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miércoles, 3 de septiembre de 2014

España se escribe con R

Ricky Rubio abrillanta a un grupo que aplasta a Francia (88-64) para asegurarse el liderato del grupo

Ricky Rubio, durante el partido - Foto: FEB. 

Las primeras conversaciones, salvo excepciones, suelen marcar la relación que tendremos con una persona. Elmer Bennett, ex jugador, entre otros, de Baskonia, Madrid y Penya, apenas tardó en darse cuenta de que sería una especie de tutor para aquel adolescente inquieto que preguntaba mucho y que parecía no tener miedo a nada. En Badalona Benito apadrinó a un Ricky Rubio (El Masnou, 1990) que reaccionaba con naturalidad al eco que provocaba con 14 años. Aíto era su valedor y formador. Ahora, con 23, Ricky ya cuenta

sábado, 30 de agosto de 2014

El brazo de Pau Gasol

El pívot de los Bulls pone lo mejor en el debut de una España discontinua ante Irán (60-90)

Pau Gasol trata de lanzar ante Haddadi y Kardoust - Foto: AFP. 

Llegará un día que los deportistas recibirán sesiones semanales de interpretación, no sólo para comunicar mejor ante la prensa, que suele ser la ventana del aficionado, sino también para resultar más naturales en los anuncios promocionales. Las marcas buscan cada vez más que sean ellos y ellas los que anuncien sus productos por los valores y éxitos que representan y porque figuran entre las personalidades más influyentes para la sociedad. Pau Gasol (Sant Boi de Llobregat, 1980), nuevo pívot de los Bulls, es uno de los grandes

martes, 15 de abril de 2014

La importancia de Jacob Pullen

En su papel de meritorio, el base frena a un Galatasaray sin respuesta ante la lesión de Arroyo 

Jacob Pullen - Foto: Andrew Sharp. 

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que Jacob Pullen (Marywood, Illiois, EE UU, 1989) era un espectador con equipación azulgrana completa y derecho a jugar minutos minúsculos. Ése era su tiempo para demostrar por qué se le había requerido en verano tras la negativa de la primera opción, un tal Vassilis Spanoulis, el jugador con más duende de Europa junto a Sergio Rodríguez. Pullen pretendía hacer muchas cosas en poco tiempo y solía precipitarse, y puntualmente se lucía. Se destapó en Valladolid, donde más allá de acabar con 42 puntos y

domingo, 9 de febrero de 2014

El corazón de Sergio Llull

El base menorquín anota a falta de una décima la canasta que le da al Madrid su 24ª Copa del Rey ante un Barça penalizado por los tiros libres (76-77)


Sergio Llull y Sergio Rodríguez se abrazan tras el partido - ACB Photo. 

Hasta llegar a ese Sergio Llull (Maó, Menorca, 1987) con ganas de abrazarse a todos sus compañeros y que acaba oculto entre varias camisetas blancas se sucede una final fabulosa, la mejor de los últimos años desde la de 2009, cuando Pete Mickeal resolvió en la prórroga con ocho puntos y haciéndole un tapón a Berni Rodríguez en Madrid. Ocurre en Málaga, en un Martín Carpena asombrado por un duelo entre dos gigantes con ganas de desempatar en el número de Copas del Rey. Ambos llevan 23 y con un triple a 2m 29s Nikola

sábado, 8 de febrero de 2014

El cambio de Sergio Rodríguez

El Chacho, que reconoce que ya no juega en función del rival, rompe a un CAI Zaragoza reducido a Shermadini (98-66)   

Sergio Rodríguez celebra una canasta - ACB Photo.

"Es un jugador diferente, difícil encuadrar qué hace bien o mal. Hay cosas que hace menos bien pero hay pocos jugadores con su talento que nos puedan dar lo que él nos va a dar, sobre todo su uno contra uno. Tendrá que adaptarse al juego de la selección y darse cuenta de que cuando está entre los mejores ha de hacer las cosas como tiene que hacer. No ha dado todo lo que puede dar, pero tiene carácter para aprender", le definió Mario Pesquera, entonces seleccionador, cuando anunció que Sergio

domingo, 6 de octubre de 2013

Sergio Rodríguez se ajusta la corona

El base canario resuelve la segunda Supercopa consecutiva para el Madrid ante un Barça afilado por Tomic y Huertas (79-83) 

Sergio Rodríguez, con su trofeo de MVP de la Supercopa - ACB Photo. 

No cuesta demasiado imaginarse a los padres diciéndole a sus hijos e hijas que lo que hace ese jugador eléctrico y mágico con barba no es lo normal, que por mucho que se esfuercen y sueñen es casi imposible que lleguen al nivel de Sergio Rodríguez (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, 1986), quizás el base del momento en Europa y el gran valedor del Madrid para que revalidase el título de la Supercopa ACB en el Buesa Arena y sumase la tercera de la historia. Bien secundado por la muñeca de Mirotic (20 puntos) y la tenacidad

viernes, 20 de septiembre de 2013

El nuevo guión de Tony Parker

El base de los Spurs frustra a una España que cae en la prórroga (72-75) tras ceder 14 puntos de renta y que luchará por el bronce con Croacia  

Tony Parker se hace con un rebote - EFE. 

Lo dijo antes, se lo repitió a sí mismo durante y lo volvió a decir a los medios después del partido. Tony Parker (Brujas, Bélgica, 1982) apretó los dientes y enloqueció tras la prórroga de un partido en el que sobre todo él, que hace unos meses rozó con los dedos su cuarto anillo de la NBA con los Spurs, había sido el factor determinante para que Francia cambiase la historia. "Si España no existiese, yo tendría más medallas", dijo de nuevo Tony Parker, exhausto tras marcarse una actuación estelar y vengarse del equipo que les

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Con Rudy Fernández y Sergio Rodríguez como despertadores

La pareja del Madrid destapa a la España más hambrienta, que devora a una Serbia minúscula desde el principio (90-60)
Sergio Rodríguez celebra una canasta - Europa Press.
No hay mago al que el espectador no le intente ver su truco. Hay quien no disfruta con la magia, quien intenta quitarle su esencia y destapar sus secretos. Habrá quien repase a cámara lenta para llegar a descifrar los movimientos, asistencias y acrobacias de Sergio Rodríguez (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, 1986). No descifrará nada, porque su talento es indescifrable, quizás por eso hay entrenadores que no le han sacado el jugo y pasó de puntitas por la NBA. Quizás él también no se entendiese del todo. Pero con Pablo

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

viernes, 24 de mayo de 2013

Las diabluras de Sergio Rodríguez

El base canario arrolla en el segundo cuarto al Obradoiro y adelanta al Madrid en la serie de cuartos (90-75)

Sergio Rodríguez asiste a un compañaero ante Hummel y Kendall - ACB Photo / A. Martínez. 


Su aspecto, esa barba bien poblada y algo desaliñada, le da un perfil bohemio y de artista. Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador musical, de banda sonora. En tiempos en los que se exige la pizarra por delante de la creatividad, el base canario supone aire fresco, pureza y frescura. Sergio Rodríguez juega con la alegría de un niño, la entereza de alguien que ha sabido resarcirse después de haberlo pasado muy mal en la NBA –a la que llegó con menos recorrido del que necesitaba– y que ha encontrado en Pablo Laso

domingo, 12 de mayo de 2013

Spanoulis remata otra proeza de Olympiacos

Nombrado MVP de la final, el base griego lidera a un equipo generoso que remonta 17 puntos en contra a un Madrid boquiabierto para ganar su segunda Euroliga consecutiva (100-88)

Spanoulis levanta la tercera Euroliga del Olympiacos, segunda consecutiva - Euroleague / Getty.

No hay nada imposible para un grupo tan generoso como Olympiacos, capaz hace un año de remontarle 19 puntos al CSKA en 12 minutos y el curso después de recuperar 17 ante el Madrid y llevar el partido a un marcador amplio, justo lo que, en teoría, convenía a los blancos. El grupo de Bartzokas supo reponerse a un inicio fulgurante de su rival (10-27 a los 9m 23s) y de Sergio Llull, Rudy Fernández y Begic en particular, y se llegó a poner a dos puntos (39-41 a 20m 28s) sin ningún tanto de su estrella, Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982), negado hasta entonces (0/5). El Olympiacos se sostenía sin su pilar gracias a un espíritu colectivo encomiable -el que transmitió al grupo Ivkovic y ha sabido mantener Bartkovas-, a una defensa mejorada, a los triples de Antic, Perperoglou y Law, y a la voluntad de Hines y Sloukas. Pero aguardaban la guinda, que no era otra que Spanoulis. V-Span se transformó en la segunda parte, donde se mereció su tercer MVP en una Final Four –con lo que iguala a Kukoc– por su maestría y contundencia: metió 22 puntos con tres triples consecutivos con los colocó a su equipo por primera vez por delante (48-45 a los 22m 10s). Rudy (21) y Sergio Rodríguez (17), los mejores del conjunto de Pablo Laso, pudieron salvar la situación hasta bien entrado el último cuarto, pero el partido se le hizo muy largo al Madrid, derrotado por 100-88, privado de un Carroll competitivo de un Reyes bien defendido y errático con los tiros libres (2/6) y sentenciado con otro triple de un Spanoulis brillante que logró su tercera Euroliga. Tantas como su equipo, que encadena dos consecutivos. Algo que no lograba ningún equipo desde el Maccabi Tel Aviv de Jasikevicius, campeón en 2004 y 2005.

“Estos partidos nos tienen que hacer crecer y aprender de estas situaciones. Somos un equipo joven, unos novatos en este tipo de finales”, reflexionó Rudy, eliminado a medio segundo del final por darle un pequeño zarpazo a Spanoulis, capitán de Olympiacos y el primero en levantar bien alto un trofeo sudado por su equipo. El mismo jugador que, viendo las caras de sus rivales desde el podio, se bajó y fue a saludarlos uno a uno. Un gesto generoso.

El reparto de puntos

El Madrid era un equipo deshecho que se había quedado boquiabierto ante los recursos de un rival inferior en su fondo de armario que le había ganado en un partido ofensivo en su vuelta a una final de la máxima competición continental 18 años después, cuando se llamaba Copa de Europa y ganó la octava. Hubiese levantado la novena si hubiera  mantenido la excelencia del primer cuarto, cuando anotó cinco triples en siete intentos y solo falló dos canastas de dos. A los cinco minutos todos los miembros del quinteto inicial del Madrid habían anotado. Y eso, mayor contribución entre más jugadores, es lo que echó en falta durante todo el partido, pues solo Rudy, Llull y Sergio Rodríguez superaron los ocho puntos, mientras que en el Olympiacos hasta seis jugadores alcanzaron o superaron los diez.

El primer triple tras seis intentos de los griegos –obra de Antic– cambió la dinámica del partido: el Olympiacos recuperó su garra habitual y el Madrid se encogió como Rudy y solo Sergio Rodríguez impidió que estuviese por delante en el marcador al descanso (37-41). La segunda parte sería un recital de Spanoulis y compañía, letales especialmente en el último período, cuando golpearon a un rival herido con 39 puntos, por más que Sergio Rodríguez tratase de igualar al Olympiacos en épica.

OLYMPIACOS 100 (10+27+24+39): Law (20), Spanoulis (22), Powel (2), Printezis (5), Papanikolau (5) —quinteto inicial—, Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11) y Katsivelis (0). MADRID 88 (27+14+20+27): Llull (14), Rudy Fernández (21), Carlos Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6) —quinteto inicial—, Draper (0), Reyes (4), S. Rodríguez (17), Carroll (5) y Slaughter (9). Árbitros: Cerebuch (ITA), Belosevic (SER) y Ryzhyk (UCR). Rudy y Slaughter, eliminados en el minuto 39. 15.169 personas en el 02 de Londres. El CSKA gana 74-73 al Barça por el tercer puesto.

domingo, 28 de abril de 2013

Reyes es inagotable

El capitán lidera, con 19 puntos, a un Madrid que se asegura la primera plaza tras vencer a un Barça penalizado por el rebote ofensivo (78-65)

Reyes,a  punto de lanzar, ante la mirada de Tomic - ACB Photo.

Es el único superviviente de la última Liga ACB que ganó el Madrid. Fue en 2007 en el Palau Blaugrana con Joan Plaza como entrenador y Felipe Reyes (Córdoba, 1980) como MVP de la final. Reyes ejerce de capitán en un grupo que valora su liderazgo, ímpetu y coraje. Responde al perfil de jugador al que adora su afición y genera animadversión entre la rival, entre ellas, la del Estudiantes, club en el que creció admirando a su ídolo, su hermano Alfonso y que, como él, abandonó para irse al Madrid en 2004. Renovado por tres temporadas hace un mes, Reyes es un puntal para su equipo y destrozó al Barça con una actuación modélica (19 puntos y ocho rebotes). La puesta en escena del ala-pívot cordobés ya fue impotente: nueve puntos y cuatro rebotes en seis minutos para pasar del 13-12 con el que acabó el primer cuarto al 26-19 (a los 15m 44s). Penalizados por el rebote ofensivo, los azulgrana se sostuvieron hasta los últimos dos minutos (67-63), pero Mirotic no falló tres tiros libres y Reyes puso la guinda a su partido con una entrada sin oposición para dar la victoria al Madrid por 78-65 y la primera plaza matemática de la fase regular en un ensayo descafeinado de la cita entre ambos equipos en la Final Four de Londres.

“Hemos trabajado bien todos los aspectos del juego, excepto el rebote ofensivo. Permitir 18 rebotes ofensivos es una barbaridad”, recalcó Xavi Pascual. Ésa fue la gran losa para los visitantes de la que supieron sacar partido, entre otros, Reyes, Mirotic o Begic, y que hizo que el Madrid tuviese más tiros. En concreto, 74 por 59. El Barça, con más puntería, pudo opositar al triunfo hasta el final a pesar de las bajas de Navarro, Wallace y Mickeal, mientras que Todorovic participó con un dedo roto. Con el equipo bajo mínimos, Ingles dio un paso enfrente en el sugerente inicio azulgrana con siete puntos en el parcial de 6-11. Lorbek estaba fino y Tomic, muy nervioso ante un público que no le perdona que se fichase por el gran rival.

Al descanso

Llull y Rudy Fernández agitaron a un Madrid que tomó más impulso con la aparición de Reyes y que veía cómo el Barça se cansaba de fallar tiros libres, en especial Tomic. Dominadores en el rebote, los locales tenían segundas y terceras opciones de tiro –como en una acción de Begic– y se pusieron 33-24 con un triple de Llull, antes de que los azulgrana redujesen la distancia al descanso (33-29) con dos jugadas rápidas de Huertas y de Jawai, que anotó diez puntos como Tomic y Lorbek, aunque con mejores porcentajes de tiro.

Tres rebotes ofensivos casi seguidos de Mirotic y una técnica a Xavi Pascual volvieron a penalizar al Barça (38-31), rescatado por un Ingles eléctrico, un Jawai omnipresente y un Tomic que acertaba con un reverso por primera vez. Y a Huertas le caía otra técnica por protestar, mientras Jasikevicius, muy revolucionado hasta entonces, puso por delante al Barça con dos canastas seguidas al inicio de un último cuarto (50-51) en el que Reyes sostuvo al Madrid con la ayuda de Sergio Rodríguez ante un rival lanzado por Ingles y Jawai que se quedó sin respuesta en el tramo final. “Tiene poco que ver el partido de hoy con el que tendremos en Londres”, aseguró Pablo Laso. “Será una final en sí misma”, cerró Xavi Pascual.

REAL MADRID 78 (13+20+17+28): Rudy (11), Suárez, Mirotic (10), Llull (8) y Begic (8) -quinteto inicial-, Rodríguez (9), Slaughter (8), Carroll (5), Darden y Reyes (19). BARÇA 65 (12+17+18+18): Huertas (3), Ingles (18), Oleson (8), Lorbek (10) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Sada, Abrines, Jasikevicius (4), Todorovic (2), Rabaseda y Jawai (10). Árbitros: Emilio Pérez, Lluis Guirao y Miguel A. Pérez Niz. Jawai fue eliminado por cinco personales (min.38). Incidencias: Partido correspondiente a la Jornada 31 de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 12.238 espectadores.   

jueves, 7 de febrero de 2013

Mickeal triunfa en un maratón formidable

Liderado por el alero estadounidense y apuntalado por Huertas y Tomic, el Barça alcanza las semifinales de Copa tras batir a un Madrid grandioso tras dos prórrogas (108-111)

Tomic, Mickeal y Suárez luchan por un balón - EFE.

Es duro como una roca y no titubea como los grandes narradores, acostumbrados a describir con rapidez cualquier jugada, por enrevesada que sea. Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, EE UU, 1978) no sabe lo que es la duda y está acostumbrado a darle la vuelta a las situaciones más tortuosas, como cuando un médico le anunció que no podría andar con normalidad después de que se rompiese el tendón de Aquiles y también cuando le advirtieron que era muy probable que no jugase tras serle diagnosticado un tromboembolismo pulmonar. Nada frena a Mickeal, que horas antes del clásico de la Copa del Rey de Vitoria se definía como un tipo “muy tranquilo fuera la la pista. Dentro tengo un feeling animal”. Y añadió lo que parecía una evidencia: “Contra el Madrid será una guerra”. Y tanto que lo fue, fue más que eso y con Mickeal (26 puntos, su mejor partido en un torneo que le encanta) como punto de partida y final, excelentemente acompañado por Lorbek, de encogido a gigante, por un Huertas como guía (diez asistencias) y por Tomic, omnipresente ante su ex equipo cuando la pelota estaba al rojo vivo. Resultó un anuncio en directo que acortó el telediario y seguro que sumó nuevos adeptos a un deporte maravilloso que dignificaron dos equipos muy enteros en las peores situaciones. Sergio Rodríguez rescató al Madrid con una asistencia para Mirotic para forzar la primera prórroga y Lorbek, encogido hasta entonces, no le templó el pulso para meter un tiro libre, fallar el segundo y anotar tras un rebote ofensivo de Tomic y dar con la segunda prórroga. El Barça pudo sentenciar el partido por fin, pero Sergio Llull replicó con triples, el sexto en su cuenta particular con las dos rodillas flexionadas en el aire (108-109). Después Huertas metió dos tiros libres y el propio Llull (6/17 en triples) falló el triple que hubiese alargado cinco minutos más la cita. Los azulgrana, clasificados para la Copa con una jornada de margen, vencieron por 108-111 un maratón formidable para alcanzar las semifinales, donde se enfrentarán al vencedor del Caja Laboral-CAI Zaragoza.

Para el aficionado del básket ha sido un lujazo. Un partido muy bonito”, resumió Huertas, fantástico director de juego. El brasileño, bastante cuestionado desde su llegada a Barcelona, y le comió la moral a Llull, sin puntería. Como Rudy Fernández (5/15), dolorido en una mano y varios pasos por detrás de su defensor, Mickeal, que marcó el paso de su equipo (0-5) antes de que Mirotic demostrase que su progresión no tiene límite. Uno y otro se marcaron una primera parte para enmarcar (46-49) en la que ambos anotaron desde todas las situaciones posibles, menos en una: el triple. El azulgrana ni lo intentó y el madridista erró el único que lanzó.

Irrupción de Carroll

El Madrid se había repuesto a tres mates casi seguidos de Jawai (23-32) con la irrupción prodigiosa de Carroll con dos triples y dos tiros libres. Y Mirotic le dio la vuelta al marcador (35-34) con una asistencia de Sergio Rodríguez, en estado de gracia y determinante desde que saltó a la pista. No lo pudo ser Navarro, mermado por los problemas físicos en su regreso a la competición. La Bomba sumó once puntos, con los que supera en dos a Alberto Herreros (375), para convertirse en el cuarto máximo anotador histórico de la Copa al que igualó en triples (49) con el único que metió (1/5 por los 4/22 de su equipo).

Mickeal continuó a su nivel tras el descanso, minando la moral de Carlos Suárez y de Rudy, que se quejaba de su mano dolorida –y del criterio arbitral, con el que no estaba demasiado de acuerdo– y estaba obligado a lanzar tiros muy forzados. Tampoco acertaba  con los cómodos el ex jugador de la Penya. A Mickeal sólo le frenó puntualmente Llull, cuando le sacó la segunda y tercera personal en el tercer cuarto y Xavi Pascual tuvo que reservarlo en el banquillo. Circunstancia que aprovechó un Madrid que se repuso anotando los tiros libres que hasta entonces había fallado (19/29) ante un Barça que a falta de triples disfrutaba del entendimiento entre Huertas y Tomic, vital a partir del último cuarto para acabar una actuación redonda (20 puntos y once rebotes) ante el equipo que no quiso renovarle en verano.

El momento de Lorbek

Navarro puso su sello con su clásica bomba (58-64 a los 28m 45s) y Wallace fue un jabato en defensa ante Mirotic y anotó el único triple de los azulgrana tras el descanso (69-71 a 3m 19s), cuando Mickeal ya jugaba con cuatro personales. Aguantaría en pista el norteamericano hasta el final. Llull y Reyes asumieron la responsabilidad y Mirotic, asistido por Sergio Rodríguez forzó la prórroga –el propio Llull pudo dar la victoria a su equipo–. Carroll, siempre tan directo, dudó ante Oleson y el nuevo fichaje le rebañó una pelota que recuperó Mickeal para montar la contra para Huertas: parcial de 0-8 para el 79-85 y el Barça de nuevo tenía el partido muy encarrilado. Pero surgió Sergio Rodríguez con un tiro cayéndose y un triple, y tras la quinta de Reyes y Mirotic llegaría el momento de Lorbek y su excelente canasta después de un rebote ofensivo de Tomic para alargar cinco minutos más un encuentro formidable.

Llull afinó la puntería y anotó tres triples en la segunda prórroga, en la que, dolorido, Navarro apenas pudo intervenir. Mickeal y Tomic siguieron mordiendo y Oleson anotó desde más allá de 6'75 (a 22'7s, 103-106). “Queda mucho partido, muchos tiros libres. Estemos concentrados”, advertía a sus jugadores Pablo Laso. Tenía razón: Sada anotó y metió otro, Sergio Rodríguez acertó con una entrada, Navarro aún tuvo fuerzas para meter dos tiros libres y Llull para marcarse una jugada de malabarista: un triple avanzando para adelante y encogido. Pero Huertas no falló desde la línea de personal y el triple de Llull para forzar la que hubiese sido la tercer prórroga quedó corto, mientras Mickeal se volvía loco junto al resto de sus compañeros.

MADRID 108 (18+28+14+17+16+15): Draper (2), Llull (23), Rudy Fernández (15), Mirotic (17) y Begic (-) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (18), Carroll (17), Suárez (2), Reyes (2), Slaughter (8) y Hettsheimer (4). BARÇA 111 (25+24+15+13+16+18): Sada (2), Navarro (11), Mickeal (26), Wallace (11) y Tomic (20) -quinteto inicial-; Huertas (13), Jasikevicius (-), Oleson (5), Rabaseda (-), Lorbek (17) y Jawai (6). Árbitros: Hierrezuelo, Bultó y Jiménez. Eliminaron a Reyes y Mirotic. Unos 14.500 en el Buesa Arena de Vitoria.

domingo, 12 de agosto de 2012

Una plata olímpica para no olvidar

España cuadra una actuación ejemplar para exigir al máximo a Estados Unidos (107-100)

El abrazo entre Pau Gasol y Kobe Bryant -EFE. 

Es posible que el speaker del North Greenwich Arena tuviese previsto desde el primer día el título de la canción después de la final de baloncesto de los Juegos. Sí, tenía que ser la que daba el título al séptimo disco de Bruce Springteen: tenía claro que iba a poner Born in the USA, Nacido en Estados Unidos en honor de los campeones previstos por casi todos, los estadounidense. Seguro que hasta el último instante el encargado de poner voz a lo acontecido en la pista se planteó cambiar el título y escoger otro representativo del rival, de una España grandiosa que le retó hasta el último aliento, ése en el que ambos entrenadores premiaron a los suplentes en un gesto indescriptible. Como la final, que acabó arrebatándole el oro a la generación dorada española (107-100). Kobe Bryant se fundió en un abrazo con compañero en los Lakers, Pau Gasol, a quien, uno por uno, abrazaron sus rivales como gesto de reconocimiento a su trayectoria y a su gran partido (24 puntos, ocho rebotes y siete asistencias) como puntal de un equipo desatado, descarado y corajudo que finalizó un torneo en el que se creció en los cruces para soñar con el oro hasta en una final de ensueño. España logró la tercera plata de su historia y Rusia, vencedora ante Argentina (77-81), en su primer metal desde la desintegración de la antigua URSS. 

Los peros que se le pudieron acharar durante el torneo a España, esos fallos de concentración y parciales inauditos para su clase en el último cuarto. Despistes que el grupo de Sergio Scariolo no se permitió ante Estados Unidos, consciente de que para ganar tenía que cuadrar una actuación formidable, casi perfecta y estuvo a punto de hacerla y de llevarse el oro olímpico ante un equipo que tiene... 14. Y ante la generación más cercana al Dream Team de Barcelona. España retorció y exigió al máximo a Durant, máximo anotador de los tres últimos cursos en la NBA, que tuvo que llegar a los 30 puntos y al último MVP, LeBron James, con un triple que marcó las diferencias (102-93 a 1m 59s), por más que España persistiera hasta el final con Marc Gasol, Ibaka... Con todos.  

Pau Gasol, asistente 

La selección tuteó al favorito desde el principio, cuando su capitán, mermado desde hace tiempo por sus problemas físicos, aportó 14 puntos en un primer cuarto eléctrica en el que Pau Gasol no sólo aportaba tantos, sino que también sabía repartir asistencias: ¡cinco! La entrada de Sergio Rodríguez animó más a una España que estaba siendo golpeada por Bryant, Anhony y Durant, pero que se repuso bajo la dirección del base del Madrid, por fin regular e imparable en los últimos meses. Un triple de Llull, de nuevo ejemplar en su defensa ante Chris Paul o Bryant, volvió a poner por delante al grupo de Scariolo (41-42). 

Era una oda al baloncesto, al deporte y a los Juegos y el pequeño no dejaba de crecerse pese a las adversidades, como que el propio Sergio Rodríguez cometiera la tercera, Marc Gasol la cuarta y Reyes, recambio de Pau, la tercera. Poco importó un parcial de 7-0 de Estados Unidos: ahí surgió el capitán Navarro, Rudy en Ibaka para reducir las diferencias al descanso (59-58). En las protestas de Carmelo Anthony por el criterio arbitral, tan malo para unos y otros, se resumía un partido indescriptible. 

Durant, líder

Escuchadas las charlas de ambos entrenadores en el vestuario, Pau Gasol se zafó como quiso de Chandler y de Love y si los estadounidense aguantaron el tipo fue por James, Durant y Bryant en un encuentro sin medias tintas, sin miedo, jugado a corazón abierto. Con la intensidad de Ibaka, capaz de meter su primer canasta cuando le pusieron a Anthony para defender, con un mate de Pau y la velocidad de Sergio Rodríguez ante un Durant que asumía responsabilidades. 

Al contrario de lo que le pasó durante los Juegos Estados Unidos nunca se escapó cuando apretó en defensa para correr al ataque. Ni tan siquiera cuando Bryant cogió un rebote ofensivo y puso la máxima ventaja (97-87 a 4m 25s). La réplica fue una canasta de Navarro y un palmeo de Rudy. No le perdió la cara al partido España, que con 102-93 pudo acercarse a seis de haber entrado un triple de La Bomba y en la siguiente acción, al límite, no falló Chris Paul. Hacía tiempo que Marc Gasol había vuelta a la pista y que Llull era el base. Todos eran ejemplares. También Bryant, que acabó abrazando a su amigo Pau Gasol, un comportamiento más acorde con lo que representa como uno de de los embajadores de la NBA, la Liga de más pedigrí y más músculo del planeta. Esta vez Bryant. Nada que ver con su absurdo gesto en Pekín pidiendo silencio tras meter un triple decisivo en aquella final que estaba considerada como la mejor de la historia del baloncesto y que ha encontrado una réplica aún mejor en Londres. No era fácil pero esta generación de oro del baloncesto español lo ha hecho posible.   

ESTADOS UNIDOS 107 (35+24+24+24): Chandler (2), Durant (30), James (19), Bryant (17) y Paul (11) -equipo inicial-, Westbrook (3), Williams (6), Iguodala (0), Love (9), Harden (2), Davis (0) y Anthony (8). ESPAÑA 100 (27+24+24+18): Pau Gasol (24), Rudy Fernández (14), Navarro (21), Calderón (0) y Marc Gasol (17) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez (7), Reyes (0), San Emeterio (0), Llull (5), Claver (0), Sada (0) e Ibaka (12). Árbitros: Cristiano Maranho, Christos Christodoulou y Michael Aylen. Rudy fue eliminado por cinco personales en el minuto 40. Incidencias: Partido correspondiente a la final del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.514 espectadores. 

lunes, 6 de agosto de 2012

España se queda clavada en el último cuarto

La selección pierde 82-88 ante Brasil tras encajar un parcial de 16-31 y se enfrentará a Francia en cuartos de final

Pau Gasol, Splitter y Varejao luchan por un rebote - EFE.

Fundida y confundida, quizás sin la tensión necesaria, España se quedó clavada en el último cuarto, el peor del equipo durante los Juegos (16-31), para acabar perdiendo por 82-88 ante una Brasil con más chispa lanzada por un Barbosa prodigioso (23 puntos), un Marquinhos afilado y una pareja de pívots que son la noche y el día, pero que se entienden a la perfección: Splitter y Varejao. Como le está sucediendo durante todo el torneo, la selección volvió a disiparse en los instantes finales y no acaba de cuadrar una actuación sin fisuras. “Tenemos problemas de concentración y de condición física”, advierte el seleccionador, Sergio Scariolo, que confía en que se pueda solventar ese déficit una vez concluida la primera fase y llegado el momento de las eliminatorias. Como tercera del grupo B España se enfrentará en cuartos a Francia, segunda del A, y como tanto se especuló antes del partido evitará a Estados Unidos hasta una hipotética final. 

“No jugaríamos nunca a perder ni a especular. Somos un equipo campeón que ha ganado mucho y nunca nos planteamos esa posibilidad”, recalcó Pau Gasol cuando le preguntaron si el grupo se había dejado ir para tener un camino más propicio: “Tal y como estamos jugando cualquiera nos puede ganar. Tenemos que corregirnos”. No se escondió el ala-pívot de los Lakers el día que superó a Epi como máximo anotador español en unos Juegos Olímpicos. Pau acabó con 25 puntos y empezó como una locomotora aportando 13 de los primeros 18 de un equipo eléctrico, contundente y varios pasos por delante de Brasil entonces. 

Excelencia puntual

Jugaba España como más le agrada, con velocidad y músculo, y le encajaban las piezas para conseguirlo: si Calderón se iba al banquillo a descansar salía un Sergio Rodríguez hiperactivo y lo mismo sucedía con Scariolo dosificaba a Marc Gasol, notable con 20 puntos, cuando le suplía Ibaka (14), sinónimo de espectáculo y defensa. La excelencia fue puntual y en cuanto Neto salió a pista reaccionó un combinado brasileño que no pudo contar con Nene Hilario, uno de sus pilares y al que no echó de menos. Mientras que el grupo de Scariolo se fue disipando poco a poco por su excesiva dependencia del trío interior formado por Marc, Pau e Ibaka, que aportó 59 puntos. ¿Y qué hicieron los exteriores? Aportar los mismos tantos que Barbosa.  Rudy no se encontraba a sí mismo, Llull apenas metió el último triple sobre la bocina y el partido perdido, San Emeterio no tenía puntería ni era un ejemplo en defensa como en los precedentes... 

Con una canasta de Marc Gasol España se distanció 61-51 (a los 26m 49s), pero no supo conversar la renta ante un rival más entusiasta, bien gobernado tanto por Neto como por Huertas, que empezó el último cuarto con dos triples seguidos de Marquinhos. Otro de Barbosa (73-75 a 4m 16s) le daría la primera ventaja a Brasil. España ya no tenía remedio. Se había quedado clavada otra vez en un último cuarto y acabó tercera de grupo, con lo que se enfrentará a Francia en cuartos, en la reedición de la final del Eurobásket de Lituania, y de pasar los cruces sólo se encontrará a Estados Unidos en la lucha por el oro.  


ESPAÑA 82: Pau Gasol (25), Rudy Fernández, Navarro (7), Calderón y Marc Gasol (20) —quinteto inicial—, Sergio Rodríguez (2), Reyes (6), Claver, San Emeterio (3), Llull (3), Ibaka (14) y Sada (2). BRASIL 88: García (3), Huertas (2), Barbosa (23), Varejao (7) y Splitter (11) —equipo inicial—, Machado (3), Neto (6), Torres (6), Taylor (7), Giovannoni (7) y Vieira (13). Árbitros: Estévez (ARG), Vázquez (PUR), Lottermoser (GER). Caio Torres fue eliminado (min. 33). 8.342 espectadores en el Basketball Arena. 

domingo, 29 de julio de 2012

Pau Gasol marca la pauta en el debut ante China (97-81)

El ala-pívot de los Lakers, con 21 puntos, destaca en una España intermitente

Pau y Marc tratan de taponar a Chen - AFP. 
Es el hilo conductor de los éxitos de la mejor generación española de la historia, por más que en el torneo de presentación, el Mundial Júnior de Lisboa, fuese uno de los suplentes. A Pau Gasol (Sant Boi de Llobregat, 1980) no le hace falta desfilar como abanderado en la ceremonia de unos Juegos Olímpicos como hizo el sábado para que quede claro que es una de las banderas de la España deportiva. El ala-pívot de los Lakers fue el líder de nuevo en el estreno en Londres ante China con 21 puntos y 11 rebotes. Resultó un triunfo coral concretado por 97-81 y perpetrado gracias a una actuación coral intermitente, desde el omnipresente Ibaka (17 tantos) y el renacido Navarro (14) hasta el hiperactivo Sergio Rodríguez, que como Marc Gasol volvió a jugar tras sus problemas físicos. España tuvo ciertas lagunas en defensa, en los tiros libres (14/22) y le faltó fluidez ante un rival dependiente de su estrella, Yi Jianlian, capaz de alcanzar los 30 puntos tras jugarse prácticamente la tercera parte de los tiros de China. 

Señalado en los Lakers, Pau Gasol no levanta sospechas en la selección, donde se valora su compromiso y no se duda de su rendimiento, fundamental ante el combinado chino, al que le encanta sacar provecho de tiros exteriores de sus pívots como bien había advertido Sergio Scariolo. Al seleccionador le costó descifrar las zonas del rival y se quedó sin respuesta ante el inicio obtuso de España, que a pesar de cargar de faltas a su rival –Yi Jianlian y Liu Wei se fueron al banquillo rápido con dos personales– no se encontraba en ataque. La selección estaba peleada con los tiros libres y no anotó su primera canasta en juego hasta que Calderón anotó el primero de sus tres triples en un primer cuarto con un Pau Gasol contundente y de difícil digestión (19-17). 

Surge Sergio Rodríguez

Justo lo contrario que el segundo, también marcado por los triples de una España (8/13 al descanso, 11/19 al final) desatada entonces por el espíritu de Ibaka, el inconformismo de  Reyes, el compromiso de Navarro por jugar pese a sus problemas físicos y tras haber pasado una fiebre y las pinceladas de San Emeterio y Rudy Fernández. Ambos saben renunciar a un mayor papel en un equipo generoso. Sólo hace falta ver cómo juega Sada, al límite siempre, por más que se le achaque que no ve el aro tanto como debería. Algo que sí que hace la mejor versión de Sergio Rodríguez, que en el tramo final debutó en unos Juegos Olímpicos sustituyendo a Sada –el Barça ha anunciado que reanuda las negociaciones de renovación del contrato del base después de asegurar que se habían roto–. El Chacho se marcó un triple y una asistencia a Ibaka en sus dos primeras acciones y sobre todo agitó a una España que había visto reducida su ventaja hasta el 69-58 (65-58 a los 28m 48s) tras otro mate de Yi Jianlian, escudado entonces por un Liu Wei que anotaba cuanto probaba. 

Sergio Rodríguez contagió su sonrisa a España, de nuevo alegre con Navarro, el propio Pau Gasol e Ibaka, mientras que Scariolo aprovechó para dar carrete a todos sus jugadores y sólo Claver, recién presentado por los Blazers, se quedó sin anotar. Algo que sí pudo hacer, en su novena tentativa, Sun, al que en China llaman Magic, por Magic Johnson. Ya se sabe, el humor es internacional. 


ESPAÑA 97 (19+34+16+28): Pau Gasol (21), Rudy Fernández (7), Jose Manuel Calderón (12), Sergio Llull (2) y Marc Gasol (5) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (5), Navarro (14), Reyes (2), Claver, San Emeterio (5), Ibaka (17) y Sada (7). CHINA 81 (17+24+19+21): Wei Liu (9), Shipeng Wang (8), Yue Sun (3), Jianlian Yi (30) y Zihzhi Wang (15) -quinteto inicial-, Ding, Yi Li, Zhu (2), Zhang (2), Chen (12) y Zhou. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Felicia Grinter (USA) y Fernando Sampietro (ARG). Sin eliminados. Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo B del torneo olímpico de baloncesto disputado en el Basketball Arena de Londres ante 9.103 espectadores.

miércoles, 13 de junio de 2012

Lorbek y Wallace recuperan a un Barça modélico que fuerza el quinto partido en el Palau (75-81)


Wallace, felicitado por sus compañeros tras meter un triple y recibir una personal - ACB Photo. 


Blanco de las críticas desde que aterrizó en el Barça, incluso antes por haber conseguido el pasaporte congoleño y no ocupar plaza de extranjero por el Acuerdo Cotonou, CJ Wallace (Atlanta, Georgia, EE UU) lleva un curso año personal y deportivo muy difícil. A finales de octubre falleció Charles Judson, su padre, y en el parqué CJ apenas ha tenido buenas jornadas, citas que se pueden contar con los dedos de la mano. Pero, curiosidades del destino y de su puntería, Wallace cuadró un partido casi perfecto en el Palacio de Deportes para anotar 16 puntos (3/4 en triples y seis rebotes). Con su concurso y el de Lorbek, exquisito con 24 tantos, el Barça se recuperó tras el mazazo del tercer partido, en el que llegó a ceder por 31 puntos, y forzó el quinto y último en el Palau (sábado, La 1, 19:00 horas) tras vencer al Madrid (75-81). El campeón de la Liga ACB levantará la copa en Barcelona.   

Escarmentado y vulgarizado en el encuentro anterior, el Barça quiso ser cauto, calculador y sobre todo mucho más agresivo. Tuvo un comportamiento modélico y reconocerse de nuevo en la pista, empezando por su defensa. Por un día Xavi Pascual combinó la individual con la zona, bien dispuesta tras una canasta. Ahogado por Huertas, Navarro o Ingles, Carroll nunca se sintió cómodo y tan sólo anotó uno de sus nueve tiros, cuando quedaban poco menos de cuatro minutos. Tampoco fue el día de Velickovic ante unos azulgrana excelentes con los triples por primera vez en la serie (10/20) que se crecieron ante un pabellón con más de 13.000 personas, ante la ausencia de Ndong por problemas físicos y el castigo a Eidson –jugó cuatro segundos–. El técnico visitante exprimió al máximo al quinteto inicial y tuvo que sacar rápido a Wallace por las tempranas personales de Vázquez. La irrupción de Wallace supuso el primer golpe sobre la mesa del Barça, que llegó a ponerse 25-32 en el ecuador de la primera parte y se fue al descanso con 34-39, con 14 puntos de CJ, todos en el segundo cuarto. 10 llevaban el sello de Lorbek en un Barça en el que sólo hubo seis anotadores, uno muy simbólico, Ingles, pues sólo aportó un tiro libre. En el Madrid destacaban Singler y Tomic, infalible con sus seis primeros tiros.    

El temple de Mickeal

A partir del control del rebote los azulgrana podían pudo gobernar el ritmo del partido para evitar las transiciones rápidas de su rival, con más piernas y más físico en esta recta final. Los azulgrana salieron convencidos de sus posibilidades y de su competitividad, algo que dice mucho de su carácter y de la preparación mental y desde la pizarra del cuerpo técnico después del desastre del miércoles. Aquella noche la imagen de la impotencia fue la de Mickeal, que agredió a Velickovic. El vídeo mostró que la acción había venido precedida de una colleja de Suárez. El fin no justifica los medios y Mickeal se centró esta vez en jugar a baloncesto, tuvo un comportamiento muy diferente -no protestó ninguna de las personales que le señalaron– y anotó un triple que puso la máxima diferencia (60-73 a 4m 32s). Una diferencia abismal para la mayoría de los equipos, pero no estos dos finalistas, que a excepción del tercer partido, han brindado epílogos deliciosos. Esta vez la épica la puso Mirotic, capaz de anotar en menos de un minuto siete puntos y de poner el 75-79 a 43'3 segundos. Lorbek replicó al límite de la posesión y Llull falló una entrada fundamental.  

Así que el resultado fue el gran regalo esperado por Navarro en su 32º cumpleaños. El capitán fue de menos a mucho y tras anotar dos puntos en los dos primeros cuartos se jugó los tres primeros tiros de su equipo de la segunda parte. La Bomba fue generoso, supo doblar para sus compañeros y buscar especialmente a Lorbek, con el que se entiende a la perfección. Tampoco faltaba Huertas, tranquilo en la dirección y revolucionado en ataque. Sergio Rodríguez y Llull hicieron resistir al Madrid ante el penúltimo acelerón de los azulgrana, que no pudieron respirar tranquilos ni con once a favor (68-79) a 2m03s. La reacción de Mirotic resultó insuficiente y Lorbek sentenció. El esloveno lo celebró con Wallace, excelente en un día clave para su día. “Wallace callando bocas”, escribió en su cuenta de Twitter Pedro Martínez, el entrenador que le dirigió el curso en el Gran Canaria.  

MADRID 75 (15+19+21+20): Tomic (12), Suárez, Velickovic (7), Singler (11) y Llull (12) -equipo inicial- Pocius, Reyes (6), Mirotic (14), Rodríguez (9), Begic y Carroll (4). BARÇA 81 (17+22+23+19): Marcelinho (15), Navarro (12), Vázquez, Lorbek (24) y Mickeal (13) -equipo inicial-, Sada, Wallace (16), Ingles (1), Rabaseda y Eidson. Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Antonio Conde y Benjamin Jiménez. Sin eliminados. Sin eliminados. Incidencias: Cuarto partido de la serie final por el título disputado en el Palacio de deportes de Madrid ante 13.248 espectadores. 

viernes, 8 de junio de 2012

Sergio Rodríguez le devuelve la moneda al Barça para empatar la final (69-75)


Sergio Rodríguez señala una jugada ante Huertas - ACB Photo.

Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador explosivo, por más que lo haya demostrado a cuentagotas. Por más que pasase de ser un base apetecible en Europa tras brillar en sus dos primeras temporadas en la Liga ACB con el Estudiantes y ser decisivo en las semifinales contra Argentina en el Mundial de Japón a aterrizar en la NBA y pasar bastante desapercibido en los Blazers, los Nicks y los Kings. El curso pasado el base canario quiso corregir su trayectoria, empezar de cero en España y en el Madrid, donde tuvo algunas actuaciones estelares que no compensaron su irregularidad. Ahora, en cambio, el Chacho vive quizás el momento más dulce de su carrera, cuando no se le esperaba a ese nivel. Sergio Rodríguez está picando a la puerta de la selección para ir a los Juegos Olímpicos de Londres con sus espléndidos playoffs, en los que lleva 18 triples de 23 intentados (67%), además de promediar cuatro asistencias y 10 puntos por partido. Pero sobre todo por dar un golpe de la mesa en instantes delicados, como hizo en semifinales ante el Caja Laboral y como volvió a hacerLO en el Palau para empatar la final a un triunfo con tres triples de los cinco con los que el Madrid acribilló en el último cuarto al Barça. El conjunto de Pablo Laso remontó nueve puntos en contra para acabar ganando por 69-75 y pasar a tener el factor cancha a favor ante unos azulgrana que se quedaron sin ideas ni aliento ante la zona 1-3-1 de su rival.

Sergio Rodríguez le devolvió la moneda al Barça, salvado en el partido anterior por un triple de Huertas desde más de 10 metros. Una jugada inusual y más propia de un anuncio o de una película que culminó la remontada de los azulgrana, capaces de recortar 17 puntos de desventaja. Esa actitud es la que tuvo el Barça en el segundo partido, hasta que se bloqueó en el tramo final, cuando Laso planteó una 1-3-1 cuyo punto débil son las esquinas y que fue demasiado para unos locales sin puntería con los triples (5/24), todo lo contrario que el Madrid (11/17). Al Barça le falta la aportación de varios de sus jugadores.  

Vázquez, omnipresente

Lo llegó a bordar el Barça en algunos momentos, muy entero y contundente con jugadores como Vázquez, que ante los problemas físicos de Ndong, dio un paso al frente y no tardó nada en colocarle un tapón a Tomic, que como marca la tradición comenzó desatado ante el conjunto de Xavi Pascual. Los visitantes, inmanulados con los triples –metieron cuatro de los seis primeros– se fueron 6-11 (a los 5m 20s) con un tiro de Suárez, pero el Barça con Mickeal gustando y gustándose, Navarro como una culebra y Vázquez omnipresente remontaron con facilidad. Incluso tuvo sus primeros minutos en la serie Xabaseda, que se presentó con un mate y no tardó en volver al banquillo porque los árbitros fueron más exigentes que con el resto.

Lorbek pasó a ser el faro del Barça, mientras el Madrid se defendía con Mirotic, que no parece que venga de una lesión, con Reyes, cuya aportación sobre todo en el rebote ofensivo no tiene precio, y al descanso se llegó con 40-40 y con la confirmación de que Eidson (0/5, -4) está completamente perdido, al nivel de Wallace o de Ingles.

Navarro y Carroll

Tras el descanso los azulgrana se mostraron como un equipo sólido en defensa, forzando al Madrid a probar tiros incómodos, y fresco en ataque con Huertas como director de orquesta para escaparse por 52-43 (a los 27m 03s) tras una acción de Navarro, tan atento para atosigar a Carroll como para anotar sin aparente desgaste.

Con Llull y Sergio Rodríguez en pista y defendiendo en zona, el Madrid se recuperó a base de la dirección del base canario y de los triples. Reyes estaba atento para fabricarse las canastas tras segundas o terceras oportunidades ante un rival encogido y agotado que en cuatro minutos largos sólo pudo anotar un triple de Navarro y, a pesar de todo, pudo empatar a 70 en el último minuto si a Mickeal no se le hubiese salido una media vuelta. También se le salió la bomba a Carroll, inmenso en el epílogo, pero el tirador se hizo con su propio rechace y provocó la falta precisamente de Pete. En la jugada siguiente Sergio Rodríguez desquició a Nvarro y Mirotic medio sentenció el partido. La Bomba y Huertas fallaron sus triples y la serie llegará a Madrid empatada a 1-1, empatada a remontadas.

BARÇA 69 (21+19+16+13) : Huertas (10), Eidson (), Mickeal (10), Lorbek (22) y Vázquez (11) -quinteto inicial-, Navarro (11), Sada (-), CJ Wallace (1), Ingles (2), Ndong (-) y Rabaseda (2). MADRID 75 (20+20+9+26): Llull (5), Suárez (3), Syngler (8), Velickovic (5), Tomic (12) -quinteto inicial-, Pocius (2), Reyes (6), Rodríguez (14), Carroll (10), Mirotic (10) y Begic (-). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro, Benjamín Jiménez. Incidencias: Segundo partido del playoff por el título de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 7.151 espectadores.

martes, 29 de mayo de 2012

Nemanja Bjelica pone a un paso de la final al Caja Laboral en un partido polémico ante el Madrid (82-79)


Begic trata de lanzar ante Singler, Lampe, Oleson, Teletovic y Velickovic - ACB Photo.

Apenas un cuarto de hora tuvo por partido Nemanja Bjelica (Belgrado, Serbia, 1988) durante la fase regular, en la que promedió cinco puntos y cuatro rebotes. Llegadas las eliminatorias por el título Dusko Ivanovic le ha dado once minutos más encuentro (28) y el jugador ha respondido a la confianza de su entrenador con puntos (13 de media, casi el doble) y destapándose por primera vez desde que fichó por el Caja Laboral en el verano de 2010 como una promesa emergente del Estrella Roja. Nemanja es toda una realidad y fue quien decantó un partido con tantos ingredientes polémicos como emoción, con tanta entereza y debilidad de unos y otros. Ganó el conjunto de Dusko Ivanovic en una prórroga que supo forzar tras haber estado más de cinco minutos sin anotar y encajar un 0-12 en el último cuarto y verse desarbolado por un Sergio Rodríguez imparable. Una prórroga que el Madrid tuvo que afrontar con Reyes como único pívot y se decidió por un par de decididos, Oleson y Nemanja, bajo la supervisión de uno que sabe latín, Prigioni. Tras su triunfo por 82-79 el Caja Laboral domina la serie y está a otra victoria de conseguir su billete para la final de la Liga ACB. Podría hacerlo el jueves (20:45 horas, Teledeporte). 

“No sé qué decir en este momento”, resolvió Nemanja ante las cámaras de televisión después de que el Buesa Arena le cantase repetidas veces MVP: “Me gustaría decirle a cada uno hola. Porque ellos nos han empujado a la victoria”. Prefirió no valorar su actuación personal, esa jugada, por ejemplo, en la que pareció tener muelles en los pies para hacerse con el rebote ofensivo –el tercero y último de su equipo– y machacar tras el enésimo triple fallo por Teletovic (2/8). Canasta más tiro adicional por personal señalada a Velickovic, el más regular de sus compañeros en la serie. La grada gritaba su cariño a Nemanja mientras el Madrid se resistía hasta el final impulsado por Sergio Rodríguez, que lamentablemente para el baloncesto, sólo muestra su verdadero potencial en contadas ocasiones. El base canario se asoció con Sergio Llull y entre ambos pudieron finiquitar el partido (65-69 a 1m 27s) de no haber sido por el otro Bjelica, Milko, y por un genial Prigioni, que buscó y encontró una entrada salvadora que forzaba la prórroga (69-69) a ocho décimas del final.       

Carroll no fue Carroll 

Ni entonces ni nunca Carroll fue Carroll. Resultó un jugador triste que acabó con menos 10 de valoración, falló sus cinco triples y recibió el tapón de Nemanja en la penúltima acción del encuentro, cuando trataba de intentar otro tiro de tres. Una imagen fiel de cuanto está padeciendo en la eliminatoria Carroll, que esta vez no se sintió superior a ninguno de sus defensores. Uno en especial, Oleson, le tiene comida la moral en la serie. El tirador de Alaska está enchufado, lúcido y tiene instantes en los que recuerda a aquel jugador sin techo que volaba en Fuenlabrada. Oleson, definitivamente, sacó de quicio a Carroll de nuevo y le sacó una personal, añadida a una antideportiva, que pudo cambiar el partido cuando poco después Teletovic completó un parcial de 8-0 para un Caja Laboral que pretendía escaparse (52-45 a 19m 14s) con Ribas en estado de gracia. 

Del entuerto rescató Sergio Rodríguez a un Madrid que perdería a Begic por dos antideportivas consecutivas: una por botar a Nemanja como si fuese la pelota y otra por encararse con San Emeterio. El Caja Laboral no desaprovechó los tiros libres como tampoco lo haría después tras la quinta personal de Singler y de Tomic, que volvía a demostrar que le falta consistencia: lucía su talento para anotar y su inocencia para defender y cargarse de personales, rigurosas o no. El croata sigue sin estar maduro y sus errores minimizaron sus aciertos, como los cinco rebotes ofensivos que capturó, dos más que todo un Caja Laboral que al contrario del Madrid miró más a sus exteriores en un inicio con un acierto ínfimo de los dos equipos. Con Lampe queriendo insistía desde todos los sitios sin suerte –0/4 en triples, 1/9 en el global de semifinales desde más allá de 6'75–, Oleson como jugador desatado y Nemanja como espectador en el banquillo. Ivanovic le quería fresco. Y así estuvo en el momento de la verdad en un partido que algunos vieron de mentira. 


CAJA LABORAL 82 (15+17+22+15+13): Prigioni (4), San Emeterio (6), Oleson (17), Lampe (7), Teletovic (14) —quinteto inicial—; Nemanja Bjelica (14), Milko Bjelica (11), Ribas (7) y Heurtel (2). MADRID 79 (13+17+17+22+10): Llull (12), Suárez (3), Singler (10), Begic (8), Velickovic (13) —quinteto inicial—; Sergio Rodríguez (19), Mirotic (0), Tomic (8), Reyes (4), Pocius (2), Carroll (0). Árbitros: Martín Bertrán, Pérez Pérez y Araña. Eliminados Tomic y Singler, por cinco faltas, y Begic, por dos antideportivas. 13.615 espectadores en el Buesa Arena. 


jueves, 24 de mayo de 2012

Lampe y San Emeterio retuercen al Madrid (71-81)


San Emeterio asiste a un compañero ante Suárez - ACB Photo / Víctor de la Rubia. 

Un jugador que no sabe sufrir, que no se crece ante la crítica y los malos momentos es un jugador que no entiende de qué va su oficio, que desconoce cómo competir y que está expuesto a que se dude de él en cualquier momento. De sufrimiento sabe mucho Lampe, que tuvo que esperar a la Copa del Rey de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona para estrenarse con el Caja Laboral. El club y Dusko Ivanovic confiaban en él y el pívot polaco se lo ha agradecido siendo, en el tramo final de la Liga ACB, el más entonado de un equipo en el que también San Emeterio sube como la espuma. Entre ambos, entre Lampe (21 puntos y 11 rebotes) y San Emeterio (13 tantos) retorcieron a un Madrid que se quedó sin voz en los últimos seis minutos, en los que pareció admirar la eternidad de Prigioni, que generó ocho puntos –tres asistencias y dos tiros libres– del parcial final de 4-16. Vencedores por 71-81, los visitantes se adelantan en la serie de semifinales, que continuará el sábado (Teledeporte, 20:45 horas), y pasan a tener el factor cancha a favor.  

Lampe confesó que tenía ganas de jugar contra el Madrid, el club que le fichó cuando rondaba la mayoría de edad para su filial. Preguntado por Izaskun Ruiz, resolvió que la clave del partido había sido dominar el rebote –37 por 33– y “parar su contraataque”. Y con ello mermó, por ejemplo, la actuación de Llull, tan desacertado con los triples (1/4) como el resto de un Madrid (2/16, 12%) que echó en falta a Carroll (1/5 desde más allá de 6'75 y 3/9 en total). Un conjunto que se quedó en 27 sólo puntos puntos en la segunda parte, nada que ver con la primera, en la que disfrutó sobre todo con sus interiores, que se vaciaron, empezando por Velickovic, muy a gusto en la zona, en línea ascendente en una temporada en la que estuvo un tiempo lesionado y fue reemplazado por Ibaka. Velickovic fue el máximo anotador de su equipo con 12 puntos, cuatro de ellos tras rebote ofensivo. Una solución de la que también sacó mucho partido su compañero Begic. A ambos les une haberlo pasado mal con Messina y haberse visto fuera del club. 

Nemanja Bjelica

Al principio y al final surgió Nemanja Bjelica, el más acertado de un primer cuarto igualado (21-22) y uno de los puntuales del último (parcial de 12-21). Llull tuvo pronto problemas con las faltas, Lampe siempre funcionó y Sergio Rodríguez sabía encontrar sus momentos, mientras Carroll apenas tenía algún chispazo y tenía que dedicarse a defender a... Prigioni. Inaudito. Se escaparía el Madrid (39-33 a los 16m 55s) tras una acción con la que enloqueció a Velickovic. San Emeterio y Oleson ajustaron las cosas al descanso (41-39).     

¿Y Teletovic? Los tiradores como tal, como él, tienen un amor propio grandioso o una memoria minúscula, como demostró el ala-pívot bosnio, que anotó su primer triple tras cuatro pruebas fallidas (acabó con 1/7) y escogió un momento idóneo, para ayudar al omnipresente Lampe y a un San Emeterio que se encuentra en el mejor momento de un curso difícil tanto como para él como para el equipo. En un momento, en dos minutos y medio, Teletovic se marcó siete puntos (el triple mencionado, una acción tras rebote ofensivo y un alley-oop) y con la ayuda de Oleson los visitantes se distanciaron 53-58 (a los 27m 18s). 

El público pitaba a su equipo, despistado en defensa y muy fallón en ataque, desaprovechando varias segundas opciones. La reacción del Madrid, de la mano de la voluntad de Singler y Reyes y la pericia de Sergio Rodíguez (67-65 a 5m 40s), resultó anecdótica. A partir de entonces se le volvieron a fundir los plomos y se quedaron sin respuesta ante el monólogo de Prigioni y los puntos de Nemanja Bjelica, Lampe y San Emeterio.