domingo, 26 de febrero de 2017

Roselis Silva: “Cuando aparcas el ego por el bien común, puedes ser un líder”

Cronómetro de Récords entrevista a la base del Araski

Roselis Silva, después del partido. Foto: Toni Delgado. 

Su saludo es cercano y sin artificios. Roselis Silva (Caracas, Venezuela, 1991) parece risueña, ambiciosa y humilde. La base del Araski mira al techo del Gasca, coge un poco de aire y se coloca la sudadera del equipo. Está tan exhausta que solo le falta sacar la lengua, pero recupera el aliento rápido. Roselis Silva ha sido una de las grandes responsables de la remontada a domicilio del Araski ante el Donosti Basket.

Toni Delgado / San Sebastián

—Preparándome esta entrevista he descubierto que en tu país a la base se la llama “piloto, armadora, conductora...”. 
Sí, porque el piloto es quien dirige el avión. En la cancha, es el jugador que pauta el juego. 

—Crees mucho en ti misma y en Dios. ¿Qué significa Dios en tu vida?
Todo. 

—¿Hablas con él?
Claro, todas las noches. Me mantengo fuerte gracias a la fe que tengo en él. 

—Para ti un equipo tiene que ser una familia. Creo que tanto el año pasado en el Iraurgi como ahora en el Araski se ha cumplido esa premisa. 
Cuando eres una familia, no criticas a los demás por los errores, sino que los entiendes y ayudas a mejorar.  

—¿Has tenido compañeras criticonas?
Sí, pero puedes enseñarles que ésa no es la manera adecuada de actuar. Hay que ayudar al grupo.  

—¿Has conseguido que alguna jugadora así cambiase de actitud? 
En Araski no me ha hecho falta, porque no hay ninguna compañera así, pero en otros equipos las he reconducido gracias a la empatía. Tienes que ponerte en la posición de la otra jugadora, saber primero cuál es su personalidad y, a partir de ahí, hacer casi de psicólogo, ponerte en sus zapatos e intentar conectar con ella  de la mejor manera. 

—¿Les decías esa frase tan tuya de “todas somos peones”?
[Se ríe]. En este equipo todas lo somos, todas colaboramos para poder obtener victorias. Cuando aparcas el ego por el bien común, puedes ser un líder. Cuando un equipo consigue eso, es campeón. 

—¿Te sientes líder?
Sí. Y eso es también la confianza que me ha dado Made [Urieta, su entrenadora], que ha sido bastante paciente conmigo. Me ha dicho que tengo que ser una líder dentro de la cancha y ayudar a mi equipo. 

—¿Made se parece un poco a Joseba Lizarralde [su técnico el curso pasado en el Iraurgi]? Ella quiere que todas las jugadoras os sintáis útiles y a Joseba le gusta probar cosas nuevas. 
Los dos entrenadores que he tenido en España me han ayudado mucho a ser una líder positiva y dar ejemplo. No solo se trata de hablar, sino también es actuar. Trato de ser ese peón líder que arropa a mis compañeras, que también me ayudan a mí a crecer. 

—Juegas menos (24 minutos por los 31 del año pasado) y anotas menos (7,1 por 15,9 puntos), pero tus porcentajes de tiro son muy similares con respecto al año pasado (39,8% por 41%). ¿Seleccionas mejor tus tiros?
Mi rol ha cambiado: en Araski todas pueden meter puntos y colaborar. El año pasado el equipo era diferente y tenía que tomar más decisiones apresuradas y eso era lo que forzaba mi tiro. Ahora tomo mejores decisiones porque tengo la confianza de que puedo soltar la pelota, recibirlo o tener la mejor selección de tiro o de pase. 

—Hiciste una especie de crónica o análisis de la semifinal entre Uni Girona y Perfumerías Avenida de la Copa de la Reina del curso pasado de San Sebastián para Lok@s x el baloncesto femenino. Eres graduada en comunicaciones. ¿Has trabajado de periodista?
Todavía no he ejercido el oficio y aspiro a que cuando termine mi carrera deportiva pueda ser comentarista deportiva. 

—No sé si conoces a Sebastián El Loco Abreu: es un futbolista  uruguayo que ha pasado por mil equipos. También jugó al baloncesto y un día tenía que hacer una crónica de un partido suyo, y pensó: “¿Quién es el jugador que lo ha hecho mejor?”. Tuvo claro que había sido él y se hizo una entrevista a él mismo [nos reímos]. ¿Serías capaz de hablar de ti misma en una crónica o algo parecido?
Ésa no es mi personalidad. Si me preguntases quién jugó mejor hoy, te diría que el equipo. Y si te tuviese que destacar a una jugadora, sería a Ane, que hizo un excelente trabajo en los últimos minutos. Diría que gracias a ella ganamos. 

—Y Cecilia Liñeira también. 
Sí, pero los tiros que metió Ane y el momento en el que los logró nos permitieron conseguir la victoria. Fíjate que cuando quedaban dos segundos de posesión lanzó un tiro horrible, pero que entró, y ellas se vinieron abajo. 

—He visto en Youtube un montaje con fotos tuyas en el que se repasa tu trayectoria deportiva a ritmo de Color Esperanza, de Diego Torres.   
Fue el regalo que me hizo mi mejor amiga, María Ángel Mendoza, me gradué en Estados Unidos de comunicadora. Ella es muy seguidora del baloncesto. 

—Llevas desde los 15 años en la selección de Venezuela. ¿Qué sientes al representar a tu país? 
Es un orgullo. Estamos creciendo mucho y queremos hacer historia jugando un Mundial. Estamos trabajando duro para alcanzar esa meta. 

—El curso pasado en Iraurgi lo hiciste muy bien, pero al equipo le iban fatal las cosas. Supongo que es frustrante, ¿no?
Siempre he dicho que las cosas negativas hay que tomarlas como positivas. Todo es un aprendizaje. La temporada pasada fue excelente personalmente, pero al equipo no le salieron las cosas como esperaba. Crecí como deportiva, cogí más confianza y vi que tenía el nivel para jugar al baloncesto y para seguir dedicándome a esto.  

—Dijiste hace un tiempo que en dos años querías jugar en la WNBA. Este verano se cumpliría el pronóstico... [Se ríe]. ¿Cómo lo ves?
¡Así es! Todavía no tengo ninguna oferta para entrar en un training camp, pero sé que llegará. 

—¿Lo sabes por tu fe o porque te ha llegado algún rumor?
¡Porque sé que va a llegar! [Se ríe]. ¡Porque sé que va a llegar! [Vuelve a reírse]. 

—¿Tienes los cromos del Araski o, al menos, el tuyo?
No, todavía no. Hoy justo estábamos hablando del tema. Voy a pedir mi colección. 

—En una entrevista en tus primeros meses en España destacabas que habías jugado en “buenas instalaciones”. Entiendo que has jugado en algunas desastrosas. 
He jugado en suelo, no en tabloncillo, sin techo y el material del tablero no es cristal. 

—O sea que las rodillas quedaban finas... 
¡Exacto! [Risas].