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martes, 14 de junio de 2011

Sada rema y Navarro remata en un Barça que completa el triplete ACB ante el Bizkaia Bilbao

Navarro y Grimau levantan la copa de la Liga ACB -EFE.
Definir aquello que te apasiona, lo que te pone la piel de gallina no resulta nada sencillo. Da la sensación que uno se queda corto en el discurso, que quizás exagera o que utiliza demasiados gestos y onomatopeyas. Víctor Sada (Badalona, 1984) es un apasionado del baloncesto, herencia de su padre, que también fue base del Barça, de sus hermanos mayores y un fuerte vínculo con su pareja. "Es un trabajo que me encanta, vivo por el baloncesto", relata Sada, que disfruta en cada acción y a veces parece más un superhéroe sin capa. Suple la diferencia de altura con los pívots con muelles en las piernas y desquicia a quien defiende. Es incansable y uno de sus objetivos es ver "sonreírles". Con su entrega, Sada dignifica el deporte y es todo un ejemplo para un equipo ejemplar como el Barça de Xavi Pascual, que en su primera oportunidad para ganar la Liga no falló, venciendo por 55-64 ante un Bizkaia Bilbao Basket fundido con un parcial de 4-14. Juan Carlos Navarro aportó un dos más uno en ese tanteo. La Bomba había explotado en el instante adecuado del partido anotando el primer triple de los azulgrana, después de los diez fallos precedentes. La puntería de Navarro fue clave y por eso se llevó el MVP de la final, el segundo de su carrera, con lo que igualó a Arbydas Sabonis. Un  reconocimiento individual que bien pudo recaer en Sada (seis puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias), fundamental en las eliminatorias por el título que el Barça ha saldado sin ninguna derrota. Todo para ganar la 16ª Liga del club y completar el triplete ACB tras la Supercopa y la Copa. Sólo la Euroliga se le ha resistido a los azulgrana.

El Bizkaia Bilbao tenía "la ilusión" de regresar al Palau para jugar un quinto partido. Lo dijo el capitán Paco Vázquez segundos antes de que el Barça levantase el trofeo. Un momento compartido por los capitanes Grimau y Navarro. En la instantánea, como sucedió después en el vestuario, no faltó la camiseta con el 32 y el apellido del gran ausente, Mickeal, que lucha por recuperarse de un tromboembolismo pulmonar. La baja del estadounidense es uno de los grandes contratiempos que ha tenido Pascual, que no ha podido contar con su plantilla al completo. Por eso el técnico cree que éste es su título "más importante, el más difícil". Entre las dificultades entra también el irregular curso de Ricky Rubio, que jugó seguramente su último partido con el Barça, antes de irse a la NBA. Al base sólo le faltaba un título de clubs, la Liga. Ya lo tiene.

Gran inicio de Mumbrú

No se lo puso nada sencillo el Bizkaia Bilbao a los azulgrana. Conmovidos por el apoyo de su público, el conjunto de Katsikaris resultó un rival a la altura de las circunstancias y puso en jaque al Barça. Para empezar, con una puesta en escena destacable, llevándose el primer cuarto por 19-12 y con un Mumbrú omnipresente, tan certero para acumular nueve puntos de ese parcial como para cargarse con dos personales. Miribilla no estuvo nada de acuerdo con el criterio arbitral y pitó especialmente a Navarro, al que invitó en repetidas ocasiones a pasar por el teatro. La Bomba fue quien rompió una nefasta racha de su equipo con los triples y con la aportación de Ndong y de Ingles, muy notable, capaz de meter canastas inverorísimes: 29-30 al descanso.

La virtud del Barça es que sabe encontrar casi siempre lo que le falta, que si no aparece un jugador surge otro y que pule los errores, y afila la puntería sobre la marcha. Así que empezó el tercer cuarto con tres triples sin fallo. El último de Navarro y el primero de Lorbek, fundamental y oportuno, en las dosis adecuadas, en estos playoffs (33-41 a los 22m 55s). Más inestable ha sido el anotador del medio, Anderson, incapaz de aparcar sin personales infantiles, que han minimizado su contribución anotador. Cometido en el que se echó en falta en los dos partidos anteriores a Jackson, que anotó seis puntos consecutivos y relanzó al Bizkaia Bilbao, que con Fisher y Banic se puso un punto por delante a 7m 58s (51-50).

Dio el paso el Barça y se paralizó el rival, condicionado por su inferioridad en el rebote (29 por 43): el Bizkaia Bilbao perdió tino y fiabilidad. Mumbrú ya no era infalible y Vázquez le rebañaba una canasta, mientras Ingles anotaba desde el suelo. Hervelle no completaba un dos más uno y Navarro doblaba la pelota para Lorbek, que no perdonaba. La final estaba ya sentenciada. "Esto no es fácil de hacer", reconoció Navarro: "Hemos dado el tipo, hemos tenido mucha cabeza". Palabras de La Bomba, que recibió un día después un par de regalos por su 31º aniversario: su sexta Liga ACB y su segundo MVP de la final. Un premio que bien mereció alguien que se preocupa por la felicidad de sus compañeros. Un currante como Sada, que se ha ganado un puesto en el Eurobásket.     

BIZKAIA BILBAO BASKET 55 (19+10+18+8): Jackson (8), Blums (5), Mumbrú (14), Hervelle (8) y Mavroeidis –quinteto inicial–; Warren (4), Vasileiadis (5), Fischer (5) y Banic (6). BARÇA 64 (12+18+18+16): Sada (6), Navarro (16), Anderson (10), Lorbek (7) y Perovic (2) –quinteto inicial–, Ricky Rubio, Lakovic, Ingles (6), Grimau (2), Morris (2), Vázquez (4) y Ndong (9). Árbitros: Arteaga, Pérez Pizarro y Conde. Sin eliminados.

sábado, 11 de junio de 2011

Lorbek y Navarro rescatan al Barça ante un Bizkaia Bilbao persistente (74-67)

Navarro celebra eufórico el triple decisivo ante Vasileiadis - ACB Photo.
Reconoce que últimamente no se está sintiendo "del todo cómodo" tirando, pero que independientemente de sus porcentajes no deja de intentarlo. "Sigo igual", dice Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980), relajado, con un polo azul y los brazos cruzados. Hace algo más de un cuarto de hora La Bomba aparcó su falta de acierto (4/13, esta vez) para marcarse un triple sensacional desde 8 metros, a un minuto y ante Vasileiadis, principal reclamo de un Bilbao Basket Basket persistente hasta el final. Navarro anotó siete puntos en el tramo final como Lorbek, contribución fundamental para que los azulgrana volviesen a ganar (74-67) y estén a un triunfo de ser campeones de la Liga ACB. Pudo ser el último partido en el Palau de Ricky antes de su presumible marcha a la NBA.

El triplazo de Navarro acabó por tranquilizar a un Barça muy exigido por un Bizkaia Bilbao en un duelo de alto voltaje, el "más duro a nivel de contactos" de cuantos ha dirigido Pascual en su etapa como entrenador azulgrana: "casi todas las acciones eran punibles". Un encuentro dramático sentenciado con una jugada al alcance de pocos. "Si Juan Carlos tiene que meter ese canastón que ha metido para ganarnos, estamos contentos. Contentos no, pero... perdemos bien", razonó Katsikaris, más satisfecho con su equipo que en el partido anterior, pues los visitantes cargaron mucho mejor el rebote (40 por 36 del Barça) y sus altibajos no fueron tan irreparables.

Sada, maravilloso

Navarro comenzó efectivo un encuentro al que a ambos equipos les costó entrar: pesaban más las defensas que la puntería y Sada, maravilloso en estos playoffs y durante parte de la temporada -"él nos ha guiado por el buen camino", le elogió Pascual-, era capaz de frustrar a un pívot como Mavroeidis o de colocarle un tapón a Vasileiadis, muy acelerado nada más salir, con muchas prisas: lanzó un triple y se fue corriendo de espaldas mientras veía la trayectoria. El griego falló y pidió insistentemente la pelota para lanzar de nuevo e intentó un alley-hoop no buscado por el lanzador. El tiempo de Vasileiadis llegaría después, en el último cuarto, cuando anotó 12 de sus 15 puntos y encadenó dos triples seguidos. En ambas ocasiones encontró respuesta en Lorbek, poco relevante hasta entonces y oportuno en esos instantes decisivos, como Navarro.  

Quienes nunca encontraron su momento y rindieron muy por debajo de sus posibilidades fueron Jackson (0/3), anulado por Sada otra vez, y Banic (1/5, tres puntos), que tuvo sus más y sus menos con Morris en la pista y en el túnel de vestuarios una vez acabó el partido. Blums fue quien más insistó y sostuvo a su equipo al principio junto con Hervelle. Al descanso casi se calcó el resultado del primer partido de la final (43-31 entonces, 40-31 en esta ocasión). Los azulgrana encadenaron tres triples, Ingles se movió como una culebra y Vázquez se gustó machacando. El Barça era más pillo y Morris hizo una asistencia larga para Ricky nada más anotar Mumbrú un tiro libre (la suerte prohibida para el Bizkaia Bilbao en la primera parte, 7/14). Una jugada clásica del grupo de Pascual. 

La gran diferencia con el partido anterior fue que el Barça nunca tuvo ventajas tan salvajes (la máxima, 52-38 a los 27m 46s). Y la coincidencia, que los visitantes lo bordaron otra vez en el tramo final y fueron rebajando la distancia hasta los cuatro puntos con Vasileiadis espléndido y complicando las cosas mucho a un Barça rescatado por Lorbek y Navarro, que abrió los brazos de alivio y rabia tras su triple. Una jugada que bien resume las dificultades que tuvieron los azulgrana para volver a vencer a un Bilbao Basket persistente y orgulloso. "Este equipo tiene gasolina y mucha fe", sentenció Katiskaris. 
   
BARÇA 74 (14+26+14+20): Sada (5), Navarro (20), Anderson (9), Lorbek (9) y Perovic (1) -quinteto-, Grimau (2), Ricky Rubio (3), Ndong (2), Morris (3), Lakovic (2), Vázquez (8) e Ingles (10). BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (11+20+9+27): Jakson, Warren, Mumbrú (12), Hervelle (8) y Mavroeidis (6) -quinteto inicial- Blums (15), Vasileiadis (15), Fischer (8), Banic (3) y Paco Vázquez. Árbitros: Martín Bertrán, García Ortíz y García González. Eliminaron por cinco faltas personales a Grimau (min.36).

miércoles, 1 de junio de 2011

Venganza azulgrana en Vitoria para plantarse en la final a la primera oportunidad (61-71)

Navarro y Batista pelean por un rebote -EFE.

Ante el mínimo amago de relajación, apatía o euforia Xavi Pascual no ha dejado de recordar a sus jugadores qué sucedió en la final de la Liga ACB, cuando el equipo, después de llevarse todos los títulos en juego incluida la Copa y la Euroliga, perdió por 0-3 jugando el peor baloncesto del año ante un Caja Laboral con menos armario, pero mejores formas. En Vitoria el dos más uno de San Emeterio es una imagen imborrable, pero P; para Pascual y los suyos, un bajón y un golpe de atención. La clasificación de la fase regular y la resolución de los cuartos permitió a los azulgrana tener la oportunidad de vengarse deportivamente de aquella debacle. Y lo logró venciendo también el tercer partido de semifinales por 61-71, con lo que ya son son finalistas de la Liga por quinta temporada consecutiva y esperan rival, que saldrá del otro cruce, de momento dominado 1-2 por el Bizkaia Bilbao Basket.

Todos los jugadores se sienten partícipes del proyecto y aceptan su cometido. Ése es el gran legado del técnico del Barça, capaz de mantener la tensión competitiva del grupo y que cada uno asuma su papel. Pascual es un tremendo gestor de personas, como demostró Lakovic en el segundo partido Lakovic, cuando jugó de maravilla a pesar de no haber disputado minuto alguno en el encuentro anterior y como corroboró en la tercera cita Vázquez (llevaba 12 minutos en el cruce). El pívot gallego resultó fundamental en el último tramo Hizo de todo: le dio tiempo a ponerle un tapón a Teletovic muy apagado, provocar la quinta personal de Barac, coger otro rebote, ponerle otra una chapa a San Emeterio... A Vázquez sólo le paró una caída capturando un nuevo rechace: cayó de espaldas y se quedó sin aire. Fue un susto.  

Huertas y Teletovic, desconocidos

Vázquez impidió la reacción del Caja Laboral, muy meritorio porque dos de sus cuatro mejores jugadores tuvieron una jornada para olvidar. Huertas estuvo errático en el tiro (3/11) y precipitado en la dirección, mientras que Teletovic (3/10) estaba en territorio desconocido, pero no en la pista: tan sólo intentó tres triples y se mostró tan vulnerable como indeciso, justo lo que es realmente, un jugador versátil y directo que no se anda con rodeos. El bosnio se disipó ya en el primer cuarto (16-20), cuando metió metió siete de los primeros nueve puntos de su equipo, exacto balance que Navarro para el Barça. Ambos no volvieron a anotar hasta los últimos segundos del tercer cuarto. Teletovic con una canasta y fallando el tiro adicional y La Bomba, sobre la bocina, y con la izquierda. El bosnio ya no volvió a sumar y Navarro, en cambio, surgió con otra bomba fantástica y dos tiros libres en el último parcial de 0-7, tras la última canasta de Ribas en su mejor partido de la eliminatoria. El ex jugador del DKV Joventut se quedó solo en su intento de remontar el partido, como ya le había sucedido antes a San Emeterio. 

Ivanovic se marchó rápido al vestuario y con la sensación de que su segunda etapa en Vitoria puede haberse agotado. En los mentideros se habla de que Huertas podría tener ofertas importantes, otro caso es que el Caja Laboral se permita prescindir de un jugador así. Menos contentos están con Batista, minúsculo en los playoffs, puro recambio de Barac, al que esta vez le lastraron las faltas. Nada que ver con la aportación de sus homólogos en el Barça, pues tanto Ndong como Perovic cuajaron un partido regular. Ambos buscaron sus propias canastas y aprovecharon las facilitadas por sus compañeros.
 
Siempre que el Caja Laboral se acercaba en el marcador le sucedió algo y siempre negativo. En la réplica nunca faltó San Emeterio, el emblema del grupo, el jugador para todo de perfil humilde y de recursos de estrella. Con cuatro de sus acciones redujo dos veces la diferencia a cuatro puntos y otras dos a cinco. El problema es que no hubo quien le ayudase en su empresa y los azulgrana acabaron por responder con Lorbek, de nuevo enchufado sobre todo al principio, con Perovic o con Ricky. Siempre con Sada, el máximo reboteador de su equipo con siete capturas y el ejemplo a seguir para el resto: no tiene precio.

CAJA LABORAL 61 (16+15+15+15): Huertas (8), Oleson, San Emeterio (14), Teletovic (9) y Barac (8) -quinto cinco inicial-, Ribas (10), Palacio (3), Batista (4), Logan (3) y Dragicevic (2). BARÇA 71 (20+15+17+18): Sada, Navarro (13), Anderson (12), Lorbek (9) y Perovic (10) -quinteto inicial-, Ricky Rubio (7), Grimau (2), Vázquez (7), Lakovic (3), Morris y Ndong (8). Árbitros: Arteaga, Bultó, Peruga. Eliminado Barac (m. 37).

martes, 31 de mayo de 2011

Apagado Llull, luminoso el Bizkaia Bilbao Basket de Hervelle (68-51)

Tomic y Hervelle luchan por un rebote - EFE.


Desde que comenzaron los playoffs el Madrid ha sido el equipo de Sergio Llull, el jugador más en forma del grupo y el único capaz de no esconderse nunca suceda cuanto suceda. Hasta ahora el base menorquín había sido el máximo anotador de todos los partidos por el título de su equipo, que durante mucho tiempo parecía reducirse a él. Apagado Llull, cargado pronto de personales y siempre bien defendido por Warren o Blums, el Madrid padileció pese a la mejor versión del otro Sergio, Rodríguez. El conjunto de Molin es ahora mismo un equipo desaprovechado, anárquico y con un único jugador solvente. Todo lo contrario que el Bizkaia Bilbao Basket, centrado ante un sueño inimaginable antes de comenzar la temporada, ni tan siquiera después del sorteo de cruces: jugar la final de la Liga ACB. El conjunto de Fotis Katsikaris está a victoria de esa proeza después de ridiculizar al Madrid por el marcador (68-51), pero sobre todo por compromiso, ilusión y espíritu. Valores que reunió el Bizkaia Bilbao Basket, un equipo con menos nombres, pero engrandecido ante un público agradecido por hacerles soñar. Una grada que volvió a cantarle a Hervelle eso que tan bien suena de ¡MVP! El ala-pívot belga, despreciado en la capital por Messina, es el exponente del conjunto vasco, gobernado por el delicioso Jackson, trabajado por Banic y certero por Blums y Vasileiadis.

En un Bilbao Arena tan entusiasta como su equipo, sólo los locales fuvieron un discurso serio, constante y coral. La realización del partido, siempre pendiente de la voz de la grada, rescató, entre otras, una frase del año pasado de Katsikaris: "Tenemos que sufrir juntos para ser grandes algún día". Ésa es la línea marcada por un club con poco recorrido (nació en 2000), pero que su cuarta temporada en ACB jugó los playoffs ante el Barça. Ahora domina tiene un balance de 1-2 en semifinales a su favor ante un Madrid debilitado desde el primer momento y que alcanzó el descanso con 21 puntos en su haber y sólo ocho canastas en juego.

Surge Sergio Rodríguez

Las personales de Llull habían resaltado la dependencia que tiene el equipo de su líder, por mucho que ya había surgido la figura discontinua de Sergio Rodríguez, el antídoto que encontró Molin para parar a un Jackson que estaba haciendo del partido un espectáculo personal y de su equipo, la combinación perfecta. Hervelle estaba al quite en cualquier rebote (44 de los locales por los 29 visitantes) y Blums y Mumbrú tenían puntería, tanto como para que el Bizkaia Bilbao Basket obtuviese un parcial de 13-0 (19-7 a los 6m 36s). El mencionado Rodríguez rebajó las diferencias con su velocidad y penetraciones, justo lo que apenas pudo hacer su equipo, enredado ante las defensas -la zonal funcionó de maravilla- planteadas por Katsikaris, que perpretó una tela perfecta. Los pívots blancos tiraban lejos y mal (aportaron entre todos 12 puntos) y los exteriores tuvieron un día para olvidar: 2/15 en triples. Blums ya superó solo dicha la marca (4/7) y el Bizkaia Bilbao Basket, que lanzó 17 veces más a canasta, alcanzó un gran 10/25.

La fe de Rodríguez y algunas actuaciones puntuales de Suárez -sigue desconocido desde que Messina se fue-, Tomic y Llull sostuvieron al Madrid a pesar de todo para llegar al último cuarto ocho por debajo, aunque contabilizara 10 rebotes menos. Y ése fue el límite del conjunto blanco, destrozado por la hiperactividad de Jackson, el trabajo incansable de Banic bajo los aros y los triples. Los locales rondaron la veintena de puntos de renta, hasta alcanzarla en el último minuto por medio de Warren. Poco antes Rodríguez había tenido que irse al banquillo tras cometer la cuarta personal y recibió una antideportida (compartida) con Banic, al que se encaró. El concurso del canario resultó insuficiente -en un equipo poco aprovechado, Begic sólo saltó a la pista cuando a Fischer se le salió una lentilla- ante un Bizkaia Bilbao Basket fantástico. "Hemos luchado como un equipo, hacemos trabajo en equipo", valoró Banic: "Somos un club que sueña mucho y seguiremos luchando por ese sueño".   
BIZKAIA BILBAO BASKET 68 (22+11+15+20): Jackson (8), Blums (12), Mumbrú (8), Banic (13) y Mavroeidis (5) -quinteto inicial-, Fisher (3), Warren (2), Vasileiadis (8), Hervelle (9) y Vázquez. MADRID 51 (13+8+19+11): Prigioni, Llull (7), Suárez (5), Reyes (3) y Tomic (6) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (18), Tucker (2), Mirotic (4), Fisher (3) y Begic (3). Árbitros: Amorós, Pérez Pérez y Jiménez. Descalificado por personales Sergio Rodríguez (min. 40).

domingo, 29 de mayo de 2011

Sada y Lakovic torturan a un Caja Laboral sin banquillo (78-62)

Sada, lanzado, supera a Huertas y Teletovic -EFE.

Aparece recién duchado y con un libro bajo el brazo, Todo lo que muere, John Connolly, del que lleva leída una cuarta parte. Un relato de investigación protagonizado por un inspector del Departamiento de Policía de Nueva York al que le han asesinado a su mujer y a su hija. Víctor Sada (Badalona, 1984) es un gran lector. De hecho, el base es como un libro abierto en cuanto a compromiso y dedicación, un jugador que ocupa pocos titulares y sobre el que se explican los éxitos del Barça. Sada repartió cinco asistencias, cogió siete rebotes y aportó ocho puntos para torturar, junto a un Jaka Lakovic (11 puntos) que no había jugado en el primer partido, a un Caja Laboral sin banquillo, pues los suplentes aportaron únicamente siete tantos (78-62). Los azulgrana se colocan, por tanto, 2-0 en la serie y podrían clasificarse para la final de la Liga ACB si ganasen el miércoles en el Buesa Arena.

Como en el encuentro anterior Sada volvió a ser titular y atosigó lo suficiente tanto a Huertas, más discontinuo, como a San Emeterio, recuperado para la causa después de dos partidos flojos ante los azulgrana y de fallar tres de cuatro en tiros libres en la primera parte. Sada fue un jugador total: defendió, dirigió, reboteó y anotó. Menos participativo, pro muy centrado en defensa, estuvo Ricky, tímido en el tiro, pero descarado para malbaratar varios ataques del Caja Laboral, lastrado otra vez en su déficit en rebotes, pues caputó 23 por los 31 del Barça y sólo cogió uno ofensivo en los primeros dos cuartos. "No nos han cogido demasiados, pero sí muy importantes", reconoció Dusko Ivanovic, que se mostró convencido de encontrar la "manera" de ganarle al Barça. No soltó prenda ante la insistencia de otros periodistas.   

Palacio y Dragicevic, intrascendentes

Empezó el Barça muy acertado con sus exteriores: con Navarro y Ricky certeros en los triples, Anderson como matador y Grimau como una culebra. La respuesta de los visitantes también corría a cargo de jugadores de esa línea: Oleson, que no anotó ni un punto en el primer partido (sólo lanzó una vez) y sobre todo Huertas, que paró drásticamente su producción tras el primer cuarto. Su sustituto, Palacio, es la antítesis: favorece el juego estático, más lento y previsible es más pesado. La repercusión del base de Los Ángeles es tan poco relevante como la de Dragicevic como recambio de Barac y Batista, al que Ivanovic rara vez hace coincidir en la pista.

Hizo un amago de escaparse el Caja Laboral con 16-19, y fue entonces cuando debutó en la serie Lakovic, al que nadie negar en el tiempo que lleva en Barcelona que sabe asumir el rol que le da el entrenador. Estuvo muy ágil y valiente en las penetraciones el esloveno y entre él, Sada y un par de tiros libres de Navarro el Barça se marchó al descanso con un colchón importante (37-28). La Bomba estuvo más discreto que otras veces con nueve puntos (2/6). "Juan Carlos es el jugador eje que entiende cuando le toca y cuando debe ceder protagonismo a sus compañeros", le elogió Pascual, que también supo reconocer la importancia de Sada -"están jugando extraordinariamente bien"- o de Lakovic -"nos ha dado otra cosa"-.

La confesión de Teletovic

Fundamental en el primer encuentro, Lorbek entró poco en juego y, de hecho, no llegó a lanzar en toda la primera parte, tampoco resultó tan decisivo Ndong como en el partido anterior. "No hemos sabido defender a aquellos que no esperábamos que anotasen tanto", confesó en el túnel de vestuarios Teletovic, menos suelto y con más dificultades para tirar triples, por mucho que su mérito sea meterlo en posiciones forzadas y con los brazos del defensor en el cogote. Los azulgrana impidieron al Caja Laboral probar esa suerte, una de sus virtudes, y los visitantes sólo lanzaron once, de los que metieron tres.

La eclosión de San Emeterio en el tercer cuarto -"me he sentido mejor, pero intento no perder la confianza nunca"- reactivó al conjunto de Ivanovic, impulsado por la contundencia de Barac (53-49 a 8m 58s). Fue entonces cuando volvieron a  surgir tanto Lakovic como Sada, a los que se añadió un Perovic inmenso en el tramo final. Los últimos puntos de San Emeterio tan sólo sirvieron para que la diferencia fuese menor y Lakovic, muy satisfecho, se quedó botando en la última posesión. En menos de 48 horas había pasado de mero espectador a jugador fundamental. "Son ellos (los jugadores) los que hacen las cosas y ahora están en un buen momento", dijo Pascual. Todos suman: filosofía Barça, da igual el deporte que sea.
BARÇA 78 (18+19+16+25): Sada (8), Navarro (9), Anderson (12), Lorbek (3) y Perovic (9) -quinteto inicial-, Ricky Rubio (5), Morris (5), Ndong (4), Grimau (6), Lakovic (11), Vázquez (4) e Ingles (2). CAJA LABORAL 62 (19+10+18+15): Huertas (9), San Emeterio (14), Oleson (9), Teletovic (10) y Barac (13) -quinteto inicial-, Ribas (3), Palacio, Dragicevic, Batista (2) y Logan (2). Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, José Ramón García, García Ortíz y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

sábado, 28 de mayo de 2011

Llull vuelve a exhibirse para adelantar al Madrid ante el Bizkaia Bilbao Basket (78-67)

Llull intenta avanzar ante Blums -EFE.

No es muy dado a dar titulares ni a extender demasiado con los medios de comunicación. Ante un micrófono suele ser concreto y mirar al horizonte más que a quien pregunta. Sergio Llull no se siente cómodo rodeado de cámaras ni hablando de sí mismo, aunque nunca tiene un discurso artificial, sino crítico y ambicioso. "Después de la lesión me ha costado recuperarme", reconoció Llull en  Teledeporte, "y ahora estoy al 100%". Lo demostró en cuartos de final ante el Baloncesto Fuenlabrada y lo corroboró con 20 puntos en el primer partido de semifinales ante un combativo Bizkaia Bilbao Basket (78-67). Los visitantes se pusieron a dos puntos a seis minutos del final, pero entre Llull, que le sacó una antideportiva a Vasileiadis, y Tucker y Tomic resolvieron el partido.

Mumbrú, Mavroeidis y Banic supieron hacer reaccionar al conjunto de Fotios Katsikaris, negado en laprimera parte (27 puntos) por la baja aportación de Jackson, uno de los bases más eléctricos de la competición. Un triple de Llull sobre la bocina y otro de Tucker pusieron al Madrid con su mayor ventaja (55-43 a los 27m 52s), pero Vasileiadis y sobre todo Banic se resistieron, tanto como para ponerse 63-61 a 5m 40s del final. La réplica de Tomic, Tucker y Llull resultó inmediata y el Bizkaia Bilbao Basket tuvo que hacerse a la idea que ya no podría opositar por el partido, aunque no bajase los brazos en ningún momento. Los vascos no figura en las quinielas de semifinalistas, pero han llegado al penúltimo paso antes de la final después de ganar los dos partidos ante el equipo el que mejor progresión había experimentado desde que el fichaje de Pesic y la destitución de Hussein. "Nos han puesto las cosas difíciles", reconoció Llull.

MADRID 78 (18+19+19+22): Prigioni (4), Llull (20), Carlos Suárez (8), Reyes (5) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Fischer (4), Tucker (11), Sergio Rodríguez (6), Mirotic (5) y Velickovic. BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (15+14+19+19): Jackson (6), Warren (2), Mumbrú (9), Mavroeidis (10) Y Banic (18) -quinteto inicial-, Hervelle (2), Vasileiadis (16), Blums (2) y Fisher (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Guirao.

viernes, 27 de mayo de 2011

Reman los pívots, rematan los exteriores (86-71)

Morris pugna por un balón ante San Emeterio - EFE.
Vuelve a tenir muy buena pinta el Barça, recuperado de su doloroso traspiés en la Euroliga y entero en la pista, compacto incluso cuando no hace las cosas del todo bien. Los azulgrana fueron vulnerables en la primera parte, cuando una y otra vez tropezaron con las mismas jugadas: el bloqueo y continuación de un excelente Marcelinho Huertas para sus pívots y los triples. Pero el Barça no perdió la compostura gracias a su juego interior y remontó y remató el partido en un tercer cuarto muy bien jugado en defensa (32-20) y resuelto por los exteriores ante un Caja Laboral reducido a cuatro jugadores, que anotaron el 80% de los puntos. Los azulgrana, vencedores por 86-71 y muy superiores en rebotes (38 por 21) en un Palau a media entrada, se adelantan 1-0 en la serie de semifinales, cuyo segundo episodio será este domingo en un horario poco adecuado para un evento de este tipo (Esport 3, 12.30 horas). 

El Barça parece haber llegado a las eliminatorias por el título de la Liga convencido y más estable. Incluso algunos jugadores están mostrando su mejor versión del curso, sobre todo Lorbek y Ndong, capitales hasta el descanso. El pívot esloveno fue el reclamo en ataque más buscado al principio, metiendo nueve de los 15 puntos de su equipo y contabilizando casi la mitad de los tiros de los locales en un primer cuarto desequilibrado al final por un jugador tan imprescindible para su equipo como Huertas, dominador en ese momento del tempo del partido. Su compañero Milton Palacio, que vive su segunda etapa en Vitoria, sólo está para darle descanso.  

Teletovic, enchufado

Huertas era el guía del Caja Laboral, Barac, la maza casi infalible (7/9) y Teletovic,  un mago capaz de meter triples inverosímiles defendido al límite. ¿Cuál es el secreto de su acierto en situaciones extremas? "Tirando, si no tiras no metes", simplificó el ala-pívot bosnio en el túnel de vestuarios con los cascos puestos y la bolsa de equipaje en la mano. Teletovic fue el máximo anotador del partido con 23 puntos y es quien más tantos acumula en los playoff con 62: promedia, por tanto, más de 20 por encuentro.

Los azulgrana supieron sobrevivir a los momentos de dominio de los visitantes gracias especialmente a Ndong, al que en los últimos encuentros se le resbalaba la pelota y ahora machaca y resuelve con plasticidad. Morris y Ndong replicaron al Caja Laboral, que se escapó de nuevo, esta vez con su máxima renta, ocho puntos (30-38 a los 17m 27s) , entre otras, con la única canasta (de dos) de San Emeterio, el MVP de la Liga regular, testimonial con su segunda peor contribución de la temporada. Sólo había anotado menos en la jornada 22, también en el Palau. Entonces ni siquiera sumó un punto.  

Segunda peor anotación de San Eme 

"No se puede jugar bien siempre", dijo San Emeterio después, "sólo me he perdido un entrenamiento una mañana. No hay excusas". Rodeado de grabadoras, libretas y una cámara de ETB, el jugador no dejaba de apretar una botella de agua medio vacía. Estaba tenso. Quizás recordaba cómo había remontado el Barça, que redujo diferencias al descanso con una bomba de Navarro y un alley hoop de Ndong y cómo entre el propio Navarro y Anderson se repartieron 17 puntos en el tercer cuarto y Lorbek encadenó dos triples seguidos para perpretar un parcial de 30-20 con el que sentenciar el partido. 

Anderson venía de haber fallado sus seis lanzamientos en la primera parte. Huertas, incansable, se quedaba solo las réplicas y los azulgrana ya no bajaron de los diez puntos de margen. Ricky estaba nervioso e impreciso, al contrario de Sada, comnipresente, capaz de robarle la pelota en el salto a Barac cuando éste estaba dispuesto a completar un alley hoop. La respuesta de los azulgrana fue concretar esa jugada entre Grimau y Ndong. 

Ivanovic y Freud

Huertas se jugó las últimas acciones del Caja Laboral, pero sólo completó una, mientras Anderson y Navarro continuaban imparables. ¿Hay tanta diferencia entre un equipo y otro? "Hay una frase de Sigmund Freud que dice que la realidad no corresponde a la verdad", respondió, filosófico Dusko Ivanovic, "y muchas veces la verdad no es real". El técnico montegrino reconoció que no habían salido lo suficientemente agresivos en el tercer cuarto. Más contundente fue Teletovic: "Da igual que hagas en ataque. Si no defiendes no puedes ganar al Barça...".

BARÇA 86 (18+22+32+14): Sada (6), Navarro (17), Perovic (4), Lorbek (17) y Anderson (17) -equipo inicial-, Ricky Rubio, Vázquez (3), Ingles, Ndong (17), Morris (3) y Grimau (2). CAJA LABORAL 71 (19+22+20+10): Huertas (17), Teletovic (23), San Emeterio (2), Oleson (-), Barac (17) -equipo inicial-, Ribas (5), Palacio, Logan (3), Batista (4) y Dragicevic. Árbitros: Daniel Herrezuelo, Juan Luis Redondo y Francisco José Araña. Sin eliminados.
 

domingo, 22 de mayo de 2011

Llull hace semifinalista al Madrid tras vencer al Fuenlabrada (55-68)

Llull, con 16 puntos, volvió a ser el mejor del Madrid -EFE.

Es un superviviente en un equipo que constantemente de cromos, pero ante todo Sergio Llull (Maó, 1987) es un jugador fundamental, el principal responsable de que el Madrid sea semifinalista de la Liga ACB tras volver a superar al Baloncesto Fuenlabrada (55-68). Llull acabó la Liga regular con 12 puntos de media y 42% de efectividad en tiros de dos y en triples. Una producción que ha mejorado consideramente en la serie de cuartos, donde aportó 21 puntos en el primer partido y 16 en el segundo con unos porcentajes de % en tiros de dos y % en triples. Aunque más allá de números, que también, el base menorquín encontró siempre respuestas en los momentos de duda de su equipo, que se enfrentará en el próximo cruce al sorprendente Bizkaia Bilbao Basket, vencedor de nuevo ante el Power Electronics Valencia por 79-75 con 16 puntos de Blums y 15 de Vasileiadis. La otra serie de semifinales estará protagonizada entre el Barça y el Caja Laboral, que venció a domicilio al Gran Canaria 2014 (76-93) con 21 tantos de Oleson. Todas las eliminatorias, por tanto, se han decidido 2-0.   

La mayor pesadilla de una temporada de ensueño para el Fuenlabrada ha sido Llull, que con una canasta en el último segundo privó al Fuenlabrada de una victoria en la Caja Mágica en la última jornada de la primera vuelta que les hubiese reportado una plaza para jugar la Copa del Rey. Meses después y en cuartos de final de la Liga, el mismo jugador de nuevo quien machacó al conjunto de Salva Maldonado. Llull resultó el más activo en un parcial demoledor de 0-17 con el que el Madrid replicó el 16-8 inicial, instantes en los que careció de ambición, acierto y rebote. Tan mal empezaron los visitantes como bien Valters, que ha olvidado su paso discreto por Badalona y en su segunda época en Fuenlabrada está jugando a gran nivel. El base simbolizó el pobre inicio del Madrid: primero para coger la bola para hacer un coast to coast y acabar penetrando sin encontrar ninguna oposición y en la siguiente acción anotó un triple para catapultar a los locales.

Obsesión por los triples

El Fuenlabrada estuvo casi nueve minutos sin anotar: Barton cortó la racha con dos tiros libres, y Ayón aportó la primera canasta en juego tras casi diez. Un tiempo donde Llull se había sentido como pez en el agua: era el agitador de un equipo fortalecido por el trabajo impagable de Reyes y la aportación de los exteriores: Tucker, Prigioni y Suárez, que anotó sus primeros puntos en la eliminatoria. Una serie que pudo resolverse ya en la primera parte, cuando el Fuenlabrada llegó a lanzar hasta 19 triples, de los que sólo anotó cuatro, tres en su comienzo inmaculado (6/30, 20% al final). La ausencia de Ayón por personales convenció a Salva Maldonado de que el tiro lejano era la mejor opción.

Pudo resolver el Madrid, pero su rival fue capaz de empatar a 40 en el ecuador del tercer cuarto. El Fuenlabrada regresó tras los vestuarios convencido de remontar y con Valters y Ayón (12 puntos y  imparables. Ambos protagonizaron un par de contraataques que indignaron a Emanuele Molin, que pidió tiempo muerto. Tras las advertencias del entrenador blanco y los últimos cinco puntos de Llull se acabó el partido y, por extensión, la serie. Ayón y Valters se quedaron demasiado solos para contrarrestar el repertorio de Reyes y sobre todo de Fischer.

La retirada de Salva Guardia

Maldonado tuvo el gran detalle de volver a sacar a Salva Guardia, que entró por Ayón y retornó al banquillo, previo abrazo con el entrenador y sus compeñros, sustituyendo a Laso. Fueron los últimos segundos en la ACB de un pívot histórico en la competición, un símbolo del Fuenlabrada que el miércoles celebró su 37º aniversario. El jugador, emocionado, aplaudió a un público que enseñaba con orgullo su número, el 19, en una cartulina. Aunque la cifra que había resuelto la serie, eso sí, era otra, el 23 de Llull. 

BALONCESTO FUENLABRADA 55 (16+10+18+11): Valters (12), Kus (12), Muñoz (3), Barton(10) y Ayón (12) -quinteto inicial-, Colom, Laviña (4), Cortaberría (2), Mainoldi, Guardia y Laso. MADRID 68 (18+18+19+13): Prigioni (8), Llull (16), Tucker (13), Reyes (10) y Tomic (4) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (5), Suárez (4), Mirotic, Fischer (8)  y Velickovic. Árbitros: Arteaga, Perea y Sánchez Mon.

sábado, 21 de mayo de 2011

Festival azulgrana en Málaga para alcanzar las semifinales (52-84)

Jiménez y Anderson se encaran, mientras sus compañeros intentan separarlos - EFE.

Tuvo el espíritu alegre y festivo que suelen escenificar os cumpleaños: serpentinas, simbólicas o físicas, sorpresas y felicidad. La clasificación del Barça para las semifinales ante Unicaja resultó tan apacible y clara desde el primer cuarto (6-17) que el partido trascurrió con el único atractivo de ver jugadas de cierta belleza y de saber la diferencia final, 32 puntos (52-84). Hasta 21 asistencias, siete de Ricky, repartieron los azulgrana, que jugaron su mejor partido de los tres disputados ante el conjunto de Chus Mateo en seis días y sumaron el segundo triunfo necesario para llegar a la penúltima ronda de la eliminatoria por la Liga ACB, donde se enfrentará al vencedor de la serie entre el Caja Laboral y el Gran Canaria 2014.   

Si una cosa tenía clara Xavi Pascual es que su equipo debía evitar que Unicaja no pudiese correr ni jugar al contraataque y por eso sacó a relucir desde el primer momento su mejor virtud, la defensa, ante un conjunto local que sólo resistió hasta el 6-8, desquiciado consigo mismo. Empezando por Fitch, que el partido anterior había tardado casi tres cuartos en anotar y que esta vez sólo necesitó 39 segundos en hacerlo de tiro libre. El problema es que el tirador de Columbus, que lucía una cinta azul con su número 23 bordado en verde, se estancó como el resto de su equipo, tan limitado y débil en la primera parte que ningún jugador fue capaz de meter más de una canasta. Sada fue la sombra de Fitch. 

Porcentajes patéticos

Los locales estaban tan desacertados que llegaron a presentar porcentajes inferiores al 20%, números propios de jugadores en formación... inicial. A Unicaja le faltaba tesón, confianza -no era normal que fallase situaciones tan masticadas- y una mejor selección de tiro. Algo que encontró con McIntyre como base, pero que le duró poco, pues al jugador, renqueante tras una lesión, también perdió el norte, mientras el Barça se crecía gracias a su superioridad en particular (41 por 34) y en todo en general. Lo único en lo que había igualdad era en la poca pericia con los triples: los azulgrana acertaron en su quinta tentativa y los locales, en la sexta. Así que al descanso se llegó con 20-34.  

Estaba claro que Unicaja necesitaba paciencia, tranquilidad y sobre todo seguridad, cualidades que atesora Freeland, el mejor de los pívots de los que dispone Chus Mateo y el autor de los seis primeros puntos de su equipo en el tercer cuarto para rebajar a diez puntos (26-36 a los 22m 35s). La respuesta del Barça resultó sobrecogedora con un Ndong extraordinario, un Grimau hábil y un Anderson certero desde 6'75, pero exaltado. Muy infantil como para hacerle la zancadilla a Carlos Jiménez, que jugaba su partido 600 en la ACB (423 en el Estudiantes y el resto en Unicaja). Ambos se encararon, se produjo una pequeña tángana y Pascual mandó al banquillo a Anderson, como advertencia, castigo y enseñanza, no importa en qué orden. Ya no volvió a salir. ¿Lección aprendida? 

El encuentro ya estaba más que rota, por más que Fitch empezase a anotar. A los azulgrana no les había penalizado nada que Navarro, su mejor anotador, tuviese un día discreto y llegase al descanso sin haber anotado. Los visitantes disfrutaron del capitán, Grimau, que había mareado sin piedad a Tripkovic en el inicio y que sacaba partido a las transiciones y contraataques. Y el Barça sin desgastarse (ni despistarse) fue ampliando poco a poco su renta con mención especial para el epílogo de Morris e Ingles. Unicaja llegó a ceder por un máximo de 34 puntos y el público del Martín Carpena despidió con bastantes pitos a su equipo, vencido en Málaga en cinco de sus seis últimos encuentros de playoff ante el Barça, que ha alcanzado las semifinales por la vía rápido, yendo de menos a mucho más.

UNICAJA 52 (6+14+18+14): Blakney (8), Fitch (5), Carlos Jiménez (3), Freeland (14), Archibald (5) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (5), Tripkovic (4), Garbajosa (3), McIntyre (3), Sinanovic y Blanco (2). BARÇA 84 (17+17+26+24): Sada (2), Navarro (5), Anderson (5), Lorbek (12), Fran Vázquez (6) -quinteto inicial-, Rubio (3), Lakovic, Perovic (8), Ingles (8), Ndong (10), Morris (13) y Grimau (12). Árbitros: José Antonio Martín Bertrán, Juan Carlos García González y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

jueves, 19 de mayo de 2011

Espíritu de grupo, a un triunfo de semifinales

Navarro progresa ante Blakney bajo la mirada de Sada - ACB Photo - À. Caparrós.

Más allá de las pizarras o de las anotaciones que puedan ir añadiendo en sus libretas, los técnicos tienen un estilo propio que defender y, sobre todo, que saber transmitir. Xavi Pascual tiene claro que sus jugadores tienen que jugar primero para sus compañeros, después para el club y los aficionados y, por último, para él, el entrenador. El Barça cumplió dicho deseo con una victoria fundamental y muy trabajada ante Unicaja por 76-65 para quedarse a otro triunfo de alcanzar las semifinales de la Liga ACB. El ejemplo de ese compromiso colectivo, de un desgaste en ataque tan importante como en defensa (10 recuperaciones por sólo seis pérdidas) fue el más elogiado por Pascual: Víctor Sada. El jugador, con más protagonismo por estar tocado Ricky, dio el primer paso adelante en el tercer cuarto. Fue entonces cuando Sada aportó cuatro asistencias y cinco puntos ante un rival que sólo sumó en ese período ocho, tres, los primeros de una de sus estrellas, Fitch, que había llegado al descanso con -8 de valoración y tardó prácticamente 29 minutos en anotar. Un parcial de 9-0 fue definitivo.

Había advertido Pascual que el partido más importante del playoff era el primero de cuartos ante un Unicaja reducido en la clasificación, pero con ilimitados recursos. No lo dijo el técnico azulgrana, pero el conjunto malagueño sería todavía más peligroso si sus jugadores encontrasen cierta regularidad en el juego y en la selección de tiros. Eso, la discontinuidad es una de las características desde que aterrizó en España de Tripkovic, un genial tirador que si tiene el día se exhibe y si no lo tiene se diluye: "Uros es un jugador con talento", dijo su entrenador, "y el talento no es entrenable. Es un jugador muy útil, tengo mucha confianza en él". Ante el Barça Tripkovic destacó con 13 puntos, imponiéndose con facilidad a su principal defensor, Anderson, muy errático en las últimas semanas.

Tripkovic, agitador

Aunque el primero en destacar en el partido había sido Navarro, que antes de llegar al ecuador del primer cuarto ya contaba con dos personales en contra, pero también con otras tantas recuperaciones y cinco puntos. La Bomba fue el impulsor del primer golpe de los azulgrana, que comenzaron con un parcial de 11-4, bien replicado por Unicaja gracias a su superioridad en el rebote, el juego interior y la aportación de Blakney, más entonado en la anotación que en la dirección. Pero el agitador de verdad fue el mencionado Tripkovic, que en suspiro metió tres triples sin fallo. Archibald empató a 29 antes del descanso, cerrado con un apretado 37-35. La gran mayoría de canastas  azulgrana, por contra, eran más por insistencia -un rebote, un palmeo- que por puntería.

Tras el descanso el Barça creció bajo la pauta que marcó Sada para dirigir a sus compañeros. El más satisfecho con la aportación del base resultó una vez más Fran Vázquez. Ambos se entienden como pocos para preparar el alley hoop. De hecho, el pívot gallego machacó hasta cuatro veces el aro. 

El partido se había roto (los azulgrana alcanzaron una máxima renta de 17 puntos a 4m 56s, 68-51) a pesar de la aparición de Fitch, neutralizado por sus defensores e incómodo, frustrado por tener que forzar tiros complejos. Su ansiedad fue tan grande que perdió un par de balones solo por optar por el barroquismo antes que por el lanzamiento sencillo o doblar la pelota a un compañero, como a Freeland, por ejemplo, siempre pragmático, de movimientos elegantes y físico poderoso. Un tesoro para cualquier equipo. Unicaja, en el fondo, es eso, un equipo impagable todavía por explotar. Todavía le queda como mínimo una cita para intentar funcionar como puede y forzar un tercer partido en Barcelona. "Eso espero, volver al Palau", cerró Mateo. 

BARÇA 76 (16+21+21+18): Sada (7), Navarro (17), Anderson (6), Lorbek (10) y Vázquez (13) -quinteto inicial-, Lakovic (2), Grimau, Morris (6), Ndong (7), Ingles (6) y Ricky (2). UNICAJA 65  (12+24+7+22): Fitch (9), Blakney (8), Jiménez (-), Freeland (10) y Archibald (6) -quinteto inicial-, Sinanovic (6), Garbajosa (3), Rodríguez (8), Blanco (2), Tripkovic (13) y McIntyre. Árbitros: Francisco de la Maza, Antonio Conde y Óscar Perea. Sin eliminados.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Navarro despierta al Barça en Alicante (76-84)

Navarro dobla la pelota ante Hasbrouck -EFE.

Pasan los años, se suceden las jornadas y las temporadas y Juan Carlos Navarro sigue siendo el icono azulgrana, independientemente de los nuevos fichajes. Es un jugador casi irrepetible y explosivo capaz de cambiar el rumbo de un partido. En Alicante La Bomba despertó a un Barça que se había dormido en el tercer cuarto, cuando llegó a dominar por 19 puntos a hacerlo por uno en el primer minuto del último período. Navarro realizó una clase magistral de cómo debe actuar un líder, un verdadero agitador para aportar 25 tantos en la victoria de su equipo por 76-84 en su visita al Meridiano Alicante, que salvó la categoría tras el triunfo por 69-63 de Assignia Manresa ante un Asefa Estudiantes con un Caner-Medley desconocido (0/7, -6). Los catalanes, impulsados por Gladyr y dirigidos por San Miguel, también continuarán un año más en la Liga ACB. El Menorca Bàsquet será quien acompañe a LEB Oro al CB Granada.

Con el primer puesto asegurado y una renta tan importante en el partido, los azulgrana se relajaron ante el enfado de Xavi Pascual, insaciable y exigente suceda cuanto suceda en la pista. Un triple de Navarro sirvió de somnífero para los azulgrana, que padecieron como al inicio del partido (6-0) a Andriuskevicius, que no desaprovechaba las continuas pelotas dobladas que recibía ante un Barça endeble y despistado, torturado también por Heurtel. Nada que ver con cómo se había comportado ante la mecionada jugada de La Bomba, pues los visitantes habían jugado con precisión, velocidad y confianza. Navarro hacía funcionar a un equipo lanzado en el que sobresalía Morris, desaparecido y desquiciado en los últimos tiempos, anotador en esta ocasión. Grimau disfrutaba al contraataque y el encuentro era un monólogo completo de los azulgrana.

La falta de tensión del Barça, el recital de Andriuskevicius y los primeros puntos del jugador más productivo del Meridiano Alicante, Doellman, cambiaron el partido. Sería el propio jugador de Cincinnati quien metiese el triple que acercaba a su equipo (59-60). Fue entonces cuando Navarro volvió a aparecer y llevó a su equipo a conseguir una nueva victoria en un Centro de Tecnificación de Alicante donde habían perdido Madrid, Caja Laboral y Unicaja.

MERIDIANO ALICANTE 76 (13+16+27+20): Llompart (8), Hasbrouck (11), Cazorla, Doellman (11), Andriuskevicius (15) -cinco inicial-, Stojic (4), Urtasun, Heurtel (16), Rancik (5), De Miguel, Popovic (4), Rejón. BARÇA 84 (20+23+17+24): Rubio (4), Navarro (25), Anderson (7), Lorbek (4), Vázquez (8) -cinco inicial-, Perovic (4), Ingles (2), Morris (14), Sada (2), Ndong (5), Grimau (9), Lakovic. Árbitros: Hierrezuelo, Peruga y Martínez González. Eliminaron por cinco faltas personales a Hasbrouck (m.40), del Meridiano.

domingo, 1 de mayo de 2011

Ricky y Vázquez descomponen al Lagun Aro GBC y aseguran al Barça la primera plaza en fase regular

Ricky bota el balón ante Salgado - ACB Photo / Á. Caparrós.
Está inquieto por las especulaciones que se publican sobre su futuro, el posible cierre patronal de la NBA o la inminente visita de representantes de los Minnesota Timberwolves para convencerle de que aterrice en la Liga estadonidense. Pero Ricky Rubio (El Masnou, 1990) ya ha dicho que sólo se pronunciará en público cuando acabe la temporada y que espera hacerlo con una Liga ACB bajo el brazo. Y ante el Lagun Aro GBC el base contribuyó para que el camino hacia ese éxito sea un poco más factible, pues con sus 12 puntos (4/5 triples) ayudó a que el Barça se asegurase acabar primero la fase regular, y, por tanto, tener siempre el factor pista a favor. Una victoria, concretada por 81-55, especial para Fran Vázquez, que festejó su 28º aniversario con su primera figura doble de la temporada (14 puntos y 12 rebotes). El pívot gallego también decidirá en breve si continúa o no en Barcelona o si desembarca en la NBA. El Madrid, perdedor en su visita al Fuenlabrada, ve peligrar la segunda posición, que podría arrebatarle el imparable Power Electronics Valencia, satisfecho con la reaparición de Víctor Claver.

Ricky ya había tenido una participación decisiva en su retorno a Badalona la jornada anterior, pero le había faltado puntería, lo que sobró ante el Lagun Aro GBC. El base tranquilizó al Barça y se tranquilizó a sí mismo anotando tres triples sin fallo en la primera parte, que los azulgrana habían empezado flojos y débiles ante el repertorio de Panko y de Baron, capaz de anotar dos tiros de tres seguidos. El tercer elemento que completó el parcial inicial de 2-10 fue Doblas, un ejemplo de jugador que sabe aprovechar al máximo sus recursos. La puntería de Ricky y su criterio en la dirección hicieron reaccionar a los locales, impulsados por su batería de pívots, sobre todo con Lorbek, que iba a punto por minuto y que acabaría siendo el máximo anotador azulgrana con 15.

Navarro, 12º anotador histórico

Ingles se merendó al inexperto Freimanis y Laso colocó de 4 a Panko, que volvió a hacer daño cuando le defendió Morris y dejó de producir ante el agobio de Anderson. En el último minuto antes del Anderson. El jugador visitante más resolutivo ya no aportó más puntos y el Barça pareció distanciarse definitivamente en el ecuador del tercer cuarto (55-35), coindiendo con los dos últimos triples de Ricky y el primero de Juan Carlos Navarro, que no había logrado anotar punto alguno hasta el último minuto de la primera parte y que ya es el 12º anotador de la Liga superando a Richard Scott.

Sin nada que perder, Pablo Laso quiso cambiar el rumbo del encuentro con un triple cambio, prescindiendo de sus dos jugadores de referencia, Panko y Salgado. Xavi Pascual le copió la idea, pero con intención diferente: pretendía dosificar a los jugadores. La misma decisión le funcionó mejor al técnico visitante, pues el Lagun Aro GBC pasó de ceder por 20 (55-35) a rebajar la renta a 11 con un triple de Baron, casi infalible en los tiros libres (64/65 este curso), tan enchufado como al principio del encuentro. Pero resultó un espejismo: entre Ingles, Ndong y Grimau volvieron a ampliar las distancias y los últimos puntos de Vázquez, en un día tan significativo para él, acabaron por redondear un marcador cómodo y por confirmar que el Barça será el primer clasificado de la fase regular. Ahora mismo su rival en cuartos de final sería Unicaja de Málaga.

BARÇA 81 (18+23+21+19): Rubio (12), Navarro (10), Anderson (5), Vázquez (14) y Lorbek (15) -quinteto inicial-, Sada (5), Ingles (7), Ndong (9), Grimau (4) y Perovic. LAGUN ARO GBC 55  (16+17+14+8): Salgado (2), Baron (17), Panko (7), Miralles (3) y Doblas (8) -equipo inicial-, Uriz (5), Kone (8), Freimanis (2) y Lasa (3). Árbitros: De la Maza, Sánchez Montserrat y Pérez Niz. Eliminaron por cinco personales a Kone (min. 38).

domingo, 17 de abril de 2011

El Barça recupera el liderato en solitario ante un Blancos de Rueda Valladolid vencido en el primer cuarto (77-53)

Navarro intenta lanzar a canasta ante Slaughter -EFE.

Cuatro eran las derrotas consecutivas que acumulaban los azulgrana, una cifra que suponía el peor registro de Xavi Pascual como primer entrenador del equipo. La eliminación de una Euroliga cuya fase final se disputará en casa y la derrota en la prórroga en Madrid habían hecho que el Barça viviese un momento muy difícil. El técnico optó incluso por dar descanso dos días a los jugadores para que desconectasen y cogieran fuerzas. Una energía que les sobró a los azulgrana para triturar por 77-53 al Blancos de Rueda Valladolid, vencido ya en el primer cuarto y que por primera vez desde la tercera jornada no ocupa posición de playoff. Era el visitante propicio para el retorno de Navarro tras la lesión, aprovechar el tropiezo del Madrid en Zaragoza y recuperar el liderato en solidario, pues los vallisoletanos sólo han ganado una vez en el Palau y lo hicieron hace diez años con Arvydas Sabonis como protagonista.

Ahora el Blancos de Rueda Valladolid no tiene ninguna estrella de relumbrón. Su icono es Fede Van Lacke, que era baja por una lumblagia aguda, y el saltarín Slaughter es el más valorado, como corroboró en Barcelona con nueve puntos y otros tantos rebotes. Una contribución importante en un partido sin chicha ni emoción desde el principio, cuando el Barça salió a por todas dirigido por un  Ricky Rubio que aparcó sus inseguridades y volvió a aportar su versión más vistosa con siete puntos y otras tantas asistencias. También resurgió Lorbek, máximo anotador con 16 puntos. Tan grande fue la superioridad física y mental de los azulgrana que cuando no se habían jugado ni siete minutos ya ganaban por 21-8 con puntos de todo su quinteto inicial y un triple de un recambio como Lakovic.

Más rápido de lo conveniente

Fisac intentó cortar el festival local con la defensa zonal, pero el verdadero rival del Barça era sí mismo. Cuando se nubló y empezó a fallar canastas sencillas (un alley oop, Vázquez; un mate, Morris y una entrada, el propio Lakovic, todo en la misma jugada) el Blancos de Rueda Valladolid logró rebajar la distancia a un único dígito al inicio del segundo cuarto (26-18). Los azulgrana jugaban más rápido de lo que convenía, pero minimizaron los daños por capturar varios rebotes ofensivos, fruto de su superioridad física, de fondo y de altura. La entrada en la pista de Juan Carlos Navarro por primera vez reanimó a sus compañeros. La Bomba había completado los últimos dos partidos con el grupo y fue quien volvió a tranquilizar al equipo, impulsado por la habilidad de Lorbek y el descaro de Ricky, que cerró la primera parte con dos tiros libres con el cronómetro a cero (43-24).

Tiene mucho mérito la campaña del Blancos de Rueda Valladolid, que curiosamente encaja casi los mismos puntos (71'63) de los que anota (72'1) y no suele acabar sus partidos con resultados ajustados. O gana fácil o pierde con claridad. Fisac achacó dicha estadística a los problemas "con los tiros de dos que tenemos últimamente (21/54, 39%)", en parte por por tener un cinco grande (Barnes rescindió su contrato en marzo). Pero esos números se mantienen desde el inicio de la temporada, cuando pudo contar con toda la plantilla. Está siendo un curso imborrable para el conjunto vallisoletano, que jugó la Copa del Rey de Madrid, y llegó a estar tercero en la clasificación sólo por detrás de Barça y Madrid. Aunque al grupo de Fisac se le está haciendo muy larga la campaña y acumula cuatro derrotas seguidas.

La altura de Sarmiento

Ante el Barça Dumas y Báez jugaron mermados y tuvieron sus minutos los jóvenes Ruiz y Sarmiento, que apareció con el 9 en la camiseta, pero sin nombre. En la ficha de los convocados que se reparte a la prensa figuraba que el alero vallisoletano medía 1'10. Quien picó los datos no lo repasó, ya que Sarmiento alcanza el 1'90. El alero vallisoletano pisó por primera vez el Palau -era su segundo partido en Liga ACB, debutó en casa ante el Menorca Bàsquet- justo antes de que Pascual castigase a su quinteto en pista porque los visitantes habían bajado de 20 puntos la diferencia (50-33 a los 25m 38s) con Stanic como director y Slaughter como finalizador.

El técnico azulgrana pidió tiempo muerto y sacó un equipo complatamente nuevo. Y entre Navarro y Lorbek volvieron a hacer de las suyas. Se les añadió Grimau y Anderson anotaría su única canasta en juego para que los azulgrana recuperasen el liderato en solitario ante un rival mermado y que ya no está en playoff. ¿Cómo lo ve Fisac? "En castellano, jodido". Las posibilidades de su equipo pasan por ganar en casa al CAI, crecido tras su triunfo ante el Madrid: "Los cobardes son los que ganan y nosotros tenemos valentía. Ganamos o perdemos porque es ley de vida".   

BARÇA 77 (24+19+14+20): Ricky Rubio (7), Grimau (6), Ingles (6), Lobek (16), Perovic (7) -quinteto inicial-, Sada (3), Lakovic (6), Navarro (12), Fran Vázquez (2), Ndong (5), Morris (4) y Anderson (3). BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID 53 (13+11+12+17): Stephane Dumas (4), Diego García (7), Robinson (8), Nacho Martín (8), Slaughter (9) -equipo inicial-, Báez (6), Sarmiento (-), Isaac López (4), Eduardo Ruiz (-) y Stanic (7). Árbitros: Antonio Conde, Vicente Bultó y Castillo. Sin eliminados.
  

sábado, 9 de abril de 2011

El Madrid encuentra la receta para vencer a un Barça bloqueado (77-72)

Suárez festeja una jugada - ACB Photo - Ángel Martínez.

Eufórico después de su trabajada clasificación para la Final Four de la Euroliga, el Madrid completó una semana fantástica venciendo al Barça, el rival que más le ha frustrado en los últimos tiempos y al que no ganaba en competición ACB desde hacía 1.079 días. El Barça aterrizó en Madrid con un balance global acumulado de victorias de 14-2 y se fue perdiendo por 77-72 en la prórroga su cuarto partido consecutivo. Lastrados por las bajas y por el bajo rendimiento de Ricky Rubio (0/5, -4), los azulgrana están pasando su peor bache en mucho tiempo y ahora comparten el liderato de la Liga ACB con el conjunto de Molin.  

Llegados a este tramo de la temporada, con Navarro de baja temporal y sin Mickeal hasta el año que viene si todo va bien, el Barça se ha bloqueado, ilusionado como estaba en jugar su final de Euroliga en el Sant Jordi, frustada en una serie mal jugada. Al grupo le despistan las cuestiones extradeportivas, como el criterio arbitral ante el Panathinaikos, o se queda blanco e indefenso por momentos, caso de Morris durante todo el partido y especialmente en el último cuarto, cuando cometió tres personales en poco más de medio minuto a Reyes y a Tomic. Los azulgrana echan en falta un director que dirija, pues Sada juega menos y Ricky continúa anclado en los peores números de su carrera: tira con miedo y, como reconocía en una entrevista de Luis Mendiola en El Periódico de Catalunya, "empiezas a dudar, a esconderte un poco". A pesar de todo, los azulgrana tuvieron la última posesión para ganar el partido sin llegar a la prórroga, pero el tiro de Vázquez se quedó corto. En los cinco minutos de más a los azulgrana les penalizó que a Ingles, capital para que su equipo remontase, se le escapase una pelota ante Tomic cuando pretendía penetrar ante Tomic, tan escurridizo y decisivo en el epílogo como Prigioni y Suárez.  

La pareja Suárez-Llull

La sensación es que el Madrid ha reducido su distancia con respecto al Barça desde la final de la Copa del Rey, disputada hace casi dos meses y ganada con menos facilidades de las habituales por los azulgrana, privados como ahora de Mickeal, entonces por decisión técnica, por no llegar muy justo a la cita después de superar una lesión. El conjunto blanco se ha quitado los complejos contra un rival que casi siempre le sacaba los colores y puso de vuelta y media al quinteto inicial de Xavi Pascual, una formación más anotadora que defensiva. Un juguete divertido para Suárez y Llull, dos jugadores que congenian de maravilla en la pista. Suárez hacía cuanto quería ante Anderson, al que le sacó una personal y una antideportiva de impotencia. Total, que el Madrid se puso 15-6 cuando no se llevaban ni tres minutos jugados. Pascual no perdió el tiempo calculando cuántos puntos iba a encajar su equipo con esa progresión e hizo un triple cambio, primando la defensa y la velocidad por encima de los centímetros.

Así, desde la defensa, los rebotes de Vázquez y los contraataques de Lakovic y sobre todo de Grimau, omnipresente, los visitantes consiguieron empatar a 17 antes de acabarse el primer cuarto. Los azulgrana jugaban por fin como más les convenía, pero de nuevo empezaron a ver el aro minúsculo, obligados a probar suerte desde lejos por la agobiante defensa del Madrid, bloqueado también en ataque. El parcial del segundo cuarto (12-10) resultó horrible, aunque no tanto como el registrado en ese período en el Blancos de Rueda Valladolid- CB Granada (0-13). La mejor defensa (o el peor ataque, según se mire) desde que en 2000 se instaurasen los cuatro cuartos.

Igualdad

El Madrid se escapó de diez puntos (29-19) y Lakovic redujo la distancia a la mitad en un instante, pero de nuevo Llull, desatado, volvió a tranquilizar a los locales, que se fueron a los vestuarios con 34-29 a favor y vieron como en el inicio de la segunda parte se igualaban las cosas con un duelo personalizado entre Tomic y Perovic. Y una mala noticia para el encuentro: la retirada de Llull por un pinchazo en el isquiotibial de la pierna derecha. El jugador había sido duda hasta el último momento porque había acabado tocado el partido de Euroliga ante el Power Electronics Valencia.

Suárez y Reyes cogieron la responsabilidad del Madrid para distanciar al conjunto de Molin (50-41 a los 19m 15s), pero cuando peor pintaban las cosas surgió un brillante Ingles con 12 puntos en nueve minutos y Anderson, muy precipitado hasta entonces, incluso metió la canasta que ponía por delante a los visitantes (62-64) a 16'8 segundos. El Madrid empató con una canasta solo de Tomic. A Vázquez se le quedó corto el tiro para impedir la prórroga y a su equipo le sobró el tramo final del tiempo extra, repleta de tiros libres y con sólo dos canastas en juego.  

REAL MADRID 77 (22+12+16+14+13): Prigioni (8), Llull (12), Suárez (19), Reyes (8) y Tomic (17) –quinteto inicial–, Velickovic (3), Begic, Tucker (4), Fischer (1), Mirotic (5) y Vidal. BARÇA 72 (19+10+14+21+8): Rubio, Anderson (12), Ingles (14), Lorbek (11) y Perovic (6) –quinteto inicial–, Morris (2), Grimau (12), Sada (5), Vázquez (4) y Lakovic (7). Árbitros: Pérez Pizarro, García González y Martínez Díez.