martes, 3 de septiembre de 2019

"Gracias por no darme por perdida del todo"

En 'Els vells amics', de Sílvia Soler, nos invita a reinterpretar nuestras amistades a través de cinco estudiantes de Bellas Artes unidos por una exposición de Paul Gauguin en París  

Toni Delgado (@ToniDelgadoG)

Viejos amigos jugando a baloncesto. Foto: spanish.fansshare.com.

La cosa se puso fea, muy fea, en el cumpleaños de Marcos. 

La noche había empezado en una sala de escape ambientada en un restaurante italiano en el que había muerto un empresario. ¿Lo había asesinado la amante, la exmujer, el camarero o el cocinero? Después de resolver el caso con unos minutos extra, nos fuimos a cenar a un local real. Entre los platos se acumularon cinco conversaciones paralelas, aunque una acabó acaparando toda la atención.

Él se olvidó de las formas ya en la puesta en escena y ella trató de contenerse hasta que se le hinchó la vena. Al moderador el debate se le fue de las manos.    

Como ni un bombero habría apagado el incendio, decidí huir del momento más desagradable que recuerdo en un cumpleaños sin levantarme de la mesa. Empecé Els vells amics (Los viejos amigos), de Sílvia Soler. Se lo había comprado horas antes al anfitrión, Marcos, un viejo y gran amigo. Sólo había tenido tiempo de revisar el argumento.  

Me atrapó tanto lo que leí del libro que he olvidado casi por completo el rifirrafe. Sílvia Soler no te deja indiferente desde el primer párrafo. 

—Qué interesante sería poder recordar la primera impresión que nos causó una persona al cabo de los años, cuando ya la hemos conocido, cuando la queremos. 

Els vells amics nos ayuda a reinterpretar nuestras amistades. 

¿Por qué nos hicimos amigos? 
¿Por qué nos dejamos de hablar? 
¿Por qué nos enfadamos? ¿O no nos llegamos a enfurruñar y simplemente nos distanciamos? ¿Se enojó ella o yo? 
¿Fue mi amigo en algún momento?
¿Por qué seguimos siéndolo? ¿Qué nos continúa uniendo?
¿Qué valoro más de nuestra amistad?
¿Vuelvo a llamar a mi amiga?

La escritora comunica de maravilla desde la sencillez y navegando mucho por la vida interior de de los personajes: sus debates íntimos, la digestión del dolor, la frustración, la obsesión, los complejos, la pasión, la euforia, las heridas que cicatrizan o que cada día son más grandes... Su manera de comunicar malas noticias suele ser directa y brillante: "La noche que se fue el niño también hacía calor de este, pegajoso".   

Es fácil empatizar con los personajes de Els vells amics. Forman un grupo muy creíble en el que hay rencillas, celos, admiración, empatía e incondicionalidad, molestias que se guardan bajo llave, mucha comunicación no verbal, anécdotas internas... Se conocen en la universidad de Bellas Artes. Mateu cuelga un anuncio en el que se ofrece como conductor para ir a ver la exposición de Paul Gauguin en el Grand Palais, de París. Marc, Lídia, Santi, que ofrece el Peugeot 205 de un familiar, y Ada le acompañarán a una excursión que les unirá tanto que el grupo llegará a sentir que su amistad es "más poderosa" que el amor. 

Con los años, y como es normal, la energía y la rutina de los protagonistas se irán transformando. Ya no pegan mucho con aquellos cinco "jóvenes creativos e inquietos" que bebían y fumaban, discutían y se reían. Puede que hayan cambiado sus sueños, su visión del arte y de la vocación. Seguro que sus responsabilidades. Sus miradas ya no son las mismas. 

"¿Cómo se puede haber conocido y querido tantos años a una persona, tenerla como un amigo de verdad, pensar que lo conoces hasta el tuétano y, un día, después de tantos años, verlo enfocado por otra luz, más fría e implacable?", se pregunta, y con razón, la narradora. 

Mateu es un antihéroe líder, un bohemio independiente, directo, incluso un celestino con unos métodos peculiares... Ada fue Imma, pero quiere ser para siempre Ada, reescribir su infancia y gran parte de su vida. Su espíritu crítico es infinito.  Generoso y camaleón, Santi hace fotografías con su mirada, muy artística. Lídia es sincera y generosa, quizás la más feliz del grupo. Aunque puede que Lídia sea quien contenga más sus sentimientos. Según el grupo, Marc es quien tiene más talento. También será el primero que se verá obligado a tomar grandes decisiones y acabará siendo el más aventurero. 

Aparecerán nuevos personajes, como las parejas. Algunas encajarán en el grupo y otras, por voluntad o poca cintura, siempre serán postizas. Es inevitable repasar las que cuajaron en tu grupo y las que no, y si pusiste de tu parte para que se adaptasen o no. Puede que Els vells amics os haga valorar todavía más la amistad y que os invite a sacar a la luz ciertos detalles que os molestan de vuestras amistades: "Hay renuncias antiguas que, con los años, y de pronto se hacen intolerables". Sílvia Soler brinda por la amistad con un relato tierno, vital, humano y duro: "Os habéis alejado y acercado cien veces. Según las etapas que pasaba cada uno". 

—Gracias por no darme por perdida del todo –me dijo hace unos días una gran amiga. 
—¡A ti por no perderte!

Título: Els vells amics (Los viejos amigos). Autora: Sílvia Soler. Editorial: Columna. Páginas: 349. Valoración: 4.4 sobre 5. 

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