domingo, 28 de noviembre de 2010

Federer frustra a Nadal coronándose ‘maestro’ por quinta vez

Federer posa con la copa que le acredita como 'maestro' -EFE.

Uno de los famosos más enamorados de la ciudad de Londres no es otro que el tenista Roger Federer (Basilea, 1981). “Aquí”, cuenta el suizo melancólico, “logré mis primeros triunfos”. Y esa historia de amor prosiguió con sus seis títulos de Wimbledon y  ha continuado con su última Copa de Maestros, la quinta de su carrera –con lo que iguala el registro de André Agassi e  Ivan Lendl– en el O2 Arena, un escenario majestuoso, reflejo de la tendencia del tenis en convertirse en una película en directo llena de focos. La central es azul, a juego con los paneles digitales de publicidad y las toallas bordadas de los protagonistas con nombre y apellido. A orillas del río Támesis, donde el julio se cansó de morder la copa de Wimbledon, Rafa Nadal se vio incapaz de contrarrestar a un Federer lleno de recursos, colosal, en una final exprés resuelta en una hora y 17 minutos (3-6, 6-3 y 1-6). “Roger ha jugado increíblemente bien hoy durante estos días”, valoró el número uno del mundo, afectado por no haber podido competir más para conseguir el único gran torneo que no figura en su palmarés. Nadal empató el set inicial perdido con una segunda manda fantástica, a años luz de la definitiva, en la que se sintió agotado y pagó el gran esfuerzo realizado en semifinales ante Andy Murray. Más fresco, cerebral y elegante, Federer  aprovechó las tres pelotas de rotura de las que dispuso y cerró el partido en su segunda oportunidad, olvidándose de que durante este 2010 había caído cuatro veces tras tener puntos de encuentro a favor, el peor balance desde 2006. Para ganar su quinto título del año tras el Abierto de Australia, Cincinnati, Estocolmo y Basilea, y el 66º de su carrera.  

Como en 2008, Nadal acabará la temporada como mejor tenista mundial en un curso en el que ha ganado siete torneos, entre ellos los tres de los cuatro grandes (Roland Garros, Wimbledon y el US Open). Sólo falló, torturado por la rodilla en cuartos de final ante Murray”. El balear es el único que ha conseguido privar a Federer de concluir un curso como primero desde 2004. En el O2 Arena protagonizaron la 18ª final entre ambos, a dos partidos de igualar la marca entre John McEnroe y Ivan Lendl y otros dos por encima de los Agassi-Pete Sampras.

Conservadores

En Londres se vivió uno de los Nadal-Federer más atípicos, pues comenzó con dos tenistas más pendientes de conservar sus problemas su servicio que de opositar por hacer un break al rival. De hecho, en los seis primeros juegos Nadal ganó un punto al resto y Federer, tres. Estadísticas que daban a Federer como máximo responsable de cuanto acontecía, pues acumulaba nueve golpes ganadores por ninguno de Nadal  (11 por 31 en total).

El primer juego competido, la primera situación comprometida del partido la salvó Federer en el séptimo juego con una doble falta que le puso 0-30. Como suele hacer, el suizo replicó rápido, sin titubeos, subiendo a la red y evitando la bola de rotura para conservar el servicio. Federer sí que realizó el break en el siguiente juego y remató el primer set con un juego en blanco. Una fortaleza que perdió en la segunda manga, cuando perdió el servicio en el cuarto juego (3-1). Nadal pasó a gobernar el partido desde su saque para igualar la contienda, pero no tuvo opción alguna en el set definitivo. “He disfrutado mucho jugando aquí”, valoró Federer, “Rafa, puedes irte tranquilo de vacaciones. Has hecho una gran temporada”. Antes de acabar el año, el 21 y el 22 de diciembre, jugarán una exhibición en Zúrich y Madrid, respectivamente. Dos citas solidarias a favor de los niños necesitados.   

Un chispazo de Ingles desmonta al Assignia Manresa

Ingles, a punto de lanzar ante Slokar -ACB Photo.

“¡Ingles no para de tirar! ¡En un palmo!”, advertían en el vestuario del Assignia Manresa. El técnico visitante Jaume Ponsarnau exigía a sus jugadores más defensa sobre Joe Ingles, el nuevo jugador azulgrana que se ha adaptado al grupo nada más llegar. El australiano estaba on fire: tres triples consecutivos y once puntos en el segundo cuarto, después de haberse ido al banquillo con dos personales al minuto y medio. Justo después de ese tiempo muerto de Ponsarnau, de haber advertido que les faltaba un “palmo”, un punto más de intensidad para frenar a Ingles, Jordi Grimau le birló la tercera personal y el tirador volvió a descansar. Los azulgrana llevaban diez puntos de colchón (32-22 a los 15m 50s), una mínima renta que sólo vieron rebajada en una ocasión, con la eclosión del mejor visitante del día, Uros Slokar (14). Pero fue el partido de Ingles, con 21 (4/6 triples), que conmemoró con victoria el encuentro 1.150 en ACB de su nuevo equipo con una victoria por 70-57. Un triunfo fundamental tras el traspiés en su visita al Gran Canaria 2014 del Real Madrid (70-59), menor en parte por la baja de Carlos Suárez y en el que por fin Ettore Messina dio bola a Novika Velickovic. El Caja Laboral, pues, es ya el líder en solitario tras su cómoda victoria en casa ante el Menorca Bàsquet (79-61) con 21 puntos y 35 de valoración de Stanko Barac, el jugador llamado a ocupar el vacío de Tiago Splitter.

El Barça vivió de lo conseguido en una primera parte, de la eclosión de Ingles, y durante el tercer cuarto pareció agenciarse una almohada. Bajó su intensidad y el ataque se concretó en una prueba de puntería más que de criterio y pizarras. Es algo que reconocía este domingo el capitán Roger Grimau en una entrevista de Àlex Gozalbo en el primer número de Ara, el nuevo diario en catalán: “quizás” el equipo baje su nivel cuando no tiene “objetivo inmediato”. Con el 41-29 del descanso y viendo el errático proceder del Assignia Manresa (12-12 en dicho período) sólo Ingles y Fran Vázquez en un par de acciones se salieron del desacierto por parte de los locales. Jordi Grimau metió un triple después de haber visto cinco errores desde más allá de 6’75 de los azulgrana y cuatro del conjunto manresano, que no gana en el Palau desde 1996, con Chichi Creus, actual secretario técnico azulgrana, como uno de sus pilares. Una estadística suficientemente gráfico para describir el suplicio que aguantó el espectador.

Las personales, para los exteriores

Bajo la dirección de Ricky Rubio (ocho asistencias, cuatro recuperaciones y otros tantos puntos), el Barça supo encontrar la motivación perdida en el último período, en el que alcanzó una mayor ventaja de 21 puntos con una transición de Roger Grimau. Un epílogo en el que Àlex Llorca (nueve puntos y seis rebotes), ex jugador del CB L’Hospitalet, volvió a rendir a un buen nivel, con la misma convicción y descaro que al inicio del partido, cuando fue quien recibió las tres primeras personales de los jugadores azulgrana. Las dos primeras de Ingles en un primer cuarto en el que el Barça repartió sus infracciones entre sus exteriores, dadas las circunstancias, la posición más coja del equipo, mermado con las bajas de Juan Carlos Navarro, Pete Mickeal y Gianluca Basile. Un dato anecdótico, pues los visitantes sólo tuvieron un parcial a favor (4-5) y entre Vázquez y Erazem Lorbek (11 puntos y 12 capturas) solventaron el desaguisado (17-12 al final del período inicial). El rendimiento de los pívots era el recurso ideal para el conjunto de Xavi Pascual, que había comenzado el partido sacando provecho únicamente a las transiciones, sin más recursos que aportar que el tiro lejano.

En el segundo cuarto surgió un extraordinario Ingles, puro chispazo, con 11 puntos en seis minutos y medio. Los azulgrana no echaron en falta a su nuevo fichaje y a pesar de sus problemas defendiendo el bloqueo y continuación, el déficit en rebotes ofensivos (14) y la intensidad que le puso Slokar pusieron otra marcha para llegar al descanso con una renta suficiente. Todo, como se demostró después, estaba más que dicho y hecho. Rodrigo San Miguel, el base que mejores números promediaba de la Liga, corroboró que no era su día y se diluyó ante Ricky, que le sacó tres personales. La noticia más interesante se dijo a pie de pista y a través de uno de los micrófonos de Canal 33. El periodista Jordi Robirosa avanzó que Barcelona podría ser la sede de la Copa del Rey de 2012. Una alegría que llenaría de orgullo a Enric Piquet, que asistió a su último partido como presidente de la Federació Catalana de Bàsquet tras 26 años en el cargo.

Barça (17+24+12+17) 70: Ricky (4), Roger Grimau (8), Ingles (21), Lorbek (11), Vázquez (10) -quinteto inicial- Sada, Lakovic (7), Ndong (6) y Morris (3). Assignia Manresa (12+17+12+16) 57: San Miguel (3), Llorca (9), Gladyr (9), Majstorovic (3), Slokar (14) -quinteto inicial-, Hernández (1), Alzamora (4), D. López (2), Lewis (5), Jordi Grimau (5) y Oriola (2).

sábado, 27 de noviembre de 2010

Nadal se cita con Federer en la final de la Copa de Maestros, su único gran trofeo prohibido

Nadal se libera levantando los puños para celebrar su acceso a la final -EFE.

“En tenis”, reflexiona el analista de Teledeporte Tomás Carbonell, “pasas de la euforia a la ‘depre’ en minutos”. Lo dice con conocimiento de causa, pues fue jugador profesional, destacando sobre todo en dobles (22 títulos). Carbonell describe así el bajón de Tomas Berdych, al que Rafa Nadal está desmontando en el segundo set del último partido round robin correspondiente al grupo A. “Este es un deporte noria”, retoma, “nunca sabes cuándo estás mal y cuándo estás bien”. Una reflexión que Carbonell desarrolla ya en plenas semifinales, mientras observa cómo Nadal conserva su servicio en el segundo juego de la segunda manga tras remontar un 0-30 en contra mediante cuatro errores mayúsculos de Andy Murray. Un comentario que resume cuanto aconteció en un partido en el que ambos tuvieron suficientes oportunidades para decantar a su favor. Murray realizó la proeza de revertir en el tercer set un 4-2 en contra en un 5-6 a favor y restando para ganar, pero Nadal respondió con un juego en blanco y ganando el tie-break, como ya había hecho en la primera manga, pero esta vez revirtiendo el 1-4 en contra. El balear venció por 7-6 (5), 3-6 y 7-6 (6) en tres horas y once minutos para citarse con Roger Federer, vencedor ante Novak Djokovic (6-1 y 6-4),  en la final de la Copa de Maestros de Londres. Su único gran torneo prohibido. 

Resultó un encuentro que dignifica al tenis y especialmente al que va con el viento en contra. Jugó Nadal su mejor tenis, arriesgó más y mejor cuando fue por detrás, y en las situaciones límite se reservó una solución contundente, como en el primer set, cuando firmó el tie-break con un juego en blanco o en el sexto juego de la último manga, cuando levantó un 0-30 en contra y se aseguró el juego (4-2) con dos saques directos, el cuarto y el quinto en su cuenta particular. Gigante también Murray empatando a cinco el tie- break del set inicial después de ceder por 5-2 o salvando dos pelotas de break en el segundo juego del segundo set. 

“No se puede llegar a una final sin partidos así”

El escocés maldecía y se pegaba con la raqueta en las piernas. Nadal fruncía el ceño, y ponía cara de incredulidad, hasta que se liberó con la tercera pelota que se procuró de partido. La primera había sido con 5-3, pero su drive salió largo, cometió una doble falta y Murray acabó llevándose el punto. Las otros dos llegaron en la muerte súbita, resuelta por Nadal con un golpe preciso, genial, en un partido marcado por las inseguridades y también las grandes fortalezas de los protagonistas. Y también, por el inusual respeto mutuo que se procuraron en la primera manga. Un set exageradamente parejo con un empate a 30 puntos (el primero del quinto juego duró 27 intercambios) antes del tie-break. Murray rompió el servicio del balear dos veces en el segundo set, muy desigual. Nadal acabó llevándose un partido histórico, el que le permite jugar su primera final de la Copa Maestros en un escenario en el que el año pasado no pudo ganar ni una manga. “La verdad”, reflexionó el balear, “es que no se puede llegar a una final sin tener partidos así. Andy ha rendido, por momentos, a un nivel muy alto”. 

jueves, 25 de noviembre de 2010

Triunfo reparador en territorio de Petrovic

Ricky entra a canasta ante Johnson -EFE.

Era tan extremadamente perfeccionista y exigente consigo mismo que no era capaz de responsabilizar a nadie más que a él mismo. Para muestra, un castigo. Después de una derrota contra el Fórum en Valladolid y de haber errado tiros libres en momentos decisivos Drazen Petrovic (Sibenik, Croacia, 1964 – Ingolstadt, Alemania, 1993) se torturó hasta las cuatro de la mañana tirando a canasta. Así era un jugador con rutinas diferentes a las de sus compañeros y que rara vez salía con sus compañeros aquella temporada en el Real Madrid, donde sólo aguantó un año por la lucha de egos en el vestuario y el caramelo que le ofrecieron desde la NBA. Jugador singular y personaje idolatrado y odiado a partes iguales, Petrovic se convirtió en mito una noche lluviosa en la que un camión perdió el control. Una desgracia que conmocionó al mundo del baloncesto. Cualquier seguidor que visite Zagreb sabe que tiene una cita obligada con el cementerio donde está enterrado y su museo, inaugurado en 2006. La tercera propuesta es visitar el pabellón del Cibona, que lleva su nombre y apellido. Ése fue el escenario para el golpe sobre la mesa del Barça, vencedor por 75-94. Un triunfo ciertamente reparador que le sirvió para aparcar sus últimos despistes y olvidar que tiene la enfermería llena, pues a Juan Carlos Navarro y Gianluca Basile se les ha unido Pete Mickeal, renqueante hace tiempo, pero exigido al máximo por las circunstancias. Los azulgrana concretaron una actuación conviccente ante el peor rival del grupo C y el único de toda la Euroliga que todavía no ha ganado ni tan siquiera un partido.

Requería el Barça una victoria de autor después de su tremendo bajón en Vitoria ante Caja Laboral, de haber perdido doce puntos de ventaja en el último cuarto y ceder por siete, pero también tras la derrota anterior, en Siena ante el Montepaschi, y con una nefasta segunda parte en la que sólo metió cuatro canastas en juego. En ambas ocasiones el desconcierto de los azulgrana fue inexplicable, les faltó puntería, contundencia y capacidad de reaccionar. Cualidades que por fin recuperó en Zagreb ante un batallador Cibona, que a los 25m 15s sólo cedía 47-51 y que había alcanzado el descanso con 36-44. Pero esta vez los azulgrana encontraron siempre respuestas, siempre desde su generosa defensa individual y casi siempre bajo la batuta de Ricky Rubio, recuperado de nuevo para la causa con 18 puntos, cuatro asistencias y otras tantas asistencias. Una suerte impagable para uno de sus mejores socios en pista, Fran Vázquez, que llegó a los 14 puntos sin fallo (7/7), uno menos que Terence Morris. Joe Ingles (16) y Roger Grimau (ocho) minimizaron las bajas en los exteriores ante un rival entusiasta pese a la ausencia de Rok Stipcevik, pero impulsado, como sucedió en la ida, por Bojan Bogdanovic, máximo anotador del partido con 26 puntos.  
   
Cibona (13+23+21+18) 75: Vragovic (6), Bogdanovic (26), Zubcic (7), Johnson (6), Radosevic (14) –quinteto inicial–, Pasalic (5), Vrbanc (5), Delas (6) y Smajlagic. Barça  (24+20+27+23) 94: Rubio (18), Grimau (8), Ingles (16), Lorbek (9), Fran Vázquez (14) -quinteto inicial-, Morris (15), Sada (4), Ndong (10) y Lakovic.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Pesic interrumpe la racha de derrotas del Power Electronics Valencia

Pesic sostiene la camsieta de su nuevo equipo durante su presentación -EFE.
Defiende que los jugadores mediocres, aquéllos que se adjudican cualidades y habilidades que no tienen, son los únicos que dan problemas al entrenador. Porque, añade, ninguna estrella ha llegado a serlo sin trabajo ni perseverancia. Svetislav Pesic (Novi Sad, Serbia, 1949) siempre quedará como el primer entrenador que hizo campeón de la Euroliga al Barça y el primero en sacar el verdadero potencial en la élite a Marc Gasol en Girona, tras ser casi ignorado por Dusko Ivanovic. Aquella temporada 2006-2007 Pesic ganó la FIBA Cup, el torneo equivalente a la Eurocup, lograda en abril por su nuevo equipo, el Power Electronics Valencia, que con ese éxito se hizo un hueco en la Euroliga. El conjunto valenciano empezó la temporada más ilusionante de los últimos años alcanzando la final de la Supercopa, pero acumulaba seis derrotas consecutivas en Liga ACB, al borde de su segunda peor racha historia. Una responsabilidad incómoda para Pesic, presentado como nuevo entrenador este viernes, cuando le faltó tiempo para definir al club como “un grande” y referirse a la plantilla como talentosa y de calidad, pero falta de confianza, seguridad y confianza. Valores que el Power Electronics recuperó para, dos días después, funcionar como un grupo nuevo, de acorde a sus posibilidades, ganando al CAI Zaragoza por 83-72 con un parcial de 28-13 en el primer cuarto y recuperando 11 pelotas por 15 pérdidas. 

Mc Donald, salvador en Bilbao

“¡No hagáis faltas! ¡Sin faltas!”, objetaba Pesic desde el banquillo cuando más achuchaban los visitantes, que lograron reducir la diferencia hasta los cinco puntos en los últimos minutos gracias al ejercicio de Paolo Quinteros (16 puntos), Chad Toppert (8) y Adam Chubb (16). Pero surgió el jugador franquicia, Rafa Martínez –que también alcanzó los 16 tantos, uno más que Nando De Colo– y sobre todo Dusko Savanovic (17), certero al rebote ofensivo (cuatro por ocho en total) y desde más allá de 6’75. El autor del mate también con el que el Power Electronics (Víctor Claver, la eterna promesa sumó 22 puntos, 19 en una primera parte tremenda) puso la guinda a un triunfo de confianza. También así concluyó su encuentro el DKV Joventut en Euskadi ante el Bizkaia Bilbao Basket (85-92). Machacó Will Mc Donald (14 puntos), el artífice de que su equipo no se dejase remontar un partido que llegó a dominar por 24 en el ecuador del segundo cuarto y que vio cómo los locales dejaron en cinco varias veces por la tenacidad de Kostas Vasileiadis, autor de cuatro triples en el último cuarto en el partido 450 de Pepu Hernández en ACB.  

Suárez y Tomic se copian

Pesic consiguió que los referentes del equipo –a excepción de Serhiy Lishchuk, negado con -7 de valoración– completasen una gran actuación el mismo día. Como Ettore Messina con Carlos Suárez y Ante Tomic, que tuvieron números generales exactos: ambos sumaron 16 puntos y cogieron siete rebotes para lograr el 24 de valoración (el alero se marcó un 3/5 en triples y el pívot, 7/9 en tiros de dos) ante un gran Blancos de Rueda Valladolid (87-82). Menos oposición puso el Meridiano Alicante, también en Madrid, ante Asefa Estudiantes (92-72, 24 puntos y 32 de Nik Caner-Medley), que sumó su tercer triunfo consecutivo después de haber perdido los cinco primeros encuentros. Óscar  Quintana fue cesado como técnico del club alicantino, mientras que el conjunto de Luis Casimiro aspira a clasificarse para la Copa del Rey, el objetivo del nuevo Power Electronics de Pesic, el lugar natural del Cajasol de Joan Plaza, vencedor en casa ante el Gran Canaria 2014 (80-76) con 16 puntos del eterno Louis Bullock tras cuatro derrotas consecutivas, o el tambaleante Unicaja, ganador en su visita al Menorca Bàsquet por un ajustado 57-58. El triple a última hora de Cuthbert Victor pudo cambiarlo todo. Más de un detalle le faltó al Barça para vencer al Caja Laboral después de perder una renta de 12 puntos y sufrir de nuevo la perseverancia de Fernando San Emeterio (87-80). Dos canastas en el último suspiro de Rodrigo San Miguel y Leo Mainoldi dieron la victoria a Assignia Manresa y Baloncesto Fuenlabrada en casa ante Lagun Aro GBC (75-74) y CB Granada (74-72), respectivamente.

sábado, 20 de noviembre de 2010

San Emeterio vuelve a atizar a un Barça paralizado

San Emeterio, eufórico, celebra una canasta - ACB Photo/ Lino González.
Más melancólico que enfadado, tieso con las manos en los bolsillos y refugiado en el túnel móvil de camino de vestuarios, Dusko Ivanovic observaba cómo Jaka Lakovic metía los dos tiros libres correspondientes a la técnica descalificante. El castigo que había recibido el técnico montenegrino y la razón por la que tuvo que abandonar rápidamente esa ubicación tan peculiar: no podía estar a pie de pista ni en la grada, claro. Así que con el segundo entrenador, Toni Martorell, actuando de titular el Caja Laboral tenía el reto mayúsculo de intentar voltear un marcador muy en contra (54-66) en los siguientes diez minutos ante un Barça preciso en la forma y contenido hasta entonces, girando al son de Ricky Rubio. Un cuarto final para probar una remontada  imposible que acabó siendo posible (87-80) gracias al nuevo referente de la afición baskonista, Fernando San Emeterio, un santanderino testimonial en el Mundial de Turquía que opositará para MVP de la Liga ACB con actuaciones como la de su último cuarto, cuando firmó 12 de sus 15 puntos. “Al final lo hemos conseguido”, concedió, siempre breve en sus discursos, San Emeterio, agitador local y desestabilizador visitante con  un  triple y una canasta al límite de la posesión a un minuto del final. Se desgañitó celebrándolas, tanto o más que su dos más uno que le valió al Caja Laboral la Liga pasada ante el mismo rival. Otra vez el Barça se quedó paralizado y dejó líder al Caja Laboral (a la espera de lo que haga el Real Madrid ante e Blancos de Rueda Valladolid) y sin palabras a su entrenador.

“No sé que nos ha pasado”, valoró, todavía contrariado, Xavi Pascual, incapaz de explicar cómo su equipo encajó hasta 33 puntos en los últimos diez minutos y cediese un parcial de 28-9 en los últimos siete y medio en otra actuación de más a mucho menos como la perpetrada en Siena ante el Montepaschi. El Barça, que capturó sólo 22 rebotes (por 36 del Caja Laboral), ya ha perdido dos encuentros consecutivos entre Euroliga y Liga, donde acumulan una derrota menos que en toda la fase regular del curso pasado.

Pérdida de Lorbek

A los azulgrana les falta chispa, confianza y fiabilidad por momentos. Son capaces de hacer las cosas muy bien y de pasar a hacerlas rematadamente mal como en el último cuarto en el Fernando Buesa Arena, después de que, por ejemplo, Víctor Sada dejase de nuevo en 12 la diferencia (59-71 a 8m 14s) tras el primer zarpazo de San Emeterio, reducido a un -3 de valoración en la primera parte por la defensa de Pete Mickeal. El Barça empequeñeció de repente y no hubo una imagen más clara de ese cambio que ver cómo San Emeterio se interponía en un saque de banda de Erazem Lorbek y machaba a placer. “¡Tenemos tiempo!”, decían a coro en un tiempo muerto en un tiempo muerto en el banquillo local. “Tenemos que volver a defender”, sintetizaba Pascual, desesperado viendo cómo el mensaje no llegó a los jugadores para suerte de Ivanovic, que celebró su victoria 300 en ACB en la puerta del vestuario, chocando los cinco de cada miembro de su plantilla. Más orgulloso que nunca.

El castigo a Ivanovic motivó más a los jugadores del Caja Laboral, que se olvidaron la  serie de decisiones arbitrales que consideraron injustas (algunas con mucha razón, como unos pasos que no eran de Marcelinho Huertas) y bloquearon a un rival crecido, que sumó siete puntos en los últimos 15 segundos del tercer cuarto. Dos por una personal del propio Huertas a Ricky y otros dos por cómo reaccionó el base brasileño –poseído, casi se rompe la camiseta–, tres con un triple de Terence Morris. Ya fuera de tiempo llegaría la descalificante a Ivanovic. Hasta ese momento, en el que parecía haberse roto el encuentro, el desarrollo había sido muy cambiante. De entrada fue casi un duelo entre Brad Oleson, autor de ocho los primeros diez puntos de su equipo, y de Ricky, el anotador de los siete iniciales. Del 8-2 se pasó al 14-16 al borde del descanso con tres triples visitantes, uno de ellos de Joe Ingles, debutante en Liga ACB con los azulgrana aportando 10 puntos.

A pesar de ser el único cinco puro de su equipo, Barac se sentía el rey del mambo, coleccionó cuatro gorros e incluso se marcó un costa a costa que enfadó mucho a Pascual, desencajado viendo cómo se llegaba al descanso con una canasta sobre la bocina de Huertas (35-34), en un segundo cuarto en el que los azulgrana llegaron a tener una renta de seis puntos con otra aparición fulgurante de Mickeal. El estadounidense fue el gran responsable junto con Ingles de evitar que el Caja Laboral se escapase en el inicio del penúltimo período, pero nada pudo hacer para evitar un epílogo tan frustrante. Tan meritorio para San Emeterio y gratificante para Ivanovic, que nunca se imaginó celebrar su 300ª victoria de esa guisa.       


Caja Laboral (19+16+19+33) 87: Huertas (10), Oleson (18), San Emeterio (15), Haislip, Barac (15) –quinteto inicial–, Ribas, Logan (10), Teletovic (17), Rancik (2) y Bjelica.  Barça (20+14+30+16) 80: Rubio (15), Lakovic (6), Mickael (11), Lorbek (5), Perovic –quinteto inicial–, Vázquez (10), Sada (5), Ndong (5), Morris (8), Ingles (10) y Grimau (5).

El rebote y el poder interior del Girona FC desmenuzan a un Cadí La Seu blandengue (68-83)

Carbó penetra ante la defensa de Laura García - Ricard Rovira/FCBQ.
Fue a través de una carta distribuida por el club, pero se le hizo el mismo nudo en la garganta y en el estómago redactándola que si hubiese tenido que leerla en rueda de prensa. Tras 13 temporadas y después de haberse hecho como jugadora y de llegar a la capitanía en el Real Canoe, Laura García se despidió de su club de siempre, entre otras, con una frase del autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry: “Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. No olvidaba toda su trayectoria deportiva, pero no pudo obviar que el equipo renunciase a su plaza en Liga Femenina y bajase a LF 2 por problemas económicos. Laura García encontró acomodo en otro proyecto modesto, el Cadí La Seu, que alcanzó la novena jornada como penúltimo clasificado, el lugar desolador en el que continuará una semana más después de su clara derrota en casa ante el Girona FC (68-83). Un duelo desigual en rebotes (41 de las visitantes por sólo 26 de las locales) y tiros libres (28/38 y 7/8) y gobernado por tres jugadoras interiores: Georgina Bahí (11 puntos y siete rebotes), Sonia Borges (17-4) y sobre todo Cristal Kelly (19-9). Aunque la noticia de la jornada fue el triunfo del Perfumerías Avenida contra el Ros Casares por 76-65 con una gran actuación de Belinda Snell, autora de 22 puntos y tres triples en el último cuarto volvió a sobresalir ante su ex equipo como en la Supercopa. El conjunto salmantino ya es el único invicto del torneo.

Antoja, directora

En La Seu d’Urgell, en un pabellón desde el que se ven las montañas desde dentro, las locales se ciñeron a la puntería y la habilidad de Laura García para escaparse primero (26-19 a los 11m 10s) y para mantenerse a flote después (46-50 a los 26m 01s). Hasta ahí, hasta el 16º y único punto de la base mantuvo el tipo el Cadí La Seu, al que este curso suele sucederle lo mismo: se desploma en el tramo final. Perdió ante el CB Olesa tras haber dominado 39m 40s y también cayó en tres encuentros al que llegó al minuto 35 por delante. Otra Laura, Antoja (nueve puntos, cuatro asistencias y otras tantas recuperaciones), dirigió al Girona FC para distanciarse por 51-58. El conjunto de Joan Carles Díez llegó a tener menos de un 30% de efectividad en el tiro, pero se sostuvo gracias al rebote y los tiros libres, hasta 18 lanzó en la primera parte.

Resultados a favor

Dos triples consecutivos de Rosa Pérez, ex jugadora del Girona FC, los primeros de su equipo (3/18) y, también, sus primeros tantos (acabó con 13 por los 14 de su compañera Franciele Aparecida Nascimento) hicieron pensar en una buena remontada (57-60 a 8m 38s). Puro espejismo, pues el encuentro volvió a ser para las visitantes, poderosas en el rebote ofensivo, impulsadas por las contras de Anna Carbó, Kelly y Bahí ante un Cadí La Seu que se empecinó con el triple. Resultó un festival ofensivo final y global para el Girona FC, que llegaba como el segundo peor equipo en ataque. A las locales les consoló la derrota del antepenúltimo y con el que está empatado a dos victorias, Hondarribia Irún, perdedor por 62-64 ante el Palacio de Congresos de Ibiza. Tampoco ganó el UNB Obenasa Navarra en su visita al Rivas Ecópolis (86-59) y seguirá último. Sólo cuenta con un triunfo después de que la semana pasada cediese un 0-10 en los dos últimos minutos ante ese equipo que se deshace en el tramo final. El equipo de Laura García, Cadí La Seu.
    

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Desplome azulgrana en Siena en el debut de Ingles

Mc Caleeb intenta lanzar a canasta ante Sada- EFE.
La vida es tan caprichosa y previsible como acertar la numeración de una caja fuerte a la primera. Hay días, meses, incluso años, monótonos y, sin embargo, todo cambia con una decisión o un hecho inesperado, como le ha sucedido a Joseph Howart Ingles (Happy Valley, Australia, 1987), al que el gran regalo de su 23º aniversario le llegó más tarde del 11 de octubre, el pasado lunes, con su fichaje por el Barça, club en el que había realizado unas pruebas de adolescente. Algo más de dos días después del reconocimiento médico, la presentación ante los medios y el primer entrenamiento Ingles, cara de melancólico y de tímido –sus allegados sabrán si la interpretación es buena–, ya se estrenó en la Euroliga, con cinco puntos en la derrota de los azulgrana a domicilio ante el Montepaschi Siena. Todo un desplome general en la segunda parte para el nuevo equipo del australiano, que tras el descanso (40-43) sólo anotó cuatro canastas en juego (76-67) ante un rival impulsado por la hiperactividad de Bo Mc Caleeb (21 puntos). Los azulgrana (4/22 en triples) echaron en falta a Juan Carlos Navarro, de baja en casa por lumbalgia, y sólo celebraron otro traspiés ajeno, del hasta ahora invicto Fenerbahçe por 82-78 en su visita a Francia contra el Cholet Basket, que acumula el mismo balance que el conjunto de Xavi Pascual: tres triunfos y dos derrotas, ante los colíderes del grupo C italianos y turcos, tantas como en toda la Euroliga pasada. 

El Barça tuvo una actitud más contemplativa que competitiva durante prácticamente tres cuartas partes del partido, como si los aciertos del Montepaschi Siena anestesiaran su voluntad e intensidad y le recordaran su cartilla de la enfermería, con la baja puntual de La Bomba y la de unos meses de Gianluca Basile. A los azulgrana les sorprendió, de entrada, que los locales acertasen en sus diez primeros tiros, hasta el límite de ceder otros tantos puntos. Sólo cambió el Barça con la entrada de Ricky Rubio y la de Ingles, que apenas un minuto y medio de haber salido a la pista ya acumulaba cinco puntos en sus dos tentativas. Los dos primeros en una gran recuperación que marcó el inicio de la gran reacción de los azulgrana, más seguros de sí mismos en esos momentos en los que Mc Caleeb y Milovan Rakovic estaban en el banquillo. Con Erazem Lorbek (15 puntos) como realizador final los azulgrana arreglaron el primer cuarto al final (26-23) y se pusieron por delante por primera vez con Pete Mickeal como agitador (15 tantos como el esloveno, 30-31 a los 24m 57s).

Jordi Robirosa: "Por centésimas"

“¡Hemos parado de jugar! ¿Por qué?” fue la reprimenda de Simone Pianigiani y volver a dar entrada a Mc Caleeb y Rakovic, su solución. Así que el habilidoso base continuó su inmaculada estadística (no falló tiro alguno hasta el minuto 25) con un triple, su último lanzamiento hasta el descanso, que los azulgrana alcanzaron sin tambalearse gracias a su serenidad en los ataques largos y a la colocación de Kosta Perovic. El día y la noche del Barça en la segunda parte, cuando perdió la compostura, la confianza, prácticamente todo. Anotar le resultó agónico, pues sólo contabilizó 15 puntos en el tercer período y 12 en el último, nueve de canastas en juego, de Mickeal y Lorbek. Tampoco le ayudó el instant replay en la última acción del cuarto, un triple a tablero desde su campo del propio Lorbek. Los árbitros, tras repasar la jugada en el monitor, indicaron que era fuera de tiempo y la retransmisión de la televisión italiana fue nefasta. “Habrá sido por menos de una centésima”, razonó Jordi Robirosa en su narración para el Canal 33. 

El inicio del último acto fue una continuación del penúltimo ante un Montepaschi generoso y coral en el que incluso el veterano Carreretto se sintiese el mejor del mundo para firmar una distancia de 15 puntos a 7m 23s (a 7m 23s). En la alegría del humilde secundario se explicaba la desdicha y frustración del grande empequeñecido. Un conjunto azulgrana minúsculo al que sólo le faltó sacar un matasuegras para festejar una nueva canasta en juego, la tercera hasta entonces de la segunda parte, de Lorbek (72-59 a 5m 45s). Sada perdió dos pelotas seguidas y para suerte de los azulgrana su rival no pudo establecer diferencias insalvables en el basket average y la diferencia final resultó amable para lo acontecido. Este Barça está bastante lejos de cuanto fue el curso pasado. 
   
Montepaschi Siena (26+17+21+12) 76: Mc Calebb (21), Kaukenas (9), Moss (4), Stonerook, Rakovic (13) –quinto inicial–, Carraretto (8), Lavrinovic (11), Zisis (6), Aradori (2) y Ress (2). Barça (23+17+15+12) 67: Sada (4), Lakovic (9), Mickeal (15), Morris, Ndong (9) –quinto inicial–, Grimau (2), Fran Vázquez (-), Ricky Rubio (4), Lorbek (15), Ingles (5) y Perovic (4).
 

domingo, 14 de noviembre de 2010

Red Bull se sale con la suya y festeja el primer Mundial de Vettel, el campeón más joven

Vettel observa, emmobado, su trofeo de ganador en Yas Marina -EFE.
Habían dicho por activa y por pasiva que estaban en contra de las órdenes de equipo y que preferían perder el Mundial antes que dar una indicación sospechosa a sus pilotos. En Red Bull querían ganar el título con juego limpio, pero sobre todo pretendían la victoria de Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987). La escudería lo dejó claro en Silverstone desmontando  un nuevo alerón a Mark Webber para ponérselo al alemán, que lo había destrozado en una sesión libre. Ofendido, el australiano sacó pecho ganando la carrera horas después, pero asumió que el equipo iba con su compañero. Red Bull pudo pagar dicho favoritismo como McLaren en 2007, pero acabó celebrando en Abu Dabi el primer Mundial de Vettel, el piloto más joven en ser campeón del mundo de Fórmula 1 con 23 años, cuatro meses y 11 días. Una marca con la que el diamante surgido del Red Bull Junior Team  supera el registro de Lewis Hamilton, segundo en la carrera y campeón en 2008. “Me aislé de cuanto se decía sobre la lucha interna y me concentré en ser fuerte mentalmente”, razonó Vettel, que tras romper el motor en la antepenúltima prueba, en Corea del Sur, quedó a 28 puntos de Alonso, al que le ha sacado cuatro tras ganar las dos últimas citas de forma incontestable. Una remontada fantástica para el alemán –no había sido líder en todo el curso– y frustrante para el español, séptimo en Abu Dabi, frenado por Ferrari, que consideró como único rival a Webber –finalmente octavo– y programó la parada en boxes en la 15ª vuelta, tres después que el australiano. Webber se vio obligó a cambiar las ruedas después de rozar el muro de protección. Un error de bulto, decisivo, para Alonso, que bajó al 11º puesto y se topó con Vitaly Petrov, al que no puso superar y recriminó su actitud. Vettel, primero tras su 10ª pole del año, se fue alejando –cambió las ruedas en el 25º giro, uno después que Hamilton– y acercando al Mundial. Cuando Jenson Button pasó por boxes en la 40ª vuelta el alemán recuperó la primera plaza. De ahí hasta el final, sin apuros.

“Haciendo lo mismo que Button hubiese sido suficiente”, zanjó Alonso, al que le hubiese valido conservar la cuarta plaza que tenía (perdió la tercera algo principio ante el británico) cuando entró a cambiar los neumáticos. “Salió todo al revés”, siguió, antes de felicitar a Red Bull y reconocer que sus últimos resultados (cuatro victorias y dos terceros puestos) habían sido “demasiado buenos”. No hay que olvidar que el español llegó a estar a 47 puntos del liderato tras abandonar en Bélgica y se puso primero en Corea del Sur tras el desastre de la escudería de la bebida energética. Ferrari y él tuvieron el título en sus manos ante un monoplaza que partió primero en 15 de las 19 pruebas. Un mérito de, entre otros, el diseño de Adrian Newey y la dirección de Christian Horner. En 2009 fueron los únicos en poner en dificultades a Brawn GP y ahora dieron un paso histórico llevándose el Mundial de constructores y el de pilotos con Vettel, que confesó que hasta que no cruzó la línea de meta no supo que era campeón, pues no le funcionaba la radio interna.

No menciona a Webber

La reacción de Vettel cuando le comunicaron la noticia fue soltar un grito y ponerse a llorar. Detrás, más tranquilo, sentado en la sala de prensa junto a los dos últimos campeones –Hamilton y Button, tercero en el circuito de Yas Marina–  se acordó de todos sus mecánicos, de los ingenieros y mencionó como grandes rivales a sus acompañantes y a Alonso y Ferrari. Ni una sola palabra hacia su compañero Webber, que ajeno a cualquier celebración dijo que el equipo “lo ha hecho lo mejor posible”. Uno de los rumores es que el australiano podría marchase de Red Bull rumbo a Renault, un hueco que podría ocupar Jaime Alguersuari, quien en los próximos días probará el RB6 campeón. El catalán rompió su gafe con la undécima posición (la primera de los que no puntúan, un resultado que ha repetido esta temporada hasta cinco veces) y concluyó noveno por delante de Felipe Massa, que seguramente revivió con Alonso su gran decepción de hace dos años, cuando rozó su primer Mundial. Felipinho lo perdió en la última vuelta, mientras que el español se despidió de su tercera corona por la fijación de Ferrari en Webber. En Red Bull lo tenían claro y Vettel fue campeón.

Protegido de Schumacher, del que ha heredado carácter y ciertos malos humos, Vettel tiene escrito en su braga Monza, el nombre del circuito y de la ciudad en la que logró su primer triunfo en el Mundial, el más precoz de la historia. El alemán ya atesoraba ser el más rápido en puntuar (lo hizo en 2007 con un octavo lugar en su debut en el GP de Estados Unidos por el accidente de Robert Kubica). “No se qué decir, cómo definir este momento”, se sinceró. De hecho, le había costado dormirse porque se imaginaba que algo malo iba a pasar. No pensaba que lo tendría tan fácil por la mala decisión de Alonso y el fallo de Webber, al que no puede ni ver. En su primera temporada en la élite chocaron, como este curso en Turquía, cuando se confirmó que en Red Bull había una lucha interna en toda regla. Vettel, con un gesto, calificó de loco a su compañero. La marcar recriminó la actitud de ambos, pero arropó a Vettel. Su favorito entonces y siempre.  

El Barça aparca su juego melancólico ante el Fuenlabrada

Lakovic recibe la personal de Valters -EFE.
Llevaba unas semanas el Barça jugando a trompicones, con más temblores e inquietud que aplomo y determinación. Los azulgrana habían ofrecido un juego melancólico y lleno de dudas, una versión gris y preocupante con la que cedieron dos partidos en el Palau, escenario en los últimos años de contadas sorpresas. La pista en la que el Barça volvió a carburar, a funcionar como una máquina ante el Baloncesto Fuenlabrada, al que venció por 76-62 para continuar compartiendo el liderato de la Liga ACB con el Real Madrid, ganador en Badalona ante el DKV Joventut (64-72), y el Caja Laboral (70-84 en su visita al CAI Zaragoza). En poco más de cinco minutos solucionaron los azulgrana otro inicio nefasto para lograr un parcial inmenso de 20-1 para ponerse de nuevo por delante y no ceder hasta el final, para completar un buen encuentro en ataque y defensa (27 pérdidas de los visitantes).  

Los azulgrana empezaron ante el Fuenlabrada con la misma apatía y poco convencimiento, con exacta ingenuidad, que el jueves en Euroliga ante el Lietuvos Rytas. Si entonces concluyeron el primer cuarto con tan sólo diez puntos, esta vez su cosecha se reducía a seis tantos en siete minutos. Las seis pérdidas –tres de un descompuesto Sada, con tres despistes– eran el mejor reflejo de la propuesta ramplona del Barça, que encajó un parcial de 0-7 con un Baloncesto Fuenlabrada fiable en los rebotes y fino en los contraataques (6-13 a los 7m 12s tras un triple de Kus). Incómodos, los locales tardaron 7m 30s en probar su primer triple. Lo falló Lorbek, pero Grimau se hizo con el rebote. Una acción que animó a los azulgrana, diferentes por completo, inmensos e infalibles con la entrada puntual de Navarro (sigue con problemas en la espalda, su participación debe ser discontinua) y Ricky, y la puntería de Mickeal y Lorbek hicieron que en apenas dos minutos el panorama cambiase con un parcial de 13-0. Un monólogo incontestable con una jugada más que expresiva: triple de Lorbek a cuatro segundos y medio del final del primer período. Saca Guardia de fondo para Colom, pero Ricky rebañó la pelota y anotó al límite.

El duelo de Laviña y Lakovic

El Barça por fin gestionaba el ritmo y el cronómetro, con Navarro como guía puntual y el resto como acompañantes impagables. Estaba claro que Maldonado debía cuanto menos intentar arreglar (minimizar los daños) y apostó por un triple cambio para dar entrada a Rabaseda, Mainoldi y Valters. Aunque fue un jugador que ya estaba en la pista, el veterano Laviña (33 años), quien hizo reaccionar al Baloncesto Fuenlabrada con un parcial personalizado en 0-7. Un buen oxígeno para su equipo, que a punto había estado de ganar en el Palau hace dos años (95-91 con un extraordinario Oleson y el curso pasado con un buen Batista, 71-66), y que pretendía conseguir dar la sorpresa a la tercera. La respuesta de los azulgrana estuvo en la muñeca de Lakovic, capaz de anotar tres triples consecutivos para dejar el 41-32 al descanso.

Los pívots locales, Vázquez –reivindicativo después de su desastrosa actuación ante Lietuvos Rytas– y sobre todo Lorbek, impulsaron a los azulgrana, que alcanzaron los 24 puntos de margen (63-39 a los 28m 58s) ante un Baloncesto Fuenlabrada que sólo cometió una personal en todo el tercer cuarto. “Vamos en ataque andando, vamos a todos los bloqueos andando”, replicaba Maldonado, desencajado ante la fragilidad de su equipo, que se tomó en serie la reprimenda para rebajar el parcial en casi la mitad con un parcial de 0-11 (63-50 a los 6m 45s). Un revés que hizo despertar de nuevo a los azulgrana, quienes en un momento volvieron a poner tierra de por medio con total autoridad y de nuevo sin dudas. El Palau, aliviado por primera vez en las últimas fechas, aplaudió el triple de Rabaseda, la promesa cedida en el conjunto madrileño y que podría convertirse en el recambio a corto plazo de Basile.

Barça  76 (19+22+22+13): Sada (0), Lakovic (13), Mickeal (12), Vázquez (10), Ndong (0) -cinco inicial-, Rubio (10), Navarro (8), Perovic (4), Lorbek (13), Morris (2) y Grimau (4). Baloncesto Fuenlabrada 62 (13+19+11+19): Valters (12), Cortaberria (2), Rabaseda (6), Ayón (12), Batista (10) -cinco inicial-, Mainoldi (0), Kus (5), Colom (2), Guardia (3) y Laviña (10).

sábado, 13 de noviembre de 2010

Messi revitaliza al Barça ante un Villarreal respondón

Messi levanta la pelota ante la salida de Diego López -EFE.
Hay pocos equipos que tengan la capacidad y el talento suficiente para discutirle el balón al Barça como el Villarreal, que también defiende un fútbol exquisito donde el cómo es innegociable y la plantilla está repleta de jugadores que provienen de su cantera. Resultó un choque entre hermanos de pizarra y ángel decidido por un jugador que ha convertido en costumbre marcar día sí y día también. Messi fue otra vez el acicate, el agitador del Barça con dos goles, con lo que suma 66 en 65 partidos. Un triunfo por 3-1 muy meritorio para los azulgrana como competido por su rival, tanto por juego como por salirse del reglamento con algunas patadas fuera de lugar a Xavi e Iniesta, el motor del equipo que lidera provisionalmente la Liga a la espera de cuanto pueda suceder en Gijón en la visita al Sporting del Real Madrid de Mourinho, al que Preciado llamó “canalla” por haber insinuado que dio por perdido el encuentro del Camp Nou. Un encuentro decantado con un gol de Villa, autor del primer gol ante el Villarreal, que empató por medio de Nilmar después de que el árbitro anulase un gol de Pedro por fuera de juego inexistente de Messi. Algo que, pensarán algunos, se compensó –¿realmente un fallo compensa otro fallo? ¿Es todo tan matemático?– con el tercer gol azulgrana, ilegal y en esa tesitura de La Pulga, que alargó la pierna para acompañar a un chute rebotado de Pedro y ya atesora otro récord: el de llevar siete partidos consecutivos marcando.

Consciente de la entidad de un rival mayúsculo –el único resiste a los dos grandes aunque los medios de comunicación no le tomen en serio– el Barça empezó mordiendo, insaciable, tan enérgico como antaño en el Camp Nou, cuando durante la primera temporada de Guardiola resolvía partidos resueltos antes del descanso o al alcanzar el ecuador del primer tiempo. El problema de los azulgrana fue que pusieron el lazo antes de envolver el regalo, que lo hicieron todo menos concretar su superioridad. Messi pareció marearse tanto como sus tres defensores y no acertó en asistir a Pedro. Sería La Pulga quien tuviese la primera ocasión real con un cabezazo que salvó Diego López y el argentino tampoco acertó con el rechace. Una acción que había hecho posible Alves, el lateral que ataca de maravilla y que a veces se cortocircuita en defensa. Y en uno de esos momentos, pasado el cuarto de hora, el brasileño perdió su posición y  Rossi y Nilmar, una de las parejas de delanteros más fructífera de la Liga, estuvieron a punto de sacar provecho con un gol. Pero el tanto que llegó fue para los azulgrana, un contraataque a un toque entre Xavi, Iniesta y Villa, que salvó con un toque sutil la entrada de Marchena para superar al portero del Villarreal. Un equipo al que ha marcado nueve goles en 14 partidos. 

Partido 500 de Puyol

Llegó el gol anulado a Pedro y, en la siguiente jugada, el empate de Nilmar, el séptimo tanto que consigue el fichaje más caro del Villarreal. El Camp Nou sacó los pañuelos blancos indignado, creyéndose víctima de una estafa –para los pequeños se acabarían las existencias de pañuelos–. Los azulgrana persistieron en su cometido y Puyol, en su partido 500 con el Barça, a punto estuvo de repetir el gol que clasificó a España para la final del Mundial de Sudáfrica. Pedro se entretuvo demasiado valorando si le convenía más tirar, recortar o asistir a Messi y le pasó como a la lechera: vio como Capdevila se la arrebataba y Musacchio alejó el peligro.

Delgado Ferreiro parecía arbitrar con las manos metidas en los bolsillos, incapaz de sacarla para sancionar con tarjeta algunas acciones feas de los visitantes, como las de Cani, que paraba a Xavi de cualquier modo. Del centrocampista surgiría el segundo gol: combinó con Messi, éste con Pedro y el canario con el argentino, que levantó el balón por encima de Diego López en una finalización que hace mejor que nadie o que simplemente lleva su sello personal. Su 18º en el curso. El árbitro, eso sí, también escatimó la expulsión a Maxwell, que barrió a Borja fuera del área, pero siendo el último defensor de una defensa en la que Abidal fue el central izquierdo elegido tras las ausencias de Milito y Piqué por lesión y sanción, respectivamente. Achuchó el Villarreal, pero Messi acabó sentenciando el partido con un gol en fuera de juego. El argentino pudo marcar otro más de no haber terciado Marchena y el Camp Nou ovacionó a Xavi cuando fue reemplazado por Mascherano.   

Barça 3: Valdés; Alves, Puyol, Abidal, Maxwell (Adriano, 85); Sergio Busquets, Xavi (Mascherano, 89), Iniesta; Pedro, Messi y Villa (Keita, 71). Villarreal 1: Diego López; Ángel, Musacchio, Marchena, Capdevila; Bruno, Borja Valero (Jefferson Montero, 77) Cazorla; Cani (Senna, 70), Nilmar y Rossi (Rubén, 84). 

jueves, 11 de noviembre de 2010

El Barça vuelve a ganar en el Palau ante el Lietuvos

Mickeal intenta robar la pelota a Jomantas -EFE.
La espalda de Navarro es tan capital como la rodilla de Messi en la sección de fútbol. Nadie se imagina un Barça sin sus principales embajadores en el campo y entre el aficionado general. Ambos comparten compromiso y liderazgo y nunca escatiman en sacrificio, pues ven en el conformismo una señal de debilidad. Un día antes el 10 futbolero no se quiso perder un partido de vuelta resuelto ante el Ceuta y, horas después, el 11 baloncestístico no aceptó perderse un encuentro trascendental ante el Lietuvos Rytas. No por la identidad del rival, que no cuenta con ningún triunfo en las cuatro jornadas disputadas, sino por el hecho de que los azulgrana habían perdido los dos últimos en el Palau. En su casa habían mostrado la peor cara y requerían de un triunfo de imagen de confianza. Navarro, dosificado por Xavi Pascual como cuando alguien se come un pastel a mordisquitos para que no se acabe, fue el ejemplo (ocho puntos en nueve minutos y gestos de dolor constantes) para un Barça que se repuso de un inicio minúsculo (diez puntos en el primer cuarto) para acabar ganando por 69-55. Como La Bomba, Mickeal también arrastraba problemas físicos, en este caso, en sus rodillas. Nada le impidió al estadounidense ser el máximo anotador del encuentro con 16 tantos y convertirse en el faro de un equipo que continúa a un triunfo del Fenerbahçe, líder del grupo C y único invicto de la presente Euroliga.

Retrocedió el Barça ante el aro, como si le diese repelús buscar a sus jugadores interiores cerca de canasta, la situación en la que había logrado sus dos primeras canastas, imposibles de fallar. Pero los azulgrana se fueron a la línea de tres, capricho en el que caen a veces, sea por falta de elaboración de su propio ataque o por virtud del rival. Lakovic, totalmente desenfocado, era una escopeta de feria (no anotó hasta su séptima tentativa) y Sada se veía superado una y otra vez por El-Amin, un pequeño jugador con un dorsal extravagante (42) y aspecto peculiar: barba generosa en una cabeza rapada. El base de Lietuvos Rytas asumió y recibió toda la responsabilidad de su equipo, tanto que lanzó cuatro de las cinco canastas de su equipo, refugiado prácticamente siempre en una defensa zonal 2-3.

Vázquez, de récord

La persona encargada de ir actualizando el resultado en el marcador pudo haber optado por echar pequeñas siestas en un período inicial (10-11) repleto de errores, lentitud y con un único jugador más veloz que el resto, Vázquez. Rápido para lo malo, pues apenas habían anotado los cronistas su entrada que ya apuntan en sus papeles que el pívot gallego volvía al banquillo. Vázquez, en uno de los peores partidos que se le recuerdan, acabó eliminado con -6 y sin haber lanzado ni una canasta.

Timorato e irregular, los azulgrana se encomendaron a Mickeal como Lietuvos Rytas hizo con El-Amin, el impulsor de que los visitantes se marcasen 14-17 (a los 11m 49s). Pascual exigía a sus jugadores que no se despistasen en defensa y que las canastas llegaron. Los azulgrana enfocaron a la zona y ahí, soberbio, apareció Perovic, alicaído hasta ahora, que funcionó como el mejor Vázquez para anotar 12 puntos. Surgió el pívot serbio y sobresalió Navarro en un momento para firmar un 10-0 que tranquilizó al equipo y al público, pero que no descompuso al Lietuvos Rytas (34-25 al descanso). Después de haber fallado los primeros seis triples, los azulgrana había encadenado tres aciertos consecutivos. Un colchón grandioso en un encuentro tan rácano en puntos.

El Barça, más aseado, coral y alegre, se reconoció bajo la batuta de Ricky y el martillo de sus interiores. Un período en el que Gecevicius festejó sus dos triples, los únicos de los visitantes en todo el encuentro (2/18). Nulos en el juego exterior, lo mejor del Lietuvos Rytas (El-Amin aparte) fue ver el desparpajo y la habilidad de Valanciunas, que hace unos meses fue nombrado MVP del prestigioso Trofeo Júnior de l’Hospitalet y que por el que se interesó el club azulgrana. Le falta picardía todavía a Valanciunas, que sería eliminado poco antes del final del penúltimo epríodo, justo antes de que Morris pusiese la máxima renta del partido con un triple. La misma diferencia con la que acabaría el partido, un ejercicio de profesionalidad de Navarro y Mickeal. La mejor manera de recuperar la confianza para Perovic y una mancha negra para Vázquez.   

Barça (10+24+17+18) 69: Sada, Lakovic (2), Ndong (6), Lorbek (8) y Grimau (2) –quinteto inicial–, Ricky (5), Navarro (8), Perovic (12), Vázquez, Morris (10) y Mickeal (16). Lietuvos Rytas (11+14+12+18) 55: El-Amin (10), Bajramovic (4), Babrauskas, Valanciunas (10) y Jomantas –quinteto inicial–, Siksnius, Milosevic (10), Bjelica (13) y Gecevicius (8). Eliminados por cinco faltas personales Frank Vázquez y Valanciunas.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Alonso depende sí mismo para ganar su tercer Mundial en Abu Dabi

Alonso festeja su tercer puesto en el circuito de Interlagos -EFE.

Les falta ser pequeños, el babero, la bata de rayas y lloriquear un poco. Sebastian Vettel y Mark Webber llevan meses liados en un cruce de intenciones y declaraciones propias de renacuajos, en la línea de su equipo, Red Bull, que con el doblete en Brasil se congratuló por el título de constructores, pero que en Abu Dabi podría perder el Mundial de pilotos. Vettel, vencedor por cuarta vez este curso, llegó a decir que no ayudaría a que su compañero fuese campeón, que para ayudarle ya estaría el equipo médico, y Webber respondió, más discreto, que la escudería le da los mismos materiales, pero que “emocionalmente” está con el piloto alemán, producto del proyecto Red Bull Racing Team. Quien más disfruta con el serial es Fernando Alonso, que llegará a la última prueba del campeonato dependiendo de sí mismo para lograr su tercer Mundial. El piloto de Ferrari, tercero en el circuito de Interlagos, conoce sus combinaciones más reales: será campeón ganando o siendo segundo, acabando cuarto si vence Vettel –está a 15 puntos del español– o si es tercero y Webber es segundo como mucho. El australiano redujo a ocho puntos su desventaja, pero de haber terciado su equipo hubiese ganado para quedarse a sólo uno. “La carrera estaba decidida. El resto dependería de la estrategia”, cerró, consciente que Red Bull sigue apostando por su compañero. “Quiero ver humo en Abu Dhabi”, bromeó en serio Vettel. Más desastres ajenos necesitaría Lewis Hamilton, con 24 puntos menos que Alonso, para ser campeón. El británico fue cuarto. Quinto terminó Jenson Button, después de una gran remontada, un resultado insuficiente para tener opciones de revalidar su título.

Alonso estaba satisfecho con haber podido llegar al podio después de salir desde la tercera línea de parrilla. Aunque no logró quedar por delante de Webber, su objetivo primordial, sólo le cedió tres puntos. Un problema menor para un fin de semana complicado para Ferrari, que lamentó la mala suerte de Felipe Massa, 15º después de tener que cambiar los neumáticos más de la cuenta porque le pusieron el delantero derecho mal, tras que Sebastian Buemi le envistiese… Eso sí, Felipinho, como el resto de doblados, frenó a los Red Bull y permitió a Alonso acercarse y rebañar unas décimas, antes del accidente de Vitantonio Luizzi, que exigió la aparición del coche de seguridad. “Pero teníamos siete doblados delante…”, resolvió Alonso, que a pesar de todo logró inquietar a Webber después de recortarle tres décimas en unas cuantas vueltas seguidas. El bicampeón español ya había sufrido lo suyo para superar al sorprendente hombre pole, Nico Hulkenberg. Lo hizo, después de varias tentativas, en el séptimo giro y en la Ferra Dura –“ha sido muy bonito”, le piropearon desde la radio–. Hulkenberg también resultó un muro para Hamilton, inquieto por la poca adherencia de sus neumáticos y que vio cómo Alonso le superaba sin problemas en la segunda vuelta, después de haberse abierto demasiado en la frenada.

Una victoria "controlada"

Button y Massa fueron utilizados como banco de pruebas para ver qué rendimiento iban a tener las gomas duras. El primero, que partió undécimo, firmó al final una buena actuación superando, entre otros, a Michael Schumacher, séptimo y otra vez peor que su compañero Nico Rosberg, sexto. Por quinta vez en el curso Jaume Alguersuari se quedó a un puesto de puntuar. Fue el doblado que le puso las cosas más complicadas a Alonso en una jornada espléndida para Vettel –le valió con adelantar a Hulkenberg en la salida en cuanto vio que “le resbalaban los neumáticos”– y muy frustrante para Webber, que no pudo esconder una mirada asesina cuando su compañero fue sincero: “Hemos logrado una victoria controlada en todo momento”. “Ganar y reducir la desventaja a un punto hubiese sido perfecto, pero hoy ha sido imposible”, dijo, sin dar el titular esperado, el australiano, que aunque no lo diga, prefiere que Alonso sea campeón antes que Vettel. Y éste más de lo mismo. Lo dicho, como críos. La culpa, claro, es de Red Bull.       

Lorenzo cierra el curso con récord de puntos y Márquez es el campeón español más joven

El histórico triplete español con Elias, Lorenzo y Márquez, en Valencia -EFE.

Para referirse a la historia suelen utilizarse verbos como cambiar, escribir, inmortalizar u olvidar. Y no hubo un gesto más gráfico de la temporada inmensa del motociclismo español, la mejor de siempre con tres campeones, que ver a Marc Márquez juguetear con un número uno naranja en el podio de Valencia. Nacido en Cervera en 1993, es el piloto español más joven en ser campeón del mundo, con tan sólo 17 años, ocho meses y 21 días, en un curso en el que ha logrado en 125cc doce poles y diez victorias, una más que las de Jorge Lorenzo, que cerró el Mundial de MotoGP con un triunfo grandioso superando, por este orden, a Marco Simoncelli, con el que se había tocado y a punto estuvo de caerse, Dani Pedrosa, Valentino Rossi –en la curva Doohan– y, a ocho vueltas, superó a Casey Stoner, rendido ante el rendimiento de Giorgio: “Era más veloz que yo. No podía hacer nada más”. El gesto de Lorenzo fue completar los dos números que faltaban en las camisetas de algunos miembros de su equipo. Al 3 le seguían un 8 y un 3, pues el piloto ha acabado la temporada con 383 puntos, batiendo el récord de puntuación de Rossi en MotoGP. Il Dottore, en otra escena digna de ser inmortalizada, se sentó al lado de su Yamaha y la besó, como hizo en su debut con la moto en Welkom. Más tranquilo estaba Toni Elías, campeón de Moto2 como el balear en Malasia, que no pudo concluir la carrera. La foto de Lorenzo, Elias y Márquez juntos será eterna para el motociclismo español, que ha acumulado 36 victorias  (sobre 52 posibles) a lo largo del año, a una tan sólo de las logradas por Gran Bretaña en 1967. Nico Terol, Julián Simón y Pedrosa, además, fueron subcampeones. 

Márquez y Lorenzo comparten desparpajo y no les preocupa excesivamente el riesgo. Son valientes y están acostumbrados a las remontadas. Seguramente el primero ganó el Mundial en Estoril, cuando remontó desde la última posición después de caerse en el warm up, de haber salvado el manillar en la caída (no lo soltó) y que su equipo le arreglase la moto lo máximo posible. En Cheste, consciente de que un octavo lugar le valía, no arriesgó –“lo hemos hecho, y mucho, durante toda la temporada”-, y pudo conseguir “un sueño que tienes desde pequeño”. Al chaval, por no ser mayor de edad, no se le permite festejar con cava en el podio. Seguro que lo hará el año que viene en Moto2. En 125cc se quedará su gran rival este curso, Nico Terol, tercero en el GP de la Comunidad Valenciana, y segundo en la general a 14 puntos. Elias, por su parte, volverá, merecidamente, a MotoGP. 

Rossi saluda en el podio -EFE.
Giorgio, que nunca había ganado en Valencia, también ha batido el registro de podios (16 en 18 carreras) y sus peores posiciones fueron dos cuartos lugares, en Motegi (Japón) y Motorland (Aragón), el único de los cuatro circuitos en España que no ha ganado el nuevo icono de Yamaha. Cuando el calendario recogía tres citas Kato y Pedrosa sí habían hecho pleno. Lorenzo sumó en Valencia su 35ª victoria en su carrera, con lo que igualó a Pedrosa, que, dolorido de su hombro, tuvo que conformarse con la séptima plaza. Botín suficiente para conservar el subcampeonato ante Rossi, tercero en la prueba y el Mundial, que se vistió con una camiseta conmemorativa de sus años en Yamaha y un mensaje carismático: “BYE BYE BABY!”. “No tenía fuerzas en las últimas vueltas”, reconoció Il Dottore, que elogió a la que ha sido su marca en los últimos años y que se siente identificado con Márquez, que se paseó con una camiseta con un "Supermarc I" bien grande. El chico promete. Es uno de los protagonistas del fantástico presente en el que vive instalado el motociclismo español.

Cuando la grada está en la tribuna de prensa

Eliseu chuta a portería ante Dídac -EFE.

“¡Pochettino, dales caña!”, grita, divertido, un aficionado del Espanyol mientras se saca de la mochila una gran bolsa de palomitas. De pelo en crisis y con el cigarro siempre cerca de la boca, el seguidor no se contiene, a pesar de que no está en la grada, sino en la tribuna de prensa del Estadi Cornellà-El Prat, donde la zona de periodistas no está resguardada y a otra altura como sucede en el Camp Nou. El tipo se vuelve loco con el único gol –golazo, perdón– del partido, de Javi Márquez en el primer minuto (1-0 al Málaga, para acostarse en la cuarta posición) y a partir no para de hacer comentarios a sus acompañantes y justifica el que va a ser su comportamiento todo el partido: “¡Que soy de…!”. Los puntos suspensivos corresponden al nombre de un medio de internet. Así que el hombre, sea licenciado o no, ejerce de periodista o colaborador, pero no apunta nada. Sólo corrige y filosofa, que no es poco: “Estos partidos que empiezan tan bien a veces se te complican”. Su vecino le da la razón, sobre todo después de ver a Osvaldo, el mejor delantero del Espanyol en mucho tiempo, picarla con poco acierto ante Arnau tras una jugada con eslalon incluido. “¡Ui!”, lamenta el espontáneo cuando Osvaldo también falla desde fuera del área en unos primeros minutos de fútbol de pases imprecisos e indecisos, faltas tácticas y bostezo general. Tan sólo alguna jugada brillante, como una de Luis García, Callejón y Javi López, todos al primer toque, y a la que no llega el delantero desesperado por muy poco.

“Se ve que al descanso el Papa dará el saque de honor”, bromea el espontáneo, que como gran parte del público ha cantado como gol un tiro de Callejón que dio en la red por fuera. Nuestro hombre no está satisfecho con el rendimiento de Luis García –“¡ahí tenía que haber saltao!” y su vecino de pupitre, más analítico y más discreto en el tono de su voz, va más allá: “Con 30 ya le quedan dos días, le falta chispa”. Algunos periodistas, como el de enfrente, aprovechan para poner la contraseña en el programa de edición, pero no escribe nada. Celoso, baja la pantalla del ordenador, como si otro compañero pudiese extraer alguna idea de una página maquetada sin frases. Mejor será el ritual, en cuanto el árbitro pita el final de la primera parte, de otra colega de profesión mientras se dispone a escribir en su minúsculo ordenador: se coloca la chaqueta, se toca las manos, da palmas en las piernas, repasa la hora en el móvil, toca la computadora, se muerde las uñas, piensa y… empieza. El compañero que escondía la pantalla ya le saca cinco o seis líneas de ventaja, corresponden al segundo párrafo de la crónica del partido. El inicio, de momento, es un Xxxx. El periodista se pregunta en el texto si el Espanyol se arrepentiría después de haber perdonado tanto. 

La crueldad de los publicistas
 
En las pantallas del estadio se anuncia un concierto solidario, la huelga de los trabajadores de FFC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) con un mensaje de disculpa por las posibles molestias ocasionadas a los espectadores, pues la protesta empezará a las doce de la noche, menos de un cuarto de hora después del final del partido. Hay quien pita el anuncio, aunque para pitos los que se oyeron cuando por megafonía pidieron al público que dejase de utilizar silbatos. Surgieron más que nunca. Hay cosas que no cambian, como otro spot de bebida refrescante basado en el sonido del gas cuando se abre la botella, más grande, en plano detalle, de lo habitual. Los publicistas son crueles.   

Deseos en voz alta

“¡Fuera de juego! ¡Reglamento!”, vuelve a soltarse el aficionado que ejerce de periodista, que desea (en voz alta, claro) que salga Sergio García y haga tres goles. El jugador sale por otro García, Luis, pero lo primero que hace es una falta. El partido se convierte en un ejercicio impreciso y dubitativo del Espanyol, con Dídac loco con Eliseu y un palo en los últimos minutos de Quincy. Impreciso, lento e incapaz de encadenar pases seguidos, el Espanyol se descompone en la reanudación ante un Málaga inocente en sus acometidas y que no consigue marcar. El espontáneo argumenta que es el típico partido que el Espanyol perderá si la gente (como él no deja de hacer) no anima. Eliseu hace un centro-chut defectuoso. Carlos Kameni es el único jugador local que ha dado seguridad siempre y así lo dice nuestro protagonista, que se ha cambiado de sitio para no ser gafe. Se despide de su vecino y casi del estadio, que dos segundos contados antes de que el colegiado pitase el final cantó por única vez el “¡A por ellos oé!    

Sufrimiento y pasiones


El seguidor-periodista no fue a la rueda de prensa, donde se suelen hacer, en general y en el fútbol en particular, preguntas recurrentes. Si al delantero de turno le está costando marcar últimamente o no lo consigue desde hace jornadas, se le pregunta al entrenador si el jugador tiene ansiedad por el gol. En un 99% de los casos el entrenador viene a concretar lo que dijo Mauricio Pochettino tras el Espanyol-Málaga: que Osvaldo volverá a marcar porque es su oficio y que se habla demasiado de ese aspecto, recordando, sin dar nombres, que hace pocos días se hablaba de la ineficacia de algún ariete (David Villa, por ejemplo) y que acabó marcando dos goles de golpe. En una rueda de prensa también se repiten cuestiones históricas, como las que se refieren al proceder del equipo. Ya se sabe, el seguidor perico suele sufrir más de la cuenta y para ver cómo su equipo vencía al Málaga por 1-0 con un gol –golazo, perdón– en el primer minuto tuvo que sufrir lo indecible en la segunda parte. Cuando a Pochettino le preguntaron si el sufrimiento, el agarrar los puntos con tantos titubeos, formaba parte del ADN del conjunto blanquiazul desgranó una reflexión interesante: “Si en el fútbol no hay sufrimiento, no hay sentimientos”. Y continuó recordando que en la Liga española la diferencia entre los equipos –exceptuando los intocables Barça y Madrid– es mínima y que tenía mucho mérito haber vencido con un equipo muy joven a un rival que había sacado todos sus puntos fuera de casa.

Pochettino acusó la horrenda segunda parte al despliegue físico y mental de la primera. Y nadie le cuestionó si se había equivocado. Había prisa por acabar, recoger los bártulos y llegar a casa, pues Rafa Gil, entrenador por un día del Málaga, tampoco se había extendido mucho más y ambos habían salido casi a la par. Un comportamiento lógico para un encuentro con horario para vampiros. Las diez de la noche es tarde aunque sea sábado.   

sábado, 6 de noviembre de 2010

Mickeal lidera, Ricky renace en Sevilla

Ricky penetra ante Páramo -EFE.
“Somos un equipo. El Barça es un equipo”, desliza, empapado de sudor y totalmente serio, Pete Mickeal, esquivo siempre ante los elogios individuales, obsesionado con el trabajo. Por eso empezó a mencionar cosas a mejorar por parte del grupo desde el rebote, a optimizar la línea de fondo. “Más todo”, concluye Mickeal, inmenso con 23 puntos (10/11 en tiros de campo para 30 de valoración), convencido de que acumular más entrenamientos duros es el camino lógico para que su Barça sea más completo. Un equipo que venía de perder sus dos últimos partidos disputados en el Palau, pero que venciendo al Cajasol en Sevilla (67-75) continúa invicto fuera de casa. El Palacio Municipal de San Pablo se le da bien a los azulgrana, que han ganado seis de los siete partidos que han disputada en una pista. En un escenario en la que sufrió el renacer y el buen hacer de Ricky Rubio, después de varios días marchitado como una flor. El base destacó con siete puntos, cinco asistencias para un 17 de valoración.   

Vistos los números y comprobados los antecedentes, el partido tenía toda la pinta de ser corto en el tanteo y digerido por las defensas. “Un rebote decide. ¡Al rebote todo el mundo!”, exigía Xavi Pascual en un tiempo muerto después de que Paul Davis machase a placer en segundas opciones. Nada más correr el cronómetro Mickeal respondió con una canasta, como ya había hecho en las dos acciones del inicio del tercer cuarto en las que Cajasol se puso por delante. Fueron las dos últimas rentas para el conjunto de Joan Plaza, infatigable hasta el ecuador del último cuarto. Los momentos en los que más disfruta y rinde el eterno Louis Bullock (13 puntos), al que continúa siendo un placer ver en la élite. Erazem Lorbek respondió a los puntos a Sweet Lou y el Cajasol se quedó atascado como la pelota en el aro tras un triple de Bullock. Se multiplicó Ricky, percutió Mickeal y Juan Carlos Navarro, en su partido 450 en Liga ACB, metió el triple de la tranquilidad cuando quedaban poco más de un minuto.

Llegan los triples

Resultó un encuentro competido, un trabajo de constancia para los azulgrana, vulnerables de nuevo al inicio permitiendo las cómodas penetraciones de Txema Urtasun, que le bailaba a La Bomba, y viendo cómo Davis preparaba su banquete en la zona. Esquiva la puntería desde más allá de 6’75, era Boniface Ndong quien mantenía a flote a su equipo, hasta que se fue al banquillo. La salida del pívot senegalés coincidió con los triples de Víctor Sada –otra vez titular– y de Navarro. Otro mal comienzo de segundo cuarto llegó a los azulgrana a su peor momento: ocho puntos abajo con un triple de Tomas Satoransky, el mismo que ayudó, sin querer claro, a que los azulgrana se recuperasen cometiendo tres faltas en un santiamén –le sustituyó otro pipiolo, Ricardo Páramo, procedente de la cantera del conjunto sevillano–.

El Barça se creció en defensa con Ricky habilidoso, Roger Grimau incansable y otro triple de Navarro, con un papel más de estrella invitada. Earl Calloway se marcó dos jugadas para dejar en un apretado 37-38 al descanso. La última enfadó mucho a Pascual, que reclamaba pasos, pero al que no le había gustado nada que la acción hubiese llegado sobre al bocina. Como la de Mindaugas Katelynas al final del tercer cuarto, para el 52-56. Aspectos que tanto el técnico como Mickeal quieren mejorar en un Barça que con sus traspiés ante CAI Zaragoza y Fenerbahçe –y en algunos momentos de partidos anteriores– había sembrado dudas. Que se disipen es el reto de los azulgrana. Mickeal se cansó de repetir la fórmula para conseguirlo: “Acumular más entrenamientos, entrenarnos duro”.    

Cajasol (19+18+15+15) 67: Calloway (10), Kirksay (7), Katelynas (6), Urtasun (8), Davis (12) –quinto inicial–, Triguero (6), Pámpano, Satoransky (3), Sastre, Bullock (13) e Ivanov (2). Barça (16+22+18+19) 75: Sada (3), Navarro (9), Mickeal (23), Lorbek (10), Ndong (10) –quinteto inicial–, Rubio (7), Lakovic (2), Perovic, Vázquez, Morris (5) y Grimau (6).  

jueves, 4 de noviembre de 2010

Un correoso Fenerbahçe somete al Barça en el Palau

Sada, forzado, asiste a un compañero ante Kinsey -EFE.

“Somos una incógnita”, decía, enigmático, Neven Spahija a su llegada al aeropuerto del Prat, meses después de haber abandonado el proyecto del Power Electronics Valencia porque quería aspirar a cotas mayores con un equipo más grande. El técnico croata justificó el titular con el argumento de que a estas alturas su Fenerbahçe todavía no había competido ante un rival de identidad y que el Barça iba a marcar sus posibilidades reales. Resulta exagerado extraer que la victoria de los turcos en el Palau por 61-69 sea el preludio de su hazaña en la Euroliga y la debacle anticipada de los azulgrana en el torneo del que defiende corona y en el que el curso partido no perdió ni un partido hasta el segundo encuentro de cuartos de final ante el Real Madrid. El triunfo del Fenerbahçe en la tercera jornada del grupo C fue merecido, cierto, tanto o más como lo había sido días antes el del CAI Zaragoza, que no sirvió como acicate y toque de atención. En ambas ocasiones el Barça consiguió remontar situaciones adversas, pero nunca encontró la continuidad necesaria y se quedó en tan sólo siete asistencias. Su estadística en triples (3/19, 15’7%) es de las peores que se le recuerdan. 

En la zona mixta y los vestuarios se explican las claves del partido y Jaka Lakovic fue muy sincero ante el micrófono del Canal 3: “Desde el principio hemos entrado descentrado y sin intensidad. Y Fenerbahçe es un buen equipo…”. Un conjunto que consiguió someter al Barça en su casa con un ejercicio generoso de defensa (ocho recuperaciones por siete pérdidas) y con el ataque justo, con números muy repartidos y dos jugadores capitales, ambos croatas como su técnico y con pasado ACB. Roko Leni Ukic y Marko Tomas, con 13 y 12 puntos respectivamente, se centraron primero en cerrar el rebote para reservarse los tantos al final. Tomas anotaría un tiro con suspense a 2m 11s, pues Fran Vázquez estuvo a punto de barrer la pelota (59-69). “Hay tiempo”, apremió Xavi Pascual. Y lo había, pero los locales no supieron gestionarlo adecuadamente. Pete Mickeal, máximo anotador con 17 puntos, falló la jugada ordenada y Tomas fallaría un rebote, aunque el rebote sería para Ukic ante un superado Lakovic, que había sido el impulsor de la remontada. El mismo que ya sin opciones quiso correr más que la pelota y gritó de rabia mientras comprobaba como Omer Onan sí acertaba para anotar al límite y firmar una diferencia final que podría ser decisiva para el primer puesto del grupo C.

La primera asistencia local

El prometedor inicio de Mickeal, un comienzo fogoso e implacable de los suyos, lleno de fuego y vigor, para anotar cinco puntos en el primer minuto y medio resultó un instante extraño y fuera de lugar en un encuentro horroroso de los azulgrana. El Barça se atascó muy pronto y de sumar nueve tantos antes del tercer minuto concluyó el primer cuarto con 13 tras un alley hoop entre el propio Mickeal y Fran Vázquez, en la jugada de la única asistencia de los azulgrana en dicho período (13-14). El mejor dato para reflejar hasta qué punto estaban sufriendo los locales. “Que no haya puntos flacos”, pidió Xavi Pascual, impotente ante los altibajos de sus jugadores. Ni Juan Carlos Navarro (12 puntos, pero 0/5 en triples) pudo arreglar el desaguisado.

El cambio de piezas no variaba la fiabilidad del Fenerbahçe, dirigido por un técnico pragmático como Spahija y que ya le birló una Liga al Barça en su única temporada con el Caja Laboral, por entonces Tau. La presencia de Lynn Greer no exigía de Ukic. Los azulgrana, desconocidos, empeñados con probar suerte con los triples (fallaron cinco seguidos hasta el acierto de Terence Morris) volvieron  reconocerse en cuanto Jaka Lakovic dio paso a Víctor Sada, gigante pese a ser de los más pequeños y que está en un momento de forma (y confianza) muy superior al de Ricky Rubio, melancólico y con la punta de mira desviada. El agitador que requerían los azulgrana para acercarse a tres puntos con un parcial de 6-0 (24-27) después de haber cedido por ocho. Visto lo visto, sufrido lo sufrido, el 28-32 era un castigo muy menor.       

Compareció hecho trizas el Fenerbahçe, incapaz de anotar de no terciar un tiro libre y con cuatro personales de equipo muy pronto, y ni por esas el Barça supo dar un golpe sobre la mesa. Por mucho que otra vez Lakovic cumpliese su codiciado papel de desatascador en un equipo repleto de referentes. En un abrir y cerrar de ojos, en tan sólo nueve segundos, el esloveno se marcó una entrada y anotó un triple muy lejano para poner a su equipo por delante desde el 5-2 inicial (43-39 a los 28m 22s). Nueve puntos seguidos llevaron la firma de Lakovic, que cedió el testigo a su compatriota Erazem Lorbek para que anotase seis consecutivos. La diferencia es que Fenerbahçe siguió siendo más equipo, gestionando mejor sus ataques al límite y anotando triples sin descanso, con Emir Preldzic y Mirsad Turkcan como valedores. A 3m 27s Lorbek empató el partido a 57 para los azulgrana, que fallo a fallo se ganaron una derrota inesperada en el Palau ante un Fenerbahçe superior casi de principio a fin.

Barça (13+15+17+16) 61: Ricky, Navarro (12), Mickeal (17), Lorbek (10), Ndong –quinteto inicial–, Vázquez (4), Sada (4), Morris (3), Lakovic (11), Perovic  y Grimau. Fenerbahçe (14+18+12+25) 69: Ukic (13), Onan (6), Tomas (12), Lavrinovic (3), Vidmar (6) –quinteto inicial–, Kinsey (2), Greer (7), Turkcan (6), Preldzic (8) y Savas (6).