para el Barça y para Catalunya el 0-5 en el Bernabéu?
Que no se dieron cuenta y les metimos (se ríe)… Ellos se pensaban ganar y fue el momento en que se demostró que también podíamos ganar nosotros. Fue una gran corrida colectiva.

- Y uno de los grandes protagonistas del partido fue Johan Cruyff, de quien asegura que es el jugador más importante de la historia del Barça porque lo relaciona. ¿Fue el primer jugador mediático?
El Barça siempre ha tenido jugadores mediáticos aunque fuese en otros tiempos. Defino a [Josep] Samitier como un gran jugador. Después viene la época de [Ladislao] Kubala, de Cruyff y ahora podíamos hablar de Messi. El fútbol es de equipo y eso es lo que han conseguido hacer los técnicos actuales. Cruyff en este sentido también lo era, era un hombre aglutinador. Sabía que además de ser un gran jugador el fútbol dependía de los diez que tenía al lado.

- Cruyff llegó a decir que si fuese técnico no aguantaría a un jugador como él. ¿Cómo era El Flaco?
No lo sé porque tenía muy separada la cuestión técnica, que era responsabilidad de los entrenadores, y la discusión con los gestores del club. Cruyff era un hombre hábil y un gran jugador que sabía que hacía de líder. Se necesitan líderes en este mundo. Y Cruyff era un líder natural.