miércoles, 20 de junio de 2007

Un Barça voluble se complica la Liga


Este Barça es voluble. Demasiado. Puede anotar 95 puntos en Vitoria y perder 16 balones en el Palacio Vistalegre ante el Real Madrid. Hasta 31 en los dos partidos de la final. Puede sustentarse en Kakiouzis (17 puntos), que un par de días antes tan sólo ha jugado tres segundos, y no contar apenas con su estrella, Navarro (1 de 6 en triples).

Y esa confusión que a veces se genera a sí mismo está a punto de dejarle sin opciones de ganar la Liga ACB. El año que tiene el mayor presupuesto de su historia el conjunto azulgrana va perdiendo la final 0-2. Tiene que ganar tres partidos seguidos -el próximo el viernes en el Palau- para ser campeón. Debe superar a un conjunto
más básico como el grupo de Joan Plaza, que tiene en Felipe Reyes su claro icono. Con sus últimos 23 puntos -6 de ellos en los últimos dos minutos- y siete rebotes el pívot cordobés se acerca al MVP de la final (83-80). Y su equipo, a su 30º Liga.

El inicio fue trepidante. Hasta cuatro triples se vieron en el primer cuarto y Basile anotó dos. Eran instantes en los que el Barça combinaba errores, como sus pérdidas absurdas, con una defensa de libro que sólo permitió capturar un rebote ofensivo al Real Madrid. El mejor de la Liga en este aspecto (23-21, minuto 10).

Reacción de Basile

El peligro de este Barça es hundirse rápido. A veces le pasa. Le ocurrió en Madrid. Se descompuso ante la explosividad de Raül López y Bullock (21 puntos) en el inicio del segundo cuarto, cuando en cuatro minutos sólo fue capaz de anotar dos canastas (33-25). Pero al grupo de Ivanovic le sobra calidad y tiene un jugador tan irregular como genial como Basile para rescatarle. El alero italiano lideró la remontada azulgrana y al descanso se llegó con un ajustado 40-37. Por los méritos del Barça (10 por 20 rebotes) y por la discreta estadística en tiros libres del Madrid, con 6 de 10.


En la reanudación, apareció Navarro. Aunque, como en la eliminatoria, fuese con cuentagotas. Con brillantez a velocidad de la luz. Así son los genios como el escolta azulgrana, capaz de pasar casi inadvertido en la primera parte -sólo cuatro puntos-, y de sobresalir en los primeros tres minutos de la reanudación, con siete consecutivos. Una penetración, un triple y una bomba. Ahí se estancó. Sólo metería un dos más uno y casi al final del partido.

Kakiouzis asume el liderazgo

Fue entonces cuando Kakiouzis asumió el liderazgo. A veces parece que el ala-pívot griego se tome el baloncesto como una ciencia. Como algo exacto. Sólo lanza cuando se siente bien, cuando lo ve muy claro. Sus números, un 68% en tiros de dos, no engañan. Es el jugador más fiable de la Liga ACB y, hoy Kakiouzis, pudo demostrarlo una vez más. Sobre todo en uno de los momentos más críticos de su equipo.

Cuando el Barça sólo sabía perder pelotas y ver cómo saltaba Reyes para capturar un rebote o machacar el aro. En ese contexto apareció Kakiouzis. Era el minuto 27, y Marconato acababa de cometer una antideportiva, su cuarta falta personal, y el ritmo del Madrid (54-46) parecía serio. Hasta que el jugador heleno hizo de todo, que si un tiro a media distancia, que si un triple, que si una canasta más cercana, que si convertir el primer triple fallado por Basile en una tremenda canasta. Y 57-56: era el minuto 29.

Hasta entonces el Barça era superior en los rebotes ofensivos, que tanto le condicionaron en el primer partido. Pero el grupo de Ivanovic perdió contundencia en los rechaces y concentró su energía en anotar. Y, por unos instantes, al conjunto azulgrana le funcionó la idea: con un parcial de 0-5 se puso por delante por segunda vez en el partido (64-65, minuto 33), tras el anecdótico 4-6 inicial.

Precipitación

Pero sin apenas rebotes y con pérdidas inocentes es casi imposible ganar. Más si su único recurso para romper la zona planteada por Joan Plaza era alguna genialidad de Navarro y algún triple (9 de 24). Sin una cosa ni otra, el Barça rozó la rendición. Un lanzamiento desde 6'25 de Kakiouzis se salió del aro a 40 segundos, con empate a 75, y Navarro a 17 segundos falló un tiro en suspensión forzado. El rebote fue a parar a Reyes, que casi sentenció el partido con dos tiros libres. El segundo significó su sexto punto consecutivo.

Pero aún quedaba tiempo para más. Tras el carrusel de tiros libres -Bullock anotaría los dos últimos (81-77)-, Lakovic metió un triple lejanísimo (81-80). Quedaban tan sólo tres segundos, y Sekulic estaba de turismo en el aro rival. El pívot montenegrino recogió la asistencia de Mumbrú y no falló. Y aún más: el último tiro desde medio campo de Basile casi entra. Podía haber llegado la prórroga. Si jugando así el Barça tiene opciones hasta el final, nunca se sabe.

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