sábado, 12 de septiembre de 2009

Persisten las dudas de un grupo sin identidad

Navarro pugna por un balón con Atsür -EFE.



Acostumbrada a la opulencia, al buen juego y los marcadores altos, España continúa yendo a trompicones en este Eurobásket, presenta demasiadas lagunas en un juego poco consistente y regular que apenas se traduce en apuntes brillantes. Si acaso al menos no han perdido la fe, el coraje y la insistencia, valores innatos que se escapan de cualquier flecha trazada en la pizarra del entrenador. Entre otras muchas cosas no se entiende que fuese Sergi Llull, testimonial en el partido –no jugó en la primera parte– quien protagonizase el último ataque de España y, menos aun, que lo hiciese intentando machacar ante una legión de jugadores turcos: altos, troncos robustos como leñadores de montaña para los que cortar leña les supone esfuerzo parecido que desmigajar el pan. La aventura de Llull podía tener un final extraordinario e imborrable o un desenlace lógico y terrenal. Fue lo segundo y el jugador del Real Madrid se llevó el tapón de Faruk Asik. Llull acabó cometiendo una antideportiva a Erden, que sentenciaría el partido con dos tiros libres. Turquía confirmó que es una clara candidata a las medallas y la selección de Sergio Scariolo, que está a años luz del juego que por nombres y aptitudes puede alcanzar. “Está claro que no hemos sido lo suficientemente duros de cabeza”, insistió Marc Gasol, que no entendió cómo “teniendo a Pau en pista nos la jugásemos con el chico (Llull) que ha llegado el último”. España, encuadrada en el grupo F, comenzó la segunda fase con una derrota por 63-60 y tendrá que ganar a Polonia y Lituania (o a uno y esperando carambolas) si quiere llegar a cuartos de final, en los que seguramente tendría un cruce muy complicado.


Jugar con fuego es lo que tiene. Lo saben los estudiantes que esperan a las últimas horas o a la madrugada antes del examen para estudiar. La falta de tiempo y la necesidad son los dos principales motores para la reacción, pero también dos excusas para bloquearse y no encontrar soluciones. Y, con muchas dificultades para anotar, padeciendo lo indecible en el rebote, España llegó a falta de 1m05s con 61-60, gracias, curiosamente, a una asistencia de espaldas (y lamentable) de Hidayet Türkoglu, la estrella de Turquía que se quedó en jugador estrellado con tan sólo dos puntos, neutralizado por completo por sus defensores, especialmente por Rudy Fernández (16 puntos). Juan Carlos Navarro fue quien aprovechó el regalo de Türkoglu para correr y anotar, en uno de los pocos contraataques que se pudo permitir el grupo de Scariolo. A partir de entonces Llull pasó a ser base y Turquía intentó sentenciar desde más allá de 6’25, con dos piedras de Ersan Ilyasova (15 tantos y cinco rebotes) y Ender Aslan (0/5 en triples). España se precipitó en sus últimos dos ataques y Llull acabó siendo la imagen final de esa excitación.


Sin un base eficiente


Otra vez España se agobió con el último cuarto porque el grupo está lleno de jugadores con algún tipo de problema físico (Scariolo dejó la cifra en nueve) y porque, ausente de José Manuel Calderón, no tiene un director tan explosivo como cerebral. Ricky Rubio está desconocido, ansioso (1/6 en triples) y sus otros dos recambios tampoco están para tirar cohetes. Carlos Cabezas aún no ha anotado ni una canasta y ante Turquía ni jugó. Sí lo hizo Raül López, que acumula tres puntos, y que no había disputado ni un minuto ante Eslovenia. Sin un organizador mínimamente eficaz un equipo pasa a ser una colección de individualidades y pundonor más que un engranaje normal. El tercer cuarto resumió la inconsistencia que está caracterizando a España en Polonia. Llegó a tener una desventaja máxima de cinco puntos (39-34 a los 20m58s) y respondió con un 0-9, con cinco tantos de Navarro, muy castigado por su espalda e igual de despistado e impreciso que la gran mayoría de sus compañeros. Dicha reacción pudo una réplica casi pareja, un 10-0 con Ersan Ilyasova (15 puntos y cinco rebotes) como protagonista. El ex jugador del Barça provocó una antideportiva absurda de López, que apenas aportó algo positivo.


Lo mejor, más allá de la defensa agresiva puntual y los porcentajes de tiros iniciales, fue el concurso de Rudy. Probablemente el jugador más en forma del grupo y que en la primera parte estuvo en todos los sitios. El escolta de los Blazers defendió bien y atacó mejor con una serie de once puntos sin fallo en el primer cuarto, una imagen del respeto entre unos y otros. Una invitación a la falta de improvisación y un abrazo total al básket control que tanto gusta a los entrenadores y que tanto desagrada a los aficionados. Si Rudy era la alegría en España, Asik representaba la contundencia en Turquía, anotando solo y con mates. El pívot del Fenerbahçe, nefasto con los tiros libres (1/4) se quedó en 13 puntos. Y los dos últimos se los adjudicó gracias a Pau, que no supo despejar un tiro libre fallado por Asik y metió la pelota en su propia canasta. Una acción desafortunada de España que le hacía perder su mejor renta del partido (20-27 a los 12m13s) con siete puntos consecutivos de Marc Gasol, que por primera vez en el torneo recordó al jugador imponente y eficiente en el que se ha convertido desde que se fue cedido a Girona. Dos triples de Kerem Tunçeri (2/3) e Ilyasova dejaron el marcador 36-34 al descanso. En la reanudación –y como en todo este EurobásketEspaña combinó minutos decentes con minutos terribles y esta vez no fue capaz de gestionar. Es lo que tiene jugárselo al todo a nada y, sobre todo, el no tener una identidad definida. Persisten las dudas y ante Polonia y Lituania ya no hay lugar para más percances.


4 comentarios :

pro_magicalonso dijo...

Mal vamos, siguen sin encontrarse y lo peor es que ahora tienen o están obligados a ganar los siguientes dos partidos o se terminó el Eurobasket para los nuestros. Saludos

Rafael dijo...

Como siempre una crónica excelente. ¿Por qué habiendo periodistas tan buenos como tú tengo que leer las tonterías que me encuentro un día sí y otro también en la prensa deportiva?
Lo de la selección es triste, pero explicable. Falta Calderón, y es un jugador que no es fácil de sustituir. Ricky Rubio no tiene tiro y, además, en este campeonato no está nada inspirado. Quizá le está pasando factura el culebrón que ha vivido en los últimos meses. Pau está fuera de forma, lo que es normal teniendo en cuenta la lesión que le ha impedido entrenarse el último mes. Garbajosa no es el que era hace unos años; falta un defensor como Jiménez y Navarro está como siempre: intermitente. Frente a esto siempre nos quedará Rudy, extraordinario, Felipe Reyes, que nunca defrauda y la esperanza de que Marc coja confianza.
Y en cuanto al entrenador... creo que hay una regla de oro: lo que funciona no se toca. Si con Pepu las cosas nos iban bien habría que mantenerlo costara lo que costase. Lo mismo que debería haberse mantenido a Luis Aragonés; pero hay países, como el nuestro, que tienen una innata tendencia al desastre. Si algo funciona hay que hacer lo posible para que se estropee lo antes posible.

Deprisa dijo...

¿Y sacar a Llull que apenas juega para que con una de sus entradas meta canasta? El problema esta en el banquillo y que no ha sabido transmitir lo que les quería decir y aunque se conocen de hace tiempo les esta faltando esa chispa que les hacía ganar casi sin esforzarse.

Toni Delgado dijo...

@pro_magicalonso, ante la duda hay que ser optimistas siempre. El equipo tiene calidad y platilla suficiente para salir de este bache.

@Muchas gracias Rafael ;) Si no quieres leer tonterías te recomiendo la sección deportivas de 'El País', para mí la mejor con diferencia. Hay un abismo entre lo que se escribe sobre deportes en los medios generalistas y lo que se publica en los deportivos.

Estoy de acuerdo en que se encuentra a faltar a Calderón y que está faltando un base de garantías. Ricky al menos repartió nueve asistencias ante Lituania. Esperemos que siga mejorando. Coincido en lo de Rudy, es el único que no ha desaparecido todavía.

Lo de Pepu fue disputa directa entre el presi y Pepu, no hubo ningún criterio deportivo de por medio.

@Deprisa, cierto. Qué importante es saber transmitir las cosas y la alegría. Lo de Llull sirvió a muchos para hablar de básket por un día. Por suerte son pocos los que sólo buscan carnaza.