lunes, 27 de febrero de 2017

Paola Ferrari: "La lesión de rodilla me ha cambiado el tiro y mis apoyos no son los mismos"

Cronómetro de Récords entrevista a la escolta del Donosti Basket
Paola Ferrari, tras el Donosti Basket-Araski. Foto: Toni Delgado. 

Un grupo de niños y niñas hace cola para conseguir el autógrafo de Paola Ferrari (Asunción, Paraguay, 1985), que les sonríe pese a que no le apetezca hacerlo. Le remueve por dentro lo que acaba de suceder: la derrota de su Donosti Basket en la prórroga ante un Araski al que había llegado a dominar por claridad poco antes del tiempo extra. En la pista la escolta paraguaya transmite garra y seguridad, advierte, ordena y lidera. Fuera de ella tiene el detallazo de esperar a que Cronómetro de Récords entreviste a Roselis Silva, la base titular del rival, y parece cómoda durante los más de 25 minutos de entrevista.

Toni Delgado / San Sebastián 

—¿Por qué te gusta tanto Federer?
Es mi ídolo. Cada año Roger Federer juega mejor: me fascina por su ética de trabajo, calidad y tenis. 

—Roselis Silva me acabada de reconocer que ha podido reconducir a compañeras que no se miraban al ombligo. ¿Has compartido vestuario con jugadoras así? Y si es así, ¿has logrado que cambiasen de actitud? 
Tuve la suerte de no tener muchas compañeras así, y mira que estuve en equipos grandes como Perfumerías Avenida. Todas eran bastante humildes y aceptaban los errores. En general, he tenido  compañeras ejemplares que me han enseñado mucho más a mí que yo a ellas. 

—¿Cómo actuaste cuando te las encontraste? ¿Cómo intentaste solventar la situación?
Soy una persona que se comunica mucho y trata de hablar y de ser cercana con mis compañeras. Cuando me topo con alguna jugadora con un carácter un poco más fuerte, trato de hablar con ella conocerla y entender el porqué de su frustración y de su ego. Si te pones en su piel, se hace todo más fácil. 

—Pao, eres como la walkie-talkie de Azu [Muguruza, la entrenadora del Donosti Basket]. Continuamente vas a hablar con ella y transmites sus mensajes y los tuyos. Eres casi como una entrenadora en la pista. 
Este año tengo el rol de líder, de tratar de transmitir a mis compañeras los pensamientos de Azu. A veces lo hago bien y otras mal, pero intento entender sus mensajes lo mejor posible.  Siempre trato de animar al grupo y creo que este año es más que necesario por cuantas cosas nos han pasado.  

—Hoy has jugado 44m 13s, sigue con tu media de 39m 10s. ¿Físicamente te sientes más fuerte que incluso antes de la lesión?
Si te soy sincera, a mí no me gusta jugar tantos minutos porque es agotador. A veces, cuando no te dan esos minutos de descanso, entras en una rueda de errores. Este año tengo ese rol aquí: Azu me pide disculpas. Nuestros partidos están siendo muy igualados y a veces le cuesta darme ese paréntesis. Pero valoro muchísimo que me permita estar tanto tiempo en la pista, ya que significa que tiene una confianza ciega en mí. La rodilla todavía no está al 100%: poco a poco me estoy empezando a sentir la Pao de antes, empezando a tener explosividad sin dolores. Poco a poco, pero es difícil. 

—Hoy has tenido un 5/11 en triples. Este año tienes un 31,2%, tu peor porcentaje desde la temporada 2008-2009... ¿Es fruto de la rodilla o gajes del oficio?
Este curso no estoy muy fina en el tiro, sobre todo por la lesión de rodilla. Me ha cambiado el tiro y mis apoyos no son los mismos. Y nada más volver a las pistas me rompí el dedo roto de la mano derecha, que es el que impulso. No es una excusa, para nada, pero son cositas que hacen que mi tiro esté un poco raro.

—Estás jugando más que nunca y... ¿Con más dolor?
Sí. Volver de una lesión,de estar casi tres meses fuera y jugar 39 minutos, no estás bien físicamente, no tienes el ritmo de competición. Simplemente, poco a poco, tratar de sentirme cómoda, tratar de coger la confianza necesaria y lo que más me importa es que el equipo vaya ganando. Si yo meto los tiros, ayudaré un poquito más.  

—¿Qué os ha pasado hoy? A falta de seis minutos ganabais por 10, pero habéis cometido errores absurdos. El público y vosotras no estabais muy de acuerdo con el criterio arbitral. ¿Esa impotencia os ha influido para tirar mejor o peor? ¿Os habéis obcecado un poco?
Teníamos controlado el partido y lo hemos hecho bien hasta los últimos minutos. El arbitraje ha influido muchísimo en el último tramo: hacía mucho tiempo que no veía un arbitraje tan desigual. Son cosas del baloncesto. Un árbitro ha pitado durante todo el partido y el otro, nada. Es lo que hay. Tenemos que cambiar el chip porque ya mismo tenemos que jugar contra el CB Islas Canarias. 

—¿Cuando uno piensa que le han perjudicado los árbitros la derrota sabe peor?
Sí, duele más. Que el partido se te vaya así duele. Todavía estamos en la lucha por los playoffs. Estamos muchos equipos en la misma situación. Es una suerte. Nos toca competir. 

—Víctor Lapeña me dijo de ti que eras una líder positiva. 
El año pasado fue una de mis mejores años, quizás el mejor. Admiro muchísimo a Víctor porque ha sacado lo mejor de mí en todos los aspectos. Me dio también el rol de líder del equipo.  

—Fuiste la máxima anotadora de la Liga Femenina y jugaste mucho también, unos 36 minutos de media. 
Fue un año espectacular. En el Mann Filter tuve compañeras increíbles: hicimos un baloncesto tan bonito... Era tan fácil jugar con esas jugadoras y así sale increíble todo. Y con un cuerpo técnico de ese calibre... Increíble. 

—Hay compañera con la que supongo que tendrás un feeling especial. Forma parte del grupo de Sharks (Tiburonas): Gaby Ocete. A veces ni os miráis y os entendéis. Supongo que eso favorece al resto del equipo. 
Con Gaby es espectacular jugar. Siempre lo he dicho. La conozco desde la etapa de Sóller, donde estuve tres años. Crecimos como jugadoras allí. Jugar con ella es fácil: es una base que lo hace todo muy fácil. Tenerle los dos últimos años en mis equipos es impagable. 

—¿Las dos sois un poco kamikazes? Lo digo porque, con el temporal que hizo el otro día, haceros fotos en El peine del viento era un poco... Peligroso. ¿O por una foto, todo? 
Por una foto, todo. Desde que llegamos nos dijeron que fuésemos cuando hubiese un temporal fuerte. Era la primera vez, pero no era peligroso. No te preocupes. Cuando hay peligro, cierran el acceso. 

—Todavía te pones reggaeton cuando sales de casa?
Siempre. Motiva un montón. La canción que ahora me motiva mucho y escuchamos en el vestuario es Madre Tierra, de Chayanne: "Tambor tambor...". 

—Hace años decías que uno de tus ídolos era Manu Ginobili, pero creo que ahora eres más de Kobe Bryant. Tu perro se llama así. 
Ginobili es alguien con quien he crecido y es el mejor jugador latinoamericano de la historia. Su juego inspira mucho. Pero Kobby es mi jugador preferido porque es un crack, y mi perrito tenía que llevar su nombre [nos reímos]. 

—A Roselis Silva le brillaban los ojos cuando le he preguntado qué representa para ella jugar con Venezuela. ¿Qué significa para ti hacerlo con Paraguay? Eres unas de las deportistas de referencia y los medios te dedican un seguimiento especial. 
Para mí jugar con la selección lo es todo. Todavía tengo que conseguir muchas cosas con mi país. El último año no pude participar, pero éste espero ir al Premundial. A si, de una vez por todas, podemos hacer algo histórico. 

—Participaste en el training camp de Los Angeles Sparks, de la WNBA. ¿Cómo viviste la experiencia? ¿Te ha surgido la posibilidad de hacer alguno más?
Fue mi sueño máximo. En Sudamérica nosotros crecemos más con el ideal de Estados Unidos. He crecido viendo los partidos en la tele de la WNBA y tenía la ilusión de poder jugar allí. Haber estado en el training camp y que me cortasen la última... Yo ya me veía casi dentro. Me quedé triste, pero estaba orgullosa de haber llegado hasta allí y de haber representado a mi país. Fue, sin duda, la mejor experiencia de mi vida. Además, me encantan los Lakers. Haber podido entrar en el Staples Center, estar en el vestuario de mis ídolos... 

—¿Conociste a Kobe Bryant?
Justo se rompió el tendón de Aquiles y estaba en el hospital. No pude conocerlo...  

—Josemari Sierra, fiel aficionado de Donosti Basket, me ha chivado que hiciste un concurso de triples con Xavi Prieto, capitán de la Real Sociedad, y que casi te gana. ¿Eso es verdad?
¡Lo es! Fue a los dos meses de lesionarme. Estuve haciendo la rehabilitación con los fisios y médicos de la Real Sociedad y tenía muy buena relación con los jugadores. Y Xavi, desde el primer día, cuando llevaba muletas, me decía: "Yo te reto a los triples cuando puedas andar". Y le pedí tiempo. El día que los fisios me dijeron que ya tenía vía libre para hacer tiros, Xavi ya estaba esperándome. Y le dije: "¡Llevo dos meses sin tirar a canasta!". Y él: "Da igual". Competimos mucho y al final le gané por un par de triples. 

—¿Se aprovechó?
¡Por supuesto que se aprovechó! Pero, como él dice, yo soy jugadora y la muñeca nunca se pierde. 

—Es difícil ganar un título como el que conseguisteis la Liga con el Perfumerías Avenida con Víctor Lapeña con unos tiros libres de Le'Coe Willingham con el tiempo cumplido. Ella estaba súper tranquila. ¿Cómo estabas tú? ¿Pensabas que metería los dos y ganaríais el partido y el título? 
Sabía que los metería seguro. Ella estaba tan segura... Ha sido uno de los mejores partidos que he ganado en mi vida. Me acuerdo que al descanso perdíamos por 18 puntos y Le'Coe fue la primera que animó al grupo: "Tías, que lo sacamos, que yo mañana vuelvo a Estados Unidos". Le pidió a una de las delegadas que le sacase el billete porque a las seis de la mañana quería irse. Le'Coe lo tenía claro y cuando le hicieron la falta a ella, en el banquillo nos decíamos: "Los mete". ¡Fue espectacular, y con 4.000 personas pendientes de ella en Würzburg! 

—¿Te enseñó a ser más fría en momentos extremos?
Más que frialdad, seguridad. Le'Coe es una jugadora un poco temperamental, pero creo que tenía tanta seguridad en ella misma que lo transmitía.  

—Tienes muchas manías. ¡Cuéntame dos!
¡Buff! ¡Tengo muchas!

—¿Te has ido quitando alguna con los años?
Sí. Antes podía jugar dos partidos malos y tiraba a la basura, excepto la equipación, todo lo que llevaba puesto: calcetines, mallas... Ya no lo hago. Soy la primera que tiene que hacer la bandeja en la rueda. Nunca ha habido otra loca como yo en mis equipos que quiese hacer eso también [me río]. En Perfumerías lo era, en Mann Filter [Stadium Casablanca], igual...   

—¿Qué te transmitieron tus hermanos Julio y Renzo para sentir esta pasión por el baloncesto?
Han sido deportistas profesionales y me han enseñado muchas cosas. Son unos amantes del deporte en general. Somos una familia que lo tenemos en la sangre. En mi casa hay balones de todas las disciplinas, raquetas de tenis... 

—Llegaste joven a España y tu primera experiencia fue en el Pío XXII. ¿Cómo era esa Pao y cuáles eran sus aspiraciones?
Era la única niña de la casa y la más mimada. Dependía 100% de mi familia. Me costó muchísimo tomar la decisión de venir y alejarme de ellos. Lo hice con mucho miedo, pero con la ambición y seguridad de querer ser jugadora profesional de baloncesto, algo que no podía hacer en Paraguay, donde el baloncesto femenino no es profesional. El primer año fue increíble deportivamente, aunque en el día a día resultó el más difícil porque echaba de menos a la familia. Vivía en Santiago de Compostela, pero mi cabeza estaba en Paraguay. 

—¿Vivías en Paraguay desde la distancia?
Tal cual. Al año siguiente, en Mallorca, empecé a creerme que podía llegar a Liga Femenina y ganar la Liga, la Copa de la Reina... Y lo logré gracias a mi familia 

—¿Y gracias a Dios?
Sí, soy creyente, igual que mi familia, y Dios siempre está ahí. Los domingos que puedo voy a misa. Dios premia a los trabajadores.