domingo, 30 de junio de 2013

Lyttle y Torrens bañan de oro a España por segunda vez en un Europeo

El grupo de Lucas Mondelo logra el metal más preciado 20 años después, también ante una Francia que cede en casa (70-69) en la despedida de Valdemoro y Aguilar

Valdemoro levanta la copa ante sus compañeras y el cuerpo técnico - EFE.

Nadie consolaba a Alba Torrens (Binissalem, 1989), recogida en el parqué. En parte, se sentía culpable del desengaño de España, entrenada entonces por José Ignacio Hernández, por haber fallado sus 13 tiros de campo ante Croacia. La selección acababa de ser eliminada del Eurobásket de Polonia, de quedarse a las puertas de los cuartos de final y sin billete para los Juegos Olímpicos de Londres. Lucas Mondelo cogió el testigo, clasificó para el siguiente torneo continental vía Preeuropeo y ha moldeado un grupo de veteranas sobre todo de jóvenes con mucho recorrido. Dos años después de las lágrimas de Torrens, la alero de Binissalem (21 puntos, 4/6 en triples) mostraba su mejor sonrisa y se fundía en un abrazo con Sancho Lyttle (20 puntos y 11 rebotes) y MVP para festejar la medalla de oro. Ambas comparten vestuario en el Galatasaray y estuvieron en el quinteto ideal del Eurobásket de Francia junto con Yacoubou, Eldebrink y Dumerc. Hundida y enfadada, la estrella gala se apartó de la foto lo más rápido que pudo. Una de las imágenes del éxito de España, un equipo con corazón, tesón y talento que ha ganado sus nueve encuentros del torneo. En siete, la selección lo hizo con solvencia, mientras que supo ser más lista y tener más oficio que Rusia en el debut y que Francia, impulsada por Gruda y la grada de Orchies, en la final (70-69). En uno y otro partido, y en todo el torneo por extensión, esa pareja, Torrens y Lyttle, resultó fundamental, también la defensa (12 recuperaciones por 11 pérdidas). La pívot nacionalizada anotó la canasta de la victoria tras un servicio de Palau, que de momento no se pone fecha para abandonar la selección. Sí lo han hecho dos compañeras de generación (1976), las eternas Valdemoro y Elisa Aguilar, deshechas en Chieti en 2007 tras perder la final del Europeo ante Rusia y que se despidieron de la mejor manera posible, con la octava medalla de la selección en la historia. La segunda de oro, también en un Europeo, y también ante Francia, repitiendo la gesta de hace 20 años en Perugia (Italia), firmada por Pilar Valero, Betty Cebrián, Blanca Ares o Marina Ferragut.

“Vamos a esperar a ver quién saca”, advirtió Mondelo con 70-67 a 7'5 segundos, después de que Lyttle cometiese una personal inteligente. Sacó Dumerc que se la cedió a Gruda, que se la devolvió. La jugada acabó con Lawson recibiendo el balón y lanzando un triple muy forzado ante una gigante Xargay, como durante todo el Europeo. La tiradora francesa falló, Gruda cogió el rebote y anotó sin tiempo para más. Mondelo lo había vuelto a hacer. Triunfó con las puntales –salvo Isa Sánchez, presente como entrenador ayudante, eso sí– del bloque con el que lo ganó casi todo con el Perfumerías Avenida, incluida la Euroliga, solo se descontó la Copa de la Reina, título que ganaría el curso siguiente a pesar de los numerosos cambios. El técnico de Hospitalet es un motivador nato y un excelente gestor de grupo –fue sincero con Valdemoro y Aguilar dándoles a entender que tendrían menos presencia; el comportamiento de ambas ha sido ejemplar– que hace unos meses logró que un recién ascendido, el Shanxi Rui Flame, ganase la Liga.

Lima, impagable

Había advertido Mondelo que por nombres Francia era superior, pero que por grupo, lo era  España. Y el equipo quiso darle la razón al entrenador desde el primer minuto, empezando por Cindy Lima, que se hizo con dos rebotes ofensivos en un momento -de los seis que cogió, nueve en total- y contribuyó con seis puntos, como Torrens, para que España se escapase 26-14 (a los 11m 24s). También Lyttle y Silvia Domínguez se lo estaban pasando pipa hasta que Dumerc afinó su muñeca. Si en cuartos ante Suecia la base del Bourges anotó tres triples en un suspiro, esta vez encadenó dos, que unidos a los puntos de Gruda, siempre presente, significaron un parcial de 0-13 para que las anfitrionas remontasen (26-27 a 15m 42s). Pero Laia Palau, curtida en tantas situaciones parecidas, supo tranquilizar al grupo y Torrens anotó seis puntos más seguidos (35-29 a los 18m 22s) y al descanso se llegó con 36-35.

La alero de Binissalem había salido en el momento más crítico y continuó sosteniendo a España ante una Francia que lamentaba la temprana tercera personal de Dumerc y mordía con Gruda y Miyem y el criterio de Lawson, que repartió para Ndongue (53-55a los 29m 56s). Ésa sería la última ventaja de la anfitriona, atosigada por Xargay y Silvia Domínguez, por Lyttle y Torrens. Ni Dumerc, que anotó su tercer triple sin fallo, acabó por descentrar a España. Tampoco los dos tiros libres fallados por Nicholls o el error de la propia Torrens en una entrada. También se equivocó Francia y Lyttle, MVP del torneo con 18'4 puntos y 11 rebotes de media, anotó la canasta definitiva, como en la final de la Copa turca, el día del dulce retorno de Torrens tras su lesión. Ahora la alero de Binissalem vuelve a estar es lo más alto y ya ha participado en tres de las ocho medallas internacionales de la selección: dos bronces (Mundial de Turquía de 2010 y Europeo de Letonia de 2009) y este oro en Francia, exacto metal que en Italia 1993. Completan el palmarés tres bronces europeos (Francia 2001, Grecia 2003 y Turquía 2005) y una plata continental (Italia 2007).

ESPAÑA 70 (21+15+17+17): Silvia Domínguez (7), Alba Torrens (21), Marta Xargay (8), Cindy Lima (6) y Sancho Lyttle (20) –quinteto inicial–; Laura Nicholls (2), Cristina Ouviña (0), Laia Palau (5), Laura Gil (1) y Amaya Valdemoro (0). FRANCIA 69 (12+23+20+14): Dumerc (11), Tchatchouang (4), Gomis (9), Gruda (25) y Ndongue (5) –quinteto inicial–; Lawson (5), Ayayi (0), Skrela (0), Miyem (2) y Yacoubou (8). Árbitros: Baumanis (Let.), Juras (Srb) y Martinescu (Rum.). Eliminada Cindy Lima por cinco faltas. Pevele de Orchies (Francia). 5.000 espectadores.  

Rosberg triunfa en el circo de los neumáticos

El piloto de Mercedes vence una carrera marcada por estallidos de los Pirelli, como el de Hamilton cuando iba líder, y la avería de Vettel, que acerca a Alonso al liderato

Webber, Rosberg y Alonso, en el podio de Silverstone - AFP. 

Nico Rosberg tiene cara de actor de cine –se parece a Leonardo DiCaprio– y triunfó en una película surrealista. Un GP de Gran Bretaña que recordó al circo del GP de los Estados Unidos de 2005, cuando en Indianápolis solo corrieron seis pilotos, los que calzaban gomas Bridgestone. El resto, con Michelin, renunciaron a participar en la vuelta de calentamiento por considerar que hacerlo conllevaba un riesgo altísimo. En una prueba en familia ganó Michael Schumacher, custodiado en el podio por su compañero Rubens Barrichello y Tiago
Monteiro, que logró su único podio aquel día tan nefasto para la imagen de la Fórmula 1. Siete años después, se vivió otro capítulo vergonzoso en el circuito de Silverstone con los neumáticos de por medio, esta vez los de Pirelli, que desde 2011 con el único subministrador del Mundial de Fórmula 1. En el ojo del huracán de Red Bull y de otros equipos esta temporada, la marca, según anunció TV3, ha acabado modificando las gomas en secreto según representantes de Ferrari y Lotus. Pirelli se defendió del circo tras la carrera: “Hemos visto un tipo de problema diferente. Estamos trabajando para tratar de entender qué ha sucedido en la prueba”. Vettel tuvo que abandonar por una avería para alegría de Alonso, que se le acerca a 21 puntos tras remontar hasta el tercer puesto, justo detrás de su amigo Webber, capaz de bordarlo tras un inicio muy desafortunado. 

Sea como sea, las gomas le dieron picante a un GP de Gran Bretaña que ganó Rosberg, inmune a los sustos de los neumáticos. Como el que se llevó su compañero Lewis Hamilton, que partió primero y al que le explotó la rueda trasera izquierda cuando seguía en su posición de privilegio. Incluso así, haciendo de tripas corazón, el británico acabó cuarto. Dos giros después, le sucedió lo mismo a Felipe Massa, maravilloso en la salida, adelantando cinco posiciones como si en vez de piloto fuese futbolista, para colocarse quinto. Cuarto era Felipinho tras el incidente de Hamilton y después de repetir percance –aunque en su caso fue la rueda trasera derecha– y la salida de varios coches de seguridad remontó hasta el sexto lugar, justo por detrás de Raikkonen.

Alonso, contento y crítico

Del noveno al tercero ascendió su compañero Fernando Alonso, muy contento con su posición y crítico con el F138 –“nuestra velocidad no ha sido la adecuada”–. El bicampeón redujo 15 puntos su desventaja con el líder, al que tiene a solo 21. Un Vettel que no abandonó por las gomas, sino por un problema en la caja de cambios que le hizo quedarse sin la quinta marcha. Cuando quiso cambiar a la sexta... la carrera se acabó para él. Vettel llevaba 20 carreras consecutivas sin abandonar, desde que lo hiciera en el GP de Europa del curso pasado: “Siempre es frustrante, pero no culpo al equipo. Esas cosas, desafortunadamente, suceden”. Webber, su vecino en Red Bull, cayó del 14º al cuarto puesto en otra aparatosa salida –Grosjean le dañó el alerón delantero-, pero remontó hasta el segundo lugar. El australiano tampoco tuvo problemas con los neumáticos.

Sí los padeció Checo Pérez, que tuvo que retirarse a seis vueltas del final: “Esto es inaceptable. Estamos arriesgando nuestras vidas y no deberíamos esperar hasta que algo grave le sucede a alguno de nosotros”. Tampoco se salvó Vergne ni Esteban Gutiérrez, mientras Pirelli aconsejaba a los equipos que tuviesen cuidado con los pianos, muy cortantes. “Todos los pilotos que no hemos tenido problemas nos podemos sentir afortunados”, confesó Alonso, brillante para remontar en el tramo final, tras cambiar las gomas justo antes de que saliese el coche de seguridad por última vez. Bajó a la octava posición y acabó superando, entre otros, a Sutil y a Raikkonen, que celebró con un discreto quinto puesto su récord de 25 carreras consecutivas puntuando. El día que Rosberg ganó la tercera prueba de su carrera, la segunda del curso –“es un triunfo muy especial. El equipo ha hecho un gran trabajo”– en un día que los neumáticos sonrojaron a la Fórmula 1.

sábado, 29 de junio de 2013

El regreso de Rossi, la heroicidad de Lorenzo

'Il Dottore' vuelve a ganar en Assen 990 días después en una carrera al límite de su compañero en Yamaha, quinto tras correr horas más tarde de operarse de la clavícula izquierda

Rossi celebra su victoria en Assen con Lorenzo detrás - Reuters.

Es la historia de dos regresos. El de la vuelta a lo más alto del podio de Valentino Rossi, el mejor piloto de todos los tiempos con permiso de Giacomo Agostini, 990 días y 44 grandes premios después. Il Dottore se vuelve loco con su victoria en Assen, donde en 2009 había festejado su 100º triunfo en el Mundial y ahora alcanza el 106º –80 en la categoría reina, 61 de ellas bajo la denominación de MotoGP–. “No me lo creo. Ha pasado tanto tiempo de la última victoria...”, confiesa Rossi. Tanto tiempo que no lo lograba desde el 10 del 10

viernes, 28 de junio de 2013

El sueño en directo de Cristina Ouviña

España aplasta a Serbia (88-69) con 19 puntos de la base zaragozana y se planta en su tercera final en un Eurobásket, donde se citará con la anfitriona Francia

Ouviña bota el balón ante Ajanovic - Foto: FEB.

El valor de un entrenador también es saber transmitir confianza a una jugadora que apenas juega. La entereza de una deportista tiene episodios mágicos como expresa Cristina Ouviña (Zaragoza, 1990), que vive un sueño en directo tras meter su segundo triple consecutivo. Parece que a la base del Wisla Can Park polaco se le vaya a salir la sonrisa, que ésta quiera tener vida propia. Ouviña casi no sabe ni reaccionar ante el momento que está viendo en toda una semifinal de Eurobásket y ante un rival como Serbia. Hasta ese instante solo había jugado 20 minutos, repartidos en tres de los siete partidos precedentes y había lanzado tres veces a canasta, pero en ese momento, anota su 12º punto y acaba el partido con 19 (5/7 en tiros de dos, 3/3 en triples), además de repartir cuatro de las 21 asistencias de una España que aplastó a Serbia (88-69) para alcanzar la tercera final de un Europeo de su historia. La selección tratará de lograr su segundo oro ante el mismo rival contra el que consiguió el único que atesora, Francia, que las pasó canutas ante Turquía (57-49).

Solo la inconmensurable Lyttle, con 22 puntos (y 11 rebotes), superó en anotación a Ouviña, superada por su acierto: “A nivel colectivo estaba muy confiada, sabía que íbamos a ganar. A nivel individual no, pero como todos los partidos tenía que aprovechar la oportunidad. He podido ayudar al equipo, que es lo que quería”. Y tanto que lo hizo: con desparpajo, talento –revisión aparte merece su asistencia sin mirar a Nicholls al final del tercer cuarto– e intensidad, como cuando se lanzó al suelo para robarle la pelota a Butulija. Ouviña emuló a Xargay -cualquier definición que se haga de su importancia en el equipo resulta insuficiente-, a quien había sustituido tras el primer tiempo muerto del partido, solicitado por Marina Maljkovic, que trató de parar sin suerte la sangría (8-0 a los 4m 10s). Por entonces Lyttle ya había repartido dos asistencias y anotado una canasta y Torrens llevaba dos puntos de los nueve con los que acabaría el período.  

Jugadoras que se estorban
Con Xargay de nuevo en la pista, mordió Lyttle para golpear todavía más a una Serbia  desencajada (27-10 a los 12m 13s) que había tardado más de cinco minutos en anotar su primera canasta –obra de Milovanovic– y que estaba tan tensa que sus propias jugadoras se estorbaban, como Dabovic y Vulic, que se ganó dos personales en un suspiro. La tercera personal de Torrens invitó a Mondelo a sacar a Ouviña, que tampoco le defraudó anotando una entrada antes del descanso (48-28).

La diferencia entre ambos equipos era abismal, pues España continuaba dominando el rebote y privando de contraataques a un rival atacado. Esta vez fue Dabovic quien perdió los nervios tras una personal y se ganó una técnica para ser eliminada, mientras Silvia Domínguez llevaba la manija del equipo y Xargay tenía la muñeca fina (54-28 a los 23m 24s). Antes de que acabase el tercer cuarto todavía quedaban los dos triples consecutivos de Ouviña, otra entrada tras una asistencia de Laia Palau y un reparto sin mirar de la base zaragozana (69-42 a los 29m 56s). De nada le sirvió a Serbia ponerse las pilas en el último cuarto anotando seis triples, con Rad como lanza.

Jugadas que no le hicieron ninguna gracia a Mondelo, competitivo hasta el límite: “Si quieren meter triples que lo hagan porque ellas se lo ganen”. Y viendo que sus jugadoras, en el único paréntesis que se permitieron, no le hacían caso fue más directo: “Dejaros de mariconadas”. Hubo tiempo para una canasta de Aguilar y un triple de Valdemoro, un par de amigas que han sabido aceptar su cambio de rol en un equipo que aspira al oro en la tercera cita de su historia en la final de un Eurobásket. “Somos mínimo medalla de plata. La vamos a disfrutar mucho hoy y mañana vamos a preparar la final. Esto no nos lo quita nadie, estas tías son tremendas”, cerró Mondelo.


miércoles, 26 de junio de 2013

Un huracán llamado Alba Torrens

El talento de la 7, la insistencia de Lyttle y la aparición de Valdemoro y Aguilar catapultan a una España que desencaja a la República Checa (75-58) para sellar su billete al Mundial y citarse con Serbia en las semifinales del Eurobásket

Alba Torrens durante el partido - foto: FEB. 

Viendo la sonrisa amplia y limpia de Alba Torrens (Binissalem, Mallorca, 1989) cuesta imaginársela llorando. “No soy de llorar, pero alguna [lágrima] cayó”, le confesaba a Nacho Duque en enero para el diario Marca. Lo hacía días después de volver a las pistas. Detrás dejaba casi un año de tortura tras recuperarse de una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Y por delante a Torrens le quedaba el alegrón de haber regresado con el Galatasaray en la final de la Copa turca ganada contra el Fenerbahçe –que
se vengó en la final de la final de Liga– gracias a una canasta a última hora de Sancho Lyttle, con quien comparte liderazgo en la selección. Un grupo repleto de futuro y bien aconsejado por tres representantes de los 70 y, en concreto de la generación del 76. Laia Palau conserva su chispa y Elisa Aguilar y Amaya Valdemoro fueron las sabias apuestas de Lucas Mondelo para desatascar a España en el tercer cuarto ante una República Checa que logró empatar a 41 (a los 23m 49s) tras haber llegado a ceder por 17 puntos en el primer cuarto, golpeada una y otra vez por Torrens (29 puntos, cuatro rebotes y tres recuperaciones) y también por Lyttle (23 puntos y 12 rebotes). Ambas grandes protagonistas también del epílogo de una victoria (75-58) que sella el billete para el Mundial de Turquía y el acceso a semifinales del Eurobásket de Francia para la selección. Serbia, vencedora por 85-79 ante Italia, será el rival de España (Teledeporte, viernes 28 a las 17:00 horas). El resto de cuartos, Turquía-Bielorrusia y Francia-Suecia, se jugarán este jueves.

Hubo unos minutos en los que Torrens parecía tocada por una varita mágica. A su velocidad de vértigo sumaba un acierto indescriptible. Hasta fallar su primer triple, a los 12m 10s en un tiro forzado, la alero del Galatasaray había anotado sus ¡cuatro! lanzamientos de tres y sumaba 18 de los 30 puntos de su equipo. 13 los había conseguido en un primer cuarto muy bien jugado por el quinteto titular de Lucas Mondelo: Xargay repartió hasta cuatro asistencias, Lyttle sumaba con facilidad en la pintura y tras recibir un reparto de la propia Torrens distanció a España (25-8 a los 7m 30s).

Aprietan Bartonova y Peckova

Débil y superada, la República Checa se resumía en una jugada, la de Bartonova, a la que se le escapó la pelota y que, en su intento de recuperarla pisó la línea lateral. La propia escolta checa agitó a su equipo junto a Burgrova y Elhotova, antes de que Torrens tuviese más chispazos. Ocho puntos de Peckova, con dos triples sin fallo, acercaron a las checas (36-29 a los 16m 29s). De nuevo, respondieron Torrens y Lyttle, y al descanso se llegó con 41-35 tras un parcial de 1-6 con Bartonova como pieza fundamental. Sería Elhotova quien, desde la línea de personal, empatase a 41.

España acumuló casi seis minutos con un solo tiro libre –no daba con la tecla para superar la defensa rival y Torrens estaba hasta con tres defensoras– hasta que Marta Xargay, sinónimo de coraje y actitud encomiable, rompió la racha y Aguilar -que no había jugado hasta entonces– y Valdemoro, con ocho puntos de carrerilla, resolvieron el entuerto. Resurgieron con fuerza Lyttle y Torrens y la zona 2-3 acabó por desconcertar del todo a una República Checa que no pudo con una España muy grande que se cita en semifinales, tras su traspié en el Europeo de Polonia, donde no pasó a cuartos. Justo dos años después lucha por las medallas.  


ESPAÑA 75 (25+16+13+21): Lima (0), Palau (4), Xargay (7), Torrens (29) y Lyttle (23) –quinteto inicial–; Nicholls (0), Domínguez (0), Ouviña (0), Gil (1), Casas (0), Aguilar (0) y Valdemoro (11). REPÚBLICA CHECA 58 (15+20+11+12): Zrustova (0), Bortelová (4), Hanusová (5), Elhotova (13) y Kulichová (10) –quinteto inicial–; Burgrová (0), Bartonova (0), Hejdova (0), Vyoralová (3), Pecková (10) y Hindrakova (2).

lunes, 24 de junio de 2013

La improvisación de Silvia Domínguez

La batuta de la base de Montgat, la tenacidad de Lyttle y los arrebatos de Torrens y Xargay impulsan a una España que acaba primera de grupo tras doblegar a Turquía (61-48) y jugará los cuartos ante la República Checa


Silvia Domínguez da instrucciones durante el partido - Foto: FEB.

– Silvia, el club desaparece.
– ¿Cómo?

Silvia Domínguez (Montgat, 1987) no se podía creer lo que le estaba diciendo Carme Lluveras, entonces general manager del Ros Casares. El club con el que la base catalana acababa de ganar la Liga Femenina y la Euroliga. Títulos que Silvia Domínguez también había logrado el curso anterior en Salamanca con Lucas Mondelo como técnico. Esa extraordinaria progresión deportiva estaba en peligro. “En ese momento”, le contaba en marzo a Jordi Prat para El 9 Esportiu, “me entró un ataque de pánico. Piensas que no podrás escoger destino porque muchas plantillas ya estaban configuradas”. Pero Sílvia Domínguez recibió la llamada del Ekaterinburg, al que desbloqueó para ganar la máxima competición continental tras cinco años seguidos cayendo en semifinales. La base de Montgat convivió con estrellas como Diana Taurasi, Sue Bird, Candance Parker o Maria Stepanova y levantó Liga, Copa y su tercera Euroliga consecutiva. Ahora Silvia Domínguez pretende ser fundamental también en la selección absoluta, después de lograr dos metales en los Europeos de Bratislava (2004, plata con la júnior) y Sofía (2007, oro con la sub 20 y siendo MVP). Con las mayores ganó el bronce en otro Eurobáket, en Letonia 2009, y antes y después fue una de las descartadas para los Juegos Olímpicos de Pekín y el Mundial de la República Checa. Ése, precisamente, será el rival de España en el Eurobásket de Francia (Teledeporte, día 26 a las 20:00 horas) tras quedar primera del grupo E y doblegar a Turquía. Lo hizo con el sello de Sílvia Domínguez (11 puntos y tres asistencias), la tenacidad de Lyttle (18 puntos y 13 rebotes, su cuarto doble-doble en seis partidos) y los arrebatos de Alba Torrens y Xargay. Serbia-Italia, Turquía-Bielorrusia y Francia-Suecia completan los cruces.

Los 166 centímetros no le quitan un ápice de creatividad, improvisación y talento a Silvia Domínguez, conocida como Baldu –de baldufa, peonza en catalán– o Peque, como la sigue llamando Mar Rovira –como cuenta en su blog–, con quien compartió dos años en Salamanca y que disfrutó comentando sus jugadas ante Turquía junto a Diego Martínez en Teledeporte. Aplaudió, por ejemplo, su excelente inicio, cuando Silvia Domínguez se marcó un triple, una entrada y dos tiros libres, siete puntos que igualaban su mejor marca en el torneo, en el debut ante Rusia –titular también, como lo había sido en los partidos impares, hasta el de Turquía; hasta ahora en los pares empezaba Palau– y Eslovaquia. Contra Italia había repartido cuatro asistencias y había robado dos balones, pero ante Suecia y Montenegro había jugado poco y con escasa fortuna.

La cita de Elisa Aguilar

Esta vez siempre estuvo Silvia Domínguez, cuando Lyttle no acertaba con su tiro –lo hizo a la cuarta, en un lanzamiento en suspensión, 8/22– ni tampoco estaba acertada Torrens. Turquía se había bloqueado por la defensa de España y la crisis de Yilmaz, que pasó de anotar las dos primeras canastas a no volver a sumar hasta el primer minuto del tercer cuarto. En ese tiempo, Lyttle se multiplicó y jugó casi toda la primera parte, Silvia Domínguez continuaba impartiendo una clase magistral y el arte correspondía a Torrens, capaz de completar un dos más uno ante Tuncluer, a la que bailó de izquierda a derecha para acabar con un reverso. El conjunto de Lucas Mondelo se escapó 30-12 (a los 19m 4s), pero vio cómo Turquía se le puso en el cogote (40-36 a los 29m 31s) tras recibir tres triples mal defendidos, el segundo de la propia Tuncluer. Xargay replicó desde 6'75 y obedeció al instante a su entrenador –que ordenaba “¡manos! ¡manos!” en el banquillo– recuperando un balón para forzar la antideportiva de Palazoglu. Lyttle volvió a morder, Silvia Domínguez continuó llevando la manija, Torrens se marcó cinco puntos consecutivos y Aguilar, que jugó tres minutos escasos, no faltó a su cita con el tiro de tres para redondear un triunfo que, en teoría, facilita los cruces para la selección. El próximo rival será la República Checa.

ESPAÑA 61 (15+17+11+18): Silvia Domínguez (11), Torrens (12), Gil (2), Xargay (11) y Lyttle (18)  -quinteto inicial-, Nicholls (2), Lima (2), Ouviña (0), Palau (0), Valdemoro (0) y Aguilar (3). TURQUÍA 48 (10+7+21+10): Alben (8), Palazoglu (6), Yilmaz (8), Ivegin (0) y Hollingsworth (8) -quinteto inicial-, Vandarli (2), Dalgalar (2), Tuncluer (8), Caglar (6) y Canitez (0). Incidencias: Último partido de la segunda ronda del Eurobasket correspondiente al Grupo E, disputado en Lille. España se enfrentará a la República Checa en los cuartos de final el próximo miércoles a las 17.00 horas.

sábado, 22 de junio de 2013

El Eibar exige una remontada mayúscula al Hospi (3-0)

El conjunto de Miguel Álvarez recibe dos goles en los primeros cinco minutos, vuelve a mostrar una imagen gris fuera de casa y tendrá que apelar a la épica en su estadio para subir a Segunda

Guille Roldán reclama penalty en una acción durante el partido - foto: Morquecho/ diariovasco.com

El chaval tiene los brazos cruzados y no está demasiado por la labor de hacer su trabajo. La tranquilidad de uno de los recogepelotas de Ipurua contrasta con el nervio de Valentín, que acude con prisa para coger el balón y sacar de banda. Es el minuto 21 del partido de ida de la última eliminatoria de ascenso a Segunda División y el CE L'Hospitalet está torturado por el marcador, pierde ya 2-0, tras encajar dos tantos en los primeros cinco minutos. Primero Guille Roldán se aprovecha de la endeblez defensiva de los visitantes para colocar un tiro seco desde lejos y después rebaña la pelota para ceder a Mainz, que marca y señala al cielo. En el 83, el mismo minuto en el que Craviotto había salvado a su equipo en el partido de vuelta de la ronda anterior ante el Caudal Deportivo, Diego Jiménez se hace con otro balón y corre que se las pela para anotar en una jugada fabulosa el 3-0 definitivo. El Eibar tiene un poco más cerca su retorno a la categoría de plata tras cuatro fases de ascenso consecutivas y el Hospi tendrá que apelar de nuevo a la épica en el Estadi de futbol de l'Hospitalet para regresar a Segunda 47 años después.

Gris y falta de ideas, el Hospi se pareció al de Tenerife o Mieres. Dos partidos en los que anotó cuatro goles y solo metió uno, obra de Osado, el único que tuvo en Ipurua una oportunidad de verdad: la tocó con el interior de su bota izquierda tras un centro por la derecha que había peinado Cirio. El balón se fue alto y Iruretagoiena pasó su único gran susto, aunque poco después no atrapase bien la pelota a la primera tras una falta de Aday. Atento al posible fallo estaba Moyano, que celebró la gran intervención de Craviotto en el ecuador de la segunda parte, cuando Miguel Álvarez quiso oxigenar al equipo con la entrada de Javi Barranco, Moussa y Bacari. Este último pedía gritos de aliento a los más de 50 espectadores desplazados desde Hospitalet. Seguidores que suspiraron de alivio al ver cómo Guille Roldán remataba al aire el primer saque de esquina de partido, cómo Iruretagoiena atrapaba el centro de Valentín y despejaba el de Osado o cómo Craviotto, bien colocado, atrapaba un cabezazo de Arrubarrena justo antes del descanso. El generoso resultado de 3-0 de momento da la razón a la pancarta de uno de sus aficionados en Ipurua: “Volveremos”. “Tocados, pero no hundidos. ¡Nada es imposible!”, sentenciaba en Twitter, Oliver Sánchez, portero suplente del Hospi.


SD EIBAR 3: Xabi Iruretagoiena, Bóveda, Añibarro, Mainz (Jito 67'), Errasti, Arrubarrena, Dani García, Capa (Diego Jiménez 56'), Yuri, Guille Roldán (Del Olmo 81') y Raúl Navas. CE L'HOSPITALET 0: Craviotto, Julio Rico, Valentin, Manel, Moyano, Pol (Javi Barranco 78'), Corominas (Bacari 58'), Aday, Osado (Mousa 74'), Marc Pedraza y Cirio. GOLES: 1-0 Guille Roldán 3', 2-0 Mainz 5' y 3-0 Diego Jiménez 83'. ÁRBITRO: Pablo Fernández Pérez (Asturiano) ha amonestado por parte de los locales a Raúl Navas, Arruabarrena y Jito y por parte de los visitantes a Moyano y Aday. 

Lyttle homenajea a Valdemoro

Victoria plácida de España ante Montenegro (50-66) el día que su capitana superar el récord de internacionalidades (254 partidos) y antes de jugarse la primera plaza del grupo contra Turquía

Valdemoro, rodeada de sus compañeras, con el pastel que conmemora su récord - Foto: FIBA Europe. 

Quedaban dos minutos y medio del primer cuarto y el cambio, uno de tantos en un partido de baloncesto, era pura historia. Alba Torrens se iba a descansar al banquillo y en su lugar entraba Amaya Valdemoro. De pupila a maestra, de líder del grupo junto a Lyttle a la mejor jugadora española de la historia. Ante Montenegro, Valdemoro superó el récord de internacionalidades de Marina Ferragut: sumó su partido número 254, una cifra que quedó dulcemente señalada en la tarta gigante que le prepararon para homenajearle. Un tributo tan grande como el que le hizo el equipo y sobre todo su compañera Lyttle (21 puntos y 11
rebotes). Nerviosa en una jornada tan especial para ella, Valdemoro falló sus siete lanzamientos, anotó dos tiros libres, cogió un rebote y recuperó y perdió dos balones, además de colocar un tapón en un encuentro plácido ante Montenegro (50-66). España, invicta, se jugará el primer puesto del grupo E -y teóricamente evitar a la organizadora del Eurobásket, Francia, hasta una hipotética final- ante Turquía, actual subcampeona del torneo y que tampoco ha perdido ninguno de sus cinco partidos.

“No hay adjetivos. Una trayectoria de nivel y calidad. No veré a a quien bata su record y estoy orgulloso de haber sido partícipe”, dijo el seleccionador Lucas Mondelo sobre Valdemoro: “Tenemos una capitana que se merece todo y mucho más”. La protagonista, emocionada, confesó: “Es más de una vida con la selección y este es un momento precioso. Además en el público tocaron hasta canciones típicas españolas. Solo ha faltado mi madre que la tengo siempre conmigo…” Valdemoro empezó algo acelerada, con ganas de hacerlo bien muy rápido, y nada más salir tiró un triple forzado que no tocó ni el aro y una canasta de dos. Dos errores en un encuentro repleto de equivocaciones de ambos equipos. Especialmente despistadas estuvieron Skerovic y la estrella rival, Dubljevic, que era la máxima anotadora del campeonato y se quedó en ocho puntos, acumuló seis pérdidas de las 21 de su equipo y acabó llorando en el banquillo. Cinco pérdidas tuvo Skerovic.

Perovanovic, imparable

No necesitó España completar un encuentro brillante para doblegar a una Montenegro que le había ganado en el anterior Eurobásket, en el que no pudo alcanzar los cuartos de final. Esta vez empezó con fuerza gracias a la pericia de Lyttle, que anotó siete de los 13 primeros puntos de un grupo dirigido por la eterna Palau, capaz de hacer seis asistencias y que no tiró ni vez. Torrens era omnipresente, pese a no tener la puntería de otras jornadas, y Lima y Nicholls aportaban en la pintura, aunque nadie dio con la tecla para minimizar a Perovanovic, autora de 19 puntos.

Lyttle anotó sobre la bocina antes del descanso (27-34) y continuó mejorando sus números en la segunda parte, en la que Montenegro no llegó a inquietar al grupo de Lucas Mondelo, que celebró la chispa de Palau y la aparición estelar de Aguilar. Y al margen de la victoria, el récord de Valdemoro, abrazada por todas sus compañeras: “Sé cuál es ahora mi rol. Abrir el campo, ayudar al equipo en lo que pueda y a veces incluso poner tapones como el de hoy…”

MONTENEGRO 50 (10+17+11+12): Skerovic (7), Jovanovic (3), DeForge (3), Dubljevic (8) y Turcinovic (2) -quinteto inicial-, Bajic (-), Baletic (6), Aleksic (-), Bjelica (2) y Perovanovic (19). ESPAÑA 66 (18+16+17+15): Palau (-), Torrens (9), Xargay (9), Lima (9) y Lyttle (21) -quinteto inicial-, Nicholls (5), Domínguez (2), Aguilar (9), Gil (-) y Valdemoro (2). Encuentro correspondiente a la segunda jornada del grupo E de la segunda fase del Campeonato de Europa femenino disputado en el pabellón Saint-Sauveur de Lille ante 1.650 espectadores.


jueves, 20 de junio de 2013

La tenacidad de Reyes y la entereza del Barça

El capitán del Madrid, MVP de la final, levanta la Liga ACB, un torneo que su club no ganaba desde 2007 ante un rival liderado por Ingles y Jasikevicius que hace de tripas corazón pese a los problemas físicos y al que le penalizan las pérdidas (79-71)


Reyes levanta la 31º Liga del Madrid - ACP Photo.

No hay triunfo personal más grandioso que demostrarle a la gente que ha dudado de uno que se ha equivocado. Si hay un jugador en la Liga ACB que lo sabe porque lo ha sufrido durante su carrera es Felipe Reyes (Córdoba, 1980), que si fuera por muchos ya estaría viendo los partidos vestido de calle, en la grada en el salón de casa... Pero no, Felipón temporada tras temporada se encarga de renovar su crédito y de hacer quedar mal a sus detractores. Pues bien, seis años después de levantar la que era su última Liga ACB con el
Madrid en el Palau Blaugrana y con Joan Plaza como entrenador levantó otra –la 31º del club y la tercera en su cuenta particular– en el Palacio de los Deportes, ante el mismo rival y con Pablo Laso como técnico. En ambas ocasiones Reyes alzó el trofeo como MVP de la final -con 12'2 puntos y 5'2 rebotes de media-, lo que le equipara a Sabonis, que lo logró en 1993 y 1994: “Ha habido gente durante estos años que me ha criticado mucho. Esto va para ellos”. Reyes, que se acordó de su padre, fallecido días antes del Eurobásket de Lituania de hace dos años, fue el alma de un Madrid al que le costó doblegar en el quinto partido de la final (79-71) a un Barça que compitió hasta la extenuación haciendo de tripas corazón. Xavi Pascual confesó en la rueda de prensa –antes lo había hecho en la retransmisión de TV3 Jordi Robirosa– que Jasikevicius jugó los últimos partidos con una costilla rota. Se sabe que Todorovic lo viene haciendo con el dedo roto y que Navarro quiso jugar –aunque lo hizo en versión reducida –“seguramente, sí voy a descansar de la selección”– pese a su rotura en el isquiotibial–, que Jawai arriesgó su carrera jugando la Final Four de Londres, que Mickeal está luchando por regresar... El Barça incluso quiso sobreponerse a otro partido gris de Lorbek, que cuadró un curso de igual color, a que Sada ni Huertas anotasen ni una sola canasta, Oleson solo sumase cuatro puntos... El Barça volvió a ponerle tesón y corazón y no se fue del partido ni cuando Rudy Fernández se aplaudió a sí mismo por meter su primer y único triple en la serie (1/24, 50-33 a los 22m 41s). Mordieron los azulgrana, impulsados por los dos jugadores que sumaron el 67'8% de sus puntos: Ingles y el propio Jasikevicius, autores de 25 y 23,  respectivamente. Aunque el Barça pecó de inocencia y se empachó de pérdidas, la mayoría infantiles (17 por solo dos pelotas recuperadas por las 14 robadas y las dos extraviadas de su rival).

Un Madrid que tuvo 18 tiros más, que se divirtió por momentos y las pasó canutas en tantos otros. Su entrenador solo respiró tranquilo cuando, a falta de 23'4 y con 77-71, Huertas sacó de banda y Slaughter se hizo con la pelota. La jugada acabó con el base brasileño haciéndole una personal a Reyes, que cerró el partido desde la línea de personal. Emocionado, Laso no se pudo contener: “Para mí es un día especial. Hace un par de días nos dejó algo más que un entrenador para mí. Era un amigo, era un compañero y viví mis mejores años de jugador con él. Ayer me mandó un mensaje Oriol y me dijeron que me iba a dar fuerza para ganar hoy. Gracias Manel [Comas, entrenador, entre otros, de Baskonia, Joventut, Barça y Cajasol fallecido el lunes] por darnos fuerza para ganar hoy”. Rudy también se acordó de Comas, que le hizo debutar en Liga ACB. Una competición que ganó por primera vez.

El triple de Rudy

“¡Ha metido un triple al final!”, dijo, espontáneo, Llull mientras Rudy hablaba con La 1. Rudy lo consiguió en su 20º intento en una serie en la que quedó claro que le falta madurez. Si no se perdiese en algunas causas artificiales, es posible que su rendimiento fuese mejor. El curso de Rudy ha sido irregular en un Madrid que empezó el partido con suma autoridad, liderado por una pareja que ya había hecho un estropicio al Barça, como bien celebró en su día, quizás in situ, el aficionado madridista que recibió a visitantes enseñando como un tesoro su bufanda conmemorativa de la 23ª Copa del Rey del Madrid, lograda el curso pasado en el Palau Sant Jordi. Esa jornada los azulgrana no supieron encontrar el antídoto ante un rival liderado por Llull y Carroll –novedad de Laso en el quinteto inicial por un Suárez olvidado en la serie–. Ésa fue la pareja que golpeó por primera vez a unos azulgrana (13-3 a los 4m 48s) que contaron de inicio con su capitán, Navarro, muy mermado por su rotura en el isquiotibial, no podía ofrecer su electricidad. La Bomba podía mostrar pundonor y acierto, pero no lo tuvo y se fue reemplazado por Ingles.

El australiano metió la primera canasta de su equipo (a los 3m 58s) y sobre todo aportó  nervio y eficacia. Lorbek era diminuto y Huertas solo se sintió a gusto en el calentamiento, cuando justo antes de la presentación se colgó del aro. Quizás lo había hecho para activarse y decirse a sí mismo que su nivel era el que había ofrecido en el cuarto partido de la final e incluso en el primero, pero no el del resto. No surgió efecto del ritual, pero el Barça se recompuso con Todorovic y sobre todo tras la salida de Jasikevicius, espléndido en actitud, criterio y sacrificio para asistir a Tomic para que empatase a 20 en el primer minuto del segundo cuarto. En una contra, Ingles puso por primera y última vez por delante a su equipo (31-32 a los 15m 54s). 

Pudieron derrumbarse los azulgrana cuando se pusieron en bonus en solo tres minutos o cuando encajaron un parcial acumulado de 19-1 bien aliñado con pérdidas. Pero no. Surgieron Jasikevicius e Ingles, capaz de marcarse 10 diez en el tercer período y de reducir la diferencia (55-48). El Barça estaba en disposición de morder a su rival, pero se volvió a tropezar contra sus propios errores y acumuló hasta tres pérdidas consecutivas para suerte de Rudy y Reyes, que pusieron el 68-55 a los 5m 27s. De nuevo surgió Jasikevicius, Navarro se resbaló y se le escurrió un balón, Reyes volvió a marcar distancias (72-60 a 2m 52s), pero Jasikevicius volvió a resistirse y Oleson, tras un rebote ofensivo anotó su única canasta, 76-71 a 25s. Sergio Rodríguez no falló los tiros libres y el Barça perdió la concentración. “Hemos cometido demasiados errores”, reconoció Lorbek. “No hemos hecho las cosas que teníamos que hacer para ganar aquí. Hay que felicitar al Madrid y ya está”, resolvió Tomic, muy tocado después de haber perdido la Liga ACB en el quinto partido, como el año pasado. “Siento mucha impotencia de haber luchado y no tener recompensa”, cerró Rabaseda, el único jugador entre los que disputaron la final que no anotó ni un punto.

MADRID 79 (20+21+14+24): Llull (4), Rudy (15), Carroll (9), Mirotic (6) y Begic (4) -quinteto inicial-; Rodríguez (5), Draper (4), Darden (13), Suárez (-), Reyes (14), Hettsheimeir (-), y Slaughter (5). BARÇA 71 (18+14+16+23): Huertas (2), Oleson (4), Navarro (0), Lorbek (3) y Tomic (9) -quinteto inicial-; Sada (0), Ingles (25), Rabaseda (0), Wallace (0), Todorovic (2) Jasikevicius (23), Mavrokefalidis (3). Árbitros: Arteaga, Conde y Jiménez. 12.832 espectadores en el Palacio de Deportes. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Manel Comas.


domingo, 16 de junio de 2013

Huertas y Tomic reducen al Madrid

El Barça se sobrepone a la lesión de Navarro y fuerza el quinto partido de la final ACB en una gran actuación de coraje (73-62)

Huertas lanza ante Begic y Llull - ACB Photo. 

Cuando el capitán se fue al banquillo frotándose la barba y con la cabeza gacha, Xavi Pascual y el resto del equipo supo que algo grave le sucedía al capitán. Era el ecuador del tercer cuarto y La Bomba ya no volvió a jugar. “Pinchazo en el isquio derecho y, seguramente, una rotura”, anunció como parte el técnico del Barça en la rueda de prensa. Antes había sido artífice y espectador del corazón de sus jugadores, que se sobrepusieron a la ausencia de Navarro gracias a una actuación de coraje, negando y reduciendo al Madrid. Tomic (18 puntos y 11 rebotes) y Huertas (11 tantos y seis asistencias) fueron los líderes de un grupo que, con su victoria por 73-62, forzó el quinto partido de la final de la Liga ACB. Es un equipo que no entiende de retos imposibles ni de excusas y que no para de crecer ante situaciones límite, como volvió a demostrar Todorovic, un chico que juega con la misma seriedad y madurez con la que habla. El Madrid fue casi siempre por debajo y acabó encendido por otra acción polémica, a 1m 20s, cuando los árbitros señalaron pelota para los locales, después de que Tomic la tocase con la rodilla (65-61). El conjunto de Pablo Laso se desquició con la decisión, especialmente Rudy, que se ganó una técnica, y entre Oleson y Lorbek redondearon el marcador. Un triunfo tan merecido por el Barça como había sido el anterior por el Madrid.

“Hemos peleado más, hemos estado más concentrado. Solo así se le puede ganar al Madrid”, recalcó Huertas, mientras su compañero Tomic utilizaba una palabra que resumía parte del éxito del grupo: “cabeza”. “Creo que sería muy corto de miras por mi parte pararme en situaciones concretas”, valoró Laso sobre la acción polémica. “Ellos después del primer partido”, intervino Reyes, “se quejaron de una jugada muy dudosa, a ver si hoy se quejan”. Pascual quitó hierro al asunto y destacó la entereza del grupo, atormentado durante todo el curso por las lesiones en los “momentos importantes”: “Si [Navarro] juega [el quinto partido], lo hará roto”.

Marcador corto

La actitud del Barça en el Palacio de los Deportes tendrá que ser como la que habían advertido, entre otros, Navarro y Xavi Pascual para este partido. El Barça no se podía permitir de nuevo un inicio tan desacertado como en el resto de serie y puso todos los elementos necesarios para que no volviese a suceder. El primero en dar ejemplo fue Tomic, al que los azulgrana buscaron, sobre todo en el primer cuarto, y el pívot croata respondió con 14 puntos, perfecto en sus tiros de dos (7/7) y cogiendo cuatro rebotes. Superior en rebotes en el período inicial (nueve por dos del rival, ambos de Suárez, que de nuevo no volvió a aparecer más), al Barça le quedó la sensación de que el marcador no señalaba su gran trabajo: el aliento de Rabaseda ante el propio Suárez o Darden, la tranquilidad de Huertas o los recursos de Lorbek, que esta vez rindió a buen nivel (23-17). Y su ventaja fue mínima porque los visitantes lo anotaron prácticamente todo, con ocho aciertos de 11 tiros y con Llull y Rudy, incordio de Navarro, como directores de orquesta.

Pascual apenas dio carrete a Wallace y apostó varios minutos por Mavrokefalidis y Todorovic como pareja interior. El primero supo seleccionar bien sus tiros y aparecer en momentos fundamentales, mientras que el segundo funcionó como el mejor antídoto para minimizar a un Reyes, que solo capturó un rebote ofensivo, el recurso con el que había empequeñecido al Barça en el primer y en el tercer partido de una final en que no se tienen noticias de Carroll. El tirador de Wyoming es un mar de dudas, sobre todo cuando le defiende Oleson. También sorprende el nulo acierto con los triples (0/16) de Rudy en esta ronda final.


Draper, crecido

El Madrid ofrecía otro perfil que el que le gusta. Alargaba las posesiones y masticaba al máximo las jugadas. Tanto que Sergio Rodríguez repartió, a los 12m 8s, la primera asistencia de su equipo y Navarro seguía sin puntería. Todorovic colocó tres tapones, Sada combinó grandes aciertos con grandes despistes y al descanso se llegó con 34-32. Mirotic dio un estirón y empató a 39 y encontró como réplica a Oleson y a Navarro, que anotó cinco puntos casi seguidos –tres de tiro libre tras una posible personal de Llull que la retransmisión televisiva no acertó a mostrar–, antes de retirarse lesionado al banquillo. Toni Bové le puso un compresor a La Bomba, que caminó un poco por la zona del banquillo, mientras los aficionados le daban señales de apoyo. Draper aprovechó la confusión del Barça y se creció para empatar a 49. Mavrokefalidis parecía un gigante y Huertas acertaba con un triple fundamental.

Darden puso el 63-61 y con 65-61 vino la jugada polémica, insignificante seguramente para decidir un partido que ganó desde el principio un Barça que alargó la serie hasta el quinto y definitivo encuentro. Un partido que ya empezó a jugar Tomic: “Es el Madrid quien tiene la presión, no nosotros”.

BARÇA 73 (23+11+15+24): Huertas (11), Navarro (7), Rabaseda (0), Lorbek (11) y Tomic (18) –quinteto inicial–; Sada (2), Jasikevicius (0), Todorovic (5), Wallace (2), Mavrokefalidis (10), Ingles (0) y Oleson (7). MADRID 62 (17+15+13+17): Llull (9), Rudy (8), Suárez (0), Mirotic (6) y Begic (4) –quinteto inicial–; Draper (7), Reyes (10), Rodríguez (6), Carroll (2), Darden (6) y Slaughter (4).
  

Lorenzo culmina un plan perfecto en Montmeló

El piloto de Yamaha se pone primero en la primera curva y gana el GP de Catalunya para acercarse a siete puntos a Pedrosa, segundo en la carrera tras contener a Márquez



“Me encantan que los planes salgan bien”, solía decir Hannibal, el ingenioso líder del Equipo A mordiendo un puro. Era su coletilla final. Y un comentario que bien pudo haber hecho Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987), que minutos antes del GP de Catalunya había anticipado que en la salida pretendía adelantar a Crutchlow y tratar de que no se le escapase Dani Pedrosa. Aunque a Lorenzo el plan le salió todavía mejor gracias a su agresividad en la puesta en escena: se zampó al británico, se puso en paralelo con Pedrosa
y dibujó la primera curva primero. Mientras, Marc Márquez ya había remontado desde el sexto puesto al tercero, un lugar que no consiguió mejorar pese a hacerle un marcaje completo a su compañero Pedrosa, al que se le acerca a siete puntos Lorenzo. El piloto de Yamaha sumó en Montmeló su segunda victoria consecutiva, la tercera del curso y la cuarta en un escenario en el que mueve como pez en el agua: He podido llegar a la primera curva mucho mejor de lo que esperaba y ha sido una de las claves de la carrera”.

“Sabía que Dani no iba muy cómodo tras de mí, me seguía, pero forzando. Cuando ves esa diferencia, que el otro lo está pasando mal para seguir apretando y el tercero está muy cerca, yo no quería rebajar el ritmo durante toda la carrera. Esa constancia ha servido para ser un poco mejores que ellos”, continuó Lorenzo, que festejó la victoria en el podio con Anna Vives, creadora de la tipografía del casco que el piloto utilizó en Montmeló. Vives, que tiene síndrome de Down, es la autora de una letra que apuesta por la igualdad y que, bajo la iniciativa Sumando Capacidades, está llegando a muchos rincones de todo el mundo, también estará en el Mundial de natación de Barcelona. Lorenzo se subió en los hombros a Anna y le cedió el honor de levantar el trofeo como vencedor de la prueba. La 24ª en la historia de MotoGP en la que Lorenzo y Pedrosa acaban primero y segundo: ambos han ganado 12 de esas pruebas.


Fue el primer triple español en la categoría reina en un día que hubo ocho de nueve podios españoles, pues Pol Espargaró ganó en Moto2 –con Rabat, segundo, el suizo Luthi se coló tercero– y en Moto3 venció Salom, seguido de Rins y Viñales. Lorenzo, además ya es el cuarto piloto con más puntos en MotoGP (1.560) superando a un Hayden que se cayó (1.553). Cuarto pudo acabar Valentino Rossi, beneficiado por la caída de Crutchlow y lejos de los tres mejores. Márquez tuvo dos o tres tentativas ante su compañero Pedrosa, pero no las pudo aprovechar –“he hecho la carrera al 100%. Dani ha sido mejor. Lo primero que he hecho ha sido pedirle disculpas [estuvo a punto de llevárselo por delante]. Le he dicho 'para cuando veas el vídeo, perdón'”– y Pedrosa remató: “Cada carrera Marc sorprende mucho”. Los pilotos se quejaron de cómo sufrieron como el neumático delantero.     

Una ronda menos, solo dos partidos más para que el Hospi pueda ascender a Segunda

Los goles de Corominas y Osado y el talento de Craviotto remontan la eliminatoria (2-0) ante el Caudal Deportivo y el conjunto de Miguel Álvarez espera rival entre Lleida Esportiu, Eibar y Athletic B

Craviotto festeja la remontada rodeada de compañeros - foto: CE L'Hospitalet. 

– Sí, sí. Craviotto ha sacado una mano así.

El hijo de Claudio trata de describir con gestos la parada del portero del CE L'Hospitalet, el equipo que le tiene entusiasmado desde Semana Santa, desde su primer partido contra el Levante UD B. Su padre dice que va al campo por los amigos, pero el chaval lo niega. Está claro: el Hospi tiene un seguidor fiel para años, otro más que sueña con el ascenso a Segunda División gracias, en parte, a la intervención de Carlos Craviotto, espléndido ante

sábado, 15 de junio de 2013

El criterio de Llull y el carácter de Reyes

El base y el pívot paralizan a un Barça obligado a ganar el cuarto partido para evitar que su rival se proclame campeón de la Liga ACB en el Palau (72-84)

Llull celebra una canasta - ACB 

Miró a la grada y bajó los brazos a cámara lenta. “Calma, calma” venía a decir Nicola Mirotic a un Palau al que se le acababa de atragantar su triple a poco menos de un minuto y otra canasta segundos antes –en zona mixta Wallace pediría perdón: “Me siento responsable por la defensa a Mirotic”–. La distancia, 70-80, fue ya inabordable para un Barça siempre a remolque de un Madrid liderado por un Sergi Llull (Maó, Menorca, 1987) que supo dominar el tempo del partido y frustrar al rival con puntos (12) y asistencias (5).

miércoles, 12 de junio de 2013

Navarro y Oleson recomponen al Barça

Los azulgrana remontan 14 puntos de desventaja ante el Madrid (71-72), igualan la serie y tienen ahora el factor pista a favor en la final de la Liga ACB

Mavrokefalidis, Oleson y Sada festejan el triunfo de su equipo - ACB Photo.

Tiene el Barça de Xavi Pascual más vidas que un gato, como ha demostrado tantas veces, ya sea la final de la Liga ACB del curso pasado, la serie de cuartos contra el Panathinaikos o en la misma ronda de la Copa del Rey. Repitió hazaña en el Palacio de los Deportes, donde el domingo había cedido once puntos y dos días después remontó los 14 que tenía de desventaja ante el Madrid con poco más de once minutos por jugarse con un parcial final de 16-31. Wallace supo aparecer con dos triples fundamentales, Mavrokefalidis siguió engañando a su ficha –parece que lleva toda la temporada con el equipo y no solo unos pocos partidos–, Navarro se estrujó y brilló sobre todo en el último cuarto con nueve de sus 19 puntos, Jasikevicius llenó de criterio al equipo y Oleson inició y concretó la remontada (71-72). Los azulgrana, preocupados por un Lorbek que fue hospitalizado después de un golpe en la cabeza que le había provocado pérdida de visión, igualan a un triunfo la final de la Liga ACB y tienen ahora el factor pista a favor. Esta vez volvió a haber una acción polémica al final, una posible personal de Ingles a Carroll en el último segundo, a la que poco o nada aludieron los protagonistas.

Hasta llegar hasta esa jugada dudosa –“no hemos visto falta (…) Joe Ingles coloca su tren superior muy vertical y consigue molestar el tiro de Carroll que  en su caida baja ostensiblemente los brazos y es él quien contacta con el cuerpo del alero azulgrana”, escribe Piti Hurtado en su blog– pasó de todo en un partido que se desarrolló como una montaña rusa para los dos equipos. Carroll falló esa última posesión después de hacerse con un rebote ofensivo tras otro error de un Sergio Rodríguez desconocido y sin su duende habitual. Oleson ya había puesto el marcador final con dos tiros libres y, ayudado por un triple salvador de Wallace, había rescatado a un Barça en la cuerda floja por los cinco puntos consecutivos -triplazo incluido- de Mirotic, punteado por el propio australiano (71-67 a 52'7s). Justo después, Mirotic se fue eliminado tras cometer dos infracciones.

Obtuso en ataque

Poco falló Oleson, un jugador frío en la pista. Por frío se entiende que cumple con frescura su cometido, que no es otro que ayudar, defender y seleccionar bien sus tiros. No se suele entretener en protestar y es un profesional intachable. El tirador de Alaska ha sabido convertirse en alguien fundamental sin tener tanto protagonismo como el que, por ejemplo, llegó a acumular en el Fuenlabrada. Oleson fue el primero en rescatar a su equipo, obtuso en su ataque en varias fases del partido como en la inicial, cuando Suárez disputó algunos de los pocos minutos que acumula en la final y entre su canasta y dos triples de Mirotic y Llull impulsaron al Madrid 8-0. Hasta 3m 51s tardaron en anotar los azulgrana, con una acción con la derecha de Ingles, protagonista de la jugada polémica final y al que Pascual reemplazó por Oleson, que con cinco puntos seguidos puso a su equipo por primera vez por delante (10-11 a los 9m 45s), continuando lo iniciado por Navarro.

La Bomba estaba sufriendo lo indecible con la defensa de Rudy, que cuajó un gran partido global (10 rebotes, siete faltas recibidas...) y discreto en anotación (11). Los locales también echaron en falta los puntos de Carroll, discontinuo y sin chispa o de Mirotic, lanzado al principio y al final del encuentro, pero que no acaba de pillarle el truco a la final para desconsuelo del Madrid, con el que ha sido nombrado MVP de la fase regular. Tampoco funcionó Llull, mucho tiempo en el banquillo por cargarse con dos personales en un suspiro, ambas a Navarro. El base menorquín fue reemplazado por Sergio Rodríguez, por primera vez en meses, un jugador sin tino (1/7, cuatro asistencias y dos pérdidas).

El fogonazo de Darden

Fue Darden el siguiente en darle la vuelta al partido con un fogonazo de los suyos. Le acompañaron Slaughter, hasta que las personales aconsejaron a Laso reservarle, y Begic, que se multiplicaba, (25-17 a los 15m 54s) tras un palmeo de Rudy. Hizo acto de presencia Lorbek -no jugó en la segunda parte por un golpe en la cabeza, se mareó y tenía problemas de visión- y volvió a aparecer Navarro, antes de que Reyes diese varios golpes sobre la mesa y al descanso se llegase con 36-26. Navarro se fue a los vestuarios muy enfadado por haber perdido la pelota en la última posesión. Lo que pretendía ser una asistencia a Tomic, otra vez discontinuo, resultó una castaña.

Rudy pondría más difíciles las cosas para el Barça (39-26 a los 21m 25s), un equipo tan capaz de meter de carrerilla once puntos en minuto y medio y bordar una defensa zonal 2-3, como de encajar justo después un parcial de 16-4, con el que Reyes igualaba la máxima ventaja del Madrid (55-41 a los 28m 47s). Un obstáculo mayúsculo que superó el Barça de la mano de Oleson y de Navarro, de Mavrokefalidis, Wallace y Jasikevicius, ante el discreto partido de Huertas y Sada. Este equipo tiene muchas vidas y mucho corazón.

MADRID 71 (10+26+19+16): Llull (8), Rudy (11), Suárez (2), Mirotic (10) y Begic (7) –quinteto inicial–; Draper (3), Reyes (13), Rodríguez (2), Carroll (4), Darden (7) y Slaughter (4). BARÇA 72 (11+15+20+26): Huertas (3), Navarro (19), Ingles (4), Wallace (6) y Tomic (8) -quinteto inicial-; Sada (2), Jasikevicius (0), Todorovic (2), Mavrokefalidis (8), Rabaseda (0), Oleson (14) y Lorbek (6). Eliminados: Reyes, Mirotic y Tomic.


domingo, 9 de junio de 2013

Monólogo de Vettel, zarpazo de Alonso

El piloto alemán logra la primera victoria de Red Bull en Canadá y el asturiano remonta de la sexta a la segunda posición, lugar que pasa a ocupar en la clasificación por delante de Raikkonen

Alonso, Vettel y Hamilton, en el podio del Gilles Villeneuve - EFE.

Había dicho Fernando Alonso (Oviedo, 1981) que veía opciones de podio a pesar de acabar sexto en una cronometrada “llena de trampas”, con la lluvia como protagonista y un especialista en agua como Jenson Button eliminado en la Q2. El piloto de Ferrari dio un zarpazo en el Gilles Villeneuve de Canadá remontando hasta la segunda posición “que sabe casi a victoria” después de saber tener paciencia para superar tras varias tentativas a Valtteri Bottas –la sorpresa del sábado y que salió tercero– que le taponó en la primera vuelta, a Nico Rosberg (31ª) a Mark Webber (42ª) y Lewis Hamilton (63ª), tercero en el podio. El duelo de Alonso con su ex compañero en McLaren resultó espectacular con el británico frenando y defendiéndose en L'Epingle y varios intentos con el DRS. Incluso se tocaron: Creo que en el toque con Fernando hemos dañado una pequeña parte del alerón. Ha ido todo muy cerca”. El asturiano ya es, con 96 puntos, el segundo clasificado del Mundial tras la discreta actuación de Kimi Raikkonen (88), noveno y adelantado en la última vuelta por un Felipe Massa que supo remontar desde el 16º puesto al octavo y arrebatarle dos puntos al finlandés. Inalcanzable para todos fue Sebastian Vettel, primero de principio a fin, y que sumó su tercera victoria del curso tras Australia y Bahréin para afianzar su liderato con 132 puntos y romper el maleficio de Red Bull con el GP de Canadá: “Hemos quitado esta prueba de la lista de pendientes. Habíamos tenido buenas carreras antes, pero no lo habíamos conseguido”.

La vez que lo había tenido más cerca Vettel fue hace dos cursos, cuando por un trompo en el último giro perdió el triunfo ante Button, esta vez perdido como su equipo en la 12ª posición. El de McLaren se quedó a una vuelta de Vettel, que dobló al menos una vez a los pilotos que acabaron la carrera excepto a Alonso, Hamilton, Webber y Rosberg: “Con los duros ha sido bastante fácil de llevar la carrera”. Aunque el alemán tuvo algún susto y a punto estuvo de tocar el muro en una prueba donde el coche de seguridad suele ser habitual, aunque no apareció esta vez a pesar de los diferentes percances. Como el de Van der Garde con Webber, al que rompió un trozo de alerón –e incluso así fue competitivo y completó una vuelta rápida– o el giro sobre sí mismo del Force India de Sutil, que obligó a Ricciardio y Raikkonen a salirse fuera del trazado para evitar la colisión. El finlandés no estuvo cómodo, por radio le indicaron no gastase tanta gasolina e incluso estorbó a Vettel, cuando éste pretendía doblarle. Eso sí, fuera un día histórico para Raikkonen, que igualó el récord de Michael Schumacher de 24 carreras consecutivas puntuando de Michael Schumacher, el último piloto de Ferrari en ganar en Montreal. Un territorio que ya no tiene secretos para Red Bull y para su ojito derecho, Vettel.