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lunes, 1 de julio de 2013

“Alba Torrens es puro corazón”

José Ignacio Hernández, Óscar Cuesta, Mónica Lázaro y Óscar Cuesta reflexionan para Cronómetro de Récords sobre la alero de Binissalem, clave en el oro de España en el Europeo de Francia e incluida en el quinteto ideal

Torrens, en una acción en la segunda fase ante Turquía - FIBA Europe.

Conservo la estadística del segundo y del tercer cuarto y la final, pero no la del primer período, aquellos primeros diez minutos en los que se me pusieron los ojos como platos. Era un sábado de finales de febrero de 2007 y estaba en la tribuna de prensa dispuesto a croniquear y entrevistar a una jugadora, en este caso a Tamara Abalde, inmensa ante Kelly Schumacher. Ese día disfruté por primera vez de Alba Torrens (Binissalem, Mallorca, 1989), de la que había oído y leído grandes cosas y que en ese primer cuarto –guardo los apuntes– se marcó dos triples y tres canastas de dos. “Torrens, increíble”, apunté con su 12º punto en el período. Acabó el partido con 20, a los que sumó seis rebotes, tres asistencias y cuatro recuperaciones para un 29 de valoración. Era el curso de su debut en Liga Femenina con el Celta Vigourban y Torrens lo había bordado en el Palau Blaugrana, donde el UB Barça, liderado por Marta Fernández, agotaba su último aliento antes de desaparecer. Seis años después, Torrens es un terremoto con un desparpajo tan grande como su sonrisa. Lo ha ganado todo a nivel de clubes y tiene tres medallas con la selección absoluta. La última, de oro, recién lograda en el Eurobasket de Francia ante la anfitriona, con Lucas Mondelo como director y compartiendo liderazgo –solo seis meses después de volver tras una grave lesión que le mantuvo fuera de las pistas casi un año– con la MVP, Sancho Lyttle. Ambas han sido incluidas en el quinteto ideal. Cronómetro de Récords ha contactado con cuatro personas que conocen bien a Torrens: Mónica Lázaro, con quien coincidió en el Segle XXI; Cristina Cantero, con quien compartió vestuario en el Celta –club en el que Cantero es entrenadora, cargo que compagina con ser ayudante de la U19–; José Ignacio Hernández, nuevo técnico de Rivas Ecópolis y que la dirigió en la selección; y Óscar Cuesta, creador del portal masBasket, redactor de ACB.COM y locutor de Orange Arena. 

Mónica Lázaro conoció a Torrens en la temporada 2003-2004, cuando ella jugaba en el primer equipo del Segle XX, en  Liga Femenina 2, y la alero de Binissalem aterrizó en el júnior procedente del infantil del Club Sant Josep Obrer de Palma de Mallorca: “Ya despuntaba, era una chiquilla risueña y muy feliz. Me sorprendía su forma de ser y de ver la vida. El cómo disfrutaba cada segundo con la oportunidad de formar parte del centro”.

En 2004 el sorprendido fue el periodista Óscar Cuesta, que vio a Torrens en el Europeo U16 de Turín, donde  la jugadora se colgó el oro con la corona de MVP “indiscutible”: “Nunca había visto nada igual en basket femenino. Se salió del mapa; podía correr toda la pista sin problema e inventar lo que le saliera de la cabeza. Jugaba un basket muy alocado, acorde con su edad”. También en ese Europeo la conoció Cristina Cantero, que reconoce que “me pareció una pasada a su edad. La seguí viendo en los veranos FEB. Tenía un talento un poco incontrolado, pero ahí estaba”.

Un movimiento que “no he visto a nadie”

En otro campeonato de Europa, el U18 de Tenerife de 2006, y con otro oro de por medio, la vio por primera vez en directo José Ignacio Hernández, sorprendido por “su humildad, calidad humana y talento”. Un torneo al que no faltó Óscar Cuesta, viajero incansable con el baloncesto femenino como excusa y que no puede olvidar un movimiento de Torrens “que no he visto a nadie” en uno de aquellos partidos: “Salida desde una esquina hacia el centro y cuando el bote estaba a punto de tocar el suelo, lo toca hacia fondo para arrancar y conseguir un tiro. Un látigo sin botar el balón”.

Después de ese torneo, la alero de Binissalem fichó por el júnior del CD Bosco, el Celta, y un curso después debutó en Liga Femenina. En Vigo, según recuerda su ex compañera Cristina Cantero, se adaptó “rapidísimo, o eso pienso yo. Su juego era irregular, pero es que era una niña jugando con adultas. Aunque hizo que esa diferencia no se notara. Esos años le sirvieron para hacer una base sobre la que crecer y mejorar”. Ya era especial:“Era risueña a todas horas, ganando por 20, en un tanteo igualado o perdiendo. Eso la hacía diferente”.

Torrens, en el centro, festeja con sus compañeras el bronce en el Mundial de la República Checa - EFE.


Dos bronces, Letonia 2009 y República Checa 2010

Con solo 18 años, Torrens ya jugó con la selección absoluta los Juegos Olímpicos de Pekín, donde la Rusia de la nacionalizada Becky Hammon eliminó a España en cuartos. En 2009, Torrens mordió el bronce en el Europeo de Letonia y dio un paso adelante en el mejor Mundial de España, el de 2010 en la República Checa, con otro tercer puesto: “Fue muy importante, su inicio en la lucha por el bronce contra Bielorrusia resultó espectacular. Alba iba dando pasos de gigante cada temporada (en Vigo, en Salamanca) y con las distintas selecciones”.

La cruz para Torrens –lesión aparte– es el Europeo de Polonia de 2011 y, en concreto, el último partido de la segunda fase ante Croacia: “No llegó con la misma chispa, sin duda la dura temporada a nivel de club hizo que le faltase frescura”. Ese encuentro [que supuso quedarse a las puertas de cuartos, tener que jugar el Preuropeo y no participar en los Juegos Olímpicos de Londres; Torrens hizo un 0/13 en tiros de campo] “quedará como una anécdota en su carrera, pues es una jugadora que se sabe levantar”.    
  
El fichaje por el Perfumerías Avenida

A Polonia Torrens había llegado como una jugadora sobresaliente de un Perfumerías Avenida de matrícula de honor. Dirigido por Lucas Mondelo, el conjunto charro logró aquella temporada 2010-2011 la Supercopa de España, la Liga Femenina y la Euroliga, con Torrens como MVP de la final, y solo perdió la Copa de la Reina de Valencia. La alero de Binissalem fue nombrada Mejor Jugadora Europea de 2011, un premio que recibió como jugadora del Galatasaray, en el que se había lesionado a mitad de temporada. ACB.COM lanzó una generosa campaña bajo el lema de Una sonrisa para Alba para animarla. Torrens había llegado a Salamanca a mediados de 2009, justo cuando José Ignacio Hernández se fue rumbo al Wisla Can Park polaco. ¿Intervino el técnico en el fichaje? “No es importante ahora la participación que pude tener. Cualquier entrenador y cualquier club hubieran querido tener en aquel momento a Alba”, responde, discreto.

Óscar Cuesta no cree que la alero de Binissalem se parezca a nadie: “Estamos hablando de una jugadora de 1'91 jugando de 2-3 con una velocidad tremenda, un tiro extraordinario y una madurez asombrosa”. ¿Tampoco a Valdemoro? “Amaya es mucho más corazón, muy expresiva, no tan rápida, físicamente menos destacable”, responde. Para José Ignacio Hernández, es una deportista “única” por ser “una privilegiada a la que muchas querrán imitar, pero pocas se podrán parecer”. 

¿En qué puede mejorar Torrens? “Yo si fuera su madre, le diría que comiera más. ¡Que está en los huesos! [se ríe]. Alba es puro corazón”, responde, dicharachera, Mónica Lázaro, “y a veces se le cruzan los cables y se estampa, pero ésa es la magia que tiene, que cuando le salen bien las cosas es pura magia. Hay que fomentar ese baloncesto. Realmente parece que vuele con las zancadas que da. En velocidad, es imparable”.

Óscar Cuesta temía que Torrens no pusiese explotar sus condiciones en un baloncesto, “el senior, tendente a evitar los riesgos”. Algo que no ha sucedido gracias a la actitud de los técnicos que ha tenido, que han entendido “que hay darle rienda suelta” y le han hecho madurar “en cuanto a lectura y capacidad de tiro exterior, algo que aún debe afinar un poco más”.

La alero de Binissalem celebra una canasta en la final de la Euroliga que ganó en 2011 - EFE.


Vive como juega

Es una jugadora que vive, habla y se relaciona como juega. “No es fácil encontrar muchas grandes jugadoras con su forma de ser, humildad, capacidad de trabajo y con esa sonrisa que hace que todo lo que hace parezca más fácil de lo que realmente es”, continúa el ex seleccionador español y actual nuevo entrenador de Rivas Ecópolis José Ignacio Hernández. Torrens es un molde de una familia ejemplar. “Sus padres son muy sensatos y cercanos”, asegura Mónica Lázaro. “Cuando conoces a los padres entiendes por qué es tan buena jugadora como persona”, advierte Óscar Cuesta: “Tiene una hermana [Mireia] que, sin el talento, sí ha heredado el físico y puede hacer cosas interesantes, por lo que me comentan”.

Para Alba”, resuelve Mónica Lázaro, “el baloncesto es su forma de vivir, por lo tanto todo lo que le pasa lo vive mucho, lo paso fatal con su lesión de rodilla y cuando le salen bien las cosas se le nota cómo disfruta, transmite mucha alegría en su forma de jugar disfruta y hace disfrutar viéndola”. Según Cristina Cantero su personalidad “la hace más grande. Es buena gente, generosa, amable y mil adjetivos más. Sé que durante la lesión ha pasado malos momentos, pero ella es fuerte”.
 
Es posible que Torrens sea la mejor jugadora europea del momento. Al menos lo ve así quien escribe este reportaje. Para José Ignacio Hernández, como mínimo lo es “en su puesto, al menos es la más talentosa”. Óscar Cuesta la ve en ese grupo de jugadoras “determinantes”: “Se mantendrá durante muchos años si las lesiones lo permiten. Sin querer exagerar gratuitamente, me da la sensación de que es de ese tipo de jugadores que puede ampliar los límites del basket, esos genios que descubren nuevos caminos, como Ricky Rubio”. Y Cristina Cantero es directa: No sé decir si es la mejor o no porque no soy objetiva, pero si no lo es, está muy cerca…”

La comprensión de los entrenadores

Para llegar a lo más alto la alero de Binissalem ha pulido su juego y limado sus puntos menos fuertes. Según Óscar Cuesta, Torrens ha llegado a “entender cuándo es su momento para llevar a cabo [las jugadas]”, además de llevar con aplomo ser la “primera” opción ofensiva de la selección  y saber asumir “la responsabilidad con la misma naturalidad de siempre”, expone el periodista:“También ha mejorado su fiabilidad en el tiro exterior”, imprescindible para “poder luego desarrollar sus penetraciones”. “Si después de la  grave lesión ha vuelto de esta forma”, añade Hernández, “demuestra que es una jugadora casi sin límites”.


En cuanto mejore el porcentaje de tiro llegará donde ella quiera llegar”, interviene Mónica Lázaro, a quien Torrens tuvo como una de sus consejeras –“tuvo que aguantarme muchos consejos” [se ríe]–  en el Segle XXI. Se despidieron del centro –Mónica se marchó al Lima Horta y acabaron enfrentándose en Liga Femenina 2, “¡gané yo!”–intercambiándose camisetas firmadas: “Coincidimos en muchas situaciones y nos llevamos muy bien. Siempre recuerdo a la niña que siempre tenía una sonrisa en la boca, me hacía reír y pilló bastante en las novatadas, pero sin pasarnos, eh”–. ¿Novatadas como...? “Ella y yo siempre estábamos haciendo el tonto. Novatadas como comerse un flan sin las manos. ¡Se lo metió entero en la boca y casi se muere atragantada!”, recuerda.

domingo, 30 de junio de 2013

Lyttle y Torrens bañan de oro a España por segunda vez en un Europeo

El grupo de Lucas Mondelo logra el metal más preciado 20 años después, también ante una Francia que cede en casa (70-69) en la despedida de Valdemoro y Aguilar

Valdemoro levanta la copa ante sus compañeras y el cuerpo técnico - EFE.

Nadie consolaba a Alba Torrens (Binissalem, 1989), recogida en el parqué. En parte, se sentía culpable del desengaño de España, entrenada entonces por José Ignacio Hernández, por haber fallado sus 13 tiros de campo ante Croacia. La selección acababa de ser eliminada del Eurobásket de Polonia, de quedarse a las puertas de los cuartos de final y sin billete para los Juegos Olímpicos de Londres. Lucas Mondelo cogió el testigo, clasificó para el siguiente torneo continental vía Preeuropeo y ha moldeado un grupo de veteranas sobre todo de jóvenes con mucho recorrido. Dos años después de las lágrimas de Torrens, la alero de Binissalem (21 puntos, 4/6 en triples) mostraba su mejor sonrisa y se fundía en un abrazo con Sancho Lyttle (20 puntos y 11 rebotes) y MVP para festejar la medalla de oro. Ambas comparten vestuario en el Galatasaray y estuvieron en el quinteto ideal del Eurobásket de Francia junto con Yacoubou, Eldebrink y Dumerc. Hundida y enfadada, la estrella gala se apartó de la foto lo más rápido que pudo. Una de las imágenes del éxito de España, un equipo con corazón, tesón y talento que ha ganado sus nueve encuentros del torneo. En siete, la selección lo hizo con solvencia, mientras que supo ser más lista y tener más oficio que Rusia en el debut y que Francia, impulsada por Gruda y la grada de Orchies, en la final (70-69). En uno y otro partido, y en todo el torneo por extensión, esa pareja, Torrens y Lyttle, resultó fundamental, también la defensa (12 recuperaciones por 11 pérdidas). La pívot nacionalizada anotó la canasta de la victoria tras un servicio de Palau, que de momento no se pone fecha para abandonar la selección. Sí lo han hecho dos compañeras de generación (1976), las eternas Valdemoro y Elisa Aguilar, deshechas en Chieti en 2007 tras perder la final del Europeo ante Rusia y que se despidieron de la mejor manera posible, con la octava medalla de la selección en la historia. La segunda de oro, también en un Europeo, y también ante Francia, repitiendo la gesta de hace 20 años en Perugia (Italia), firmada por Pilar Valero, Betty Cebrián, Blanca Ares o Marina Ferragut.

“Vamos a esperar a ver quién saca”, advirtió Mondelo con 70-67 a 7'5 segundos, después de que Lyttle cometiese una personal inteligente. Sacó Dumerc que se la cedió a Gruda, que se la devolvió. La jugada acabó con Lawson recibiendo el balón y lanzando un triple muy forzado ante una gigante Xargay, como durante todo el Europeo. La tiradora francesa falló, Gruda cogió el rebote y anotó sin tiempo para más. Mondelo lo había vuelto a hacer. Triunfó con las puntales –salvo Isa Sánchez, presente como entrenador ayudante, eso sí– del bloque con el que lo ganó casi todo con el Perfumerías Avenida, incluida la Euroliga, solo se descontó la Copa de la Reina, título que ganaría el curso siguiente a pesar de los numerosos cambios. El técnico de Hospitalet es un motivador nato y un excelente gestor de grupo –fue sincero con Valdemoro y Aguilar dándoles a entender que tendrían menos presencia; el comportamiento de ambas ha sido ejemplar– que hace unos meses logró que un recién ascendido, el Shanxi Rui Flame, ganase la Liga.

Lima, impagable

Había advertido Mondelo que por nombres Francia era superior, pero que por grupo, lo era  España. Y el equipo quiso darle la razón al entrenador desde el primer minuto, empezando por Cindy Lima, que se hizo con dos rebotes ofensivos en un momento -de los seis que cogió, nueve en total- y contribuyó con seis puntos, como Torrens, para que España se escapase 26-14 (a los 11m 24s). También Lyttle y Silvia Domínguez se lo estaban pasando pipa hasta que Dumerc afinó su muñeca. Si en cuartos ante Suecia la base del Bourges anotó tres triples en un suspiro, esta vez encadenó dos, que unidos a los puntos de Gruda, siempre presente, significaron un parcial de 0-13 para que las anfitrionas remontasen (26-27 a 15m 42s). Pero Laia Palau, curtida en tantas situaciones parecidas, supo tranquilizar al grupo y Torrens anotó seis puntos más seguidos (35-29 a los 18m 22s) y al descanso se llegó con 36-35.

La alero de Binissalem había salido en el momento más crítico y continuó sosteniendo a España ante una Francia que lamentaba la temprana tercera personal de Dumerc y mordía con Gruda y Miyem y el criterio de Lawson, que repartió para Ndongue (53-55a los 29m 56s). Ésa sería la última ventaja de la anfitriona, atosigada por Xargay y Silvia Domínguez, por Lyttle y Torrens. Ni Dumerc, que anotó su tercer triple sin fallo, acabó por descentrar a España. Tampoco los dos tiros libres fallados por Nicholls o el error de la propia Torrens en una entrada. También se equivocó Francia y Lyttle, MVP del torneo con 18'4 puntos y 11 rebotes de media, anotó la canasta definitiva, como en la final de la Copa turca, el día del dulce retorno de Torrens tras su lesión. Ahora la alero de Binissalem vuelve a estar es lo más alto y ya ha participado en tres de las ocho medallas internacionales de la selección: dos bronces (Mundial de Turquía de 2010 y Europeo de Letonia de 2009) y este oro en Francia, exacto metal que en Italia 1993. Completan el palmarés tres bronces europeos (Francia 2001, Grecia 2003 y Turquía 2005) y una plata continental (Italia 2007).

ESPAÑA 70 (21+15+17+17): Silvia Domínguez (7), Alba Torrens (21), Marta Xargay (8), Cindy Lima (6) y Sancho Lyttle (20) –quinteto inicial–; Laura Nicholls (2), Cristina Ouviña (0), Laia Palau (5), Laura Gil (1) y Amaya Valdemoro (0). FRANCIA 69 (12+23+20+14): Dumerc (11), Tchatchouang (4), Gomis (9), Gruda (25) y Ndongue (5) –quinteto inicial–; Lawson (5), Ayayi (0), Skrela (0), Miyem (2) y Yacoubou (8). Árbitros: Baumanis (Let.), Juras (Srb) y Martinescu (Rum.). Eliminada Cindy Lima por cinco faltas. Pevele de Orchies (Francia). 5.000 espectadores.  

viernes, 28 de junio de 2013

El sueño en directo de Cristina Ouviña

España aplasta a Serbia (88-69) con 19 puntos de la base zaragozana y se planta en su tercera final en un Eurobásket, donde se citará con la anfitriona Francia

Ouviña bota el balón ante Ajanovic - Foto: FEB.

El valor de un entrenador también es saber transmitir confianza a una jugadora que apenas juega. La entereza de una deportista tiene episodios mágicos como expresa Cristina Ouviña (Zaragoza, 1990), que vive un sueño en directo tras meter su segundo triple consecutivo. Parece que a la base del Wisla Can Park polaco se le vaya a salir la sonrisa, que ésta quiera tener vida propia. Ouviña casi no sabe ni reaccionar ante el momento que está viendo en toda una semifinal de Eurobásket y ante un rival como Serbia. Hasta ese instante solo había jugado 20 minutos, repartidos en tres de los siete partidos precedentes y había lanzado tres veces a canasta, pero en ese momento, anota su 12º punto y acaba el partido con 19 (5/7 en tiros de dos, 3/3 en triples), además de repartir cuatro de las 21 asistencias de una España que aplastó a Serbia (88-69) para alcanzar la tercera final de un Europeo de su historia. La selección tratará de lograr su segundo oro ante el mismo rival contra el que consiguió el único que atesora, Francia, que las pasó canutas ante Turquía (57-49).

Solo la inconmensurable Lyttle, con 22 puntos (y 11 rebotes), superó en anotación a Ouviña, superada por su acierto: “A nivel colectivo estaba muy confiada, sabía que íbamos a ganar. A nivel individual no, pero como todos los partidos tenía que aprovechar la oportunidad. He podido ayudar al equipo, que es lo que quería”. Y tanto que lo hizo: con desparpajo, talento –revisión aparte merece su asistencia sin mirar a Nicholls al final del tercer cuarto– e intensidad, como cuando se lanzó al suelo para robarle la pelota a Butulija. Ouviña emuló a Xargay -cualquier definición que se haga de su importancia en el equipo resulta insuficiente-, a quien había sustituido tras el primer tiempo muerto del partido, solicitado por Marina Maljkovic, que trató de parar sin suerte la sangría (8-0 a los 4m 10s). Por entonces Lyttle ya había repartido dos asistencias y anotado una canasta y Torrens llevaba dos puntos de los nueve con los que acabaría el período.  

Jugadoras que se estorban
Con Xargay de nuevo en la pista, mordió Lyttle para golpear todavía más a una Serbia  desencajada (27-10 a los 12m 13s) que había tardado más de cinco minutos en anotar su primera canasta –obra de Milovanovic– y que estaba tan tensa que sus propias jugadoras se estorbaban, como Dabovic y Vulic, que se ganó dos personales en un suspiro. La tercera personal de Torrens invitó a Mondelo a sacar a Ouviña, que tampoco le defraudó anotando una entrada antes del descanso (48-28).

La diferencia entre ambos equipos era abismal, pues España continuaba dominando el rebote y privando de contraataques a un rival atacado. Esta vez fue Dabovic quien perdió los nervios tras una personal y se ganó una técnica para ser eliminada, mientras Silvia Domínguez llevaba la manija del equipo y Xargay tenía la muñeca fina (54-28 a los 23m 24s). Antes de que acabase el tercer cuarto todavía quedaban los dos triples consecutivos de Ouviña, otra entrada tras una asistencia de Laia Palau y un reparto sin mirar de la base zaragozana (69-42 a los 29m 56s). De nada le sirvió a Serbia ponerse las pilas en el último cuarto anotando seis triples, con Rad como lanza.

Jugadas que no le hicieron ninguna gracia a Mondelo, competitivo hasta el límite: “Si quieren meter triples que lo hagan porque ellas se lo ganen”. Y viendo que sus jugadoras, en el único paréntesis que se permitieron, no le hacían caso fue más directo: “Dejaros de mariconadas”. Hubo tiempo para una canasta de Aguilar y un triple de Valdemoro, un par de amigas que han sabido aceptar su cambio de rol en un equipo que aspira al oro en la tercera cita de su historia en la final de un Eurobásket. “Somos mínimo medalla de plata. La vamos a disfrutar mucho hoy y mañana vamos a preparar la final. Esto no nos lo quita nadie, estas tías son tremendas”, cerró Mondelo.


miércoles, 26 de junio de 2013

Un huracán llamado Alba Torrens

El talento de la 7, la insistencia de Lyttle y la aparición de Valdemoro y Aguilar catapultan a una España que desencaja a la República Checa (75-58) para sellar su billete al Mundial y citarse con Serbia en las semifinales del Eurobásket

Alba Torrens durante el partido - foto: FEB. 

Viendo la sonrisa amplia y limpia de Alba Torrens (Binissalem, Mallorca, 1989) cuesta imaginársela llorando. “No soy de llorar, pero alguna [lágrima] cayó”, le confesaba a Nacho Duque en enero para el diario Marca. Lo hacía días después de volver a las pistas. Detrás dejaba casi un año de tortura tras recuperarse de una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Y por delante a Torrens le quedaba el alegrón de haber regresado con el Galatasaray en la final de la Copa turca ganada contra el Fenerbahçe –que
se vengó en la final de la final de Liga– gracias a una canasta a última hora de Sancho Lyttle, con quien comparte liderazgo en la selección. Un grupo repleto de futuro y bien aconsejado por tres representantes de los 70 y, en concreto de la generación del 76. Laia Palau conserva su chispa y Elisa Aguilar y Amaya Valdemoro fueron las sabias apuestas de Lucas Mondelo para desatascar a España en el tercer cuarto ante una República Checa que logró empatar a 41 (a los 23m 49s) tras haber llegado a ceder por 17 puntos en el primer cuarto, golpeada una y otra vez por Torrens (29 puntos, cuatro rebotes y tres recuperaciones) y también por Lyttle (23 puntos y 12 rebotes). Ambas grandes protagonistas también del epílogo de una victoria (75-58) que sella el billete para el Mundial de Turquía y el acceso a semifinales del Eurobásket de Francia para la selección. Serbia, vencedora por 85-79 ante Italia, será el rival de España (Teledeporte, viernes 28 a las 17:00 horas). El resto de cuartos, Turquía-Bielorrusia y Francia-Suecia, se jugarán este jueves.

Hubo unos minutos en los que Torrens parecía tocada por una varita mágica. A su velocidad de vértigo sumaba un acierto indescriptible. Hasta fallar su primer triple, a los 12m 10s en un tiro forzado, la alero del Galatasaray había anotado sus ¡cuatro! lanzamientos de tres y sumaba 18 de los 30 puntos de su equipo. 13 los había conseguido en un primer cuarto muy bien jugado por el quinteto titular de Lucas Mondelo: Xargay repartió hasta cuatro asistencias, Lyttle sumaba con facilidad en la pintura y tras recibir un reparto de la propia Torrens distanció a España (25-8 a los 7m 30s).

Aprietan Bartonova y Peckova

Débil y superada, la República Checa se resumía en una jugada, la de Bartonova, a la que se le escapó la pelota y que, en su intento de recuperarla pisó la línea lateral. La propia escolta checa agitó a su equipo junto a Burgrova y Elhotova, antes de que Torrens tuviese más chispazos. Ocho puntos de Peckova, con dos triples sin fallo, acercaron a las checas (36-29 a los 16m 29s). De nuevo, respondieron Torrens y Lyttle, y al descanso se llegó con 41-35 tras un parcial de 1-6 con Bartonova como pieza fundamental. Sería Elhotova quien, desde la línea de personal, empatase a 41.

España acumuló casi seis minutos con un solo tiro libre –no daba con la tecla para superar la defensa rival y Torrens estaba hasta con tres defensoras– hasta que Marta Xargay, sinónimo de coraje y actitud encomiable, rompió la racha y Aguilar -que no había jugado hasta entonces– y Valdemoro, con ocho puntos de carrerilla, resolvieron el entuerto. Resurgieron con fuerza Lyttle y Torrens y la zona 2-3 acabó por desconcertar del todo a una República Checa que no pudo con una España muy grande que se cita en semifinales, tras su traspié en el Europeo de Polonia, donde no pasó a cuartos. Justo dos años después lucha por las medallas.  


ESPAÑA 75 (25+16+13+21): Lima (0), Palau (4), Xargay (7), Torrens (29) y Lyttle (23) –quinteto inicial–; Nicholls (0), Domínguez (0), Ouviña (0), Gil (1), Casas (0), Aguilar (0) y Valdemoro (11). REPÚBLICA CHECA 58 (15+20+11+12): Zrustova (0), Bortelová (4), Hanusová (5), Elhotova (13) y Kulichová (10) –quinteto inicial–; Burgrová (0), Bartonova (0), Hejdova (0), Vyoralová (3), Pecková (10) y Hindrakova (2).

lunes, 24 de junio de 2013

La improvisación de Silvia Domínguez

La batuta de la base de Montgat, la tenacidad de Lyttle y los arrebatos de Torrens y Xargay impulsan a una España que acaba primera de grupo tras doblegar a Turquía (61-48) y jugará los cuartos ante la República Checa


Silvia Domínguez da instrucciones durante el partido - Foto: FEB.

– Silvia, el club desaparece.
– ¿Cómo?

Silvia Domínguez (Montgat, 1987) no se podía creer lo que le estaba diciendo Carme Lluveras, entonces general manager del Ros Casares. El club con el que la base catalana acababa de ganar la Liga Femenina y la Euroliga. Títulos que Silvia Domínguez también había logrado el curso anterior en Salamanca con Lucas Mondelo como técnico. Esa extraordinaria progresión deportiva estaba en peligro. “En ese momento”, le contaba en marzo a Jordi Prat para El 9 Esportiu, “me entró un ataque de pánico. Piensas que no podrás escoger destino porque muchas plantillas ya estaban configuradas”. Pero Sílvia Domínguez recibió la llamada del Ekaterinburg, al que desbloqueó para ganar la máxima competición continental tras cinco años seguidos cayendo en semifinales. La base de Montgat convivió con estrellas como Diana Taurasi, Sue Bird, Candance Parker o Maria Stepanova y levantó Liga, Copa y su tercera Euroliga consecutiva. Ahora Silvia Domínguez pretende ser fundamental también en la selección absoluta, después de lograr dos metales en los Europeos de Bratislava (2004, plata con la júnior) y Sofía (2007, oro con la sub 20 y siendo MVP). Con las mayores ganó el bronce en otro Eurobáket, en Letonia 2009, y antes y después fue una de las descartadas para los Juegos Olímpicos de Pekín y el Mundial de la República Checa. Ése, precisamente, será el rival de España en el Eurobásket de Francia (Teledeporte, día 26 a las 20:00 horas) tras quedar primera del grupo E y doblegar a Turquía. Lo hizo con el sello de Sílvia Domínguez (11 puntos y tres asistencias), la tenacidad de Lyttle (18 puntos y 13 rebotes, su cuarto doble-doble en seis partidos) y los arrebatos de Alba Torrens y Xargay. Serbia-Italia, Turquía-Bielorrusia y Francia-Suecia completan los cruces.

Los 166 centímetros no le quitan un ápice de creatividad, improvisación y talento a Silvia Domínguez, conocida como Baldu –de baldufa, peonza en catalán– o Peque, como la sigue llamando Mar Rovira –como cuenta en su blog–, con quien compartió dos años en Salamanca y que disfrutó comentando sus jugadas ante Turquía junto a Diego Martínez en Teledeporte. Aplaudió, por ejemplo, su excelente inicio, cuando Silvia Domínguez se marcó un triple, una entrada y dos tiros libres, siete puntos que igualaban su mejor marca en el torneo, en el debut ante Rusia –titular también, como lo había sido en los partidos impares, hasta el de Turquía; hasta ahora en los pares empezaba Palau– y Eslovaquia. Contra Italia había repartido cuatro asistencias y había robado dos balones, pero ante Suecia y Montenegro había jugado poco y con escasa fortuna.

La cita de Elisa Aguilar

Esta vez siempre estuvo Silvia Domínguez, cuando Lyttle no acertaba con su tiro –lo hizo a la cuarta, en un lanzamiento en suspensión, 8/22– ni tampoco estaba acertada Torrens. Turquía se había bloqueado por la defensa de España y la crisis de Yilmaz, que pasó de anotar las dos primeras canastas a no volver a sumar hasta el primer minuto del tercer cuarto. En ese tiempo, Lyttle se multiplicó y jugó casi toda la primera parte, Silvia Domínguez continuaba impartiendo una clase magistral y el arte correspondía a Torrens, capaz de completar un dos más uno ante Tuncluer, a la que bailó de izquierda a derecha para acabar con un reverso. El conjunto de Lucas Mondelo se escapó 30-12 (a los 19m 4s), pero vio cómo Turquía se le puso en el cogote (40-36 a los 29m 31s) tras recibir tres triples mal defendidos, el segundo de la propia Tuncluer. Xargay replicó desde 6'75 y obedeció al instante a su entrenador –que ordenaba “¡manos! ¡manos!” en el banquillo– recuperando un balón para forzar la antideportiva de Palazoglu. Lyttle volvió a morder, Silvia Domínguez continuó llevando la manija, Torrens se marcó cinco puntos consecutivos y Aguilar, que jugó tres minutos escasos, no faltó a su cita con el tiro de tres para redondear un triunfo que, en teoría, facilita los cruces para la selección. El próximo rival será la República Checa.

ESPAÑA 61 (15+17+11+18): Silvia Domínguez (11), Torrens (12), Gil (2), Xargay (11) y Lyttle (18)  -quinteto inicial-, Nicholls (2), Lima (2), Ouviña (0), Palau (0), Valdemoro (0) y Aguilar (3). TURQUÍA 48 (10+7+21+10): Alben (8), Palazoglu (6), Yilmaz (8), Ivegin (0) y Hollingsworth (8) -quinteto inicial-, Vandarli (2), Dalgalar (2), Tuncluer (8), Caglar (6) y Canitez (0). Incidencias: Último partido de la segunda ronda del Eurobasket correspondiente al Grupo E, disputado en Lille. España se enfrentará a la República Checa en los cuartos de final el próximo miércoles a las 17.00 horas.

sábado, 22 de junio de 2013

Lyttle homenajea a Valdemoro

Victoria plácida de España ante Montenegro (50-66) el día que su capitana superar el récord de internacionalidades (254 partidos) y antes de jugarse la primera plaza del grupo contra Turquía

Valdemoro, rodeada de sus compañeras, con el pastel que conmemora su récord - Foto: FIBA Europe. 

Quedaban dos minutos y medio del primer cuarto y el cambio, uno de tantos en un partido de baloncesto, era pura historia. Alba Torrens se iba a descansar al banquillo y en su lugar entraba Amaya Valdemoro. De pupila a maestra, de líder del grupo junto a Lyttle a la mejor jugadora española de la historia. Ante Montenegro, Valdemoro superó el récord de internacionalidades de Marina Ferragut: sumó su partido número 254, una cifra que quedó dulcemente señalada en la tarta gigante que le prepararon para homenajearle. Un tributo tan grande como el que le hizo el equipo y sobre todo su compañera Lyttle (21 puntos y 11
rebotes). Nerviosa en una jornada tan especial para ella, Valdemoro falló sus siete lanzamientos, anotó dos tiros libres, cogió un rebote y recuperó y perdió dos balones, además de colocar un tapón en un encuentro plácido ante Montenegro (50-66). España, invicta, se jugará el primer puesto del grupo E -y teóricamente evitar a la organizadora del Eurobásket, Francia, hasta una hipotética final- ante Turquía, actual subcampeona del torneo y que tampoco ha perdido ninguno de sus cinco partidos.

“No hay adjetivos. Una trayectoria de nivel y calidad. No veré a a quien bata su record y estoy orgulloso de haber sido partícipe”, dijo el seleccionador Lucas Mondelo sobre Valdemoro: “Tenemos una capitana que se merece todo y mucho más”. La protagonista, emocionada, confesó: “Es más de una vida con la selección y este es un momento precioso. Además en el público tocaron hasta canciones típicas españolas. Solo ha faltado mi madre que la tengo siempre conmigo…” Valdemoro empezó algo acelerada, con ganas de hacerlo bien muy rápido, y nada más salir tiró un triple forzado que no tocó ni el aro y una canasta de dos. Dos errores en un encuentro repleto de equivocaciones de ambos equipos. Especialmente despistadas estuvieron Skerovic y la estrella rival, Dubljevic, que era la máxima anotadora del campeonato y se quedó en ocho puntos, acumuló seis pérdidas de las 21 de su equipo y acabó llorando en el banquillo. Cinco pérdidas tuvo Skerovic.

Perovanovic, imparable

No necesitó España completar un encuentro brillante para doblegar a una Montenegro que le había ganado en el anterior Eurobásket, en el que no pudo alcanzar los cuartos de final. Esta vez empezó con fuerza gracias a la pericia de Lyttle, que anotó siete de los 13 primeros puntos de un grupo dirigido por la eterna Palau, capaz de hacer seis asistencias y que no tiró ni vez. Torrens era omnipresente, pese a no tener la puntería de otras jornadas, y Lima y Nicholls aportaban en la pintura, aunque nadie dio con la tecla para minimizar a Perovanovic, autora de 19 puntos.

Lyttle anotó sobre la bocina antes del descanso (27-34) y continuó mejorando sus números en la segunda parte, en la que Montenegro no llegó a inquietar al grupo de Lucas Mondelo, que celebró la chispa de Palau y la aparición estelar de Aguilar. Y al margen de la victoria, el récord de Valdemoro, abrazada por todas sus compañeras: “Sé cuál es ahora mi rol. Abrir el campo, ayudar al equipo en lo que pueda y a veces incluso poner tapones como el de hoy…”

MONTENEGRO 50 (10+17+11+12): Skerovic (7), Jovanovic (3), DeForge (3), Dubljevic (8) y Turcinovic (2) -quinteto inicial-, Bajic (-), Baletic (6), Aleksic (-), Bjelica (2) y Perovanovic (19). ESPAÑA 66 (18+16+17+15): Palau (-), Torrens (9), Xargay (9), Lima (9) y Lyttle (21) -quinteto inicial-, Nicholls (5), Domínguez (2), Aguilar (9), Gil (-) y Valdemoro (2). Encuentro correspondiente a la segunda jornada del grupo E de la segunda fase del Campeonato de Europa femenino disputado en el pabellón Saint-Sauveur de Lille ante 1.650 espectadores.