Mostrando entradas con la etiqueta Bizakai Bilbao Básket. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bizakai Bilbao Básket. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de mayo de 2011

Festival azulgrana en Málaga para alcanzar las semifinales (52-84)

Jiménez y Anderson se encaran, mientras sus compañeros intentan separarlos - EFE.

Tuvo el espíritu alegre y festivo que suelen escenificar os cumpleaños: serpentinas, simbólicas o físicas, sorpresas y felicidad. La clasificación del Barça para las semifinales ante Unicaja resultó tan apacible y clara desde el primer cuarto (6-17) que el partido trascurrió con el único atractivo de ver jugadas de cierta belleza y de saber la diferencia final, 32 puntos (52-84). Hasta 21 asistencias, siete de Ricky, repartieron los azulgrana, que jugaron su mejor partido de los tres disputados ante el conjunto de Chus Mateo en seis días y sumaron el segundo triunfo necesario para llegar a la penúltima ronda de la eliminatoria por la Liga ACB, donde se enfrentará al vencedor de la serie entre el Caja Laboral y el Gran Canaria 2014.   

Si una cosa tenía clara Xavi Pascual es que su equipo debía evitar que Unicaja no pudiese correr ni jugar al contraataque y por eso sacó a relucir desde el primer momento su mejor virtud, la defensa, ante un conjunto local que sólo resistió hasta el 6-8, desquiciado consigo mismo. Empezando por Fitch, que el partido anterior había tardado casi tres cuartos en anotar y que esta vez sólo necesitó 39 segundos en hacerlo de tiro libre. El problema es que el tirador de Columbus, que lucía una cinta azul con su número 23 bordado en verde, se estancó como el resto de su equipo, tan limitado y débil en la primera parte que ningún jugador fue capaz de meter más de una canasta. Sada fue la sombra de Fitch. 

Porcentajes patéticos

Los locales estaban tan desacertados que llegaron a presentar porcentajes inferiores al 20%, números propios de jugadores en formación... inicial. A Unicaja le faltaba tesón, confianza -no era normal que fallase situaciones tan masticadas- y una mejor selección de tiro. Algo que encontró con McIntyre como base, pero que le duró poco, pues al jugador, renqueante tras una lesión, también perdió el norte, mientras el Barça se crecía gracias a su superioridad en particular (41 por 34) y en todo en general. Lo único en lo que había igualdad era en la poca pericia con los triples: los azulgrana acertaron en su quinta tentativa y los locales, en la sexta. Así que al descanso se llegó con 20-34.  

Estaba claro que Unicaja necesitaba paciencia, tranquilidad y sobre todo seguridad, cualidades que atesora Freeland, el mejor de los pívots de los que dispone Chus Mateo y el autor de los seis primeros puntos de su equipo en el tercer cuarto para rebajar a diez puntos (26-36 a los 22m 35s). La respuesta del Barça resultó sobrecogedora con un Ndong extraordinario, un Grimau hábil y un Anderson certero desde 6'75, pero exaltado. Muy infantil como para hacerle la zancadilla a Carlos Jiménez, que jugaba su partido 600 en la ACB (423 en el Estudiantes y el resto en Unicaja). Ambos se encararon, se produjo una pequeña tángana y Pascual mandó al banquillo a Anderson, como advertencia, castigo y enseñanza, no importa en qué orden. Ya no volvió a salir. ¿Lección aprendida? 

El encuentro ya estaba más que rota, por más que Fitch empezase a anotar. A los azulgrana no les había penalizado nada que Navarro, su mejor anotador, tuviese un día discreto y llegase al descanso sin haber anotado. Los visitantes disfrutaron del capitán, Grimau, que había mareado sin piedad a Tripkovic en el inicio y que sacaba partido a las transiciones y contraataques. Y el Barça sin desgastarse (ni despistarse) fue ampliando poco a poco su renta con mención especial para el epílogo de Morris e Ingles. Unicaja llegó a ceder por un máximo de 34 puntos y el público del Martín Carpena despidió con bastantes pitos a su equipo, vencido en Málaga en cinco de sus seis últimos encuentros de playoff ante el Barça, que ha alcanzado las semifinales por la vía rápido, yendo de menos a mucho más.

UNICAJA 52 (6+14+18+14): Blakney (8), Fitch (5), Carlos Jiménez (3), Freeland (14), Archibald (5) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (5), Tripkovic (4), Garbajosa (3), McIntyre (3), Sinanovic y Blanco (2). BARÇA 84 (17+17+26+24): Sada (2), Navarro (5), Anderson (5), Lorbek (12), Fran Vázquez (6) -quinteto inicial-, Rubio (3), Lakovic, Perovic (8), Ingles (8), Ndong (10), Morris (13) y Grimau (12). Árbitros: José Antonio Martín Bertrán, Juan Carlos García González y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

viernes, 11 de febrero de 2011

Huertas destapa su mejor esencia para desilusionar a su ex equipo y un extraordinario Vasileiadis

Huertas lanza ante Banic -EFE.
El público, puesto en pie y de acuerdo, le pedía que no se moviese de Bilbao, que había cosas más grandes que el lugar de trabajo como el cariño de una afición agradecida y emocionada por una temporada de ensueño de su equipo, cerrada con la eliminación en el primer cruce de la Liga ACB de su historia ante un Barça al que había eliminado en Copa. Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983) respondió a la petición y al reconocimiento con aplausos y lágrimas, asumiendo que lo que le pedían iba a ser imposible, que no podía continuar jugando en Bilbao y se fue al Gmac Bologna. Algo más de dos años y medio después Huertas frustró y desilusionó a esa afición que tanto le aprecia destapando su mejor versión (18 puntos, 5/6 en tiros, 10 asistencias, 29 de valoración) en un encuentro impagable por tensión, emoción y coraje, tanto del grande como del pequeño, que fue muy grande (remontó 15 puntos en contra) y tuvo en Kostas Vasileiadis (Salónica, Grecia, 1984) a un tirador infalible con 31 puntos y que llegó a encadenar cinco triples sin fallo (7/12). Pero falló el antepenúltimo y el penúltimo intento de triple, y poco antes y poco después de dichos errores (hablamos del minuto final) surgió Huertas. Primeras para anotar una bomba, después para asistir a su mejor aliado Barac (18 puntos) y tercero, claro, para marcarse la enésima entrada ante una multitud de rivales. El triple de Vasileiadis a 1’5 segundos puso emoción (75-74) y Banic cometió falta personal sobre Ribas, que metió el primero y falló porque quiso el segundo. El propio Banic lanzó un triple imposible que… tocó el aro. Huertas respiró hondo y gritó de rabia: el Caja Laboral venció por 76-74 y se clasificó para semifinales de la Copa (su rival será el Barça o el DKV Joventut). Hay pocos jugadores como él que se sientan tan cómodos y seguros como él en los momentos dramáticos. Es un seguro de vida. 

El base brasileño lo había definido muy bien antes del encuentro: “Esta noche se prepara una auténtica batalla”. Ése era el final de su definición de un derbi como el que iba a acontecer, una cita que los jugadores salgan “más aguerridos y con más ganas”. Se cumplieron sus palabras desde el primer instantes, con dos equipos parejos desde la línea de tres e igualados en los primeros minutos, pese al 5-0 inicial. San Emeterio anotaba y Huertas manejaba a su antojo el partido ante un Jackson, siempre con bastantes más revoluciones que el resto, para lo bueno y lo malo. Es una locomotora. El base estadounidense resultó más una carga que otra cosa en los primeros tres cuartos, en los que sólo anotó dos tiros libres, y se unió a Vasileiadis en el último con nueve puntos que a punto estuvieron de servir para dar la victoria a su equipo. Mumbrú y Hervelle destacaron tanto al inicio como fueron irrelevantes tras la segunda parte.

Los buenos deseos de Rakocevic

Sólo Vasileiadis estuvo siempre en el Bizkaia Bilbao Básket, que cedió seis puntos en el inicio del segundo cuarto sorprendido por Huertas y Batista, certero para anotar dos canastas al límite (la primera, en la última acción del primer cuarto). Igor Rakocevic, desde estuviese, deseaba lo mejor para el Caja Laboral desde su Twitter: Suerte @Baskonia!!!!!! Seis puntos de admiración son muchos, pero bien pudieron describir la irrupción de Vasileiadis, pelo estirado para arriba, con cinco puntos en un momento para empatar a 30, sin Huertas ni Mumbrú y Hervelle en la pista.

El Caja Laboral no se incomodó y a pesar de Huertas perdió los nervios y se ganó una técnica más que merecida apretó de nuevo el acelerador y se marchó al descanso 43-36 por delante. Una suficiencia que repitió al inicio del tercer cuarto hasta alcanzar los 15 puntos de ventaja (55-40 a los 24m 08s). Tres de las cuatro canastas en juego en ese período habían partido de la mano de Huertas, inmenso como cartero. Como desatascador surgió Vasileiadis para empezar a hacer soñar a su equipo. E incluso acabó el penúltimo cuarto con un triplazo desde su cancha que tocó al tablero y entró. Un tirador tenaz y convencido de sus posibilidades. Los árbitros vieron repetido una y otra vez la acción (muy clara: tiró a falta de 1’8 segundos). 58-51.

La  acción convenció de sus posibilidades al conjunto de Katsikaris y desconcertó al Caja Laboral, que regaló muchas pelotas, hasta tres consecutivas en un momento. Incluso Huertas se contagió de ese desacierto. Sólo Barac conseguía anotar ante un Caja Laboral en el que sus jugadores parecían tener jabón en las manos ante un Vasileiadis que metió dos triples en un minuto para poner a su equipo por primera vez por delante (65-66 a 4m 16s). Pero su proeza y del Bizkaia Bilbao Básket se topó con Huertas, que destapó su mejor esencia ante su ex equipo. Nunca falla en ese tipo de situaciones. No tiene precio.

CAJA LABORAL 76 (24+19+15+18): Huertas (18), Oleson (0), San Emeterio (15), Teletovic (13) y Barac (18) -quinteto inicial-, Bjelica, Batista (8), Sow, Logan (3) y Ribas (1). BIZKAIA BILBAO BÁSKET 74 (20+16+18+23): Jackson (9), Warren (8), Mumbrú (12), Hernández-Sonseca (0) y Hervelle (10) -quinteto inicial- Blums, Mavroeidis (4), Banic, Vasileiadis (31) y Fisher. Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Guirao.