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sábado, 28 de mayo de 2011

Llull vuelve a exhibirse para adelantar al Madrid ante el Bizkaia Bilbao Basket (78-67)

Llull intenta avanzar ante Blums -EFE.

No es muy dado a dar titulares ni a extender demasiado con los medios de comunicación. Ante un micrófono suele ser concreto y mirar al horizonte más que a quien pregunta. Sergio Llull no se siente cómodo rodeado de cámaras ni hablando de sí mismo, aunque nunca tiene un discurso artificial, sino crítico y ambicioso. "Después de la lesión me ha costado recuperarme", reconoció Llull en  Teledeporte, "y ahora estoy al 100%". Lo demostró en cuartos de final ante el Baloncesto Fuenlabrada y lo corroboró con 20 puntos en el primer partido de semifinales ante un combativo Bizkaia Bilbao Basket (78-67). Los visitantes se pusieron a dos puntos a seis minutos del final, pero entre Llull, que le sacó una antideportiva a Vasileiadis, y Tucker y Tomic resolvieron el partido.

Mumbrú, Mavroeidis y Banic supieron hacer reaccionar al conjunto de Fotios Katsikaris, negado en laprimera parte (27 puntos) por la baja aportación de Jackson, uno de los bases más eléctricos de la competición. Un triple de Llull sobre la bocina y otro de Tucker pusieron al Madrid con su mayor ventaja (55-43 a los 27m 52s), pero Vasileiadis y sobre todo Banic se resistieron, tanto como para ponerse 63-61 a 5m 40s del final. La réplica de Tomic, Tucker y Llull resultó inmediata y el Bizkaia Bilbao Basket tuvo que hacerse a la idea que ya no podría opositar por el partido, aunque no bajase los brazos en ningún momento. Los vascos no figura en las quinielas de semifinalistas, pero han llegado al penúltimo paso antes de la final después de ganar los dos partidos ante el equipo el que mejor progresión había experimentado desde que el fichaje de Pesic y la destitución de Hussein. "Nos han puesto las cosas difíciles", reconoció Llull.

MADRID 78 (18+19+19+22): Prigioni (4), Llull (20), Carlos Suárez (8), Reyes (5) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Fischer (4), Tucker (11), Sergio Rodríguez (6), Mirotic (5) y Velickovic. BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (15+14+19+19): Jackson (6), Warren (2), Mumbrú (9), Mavroeidis (10) Y Banic (18) -quinteto inicial-, Hervelle (2), Vasileiadis (16), Blums (2) y Fisher (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Guirao.

domingo, 22 de mayo de 2011

Llull hace semifinalista al Madrid tras vencer al Fuenlabrada (55-68)

Llull, con 16 puntos, volvió a ser el mejor del Madrid -EFE.

Es un superviviente en un equipo que constantemente de cromos, pero ante todo Sergio Llull (Maó, 1987) es un jugador fundamental, el principal responsable de que el Madrid sea semifinalista de la Liga ACB tras volver a superar al Baloncesto Fuenlabrada (55-68). Llull acabó la Liga regular con 12 puntos de media y 42% de efectividad en tiros de dos y en triples. Una producción que ha mejorado consideramente en la serie de cuartos, donde aportó 21 puntos en el primer partido y 16 en el segundo con unos porcentajes de % en tiros de dos y % en triples. Aunque más allá de números, que también, el base menorquín encontró siempre respuestas en los momentos de duda de su equipo, que se enfrentará en el próximo cruce al sorprendente Bizkaia Bilbao Basket, vencedor de nuevo ante el Power Electronics Valencia por 79-75 con 16 puntos de Blums y 15 de Vasileiadis. La otra serie de semifinales estará protagonizada entre el Barça y el Caja Laboral, que venció a domicilio al Gran Canaria 2014 (76-93) con 21 tantos de Oleson. Todas las eliminatorias, por tanto, se han decidido 2-0.   

La mayor pesadilla de una temporada de ensueño para el Fuenlabrada ha sido Llull, que con una canasta en el último segundo privó al Fuenlabrada de una victoria en la Caja Mágica en la última jornada de la primera vuelta que les hubiese reportado una plaza para jugar la Copa del Rey. Meses después y en cuartos de final de la Liga, el mismo jugador de nuevo quien machacó al conjunto de Salva Maldonado. Llull resultó el más activo en un parcial demoledor de 0-17 con el que el Madrid replicó el 16-8 inicial, instantes en los que careció de ambición, acierto y rebote. Tan mal empezaron los visitantes como bien Valters, que ha olvidado su paso discreto por Badalona y en su segunda época en Fuenlabrada está jugando a gran nivel. El base simbolizó el pobre inicio del Madrid: primero para coger la bola para hacer un coast to coast y acabar penetrando sin encontrar ninguna oposición y en la siguiente acción anotó un triple para catapultar a los locales.

Obsesión por los triples

El Fuenlabrada estuvo casi nueve minutos sin anotar: Barton cortó la racha con dos tiros libres, y Ayón aportó la primera canasta en juego tras casi diez. Un tiempo donde Llull se había sentido como pez en el agua: era el agitador de un equipo fortalecido por el trabajo impagable de Reyes y la aportación de los exteriores: Tucker, Prigioni y Suárez, que anotó sus primeros puntos en la eliminatoria. Una serie que pudo resolverse ya en la primera parte, cuando el Fuenlabrada llegó a lanzar hasta 19 triples, de los que sólo anotó cuatro, tres en su comienzo inmaculado (6/30, 20% al final). La ausencia de Ayón por personales convenció a Salva Maldonado de que el tiro lejano era la mejor opción.

Pudo resolver el Madrid, pero su rival fue capaz de empatar a 40 en el ecuador del tercer cuarto. El Fuenlabrada regresó tras los vestuarios convencido de remontar y con Valters y Ayón (12 puntos y  imparables. Ambos protagonizaron un par de contraataques que indignaron a Emanuele Molin, que pidió tiempo muerto. Tras las advertencias del entrenador blanco y los últimos cinco puntos de Llull se acabó el partido y, por extensión, la serie. Ayón y Valters se quedaron demasiado solos para contrarrestar el repertorio de Reyes y sobre todo de Fischer.

La retirada de Salva Guardia

Maldonado tuvo el gran detalle de volver a sacar a Salva Guardia, que entró por Ayón y retornó al banquillo, previo abrazo con el entrenador y sus compeñros, sustituyendo a Laso. Fueron los últimos segundos en la ACB de un pívot histórico en la competición, un símbolo del Fuenlabrada que el miércoles celebró su 37º aniversario. El jugador, emocionado, aplaudió a un público que enseñaba con orgullo su número, el 19, en una cartulina. Aunque la cifra que había resuelto la serie, eso sí, era otra, el 23 de Llull. 

BALONCESTO FUENLABRADA 55 (16+10+18+11): Valters (12), Kus (12), Muñoz (3), Barton(10) y Ayón (12) -quinteto inicial-, Colom, Laviña (4), Cortaberría (2), Mainoldi, Guardia y Laso. MADRID 68 (18+18+19+13): Prigioni (8), Llull (16), Tucker (13), Reyes (10) y Tomic (4) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (5), Suárez (4), Mirotic, Fischer (8)  y Velickovic. Árbitros: Arteaga, Perea y Sánchez Mon.

viernes, 6 de mayo de 2011

Eidson desmonta y priva de la final a un Madrid limitado (82-63)

Eidson protege el balón ante Prigioni -EFE.
Manteniendo la base y con algunos retoques el Madrid tiene un grupo joven para competir por todo en los próximos años, pero ahora su presencia en la Final Four de la Euroliga de Barcelona era toda una extravagancia, pues por el camino se habían quedado plantillas superiores, como la del Olympiakos o la del propio organizador, el Barça. Ante el Maccabi de Tel Aviv se vio un conjunto blanco con dientes de leche, muy blandito cuando su quinteto inicial no estuvo en pista y con un banquillo minúsculo que aportó únicamente cinco puntos. Los suplentes del rival contabilizaron 19, la cifra de tantos perpretrada por el agitador de la noche, Eidson, el máximo responsable de la contundente derrota por 82-63 del Madrid, descompuesto en una segunda parte muy desigual.

Al Madrid, el club más condecorado del torneo, le falta recorrido. Sólo dos jugadores habían jugado la fase final de la copa más golosa del continente y hasta tres, Velickovic, Begic y Vidal no intervinieron ni un minuto en el partido. Circunstancia a la que hubo que añadir que a Sergio Rodríguez y a Mirotic el aro se les hiciese más pequeño y saliesen a la pista acongojados, agobiados por la repercusión de una cita mayúscula. Tampoco rindieron ni Llull ni Suárez, dos de las piezas fundamentales del que fue el segundo proyecto de Messina en la capital. El entrenador italiano se marchó hace dos meses sin explicar los motivos y presenció en la grada del Palau Sant Jordi cómo se descomponía el equipo, dirigido por un eterno técnico ayudante como Lele Molin y debutante en una gran cita, se tambaleaba tras el descanso.

Reyes y Tomic

Antes, el Madrid, de negro y de visitante, perdedor en número de aficionados, había sabido mantenerse en el partido gracias a Reyes, omnipresente, y a Tomic, un pívot con poco músculo y muchos recursos, tantos como para hacerse un hueco ante una mole como Schortsanitis, la eterna promesa del baloncesto europeo que está cuajando su mejor temporada. Baby Shaq hacía daño en la zona y Pargo y Prigioni, cargado muy pronto de personales y que encadenó dos triples en el primer momento incómodo para su equipo, se discutían el mando. Sin hacer mucho ruido tanto Eidson como Hendrix avisaban de lo que vendría después (30-31, minuto 20).

Poco a poco el conjunto de Molin se fue marchitando, aunque festejase tres triples en un plis-plas, llegasen por fin los primeros puntos de Suárez y Llull comenzase a carburar. El partido estaba a punto de desequilibrarse bruscamente por la inexperiencia de los blancos y la pericia de un treintañero como Eidson, que se marcó seis puntos en el último tramo del final del tercer cuarto. Los últimos tres del estadounidense marcaron el devenir del encuentro y confirmaron la candidez del Madrid: Fischer, tan nulo como Tucker, sacó de fondo para Sergio Rodríguez sin fijarse y Eidson cogió el rebote y forzó la personal. El poco acierto del Maccabi Tel Aviv con los tiros libres había impedido que la distancia no superase los dos dígitos (55-47 a los 29m 50s).

Ahí se acabó el Madrid, desmontado por un Eidson que sólo falló dos canastas y acabó con 33 de valoración, mareado por Pargo y machacado por Baby Shaq. Los blancos, el único equipo ACB de los cuatro que alcanzaron los cuartos de final, comenzarían el último período con un parcial definitivo de 16-4. "En defensa hemos estados débiles", resumió con acierto el capitán Felipe Reyes, que tenía la ilusión de ganar el único gran título que le falta además del oro en unos Juegos Olímpicos. En las horas previas había dicho que era más difícil llegar a la Final Four que ganarla. Lo primero ya era una proeza para este equipo lleno de jóvenes con talento que necesitan experiencias similares para curtirse y que les salgan los dientes. Mientras, Maccabi y Panathinaikos, vencedor por 77-69 ante el Panathinaikos de Obradovic se disputarán la Euroliga.

MACCABI TEL AVIV 82 (14+18+23+27): Pargo (13), Eliyahu (1), Pnini (14), Eidson (19) y Schortsanitis (16) -quinteto inicial-, Hendrix (6), Sharp (3), Blu (10), Burstein y Macvan. REAL MADRID 63 (12+17+18+16): Tomic (17), Prigioni (9), Reyes (15), Suárez (8) y Llull (9) -quinteto inicial-, Mirotic, Rodríguez, Fischer (2) y Tucker (3). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Christos Christodoulou (GRE) y Zoran Sutulovic (MNE). Sin eliminados.

sábado, 19 de marzo de 2011

McIntyre completa el retorno perfecto de Garbajosa a Málaga ante un Madrid que le cortó (69-68)

Garbajosa, en el centro y con el dorsal 15, festeja el triunfo con sus compañeros -EFE.
Para alguien que lo ha ganado prácticamente todo en una pista de baloncesto debe ser todavía más duro sentirse desplazado por un entrenador días antes del primer torneo simbólico del curso, la Copa del Rey. Bien lo sabe Jorge Garbajosa (Torrejón de Ardoz, 1977), a quien Ettore Messina dejó sin ficha para dar acomodo a su última incorporación, Mirza Begic. El pívot madrileño pasó sus últimos días en la capital sin opción alguna de jugar. Triste. Un estado de ánimo que no tiene nada que ver con cómo se siente tras volver al Unicaja, del que se fue en 2006 levantando la única Liga del club con un triple decisivo y MVP de aquella final contra el Tau, ahora conocido como Caja Laboral y con el que también había ganado la Copa ante el Madrid. El calendario y las casualidades depararon que la segunda etapa de Garbajosa en Unicaja comenzase con la visita del Madrid y sin Messina en el banquillo, sino con Emanuele Molin como primer entrenador del rival. Garbajosa fue el protagonista simbólico en una cita marcada por un final fantástico con ¡seis triples! en el último minuto y medio, tres de ellos de Prigioni, el mejor de los visitantes con 21 puntos (6/10 desde más allá de 6’75). El último tiro de tres del base argentino, a cuatro segundos del final, pudo ser el definitivo, pero lo impidió McIntyre anotando otro desequilibrado y sobre la bocina de la prórroga (69-68). Es la primera vez en la temporada que el Unicaja encadena tres victorias consecutivas y en las dos últimas Fitch ha sido el más destacado con 26 puntos. El Madrid se aleja a dos triunfos del líder, el Barça.

Muy emocionado, superado por los acontecimientos, Garbajosa fue más expresivo con su cara que con las palabras: “ha sido el partido psicológicamente más duro de mi carrera. Merece la pena venir por lo que he vivido hoy”. Y disculpándose ante nuestra compañera de Teledeporte África de Miquel se alejó: “Es muy complicado de explicar. De verdad, me voy”. Y se fue, mientras el Martín Carpena repetía su nombre, el nombre de uno de sus iconos. Garbajosa se vengó deportivamente del equipo al que pertenecía la semana pasada con 5 puntos, pero sobre todo un triple a medio segundo –Freeland falló un alley oop, pero asistió al 5– y un tapón al hiperactivo Prigioni. Por el contrario, la imagen más dura fue la de Tucker saliendo en camilla del Martín Calpena tras un golpe con Archibald. Al estadounidense, con un golpe en el cuello, se lo llevaron al Hospital Clínico de Málaga  El primer diagnóstico es un traumatismo cervical. 

Las galletas de la madre de Berni

Horas antes del partido Garbajosa posaba risueño con una bandeja de galletas de coco hechas por la madre de Berni Rodríguez, que la enlazaba en su Twitter. Y minutos antes del encuentro Chus Mateo definió qué significa el jugador para el club: “Aquí es un héroe”. Y añadió que al grupo le servirá para ayudar “a todos los niveles”: “La ilusión ha vuelto a Málaga”. Y Garbajosa apareció en la pista a las 17:14 horas por Freeland y se emparejó con Mirotic, la nueva perla blanca, protagonista, como el resto de pívots, del juego del Madrid, que jugaba por y para sus interiores. Los exteriores no tenían el día (1/7 en triples en la primera parte, 6/24 al final, los seis de Prigioni). 

Tomic (18 puntos y seis rebotes) y Reyes, y el propio Mirotic, mareaban cuanto querían a Freeland, minúsculo (se cargó con dos personales rápido, como su compatriota Archibald) hasta su primera canasta. Primera también del Unicaja en el segundo cuarto. El alley oop del pívot británico reactivó al conjunto de Mateo, que después de ceder dos desventajas de siete puntos, encadenó un parcial de 10-0 (23-24 a los 15m 20s). Los locales se exigieron más en defensa y se encontraron más en ataque, con las asistencia de Blakney, el acierto del irregular Tripkovic y sobre todo el concurso de Fitch, que venía de ser MVP de la jornada anterior, y alcanzó el descanso (32-32) con 12 puntos en su haber (los mismos que anotó en la segunda parte) y jugándose un triple imposible en el último suspiro. Nadie representaba mejor el balón del Madrid que Fischer, lastrado con tres personales exprés, a cual más infantil. Aunque la peor noticia fue la contractura en el cuádriceps de la pierna izquierda de Sergio Rodríguez, por mucho que estuviera negado (0/3).

Primeros puntos de Jorge

Fitch continuó asumiendo responsabilidades y le sacó dos personales seguidas a Llull, desconcertado ante la explosividad de su homólogo. Tucker cayó tras un golpe por detrás con Archibald, siempre fuera del partido. El tirador, al que le pusieron un collarín, recibió un golpe en la columna, una zona muy sensible. Se lo llevaron en camilla directo al hospital, mientras Garbajosa volvía a la pista e intentaba sus primeros puntos con su tercer tiro. De nuevo, fallo. Y de nuevo, le pusieron a Mirotic al lado. Ante él el madrileño anotó, apoyándose en la tabla, tocándose la nariz después, su primera canasta en su retorno a Málaga, a las 18:18 horas (38-40 a los 26m 24s).

De la mano de PrigioniFreeland a Sinanovic, ex jugador blanco, hay muchos mundos–. Tomic y Mirotic, y la intervención de Velickovic –había sido titular de 3– reimpulsaron a los visitantes (40-46 a los 29m 30s) y dos de los ignorados por Messina, el propio Velickovic y Vidal, minimizaban la nula aportación de Llull (0/6, -5 de valoración).    
Freeland fuerza la prórroga   

Mateo fue combinando las defensas alternativas, mientras el Madrid buscaba los triples como solución. El Unicaja cambió el guión con un par de robos de balón: con el primero Fitch eliminó a Llull y aprovechó un dos más uno y con el segundo, Freeland  redujo la distancia (47-50 a 3m 08s). Y entre Berni Rodríguez, el eterno capitán, y Fitch, siempre él, pusieron por delante al Unicaja por primera vez (53-51 a 1m 48s). De la réplica se encargó Prigioni, con otro tiro de tres y anotó uno de los dos tiros libres. McIntyre empató a 55 a 26’5 segundos y Garbajosa cometió personal a 5’5 sobre Tomic, que anotó los tiros libres pertinentes. Mateo pidió tiempo muerto y dejó claro que la jugada era para Fitch, pero Freeland acabó empatando a 57 a… 1’8… Suárez falló el tiro que pudo haber dado la victoria a su equipo. El ex jugador con tres puntos y 1/7 completó una actuación tan pobre como la de Llull.

En la prórroga los puntos continuaron siendo un tesoro casi imposible, con un parcial de 2-2 en los primeros cuatro minutos y medio. Pero lo mejor quedaba para el final, para ese minuto y medio con seis triples de por medio –Prigioni, Berni, Prigioni, Garbajosa, Prigioni y McIntyre, por este orden–. El final fue el McIntyre, que le dio a Garbajosa su mejor regalo en su retorno a Málaga.     

UNICAJA 69 (13+19+8+17+12): McIntyre (7), Fitch (26), Almazán (2), Archibald y Freeland (11) -quinteto inicial-, Sinanovic (3), Rodríguez (7), Garbajosa (5), Rubio (2), Blanco, Blakney (3) y Tripkovic (3). REAL MADRID 68 (18+14+14+11+11): Prigioni (21), Llull (2), Velickovic (6), Tomic (18) y Reyes (2) -quinteto inicial-, Suárez (3), Rodríguez (0), Mirotic (6), Fischer (2), Vidal (2) y Tucker (6).    

sábado, 18 de diciembre de 2010

Tucker reconforta a un Madrid que refuerza su liderato ganando en Vitoria (67-72)

Velickovic, inédito en Vitoria, felicita a Tucker tras el partido -ACB Photo / Lino González.
Se hace extraño ver a un tirador que no tira. Y más a un jugador como Clay Tucker (Lima, Ohio, EE UU, 1980), apodado en su periplo en Sevilla como Fucker por su facilidad para anotar (llegó a meter 37 en Valencia) y para perseverar en el intento, como bien pueden corroborar los aficionados del DKV Joventut. En el Fernando Buesa Arena Tucker estaba ausente en los detalles que se recogen en una estadística: tres tiros fallados, un rebote y otra asistencia en menos de un cuarto de hora. Y así continuó hasta a falta de 26’2 segundos para el final, cuando Tucker cumplió con su cometido –que para eso le ficharon, se supone– metiendo  un triple para poner otra vez de nuevo al Real Madrid un punto por delante, tras ir casi siempre a remolque. Huertas perdió la pelota en el siguiente ataque y San Emeterio, minúsculo por un día tres puntos con 1/7), no tuvo más remedio que hacerle falta personal al propio Tucker, que no despercudió los tiros libres como había hecho el Caja Laboral en el último tramo. El tirador se destapó al final con cinco puntos en el parcial de 1-13 definitivo para reconfortar a un conjunto de Messina que necesitaba un triunfo de prestigio así, concretado en 67-72, en una cancha en la que no ganaba desde la temporada 2006-2007. “Una victoria que nos puede ayudar mucho a crecer”, reconoció el técnico italiano. De momento a su equipo le sirve para reforzar el liderato, a la espera del resultado del Barça-DKV Joventut de este domingo. De vencer los azulgrana en el derby, podrían empatar a triunfos en el primer puesto con el Real Madrid el próximo día 30 en el Palau.     

Tucker decidió un encuentro alocado, lo que en fútbol se diría un correcalles. Un baloncesto pasional marcado por los desajustes y bloqueos del contrario para imponer las virtudes propias. Por ejemplo, el Caja Laboral necesitó 15 lanzamientos y casi 31 minutos para anotar su primer triple, pero en poco más de cinco minutos festejó cuatro (dos de ellos de Teletovic, que venía de igualar la mejor marca en Euroliga en Kaunas con nueve) para ponerse 66-59 (a 3m 22s). De ahí al final el conjunto de Ivanovic se bloqueó, tanto como para sólo anotar dos tiros libres. Un balance irrisorio ante cualquier rival y más si cuenta con Reyes y Suárez en buena forma, y Prigioni no le presta atención al homenaje de la grada por haber forzado su salida a Madrid. El pívot (21 puntos y cuatro rebotes) hizo una entrada como Pedro por su casa, el alero (15 y 7) no falló desde la línea de personal y el base (cuatro asistencias) habilitó a Fisher para que machase, además de capturó el rebote ofensivo que precedió al triple de Tucker.  

Barac, a ritmo de Benny Hill

Ivanovic reconoció que a su equipo le faltó durante bastante tiempo eso, comulgar con la idea de colectivo, además de jugar rematadamente mal en el tramo final. Nada que ver con su gran segundo cuarto, en el que llegó a tener un parcial a favor de 13-0 (30-22 a los 15m 36s) que neutralizaba la superioridad en el período inicial de los visitantes, con Reyes imperial y Fisher puntilloso, en un duelo que durante muchos momentos se centró en los jugadores interiores (debutó con seis puntos Sow en los locales, -7 para Haislip), peleados como estaban los exteriores con la puntería. Barac  (19 puntos, 15 en el segundo período) anotaba tan rápido, tan fácil y con tanta contundencia y velocidad que el tema que sonó en el Buesa Arena tras un tiempo muerto –la canción del popular humorista Benny Hill– parecía un homenaje al jugador. Cada vez que sonaba la canción en la serie, aparecían en la pantalla varias personas de un lado para otro, a un ritmo imposible, como se movía Barac. El encargado de poner la música en el Fernando Buesa Arena se mantuvo fiel a su predilección por la del Equipo A.    

En baloncesto el equipo A sería el titular y ambos entrenadores se pusieron de acuerdo para sorprender en su quinteto inicial y, en concreto, con el base de inicio, así Ribas sentó a Huertas y Prigioni por Sergio Rodríguez. Logan secó al principio a Prigioni, decisivo en el tramo final. Comenzó mejor el Madrid y se repuso Caja Laboral, que llegó a tener una ventaja de 10 puntos hasta del descanso (36-26 a los 18m 18s) y que vio cómo su rival se reponía a la ausencia de Reyes en el banquillo de Reyes por sus cuatro personales (Messina arriesgó teniéndolo en pista cuando el pívot cordobés cometió la tercera anda más empezar la segunda parte). A los visitantes les sostuvo el temple de Suárez, al que se podría apodar suma-y-sigue, siempre fiable, y Sergio Rodríguez. Cuatro triples impulsaron a los locales, acomplejados e imprecisos en el desenlace, ante el mayor oficio del Real Madrid y el oportunismo de un tirador que apenas tiró.

Caja Laboral (17+21+12+17) 67: Logan (7), Ribas (8), San Emeterio (3), Teletovic (18), Barac (19) –quinteto inicial–, Huertas (2), Oleson (2), Sow (6) y Bjelica (2).
Real Madrid (22+9+18+23) 72: Prigioni (2), Llull (7), Suárez (15), Reyes (21), Fischer (12) –quinteto inicial–, Rodríguez (6), Tucker (5), TomicGarbajosa, Vidal y Mirotic.