España dignifica su mejor metal en un Mundial ante un Estados Unidos inalcanzable (64-77)
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| Las jugadoras de la selección muestran sus medallas en el podio - FEB. |
Una plata se enseña, se abraza, se muerde y se besa, pero no deja de ser un simple objeto que reconoce un recorrido de nota. El legado son cosas mayores. Algo que se ha ganado la capitana Laia Palau (Barcelona, 1979), que retorna a la infancia cuando marea la medalla de un sitio a otro. Sabe que es partícipe de la escena más privilegiada de la historia del baloncesto femenino español: el haberse merecido el aplauso de quienes pusieron La 1 a las nueve para ver el telediario y no cambiaron de canal ante el descubrimiento; de


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