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martes, 11 de mayo de 2010

Xesco Espar: “El entrenador tiene que ser como un fontanero y disponer de muchas herramientas”

Espar, durante una conferencia -X.E.

Si Xesco Espar (Barcelona, 1963) fuese pintor seguramente (re)crearía imágenes llenas de colores, trazos con autonomía propia y estilos diferentes. El ex entrenador del primer equipo de balonmano del Barça tiene múltiples ocupaciones y preocupaciones y se autodefine como un optimista capaz de transmitir a los demás ese punto de vista inconformista y positivo. En esta segunda y última parte de la entrevista con Cronómetro de Récords, Espar nos habla del papel que debe tener un técnico y de cómo debe comportarse e interactuar con los jugadores para poder gestionar sus emociones. Además, confiesa cuál es su mayor motivación para ser entrenador.

– Durante 20 años tu prioridad fue trabajar para llegar a ser el técnico del Barça de balonmano.
 
Digamos que no fue algo consciente. Cada etapa era lo suficientemente satisfactoria. Entrené a los juveniles, me gustaba mucho, y a los júniors, y me lo pasé muy bien. Simultáneamente fui profesor de universidad, un hecho que suponía una sinergia porque iba traspasando conocimientos de un sitio a otro. Después tuve la opción de ir a entrenar a División de Honor o ponerme de ayudante del primer equipo. Como quería dirigir al Barça pensé que era más fácil ponerme de ayudante del primer equipo en preparación física para estudiar lo que necesitaba realmente. Y lo hice durante siete años.

– Los preparadores físicos saben exactamente cómo está el jugador física y mentalmente. 
Sí, pero yo no era un preparador físico normal. Siempre me sentí y quise ser el entrenador. Si no hubiese pensado que podía conseguirlo, me hubiese ido a otro club para entrenar en División de Honor. Tenía ofertas.

– No te has movido de aquí porque tu aspiración es volver a ser entrenador del primer equipo. No ahora, que sería políticamente incorrecto, pero de aquí a un tiempo…
 
No, no lo sé. Me lo he pasado muy bien escribiendo el libro [Jugar con el corazón, Editorial Plataforma]. A lo mejor me hago escritor. Intento sacar lo máximo a la vida. Me encantaría volver a ser entrenador del primer equipo, pero el que está ahora [Xavi Pascual] lo está haciendo muy bien. Me parece perfecto que esté él.

– ¿Cuál es la primera imagen que recuerdas de la final de la Champions de 2005? 
Los 15 segundos de después abrazado a Toni Gerona, mi ayudante, y a Guti [José Antonio Gutiérrez], el médico. Hacía muchos años que los conocía y fue una explosión de felicidad. Hicimos una cosa increíble.

– Sobre todo porque teóricamente había equipos mejores como el Ciudad Real. 
Y el Kiel también. Eliminamos a campeones de Europa. Estaba contento porque era la demostración de que había una forma de entender el deporte que funcionaba, diferente de la anterior que también había funcionado en su momento.

– ¿En qué consistió esa nueva forma de hacer las cosas?
 
Mis alumnos decían que iban a clase de Xescología. Era como una ciencia. Una forma seria, consistente, disciplinada, muy metódica, creativa, apasionada, arriesgada…

– Pareces un poeta, un filósofo, un maestro o todo a la vez. 
  Soy profesor por vocación. Lo he sido en un instituto, en la universidad, soy formador de directivos, hago conferencias y enseño cosas a la gente. Tengo un talante inspirador y docente.

– ¿Te verías como comercial? 

 Un buen comercial es quien da a la gente aquello que necesita. ¿Estás acuerdo?

– Pero si realmente no lo necesita…  
Tienes que hacerle ver que sí. En el fondo, un profesor tiene que vender un concepto. En un curso profesional de negociadores aprendí que para vender una cosa tienes que vivir en el mundo del otro y hacérselo atractivo desde su universo. Entrenar y enseñar es eso. Si quiero que los alumnos me presten atención, tengo que transmitir contenidos que vean útiles para su mundo. Enseñar es vender.

– Motivar parece bastante cansado.  
Depende de la energía que tengas y del reto. No es sólo una cuestión de motivar a la gente, sino también de diseñar un entorno en que la gente viva motivada.

– Y hacer que la gente se concentre, algo que no se enseña en la escuela.  
Porque a veces en la escuela se utilizan listados de contenidos que salen en los libros en vez de preguntarse qué es lo que les interesa a los alumnos. O eres muy bueno explicando aquello y relacionándolo con el mundo de los alumnos o éstos no aprenden. El fracaso escolar, muchas veces, es fracaso docente.

– Un entrenador viene a ser como un base de baloncesto: debe dominar el tempo del partido y no utilizar el mismo discurso con todos.
 
El entrenador tiene que ser como un fontanero y disponer de muchas herramientas. A veces hay que coger un martillo; otras, un destornillador, otras, una llave inglesa… Pero claro, si tienes que colocar un clavo, no te va bien un destornillador, tiene que ser un martillo. Necesita muchas habilidades, disponer de muchas armas, saber motivar, estudiar al rival, planificar...

– En el libro defiendes que tampoco debe presionar a los árbitros.

Porque, de entrada, desenfocas el partido táctico hacia el árbitro. Para los entrenadores hacerlo puntualmente es inevitable, pero hacerlo sistemáticamente es un error, ya que los jugadores se concentrarán en los árbitros en vez de centrarse en la táctica y el partido.

– Supone una excusa ante el jugador.  
Tiene demasiado riesgo de convertirse en una excusa. Cuando pierdes un partido tienes que pensar que si hubieses jugado mejor habrías ganado. Si te quejas del árbitro, aunque tengas razón, hazlo, pero poco tiempo. Lo importante es corregir los defectos tácticos.

– Está de moda poner películas para motivar a los jugadores.  
Es una forma de trasladarlos a un estado emocional para todo. Son imágenes, diálogos, cosas que pasan, pero insisto, son una herramienta más, como un grito al descanso.

– No está claro el concepto de motivación. Se suele decir, como recuerdas, que los jugadores no están motivados, cuando seguramente lo que no han encontrado es el camino a seguir.  
Sí que están motivados, pero quizás no desesperadamente motivados, que es lo que hace falta para ganar. Vienen entrenados, luchan, se entregan, pero a veces les falta algo de más concentración y estar menos distraídos con el entorno.

– ¿Qué tiene que hacer un entrenador para motivar al máximo a sus jugadores? 
Hacerle ver que sale ganando si trabaja. Se les motiva desde su mundo. Las razones por las cuales el entrenador hace sus cosas le importan relativamente al jugador. Tenemos que conocer a los jugadores para motivarlos.

– Y para construir su emoción. Eso, ayudarles a que lo hagan. Inspirarles.

– Se cae en el tópico de defender que el riesgo es de valientes e inconscientes, pero es algo racional. 
La apuesta sí que es inconsciente. A veces se confunde arriesgar y apostar. Apostar es cuando no tienes controlar sobre lo que dices o pasará. Arriesgar es cuando quieres algo y estás dispuesto a trabajar para conseguir. Arriesgar implica formación.

– ¿Cómo se construye una visión? 
Instalándote en el futuro. Piensa cómo te gustaría verte en tres años. ¿Qué estás haciendo? ¿En quién te has convertido? ¿Qué sale ganando de ti la gente de tu alrededor? Eso es una visión. Si la describes bien es muy impactante y te atraerá para que te conviertas en eso.

– Como un anuncio.  
Sí, es una buena forma de definirlo. A veces los coachs hacemos la visión con recortes de diarios o revistas: de aquí a tres años quiero esto, este cuerpo, este coche, esta casa, estos ingresos, quiero ser así. Tengo la portada del Men’s Health en la nevera de casa. Así cuando voy a abrirla pienso “No, Xesco, no. ¿Quieres este cuerpo? ¡Pues deja el queso y la longaniza!”. Te lo prometo. Estoy loco. La Xescología es imparable.

– Como la rosca de Iker Romero en el penalti decisivo de la final de la Champions. De improvisada no tenía nada… 

  Aunque no lo pareciese estaba estudiada. Nos jugamos la temporada, mi destino profesional con esa acción, pero en aquel momento era más arriesgado tirar fuerte, porque aquel portero es extraordinario y si Iker llega a lanzar fuerte quizás lo hubiese parado. El riesgo era relativo.

– Jugar con el corazón suena a algo pasional, pero durante el libro recalcas que no es así.
Sostengo que los objetivos se tienen que definir con el corazón y que hay que salir a jugar para emocionar a la gente. Jugar calculadamente no inspira al público. Cuando jugamos en casa y queremos que la gente vibre y nos anime tenemos que mostrar muchas ganas de ganar, mucho coraje, que estamos jugando con el corazón y no sólo con la cabeza. El título del libro lleva por la película Jerry Maguirre. El protagonista le hice a su representado (un jugador de segunda categoría de fútbol americano): “¿Sabes por qué no tienes el contrasto que quieres? Porque juegas por dinero y eso no inspira a la gente. Juega con el corazón y tendrás ese contrato”. Jugar con el corazón es jugar sin freno.

– Y con sinceridad contigo mismo y los demás.  
Sí, y es decir “quiero llegar así de lejos, sé que no estoy preparado, pero es lo que quiere mi corazón y estoy dispuesto a prepararme para llegar”. Porque si no es una desilusión. No puedes pretender jugar con el corazón y no estar dispuesto a padecer para crecer. Crecer no es agradable. Si no defines los objetivos más lejos de tu poder actual, no creces nunca, siempre te quedas dando vueltas en el mismo lugar.

– ¿Qué es lo busca el público en un jugador para sentirse identificado? 

 Entrega. Busca una cosa que sea capaz de hacer y conseguir. Messi es un jugador muy talentoso, pero todo el público sabe que no la tocará como él. Todos podemos esforzarnos, vivir apasionadamente, pero no todos podemos desarrollar el trabajo de la misma forma. El talento causa admiración, pero el público se identifica con los que luchan y se ve con ellos, a su lado.

– Tu principal incentivo para ser entrenador es el público.
 
Me gusta la gente. Soy profesor de vocación y disfruto enseñando y viendo que la gente sale transformada de una clase o conferencia, como cuando salgo del cine y pienso que me ha inspirado la película.

– Entonces te hubiese gustado ser cantante de rock.  
Me hubiese encantado. La idea es transmitir a la gente.

– ¿Cómo escoger nuestros modelos?  
Puede serlo una persona que ha conseguido lo que quieres. Es una forma de ganar tiempo. Tienes que copiar lo que ha hecho y las cosas que él creía para conseguir lo mismo.

– ¿Una persona muy pesimista puede llegar a ser optimista con entrenamiento?  
Es una opción personal. No te puedes entrenar, pero tampoco se nace así. Es una decisión. Ser pesimista es ser cobarde, buscar una excusa para no intentarlo. ¡Qué narices! Arriésgate, pruébalo. No fracasas hasta que dejas de intentarlo.

– Te sobra optimismo. La Xescología funciona como un virus.  
Es contagioso. Me defino como un optimista contagioso. Hago que la gente crea en sí misma. Es uno de los talentos que tengo.

– ¿Qué se necesita para ser un buen orador?
 
De entrada tener una gran historia que explicar, un mensaje que interese mucho a la gente que te escucha. Tienen que verte como uno de ellos y no como una persona que tiene unas habilidades extraordinarias porque sino te admirarán. Por eso escribí el último capítulo del libro. Mucha gente me ha preguntado a qué viene. Si lees los primeros ocho piensas que Xesco lleva una vida de puta madre, pero no es así: me he divorciado, me han dejado, me han echado del trabajo, he quedado campeón de Europa. He tenido cosas extraordinarias y extraordinariamente malas. Como todos. Pero sigo, me levanto y continúo. Soy una persona absolutamente normal, pero hay momentos en que tengo habilidades extraordinarias. Como todo el mundo, sólo se deben encontrar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Xesco Espar: “La felicidad es como ir caminando, supone una serie de desequilibrios organizados”

Espar, durante la entrevista para Cronómetro de Récords -Toni Delgado.


Es una persona apasionada con lo que dice y hace, y esa pasión le hace perder la noción del tiempo, aunque se confiese (y demuestre) ser alguien “desesperadamente” organizado. “Estaba preparando una conferencia y se me ha hecho tarde para comer”, explica Xesco Espar (Barcelona, 1963) mientras mordisquea un bocadillo de jamón que acompaña con un trago de cerveza. A su espalda, la Pista de Hielo del Barça, donde varios retacos patinan y hacen piruetas. No tarda en bromear: “¿Habías venido alguna vez? Mira, mira, fíjate lo que hará ése ¡Hace cosas que yo no podría hacer ni en el suelo!”. El patinador gira sobre sí mismo y acaba el ejercicio. Cualquiera no entendido, como es el caso por ambas partes, diría que lo ha hecho perfecto, pero su entrenador no tarda en corregirle. “Ser técnico es un trabajo de 24 horas”, razona Espar con conocimiento de causa, pues fue entrenador del Barça campeón de la Champions en 2005. Ésta es la primera parte de la conversación que Espar, autor de Jugar con el corazón (Plataforma Editorial), mantuvo con Cronómetro de Récords. Entre otras cosas, defiende su teoría de que es mejor que una persona no llegue a estar nunca totalmente satisfecha y explica cómo podemos definir nuestros objetivos y conocernos mejor.

– ¿Le dedicamos el tiempo suficiente a nuestra vida secreta?
Todo el mundo tendría que dedicar un momento del día a conectar con la vida secreta o al menos hacerlo a final de año para preparar los objetivos del nuevo año. La gente tendría que conectar con las cosas que realmente quiere como persona.

– ¿Cuál es el camino para saber qué quiero, cómo soy y cómo quiero ser?
Reflexionar. Normalmente la vida nos distrae mucho. A veces la entendemos como un maremagno de cosas a través de las cuales transitamos. Podemos clasificar nuestra vida en varias áreas: la salud y la vitalidad, una; las emociones, otra; las relaciones, una más; la carrera profesional; el dinero; para mí el control del tiempo; la celebración y cómo contribuimos a los demás… Siete u ocho ámbitos según los cuales definir objetivos personales: qué tipo de relación quiero, cuánto dinero pretendo ganar, en quién me tengo que convertir para conseguirlo…

– Un método para quererse y darse importancia. Si no lo hace uno…
La frase “quiere a los otros como a ti mismo” presupone que te quieres a ti mismo y hay gente que creo que no se quiere. Lo primero que tenemos que hacer es querernos. Así, en función de lo que nos queramos, podremos dar a los otros.
– La identidad depende de nuestras vivencias, pero también de lo que nos han dicho. Damos poder a las personas que queremos y tienen ascendencia sobre nosotros. La persona que somos y cómo nos vemos muchas veces depende de lo que la gente que para nosotros es importante piensa. Está bien escucharlos, pero creo que la personalidad y la seguridad tenemos que crearla nosotros.

– Los consejos tienen que servir para coger ideas, no para aplicarlos literalmente.
Uno mismo no tiene una visión parcial de cómo es. Por eso va bien preguntar la opinión a tres o cuatro amigos diferentes. Aquello que te digan en común seguramente es verdad. En cambio, lo que te comenten uno o dos quizás responda a la forma que tienen de ver las cosas.

– Y ver la crítica como algo constructivo y no a la defensiva y como un ataque. Normalmente podemos tomarnos la crítica de una forma constructiva cuando estamos seguros de nosotros mismos. No podemos dejar en ningún caso que nuestro estado emocional dependa de la opinión que tengan los otros de nosotros. Ese poder sólo se lo doy a mis hijos. A nadie más. Cuando mis hijos me dicen cosas que no me gustan, me afecta. Pero difícilmente me perjudica lo que me diga otra persona.

– En Jugar con el corazón dices que si alguien escribe un texto estando triste revivirá esa sensación cada vez que lea el texto.
Lo que quería decir es que a la hora de definir los objetivos y escribirlos tenemos que estar en un estado emocional elevado, porque así nos saldrán objetivos mejores. Si estamos tristes cuando escribimos, lo normal es que nos salgan inferiores al nivel que podríamos conseguir.

– ¿Por qué la literatura es más rica a través de la soledad, la incomprensión o la infelicidad?
Las situaciones de crisis son inspiradoras. No son malas. Hay amigos que me dicen si quiero vivir en la eterna felicidad, pero les digo que no quiero ser feliz, porque yo cuando soy feliz me atonto. Quiero ser feliz menos 1, es decir, casi feliz, pero sin serlo. Cuando soy feliz me convierto en alguien muy aburrido porque estoy satisfecho. Para mí la felicidad es como ir caminando, supone una serie de desequilibrios organizados. Si tú estás en equilibrio, no te mueves, y la vida es movimiento. Cuando estás caminando estás en desequilibrio, pero cada vez aprendes a equilibrarte otra vez te vas reequilibrando. Caminar es aceptar no estar en equilibrio. Veo la vida un poco así. No quiero ser feliz, sino tener un punto de infelicidad que me mueva a actuar y a mejorar.

– Entonces una persona equilibrada podría ser alguien desmotivado, sin intereses por nada. Porque si eres feliz del todo y lo tienes todo…
Es la forma con la que me lo tomo. Hay gente que quizás llega a un nivel determinado y ya está contento. ¿Un árbol cuánto crece? Tanto como puede. Todos somos personas diferentes. Lo que me da rabia de la gente es cuando veo que tienen un gran potencial y que no lo desarrolla. Me sabe mal.


– Hablamos mucho y hacemos poco. ¿Cómo dar el primer paso? ¿Cómo romper esa barrera?
¿Cómo romperla?
Es muy importante crear un futuro atractivo, tanto como para que estemos deseando ir. Eso actuará como un gran imán. El otro gran imán, que está detrás, es el hecho de no aceptar la situación actual. Si una persona es feliz es difícil que actúe a no ser que vea que puede ser mucho más que eso. Tengo un seminario en el que enseño a la gente que los límites de lo que es posible no son los que creen. La acción es física, el pensamiento, mental. Creo que la acción depende de ver un futuro atractivo, pero si nuestro cuerpo no anticipa un futuro atractivo no seguirá a la mente.

– Habrá que ponerse a redactar la lista de objetivos. ¿Cuándo es el mejor momento para hacerla?
Después del verano y a final de año. Cuando trabajas con un equipo, de junio a julio. O, como mínimo, de año en año. Haz una lista de objetivos y hazla exhaustiva, o sea piensa personalmente qué quieres, profesionalmente, con los diferentes roles, pareja, amigos, hijos, finanzas… Piensa en los objetivos que quieres, escríbelos y después pon cuánto tiempo quieres tardar en conseguirlos, cuáles son los primeros, a cuáles tienes que dedicar el enfoque del primer trimestre…

– ¿Siempre has sido tan organizado?
Siempre no. Soy muy organizado desde que quiero hacer muchas cosas. Soy desesperadamente organizado. Mi agenda va con colores [la enseña]. Esta semana es intensa: el gimnasio está en verde, las conferencias están en azul, los momentos del Barça [es coordinador de la preparación física de las secciones profesionales y técnico de la cantera de balonmano] en rojo y así, a simple vista, veo que tu entrevista está aquí. Así tengo clara la semana. La lista de objetivos la tengo en un programa de ordenador. Cada semana reviso los objetivos para cada uno de mis roles profesionales. Personalmente soy amigo, familiar, padre, cuido del dinero, soy pareja aunque ahora no… Soy muy metodológico con mi vida.

– ¿Clasificar no te quita espontaneidad?
No, en absoluto. Porque decido ser así. En el otro lado ya he estado, pero dejas de hacer muchas cosas, aunque vivas bien. Es una apuesta que he hecho. En los próximos años quiero asumir una serie de objetivos: quiero vender muchos libros, preparar más conferencias, seguir en el Barça y vivir con mucha complicidad con mis hijos.

– Supongo que por tu forma de entender el mundo habrás chocado con mucha gente.
Sí, pero normalmente cuando lo explico lo entienden. Cuando quieres hacer muchas cosas o te organizas mucho o dejas de hacerlas.


– Quien no tiene sueños ni aspiraciones no entenderá nada.

Si no tiene sueños es porque no piensa. O realmente sí que los tiene y los olvidó. Quizás te gustaría tener un programa de radio o de tele, ¿no? Pues ése es tu sueño, lucha por él, crea una estrategia, piensa en quién te tienes que convertir y fórmate. La formación no acaba en la escuela ni en la universidad, allí sólo empieza. Te formas académicamente, pero tienes que seguir avanzando. Recuerdo una conversación que tuve con Ricard Torquemada, al que entrené en juveniles de balonmano. Le dije que continuase trabajando, que tendría un programa propio y que sería un crack. Ahora es un gran periodista [trabaja en Catalunya Ràdio y colabora, entre otros, con El País y Mundo Deportivo]. Se lo ha currado, se ha formado y es muy trabajador.


– Vivimos en una sociedad que demanda velocidad. Es complicado encontrar un momento para emocionarse. Parece que sea algo prohibido.
Creo que si te emocionas vives rápido. Cuando te emocionas con algo, haces todo lo posible para llegar y vives rápido. Sino las horas se hacen larguísimas. 

– También dices que el dolor te hace detectar problemas y debilidades. 
Cuando una cosa nos afecta es porque nos toca mucho en la percepción de quiénes somos. Cuando esto suceda, más que apartar esa sensación, tenemos que estudiar por qué nos afecta e intentar sacar fuerza de allá. Para mí es positivo porque te hace mejorar.

– Es una excusa para renovarse. Curioso tu consejo de intentar transformarse en el perfil que buscaría el modelo de pareja que estemos buscando.
En la vida siempre es lo mismo. Cuando quieres una cosa te has de convertir en una persona que se lo merezca. Si quieres ganar mucho dinero, tienes que ser una persona muy trabajadora. Si no quieres ser trabajador, hay una parte de la ecuación que no trabaja. ¿Quieres tener como pareja a una chica guapa y deportista? Tienes que ser deportista, lo de guapo ya es más difícil. Quizás tienes que ser más simpático, desarrollar más la simpatía, ir más al cine, leer más…

– ¿Cómo saber qué queremos si no nos conocemos?

La cuestión es ir probando, quizás no lo encuentres a la primera. Empecé a hacer telecomunicaciones y al segundo año dije “¡qué rollo, estoy cansado de estudiar!” y me fui a hacer INEF. Me cambió la vida, el carácter, todo. Encontré lo que realmente me apasionaba: el deporte. Moraleja: prueba y si no te gusta, cambia, pero haz cosas, no te quedes inmóvil.

– ¿Cómo se alcanza el éxito?
No se trata tanto de perseguirlo sino de merecértelo por ser la persona en la que te has convertido después de haber trabajado. A los alumnos del INEF cuando acababa el año siempre les decía que en los primeros trabajos que cogieran no tuviesen en cuenta el dinero que les diesen, sino que valorasen en qué profesional iban a convertirse después. Ése será el valor que quede en ti; el dinero, a final de mes, se habrá ido. 

miércoles, 24 de marzo de 2010

Antonio Carlos Ortega: “De la cantidad, sin duda, sale la calidad”

Ortega dirigiendo un entrenamiento -laopiniondemalaga.es.

Volver donde se ha ganado tanto y se ha sido tan feliz siempre es especial. “Son recuerdos desmesurados”, desgrana Antonio Carlos Ortega (Málaga, 1971), quinto máximo anotador histórico de la Liga ASOBAL y 146 veces internacional, para describir qué siente cada vez que retorna al Palau, escenario de la obra de arte del Dream Team del que formó parte en su etapa como jugador. Ortega formó parte de un equipo de ensueño que ganó cinco Copas de Europa y ahora, cinco años después de su retirada, dirige al Antequera 2010. Habló con Cronómetro de Récords después de la visita de su equipo al Barça (39-29).
 
- Habéis aguantado muy bien la primera parte, pero en la segunda os han fundido.
Teníamos cuatro bajas importantes por lesión que nos han obligado a variar el sistema defensivo, el primero, que es un poco más cerrado. Hemos abierto la defensa y aunque en el primer tiempo ha salido bien, en el segundo hemos flaqueado ahí. En ataque hemos fallado muchos lanzamientos claros ante un chaval, Gonzalo, que ha hecho un partidazo. Aunque no hemos hecho méritos para perder por tanto, la verdad. Ellos han dado descanso a muchos jugadores supongo que pensando en la eliminatoria de Champions.

- Os habéis dejado llevar al final. Ugalde ha tenido contras muy, muy sencillas.
Sí, sí. También en este acción que arriesgamos con el jugador con peto. Nos ha salido mal y hemos entregado la pelota, pero sabemos que puntuar aquí ahora mismo con las bajas era harto difícil. Ahora ya hemos jugado contra los grandes y nos quedan citas en las que se puede demostrar la verdadera calidad del equipo.

– Nada que ver con el encuentro de la primera vuelta [resuelto por 21-22].
Sabemos que hay dos campos que para nosotros son prácticamente inalcanzables: el Quixote Arena y el Palau. Hemos tratado de hacer un partido honroso, de tener dignidad deportiva, que es de lo que se trataba. A día de hoy, por presupuesto y por equipo es imposible plantarle cara al Barça y al Ciudad Real en su casa. En nuestra pista sí estamos demostrando que somos capaces de plantarle cara a cualquiera.

- ¿Qué le haría falta a este Barça actual para parecer al Dream Team?
Hay que conocer la casa y el equipo bien por dentro, saber las cosas que pasan, los entresijos… Por lo menos nosotros teníamos un hambre de títulos espectacular y eso era muy importante. No sé si ellos la tienen. Luego también jugamos con un sistema defensivo que fue revolucionario en aquella época.

- ¿Tendrían que innovar?
No sé si se puede innovar más al respecto. Hasta que un equipo nos pilló el truco para atacar esa defensa 5-1 pasaron cuatro o cinco años.

– ¿Qué supone para ti volver al Palau? ¿Qué se te pasa por la cabeza? Por estos pasillos…
Por estos pasillos y por este barrio donde viví durante once años. Son unos recuerdos magníficos. Cuando nombran tu nombre y ves que la gente te recuerda es fantástico.

– Aprendiste mucho de tus entrenadores, sobre todo de quien más tiempo te entrenó, Valero Rivera. ¿Qué es lo que te enseñó y aplicas ahora?
La seriedad y la disciplina y la dedicación.

– Tuviste que retirarte por una lesión [tras dos intervenciones quirúrgicas de una tendinitis rotuliana crónica en la rodilla derecha]. ¿Cómo abrazas y apoyas al jugador que se lesiona en tu equipo? ¿Qué le dices si tiene una lesión de largo alcance?
Pues este año por desgracia estamos teniendo a uno en ese caso, al extremo derecho. No presionarle para que reaparezca, que ese momento sea cuando el médico diga y que se recupere lo mejor posible porque para su futuro es lo más adecuado.

– Digamos que estás creciendo como entrenador, donde llegaste tras retirarte y al que ascendiste a Liga ASOBAL a la primera. Es casi como un hijo.
Sí, totalmente. Es mi quinta temporada ahí. Han sido años fantásticos y duros. En nuestra segunda temporada, la primera en Liga ASOBAL, lo pasamos realmente mal, soportamos momentos muy adversos para mantenernos. A partir de ahí el equipo ha ido dando pequeños pasos, avanzando dentro del nivel en el que puede estar. Porque nuestros límites presupuestarios son grandes.

– ¿Cómo ha evolucionado el juego?
Ahora es más físico y los jugadores están más fuertes. Antes había más velocidad y rapidez.

– ¿Cómo cambia la vida de jugador a entrenador?
Siendo entrenador se tiene menos tiempo. Cuando eres jugador te dedicas a entrenar, a los hielos, los masajes o lo que sea. Pero cuando eres técnico tienes que preparar muchos vídeos, pensar y reunirse con los jugadores. Y luego darle tiempo a la familia, que tengo familia numerosa y me queda poco tiempo.

– Digamos que entiendes más los dejes que podía tener Valero.
Por supuesto, cuando te metes en el pellejo de otra persona entiendes según qué cosas.

– ¿Cuál es el futuro del balonmano en España? La final de Copa del Rey [entre el Barça y el Ademar] tuvo una buena audiencia máxima de 1.135.000 espectadores en la prórroga.
Nuestro pabellón [el Antequera 2010 fue el organizador] estuvo a tope, pero creo que el balonmano vive un momento delicado. Se han perdido muchas licencias... Hay que trabajar más y volver al balonmano en las escuelas. De la cantidad, sin duda, sale la calidad.

– Hace falta un mejor trato por parte de los medios y la televisión.
Por supuesto. Son los dirigentes los que tienen que hacer ese trabajo.

– ¿Y la selección?
Están en un período de cambio y regeneración. Visto desde fuera, Valero se está viendo obligado a poner en defensa a jugadores que no hacen ese papel en sus clubes, además hay muchos jugadores que atacan y defienden poco. Es un relevo generacional importante y difícil. Valero se ha tomado como objetivo luchar por las en los próximos Juegos Olímpicos y esperemos que así sea.