domingo, 28 de febrero de 2010

Ricky roba, Grimau y Navarro sentencian en Sevilla

Morris intenta lanzar a canasta ante Triguero -EFE.


Sabe Joan Plaza cómo poner en máximas dificultades a Xavi Pascual, planteándole un ritmo bajo y pausado, pocos puntos y con el rebote, especialmente el ofensivo, como principal reclamo para conseguirlo. El planteamiento del técnico de Cajasol es efectivo y hace, por lo menos, que el Barça, acostumbrado este curso a aplastar más que a vencer, acabe por retorcerse para ganar al grupo de Plaza. Los azulgrana lo lograron por nueve puntos en el Palau, por cinco en la Copa del Rey y en esta ocasión por siete (64-71) en el Palacio Municipal San Pablo. Un par de robos de Ricky Rubio y los contraataques en el tramo final de Grimau (ocho puntos) y Navarro (18) acabaron por sentenciar un partido muy igualado desde el principio. El triunfo, el 21º en 23 partidos, es fundamental para el Barça, que refuerza su liderato con dos partidos de margen sobre el Caja Laboral, vencido por 86-85 en su visita al Gran Canaria 2014. Precisamente la cita donde los azulgrana perdieron su primer partido del curso.


El compromiso defensivo se impuso a la alegría en ataque y tan sólo en el tercer cuarto ambos equipos superaron el modesto límite de los 17 puntos. De hecho, la mayor renta del Barça y del partido fueron ocho puntos, logrados tras un robo de balón de Ricky a Calloway y que Grimau concretó en canasta (57-65 a 3 minutos). Una diferencia que premiaba la mayor consistencia de los azulgrana en el último cuarto y el desacierto en ataque de Cajasol, que sólo fue capaz de anotar seis puntos en los siete primeros minutos del último cuarto. Un contratiempo, en parte, mérito del Barça, más consistente por ser superior en los rebotes ofensivos (capturó cuatro de los siete en total). Hasta ese momento el encuentro había sido muy parejo, a excepción de ocasiones muy puntuales, como el inicio, con un 8-2 y especial protagonismo de Savanovic (20 puntos). El ala-pívot serbio, al que le gusta fotografiarse haciendo el gesto de capitán, fue un incordio para los azulgrana, a los que últimamente son vulnerables y les cuesta defender a los hombres más altos, como le sucedió en Atenas con Pekovic.


Los rechaces


Supo padecer el Barça para concluir el encuentro con relativa comodidad, sin tantos sobresaltos y como en el OAKA ante Panathinaikos, donde también se llevó un partido de diferencias mínimas, su gran dificultad esta temporada. La insistencia final de Douglas (17 puntos), recambio de calidad por la baja por lesión de Kirksay, resultó insuficiente para superar a un Barça con más banquillo y siempre con respuesta. Mickeal, Lakovic y Ndong remontaron el marcador inicial (14-15) y Navarro, con cinco puntos seguidos, distanció mínimamente a los azulgrana (18-23). Una situación que duró lo que tardó el Cajasol de aprovechar su mayor ambición y colocación en los rechaces debajo de canasta, el principal punto débil del Barça (30-32 al descanso).


Nunca cambió su filosofía el grupo de Plaza, siempre paciente para agotar la posesión cuando los azulgrana defendían bien y jugando a velocidad de crucero al más mínimo despiste visitante. El trabajo de Vázquez y Lorbek minimizó la obsesión desde la línea de tres de Navarro (2/11), la distancia desde la que anotó Ricky sus primeros (y únicos) puntos a los 26m 19s. El base azulgrana había pasado desapercibido en la primera parte, pero fue un gran agitador del resto de partido. Como Grimau, que con dos acciones al límite cerró el tercer cuarto (51-55) y contribuyó con Navarro y el propio Ricky a que el Barça reforzase su condición de líder con un triunfo competido en Sevilla.


Messi mantiene líder a un Barça con tesón

Messi festeja el gol de la victoria con Alves -EFE.



Sufrió y maldijo su suerte una y otra vez un Barça lleno de tesón, pero sin la fiabilidad que históricamente ha dispuesto en ataque. Messi encontró el gol balsámico a última hora, en el 83, cuando el Málaga esperaba una recompensa por su sobriedad defensiva y por haber sido capaz de igualar el gol inicial de Pedro. El tanto del argentino (2-1), precioso en su ejecución por la triangulación como conmovedor por la reacción de la grada, sabedora de la importancia que supone mantener el liderato con respecto al Real Madrid, que venció en su visita a Tenerife (1-5) y continuará a dos puntos.


Pedro y Messi simbolizan dos caminos opuestos para alcanzar el objetivo primordial del fútbol, que no es otro que es gol. Pedro es el exponente de la concreción. Sus tantos (16 en los 34 partidos que ha jugado este curso) responden al mismo patrón: remates al primer toque con la pierna o de cabeza, y tiros duros y secos. Pedro no se complica en regates ni filigranas como hace Messi. El canario no parece comulgar con la filosofía del equipo, pero se ha convertido en una pieza clave de un grupo liderado por el 10, más espectacular, superior en la técnica y con más experiencia. Pero ambos, siendo tan diferentes, se complementan sin pegotes.


“Desde el Mundialito de clubes le estoy dando muchos menos minutos de los que se merece. Lleva un año inmaculado”, le reconoció a Pedro Guardiola, consciente de que Messi se iba a llevar el titular principal. Messi, a su vez, empató provisionalmente los 17 tantos de David Villa en su pugna por el Pichichi. El argentino cambió su posición y jugó de mediapunta. “No hemos cambiamos el sistema”, subrayó el técnico azulgrana, que dejó claro a los periodistas que nunca había jugado con dos dobles pivotes.


La insistencia


Exigido por el triunfo de su rival directo por el título, el Barça compareció fiel a su juego de toque, presión y elegancia. El problema para los azulgrana llegaba en la zona de tres cuartos, porque antes, en los prolegómenos, se recreaba como siempre. Pero carecía de puntería y cierta maldad para elaborar acciones mínimamente peligrosa. Su valor era la insistencia, retratada mejor que nadie en Messi, que hacía honor a su sobrenombre de La Pulga avanzando por más que hubiese más de un defensor del Málaga estirándole de la camiseta. El 10 azulgrana perseveraba como su equipo, incapaz de tirar más de dos veces bajo los tres palos y de acumular un serial interminable de centros hacia quién sabe quién y chutes mansos a las manos de Munúa. Tan sólo Iniesta, en una jugada típica de resumen de un partido en el que se ha perdido, y Xavi de tacón de espaldas a asistencia del propio jugador de Fuentealbilla crearon peligro en una primera mitad bien competida por un Málaga muy bien resguardado atrás y que llegó a defender en alguna ocasión con hasta nueve jugadores.


Al Barça le sobraba elaboración y le faltaba maldad, la que le puso Pedro para, en una acción sobria, pero fantástica, conectar un tiro desde fuera del lejos y doblar las manos de Munúa. Suponía el premio a la insistencia de los locales, que habían padecido alguna vez, pues la propuesta del Málaga era la concreción y no necesitaba tampoco de grandes cosas para plantarse en la portería de Valdés. Sólo las suficientes para desequilibrar un partido al que al rival, por negado, hubiese necesitado que ampliasen las dimensiones de las porterías tanto a lo largo como a lo ancho. Y en una de esas acciones esporádicas, pero bien llevadas a cabo Duda sacó una falta que a punto estuvo de sorprender a Valdés. Era el minuto seis y a partir de entonces el Barça acumuló acumularía un serial de ocasiones, mientras el público cataba el ui y pitaba sin descanso a los dos jugadores más incómodos para la grada hasta el gol de Pedro. A Munúa por su actitud confesa (y respetable) de hacer correr el cronómetro bajo cualquier premisa, con cualquier excusa como gesticularle al árbitro o a sus compañeros. Mientras que el reproche a Weligton era un odio de hace meses, del partido disputado en La Rosaleda en el que el central no fue demasiado deportivo con Messi.


Curiosamente los dos más pitados fueron los mejores en los visitantes. Munúa salvaría un remate de cabeza de Ibrahimovic, que ha perdido elasticidad y brillo y al que se le ve torpón, muy alejado de su estado de forma y de confianza con el que empezó su andadura en el Barça. El delantero se frustró cuando el árbitro le anuló el tercer gol por una falta a… Weligton, omnipresente, que le ganó la posición. El defensa, eso sí, no había podido hacer nada en el gol del triunfo de Messi, cocinado por Xavi y Alves, que reaparecía de su lesión, y servido por Messi. El tanto que acabó por desfallecer al Málaga, que había empatado con un gol de Valdo. Lo único destacable (y un gol es más que suficiente) que hizo el ex jugador del Espanyol en su visita al Camp Nou, más allá de considerar que no hacía tanto frío para jugar con camiseta interior y cambiársela cuando entró en la segunda parte. El gol de Valdo, al contrario de lo que ocurre en otras ocasiones, no silenció al Estadi, más atento y animoso desde entonces. El gol de Messi fue festejado como si de un título se tratase. “Suerte que ha acabado, ha sido un suplicio”, suspiraba, casi sin voz, un periodista de una radio barcelonesa.


sábado, 27 de febrero de 2010

Bullock se reivindica en un triunfo de patio de colegio del Madrid en Alicante

Llull avanza ante Avdalovic-EFE.


Acostumbrado a ser un jugador decisivo desde que llegó a España en 2001, Louis Bullock (Washington DC, EE UU, 1976) ha tenido que asumir que no es prioritario para Messina, quien sólo le dio siete minutos en toda la Copa del Rey. “Algunos días unos juegan más que otros, pero hay que tener concentración y esperar el momento”, se ha cansado de repetir las últimas semanas Sweet Lou y volvió a hacerlo tras el triunfo de patio de colegio del Real Madrid ante el Meridiano Alicante (55-95). El escolta estadounidense -en caso de necesidad podría ser seleccionable con España- alcanzó los 15 puntos con un 3/5 en triples en un muy bien porcentaje de tres (15/23, 65%) de su equipo. Volvió a ganar el Real Madrid en una pista, el Centro de Tecnificación, en el que no vencía desde la temporada 2000-2001, cuando Bullock aún jugaba en el Adecco Milán (ahora Armani Jeans).


Más allá de la reivindicación de Bullock, el partido careció de interés deportivo desde el primer momento. Los locales sólo resistieron con el 3-2 (si eso se puede llamar resistir) tras un triple de Urtasun, la jugada en la que se refugió el Meridiano Alicante, impotente para frenar la velocidad y las contras del grupo de Messina, que al final del primer cuarto ya doblaba a su rival en el marcador (12-24). Llull fue el gran agitador en esos momentos anotando once de sus 16 puntos (acabó con 4/4 en triples). A sus 22 años, es el jugador más impulsivo y desequilibrante de este Real Madrid de deportistas experimentados y de jóvenes valores como Velickovic (ocho puntos) y Tomic (seis), premiado con la titularidad por su gran partido ante el Montepaschi de Siena, resuelto por Llull de forma extraordinaria y vital para el club para seguir aspirando a jugar los cuartos de final de la Euroliga.


Amistoso de pretemporada


El encuentro pareció más un amistoso de pretemporada en el que Messina probaba y daba buenos minutos a todos sus jugadores (todos menos Lavrinovic jugaron al menos 15 minutos) y con un Meridiano Alicante muy menor, limitado al propio Urtasun y a las canastas esporádicas e irrelevantes de Sow, Katelynas y Avdalovic. Sin duda quien más defraudó fue Stojic, que únicamente aportó dos puntos ante su ex equipo.


El de Quintana es el equipo más curioso de la Liga ACB, capaz de obtener victorias mayúsculas y perder por marcadores extremos. Probablemente al Meridiano Alicante más consistencia cuando se ve muy por debajo en el marcador, como le sucedió en el segundo cuarto cuando empezó a exhibirse Bullock y especialmente en el tercero ante el vendaval de Jaric (19 puntos). En dicho cuarto la diferencia pasó de ser -15 a -30.


La renta llegó a ser de 41 puntos (52-93 a 1m 40s) con el último triple de Llull. En un partido de patio de colegio, pura reivindicación de Bullock y que empezó con un merecido homenaje a Pedro Ferrándiz, el técnico más laureado de la historia del club blanco con 12 ligas, 11 Copas y cuatro Copas de Europa. Méritos casi inalcanzables. Eran otros tiempos.


jueves, 25 de febrero de 2010

Lakovic lidera una reacción prodigiosa de un Barça irregular que elimina al campeón

Lakovic intenta asistir a un compañero ante Batiste -EFE.


Complacido por su extrema victoria en la Copa del Rey, el Barça acabó celebrando un triunfo fantástico en Atenas por la repercusión inmediata que tiene –eliminar al actual campeón de la Euroliga, Panathinaikos– como por el cómo se produjo dicha victoria (67-70). Tras una reacción final ciertamente prodigiosa de los azulgrana, que en poco más de cuatro minutos pasaron de perder por once ganar por dos y que ya no cedieron. Todo empezó con dos triples de Lakovic (ocho puntos) y continuó con la determinación de Navarro (15) desde la línea de tiros libres. Un epílogo que no exime al Barça de sus vaivenes, de haber jugado su peor inicio del curso y de disputar minutos horribles entre el final del segundo y el inicio del último. Los azulgrana se impusieron, por tanto, en un enfrentamiento en el que fueron más dominados que dominadores y, previsiblemente, opositarán por la primera plaza del grupo E con el Partizán, vencedor en Belgrado ante el próximo rival de los azulgrana, Maroussis (79-76).


Antes de la Copa y, en unas declaraciones que no tuvieron excesiva relevancia, Ricky Rubio dijo estar convencido de que el Panathinaikos pasaría a cuartos de final pese a haber perdido los tres primeros partidos del Top 16. La interpretación de ese comentario era de lo más noticiable: el base venía a predecir, la derrota del Barça en el OAKA de Atenas. Una idea que tanto él como el resto de sus compañeros parecieron defender en varias fases del partido, especialmente en el inicio. Salieron los azulgrana desconectados, desordenados y confundidos. Cualquier calificativo negativo hubiese servido para describir su juego, actitud y predisposición. En Ricky comenzaba el caos, que terminaba en la pareja interior titular, Ndong y Morris, puros muñecos de trapo ante Fotsis y sobre todo Pekovic (20 puntos). La mejor defensa de Europa quedaba retrataba por completo ante un Pana que acertó en sus siete primeros tiros (19-5 a los 5m 43s).


Mickeal, clave


Al Barça le sobra seguridad en sí mismo incluso cuando no tiene motivos para tenerla. Saben reaccionar los azulgrana con la misma facilidad en la que se despistaron. En esta ocasión la transformación llegó desde el banquillo: Pascual cambió a todo su quinteto inicial a excepción de Mickeal. El único que se salvó de su equipo en el primer cuarto, en el que contabilizó sus puntos (20-14). También destacaría su sustituto, Grimau, quien poco después de comparecer en la pista encadenaría un par de triples para confirmar la reacción del Barça y proporcionarle su mayor renta (24-31 a los 15m 34s).


Inexplicablemente, los azulgrana volvieron a relajar otra vez, a ser un grupo previsible, inocente y al que coger un rebote le producía cierta urticaria. Y la consecuencia de tanta parsimonia resultó contundente: parcial de 11-0 y 37-33 al descanso. Un balance incluso peor si se suma a lo ocurrido en el tercer cuarto, hasta la segunda canasta en juego de Batiste (sólo ocho puntos) y el tiempo muerto de Pascual (53-42 a los 25m 42s): 27-9. Hasta ese momento el Barça fue tan efectivo en defensa como quien pretenda hacer una tortilla sin huevos, regalando hasta seis pelotas en dicho cuarto y dándole todo tipo de facilidades a Diamantidis y Spanoulis.


El quinteto más defensivo


Solventando ese déficit, se recuperó el Barça. Sólo se rehizo desde la defensa con el quinteto más adecuado para esa faceta de los que dispone. A saber: Lakovic, Basile, Grimau, Ndong y Lorbek. Se transformaron los azulgrana y quedó reducido a muy poco el Panathinaikos, frustrado por ver cómo en un santiamén pasó de vencer por once (61-50 a 5m 21s) a encajar un parcial de 0-10 con dos triples de su ex jugador, Lakovic (61-60 a 3m 12s). Con Pekovic ya eliminado, Vázquez hizo su primer y único alley oop del partido y participó en una triangulación espléndida que supuso el empate a 64 (a 1m 52s). Navarro anotaría a tablero, Lorbek fallaría dos tiros libres, pero de nuevo Vázquez, MVP de la Copa, cogió un rebote fundamental. La jugada acabaría con La Bomba lanzando, sin fallo, desde la línea de personal.


No se rindió el Pana y Diamantidis anotaría un triple a 11’9s (67-68). Ricky sacaría desde la mitad de la pista y Nicholas paró con falta a Navarro, que sumó dos tiros más. El triple de Nicholas no entró y Ricky cogió el rebote y tiró la pelota bien lejos para que se consumieran las últimas décimas. Seguro que no se acordaba de su extraño pronostico de antes de la Copa. Sí, su equipo ha eliminado al campeón. Un rival de peso menos en su camino hacia la Final Four de París.



martes, 23 de febrero de 2010

Fran Vázquez, camino de la madurez

Vázquez festeja el título de Copa -ACB Photo.



Hay deportistas a los que resulta imposible referirse sin utilizar frases condicionales ni teorizar sobre por qué no aprovecharon su potencial y quedaron encorsetados como eternas promesas, en el camino entre la solidez –y puede que el estrellato– y la pura normalidad. Fran Vázquez (Chantada, Lugo, 1983) estuvo cerca de quedarse para siempre en ese grupo de jugadores prescindibles y de ser recordado como quien se atrevió a renunciar a jugar a la NBA y desechó a continuación las ofertas de Madrid y Barça para fichar por un nuevo rico como Girona, ilusionado con la llegada de Akasvayu. Una apuesta que convirtió a Vázquez en el mejor pagado de la Liga ACB, con casi dos millones de euros entre sueldo y propiedades, pero que a cambio le hizo estancarse deportivamente. Para muestra, una imagen, la instantánea más recordada de su curso en Girona: Copa del Rey de 2006, Madrid, Vázquez ocultaba su cara con las manos para no mostrar su decepción por perder en cuartos después de haber fallado sus cinco tiros y cometer cuatro personales.


Poco quedaba del pívot solvente, atlético y dominante al que los Orlando Magic habían escogido en el draft de 2005 y que tantas veces había machacado los aros en Unicaja. Respondía más a un jugador confundido que al gran responsable de que la selección accediese a las semifinales del Europeo de Belgrado. Nada que ver con aquel líder descarado que forzó la prórroga ante Croacia con una canasta al límite y permitió a España acudir al Mundial de Japón de 2006, felizmente ganado y al que Vázquez renunció por molestias físicas. Marc Gasol, su sustituto, alcanzaría la madurez en dicho campeonato, mientras que Vázquez ya no iría convocado nunca más con España. Renunciaría a ir a Japón por problemas físicos tras otro curso complicado, esta vez en el Barça, con otro contrato sideral y, de nuevo, con un rendimiento alejado de dicho privilegio. Cierto es que durante los dos años y medio que compartieron en el club Dusko Ivanovic no le motivó ni mimó lo suficiente. Incluso hay quien defiende que reforzó su inconsistencia. Un pecado para Vázquez, que necesita sentirse y ser partícipe en el grupo y que confíen en él para rendir en condiciones. Un mensaje que entendió desde el primer momento Xavi Pascual, el recambio de la casa de Ivanovic después de que éste dijese, con todas las letras, que con esa plantilla poco más podía hacer. Pascual sí supo sacar provecho de un jugador que se estaba dejando a perder y al que ayudó a ser, por primera vez desde su llegada a Barcelona, un puntal del equipo tanto en España como en Europa. El curso pasado Vázquez logró sus mejores números en la Liga ACB (12 puntos y 6’6 en liga regular, 10’1 y 4’9 en playoff) y la ganó. Y ahora, con total merecimiento, ha sido nombrado MVP de la Copa del Rey de Bilbao, competición en la que promedió 12 puntos y 4'3 rebotes y siempre resultó capital en los momentos más comprometidos del grupo.


El Mundial


Vázquez vuelve a ser Vázquez. Hace un mes se convirtió en el mejor taponeador histórico de la Euroliga, y ya se le considera como un jugador imprescindible para el Mundial de Turquía del próximo verano, especialmente si se confirma la ausencia de Pau Gasol. Preguntado sobre esta cuestión nada más acabar la final impecable ante el Real Madrid lanzó pelotas fuera: “Yo me dedico a jugar y cuando llegue el momento, hablaremos”. Siempre ha sido un tipo de pocas palabras con los medios, quizás porque le dolió especialmente el tratamiento que tuvieron algunos medios de comunicación sobre su decisión de renunciar a la NBA y que justificó por “el miedo a no adaptarme y a no dar el nivel”. “¿Cobarde? No me siento un cobarde. No he renunciado de manera definitiva a la NBA”, se defendió, sintiéndose atacado, en aquel verano de 2005.


Se ha escrito y teorizado mucho sobre su carácter o sobre el supuesto poder en sus decisiones que tiene su mujer. También sobre polémicas sin sentido, como la que surgió tras un partido del Akasvayu contra el Leche Río Breogán cuando un periodista le preguntó cuándo volvería al lugar donde nació, Chantada: “Cuando voy, hay gente que habla mal de mí, y cuanto menos lo hagan menos iré”. Lo dijo únicamente por sus detractores, pero, ya se sabe, los tímidos tienen más números de que su mensaje se malinterprete: es fácil que no gestionen bien el tono y que, por tanto, suene a puya lo que no lo es. Tampoco se escapó del mal rollo su pareja, que según recogió el Diari de Girona supuestamente habría cuestionado el trabajo de Edu Torres, entonces técnico del Akasvayu. Ahora, por fin al margen de polémicas y rumores, y con la confianza de Pascual, Vázquez camina hacia la madurez en un Barça montado para ganarlo todo.


domingo, 21 de febrero de 2010

Campeón a años luz del aspirante

Vázquez se cuelga del aro ante el desconsuelo de los jugadores del Real Madrid -ACB Photo.


A años luz, a una distancia insalvable y sonrojante dejó un Barça fantástico, autoritario y coral a un Real Madrid muy menor (80-61) en una final a priori igualada que resultó la más desequilibrada con el actual formato, desde 1984. El grupo de Xavi Pascual resolvió su 21ª Copa del Rey en el segundo cuarto, cuando el conjunto blanco tan sólo anotó dos canastas en juego, momento en el que sobresalieron los dos jugadores azulgrana más sobresalientes durante el torneo: Ricky Rubio y Fran Vázquez. Ambos rivalizaron, en un duelo sano y delicioso, por el MVP del torneo. El reconocimiento acabó recayendo en Vázquez, que alcanzó los 14 puntos y cuatro rebotes por los 13 tantos y tres asistencias de Ricky. La elección del base como mejor jugador tampoco no hubiese sido injusta en un torneo que sitúa al Barça como referencia en España, pues ha ganado los tres últimos títulos ACB disputados: Liga, Supercopa y Copa.


Una entrada de Ricky inauguró el segundo período y el principio del fin del conjunto dirigido por Messina, totalmente incapaz ante la defensa de libro de los azulgrana, más mentalizados en el rebote, más afinados en el tiro y con la intimidación como argumento ineludible. Descompuesto e irreconocible, el Real Madrid se marchó al descanso con 40-25 en contra y diez pérdidas en su haber. “Ha sido la final soñada”, describió el capitán azulgrana, Grimau, el representante de un equipo que supo sostenerse en los dos partidos previos, citas competidas, apuradas y difíciles, para darse un homenaje ante el único rival que podía competirle de igual a igual en un partido ofensivo. En esta Copa el Barça siempre reaccionó en el instante concreto, como en su mal inicio ante Cajasol o para frenar a Perovic y Nielsen en la pintura. Apuros que, entre otros, solventó siempre la pareja más resolutiva del torneo. La repercusión de Vázquez y de Ricky fue creciendo según avanzaba la Copa: seis, 16 y 17 puntos el pívot gallego por los cinco, 14 y 13 de Ricky. “Hemos ido poco a poco. Si estás bien en defensa, tienes más facilidades e ataque”, resumió Vázquez, que habló en plural cuando nuestra compañera Àfrica de Miquel le avanzó que había sido escogido el MVP: “Me alegro, no lo sabía. Es un premio de todos”. No necesitó el Barça la mejor versión de su referente, Navarro, que finalizó el campeonato con 33 puntos, pero que presentó un porcentaje de tiro muy malo (6/15 en tiros de dos y 4/16 en triples): “Ha sido más fácil de lo esperado”.


Pitos a los Reyes


La tensión y la emotividad propias de una final entre dos equipos que se repelen y que a la vez se necesitan se redujo a los momentos previos al partido y por cuestiones extradeportivas, pues una parte del público del BEC de Barakaldo recibió a los Reyes con pitos, sonidos que se prolongaron hasta que acabó de sonar el himno español. La reina Sofía no pudo disimular el apuro y algunos jugadores, especialmente aquellos extranjeros que no llevan demasiado tiempo en la Liga, pusieron cara de no entender nada. Una vez más la política volvía a mezclarse con el deporte. En esto último, lo realmente importante en un evento calificado como tal, se vivió un inicio marcado por las imprecisiones y precipitaciones, con dos equipos que se tenían tanto respeto, que no miedo.


El Real Madrid empezó siendo muy superior en el rebote ofensivo (seis en el primer cuarto), un valor que le hacía minimizar sus pérdidas (cinco) y le permitía sacar segundas y terceras opciones que supo aprovechar: Jaric le bailaba a Mickeal y Lavrinovic empezaba a funcionar. Con dicho panorama, el Barça se vio obligado a mejorar su peor faceta en el torneo: el triple. Pascual ya había recalcado que no tendían opciones en la final si no afinaban la puntería desde la distancia, tras un 6/21 ante Cajasol y, peor aún, un 4/21, contra Power Electronics Valencia. Y la advertencia surgió efecto, con un 3/8 (7/22 al final) y dos aciertos de Basile, al que bien harían desde la dirección deportiva de ir redactando la ampliación de su contrato. Lo merece. Los azulgrana jugaban poco en la pintura, pero cuando lo hacían Vázquez sacaba pecho y machacaba (19-16, minuto 10). Hasta cuatro mates hizo el pívot gallego en la final.


La ironía del público


Una final que se acabó en cuanto comenzó el segundo cuarto. Mejoró el Barça desde la defensa -"nuestra identidad", dijo Sada-, por su sentido coral y la intensidad de cada uno de sus jugadores, independientemente de su rendimiento. Mientras que el Real Madrid era justo lo contrario, estaba atascado y ofuscado y tan sólo anotó nueve puntos (cuatro de tiros libres) en dicho período. Prigioni y Llull eran intranscendentes ante Ricky, Lavrinovic se mostraba como un pívot blando e inseguro, Reyes no estaba de acuerdo con los arbitros y Jaric parecía un anotador de terciopelo. “¡Eo, eo, eo, esto en un chorreo”, ironizaba el público en alusión a las desafortunadas (y pretenciosas) palabras del ex presidente del Real Madrid Vicente Boluda antes de una eliminatoria ante el Liverpool.


No rebajó su intensidad el Barça en la segunda parte con la fiabilidad de Mickeal (nueve puntos) y la elegancia de Lorbek (13), que festejó su 26º cumpleaños con un triunfo espectacular. Messina llegó a quedarse sentado en el banquillo cuando es puro nervio y no puede parar quieto nunca. Y ese pesimismo (o realismo) también se reflejó en sus jugadores. Tan sólo Velickovic (11) y Llull (10) se justificaron en un tercer cuarto todavía más desigual (64-37), cerrado con una canasta al límite de Grimau, en una jugada más propia de un partido igualado. Una acción que resume cuál es el mensaje que siempre ha inculcado Pascual: la relajación no tiene cabida en la pista. Por eso pidió tiempo muerto en cuanto su rival logró un parcial de 0-6 después de la máxima renta (68-41 a 8m 30s).


El técnico azulgrana tuvo el detalle de hacer debutar en la competición a Trias, MVP de la edición de 2007. Y el banquillo celebró la canasta del ala-pívot como si se tratase de la decisiva. Un ejemplo más del grupo humano que se ha congregado en el equipo azulgrana. “No hay individualidades ni egos. Todo el mundo trabaja por y para el equipo”, resumió Navarro. “Mañana tenemos que olvidarnos de todo. Nos esperan dos títulos más para ganar”, dijo, ambicioso, Lakovic. La Euroliga y la Liga son los próximos objetivos de un Barça que puede marcar una época. Tiene mimbres para hacerlo.


sábado, 20 de febrero de 2010

Estampida blanca, final mediática

Lavrinovic celebra en el banquillo una canasta de su equipo -ACB Photo.


Tiene Messina tantas posibilidades en su plantilla que se permite ciertas licencias, pues tener calentando la silla a Bullock y Vidal sería un sacrilegio en cualquier equipo. En el Real Madrid puede llegar a ser una anécdota. De hecho, ambos jugadores tuvieron que esperar a semifinales para debutar en esta edición de la Copa del Rey, que tendrá la final mediática, pues el conjunto blanco se enfrentará al Barça a partir de las 19.00 horas de mañana domingo (TV3, La 2). Los dos clubes más poderosos económicamente y que más veces han ganado dicho torneo (22 el Real Madrid por 20 los azulgrana) opositarán por la Copa como anticiparon los expertos desde el sorteo de cruces. Una cita a la que el conjunto de Messina llegará con la convicción y la seguridad que le reportó su arrolladora victoria sobre el Caja Laboral (50-78), pura estampida en la que, volviendo a hacer referencia al amplio fondo de armario del que dispone su entrenador, destacaron tres jugadores que en el encuentro anterior ante el DKV Joventut tan sólo habían sumado seis puntos en total. Lavrinovic (21), Kaukenas (15) y Velickovic (10) se repartieron más de la mitad de los puntos de un Real Madrid coral y en el que Jaric, máximo anotador en el partido precedente con 26 puntos, se quedó en un tanto.


“Estoy muy contento por el partido. Ha sido un buen encuentro”. Así empezó su discurso para TVE Kaukenas, que tuvo un inicio fulgurante anotando los siete primeros puntos de su equipo en los primeros tres minutos, en el primer cuarto, el único igualado y ganado por el Caja Laboral (18-17), impulsado por San Emeterio y con Barac autoritario en las alturas, dos noticias excelentes y fundamentales que necesitaba el grupo de Ivanovic para olvidarse de la baja de Splitter. El problema es que ni uno ni otro tuvieron continuidad. Así, San Emeterio tan sólo aportaría tres puntos más (acabó con diez) y Barac se quedó con los que tenía: siete. Tampoco rindió al nivel esperado Teletovic, el último MVP del torneo, con sólo seis puntos.


No encontró réplica alguna el Real Madrid en cuanto empezó a anotar desde la línea de tres (8/19), con Lavrinovic y Hansen como primeros protagonistas. El grupo de Ivanovic, desnortado en la zona, intentó responder con triples, pero como ya le pasó al DKV Joventut no sacó provecho alguno desde esa distancia (2/15). Pálido y con más prisa que orden, el Caja Laboral se deshizo ante un rival infinitamente superior, más fluido, mejor en el rebote (35 por 26) y en una estadística tan decisiva como es la de balones recuperados y perdidos. La proporción, 12-6, resume la seriedad e intensidad del grupo de Messina, también la frustración de los vitorianos, mermados siempre ante la ausencia de un base revolucionario. Ni Singletary, sorprendentemente titular, ni Huertas, sorprendentemente irrelevante, consiguieron dirigir a un Caja Laboral muy débil. Si acaso se salvó el otro director, Ribas, que pese a su nefasto porcentaje desde más allá de 6’25 (1/6) le puso coraje y redujo la diferencia hasta los diez puntos robándole un balón a Prigioni para anotar a aro pasado (34-44 a los 22m 55s). Una acción muy celebrada por el jugador y el público que no representó una vuelta de tuerca para un encuentro que no tendría historia alguna hasta el final.


Finalista por oficio

Nielsen le hace un tapón a Ricky -EFE.


No ha encontrado todavía su mejor juego ni ha dado la sensación de una superioridad exagerada ante sus rivales, pero el Barça ya está en la final de la Copa del Rey. Al fin y al cabo la fiabilidad es lo único importante en un torneo tan corto que no admite errores y demanda soluciones rápidas. Desde la defensa, la dirección de Ricky Rubio (cuatro asistencias, 14 puntos) y el extremo trabajo en la pintura de Fran Vázquez (16 tantos y seis rebotes) lograron los azulgrana su triunfo por 64-72 en semifinales ante el Power Electronics Valencia. De nuevo un marcador bajo y un ritmo trabado, como le interesaba a Spahija, que quería que se repitiese el encuentro de La Fonteta, resuelto por un tanteo mínimo (60-59) y un triple sobre la bocina de Rafa Martínez, que esta vez, y como Navarro, tuvo un papel secundario. Decepcionaron los dos máximos anotadores de ambos equipos, muy mal en el tiro (4/11 y 2/10 respectivamente). El Barça espera rival, que saldrá del ganador de la otra serie entre Real Madrid y Caja Laboral.


No cometió el Barça la misma imprudencia que en cuartos de final ante Cajasol y salió absolutamente conectado. Empezando con su mejor juego, corriendo y sin dar por perdidos los rebotes (cogió 12 más, 40 por 28), material suficiente para impedir las segundas opciones de su rival y poder optar a hacer contraataques (6-18 a los 7m 38s). En los duelos individuales Vázquez le rompía la cintura una vez tras otra a Perovic (14 puntos), puntualmente el principal punto negro (tres pérdidas casi seguidas) de un equipo que sólo parecía ver dos recursos en ataque: los triples (3/20) o Rafa Martínez, que llegó a acumular la mitad de sus tiros del Power Electronics Valencia con escasa repercusión hasta ese momento: dos puntos. En el Barça todo funcionaba de maravilla, pues todos los jugadores que habían comparecido menos Mickeal habían anotado. El único pero eran las dos personales a los 3m 03s de Ricky, que como le ocurrió en Badalona no volvería a aparecer hasta el tercer cuarto. Como entonces fue el jugador que desequilibró el partido.


Spahija: “Baloncesto fácil”


En cuanto Spahija cambió su propuesta mejoró el Power Electronics Valencia y empezó la decadencia (o más bien la caraja) del Barça. “Baloncesto fácil, baloncesto fácil” era la propuesta del técnico croata, una idea que llevaron a cabo sus dos primeros recambios en la pintura, Lishchuk (cinco puntos) y Nielsen (19). Ambos se fabricaron canastas plácidas posteando en el poste bajo, dejando sin respuestas a sus defensores, especialmente a Morris, colapsado por completo. Le faltaba a los azulgrana claridad, intensidad y rebote. Sin ayudas exteriores y a un ritmo inferior, el Barça también sufrió a Perovic, que volvió a la pista como el pívot que puede llegar a ser: serio, habilidoso y versátil (30-35 al descanso).


Necesitaban los azulgrana reconocerse y sólo volvieron a hacerlo cuando volvió a la pista Ricky. Con él en pista Ndong perseveró en su impagable trabajo (capturó nueve rebotes) y Mickeal (once puntos) por fin anotaría sus primeras canastas. Incluso Navarro, agobiado por los árbitros y la defensa de Rafa Martínez y Kelati, tuvo su momento de lucidez anotando cuatro de sus diez puntos. Se había repuesto el conjunto de Pascual de ceder por primera vez (44-43 y 46-45) y comenzó a marcar distancias gracias a la omnipresencia de Lorbek y de nuevo a Vázquez, uno de los que más conecta en la pista con Ricky, si es que es posible no conectar con el mejor jugador europeo joven por tercer año consecutivo (52-66 a 4m 11s).


En la dirección estaba y está la principal diferencia entre los dos bases titulares del Power Electronics Valencia y Barça, Ricky y De Colo. El primero no se obsesiona por los puntos y ofrece tangibles e intangibles a su equipo. De Colo, en cambio, es más un anotador compulsivo que un organizador solvente. De hecho, no repartió ni una asistencia, perdió tres pelotas y sólo anotó cuatro puntos (2/6) para acabar como el peor valorado de todos: -5 y acabó eliminado con cinco personales, como Rafa Martínez. “Ha sido un partido muy fuerte en defensa de todo el equipo”, subrayó Vázquez.



Llull y Jaric se exceden ante un DKV Joventut entusiasta y jovial

Llull intenta robarle la pelota a Fernández -EFE.


Persiste el Real Madrid en conseguir la Copa del Rey, un trofeo que no gana desde 1993 y que tiene marcado como el primer éxito del remozado proyecto de Messina. El primer paso para conseguirlo lo dieron sus dos jugadores más en forma del momento: Sergi Llull (Mahón, 1987) y Marko Jaric (Belgrado, Serbia, 1978). Llull, con 29 puntos (6/9 en triples) y Jaric, con 26, se excedieron ante un DKV Joventut entusiasta y jovial (90-82) que no se destempló pese a su nefasta puntería desde más allá de 6’25 (4/24) y la irregular actuación de su líder, Tucker, que anotó 14 puntos, pero con 1/9 en tiros de tres. El Real Madrid se enfrentará al Caja Laboral (hoy sábado, 20.30 horas, La 2) por un sitio en la gran final.


Jaric ha sido el penúltimo en llegar y el primero en acoplarse al equipo. El juego del Real Madrid pasa, para bien o para mal, por las manos del serbio, que asiste, roba y pierde más balones que nadie del equipo en Liga. El serbio es el termómetro del conjunto blanco y, sin duda, se convirtió en el protagonista de la primera parte con 16 puntos y tres asistencias, anotando bajo cualquier circunstancia y en cualquier posición (51-39 al descanso). El suyo es un triunfo al amor propio, pues se pasó varios meses sin tener bola en Memphis y aprovecho dicha inactividad para ponerse en forma como nunca, con sesiones más duras y específicas en verano. Casado con la modelo Adriana Lima, Jaric se esforzó para estar preparado físicamente para cuando llegase una oferta interesante y apareciese un entrenador dispuesto a confiar en él. La propuesta vino de Madrid y por orden de Messina, que le proporcionó minutos desde el primer partido, en Madrid ante el Asefa Estudiantes y cerrado con una dolorosa derrota del conjunto blanco en la prórroga.


Ésa fue la última de la serie de cuatro derrotas que encadenó el Real Madrid en la Liga, partidos en los que no pudo participar Llull por lesión. Casualidad o no, el equipo notó la ausencia del joven base y no pudo subsistir con un único director puro, Prigioni, que de momento no ha podido alcanzar el nivel mostrado en Vitoria. El argentino es un jugador de carácter que se pierde demasiado en protestas y así se fue al banquillo a los 4m 40s, con dos personales, y protestando. Le suplió Llull, el gran agitador al final de los primeros dos cuartos, especialmente en el segundo con dos triples en 40 segundos y manteniendo las distancias ante un DKV Joventut que se había mantenido cerca en el marcador mientras el ritmo había sido pausado y complaciente y gracias a jugadores lejos de los focos principales como Bogdanovic (16 puntos) y Sonseca (ocho).


El esperado y señalado –estadísticas en mano– como referente no anotó sus primeros puntos hasta los 17m 12s: Tucker sufrió un martirio con todos sus defensores, desde Jaric a Prigioni pasando por Kaukenas y Hansen. Este último había sido el impulsor de que el Real Madrid consiguiera sus primeras ventajas interesantes como al principio había hecho Garbajosa, al que le falta físico, pero le sobra talento para seguir aportando cosas positivas en el parquet. El contraste estaba en el banquillo, con Vidal y Bullock como meros espectadores en el banquillo. Acostumbrados a destacar en la Copa, ambos vieron el partido como si hubiesen pasado por taquilla para presenciar el torneo.


Parecía que el Real Madrid iba a conseguir el triunfo más claro hasta ahora de la Copa del Rey, pero nunca llegó a superar los 16 puntos de margen (55-39, 57-71). Y sobre todo nunca terminó de desconectarse el conjunto de Sito Alonso, que dio a conocer para el gran público a la última promesa de la inagotable cantera verdinegra: Jelinek. El checo, que encaja en ese juego alegre y rápido que caracteriza al equipo, fue el gran impulsor de que la Penya recortase las diferencias con contundencia (63-56 a los 26m 02s). Un objetivo al que por fin se añadió Tucker, que quizás fruto de querer ir demasiado deprisa, también acumuló su tercera y cuarta personal en poco más de un minuto. Su único triple llegaría a 7m 11s, con su equipo convencido que la remontada era posible, con las torres Eyenga, Bogdanovic y Koffi como artífices de los puntos de un DKV Joventut resguardado en una zona 2-3. Un obstáculo que Jaric y Llull se encargaron de solventar con cinco y trece puntos respectivamente en el último cuarto. Ambos se excedieron ante una Penya entusiasta y jovial, castigada por su falta de puntería en los triples.


viernes, 19 de febrero de 2010

San Emeterio capitaliza un pase sobrado

San Emeterio conduce el balón durante el partido -ACB Photo.

La vida da tantas vueltas que San Emeterio (Santander, 1984) ha pasado en unos meses de ser un jugador escasamente utilizado por Ivanovic y totalmente transferible por su club a ser pieza clave para el técnico y ser quien más minutos juega en la Liga ACB (32). Y además en ser en el jugador hasta el momento de la Copa del Rey, quien capitalizó el pase del Caja Laboral para semifinales tras ganar al conjunto anfitrión, Bizkaia Bilbao Basket, por 62-75, en el encuentro que congregó a más público en la historia del torneo: 14.417 espectadores. Y gran parte de ellos no tuvieron reparos en gritarle a San Emeterio “¡MVP! ¡MVP!”. El jugador, al que le incomodan tanto los elogios como las excusas, hizo caso omiso y acabó con 23 puntos, siete rebotes y cuatro recuperaciones para un total de 34 de valoración. El conjunto vitoriano, que igualó el récord de triples en la Copa (13; 13/29), se enfrentará en la segunda semifinal al ganador del Real Madrid-DKV Joventut. Seguramente habrá sido uno en los que menos tiros libres se lanzaron, únicamente once.

“Hemos defendido muy bien, era la clave para ganar”, destacó en TVE San Emeterio, que aprovechó para agradecer a Manel Comas (ahora analista en la televisión pública) que fuese su “mentor, el que apostó por mí”. Apostar por San Emeterio es hacerlo por un jugador solidario, sin egos, pero con la confianza suficiente para asumir el liderazgo si la situación lo requiere. Y la baja de Splitter, el jugador más valorado de la Liga y el icono del Caja Laboral, demandaba que alguien se encargase de llevar las riendas del grupo. San Emeterio asumió con naturalidad dicha responsabilidad con un inicio fulgurante, con diez puntos en un primer cuarto muy bien jugado por el conjunto de Ivanovic y totalmente irregular del Bizkaia Bilbao Basket (6-17 a los 6m 52s), cojo desde la posición que debe dar equilibrio, la de base. Katsikaris le dio la titularidad a Javi Rodríguez, pero viendo cómo el gallego estaba colapsado ante Ribas dio entrada al titular de casi siempre, Javi Salgado.

La lucha de Salgado

El cambio no modificó demasiado el sino del encuentro, pues el ritmo y la intensidad continuaron siendo del Caja Laboral, que sólo sufría cuando su rival aprovechaba las situaciones de ventaja. En ese contexto sobresalía su jugador de más calidad, Banic (22 puntos y cuatro rebotes) y en menor medida Mumbrú (siete, sus únicos momentos decentes de su partido discreto) y Hervelle (cuatro, muy por debajo de su excepcional rendimiento en Vistalegre). En la lucha contra sí mismo Salgado salió como vencedor por fin al anotar un triple en su quinto intento. Desde dicha distancia, y al límite del descanso, anotó Teletovic (17 puntos, 5/9 en tiros de tres), el último MVP de la Copa y uno de los grandes especialistas (31-37).

Ivanovic experimentó con Singletary de base en el inicio de la segunda parte. El estadounidense, bastante criticado por prensa y afición, el tercer jugador en preferencia para dicha posición, cumplió el cometido dirigiendo con solvencia a su equipo, al que continuó liderando sin descanso San Emeterio, mientras Teletovic continuaba fino en los triples. Uno del propio San Emeterio puso la máxima distancia (38-60 a los 27m 31s). Una desventaja casi insalvable para el grupo de Katsikaris, que intentó (y logró) que sus jugadores no perdiesen la tensión competitiva con un discurso simple pero efectivo: “Vamos a jugar y a defender”.

Banic sería el mejor del último cuarto, Ribas anototaría el triple número 13 de su equipo (para igualar la mejor marca de la Copa, la cifra conseguida en 1994 por Estudiantes, en 2008 por la Penya y 2009 por el Barça) y San Emeterio anotaría otra canasta más. A falta de poco más de un minuto Ivanovic, el único técnico de los ocho participantes que ha ganado el torneo, tuvo el detalle de sustituir al jugador. El BEC Arena fue unánime: “¡MVP! ¡MVP!”. “Ha sido fantástico. Parecía que estábamos jugando en casa”, agradeció San Emeterio.