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domingo, 27 de noviembre de 2011

Federer, el mejor Maestro de la historia

Federer levanta su sexta Copa de Maestros - EFE.
Más que un tenista Roger Federer parece un bailarín que se mueve a cámara lenta y con los pasos precisos. Ni un gesto de más: todo suena a poesía y su raqueta funciona con la delicadeza de una pluma o un pincel. El suizo lleva un tiempo siendo cuestionado, pero siempre vuelve. Incluso en su temporada más complicada desde 2003, la única sin un título de Grand Slam que celebrar y que, sin embargo, ha acabado con 16 triunfos consecutivos y tres torneos ganados de carrerilla: Basilea, París y su sexta Copa de Maestros ante Jo-Wilfried Tsonga, al que venció por 3-6, 7-6 (6) y 3-6 6-3, 6-7 (6) en 2 horas y 18 minutos en el O2 Arena de Londres.

También de carrerilla se podrían mencionar los récords y marcas que celebró Federer, que ha alcanzado el tramo de final fresco e imbatible en pista rápida en una temporada en la que sólo había ganado en Doha. No ganado un grande -tiene 16, más que nadie- desde el Abierto de Australia de 2010, hace casi dos años, pero ya cuenta con seis Copas de Maestros, una más que Pete Sampras y que Ivan Lendl -al que igualó en número de victorias en el torneo, 69-. El suizo, que recupera el número tres mundial, acumula 807 victorias en su carrera, un triunfo más que el sueco Stefan Edberg. Federer es ya el quinto tenista que más partidos ha ganado desde el comienzo de la era abierta (1968).

Federer cerró con una subida a la red y una volea de rabia un encuentro que estuvo a punto de dejar escapar. Se impuso en el primer set después de aprovechar su primera oportunidad para romper el servicio de Tsonga, inmenso en su saque -dos juegos en blanco en la primera manga-. En la segunda, Federer desperdició una pelota de partido en y cedió en el tie-break, resuelto por el francés después de remontar un 2-5 en contra. 

En el último set Tsonga cometió excesivos errores y Federer, muy exigido, remató la final con un juego en blanco. El penúltimo punto fue un ace y en el último cerró con una volea en la red. En su 100º final levantó su 70º título. Con 30 años y dos hijas que le acompañan por el mundo junto a su madre Federer todavía está sediento de logros. Así son los genios. 

domingo, 28 de noviembre de 2010

Federer frustra a Nadal coronándose ‘maestro’ por quinta vez

Federer posa con la copa que le acredita como 'maestro' -EFE.

Uno de los famosos más enamorados de la ciudad de Londres no es otro que el tenista Roger Federer (Basilea, 1981). “Aquí”, cuenta el suizo melancólico, “logré mis primeros triunfos”. Y esa historia de amor prosiguió con sus seis títulos de Wimbledon y  ha continuado con su última Copa de Maestros, la quinta de su carrera –con lo que iguala el registro de André Agassi e  Ivan Lendl– en el O2 Arena, un escenario majestuoso, reflejo de la tendencia del tenis en convertirse en una película en directo llena de focos. La central es azul, a juego con los paneles digitales de publicidad y las toallas bordadas de los protagonistas con nombre y apellido. A orillas del río Támesis, donde el julio se cansó de morder la copa de Wimbledon, Rafa Nadal se vio incapaz de contrarrestar a un Federer lleno de recursos, colosal, en una final exprés resuelta en una hora y 17 minutos (3-6, 6-3 y 1-6). “Roger ha jugado increíblemente bien hoy durante estos días”, valoró el número uno del mundo, afectado por no haber podido competir más para conseguir el único gran torneo que no figura en su palmarés. Nadal empató el set inicial perdido con una segunda manda fantástica, a años luz de la definitiva, en la que se sintió agotado y pagó el gran esfuerzo realizado en semifinales ante Andy Murray. Más fresco, cerebral y elegante, Federer  aprovechó las tres pelotas de rotura de las que dispuso y cerró el partido en su segunda oportunidad, olvidándose de que durante este 2010 había caído cuatro veces tras tener puntos de encuentro a favor, el peor balance desde 2006. Para ganar su quinto título del año tras el Abierto de Australia, Cincinnati, Estocolmo y Basilea, y el 66º de su carrera.  

Como en 2008, Nadal acabará la temporada como mejor tenista mundial en un curso en el que ha ganado siete torneos, entre ellos los tres de los cuatro grandes (Roland Garros, Wimbledon y el US Open). Sólo falló, torturado por la rodilla en cuartos de final ante Murray”. El balear es el único que ha conseguido privar a Federer de concluir un curso como primero desde 2004. En el O2 Arena protagonizaron la 18ª final entre ambos, a dos partidos de igualar la marca entre John McEnroe y Ivan Lendl y otros dos por encima de los Agassi-Pete Sampras.

Conservadores

En Londres se vivió uno de los Nadal-Federer más atípicos, pues comenzó con dos tenistas más pendientes de conservar sus problemas su servicio que de opositar por hacer un break al rival. De hecho, en los seis primeros juegos Nadal ganó un punto al resto y Federer, tres. Estadísticas que daban a Federer como máximo responsable de cuanto acontecía, pues acumulaba nueve golpes ganadores por ninguno de Nadal  (11 por 31 en total).

El primer juego competido, la primera situación comprometida del partido la salvó Federer en el séptimo juego con una doble falta que le puso 0-30. Como suele hacer, el suizo replicó rápido, sin titubeos, subiendo a la red y evitando la bola de rotura para conservar el servicio. Federer sí que realizó el break en el siguiente juego y remató el primer set con un juego en blanco. Una fortaleza que perdió en la segunda manga, cuando perdió el servicio en el cuarto juego (3-1). Nadal pasó a gobernar el partido desde su saque para igualar la contienda, pero no tuvo opción alguna en el set definitivo. “He disfrutado mucho jugando aquí”, valoró Federer, “Rafa, puedes irte tranquilo de vacaciones. Has hecho una gran temporada”. Antes de acabar el año, el 21 y el 22 de diciembre, jugarán una exhibición en Zúrich y Madrid, respectivamente. Dos citas solidarias a favor de los niños necesitados.   

sábado, 27 de noviembre de 2010

Nadal se cita con Federer en la final de la Copa de Maestros, su único gran trofeo prohibido

Nadal se libera levantando los puños para celebrar su acceso a la final -EFE.

“En tenis”, reflexiona el analista de Teledeporte Tomás Carbonell, “pasas de la euforia a la ‘depre’ en minutos”. Lo dice con conocimiento de causa, pues fue jugador profesional, destacando sobre todo en dobles (22 títulos). Carbonell describe así el bajón de Tomas Berdych, al que Rafa Nadal está desmontando en el segundo set del último partido round robin correspondiente al grupo A. “Este es un deporte noria”, retoma, “nunca sabes cuándo estás mal y cuándo estás bien”. Una reflexión que Carbonell desarrolla ya en plenas semifinales, mientras observa cómo Nadal conserva su servicio en el segundo juego de la segunda manga tras remontar un 0-30 en contra mediante cuatro errores mayúsculos de Andy Murray. Un comentario que resume cuanto aconteció en un partido en el que ambos tuvieron suficientes oportunidades para decantar a su favor. Murray realizó la proeza de revertir en el tercer set un 4-2 en contra en un 5-6 a favor y restando para ganar, pero Nadal respondió con un juego en blanco y ganando el tie-break, como ya había hecho en la primera manga, pero esta vez revirtiendo el 1-4 en contra. El balear venció por 7-6 (5), 3-6 y 7-6 (6) en tres horas y once minutos para citarse con Roger Federer, vencedor ante Novak Djokovic (6-1 y 6-4),  en la final de la Copa de Maestros de Londres. Su único gran torneo prohibido. 

Resultó un encuentro que dignifica al tenis y especialmente al que va con el viento en contra. Jugó Nadal su mejor tenis, arriesgó más y mejor cuando fue por detrás, y en las situaciones límite se reservó una solución contundente, como en el primer set, cuando firmó el tie-break con un juego en blanco o en el sexto juego de la último manga, cuando levantó un 0-30 en contra y se aseguró el juego (4-2) con dos saques directos, el cuarto y el quinto en su cuenta particular. Gigante también Murray empatando a cinco el tie- break del set inicial después de ceder por 5-2 o salvando dos pelotas de break en el segundo juego del segundo set. 

“No se puede llegar a una final sin partidos así”

El escocés maldecía y se pegaba con la raqueta en las piernas. Nadal fruncía el ceño, y ponía cara de incredulidad, hasta que se liberó con la tercera pelota que se procuró de partido. La primera había sido con 5-3, pero su drive salió largo, cometió una doble falta y Murray acabó llevándose el punto. Las otros dos llegaron en la muerte súbita, resuelta por Nadal con un golpe preciso, genial, en un partido marcado por las inseguridades y también las grandes fortalezas de los protagonistas. Y también, por el inusual respeto mutuo que se procuraron en la primera manga. Un set exageradamente parejo con un empate a 30 puntos (el primero del quinto juego duró 27 intercambios) antes del tie-break. Murray rompió el servicio del balear dos veces en el segundo set, muy desigual. Nadal acabó llevándose un partido histórico, el que le permite jugar su primera final de la Copa Maestros en un escenario en el que el año pasado no pudo ganar ni una manga. “La verdad”, reflexionó el balear, “es que no se puede llegar a una final sin tener partidos así. Andy ha rendido, por momentos, a un nivel muy alto”.