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domingo, 5 de agosto de 2012

Gracias por todo, Phelps

El mejor nadador de todos los tiempos se despide con su 22ª medalla olímpica, la 18ª de oro en el 4x100 estilos

Phelps muestra su trofeo al Mejor atleta olímpico de todos los tiempos - AFP. 


Se fue con una sudadera gris y haciendo grandes zancadas con sus zapatillas verdes, observando una pieza en la que se resumía su historial en los Juegos Olímpicos, el trofeo que acababa de concederle la Federación Internacional de Natación (FINA) como Mejor atleta olímpico de todos los tiempos con 22 medallas, 18 de oro, dos de plata y otro par de bronce. Michael Phelps (Baltimore, Estados Unidos, 1985) se despidió de Londres y del mayor evento deportivo con otro oro, el del 4x100 estilos, y habiendo superado a la gimnasta Larisa Latynina (18) como mejor medallista olímpico. 

“Sentía caer las lágrimas, he tratado de luchar contra eso, pero entonces decidí dejarlas fluir, porque esos momentos no me sucederán de nuevo”, explicó en una entrevista en el diario L'Équipe, “será parte de mis recuerdos, es uno de los mejores momentos de mi carrera”. El mejor nadador de todos los tiempos, 33 medallas y seis de oro en los Mundiales, no se veía nadando con 30 años –tiene 27– y alargando su carrera para llegar a los Juegos de Río de Janeiro de 2014: “Me siento muy tranquilo con esa decisión, más relajado de lo que pensaba. Me imaginé que sería más duro; tal vez me dé cuenta de todo en pocos días”.  

Los tiempos de Spitz

Fan de Ian Thorpe, Phelps es alto –1'87 metros–, unos brazos enormes y muy alargado de cintura para arriba. Sólo Mark Spitz, vencedor de siete oros olímpicos en Múnich 72, le aguanta el pulso en la historia de la natación, aunque Spitz, al que le costaba horrores entrenarse y al que su entrenador retaba para lograr objetivos y dar por finalizada antes la sesión, tuvo que retirarse a los 22 años para ponerse a trabajar. Entonces la natación era un deporte amateur, se le acabó la beca universitario y tuvo que dejarlo. Phelps brilla en otros tiempos, en los que tiene grandes contratos y patrocinadores encantados de que Phelps les represente con el único traspié de aquella foto que dio la vuelta al mundo del campeón en una fiesta de estudiantes y por la que fue sancionado tres meses. 

Phelps es el icono de la natación y quiere que este deporte crezca más. Por eso centrará sus esfuerzo en trabajar por su fundación, en enseñar a nadar y a competir a chavales que le idolatran y también tendrá tiempo para viajar mucho por el mundo y poder degustar las ciudades. Algo que no prácticamente no ha podido hacer en estos años, donde su rutina ha sido piscina, piscina y más piscina. El deporte y sus seguidores se lo han agradecido. Gracias por todo, Phelps.      

sábado, 28 de julio de 2012

Phelps se queda sin recursos ante un Lochte colosal

El mejor nadador de la historia acaba cuarto en una final de los 400 estilos gobernada por su rival, que roza el récord del mundo

Lochte sonríe tras acabar la final - Reuters. 

Tenía que ser el primer momento estelar de los Juegos Olímpicos, un duelo en el que saltasen chispas y que se decidiera con el último aliento. Londres y el mundo entero atendían al desafío entre Michael Phelps contra Ryan Lochtle. El mejor nadador de la historia contra otro curtido en entrenamientos sobrehumanos. Pero la hora de la verdad Phelps se quedó sin recursos ante un torpedo como su amigo Lochte, escurridizo e inalcanzable tras el viraje intermedio de espalda en la final de los 400 estilos. Lochte se colgó el oro y no hubo ni un rival que tuviese energías para ponerle nervioso: sólo estuvo acompañado por la historia, por la línea amarilla de WR (de récord del mundo). Al nadador de Florida, bronce en dicha prueba en Pekín, le sobraron los últimos 50 metros para haber batido la mejor marca de siempre -4'05'18 por 4'03.84-, que conservará Phelps, cuarto, fuera de las medallas –Pereira fue plata y Hagino, bronce– física y mentalmente a partir de 250 metros, ya en braza. 

“Mucha gente ha dicho que Michael era inhumano pero es como todos nosotros. Él me ha enseñado a que hay que trabajar muy duro para ganar”, dijo Lochte, muy comedido en la celebración en la piscina, apenas se quitó el gorro y se apoyó en la piscina, como si hubiese cumplido un mero trámite burocrático sencillo. Igual de tranquilo estuvo en la ceremonia de medallas, decorada con la banda sonora de Carros de fuego, mientras el público gritaba “¡USA! ¡USA!”. No puso reparos en la derrota Phelps, que no se escudó en tener que nadar en la calle 8, la peor y su castigo por llegar a la final con el registro más discreto. 

“Me siento como una mierda”, reconoció Phelps reconoció haberse desfondado corrido mal –“intenté encontrar una marcha que no estaba. Sufrí en los últimos 100 metros”–  y la superioridad de Lochte, pero sigue aspirando a igualar o incluso superar la marca de 18 medallas olímpicas de la gimnasta rusa Larisa Latynina. Phelps cuenta con 14 oros y dos bronces y tendrá seis pruebas más para lograrlo (4x100 m. libre, 200 m. mariposa, 4x200 m. estilos, 200 m. estilos, 100 m. mariposa y 4x100 m. estilos).