miércoles, 27 de abril de 2022

Paula Gili: “Me gusta más cómo soy ahora que antes de la lesión”

Cronómetro de Récords entrevista a la jugadora del GEiEG Bàsquet 

Paula Gili GEiEG Bàsquet Liga Femenina 2
Paula Gili, jugadora del GEiEG Bàsquet, después de la entrevista, en el Pavelló Almeda. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 

Toni Delgado (@ToniDelgadoG) / Cornellà 

Una pista de baloncesto vacía y en silencio crea un clima mágico para una entrevista. Le pido a Paula Gili (Barcelona, 1999), jugadora del GEiEG Bàsquet, que se siente en el lado del banquillo en el que la temporada pasada se pasó casi todos los partidos como local del Basket Almeda. Es persistente, agradecida y empática, y contagia energía y sueños. 

—Paula, sólo me había imaginado esta conversación en el Pavelló Almeda y sentados aquí...  
¡Guau! [Nos reímos y hace una pausa]. El año pasado fue muy complicado. Desde aquí, desde una punta del banquillo, estaba con el resto de compañeras lesionadas, y sabía que, tarde o temprano, volvería a correr y me recuperaría.  

—¿Cómo vivías el encuentro desde el banquillo? 
Era un partido muy divertido. Aunque mi situación personal fuese mala, gracias a las compañeras vivía una fiesta. ¡Me lo pasaba genial! Ni te puedes imaginar la energía que me regalaban. ¡Las amo!  

banquillo Basket Almeda reacción apoyo
Año tras año, el banquillo del Basket Almeda es un espectáculo. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 

—Tú tampoco de quedabas corta... Antes, sobre todo en la rueda de calentamiento, durante y después del partido no dejabas de animar, arropar y cuidar al grupo.  
Fueron un brazo o un hombro extras, me ayudaron tanto... Piensa que cuando sólo habían pasado dos meses de la pérdida de Boan, uno de mis mejores amigos, me rompí los cruzados. De repente, también perdía mi terapia, porque en la pista los problemas desaparecían. Animar, gritar y estar pendiente que no les faltase su botella de agua era lo único que podía hacer. 

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Paula Gili anima a sus excompañeras, en su etapa en el Basket Almeda. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords.

—Supongo que te costaría mucho irte del Basket Almeda. 
¡Muchísimo! Me habían hablado muy bien del club, pero no sabía que era tan humano, formativo y hippy a la vez. Nunca me imaginé que me sentiría como en casa desde el primer momento. A pesar de este sentimiento, continué mi camino en Girona.  

—¿Qué te enseñó la lesión? ¿Qué descubriste de ti misma cuando estuviste alejada de las pistas? 
Me gusta más cómo soy ahora que antes. He aprendido a apreciar mucho las pequeñas cosas y a valorarme más, a gestionar mejor mis emociones e incluso a saber qué necesito y qué me va bien. Ahora le doy todavía más importancia al descanso y a la alimentación, que son vitales para tu rendimiento en la cancha, y me como menos la cabeza tras un mal partido o un error. Soy más práctica. Me puse las pilas en la universidad y mejoré las notas, continué trabajando...

—La descripción de tu perfil en Twitter es "causalidades". Se suele hablar más de "casualidades".  
Llevo tiempo pensando que hay tantas cosas que no dependen de las personas, y a veces nos olvidamos de las que sí que podemos controlar...  

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Se me olvidó preguntarle a la entrevistada si le gusta cantar. Diría que sí... Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords.

—Estudiaste un año y medio en Estados Unidos en un high school y un junior college. ¿Qué aprendiste allí?  
Qué era la pura disciplina: tenías que ser muy ordenada y muy precisa. Cuando volví, fiché por el CB Grup Barna y después por el Lima Horta Bàsquet. Mi tercer destino ya fue el Basket Almeda. 

—¿Qué estás estudiando?  
¿Qué dirías? 

—Magisterio o Educación Infantil. También me cuadraría Psicología. 
Pues no ibas nada mal: estoy cursando Relaciones Laborales, que escogí casi por casualidad y me está encantando. Cuando acabe me plantearé empezar Derecho o Psicología. A la gente le parece muy aburrido el Derecho Laboral y a mí me ha encantado. 

Paula Gili defiende Cristina Pujol GEiEG Bàsquet Basket Almeda Liga Femenina 2
Paula Gili defendiendo a Cristina Puyol en el último GEiEG Bàsquet-Basket Almeda. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 

—¿Hay alguien a quien quieras más que a tu madre? 
¡No! La mama es la mama... Creo que reúne todas las habilidades y virtudes que te puedas imaginar... Hace años que dejé de aspirar a ser como ella. Me deja sin palabras porque es tan buena madre, tan buena hermana, tan buena amiga... Si la conocieses, alucinarías. Natàlia es maravillosa, la mejor. Le han pasado mil cosas y nunca pierde la sonrisa. Tiene una dureza que no sé de dónde la saca. Es una eterna luchadora.  

—¿Desde cuándo llevas el dorsal 93? 
Cuando era júnior de segundo año en el Barça CBS pedí el número 13 porque mi hermana Mònica siempre cogía ese, pero no sé cómo lo apunté que cuando, días después, recibí la equipación... ¡Mi ropa tenía el 93! [Risas]. Me lo tomé como un guiño del destino y desde entonces es mi número. 

—¿Cómo estás en el GEiEG Bàsquet? 
Muy bien. Todo fue gracias a Guillem Casas, que quiso representarme cuando estaba lesionada. No todos los agentes lo hacen y yo, además, no tenía ninguno. Siempre le estaré muy agradecida a Guillem.  

Laia Guàrdia, del Basket Almeda, abraza a Paula Gili. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 

—Estás cedida por el Uni Girona. 
De hecho, los primeros meses me los pasé, sobre todo, en Fontajau con el Uni, donde se ocuparon de mi recuperación. Hacía mucho tiempo que no jugaba y necesitaba ganar volumen. Después, poco a poco, me fui incorporando a los entrenamientos del GEiEG Bàsquet, y Bernat Vivolas me ayudó muchísimo. Es un gran entrenador, uno de los mejores tácticamente de la categoría. Métodico y trabajador, cuida cada detalle al máximo.  

—¿Las expectativas del equipo eran disputar la fase de ascenso a Liga Femenina Challenge de Melilla? 
El objetivo principal era la permanencia y, una vez asegurada, no nos conformamos...   

—[Días después rematamos la conversación. Hace un rato que Paula Gili ha vuelto de Melilla]. ¿Cómo describirías la experiencia?
La fase de ascenso a Liga Femenina Challenge 2 ha sido brutal: me he sentido muy afortunada de poder formar parte del GEiEG Bàsquet, poner mi granito de arena en el grupo y tener la oportunidad de defender a jugadoras tan buenas. Hemos sido un equipo y hemos creído en nuestras posibilidades desde el principio hasta el final. 

Paula Gili, empatía pura. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 


—¿Qué os faltó para superar al CD Baloncesto Aradeva en el último partido de vuestro grupo y que os impidió estar en semifinales? 
Fue una batalla en la que tuvimos nuestras opciones hasta casi el final [58-64 a falta de 1m 45s tras un triple de Faustine Parra]. Nos penalizó la falta de acierto durante todo el partido y la expulsión de Vane González Olaizola, nuestra capitana. El CD Baloncesto Aradeva hizo un excelente partido, con una María Luque increíble y que anotó 20 puntos (4/4 en triples). 

—¿Qué momento o imagen de la fase de ascenso no olvidarás nunca? 
Es una pregunta muy difícil... Mira... Me quedaría con la cena final de los equipos y que, sinceramente, pensaba que sería aburrida. Me equivoqué por completo: fue una fiesta entre todas las jugadoras, nos aplaudimos y nos felicitamos porque nos habíamos dejado el alma y nos habíamos defendido al límite. Y entonces volví a recordar eso que hace años que tengo muy claro... ¡El baloncesto es precioso! 

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