miércoles, 30 de septiembre de 2009

Cristiano Ronaldo rompe con todo

CR9 dedica uno de sus goles a sus familiares, en el palco -EFE.


Al lado de la zona de banquillo, casi pegado a la línea de cal, Cristiano Ronaldo cojeaba con la cabeza gacha, moviendo más la cabeza que las piernas, tan rectas como si fuesen de palo. El portugués se sentía débil y desgastado por el toquillo derecho -sufre una "fuerte contusión con esguince" y es duda para jugar contra el Sevilla-, el dolor imprevisto que le obligó a hacer algo que no soporta, que le hierve la sangre, que le cambien. Nunca se lo ha tomado bien, pero esta vez fue él quien pidió tregua: el tobillo le dolía demasiado. Cedió su sitio a Pipita Higuaín, el mismo que hace unos meses era el gran agitador para alcanzar en la Liga al Barça más preciosista y vistoso de la historia. Parece que hayan pasado años de aquello. Ahora el argentino, por fin convocado por Maradona para rescatar a la albiceleste, es otro más, otro más de los que no juegan. Las atenciones se centran especialmente en Kaká, y sobre todo en Cristiano Ronaldo, que rompe con todo y ha empezado la temporada como un ciclón: lleva nueve goles en siete partidos entre Champions y la Liga. Él solito desnortó al Olympique de Marsella (3-0), al que marcó dos goles excelentes y robó un penalti discutible, porque Diawara, que fue expulsado por doble amarilla, tocó antes la pelota, aunque después arrolló a CR9. Todo sucedió en tan sólo seis minutos. Un ejemplo más de lo que es este Real Madrid de Mauricio Pellegrini: un conjunto irregular que resuelve con una facilidad pasmosa, aunque antes haya hecho un sinfín de concesiones. Beneficiados por la inesperada derrota del Milan ante el Zúrich (0-1), los blancos son líderes en solitario del grupo C.


Un pase largo de Pepe y gol de Cristiano. Un robo y galopada de éste y penalti de Diawara que transformó Kaká. Y una jugada de tiralíneas al primer toque entre Benzema, Kaka y CR9, que sirvió al portugués para hacer el tercero. El Real Madrid exige mucho a los cronistas porque lo que hace bien lo hace tan rápido que les obliga a mirar el partido y no prestar a las frases que van tecleando y que aparecen en la pantalla del ordenador. Pero sólo les exige sólo durante unos pocos minutos. En el resto de tiempo permite a los periodistas criticar (y recrearse) en las lagunas que tiene en su juego, en hablar de los pitos del público por el mal juego.


Funciona terriblemente mal el conjunto blanco en las primeras partes, como sucedió el sábado ante el Tenerife y volvió a ocurrir ante el Olympique de Marsella de Didier Deschamps. Jugó con fuego y si no se quemó fue porque el rival tampoco era gran cosa. Por una vez Kaká se equivocó y perdió una pelota, pero Niang, el mejor de los franceses, un auténtico incordio por la banda izquierda, no pudo superar a Casillas, de nuevo una tortura para el rival y que poco después sacaría de quicio otra vez al senegalés en una acción aún más clara. Casillas es el jugador más regular del Real Madrid de la última década, el único que casi nunca ha dejado de ofrecer su mejor versión. Al regalo de Kaká le siguió otro de Gago, obsequio desperdiciado por Cheyru, que prefirió disparar desde fuera del área cuando podía habérsela pasado a Morientes.


Los ex


Más ocupado en labores defensivas que por intentar generar ocasiones, Morientes no cumplió con la tradición del ex jugador, que dice que el ex suele marcar ante su antiguo equipo. El propio Morientes lo ha hecho en numerosas ocasiones, la más surrealista, con el Mónaco en octavos de final de la Champions, goleando al equipo que le tenía cedido. Munitis, Luis Enrique o Samuel Eto’o fueron otros de los que solían exhibirse ante el Real Madrid, en el que habían jugado con mayor o menor fortuna. Tampoco tuvo acierto el sustituto de Morientes, Brandao: se encontró con un par de buenos despejes de Casillas. Ben Arfa también estuvo cerca de marcar, pero la pelota, tímida, se alejaba conforme pasaba por la línea de gol.


El Real Madrid entiende el fútbol como algo explosivo que responde al ímpetu más que al orden y a la excitación más que a la constancia. Como se cansa de asegurar su entrenador aún es un equipo en formación, repleto de jugadores que el año pasado defendían otras camisetas. Y en ese contexto Cristiano Ronaldo se siente importante y no parece asombrarse de su tremenda efectividad, empeñado como está en quitarle el Balón de Oro a Messi. Algo que sería tremendamente injusto por los méritos de uno y otro. Basta con recordar la actuación de ambos en la final de la Champions de Roma.


A eso, a ganar la final, que este año se jugará en el Bernabéu, aspira el proyecto más ambicioso de Florentino Pérez. Un reto de que Raúl ya no es tan partícipe. Desplazado por los medios y en el campo, el capitán salió por Kaká en el último cuarto de hora. Una sustitución de doble homenaje, al sustituto y al sustituido. Parece que este curso sí que tendrá menos protagonismo en el equipo. Algo que se lleva diciendo muchísimo tiempo y que el 7 del Real Madrid ha conseguido retardar gracias a su buena media de goles. La delantera millonaria no le deja sitio y Cristiano Ronaldo ya le está quitando la condición emblema del equipo. El portugués rompe con todo.


martes, 29 de septiembre de 2009

Con oficio y beneficio

Pedro celebra su gol ante el Dinamo de Kiev -EFE.


Lo estético siempre agrada, pero lo que realmente acaba funcionando es la eficacia. Juntar esos dos valores supone un ejercicio limitado para la gran mayoría y una razón de ser para el Barça, que nunca pierde la compostura ni renuncia a su ideario, ocurra lo que ocurra, se encuentre lo que se encuentre. Actúan los azulgrana como si estuviesen por encima de las circunstancias y tuviesen el deber de modificarlas imponiendo su plano de juego, que pasa por tener la pelota (ante el Dinamo de Kiev llegaron a tener más de un 70% de posesión) y gestionarla tanto en espacios reducidos como en toques sutiles que ahorren esfuerzos. Actitudes que dependen del apremio y del talento. Y de la insistencia. Curiosamente Leo Messi encontró el gol en el primer remate entre los tres palos de su equipo y Pedro cerró el marcador como justa recompensa después de casi una docena de ocasiones claras, tras graves despistes defensivos y una gran actuación de los ucranios, vencidos justo hace 16 años en el partido más bello del Dream Team de Johan Cruyff. El equipo de Josep Guardiola ganó por 2-0 y es líder en solitario del grupo F tras el inesperado empate a uno entre el Rubin Kazán y el Inter de Samuel Eto’o. La otra buena noticia fue la aparición como titular de Andrés Iniesta, que jugó la primera parte y asistió a Messi en el primer tanto. El Barça acabó el partido con tres jugadores de la cantera en la delantera: el propio Pedro, Jeffren y Gai Assulin, que debutó en la Champions.


Sólo había jugado 106 minutos oficiales y fue el mejor de su equipo mientras estuvo en el campo. Iniesta permitió al Barça llegar a la final de Roma en Londres y también fue decisivo en otra situación incómoda, con un Dinamo de Kiev concreto al contraataque (Shevchenko estuvo especialmente activo) y ordenado en defensa. El conjunto de Valeriy Gazzaev incluso marcó, aunque la acción fuese invalidada por fuera de juego de Milevski cuando éste peinó para Vukojevic, que sí que estaba en posición legal. De haberse concedido el tanto hubiera sido el empate, la igualdad en el marcador tras otra pequeña gran obra de Iniesta. Ubicado de falso extremo izquierdo por la baja de Thierry Henry, el jugador de Fuentealbilla no tardó en demostrar que es un jugador incómodo: sufrió un claro penalti no pitado de Almeida, sólo capaz de frenarle con trampas, agarrándole de la camiseta. Tanto la estiró que a Iniesta se le vio la camiseta interior y se apreció que era sin mangas. En su siguiente acción destacada, el Balón de Oro popular habilitó a Messi con un pase al espacio perfecto que el argentino no desaprovechó: recortó a Almeida y marcó. O más bien Shovkovsky se lo permitió. Fue el único error del portero en toda la noche, pues paró un buen surtido de ocasiones. La más clara, la que sirvió para cerrar los primeros 45 minutos. Una doble ocasión de Messi (de cabeza) y de Zlatan Ibrahimovic, que remató de forma acrobática y casi marca de vaselina. Herencia de haber practicado taekwondo. Es cinturón negro.


Ibrahimovic


Los azulgrana parecen hechos bajo un mismo patrón y los nuevos se adaptan rápido. Lo ha hecho quien más presión tenía por hacerlo, tanto por la inversión realizada en su fichaje como por ser el sustituto de uno de los mejores delanteros del Barça en su historia, Eto’o. De Ibrahimovic se había dicho que no defendía, un hecho que ha desmentido desde su llegada a Barcelona. Dispone de una verticalidad precisa. Con un taconazo de espaldas asistió a Messi, que no pudo resolver ante un gran Shovkovsky.



Tras el descanso el Barça, con Pedro en el campo por Iniesta, sí fue muy superior. El canario es el mejor ejemplo para los jóvenes que aspiran a hacerse un hueco en el primer equipo, tanto por su habilidad en el césped como por su humildad fuera de él. A Pedro le incomoda hablar de sus logros, pero fue clave en las dos Supercopas y también ante el Dinamo de Kiev. Como ante el Shakthar en Mónaco, aprovechó una asistencia de Messi para marcar. Esta vez se acomodó el balón con la derecha para anotar con la derecha.


Persistió en su propuesta el Barça. Messi estuvo a punto de provocar un gol en propia meta del desafortunado Almeida y Shevchenko, uno de los grandes verdugos del Barça de Van Gaal que ganó dos Ligas en dos temporadas en las que fue eliminado en la fase de grupos de la Champions, ha perdido los kilos acumulados en el Chelsea, pero le falta el instinto de antaño. Y la pillería, pues cayó en un inocente fuera de juego. Ahora ya no es el líder del equipo en el que se formó. Dicho cometido corresponde a Milievki, que sólo apareció en el minuto 87, cuando estuvo a punto de batir por alto a Víctor Valdés después de otra cesión mala de Sergio Busquets. Ambos jugadores chocaron y quedaron tirados en el suelo. El Barça ya tenía otra victoria más, la primera este curso en Europa. Conseguida a base de oficio y con beneficio, el liderato del grupo y un refuerzo más a su ideario.


lunes, 28 de septiembre de 2009

Cadel Evans, el segundo que por fin fue primero

Evans celebra su victoria en Mendrisio -EFE.



Le molesta que fumen al lado y odia a la gente falsa y las máscaras en general. Cuentan de él que es un tipo solitario y perfeccionista que se relaciona poco con el pelotón y lo estrictamente necesario con los periodistas, con los que ha llegado a pelearse y a los que se imagina sentados delante de sus portátiles tecleando sus defectos mientras le ven por un monitor. Cadel Evans (Katherine, Australia, 1977) llevaba mucho tiempo leyendo crónicas de los especialistas en los que se le acusaba de chuparruedas, conservador y eterno aspirante que nunca ganaba a nada. Por eso aún apretó más los dientes y exigió todavía más a sus piernas cuando vio que el ataque que había planteado a punto de afrontar la Torrazza de Novazzano, la última subida del Mundial de Mendrisio surgía efecto. Ni Kolobnev ni Quim Purito Rodríguez llegaron a un acuerdo para atraparle y el australiano logró la primera gran victoria de su carrera. “He recibido muchas críticas y se ha dudado mucho de mí. Este oro es una demostración de lo que valgo. Se me ha criticado que no gano, que no gano, pero hoy he hecho una gran prueba”, despachó Evans nada más llegar a la meta. Lo llevaba demasiado tiempo dentro y lo soltó sin apuros.

No ha tenido una temporada fácil el ciclista australiano, que acabó 30º en el Tour –“tuve problemas físicos”– y perdió las opciones de victoria final en la Vuelta por un pinchazo en la subida a Monachil. “He tenido mala suerte”, se justificó Evans, etiquetado por los periodistas y por gran parte de los aficionados como el nuevo Poulidor por haber acabado segundo dos veces en el Tour (2007 y 2008). Incluso hace dos años perdió el podio a favor de Samuel Sánchez en el Alto de Abantos, el antepenúltimo día, y no supo recuperarlo en su terreno, la contrarreloj, al día siguiente. Evans se olvidó por un momento de todas estas decepciones y mostró orgulloso su medalla de oro, mordiéndola para creerse de una vez que era real. A su lado sonreían Kolobnev, plata, y Purito Rodríguez, bronce. Los únicos que estuvieron en disposición de cuestionar el triunfo al australiano. Rodríguez, agotado por haberse vaciado en las escapadas durante la jornada, claudicó al comprobar que el ruso pretendía que hiciese él todo el trabajo. “Somos tontos”, le dijo a Kolobnev, que no quiso desgastarse más porque sabía que tenía el segundo lugar asegurado por ser mejor al sprint.

Permisividad de Sánchez y Valverde

Pero el triunfo de Evans, más allá del conservadurismo de Kolobnev, sólo fue posible por la permisividad de Valverde y Sastre, del actual campeón de la Vuelta y del oro olímpico en Pekín, respectivamente. Ambos estaban en la fuga definitiva, formaban parte del grupo de nueve corredores que se iban a repartir las medallas, pero no reaccionaron cuando Evans, Purito Rodríguez y Kolobnev se escaparan en el último tramo, a expensas, confiados, de que ese prodigio de la física y del límite humano llamado Fabian Cancellara solventase la situación. El suizo, motivado siempre, motivado aún más por correr en casa, se cansó de ser el único en intentarlo y dejó de hacerlo, mientras Sánchez (cuarto), Valverde (noveno) y el resto –Óscar Freire ya se había quedado hacía rato, finalizó 15º–, parecían estar pensando lo mismo: ¿y ahora quién tira? Nadie tiró y Evans logró su victoria más reivindicativa, la que le hizo recordar sus mejores tiempos, siempre en mountain bike, disciplina en la que ganó dos Copas del Mundo (1998 y 1999). En 2001 se pasó al ciclismo, donde debutó con Saeco para pasar después por Mapei, T-Mobile Team y Lotto (Davitamon, Predictor y Silence). Evans tiene en su palmarés una etapa y el triunfo final en el Tour de Romandía (2006), también ganó una cita en la París Niza y otra en la Semana Coppi y Bartali, de la que fue el vencedor final (2008) y en 2007 concluyó el año como número uno del UCI ProTour.

“Con tres españoles en la fuga tenía que pasar a la ofensiva”, desgranó Evans, que vive nueve meses del año muy cerca del circuito. Casualidades de la vida, el año que viene el Mundial será en Australia. Esa victoria aún sería más familiar.


domingo, 27 de septiembre de 2009

Más morbo que juego



Suele decirse que la principal fuerza del odio reside en el amor procesado, que sólo se odia a alguien al que se ha amado anteriormente. Ricky Rubio (El Masnou, 1990) volvió a soportar los abucheos de la gran mayoría de los seguidores del DKV Joventut, club en el que se formó y del que partió este verano al Barça, el rival histórico. Casualidades del calendario, Ricky estrenó el palmarés con su nuevo club ante el antiguo, aunque no se salió de la pauta general y tuvo un papel discreto en una final raquítica de la Lliga Catalana (38-62), caracterizada por los tics propios de estas alturas y protagonizada por dos equipos todavía muy verdes. En el Palau Sant Jordi hubo más morbo por el pasado de Ricky que juego y acierto. La Penya, por ejemplo, sólo anotó 25 puntos en tres cuartos, los mismos que metió el Barça en el último, todo un lujo en un encuentro tan rácano. “Es importante ir sumando títulos”, dijo para TV3 Ricky (ocho puntos y cinco asistencias), que fue designado finalmente MVP de la final con el marcador más minísculo de la historia. De un torneo que el Barça ha ganado ya en 13 ocasiones, pero que no lograba desde 2004. Precisamente el año en el que consiguió por última vez su próximo reto, la Supercopa ACB.


Sean cuales sean los estilos de los equipos, en el básket los contraataques son una jugada habitual, pero en la final de la Lliga Catalana fueron tan contados e inesperados como las acciones puntuales, como el triple desde su campo de Valters ante el Básquet Manresa en semifinales. Tuvieron que pasar 30m 16s para que se viese la primera contra, culminada por Roger Grimau y resumen exacto de un partido de muchas prisas y muy poco juego. Aunque esa acción arregló mínimamente el panorama y marcó el inicio de un final realmente bueno de un Barça, que deshizo como quiso la zona planteada por Sito Alonso. El conjunto azulgrana resquebrajó la defensa verdinegra con los pívots, bien buscados tanto por Sada como por Ricky, que se gustó. El base del Masnou, en la foto más significativa del partido, le robó la pelota a Valters, el heredero del 9 en el DKV Joventut, y asistió a Ndong (10 puntos) para que éste machacase. Inmediatamente después Ricky anotó un triple y respiró relajado: había solventado su primer reencuentro con su ex equipo. En el Olímpic de Badalona el recibimiento será mucho peor.


El triple de Basile


El Barça compareció precipitado, con una defensa inocente y un ataque inoperante. Un comienzo histórico, pues en los primeros seis minutos perdió cuatro pelotas y sólo anotó un triple de Basile. La acción más recurrente para cuando los jugadores naufragan en la teoría y se pierden en la práctica. La pájara fue puntual y poca representativa porque el DKV Joventut tampoco ofrecía apenas cosas positivas, aunque al menos intentaba jugar a la contra (sin éxito), tenía cierto orden defensivo y Sonseca sabía gestionar situaciones al límite (9-3 a los 6m 19s).


Entre tanto desconcierto y desacierto, el partido ganó en interés en cuanto apareció Ricky. El público expresó su opinión, distribuida entre el calor de sus nuevos aficionados y los reproches de los que hace unos meses le idolatraban y ahora le consideran otro traidor. Al jugador le costó centrarse, pero se permitió un autopase de espaldas casi nada más entrar. Ricky y especialmente Roger Grimau (jugando de base durante un buen rato) mejoraron al Barça, que logró un parcial de 0-14 (18-22 a los 15m 34s) ante una Penya desencajada que estuvo más de nueve minutos sin anotar ni una canasta. Cortó la racha Tripkovic, autor de los cinco puntos de su equipo en el segundo cuarto y que acabó como máximo anotador del partido con 14. Esta vez no encontró la complicidad de Tucker, convertido en un tirador sin criterio y temple (cuatro puntos, 2/13 en tiros de campo, 0/7 en triples). Parte del mérito correspondía a Basile, uno de los jugadores que más y mejor defiende en Europa (23-31 al descanso).


En la reanudación el partido pasó a ser un correcalles escolar, repleto de pérdidas (el Barça regaló tres pelotas consecutivas). Sólo hubo dos grandes noticias en el tercer cuarto: Lorbek anotó la única canasta en juego de los azulgrana y el DKV Joventut celebró que hubiese más jugadores capaces de anotar además de Tripkovic, en el banquillo con tres personales. Valters, Koffi y Tucker redujeron las distancias (32-37 a los 26m 50s). Ninguno de los dos equipos anotó más en dicho cuarto y el Barça concluyó su participación en la Lliga con un final más que notable. “Hacía tiempo que no ganábamos este trofeo. Vamos a por lo que se nos ponga por delante”, desafió Sada.


Alonso dedica su primer podio del año a Briatore

Glock, Hamilton y Alonso, el podio en Singapur -EFE.


Inmerso en el momento más delicado de su historia, Renault festejó a lo grande el primer podio del curso de Fernando Alonso en Singapur, el mismo escenario en el que Nelsinho Piquet, Flavio Briatore y Pat Symonds dañaron para siempre la imagen del equipo planificando un accidente. La trama, destapada por Piquet y castigada por la FIA, ha hecho que Briatore, entre otras cosas, no pueda pisar nunca más un circuito de F-1. “Flavio está ahora en su casa, pero ha sido parte de este éxito”, recordó Alonso, tercero y que no subía al cajón desde Interlagos, el epílogo de la temporada pasada y la jornada de confirmación de su ex compañero Lewis Hamilton como campeón del mundo gracias a un último adelantamiento a Timo Glock. Ambos subieron al podio del GP de Singapur: el británico consiguió la 11ª victoria de su carrera y Glock acabó segundo por delante de Alonso en la única prueba nocturna. Una vez más Brawn GP benefició a Jenson Button, quinto, y que amplió un punto más la distancia sobre su perseguidor real, Rubens Barrichello, sexto y ya a 15 puntos del liderato a falta de 30 en juego.


“El podio es fantástico, representa un muy buen resultado después de todo lo sucedido desde Monza. Tenemos que dejar atrás los momentos difíciles”, explicó Alonso, que según adelantó TV3 podría ser confirmado la próxima semana como nuevo piloto de Ferrari para 2010. Un anuncio que podría formalizar otras dos operaciones, el retorno de Kimi Raikkonen a McLaren y la llegada de Robert Kubica a Renault. En la escudería francesa ya dan por hecho el adiós del bicampeón español. “En Renault le echaremos de menos, pero él también nos echará de menos”, dijo Jean François Caubet, nuevo director general de Renault.


Los accidentes


El mérito de Alonso fue optimizar el rendimiento de un R29 que lleva varias semanas sin cambios ni mejoras. Tanto lo hizo que incluso se permitió lograr la 13ª vuelta rápida de su vida. También es cierto que le beneficiaron los errores de otros, las equivocaciones de bulto de Sebastian Vettel (finalmente cuarto) y de Nico Rosberg (11º), ambas en el pit lane y zanjadas con un drive through. El corredor de Red Bull se pasó de la velocidad máxima y el de Williams volvió a la pista pisando las líneas. Tanto Vettel, que había incordiado bastante a Hamilton, como Rosberg dejaron escapar sus opciones de acabar en el podio.


Los intereses comerciales están amenazando al deporte y el circuito de Singapur simboliza un exceso innecesario en época de crisis, un capricho caro que hace posible correr de noche para que los europeos no tengan que madrugar. El público está por encima del piloto, que tiene que rodar además en una pista muy sucia que castiga mucho los frenos y facilita los abandonos. Que se lo pregunten a Romain Grosjean, compañero de Alonso, retirado ya en la tercera vuelta, en boxes.


No tardaron en llegar más percances. El primer incidente serio se produjo cuando el Toyota de Jarno Trulli perdió una pieza y ésta se quedó en medio de la pista. Un operario salió corriendo, lo retiró sin titubeos y puso fin a las banderas amarillas. La prueba, muy monótona, no ganaría en intensidad (y emotividad) hasta otro percance: Adrian Sutil hizo un trompo y Nick Heidfeld no pudo evitar colisionar con él y arrancarle el alerón delantero -ambos se retiraron–. Salió el coche de seguridad, un castigo para Hamilton, que había llegado a acumular 22 segundos de ventaja en cabeza, y para Alonso, uno de los pocos que todavía no había repostado. Después llegaría el abandono doble y seguido de los dos Toro Rosso, de Sebastien Buemi y Jaume Alguersuari, y el último accidente, de Mark Webber. Alonso, beneficiado por las infracciones de Vettel y Rosberg, lideró la carrera provisionalmente hasta su segunda y última parada en boxes, donde una vez más Brawn apostó por Button en detrimento de Barrichello, que si quiere ser campeón de este Mundial tendrá que tener un comportamiento impopular con su equipo.


sábado, 26 de septiembre de 2009

Con y sin actitud

Ricky tuvo un buen debut con el Barça -fcbarcelona.cat.



Los primeros días de clase sirven para habituarse a los nuevos profesores y exigencias, a las mesas e incluso a las vistas a través de la ventana, pero lo que nunca puede faltarle al alumno es actitud ni rigor. Por mucho que representen jornadas más relajadas, el estudiante no debe dejar de hacer los deberes o de tomar apuntes. No debería tomar ejemplo de lo que hizo el nuevo Barça en la primera parte de su estreno oficioso, cuando se presentó como un equipo lleno de fisuras en defensa y demasiado parejo al Sant Josep Girona, equipo de LEB Oro y heredero de Akasvayu (41-38). Lo que les dijo y exigió Xavi Pascual en el descanso no saldrá a la luz. El discurso, fuese en el tono que fuese, resultó decisivo para que el conjunto azulgrana quisiese demostrar su verdadero potencial y la actitud adecuada de un equipo profesional (95-53). El Barça se clasificó para la final de la Lliga Catalana (mañana domingo, 18.15 horas, TV3), un partido especial Ricky Rubio, que recibió los primeros pitos de sus ex aficionados. Un reencuentro morboso.


“No me lo sé todo porque sólo llevo dos días sólo entrenando”, analizó Ricky, que no se mostró preocupado por la reacción de ex seguidores: “Cuando no te dicen cosas bonitas tienes que estar pendiente del básket y olvidarte de lo demás. Guardo muchos buenos recuerdos de allí”. El nuevo base azulgrana tuvo un buen debut y lideró a su equipo con dos recuperaciones seguidas en el tercer cuarto (50-40, 23m 09s), cuando sólo el Barça sólo permitió siete puntos y anotó… 33. Ricky se entendió bien con Erazem Lorbek, más alto y poderoso que sus rivales. También destacó Jordi Trias, el exponente de actitud dentro y fuera de la cancha. El pívot catalán no ha tenido demasiadas oportunidades desde la llegada de Pascual, pero sigue empeñado en merecerlas. Por lo visto ante el Sant Josep Girona, debe tener más papel: metió 16 puntos. Menos tuvo que esmerarse Juan Carlos Navarro, el icono de la sección y capitán de la selección española, que anotó tres triples.


Mickael, el 3 deseado


El inicio del Barça resultó totalmente reprochable. No sirve de excusa que el grupo esté muy remozado. Hay cuestiones, como la concentración y la ambición, que no dependen de las novedades, sino del grupo en así. El Sant Josep Girona salió con la máxima intensidad y un jugador más entonado que el resto, Drevo (16 puntos en la primera parte, 20 al final). El Barça dominaba en el marcador casi exclusivamente por la dirección de Víctor Sada y el pragmatismo de Pete Mickeal, el primer fichaje en llegar, pocos días después de la victoria en la Liga ACB y precisamente procedente del rival en la final, el Tau, ahora llamado (y suena extraño) Caja Laboral. Mickeal es el 3 de calidad que le ha faltado al equipo en los últimos tiempos y que hubiese podido ser un defensor de garantías en las semifinales de la Final Four en Berlín para Siskauskas en el único día realmente malo del Barça en toda la Euroliga. Mickeal es un jugador tan físico como cerebral. Tan contundente como efectivo. El escolta estadounidense lideró a los azulgrana en el primer cuarto (19-13).


Exigía más comunicación en defensa Pascual y defender como posesos el primer ataque. El técnico azulgrana no disimuló su enfado cuando vio cómo Drevo anotaba un triple solo en ese contexto y lideraba un parcial de 2-9 (27-22), que coincidía con una infracción de tres segundos en zona de Lorbek. Apoyado por el acierto desde fuera de Feliu, Drevo cerró el marcador al descanso. Ahí se acabó el Barça sin actitud y comenzó el que muchos ven como gran favorito para ganar la Liga ACB y, como mínimo, para volver a repetir presencia entre los cuatro mejores de la Euroliga. Antes deberá afrontar la final de la Lliga Catalana y la semana que viene, las semifinales de la Supercopa ante el anfitrión, Gran Canaria.


El perímetro del DKV Joventut magnifica la diferencia

Tucker es el nuevo líder del conjunto verdinegro -penya.com


No es fácil encontrar relevos para un líder que ya no está. Traspasado Ricky, el DKV Joventut busca a un nuevo líder, a un jugador capaz de animar a sus compañeros en los momentos más comprometidos y mejorarlos incluso más en los óptimos. El presente de la Penya pasa por Clay Tucker (Ohio, 1980), un jugador para todo y para todos. Un tirador con buena muñeca, velocidad y dotes de base al que le encanta jugar al póker online. El escolta norteamericano no necesita presentaciones: fue la gran sensación de los últimos meses de la Liga ACB del año pasado, el gran responsable de la remontada del Cajasol, que pasó de estar virtualmente en LEB Oro a salvarse sin problemas. Tampoco ha sido discreto su estreno con su nuevo equipo. Tucker promedió 19’4 puntos en los cinco partidos de pretemporada del DKV Joventut, cinco derrotas que sirvieron para que Sito Alonso hiciese su particular banco de pruebas con nuevos jóvenes valores y algunos de los refuerzos. Así que la primera victoria del equipo ha llegado en el momento más importante, con un título oficial en juego. La Penya venció al Bàsquet Manresa por 80-58 con 15 puntos de Tucker y defenderá mañana domingo (18.15 horas, TV3) su condición de campeona ante el ganador de la otra semifinal, que enfrentará al Barça y al Sant Josep de Girona.



La nueva realidad del DKV Joventut es saber acostumbrarse a estar sin dos jugadores clave como Ricky o Jerome Moiso, pero por lo visto en la Lliga Catalana tiene opciones más que notables para no notar dichas ausencias. Kristaps Valters, ex del Fuenlabrada y autor de 15 puntos, encaja perfectamente en la filosofía del equipo, en la idea del juego sin rodeos, efectivo y de contraataque. El base letón se complementó bien con Tucker y con Tripkovic (14), uno de los integrantes de la descarada selección serbia, plata en el Eurobásket. Los tres forman un perímetro impagable en un equipo con buenos pívots, como Antonio Bueno (12 puntos), de la generación de Pau Gasol y Juan Carlos Navarro que está viviendo el mejor momento de su carrera tras su paso también por Fuenlabrada.


Sólo San Miguel


El partido fue muy desigual, con dos equipos con un comportamiento totalmente diferente. El DKV Joventut impedía a su rival lanzar desde posiciones cómodas, hacía transiciones rápidas y era efectivo en ataque con varios anotadores. Mientras que en el Bàsquet Manresa sólo su base titular, Rodrigo San Miguel (17 puntos), era el único capaz de aportar algo de paciencia, temple y cordura (16-13, minuto 10). Una trilogía complicada en un equipo obligado a los ataques largos y condicionado por el bajo rendimiento inicial de sus interiores, especialmente de Cusworth o Nivins, que ha llegado a la ACB sin filtros, directamente de la NCCA.


Transcurrido el primer cuarto, el Bàsquet Manresa ya no tuvo más que replicar ni pudo frenar la gran oferta desde el perímetro del DKV Joventut y el trabajo bajo el aro de Edu Hernández Sonseca o Bueno. La Penya empezó el segundo cuarto con un parcial de 6-0 (22-13 a los 11m 45s) y alcanzó el descanso con 38-26 a favor. De ahí hasta el final el DKV Joventut fue acumulando ventajas muy favorables y en los manresanos destacó Nivins, con 10 puntos en el tercer cuarto. Con todo decidido Cusworth empezó a funcionar y Sito Alonso abroncó a sus jugadores tras un parcial de 2-12 (72-53), con San Miguel en su salsa. Una relajación comprensible para la Penya, que había llegado a dominar por 24 puntos (64-40, minuto 30) después de un triple desde su campo de Valters. El recambio de Ricky. En cuanto a liderazgo no hay dudas: Tucker será el líder de un equipo que aspira a volver a estar entre los mejores, un escalón por debajo de Barça, Madrid y Unicaja. El conjunto manresano, por su parte, aspira a conservar su plaza en la élite sin patrocinador y con unos fichajes tan modestos como la institución. Tiene mucho mérito su trayectoria en los últimos años.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

Piquet, el chivato de la pizarra

Los operarios retiran el Reanult accidentado de Piquet en Singapur.


Desconozco si se sigue cumpliendo aquella estúpida tradición de que un alumno apunte en la pizarra los nombres de sus compañeros que hablan o se tiran papelitos mientras el profesor tiene que irse de clase un momento. El chivato tenía un poder tan incómodo como patético y, a no ser que fuese el líder del grupo, recibía amenazas del resto si hacía lo que le habían mandado. ¿Qué sentido tenía apuntar el nombre de alguien y poner crucecitas al lado en función de si hablaba o no? ¿El aula tenía que convertirse en una biblioteca infantil? De la actitud del censor postizo, de si cumplía o no su lamentable función, dependía muchas veces que algunos tuviesen que copiar una frase de buenas intenciones cientos de veces o se quedasen sin recreo. El chivato no ganaba nada, más bien perdía aliados y respeto. Nelsinho Piquet ha actuado como tal. Cumplió las órdenes de su ex jefe, Flavio Briatore, y del ex director de ingeniería, Pat Symonds, y se estrelló a propósito en el GP de Singapur del año pasado para beneficiar a Fernando Alonso, que acababa de repostaje y terminó ganando la carrera.


Una vez hecha la trampa, casi doce meses después de haberse tragado el orgullo y cuestionar su ética, Piquet y su padre destaparon el engaño como venganza por la decisión de Briatore de rescindir el contrato del piloto brasileño, que sólo había logrado 19 puntos en un año y medio en la Fórmula 1. Era la réplica más escandalosa posible ante la no renovación de un corredor que, por números, no había respondido a las expectativas y no se merecía seguir en la escudería.


A los Piquet les ha salido bien la jugada para perjudicar de por vida a Briatore, que no podrá tener jamás ningún tipo de relación con la FIA ni con cualquier producto o carrera que se refiera a ella, y a Symonds, que será castigado con las mismas restricciones, aunque sólo durante los próximos cinco años. Pero las consecuencias directas para Piquet Jr. son casi definitivas: ¿quién va a querer a fichar a un tramposo para su equipo? El deporte está lleno de situaciones parecidas, pero una cosa es que se sepan entre los profesionales y otra muy distinta, que sea de dominio público. Y ahí entran patrocinadores y marcas. Reputación e imagen. Dos conceptos que ha intentado salvar Renault, que sólo será suspendida dos años si vuelve a protagonizar otro escándalo. Un castigo en paréntesis por haber colaborado en la investigación, pedir disculpas y despedir a los dos promotores de una trama de la que Alonso y el resto del equipo no sabían nada.


martes, 22 de septiembre de 2009

La liberación de Alejandro Valverde

Valverde brinda con su director, Unzué, por el triunfo en la Vuelta -EFE.



Triunfador en todas las clásicas habidas y por haber, Alejandro Valverde (Las Lumbreras de Monteagudo, Murcia, 1980) aparecía continuamente entre los aspirantes a ganar el Tour y la Vuelta. Condición que nunca acababa de demostrar en la carretera, castigado por un día malo, símbolo inequívoco de su explosividad, la mejor virtud en pruebas cortas, pero el peor defecto en una carrera de tres semanas, que requieren una visión global y no parcial. Así que para ganar la Vuelta, su primera grande, tuvo que ser un estratega y no un agitador, meticuloso en los cálculos y no dejarse llevar por los impulsos. Alcanzó la victoria final sin ganar ni una etapa, circunstancia que no sucedía desde 2001, cuando Ángel Casero hizo lo mismo: “A veces hay que dejar algunas cosas al lado para conseguir otras”. Una apuesta coherente que puede significar un cambio en el papel de Valverde en las pruebas largas. “Me siento liberado. Siempre estaba muy cerca, ahora sé que puedo ganar pruebas de tres semanas”, razonó el murciano, al que acompañaron en el podio definitivo Samuel Sánchez, a 55s y Cadel Evans, a 1m 32s.


La liberación a la que se refirió Valverde es más psicológica que deportiva. Su victoria en la Vuelta refuerza su posición de gran favorito a ganar el Mundial que se disputará en Mendrisio (Suiza) el próximo domingo 27 y una nueva respuesta a sus detractores y/o a quines dudan de que vaya limpio. Nunca ha dado positivo durante su carrera y durante la ronda española ha pasado 18 controles de orina y de sangre, pero pese a ello se le acusa de ser tramposo y otro títere más de la Operación Puerto. En un par de meses el TAS podría sancionarle internacionalmente de la acusación del CONI, que ya inició los trámites para impedir que el murciano corriese la edición de este año del Tour, aprovechando que 120 kilómetros de su recorrido pasaron por Italia. Valverde no pudo estar en Francia y podría no poder correr en ningún sitio. “Prefiero no pensar en ello”, zanjó Valverde. “Espero que con paciencia el tiempo le dé la razón”, suspiró su director en el Caisse d’Épargne, Eusebio Unzué.

Máxima profesionalidad

Las suspicacias sobre su pasado y presente no han destemplado a Valverde, que ha ganado las últimas cuatro pruebas con etapas que ha disputado: la Vuelta a Burgos, la Volta, la Dauphiné Liberé y la Vuelta. “Ahora es un hombre mucho más maduro, aunque ha tenido que aprender a cabezazos. Es el mejor ciclista de los últimos años”, analizó Unzué.

Hombre de pocas palabras y carácter complicado, Valverde es un friolero que no corre sin manguitos en los manillares si la temperatura no alcanza como mínimo los 20 grados y que, según los expertos, tiene la resistencia para poder haber sido un atleta de 1.500 metros. Lo que le había faltado hasta ahora era amplitud de miras y regularidad. En esta edición de la Vuelta convirtió su único día de debilidad en una exhibición: pasó de quedarse colgado en La Pandera a atrapar a sus máximos rivales y sacarles más tiempo. En su momento también le beneficiaron los percances de Evans (pinchazo) y las caídas y despistes de Sánchez, Ezequiel Mosquera (quinto y gran agitador) y Robert Gesink (sexto en la general). En 2006 perdió la Vuelta a favor de Alexander Vinokourov en los dos días clave, la bajada de Monachil y en la subida a Calar Alto. En 2008 su redención llegó en el alto del Caracol, un puerto de segunda categoría que afrontó en la cola del pelotón. Una actitud de exceso de confianza que arruinó sus opciones de ser campeón tras perder 3m 23 s en la llegada a Suances y sacrificando a su equipo, especialmente a Dani Moreno.

“Había ganado en todos los sitios”

“Se había creado entorno a él una imagen fatal, que fallaba siempre”, reconoció su Unzue. “Había ganado en todos los sitios menos en una grande”, aclaró Valverde, el ciclista español con un palmarés más completo, número uno del UCI ProTour en 2006 y 2008, ganador de dos Lieja-Bastogne-Lieja (2006 y 2008) y dos Dauphiné Liberé (2008 y 2009), una Flecha Valona (2006) o una Clásica de San Sebastián (2008), además de un campeonato de España de ruta (2008) y dos subcampeonatos (2004 y 2008). El gran anhelo de Valverde es conseguir una medalla olímpica y un oro en un Mundial (acumula dos platas y un bronce). Y, por supuesto, llegar a París con el maillot amarillo: “Si he ganado la Vuelta, ¿por qué no puedo ganar el Tour?”.

Valverde no tuvo prisa para debutar en el Tour. Hizo acto de presencia en la edición de 2005 con 25 años. Incluso se postuló como el gran incordio de Lance Armstrong, cuando éste iba camino de llegar como campeón a París por séptima vez consecutiva. En una etapa imborrable, en la subida a Courchevel, Valverde se llevó el triunfo en un sprint, codo con codo, con Armstrong, que no dudó en elogiarle: “Me arrebató la etapa con una facilidad pasmosa. He ahí el futuro. Sólo le falta mejorar en la contrarreloj”. Pero sólo tres días después, el 15 de julio, Valverde tendría que abandonar entre lágrimas el Tour por una elongación del tendón rotuliano en la rodilla izquierda, consecuencia de un golpe que se dio en la contrarreloj por equipos: “No tengo palabras para expresar lo que siento. Esto jode mucho”. Tampoco pudo acabar la ronda francesa el año siguiente. Esta vez se cayó el tercer día, a 19 kilómetros de la meta situada en Valkenburg. Se rompió la clavícula y maldijo su sino: “¿Qué he hecho yo? ¿Por qué tanta mala suerte? ¡Es injusto!”.


Una imagen histórica: Valverde gana a Armstrong en el Tour -EFE.


Victoria a posteriori

En 2008 incluso empezó como líder tras otro sprint fantástico en la cuesta de Cadoudal –una edición atípica que no comenzó con el tradicional prólogo– y fue declarado vencedor a posteriori de la etapa con meta en Super-Besse, que ganó en la carretera y perdió tras su positivo por CERA de tercera generación Riccò. Valverde perdió sus opciones en la etapa del Tourmalet, cuando cedió tres minutos largos con respecto a Cadel Evans o Carlos Sastre, triunfador final. El murciano acabó noveno, tres posiciones peor que su mejor clasificación en Francia, el sexto puesto de 2007.
Estrenó su palmarés como corredor profesional el 6 de febrero de 2003 ganando el Trofeo Vuelta a Mallorca tras remontar 1m 52s de desventaja en la última etapa con respecto al líder hasta entonces, Erik Zabel. Valverde ya tenía 17 victorias como aficionado y era una firme promesa del ciclismo español. Una previsión que se comprobó ese mismo año, cuando Valverde quedó tercero en la Vuelta (con dos triunfos de etapa) y logró la medalla de plata en el Mundial de Hamilton (Canadá), donde Astarloa fue oro. Una progresión que continuó en 2004, en el que, por ejemplo, consiguió 10 triunfos en 31 días en primavera. Triunfos como el final en la Vuelta a Murcia y a Valencia.

Valverde es el mejor de su generación. Con 19 años era un amateur destacado cuando Kelme le propuso un contrato por cinco años y la garantía de pasar a ser profesional. Tanto él como su familia aceptaron de buen grado la oferta y al día siguiente de firmar el pacto el murciano se compró un Mercedes. El primer gran capricho de un prodigio que en su primera carrera, en Jumilla y con nueve años, quedó segundo con una MBK azul. Ahora se siente liberado y es el principal candidato para ganar el Mundial de Mendrisio: “Lo importante es que el grupo esté unido”.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Por fin

Navarro besa el trofeo de campeón de Europa- FIBA Europe.

La insistencia no asegura alcanzar los objetivos, pero suele ser el proceso natural para llegar a ellos. España siempre tuvo entre ceja y ceja ser campeona de Europa. Una aspiración real, pues había sido finalista seis veces e incluso estuvo a un tiro de lograrlo en casa. El Eurobásket de España representaba la única frustración de la mejor generación jugadores españoles, capaz de tutear a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Pekín y de ganar con autoridad el Mundial en Japón. El fallo de Pau Gasol en el último segundo ante Rusia continuaba siendo una tortura para el jugador, tremendamente predispuesto a saldar esa deuda individual y colectiva. Por eso hizo un enorme sacrificio para comparecer con la selección tras una temporada muy larga en la NBA y de la que se proclamó campeón con los Lakers. Pau Gasol cumplió su cometido y fue el gran icono de la primera medalla de oro, escenificada en Polonia y culminada ante Serbia por 85-63.

“Nada más, no puedo pedir más”, dijo Gasol, que además fue nombrado MVP del torneo tras promediar 18’7 puntos (la cifra más baja desde 1953), ser el mejor en tapones (2’2) y el segundo en rebotes (8’3), tiros de campo (64’4%) y rebotes defensivos (6’1). El jugador de los Lakers, autor de 18 puntos en la final, también formó parte del quinteto ideal, junto con su compañero Rudy Fernández (el mejor en robos con 2’2 por partido), Vassilis Spanoulis (Grecia), Erazem Lorbek (Eslovenia) y Teodosic (Serbia). La medalla de bronce fue para Grecia, que ganó por 57-56 a Eslovenia.


Puro monólogo


España sufrió más en los primeros partidos que en los cruces: ganó por veinte a Francia en cuartos, por 18 a Grecia en semifinales y llegó a dominar a Serbia por 29 en la final. El partido por el oro duró más tiempo en boca de los aficionados que en la propia pista. La emoción del desenlace se acabó en cuanto empezó el partido, puro monólogo de España desde el 8-5 inicial, cuando apenas habían transcurrido tres minutos de juego. El primer triple de Ricky Rubio dejó sin reacción a Serbia, provista de buenas intenciones (Tripkovic, Krstic, Velickovic), pero con una eficiencia mayúscula. Los serbios defendían como los buitres nocturnos rodean a sus presas, pero el esfuerzo no les servía para impedir que España lanzase tiros cómodos o dispusiese de varias opciones para volver a tirar en una misma jugada. Resultaba la superioridad de la selección de Sergio Scariolo en el rebote: capturó 24 en la primera parte, mientras que su rival sólo cogió siete. Una desigualdad que se traducía en un marcador más propio de primera fase que de último partido (52-29).


En todo momento la selección controló las circunstancias y las hizo suyas. Era la única guionista de un partido más próximo a un amistoso de homenaje a un grupo histórico que una oportunidad histórica. España se encontró igual de cómoda jugando en estático como corriendo. Tampoco le incomodó el juego de contacto y tiros forzados. En cualquier circunstancia, ocurriese lo que ocurriese, actuó con naturalidad y solvencia. Una actitud que tuvo cada uno de sus jugadores, comenzando por el director de juego. Ricky continuó su fantástico final de torneo y superó otra prueba: anular a Teodosic, el mismo que en semifinales había sido anotado 32 puntos ante Eslovenia y que sólo llegó a cinco (2/5) y perdió tres pelotas. Ricky completó su aportación con lo que más se le exige: puntos. El nuevo base del Barça sumó 10 con una serie de 3/5. Su primer recambio no fue Carlos Cabezas como ante Grecia, sino Raül López, que no había participado en semifinales. La entrada del nuevo jugador del Khimki permitió a España continuar marcando la pauta como y cuando quería y acelerar el ritmo.


Amago de reacción


Le costó acomodarse a la selección tras el descanso. No debe ser fácil ganar una final casi sin haberla iniciado. Serbia aprovechó la mini relajación para reducir la diferencia a 14 puntos (58-44 a los 26m13s), pero entre Rudy Fernández (13 puntos) y Marc Gasol (seis) se encargaron de impedir cualquier tipo de reacción inesperada. Una causa a la que contribuyó también Cabezas, que nada más aparecer por primera vez en el partido, ya en el último cuarto, anotó un triple. El base acabó con siete puntos, una cifra sólo superada por tres jugadores serbios, Krstic (12), Velickovic y Tripkovic (15). El mejor síntoma del estado anímico con el que ha acabado España el torneo.


Sólo dos selecciones más, dos países que ya no existen como tal (Yugoslavia y URSS), consiguieron lo logrado por la generación de oro española, presente en las cuatro finales de los últimos torneos que ha disputado. Especial mérito tiene en esta ocasión por la transformación experimentada desde el debut ante Serbia hasta la final contra el mismo rival. Existen varias teorías para explicar el cambio, como la rebelión de los jugadores contra el entrenador. Pero también es cierto que la tremenda mejoría llegó con la recuperación física y anímica de los jugadores. Los defensores de Scariolo recuerdan que los éxitos del italiano siempre llegaron en circunstancias dispares, como cuando ganó con Unicaja una Copa del Rey para la que se había clasificado el último día a última hora.


En Polonia Scariolo estuvo virtualmente destituido tanto en la primera fase como en la segunda, cuando España estuvo al borde de la eliminación. Haciéndolo rematadamente mal estaba cerca del nivel de sus rivales más complicados, como Serbia, Eslovenia o Turquía. La selección reaccionó tras la derrota ante los otomanos y un primer cuarto ínfimo ante Lituania. A partir de entonces se convirtió en un equipo compensado, espectacular y resolutivo, de acorde con las expectativas generadas en un torneo menos competitivo que otras ocasiones con la ausencia de jugadores importantes como Holden, Kirilenko, Papaloukas, Diamantidis, Jasikevicius, Siskauskas o Nowitzki.


La generación de Pau Gasol alcanzó por el que tantas veces había opositado España y que se había convertido en una especie de maleficio. La deuda quedó saldada. Por fin.