viernes, 2 de octubre de 2009

Datos explícitos

Ricky bota el balón ante Savané -EFE.


Hay crónicas que se escriben por sí solas. Algunos números dicen tanto que cualquier descripción se convierte en pura recreación del periodista, a quien le fijan una extensión y debe cumplirla pese a todo. El estreno ACB del Barça es uno de esos partidos en los que, comentados dos o tres datos, poco más queda por añadir. El conjunto azulgrana repartió 21 asistencias, mérito de su juego coral, intensidad defensiva y predisposición al contraataque. Su rival, el Gran Canaria tan sólo hizo cuatro, símbolo de su confusión en cancha propia y ajena, pues perdió 24 pelotas y obtuvo una valoración de 26. Resulta fácil intuir que el Barça obtuvo un triunfo muy sencillo (51-74) para alcanzar la final de la Supercopa ACB cinco años después, el mismo tiempo que hacía que no ganaba en Las Palmas. Su rival en el primer trofeo de la temporada será el vencedor de la otra semifinal entre Caja Laboral y Real Madrid, ante el que el Barça ganó en 2004 su única Supercopa con un gran Dejan Bodiroga.


El partido duró exactamente once minutos (17-18), hasta que el Barça encadenó un parcial de 0-11 (19-31 a los 15m 05s). A partir de ahí los visitantes, bien dirigidos por Ricky Rubio, nunca bajaron su renta por debajo de los diez puntos ante un Gran Canaria 2014 nefasto en los tiros (2/15 en triples y 13/49 en tiros de libros). Mención especial para Jaycee Carroll, fichado como sustituto de Carl English, presente en la grada como jugador de Caja Laboral. English tiene buena muñeca y es habilidoso en las penetraciones. Las mismas habilidades de Carroll, que fue el máximo anotador de la pretemporada con 22 puntos de media, pero que ante el Barça no mostró mucho más allá de que dispone de mucho amor propio para persistir en lanzar piedra tras piedra (ocho puntos, 3/12). A favor de Carroll hay que añadir que tuvo pocas opciones de tiro cómodas. Casi siempre estuvo bien defendido, especialmente por Juan Carlos Navarro. Sin el teórico líder, al Gran Canaria 2014 le faltaron otras propuestas y le sobraron protestas ante acciones sin más discusión que lo pitado.


De igual a igual


El Gran Canaria se tambaleó en cuanto el Barça se esmeró en solventar su déficit en los rebotes (en el primer cuarto sólo capturó uno ofensivo y cedió cuatro defensivos). Hasta entonces el grupo de Pedro Martínez había planteado un partido casi de igual a igual, con un ritmo frenético y con canastas inverosímiles y nefastas de unos y otros. Parecía que los dos equipos tenían prisa por hacer las cosas mal, rematadamente mal. Horribles los exteriores, eran los interiores los que aportaban algo de provecho entre tanto error. Will McDonald (12 puntos), en su retorno al conjunto canario, y Boniface Ndong (13 y máximo anotador del partido), en su primer partido en competición ACB con el Barça, marcaban la pauta y se repartieron los ocho primeros puntos. Pero en cuanto los exteriores hicieron acto de presencia, el partido se desequilibró con naturalidad. Surgió Pete Mickeal, el nuevo jugador comodín del Barça, para anotar un triple y un dos más uno a una mano y desequilibrado. El ex jugador del Caja Laboral deshizo la exigua renta local (9-7 a los 4m 38s) y con ocho puntos sin fallos llevó al Barça hacia un claro 10-15 (8m 55s). Mickeal es un perfecto agitador y un desatascador ideal. No tiene precio.


Con Carroll muy desacertado y con el resto de exteriores (Moran, Fisher, Sanders…) demasiado por debajo de sus posibilidades, los tiros libres de Norris y las segundas opciones de McDonald y Kickert permitieron al Gran Canaria 2014 sobrevivir hasta el minuto 11 (17-18). A partir de ahí se sintió acomplejado, completamente espeso en la elaboración de jugadas. La defensa azulgrana le obligaba a ataques largos y mal resueltos. Mientras que el Barça sabía utilizar muy bien a sus pívots (Lorbek parece haberse adaptado tras su gran Eurobásket) y Grimau seguía aportando lo de siempre: intensidad defensiva y puntos a la contra. El mencionado parcial de 0-11 no dejó dudas de quien iba a ser el primer semifinalista de la Supercopa y al descanso se llegó con 26-39 y los primeros puntos de Navarro.


Navarro y Ricky


La Bomba participó más en el aspecto colectivo que en el individual. Repartió seis asistencias como Ricky Rubio y mejoró a sus compañeros. En los locales sólo Augustine sumaba puntos y lo hacía desde la línea de personal, mientras que en el conjunto azulgrana Xavi Pascual se permitía rotar a sus jugadores y todos aportaban cosas positivas, como Morris desde más allá de 6’25 (nueve puntos, 3/3) o de nuevo Lorbek. Pero quien se sentía más cómodo era Ricky, que cerró el tercer cuarto con su gran repertorio: le robó dos pelotas a Norris y participó en cuatro puntos muy sencillos, que acabaron por descomponer definitivamente (si no lo estaba ya) al Gran Canaria 2014 (41-58), que se había acercado a 12 puntos con las dos primeras canastas de Savané, fallón incluso en acciones casi de palomero. El conjunto de Pedro Martínez tampoco tuvo la actitud idónea, pues tardó hasta ocho minutos en hacer una falta personal.


Más de medio cuarto le costó volver a anotar al Gran Canaria, pero el Barça no se excedió y sólo llegó a alcanzar una máxima ventaja de 24 puntos (44-68 a 4m 20s). El conjunto azulgrana redondeó su rodillo con la canasta de Jordi Trias, el único azulgrana que quedaba por anotar. Con los datos iniciales quedaba todo dicho. El Barça vuelve a la final de la Supercopa ACB.


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