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domingo, 26 de enero de 2014

Wawrinka sabe ganar y Nadal, perder

El suizo se corona por primera vez como campeón de un Grand Slam, del Abierto de Australia, tras derrotar a un Nadal corajudo que se lesionó en la espalda en el peloteo


Wawrinka levanta el trofeo del Abierto de Australia con Nadal al fondo - AFP.

Es el octavo juego del cuarto set y Stanislas Wawrinka (Lausana, Suiza, 1985) se señala la cabeza con el dedo. Viene a decir "la mente, la mente. He sabido no perder los nervios. Ahora sí me creo que voy a ser campeón". Después, con el puño encogido, se golpea la zona: "Ahora no te desconcentres. Estás a un juego, solo a uno. No falles". Y el suizo no lo hace al saque y se corona por primera vez campeón del Abierto de Australia (6-3, 6-2, 3-6 y 6-3 del español tras dos horas y diez minutos). Es su primer Grand Slam, en su debut en

domingo, 9 de junio de 2013

París huele a Nadal

El balear logra su octavo Roland Garros, 12º Grand Slam con lo que se equipara a Emerson, ante un Ferrer sin respuesta (6-2, 6-3 y 6-2)

Bolt entrega la copa de campeón de Roland Garros. 

– ¿Sabes por qué me he lesionado este año y no he podido jugar aquí? Porque no me tocaba todavía, no era mi momento. Cuando pueda jugar por primera vez en este torneo será para ganarlo.

Era la primavera de 2004, Rafa Nadal (Manacor, 1986) estaba a punto de cumplir la mayoría de edad y hablaba, muletas en mano, con un representante de Nike que le acompañaba por
el torneo parisino. El jovenzuelo cumplió su palabra la temporada siguiente, cuando se plantó en París después de haber ganado en Montecarlo, Barcelona y Roma y se plantó en la final de Roland Garros ante Mariano Puerta, al que ganó en cuatro sets, pero después estuvo cuatro meses fuera de las pistas por una fisura en el tercio externo del escafoides, el mismo problema que le impidió debutar ante en Roland Garros. Su regreso en 2006 se concretó con unas semifinales en Marsella. “Se piensa de todo, incluso que quizás no puedes volver a jugar a tenis”, confesaba Nadal a Ángel Rigueira en una entrevista en Mundo Deportivo. También las pasó canutas el balear entre su eliminación en Wimbledon en 2012 y su retorno, con final incluida, en Viña del Mar, tras siete meses sin competir por una rotura parcial de tendón rotuliano y una hoffitis en la rodilla izquierda. De nuevo, peligraba su carrera y su trayectoria casi perfecta –una única derrota en 2009 ante Soderling– en Roland Garros, pero el balear se ha repuesto de nuevo y ha sido finalista en los nueve torneos que ha disputado en este triunfal 2013. Acumula ya siete títulos, el último, claro, su octavo en Roland Garros, donde se emocionó mordiendo su octavo Grand Slam en París, el 12º grande de su carrera con lo que iguala a Roy Emerson y se queda a dos de Pete Sampras y a cinco de Roger Federer, ante un David Ferrer (6-2, 6-3 y 6-2) que fue directo: “Él es el mejor”.

“Muchas gracias a la vida por darme esta oportunidad”, dice Nadal, que recibe el trofeo de manos de Usain Bolt, el atleta más rápido de la historia, trajeado y serio por un día: “Estoy aquí tras mucho trabajo desde que soy un niño, tras recibir mucho apoyo de mi familia, de Toni, de todos los entrenadores que he tenido, de Titín [su fisioterapeuta] y de mis patrocinadores”. El balear suma 59 victorias en Roland Garros, una más que Vilas y Federer, es el primero que gana un Grand Slam ocho veces y también el que logra al menos un grande nueve temporadas seguidas.. Desde su retorno ha ganado 94 de los 110 sets que ha disputado, 43 de los 45 partidos y suma 4.895 minutos. Una barbaridad que no le pesó en la final, a pesar del gran esfuerzo en semifinales ante Djokovic. Poco importa que Ferrer llegue sin haber cedido un set ni que comience con un juego en blanco el primer juego y lo gane en un minuto. Nadal se procura cinco pelotas de rotura y logra tres en un primer set cuyo penúltimo punto es una doble falta de su rival, que nunca antes había alcanzado una final de Grand Slam.

“David es un luchador”

Ferrer –“David es un luchador. Él y todo su equipo se merecen estar aquí y les deseo lo mejor”, concede el ocho veces campeón en París– trata de hacer de tripas corazón y salva dos pelotas de break que le darían un 4-0 a Nadal en la segunda manga, pero poco más puede hacer, pues no puede llevarse el siguiente juego, el quinto del set, en el que el alicantino cede de nuevo su saque tras salvar otras dos bolas de rotura, aunque no aguanta a su rival en el intercambio más largo y espectacular del partido, un punto que se lleva Nadal tras un passing. Es un set marcado por dos paréntesis extradeportivos: la expulsión de dos personas que enseñan una pancarta en contra de los matrimonios homosexuales en Francia –gritan “¡François [por Hollande, el presidente francés], no queremos tu ley”– y la aparición de un enmascarado con el torso desnudo y máscara que lleva una bengala.


Ferrer se repone en la tercera manga a un 0-2 y empata a dos y a tres, mientras la Philippe Chatrier le premia con un “¡David! ¡David!”. Es el reconocimiento unánime a un tenista que a los 31 años se está superando y que es un exponente del trabajo: “Espero que no sea la última vez que llego a la final de un Grand Slam. Intentaré volver”. No pone excusas Ferrer a la lluvia y felicita a su amigo Nadal: “Si alguien se merece esto es él”. Definitivamente, París huele a Nadal.
    

sábado, 9 de junio de 2012

Sharapova salda su cuenta con Roland Garros borrando a Errani


Sharapova festeja su primer Roland Garros - AFP.

Daba gusto verla dando vueltas sobre sí misma como si fuese una renacuaja que acaba de abrir el regalo que le había pedido a los Reyes Magos. Maria Sharapova (Nyagan, Rusia, 1987) estaba viviendo el momento que tanto había esperado: saldar su cuenta pendiente con Roland Garros. En su primera final en París la rusa borró a la sorprendente Sara Errani por 3-6 y 2-6 para completar su colección: ya tiene los cuatro grandes. Sharapova empezó su álbum con 17 años ganando en Wimbledon (2004), continuó en el Abierto de EE UU (2006) y siguió en el Abierto de Australia (2008). Para ella los años impares son talismán, aunque en este 2012 perdió en enero perdió su tercera final en un Grand Slam en Melbourne ante Azarenka.

“Esto es algo excepcional, una victoria memorable”, confesó la tercera rusa en lograr un Roland Garros en la primera final entre dos jugadoras que no se habían enfrentado nunca desde el Abierto de EE UU de 1999, cuando se citaron Serena Williams y Martina Hingis. La suiza se retiró en 2007 con la espinita clavada de no haber ganado nunca en París, como tampoco lo hizo Pete Sampras, que durante muchos años fue el tenista con más Grand Slam con 14, hasta que Roger Federer le superó (16). 

0-4 inicial 

Hace cuatro años Sharapova llegó a decir que en tierra batida se sentía como una vaca sobre hielo: débil, torpe y vulnerable. No fue así en este Roland Garros, impecable para ella, pues sólo cedió un set en cuarta ronda ante Zakopalova, un partido que tardó 3 horas y 11 minutos en cerrar. En 1 hora y 29 minutos Sharapova despachó a la revelación del torneo, Errani, capaz de eliminar a tres ganadoras de grandes durante el torneo, pero que empezó la final nerviosa y siendo una marioneta para la rusa. Sharapova se fue 0-4, mientras que la italiana sólo era una mera espectadora. Tan sólo se hizo con tres puntos, uno de ellos por doble falta de su rival.

Sharapova se salía con la suya, con su propuesta de intercambios cortos y sostenida por sus paralelos no encontró oponente hasta el quinto juego, que se apuntó Errani rompiendo el saque. La boloñesa se creció, puso algo nerviosa a la rusa –4 dobles falta en la primera manga–, aunque no pudo aspirar a ganar el primer parcial (3-6), cerrado en sólo 36 minutos. Tampoco tuvo voz en el segundo, aunque al menos salvó las dos primeras pelotas de torneo para Sharapova, que replicó con dos saques directos. Es el décima tenista en ganar los cuatro Grand Slam en un curso en el que también ha ganado en Stuttgart y en Roma. Sharapova ha ganado 21 partidos de los últimos 22 que ha jugado a dos mangas y con su pase a la final ya se había asegurado volver a ser la número uno cuatro años después. 

“Han pasado ocho temporadas desde que llegué a cuartos de final aquí y ahora soy la vencedora”, dijo, emocionada, Sharapova, que elogió a Errani: “He estado viéndote estas dos semanas y has jugado muy bien. Espero que juguemos más finales”. Así de detallista es Sharapova, la deportista que más gana del mundo y que está envuelta en mil negocios, en moda... Ahora también se plantea lanzar una línea de confitería que se llamaría Sugarpova. Una idea de esta rusa que ha sabido sobreponerse a las lesiones para volver a lo más alto con Thomas Hogstedt como técnico. Es la sexta ganadora consecutiva diferente de un grande en un circuito femenino que necesita una reina estable. Sharapova presenta su candidatura a serlo.