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domingo, 26 de enero de 2014

Wawrinka sabe ganar y Nadal, perder

El suizo se corona por primera vez como campeón de un Grand Slam, del Abierto de Australia, tras derrotar a un Nadal corajudo que se lesionó en la espalda en el peloteo


Wawrinka levanta el trofeo del Abierto de Australia con Nadal al fondo - AFP.

Es el octavo juego del cuarto set y Stanislas Wawrinka (Lausana, Suiza, 1985) se señala la cabeza con el dedo. Viene a decir "la mente, la mente. He sabido no perder los nervios. Ahora sí me creo que voy a ser campeón". Después, con el puño encogido, se golpea la zona: "Ahora no te desconcentres. Estás a un juego, solo a uno. No falles". Y el suizo no lo hace al saque y se corona por primera vez campeón del Abierto de Australia (6-3, 6-2, 3-6 y 6-3 del español tras dos horas y diez minutos). Es su primer Grand Slam, en su debut en

domingo, 9 de junio de 2013

París huele a Nadal

El balear logra su octavo Roland Garros, 12º Grand Slam con lo que se equipara a Emerson, ante un Ferrer sin respuesta (6-2, 6-3 y 6-2)

Bolt entrega la copa de campeón de Roland Garros. 

– ¿Sabes por qué me he lesionado este año y no he podido jugar aquí? Porque no me tocaba todavía, no era mi momento. Cuando pueda jugar por primera vez en este torneo será para ganarlo.

Era la primavera de 2004, Rafa Nadal (Manacor, 1986) estaba a punto de cumplir la mayoría de edad y hablaba, muletas en mano, con un representante de Nike que le acompañaba por
el torneo parisino. El jovenzuelo cumplió su palabra la temporada siguiente, cuando se plantó en París después de haber ganado en Montecarlo, Barcelona y Roma y se plantó en la final de Roland Garros ante Mariano Puerta, al que ganó en cuatro sets, pero después estuvo cuatro meses fuera de las pistas por una fisura en el tercio externo del escafoides, el mismo problema que le impidió debutar ante en Roland Garros. Su regreso en 2006 se concretó con unas semifinales en Marsella. “Se piensa de todo, incluso que quizás no puedes volver a jugar a tenis”, confesaba Nadal a Ángel Rigueira en una entrevista en Mundo Deportivo. También las pasó canutas el balear entre su eliminación en Wimbledon en 2012 y su retorno, con final incluida, en Viña del Mar, tras siete meses sin competir por una rotura parcial de tendón rotuliano y una hoffitis en la rodilla izquierda. De nuevo, peligraba su carrera y su trayectoria casi perfecta –una única derrota en 2009 ante Soderling– en Roland Garros, pero el balear se ha repuesto de nuevo y ha sido finalista en los nueve torneos que ha disputado en este triunfal 2013. Acumula ya siete títulos, el último, claro, su octavo en Roland Garros, donde se emocionó mordiendo su octavo Grand Slam en París, el 12º grande de su carrera con lo que iguala a Roy Emerson y se queda a dos de Pete Sampras y a cinco de Roger Federer, ante un David Ferrer (6-2, 6-3 y 6-2) que fue directo: “Él es el mejor”.

“Muchas gracias a la vida por darme esta oportunidad”, dice Nadal, que recibe el trofeo de manos de Usain Bolt, el atleta más rápido de la historia, trajeado y serio por un día: “Estoy aquí tras mucho trabajo desde que soy un niño, tras recibir mucho apoyo de mi familia, de Toni, de todos los entrenadores que he tenido, de Titín [su fisioterapeuta] y de mis patrocinadores”. El balear suma 59 victorias en Roland Garros, una más que Vilas y Federer, es el primero que gana un Grand Slam ocho veces y también el que logra al menos un grande nueve temporadas seguidas.. Desde su retorno ha ganado 94 de los 110 sets que ha disputado, 43 de los 45 partidos y suma 4.895 minutos. Una barbaridad que no le pesó en la final, a pesar del gran esfuerzo en semifinales ante Djokovic. Poco importa que Ferrer llegue sin haber cedido un set ni que comience con un juego en blanco el primer juego y lo gane en un minuto. Nadal se procura cinco pelotas de rotura y logra tres en un primer set cuyo penúltimo punto es una doble falta de su rival, que nunca antes había alcanzado una final de Grand Slam.

“David es un luchador”

Ferrer –“David es un luchador. Él y todo su equipo se merecen estar aquí y les deseo lo mejor”, concede el ocho veces campeón en París– trata de hacer de tripas corazón y salva dos pelotas de break que le darían un 4-0 a Nadal en la segunda manga, pero poco más puede hacer, pues no puede llevarse el siguiente juego, el quinto del set, en el que el alicantino cede de nuevo su saque tras salvar otras dos bolas de rotura, aunque no aguanta a su rival en el intercambio más largo y espectacular del partido, un punto que se lleva Nadal tras un passing. Es un set marcado por dos paréntesis extradeportivos: la expulsión de dos personas que enseñan una pancarta en contra de los matrimonios homosexuales en Francia –gritan “¡François [por Hollande, el presidente francés], no queremos tu ley”– y la aparición de un enmascarado con el torso desnudo y máscara que lleva una bengala.


Ferrer se repone en la tercera manga a un 0-2 y empata a dos y a tres, mientras la Philippe Chatrier le premia con un “¡David! ¡David!”. Es el reconocimiento unánime a un tenista que a los 31 años se está superando y que es un exponente del trabajo: “Espero que no sea la última vez que llego a la final de un Grand Slam. Intentaré volver”. No pone excusas Ferrer a la lluvia y felicita a su amigo Nadal: “Si alguien se merece esto es él”. Definitivamente, París huele a Nadal.
    

domingo, 19 de mayo de 2013

Huracán Nadal en Roma

El tenista balear tritura a Federer (6-1 y 6-3) para ganar su séptimo título en la capital italiana y llegará a Roland Garros como número cuatro   

Nadal celebra su victoria en Roma - AFP. 


Es el sexto juego de la segunda manga y Roger Federer, el tenista con más Grand Slams (17), salva su primera bola de rotura subiendo a la red. Rafa Nadal le replica sin pestañear y cierra el juego con un passing de revés. En poco más de una hora el tenista balear tritura al suizo por 6-1 y 6-3 en una final del Másters 1.000 de Roma sin historia. Nadal levanta los brazos y apenas celebra su séptima victoria en la capital italiana, pese a todas las buenas noticias que le comporta: su sexto título en los ocho torneos que ha jugado esta temporada y recuperar un cuarto puesto que le dará un cuadro más accesible en Roland Garros. “Valoro lo que me está pasando porque sé realmente donde estábamos hace unos meses", dice el tenista con más Másters 1.000 que nadie, 24.

“Si me dicen esto antes, hubiera pensado que era una cosa de locos. Sin tanto tiempo que competir y con las dos primeras semanas en Chile y Brasil con sensaciones bastantes negativas, estar aquí meses después llevando ganado todo lo que llevo es un sueño”, continúa Nadal, que tras pasarse siete meses lesionado disfruta como nunca. Nunca antes había encadenado ocho finales como este año, donde es el mejor tenista con mejor currículum. En Roma supo sufrir ante Gulbis y Ferrer, y no tuvo apenas dificultades ante Berdych en semifinales ni en la final ante Federer, contra el que jugó gran parte del partido tranquilo, alejado de la línea ante un rival descompuesto que cedió la primera manga en 23 minutos, moviéndose de un lado de la pista y sin poder defender ninguna de las tres pelotas de rotura que se procura un rival desatado que ya este curso ya le había ganado en Indian Wells en cuartos de final dejándole también en seis juegos. Dos menos logró esta vez el suizo, que fue muy directo en su análisis: “Hoy no fue mi día, sino el de Rafa, lo que pasa frecuentemente contra mí”. Es la 20ª victoria de Nadal en los 30 duelos entre ambos. Citas para la historia como la final de Wimbledon de 2008, quizás el mejor partido de siempre.


domingo, 5 de agosto de 2012

Murray se hace mayor empequeñeciendo a Federer

El escocés logra el oro olímpico, su primer gran logro, superando al número uno por 2-6, 1-6 y 4-6
Murray festeja la victoria - AP. 

La espera ha sido larga, pero le ha merecido la pena a Andy Murray (Dunblane, Escocia, 1987), el cuarto en discordia de los mejores del circuito, presente en seis semifinales de Grand Slam que veía cómo se repartían Nadal, Federer y Djokovic –con la excepción del US Open de Del Potro en 2009–  y que hace 28 días había perdido su cuarta final en un grande en casa, en Wimbledon y ante el propio Federer, al que se volvió a encontrar en la lucha por el oro olímpico en el All England Club. Esta vez Murray se hizo mayor empequeñeciendo al suizo desde el quinto juego del partido y encadenó nueve ganados consecutivos. El escocés fue tan grande que el suizo fue muy pequeño y no pudo lograr ninguna rotura de servicio de las nueve que dispuso y cometió casi el doble de errores que su rival –31 por 17–. Una estampa eterna, pues Murray se colgó el primer oro olímpico en 104 años para Gran Bretaña desde el triunfo de Josiah Ritchie, también en Londres, y frustró el Golden Slam, el poder añadir a los cuatro grandes el oro individual, al número uno mundial y mejor tenista de siempre.   

Murray tuvo la precisión de un esgrimista y la fortaleza de un corredor de maratón. Supo llevar al límite a Federer, quizás agotado tras vencer en semifinales a Del Potro –el argentino se llevó el bronce ante Djokovic por 7-5 y 6-4– en casi cuatro horas y media, cometió fallos infantiles en la red y sólo se sintió él mismo al principio, sostenido por los saques directos y un saque preciso que poco a poco perdió ante un Murray al ataque y valiente. También arriesgó Federer, pero se mostró vulnerable en los momentos en los que pudo conectarse al partido, como en el tercer juego del segundo set cuando desaprovechó cuatro bolas de break y en el siguiente, cuando cometió su única doble falta para ceder de nuevo el servicio. 

Federer se pasó casi una hora para ganar un juego, el del honor en la segunda manga, y al menos pudo ser más competitivo en la definitiva, cerrada por Andy  con su sexto saque directo. El escocés se agachó, señaló hacia hacia el cielo, lanzó a la grada sus muñequeras con los colores de Escocia y se saltó el protocolo para abrazar, uno a uno, a sus allegados, a su novia Kim Sears, a su equipo técnico y a su madre, Jane, mientras Federer, cabizbajo, abandonaba la pista central con sus bártulos. “A lo largo de mi carrera he tenido derrotas duras y ése es el mejor camino para volver a las finales”, reflexionó Murray, “hoy me he sentido fresco, muy fresco. Es asombroso. Es una de las victorias más grandes de mi vida”. 

domingo, 8 de julio de 2012

Federer amplía su leyenda: ya es heptacampeón de Wimbledon

El suizo se impone en cuatro sets a Murray en Londres y recupera el número uno mundial 


Federer festeja su triunfo en la central del All England Club - AFP.

Sólo los elegidos cambian el curso de la historia y vencen al tiempo. Sólo los singulares pasan a la prosperidad del deporte por ser más grandes que el resto. Roger Federer (Basilea, Suiza, 1981) simplemente es una leyenda, el mejor tenista de siempre, el único capaz de levantar 17 Grand Slam. Como Pete Sampras y William Renshaw ya es heptacampeón de Wimbledon después de superar por 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4 a Andy Murray en la primera final en Londres jugada bajo techo por la lluvia. El británico aspiraba a ser el primer jugador local en ganar en el All England Club tras Fred Perry (1936), pero acabó viendo a Federer superado por las circunstancias, arrodillado tras su triunfo, que le permitirá igualar la marca de semanas en lo más alto del ránking ATP de Sampas (286): “Definitivamente, éste es un momento mágico. En los dos últimos años he dejado escapar muchas ocasiones, pero nunca he dejado de creer y he recuperado la confianza”. 

Por más críticas que haya leído y escuchado Federer ha seguido cuestionando a aquellos que le daban como gloria perdida señalando, por ejemplo, que en sus dos últimas participaciones en Wimbledon había caído en cuartos de final, algo anormal para quien atesora un récord casi inalcanzable de 23 semifinales de Grand Slam consecutivas. Esta vez en semifinales venció a Novak Djokovic, al defensor del título y al que ha arrebatado la corona mundial. Federer batió al serbio, contra el que había perdido seis de sus últimos siete partidos y en la final empató su estadística particular con Murray (8-8) después de vencerle en la central de Wimbledon. El británico, curiosamente curiosamente el mismo rival contra el que ganó su último grande, el Abierto de Australia en enero de 2010, se mostró frustrado tras su cuarta final alcanzada y perdida en un grande: “Me voy acercando”. Lo dijo mientras lloraba. Murray hizo de tripas corazón para continuar: “No va a ser fácil... Quiero felicitar antes que nada a Roger, no ha jugado nada mal pese a tener 30 años. Quiero agradecer al público su trato. Todo el mundo habla de la presión, pero la verdad es que el apoyo que he tenido ha sido estupendo”. 

La final se alarga por el parón por lluvia (4-6, 7-5, 1-1 40-0) y vive su momento más espectacular con 3-2 y saque para Murray. Empieza un juego interminable de 20 minutos, 10 deuces y en el que Federer desaprovecha hasta cinco pelotas de rotura. El suizo acierta con la sexta y un rato después logra su séptimo Wimbledon en la octava final. Sólo Rafa Nadal ha sido capaz de vencerle en una final en el All England Club. El nuevo número uno sueña ahora con el único mérito que le falta en un currículum repleto de títulos (75) y récords –ya es el segundo tenista más veterano en ganar un Grand Slam: 30 años y 355 días por los 33 años y 131 días de Andre Agassi–. Federer sueña con el oro olímpico en la ciudad en la que ha ampliado su leyenda.  

sábado, 9 de junio de 2012

Sharapova salda su cuenta con Roland Garros borrando a Errani


Sharapova festeja su primer Roland Garros - AFP.

Daba gusto verla dando vueltas sobre sí misma como si fuese una renacuaja que acaba de abrir el regalo que le había pedido a los Reyes Magos. Maria Sharapova (Nyagan, Rusia, 1987) estaba viviendo el momento que tanto había esperado: saldar su cuenta pendiente con Roland Garros. En su primera final en París la rusa borró a la sorprendente Sara Errani por 3-6 y 2-6 para completar su colección: ya tiene los cuatro grandes. Sharapova empezó su álbum con 17 años ganando en Wimbledon (2004), continuó en el Abierto de EE UU (2006) y siguió en el Abierto de Australia (2008). Para ella los años impares son talismán, aunque en este 2012 perdió en enero perdió su tercera final en un Grand Slam en Melbourne ante Azarenka.

“Esto es algo excepcional, una victoria memorable”, confesó la tercera rusa en lograr un Roland Garros en la primera final entre dos jugadoras que no se habían enfrentado nunca desde el Abierto de EE UU de 1999, cuando se citaron Serena Williams y Martina Hingis. La suiza se retiró en 2007 con la espinita clavada de no haber ganado nunca en París, como tampoco lo hizo Pete Sampras, que durante muchos años fue el tenista con más Grand Slam con 14, hasta que Roger Federer le superó (16). 

0-4 inicial 

Hace cuatro años Sharapova llegó a decir que en tierra batida se sentía como una vaca sobre hielo: débil, torpe y vulnerable. No fue así en este Roland Garros, impecable para ella, pues sólo cedió un set en cuarta ronda ante Zakopalova, un partido que tardó 3 horas y 11 minutos en cerrar. En 1 hora y 29 minutos Sharapova despachó a la revelación del torneo, Errani, capaz de eliminar a tres ganadoras de grandes durante el torneo, pero que empezó la final nerviosa y siendo una marioneta para la rusa. Sharapova se fue 0-4, mientras que la italiana sólo era una mera espectadora. Tan sólo se hizo con tres puntos, uno de ellos por doble falta de su rival.

Sharapova se salía con la suya, con su propuesta de intercambios cortos y sostenida por sus paralelos no encontró oponente hasta el quinto juego, que se apuntó Errani rompiendo el saque. La boloñesa se creció, puso algo nerviosa a la rusa –4 dobles falta en la primera manga–, aunque no pudo aspirar a ganar el primer parcial (3-6), cerrado en sólo 36 minutos. Tampoco tuvo voz en el segundo, aunque al menos salvó las dos primeras pelotas de torneo para Sharapova, que replicó con dos saques directos. Es el décima tenista en ganar los cuatro Grand Slam en un curso en el que también ha ganado en Stuttgart y en Roma. Sharapova ha ganado 21 partidos de los últimos 22 que ha jugado a dos mangas y con su pase a la final ya se había asegurado volver a ser la número uno cuatro años después. 

“Han pasado ocho temporadas desde que llegué a cuartos de final aquí y ahora soy la vencedora”, dijo, emocionada, Sharapova, que elogió a Errani: “He estado viéndote estas dos semanas y has jugado muy bien. Espero que juguemos más finales”. Así de detallista es Sharapova, la deportista que más gana del mundo y que está envuelta en mil negocios, en moda... Ahora también se plantea lanzar una línea de confitería que se llamaría Sugarpova. Una idea de esta rusa que ha sabido sobreponerse a las lesiones para volver a lo más alto con Thomas Hogstedt como técnico. Es la sexta ganadora consecutiva diferente de un grande en un circuito femenino que necesita una reina estable. Sharapova presenta su candidatura a serlo.  

lunes, 21 de mayo de 2012

Nadal se convierte en hexacampeón en Roma desquiciando otra vez a Djokovic


Nadal celebra su sexto título en Roma - AFP.

Un día atípico, un lunes al mediodía y con buen tiempo, se jugó una final que bien podría repetirse a principios de junio en Roland Garros y que se había aplazado el día anterior primero por la lluvia y después por coincidir con la final de la Coppa italiana. Un trofeo que acabó llevándose el Nápoles 22 años después de su último título y el día de la despedida de la Juve de Alessandro Del Piero. Un icono del fútbol como lo es para el tenis Rafa Nadal, humano en la derrota y en la victoria, tan detallista como para hacer su discurso como vencedor en el Foro Itálico de Roma en un italiano sin dudas. Así estuvo en la arcilla el tenista balear ante Novak Djokovic, al que desquició y despertó su lado más animal, esa versión de tenista que se pierde en gestos de rabia y que destrozó una raqueta. Nadal salvó hasta seis pelotas de rotura para convertirse en hexacampeón del Másters 1.000 de Roma, vengar de la derrota del año anterior con un 7-5 y 6-3 en dos horas y 20 minutos, y recuperar el número dos mundial en detrimento de Roger Federer, a quien también supera en número de títulos de esta categoría.     

El Djokovic del 2011 era un tenista de hielo, casi imperturbable a sus fallos y muy convencido de sus posibilidades. En enero en Australia el serbio le ganó a Nadal la séptima final consecutiva tras seis horas eternas. La derrota fortaleció a Nadal, que se vio muy cerca del actual número uno y que meses después le batió en Montecarlo y ahora en Roma. Entre medias, el título en el Godó para el balear y la eliminación prematura de ambos en Madrid: a ninguno de los dos les convenció la pista azul y aseguraron que no volverán el año que viene si no cambian las cosas. 

Pelotas de rotura 

Nadal ha vuelvo a ganarle la partida mental a Djokovic, hecho una furia con 4-5 a su favor y 30-30 cuando el juez de silla mandó repetir un punto cuando la nota había tocado la línea de dobles. Al serbio le perdió la rabia y su rendimiento bajó en picado. Sirviendo Nadal con 30-0 y 6-5 Djokovic la pagó con la raqueta, que acabó destrozada en un poste de la red. Ahí donde falló un par de remates sencillas y donde acabó el partido con su cuarta doble falta –firmó hasta 35 errores no forzados–. 


Nadal no se destempló a pesar de verse con cuatro bolas de break en contra en el inicio de la segunda manga. Las salvó todas. El balear fue un tenista más entero y se procuró cuatro de las siete de las que dispuso. Llegará a Roland Garros en plena forma, a un título de festejar los 50 de su carrera y después de batir por segunda vez consecutiva al rival contra el que más veces seguidas ha perdido.  

sábado, 28 de enero de 2012

Azarenka alcanza el número uno empequeñeciendo a Sharapova para ganar su primer Grand Slam en Australia


En los guiños de los realizadores de televisión se explican muchas historias, especialmente cuando se entretienen captando la reacción de las deportistas a cuanto acontece en la competición. Victoria Azarenka (Minsk, Bielorrusia, 1989) acaba de fallar un punto de break y en vez de lamentarse parece estar cantando su error con cierta gracia, dándole melodía a esa caña que le ha salido. Una equivocación anecdótica para ella, que a la siguiente oportunidad se lleva el juego, el octavo consecutivo. Y al saque Azarenka se lleva el partido, el número uno mundial y su primer Grand Slam, el Abierto de Australia, ante una Maria Sharapova pasada de revoluciones a lo largo de la noche australiana y que falló el resto lanzando la pelota a la red para perder por 6-3 y 6-0 en una hora y 22 minutos.

Azarenka, Vika para su entorno, es tan expresiva en una pista de tenis como fuera de ella, algo que le perjudicaba antes, cuando era demasiado impulsiva: “Mi equipo me ha hecho darme cuenta de que puedo confiar en mí”. Si durante el partido se había mostrado más segura, paciente, eficaz, buena gestora -sabiendo sobrevivir a los primeros obuses de Sharapova- además de escoger bien sus subidas a la red en el triunfo estuvo casi adorable. Primero se arrodilló y se tapó la cara, para poner cara de sorpendida, irse a abrazarse a su técnico, Sam Smuyk, a la pareja de éste y a su fisio, Jean Pierre Bruyere. Los siguientes gestos, para el público, al que obsequió con varias muñequeras y con su cinta, todo de color verde. Verde esperanza, la que no perdió la bielorrusa -la primera que juega y gana una final de Grand Slam- después de empezar muy nerviosa y verse con 0-2 y 0-30 en contra nada más empezar tras dos dobles faltas. 

Sólo entonces Sharapova pareció Sharapova. Después la rusa no tuvo réplica, vio cómo su rival remontaba el parcial para ponerse 3-2. Sharapova sólo pudo llevarse un juego más en todo el partido con un ace (3-3) y empezó a competir contra Azarenka y contra sí misma, obsesionada como estaba en revertir la situación con golpes a la línea y con mucha potencia. Le salió cruz por completo: “Vika se merece este título lo ha trabajo mucho. Es un honor que su nombre figure en este torneo”.

Décimo título

Sharapova estuvo elegante en su discurso en la jornada que perdió su tercera final de Grand Slam -ha ganado tres: Wimbledon en 2004, el Abierto de Estados Unidos en 2006 y el Abierto de Australia en 2008-. Azarenka sonreía agradecida, tímida ante tal alago y en su primera frase lo agredeció: “Gracias por tus palabras”. La bielorrusia acababa de recibir el trofeo de las manos de Martina Hingis, que según Eurosport podría jugar los dobles de los Juegos Olímpicos de Londres como Roger Federer. El suizo es el ídolo de Azarenka, a la que le encanta leer, estar con los amigos y escuchar música, desde rock pasando por hip-hop o R&B. Quién sabe en qué estilo se puso a cantar ante aquel fallo. Un despiste puntual para una grandiosa campeona que parecía toda una veterana en su primera gran cita.  

Ahora Azarenka es la nueva número uno mundial -Sharapova será tercera-, acumula diez títulos (Abierto de Australia y Sydney este curso; Miami, Marbella y Luxemburgo en 2011; Stanford y Moscú en 2010; Brisbane, Memphis y Miami en 2009; y ITF/Petange-LUX en 2005) y ya tiene su primer Grand Slam venciendo a la campeona la titánica Kim Clijsters en semifinales y sacando la versión más obsesiva a Sharapova en la final. Es la quinta campeona diferente en los últimos cinco grandes.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Federer, el mejor Maestro de la historia

Federer levanta su sexta Copa de Maestros - EFE.
Más que un tenista Roger Federer parece un bailarín que se mueve a cámara lenta y con los pasos precisos. Ni un gesto de más: todo suena a poesía y su raqueta funciona con la delicadeza de una pluma o un pincel. El suizo lleva un tiempo siendo cuestionado, pero siempre vuelve. Incluso en su temporada más complicada desde 2003, la única sin un título de Grand Slam que celebrar y que, sin embargo, ha acabado con 16 triunfos consecutivos y tres torneos ganados de carrerilla: Basilea, París y su sexta Copa de Maestros ante Jo-Wilfried Tsonga, al que venció por 3-6, 7-6 (6) y 3-6 6-3, 6-7 (6) en 2 horas y 18 minutos en el O2 Arena de Londres.

También de carrerilla se podrían mencionar los récords y marcas que celebró Federer, que ha alcanzado el tramo de final fresco e imbatible en pista rápida en una temporada en la que sólo había ganado en Doha. No ganado un grande -tiene 16, más que nadie- desde el Abierto de Australia de 2010, hace casi dos años, pero ya cuenta con seis Copas de Maestros, una más que Pete Sampras y que Ivan Lendl -al que igualó en número de victorias en el torneo, 69-. El suizo, que recupera el número tres mundial, acumula 807 victorias en su carrera, un triunfo más que el sueco Stefan Edberg. Federer es ya el quinto tenista que más partidos ha ganado desde el comienzo de la era abierta (1968).

Federer cerró con una subida a la red y una volea de rabia un encuentro que estuvo a punto de dejar escapar. Se impuso en el primer set después de aprovechar su primera oportunidad para romper el servicio de Tsonga, inmenso en su saque -dos juegos en blanco en la primera manga-. En la segunda, Federer desperdició una pelota de partido en y cedió en el tie-break, resuelto por el francés después de remontar un 2-5 en contra. 

En el último set Tsonga cometió excesivos errores y Federer, muy exigido, remató la final con un juego en blanco. El penúltimo punto fue un ace y en el último cerró con una volea en la red. En su 100º final levantó su 70º título. Con 30 años y dos hijas que le acompañan por el mundo junto a su madre Federer todavía está sediento de logros. Así son los genios. 

domingo, 5 de junio de 2011

Nadal desmoraliza a Federer para alcanzar su sexto Roland Garros e igualar a Borg

Nadal abraza su sexto trofeo de Roland Garros -EFE.

La ascendencia de Rafa Nadal (Manacor, Mallorca, 1986) no tiene límites. Es capaz de ganar jugando de maravilla, pero también sabe resolver mostrando una versión más terrenal. El balear desmoralizó al mejor tenista de la historia, Roger Federer, remontándole un primer set que llegó a dominar 2-5 y en el que tuvo una pelota de manga. Un golpe moral que no hizo desfallecer al suizo, tan persistente para alargar la final como impreciso en sus errores no forzados (56 por los 27 de su rival). Nadal ganó por 7-5, 7-6 (2), 5-7 y 6-1 en tres horas y 40 minutos su sexto Roland Garros, en la edición en la que ha sufrido más y en la que comenzó peor, ganando en cinco sets en primera ronda a John Isner, el maratoniano que se apuntó el año pasado en Wimbledon el encuentro más largo de la historia del tenis. Un universo en el que Nadal ocupa un lugar entre los mejores con 10 Grand Slams, uno menos que Björn Borg, al que ha igualado su marca de títulos en París. El sueco logró la marca con 25 años y un día, 24 horas menos que el registro de Nadal, que con el triunfo conserva el número uno y este lunes día 6 sumará su 100ª semana como el mejor. Desde el 2001 el primer clasificado del circuito no ganaba en París. Entonces lo hizo Gustavo Kuerten. 

"Sigo sin poder ganar a Rafa aquí", declaró, resignado, Federer, que sólo ha ganado Roland Garros el año de la única derrota de Nadal en la Philippe Chatrier, que aplaudió y vitoreó a quien logró derrotarle en octavos de final en 2009, Robin Soderling. La grada nunca ha estado a favor de Nadal, que no es rencoroso. En el turno de los agradecimientos se acordó del público: "les doy las gracias por su apoyo". En su Twitter, Carlos Moyá no pudo ser más explícito: "Admiro muchas cosas de Nadal, pero casi que la que más es que todavía le queden ganas de agradecer al público". El número uno es ejemplar en su discurso y en su juego y sabía que llegaba al torneo amenazado por Novak Djokovic, que le había ganado en cuatro finales consecutivas, estaba invicto desde diciembre del año pasado y al que Federer acabó despachando en semifinales. 

Cambio de estrategia 

Pocos deportistas tienen la tensión competitiva y la confianza de Nadal: en los momentos críticos saca pecho. Lo demostró sobre todo en la mencionada primera manga, cuando con 2-5 y una pelota de set en contra logró remontar "-he tenido suerte-" sin hacer un tenis brillante, pero cambiando su estrategia. De intentar desgastar de un lado a otro a Federer, el tenista que menos movimientos hace y mejor rentabiliza su esfuerzo, parece que no sude, para jugarle sobre la zona de revés. Hasta entonces el suizo obligo a Nadal a olvidarse su derecha y a retroceder. Nadal era el dominador en un encuentro gobernado por Federer, que logró su primera rotura de servicio a la cuarta oportunidad.

Nadal reclamó la presencia del fisio, que le reajustó el vendaje y le trató las ampollas antes de empezar el octavo juego. El punto de inflexión para Nadal, que desmontó a Federer ganándole hasta siete juegos juegos consecutivos y nueve de once. El 4-2 parecía indicar un set plácido para Nadal, pero el suizo empezó a fallar menos con su revés y resolvió como mejor le convenía, con intercambios muy cortos para empatar a 4 rompiéndole el servicio a Nadal, que le devolvió la jugada y sacaba con deuce antes de que el partido se parase de nuevo, esta vez por motivos metereológicos, pues comenzó a llover en la Phippe Chatrier. Un paréntesis de apenas once minutos que permitió a los entrenadores aconsejar a sus pupilos y que le sentó mejor al suizo, capaz de llevarse el juego y ganar en blanco el siguiente con el que se aseguró un tie-break sin historia para Nadal (7-2).

"Soy un gran privilegiado"

Federer supo reponerse de dos mazazos tan grandes y empezó a jugar más seguro y sobre todo más suelto. El suizo, actual número tres, sacó sus mejores golpes de la tarde y fue muy oportunos con los saques directos para llegarse la tercera manga con un revés espléndido. Todavía había final y más viendo cómo Nadal compareció en la siguiente, encadenando varios saques cariñosos, de una demasida de poco más de 150 km/h para ponerse con 0-40. Pero reaccionó a partir de su servicio, con su cuarto ace para poner el deuce en un juego en el que consiguió mantener el servicio y, lo más importante, contener a un rival desatado, impreciso en el cuarto juego, en blanco y con su primera doble falta del partido (3-1).

Sostenido por su servicio y suelto por la fiabilidad de sus golpes y la resistencia de sus piernas Nadal se llevó la final y el sexto Roland Garros de su historia en su primera bola de partido. "Sólo le doy gracias a la vida porque soy un gran privilegiado", confesó, antes de valorar que fue un triunfo especial para él en un torneo en el que recuperó sensaciones a partir de los cuartos de final, una ronda jugada precisamente contra Soderling. Le preguntaron si era su victoria más sufrida de su carrera en París, pero él se acordó de la edición de 2006, cuando ganó después de muchos meses lesionado, o la del año pasado, después de haber sido eliminado tan pronto en el 2009.

domingo, 8 de mayo de 2011

Djokovic vence por primera vez a Nadal en tierra batida en Madrid

Djokovic y Nadal posan con sus trofeos ante Manolo Santana, director del torneo -EFE.
Ha cambiado en mentalidad, actitud y convicción ante los momentos más peliagudos e incluso ha modificado su dieta, ahora sin gluten, por recomendación de su nutricionista. Hace meses que Novak Djokovic (Belgrado, 1987) es un tenista nuevo, desde su victoria en la Copa Davis con Serbia no ha perdido ni un partido y le ha ganado tres finales a Rafa Nadal: Indian Wells, Miami y ahora Madrid. En la Caja Mágica Djokovic logró la victoria que tanto ansiaba: vencer al número uno en tierra batida, algo que no había podido hacer en los nueve partidos entre ambos y que logró en el Másters de Madrid por 5-7 y 4-6 para romper la racha de 37 encuentros consecutivos ganados en arcilla de Nadal y proseguir con la propia: 34, de ellas 32 en este 2011 en el que permanece invicto, suma seis títulos y amenaza el número uno.

Preguntado por el asunto, Nadal ya ha dicho que le haría ilusión que sus duelos con Djokovic pasen ahora a ser los más interesantes. El problema es si encuentra en el serbio lo que Roger Federer con él: un rival respondón. Para muestra, la actuación de Djokovic en Madrid, donde llevó casi siempre el peso del partido y se plantó con 0-4 en el primer set. Ante cualquier otro la primera manga se hubiese resuelto poco después a su favor, pero Nadal logró empatar a cinco juegos tras llevarse el décimo, el más largo del encuentro con casi un cuarto de hora de duración y en el que el serbio dipuso de tres pelotas de set. El balear jugaba desde el fondo, había retrocedido unos metros, señal de entereza y seguridad. Pero Djokovic no se destempló y se llevó en blanco los dos juegos siguientes. 

Golpes prodigiosos

El amago de remontada reanimó a Nadal, capaz de hacer golpes prodigiosos, como uno de espaldas y por debajo de las piernas qconvirtió en un globo ante la desesperación de Djokovic, que le torturaba a base de reveses cruzados. Nadal se sacó un par de aces puntuales para empatar el segundo set a dos y a cutro, pero de nuevo el serbio supo concluir rápido la manga en su segunda pelota de partido. 

En Roma podrían verse las caras de nuevo, pero el gran reto de Dkojovic es vencerle en la arcilla de Roland Garros. Hasta ahora sólo Robin Soderling lo ha logrado. Fue en octavos de final de la edición de 2009. Desde entonces Nadal no perdía en tierra batida y se ha topado con un rival transformado y reforzado que amenaza su reinado. "El número uno no peligra", zanjó Nadal. "La victoria es especial, pero Rafa sigue siendo el favorito en París", sentenció Djokovic. 

sábado, 7 de mayo de 2011

Nadal homenajea a Seve Ballesteros venciendo a Federer para ser finalista del Másters de Madrid

Nadal, con un crespón negro en recuerdo a Seve Ballesteros, resta una pelota -EFE.

A la altura del corazón y en cada una de las camisetas amarillas que utilizó llevaba Rafa Nadal llevaba un crespón negro en recuerdo al golfista Severiano Ballesteros, fallecido a los 45 años. "Este partido es para él", dijo, emocionado, el tenista balear nada más ganar a Roger Federer por 5-7, 6-1 y 6-3 para acceder a la final del Másters de Madrid por tercer año consecutivo (La Sexta, este domingo a partir de las 18:30 horas). "Es un día realmente triste para España y para todos los deportistas", prosiguió, antes de completar que Seve fue un "ejemplo de superación" y "un pionero". Nadal se enfrentará ante Novak Djokovic, vencedor de la otra semifinal ante Thomaz Bellucci por 6-4, 4-6 y 1-6 e invicto en 2011. 

La final del torneo en 2009 y 2010 se adelantó una ronda. El Nadal-Federer es el duelo por excelencia del siglo XXI, pues desde que el suizo ganase Wimbledon en 2003 ambos se han repartido 25 de los 30 Grand Slam. Se han enfrentadado 24 veces y el español ha ganado en 16 ocasiones: es quien más ha podido sacar de sus casillas al suizo, desconocido tras el último punto del primer juego del segundo set. Federer se enfurruñó con el juez de silla: aseguraba el número tres que el resto de Nadal había salido fuera. Una imagen tan significativa para el suizo como sus lágrimas en Australia.

Reacción del suizo

Ese gesto incómodo marcó la remontada del Nadal, que logró un resultado más holgado de lo que fue su juego. El actual campeón había perdido la primera manga tras ceder un 3-1 y haber resistido tres veces una rotura de servicio. Federer jugó más agresivo, más alegante y efectivo e incluso se impuso en el aspecto mental en ese momento. El ex número uno mundial se sobrepuso también a tres pelotas de rotura en el úndecimo juego, que se acabó llevando, como el siguiente (5-7).

El Másters de Madrid es el torneo de arcilla más atípico, el más amable para especialistas en pista rápida. Se combinan los 655 metros de altura de la capital española, fondos más estrechos de lo habitual y que dipone de cubierta, que esta vez decidieron utilizar. Un contexto que beneficiaba a Federer, que a partir de entonces falló en los momentos clave. Nadal lograría igualar el encuentro ganando el segundo set, tan igualado en puntos como desigualados en juegos ganado (6-1). A punto estuvo el español de cejar en cero a su rival en la manga, algo que sólo ha logrado una vez en su carrera. 
Nadal estuvo más pícaro y supo sacar en momentos decisivos al cuerpo de Federer, bastante errático en el último set, tanto como para ceder un 4-1. El suizo consiguió alargar el encuentro, pero Nadal no desaprovechó su primera pelota para llevarse el partido. Federer restó a la red y Nadal alzó el puño. Después, detallista, dedicó su victoria a otro deportista ejemplar, Severiano Ballesteros. El deporte mundial está triste, de luto.     

domingo, 28 de noviembre de 2010

Federer frustra a Nadal coronándose ‘maestro’ por quinta vez

Federer posa con la copa que le acredita como 'maestro' -EFE.

Uno de los famosos más enamorados de la ciudad de Londres no es otro que el tenista Roger Federer (Basilea, 1981). “Aquí”, cuenta el suizo melancólico, “logré mis primeros triunfos”. Y esa historia de amor prosiguió con sus seis títulos de Wimbledon y  ha continuado con su última Copa de Maestros, la quinta de su carrera –con lo que iguala el registro de André Agassi e  Ivan Lendl– en el O2 Arena, un escenario majestuoso, reflejo de la tendencia del tenis en convertirse en una película en directo llena de focos. La central es azul, a juego con los paneles digitales de publicidad y las toallas bordadas de los protagonistas con nombre y apellido. A orillas del río Támesis, donde el julio se cansó de morder la copa de Wimbledon, Rafa Nadal se vio incapaz de contrarrestar a un Federer lleno de recursos, colosal, en una final exprés resuelta en una hora y 17 minutos (3-6, 6-3 y 1-6). “Roger ha jugado increíblemente bien hoy durante estos días”, valoró el número uno del mundo, afectado por no haber podido competir más para conseguir el único gran torneo que no figura en su palmarés. Nadal empató el set inicial perdido con una segunda manda fantástica, a años luz de la definitiva, en la que se sintió agotado y pagó el gran esfuerzo realizado en semifinales ante Andy Murray. Más fresco, cerebral y elegante, Federer  aprovechó las tres pelotas de rotura de las que dispuso y cerró el partido en su segunda oportunidad, olvidándose de que durante este 2010 había caído cuatro veces tras tener puntos de encuentro a favor, el peor balance desde 2006. Para ganar su quinto título del año tras el Abierto de Australia, Cincinnati, Estocolmo y Basilea, y el 66º de su carrera.  

Como en 2008, Nadal acabará la temporada como mejor tenista mundial en un curso en el que ha ganado siete torneos, entre ellos los tres de los cuatro grandes (Roland Garros, Wimbledon y el US Open). Sólo falló, torturado por la rodilla en cuartos de final ante Murray”. El balear es el único que ha conseguido privar a Federer de concluir un curso como primero desde 2004. En el O2 Arena protagonizaron la 18ª final entre ambos, a dos partidos de igualar la marca entre John McEnroe y Ivan Lendl y otros dos por encima de los Agassi-Pete Sampras.

Conservadores

En Londres se vivió uno de los Nadal-Federer más atípicos, pues comenzó con dos tenistas más pendientes de conservar sus problemas su servicio que de opositar por hacer un break al rival. De hecho, en los seis primeros juegos Nadal ganó un punto al resto y Federer, tres. Estadísticas que daban a Federer como máximo responsable de cuanto acontecía, pues acumulaba nueve golpes ganadores por ninguno de Nadal  (11 por 31 en total).

El primer juego competido, la primera situación comprometida del partido la salvó Federer en el séptimo juego con una doble falta que le puso 0-30. Como suele hacer, el suizo replicó rápido, sin titubeos, subiendo a la red y evitando la bola de rotura para conservar el servicio. Federer sí que realizó el break en el siguiente juego y remató el primer set con un juego en blanco. Una fortaleza que perdió en la segunda manga, cuando perdió el servicio en el cuarto juego (3-1). Nadal pasó a gobernar el partido desde su saque para igualar la contienda, pero no tuvo opción alguna en el set definitivo. “He disfrutado mucho jugando aquí”, valoró Federer, “Rafa, puedes irte tranquilo de vacaciones. Has hecho una gran temporada”. Antes de acabar el año, el 21 y el 22 de diciembre, jugarán una exhibición en Zúrich y Madrid, respectivamente. Dos citas solidarias a favor de los niños necesitados.   

lunes, 19 de noviembre de 2007

Roger Federer, la serenidad de un genio

Federer celebra su victoria en el Torneo de Maestros celebrado en Shanghai -EFE.

"Te cambia el ritmo, te obliga a variar el juego. Realmente ante Federer te sientes poco más que una marioneta", dijo David Ferrer, la gran sensación del Torneo de Maestros de Shanghai, el tenista que había ganado a Rafa Nadal y a Andy Roddick sin apenas esfuerzo. Hablaba el jugador alicantino, que acabará el año como quinto mejor jugador, con la cara todavía de susto. Había pasado una hora tras su derrota en la final en la estadio Qi Zhong, pero Ferrer no podía olvidar cómo el número uno mundial le hizo esconder su mejor arma, la derecha, cómo neutralizó su físico con golpes poco humanos. No esperaba una derrota tan contundente: 6-2, 6-3 y 6-2.

No concedió opciones Roger Federer (Basilea, Suiza, 1981), que en su peor año ha ganado siete torneos (Abierto de Australia, Wimbledon, US Open y su cuarto Torneo de Maestros entre los más importantes). Más que nadie. Sólo se le resistió Roland Garros, el único gran sueño que aún le queda por cumplir al tenista helvético además de la medalla olímpica (en Atenas 2004 cayó ante Tomas Berdych en segunda ronda).

En París le frenó Nadal, al que días antes había ganado en Hamburgo. Continúa siendo la primera y la única vez que ha vencido en arcilla al español, que hasta el pasado 20 de mayo sumaba 81 triunfos consecutivos en esa superficie. No se olvidó de ese detalle Federer en la rueda de prensa: "Ha sido un año fantástico. Además, por fin he ganado a Rafa (Nadal) en tierra batida".

Dudas sobre su liderazgo

Llegó el tenista suizo a Shanghai como un número uno menor. O eso consideraban algunos periodistas que sólo miran las estadísticas: Federer acumulaba durante la temporada ocho derrotas (una menos que entre 2005 y 2006). Las dos últimas, en menos de tres semanas y ante el mismo rival. El argentino David Nalbandián le superó primero en la final del Másters de Madrid y después en segunda ronda del Open Paris-Bercy. El suizo sólo tenía 995 puntos sobre Nadal en el ránking de la ATP.

Aquéllos que dudaban de Federer se reafirmaron tras su derrota en el debut en el Torneo de Maestros ante el chileno Fernando González. "No soy más vulnerable. No estoy de acuerdo con eso. Espero demostrarlo esta semana", sentenció tras aquel desengaño. Cumplió su deseo: superó sin problemas a Andy Roddick y Nicolay Davydenko en la round robin, y a Nadal en semifinales.

El juego alegre de Ferrer

Su último rival era David Ferrer, un tenista al que le ha costado centrarse y despuntar. Su padre le castigó con trabajar en una obra cargando ladrillos por no progresar como jugador. Su entrenador, Javier Piles, le encerraba como toque de atención en el cuarto donde guardaban las pelotas. El tenista alicantino se presentaba en la final como el único que no había perdido en el torneo, sólo había cedido un set ante Nadal en el segundo partido. En Shanghai Ferrer había realizado el mejor juego (alegre, consistente y duro). Era el peor contrario para Federer.

"Mi gran fortaleza ante Ferrer es mi capacidad de quitarle cosas", anticipó en la víspera el tenista suizo. En tan sólo 19 minutos esa frase era casi el titular de la crónica: Federer dominaba el primer set 4-1 y había roto dos de los tres servicios al tenista alicantino. Fed Ex no concedía opciones, tampoco fallaba en sus subidas a la red. Era infalible (6-2).

El número uno, cómodo

Federer sabía sacar provecho de sus virtudes: la precisión por encima de la fuerza y el desgaste, su volea imprevisible. Ferrer, mientras, se sentía incómodo, viendo cómo su rival dominaba sin problemas el centro de la pista y evitaba el intercambio de derechas. Su única oportunidad.

En el segundo set, al menos, el tenista español no acumuló otro break en contra hasta el séptimo juego (4-3). Eso era casi una proeza. Federer se llevó el siguiente juego en blanco y ganó el set en el punto más espectacular, en su tercera opción. El drive de Ferrer se fue largo (6-3). Tanto se enfadó el alicantino por ese error en particular y por su actuación en general que rompió la raqueta sobre su muslo. La tercera manga fue un trámite (6-2).

El curioso pasado de Federer

Viendo a Federer, un jugador tan frío como Justine Henin y tan discreto como Pete Sampras, su pasado parece surrealista. "Solía tirar la raqueta cuando las cosas no me iban bien. Con 16 años me expulsaban de casi todos los entrenamientos", recuerda el suizo, que con 17 fue a un psicólogo deportivo, que consiguió que cambió la agresividad por serenidad, la impaciencia, por el pragmatismo.

A Federer le costó sobresalir. Debutó en el circuito profesional en 1998. Entonces sólo jugó cinco partidos, pero acabó el año como 302 del mundo (avanzó 398 puestos). No destacó hasta 2001. Ese año ganó su primer torneo (en Milán ante el francés Julien Boutter) y sorprendió al mundo: eliminó en octavos de final de Wimbledon a Pete Sampras. El estadounidense defendía el título y sigue siendo quien más a ganado en Londres (siete veces) y quien más Grand Slams tiene (14 por 12 de Federer y Roy Emerson).

Dos años después, en 2003, Federer ya ganó en Wimbledon. Fue el primero de sus cinco títulos en el All England Club. Lo hizo ante el australiano Mark Philippoussis, el jugador que entonces tenía el saque más potente del circuito.

La liberación

Opina René Stauffer, autor del libro En busca de la perfección: la historia de Roger Federer, que la clave de la ascensión definitiva de Federer fue su primera victoria en el Abierto de Australia ante el ruso Marat Safin. "Fue una enorme liberación para él. Pasó a ser el número uno del mundo (lo es desde el 2 de febrero de 2004). Roger dice que en aquel momento hubiera podido dejar de jugar. Había logrado todo lo que se ha propuesto. Todo lo que ha logrado desde entonces es una recompensa adicional para él", explica Stauffer.

Desde ese triunfo en Australia, el suizo ha ganado diez de los 15 Grand Slams disputados. Sólo en tres ocasiones no llegó a la final. Federer acumula en su carrera cinco Wimbledon, cuatro US Open y tres Abiertos de Australia. El suizo ha levantado 53 títulos individuales en total. Desde 2004 lleva 307 victorias por tan sólo 23 derrotas.

"Federer es el más grande", asegura John McEnroe. "Es el mejor jugador al que me he enfrentado", dijo André Agassi tras perder ante él la final del US Open de 2006. "Soy fan de Federer, pero a mí no me dominaría", comentó en su día Pete Sampras. "Es el mejor", ha reiterado siempre Nadal. "¿Los elogios? No quiero que me afecten. Sí quiero recordarlos para los últimos años de mi carrera", comentaba, con humildad, a finales de noviembre del año pasado a la Agencia EFE tras ganar su tercer Torneo de Maestros ante el estadounidense James Blake. Doce meses después, ha superado a David Ferrer con la misma contundencia. Con la misma ambición con la que un día escribió su sueño en un papel: "Batir a los diez mejores y ser número uno mundial". Tenía 15 años y tiraba la raqueta si las cosas no le salían bien. Aún no tenía esa serenidad que le caracteriza.