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jueves, 11 de septiembre de 2014

El rebote de una catástrofe

Inferior en intensidad y capturas (50 por 28), España es barrida por una Francia coral comandada por Heurtel y se despide en cuartos de su Mundial 

Gelabale se hace con un rebote ante Pau Gasol - Foto: Alejandro Ruesga / El País. 

Recorría sus últimos metros en la pista del Palacio de los Deportes tan cabizbajo que en vez de ser el techo del grupo, con 2'15 metros, los mismos que atesora su hermano Marc, parecía medir poco más de 1'90. El público le reconocía su esfuerzo y currículo, pero Pau Gasol (Sant Boi de Llobregat, 1980), tras cometer su quinta personal (Gobert transformaría los dos tiros libres para el definitivo 65-52 para Francia), no podía ni tragar saliva. Casi siete años después de perder la final del Europeo en casa, con una canasta de

domingo, 7 de septiembre de 2014

El ejemplo de Felipe Reyes

Una España coral empequeñece a Senegal (89-56) y se cita con Francia en cuartos

Reyes se hace con un rebote - FEB. 

Puede que dentro de unos años veamos esa cara de bonachón en los banquillos, dirigiendo equipos. Si consiguiese comunicar a sus jugadores igual que juega,  Felipe Reyes (Córdoba, 1980) sería un excelente entrenador, de los que sacar motivar y sacar lo mejor a su plantel. Reyes es una esponja, un compañero de los que hace grupo y que se vacía en la pista. Felipón es inteligente e incansable, virtudes que le permiten tener un imán en las manos para capturar rebotes, zafarse con rivales más fuertes y llegar incluso a desquiciarles. El

jueves, 6 de febrero de 2014

El impulso de Rudy Fernández

Un Madrid coral arrolla a un Gran Canaria paralizado (83-60) 

Rudy lanza un triple pese a la oposición de Newley - ACB Photo. 

Se conocieron en un campus de jóvenes talentos de la selección española y a Josep Maria Guzmán le llamó la atención. "A mí", cuenta El viatge de Rudy. De Badalona a l'NBA,"lo primero que me impactó es que de siendo un niño con un año menos fuese tan descarado. Creo que esta característica la ha tenido siempre, no la ha perdido". Gus habla de su amigo  Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), al que rodearon los focos en al Copa del Rey de Sevilla en 2004 cuando lideró a la Penya hacia la final y fue nombrado

domingo, 12 de mayo de 2013

Spanoulis remata otra proeza de Olympiacos

Nombrado MVP de la final, el base griego lidera a un equipo generoso que remonta 17 puntos en contra a un Madrid boquiabierto para ganar su segunda Euroliga consecutiva (100-88)

Spanoulis levanta la tercera Euroliga del Olympiacos, segunda consecutiva - Euroleague / Getty.

No hay nada imposible para un grupo tan generoso como Olympiacos, capaz hace un año de remontarle 19 puntos al CSKA en 12 minutos y el curso después de recuperar 17 ante el Madrid y llevar el partido a un marcador amplio, justo lo que, en teoría, convenía a los blancos. El grupo de Bartzokas supo reponerse a un inicio fulgurante de su rival (10-27 a los 9m 23s) y de Sergio Llull, Rudy Fernández y Begic en particular, y se llegó a poner a dos puntos (39-41 a 20m 28s) sin ningún tanto de su estrella, Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982), negado hasta entonces (0/5). El Olympiacos se sostenía sin su pilar gracias a un espíritu colectivo encomiable -el que transmitió al grupo Ivkovic y ha sabido mantener Bartkovas-, a una defensa mejorada, a los triples de Antic, Perperoglou y Law, y a la voluntad de Hines y Sloukas. Pero aguardaban la guinda, que no era otra que Spanoulis. V-Span se transformó en la segunda parte, donde se mereció su tercer MVP en una Final Four –con lo que iguala a Kukoc– por su maestría y contundencia: metió 22 puntos con tres triples consecutivos con los colocó a su equipo por primera vez por delante (48-45 a los 22m 10s). Rudy (21) y Sergio Rodríguez (17), los mejores del conjunto de Pablo Laso, pudieron salvar la situación hasta bien entrado el último cuarto, pero el partido se le hizo muy largo al Madrid, derrotado por 100-88, privado de un Carroll competitivo de un Reyes bien defendido y errático con los tiros libres (2/6) y sentenciado con otro triple de un Spanoulis brillante que logró su tercera Euroliga. Tantas como su equipo, que encadena dos consecutivos. Algo que no lograba ningún equipo desde el Maccabi Tel Aviv de Jasikevicius, campeón en 2004 y 2005.

“Estos partidos nos tienen que hacer crecer y aprender de estas situaciones. Somos un equipo joven, unos novatos en este tipo de finales”, reflexionó Rudy, eliminado a medio segundo del final por darle un pequeño zarpazo a Spanoulis, capitán de Olympiacos y el primero en levantar bien alto un trofeo sudado por su equipo. El mismo jugador que, viendo las caras de sus rivales desde el podio, se bajó y fue a saludarlos uno a uno. Un gesto generoso.

El reparto de puntos

El Madrid era un equipo deshecho que se había quedado boquiabierto ante los recursos de un rival inferior en su fondo de armario que le había ganado en un partido ofensivo en su vuelta a una final de la máxima competición continental 18 años después, cuando se llamaba Copa de Europa y ganó la octava. Hubiese levantado la novena si hubiera  mantenido la excelencia del primer cuarto, cuando anotó cinco triples en siete intentos y solo falló dos canastas de dos. A los cinco minutos todos los miembros del quinteto inicial del Madrid habían anotado. Y eso, mayor contribución entre más jugadores, es lo que echó en falta durante todo el partido, pues solo Rudy, Llull y Sergio Rodríguez superaron los ocho puntos, mientras que en el Olympiacos hasta seis jugadores alcanzaron o superaron los diez.

El primer triple tras seis intentos de los griegos –obra de Antic– cambió la dinámica del partido: el Olympiacos recuperó su garra habitual y el Madrid se encogió como Rudy y solo Sergio Rodríguez impidió que estuviese por delante en el marcador al descanso (37-41). La segunda parte sería un recital de Spanoulis y compañía, letales especialmente en el último período, cuando golpearon a un rival herido con 39 puntos, por más que Sergio Rodríguez tratase de igualar al Olympiacos en épica.

OLYMPIACOS 100 (10+27+24+39): Law (20), Spanoulis (22), Powel (2), Printezis (5), Papanikolau (5) —quinteto inicial—, Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11) y Katsivelis (0). MADRID 88 (27+14+20+27): Llull (14), Rudy Fernández (21), Carlos Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6) —quinteto inicial—, Draper (0), Reyes (4), S. Rodríguez (17), Carroll (5) y Slaughter (9). Árbitros: Cerebuch (ITA), Belosevic (SER) y Ryzhyk (UCR). Rudy y Slaughter, eliminados en el minuto 39. 15.169 personas en el 02 de Londres. El CSKA gana 74-73 al Barça por el tercer puesto.

domingo, 28 de abril de 2013

Reyes es inagotable

El capitán lidera, con 19 puntos, a un Madrid que se asegura la primera plaza tras vencer a un Barça penalizado por el rebote ofensivo (78-65)

Reyes,a  punto de lanzar, ante la mirada de Tomic - ACB Photo.

Es el único superviviente de la última Liga ACB que ganó el Madrid. Fue en 2007 en el Palau Blaugrana con Joan Plaza como entrenador y Felipe Reyes (Córdoba, 1980) como MVP de la final. Reyes ejerce de capitán en un grupo que valora su liderazgo, ímpetu y coraje. Responde al perfil de jugador al que adora su afición y genera animadversión entre la rival, entre ellas, la del Estudiantes, club en el que creció admirando a su ídolo, su hermano Alfonso y que, como él, abandonó para irse al Madrid en 2004. Renovado por tres temporadas hace un mes, Reyes es un puntal para su equipo y destrozó al Barça con una actuación modélica (19 puntos y ocho rebotes). La puesta en escena del ala-pívot cordobés ya fue impotente: nueve puntos y cuatro rebotes en seis minutos para pasar del 13-12 con el que acabó el primer cuarto al 26-19 (a los 15m 44s). Penalizados por el rebote ofensivo, los azulgrana se sostuvieron hasta los últimos dos minutos (67-63), pero Mirotic no falló tres tiros libres y Reyes puso la guinda a su partido con una entrada sin oposición para dar la victoria al Madrid por 78-65 y la primera plaza matemática de la fase regular en un ensayo descafeinado de la cita entre ambos equipos en la Final Four de Londres.

“Hemos trabajado bien todos los aspectos del juego, excepto el rebote ofensivo. Permitir 18 rebotes ofensivos es una barbaridad”, recalcó Xavi Pascual. Ésa fue la gran losa para los visitantes de la que supieron sacar partido, entre otros, Reyes, Mirotic o Begic, y que hizo que el Madrid tuviese más tiros. En concreto, 74 por 59. El Barça, con más puntería, pudo opositar al triunfo hasta el final a pesar de las bajas de Navarro, Wallace y Mickeal, mientras que Todorovic participó con un dedo roto. Con el equipo bajo mínimos, Ingles dio un paso enfrente en el sugerente inicio azulgrana con siete puntos en el parcial de 6-11. Lorbek estaba fino y Tomic, muy nervioso ante un público que no le perdona que se fichase por el gran rival.

Al descanso

Llull y Rudy Fernández agitaron a un Madrid que tomó más impulso con la aparición de Reyes y que veía cómo el Barça se cansaba de fallar tiros libres, en especial Tomic. Dominadores en el rebote, los locales tenían segundas y terceras opciones de tiro –como en una acción de Begic– y se pusieron 33-24 con un triple de Llull, antes de que los azulgrana redujesen la distancia al descanso (33-29) con dos jugadas rápidas de Huertas y de Jawai, que anotó diez puntos como Tomic y Lorbek, aunque con mejores porcentajes de tiro.

Tres rebotes ofensivos casi seguidos de Mirotic y una técnica a Xavi Pascual volvieron a penalizar al Barça (38-31), rescatado por un Ingles eléctrico, un Jawai omnipresente y un Tomic que acertaba con un reverso por primera vez. Y a Huertas le caía otra técnica por protestar, mientras Jasikevicius, muy revolucionado hasta entonces, puso por delante al Barça con dos canastas seguidas al inicio de un último cuarto (50-51) en el que Reyes sostuvo al Madrid con la ayuda de Sergio Rodríguez ante un rival lanzado por Ingles y Jawai que se quedó sin respuesta en el tramo final. “Tiene poco que ver el partido de hoy con el que tendremos en Londres”, aseguró Pablo Laso. “Será una final en sí misma”, cerró Xavi Pascual.

REAL MADRID 78 (13+20+17+28): Rudy (11), Suárez, Mirotic (10), Llull (8) y Begic (8) -quinteto inicial-, Rodríguez (9), Slaughter (8), Carroll (5), Darden y Reyes (19). BARÇA 65 (12+17+18+18): Huertas (3), Ingles (18), Oleson (8), Lorbek (10) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Sada, Abrines, Jasikevicius (4), Todorovic (2), Rabaseda y Jawai (10). Árbitros: Emilio Pérez, Lluis Guirao y Miguel A. Pérez Niz. Jawai fue eliminado por cinco personales (min.38). Incidencias: Partido correspondiente a la Jornada 31 de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 12.238 espectadores.   

domingo, 30 de diciembre de 2012

Navarro es inhumano

La Bomba allana el camino hacia la Copa a un Barça coral muy enchufado con los triples que le quita al Madrid su condición de invicto (96-89)


Navarro, autor de 33 puntos, celebra una canasta - ACB Photo. 

No parecía que su equipo afrontase el clásico más dramático de los últimos tiempos. En el rostro de Juan Carlos Navarro podía interpretarse el partido ante un Madrid en busca de igualar el mejor inicio en la era ACB como un simple entrenamiento con gente. Quizás por eso, porque se sentía tan cómodo, La Bomba participó en la rueda de calentamiento con los pantalones puestos y sólo se los quitó justo antes de un inicio de un encuentro en el que estuvo incontenible, inalcanzable para todos. Navarro fue capaz de lograr casi todo aquello que se propuso para sacar lo mejor de sí mismo y contagiar a todo su equipo, empequeñecido por los números y el juego en la Liga ACB hasta ahora y que ve con más optimismo su camino hacia la Copa del Rey. Navarro fue inhumano (7/8 en tiros de dos, 5/5 en triples, seis rebotes y tres asistencias, 44 de valoración) para un Madrid que se quedó a cuadros ante el jugador que más daño le ha hecho en los últimos años y que alcanzó los 36 puntos (tres más que su récord contra los blancos) con un partido eterno. Al son de Navarro -“a veces pasa. Me he encontrado bastante bien físicamente, también de los pies, y algunos tiros que creía que no iban a entrar han entrado”- fue el Barça, fabuloso al ritmo de su capitán, de Mickeal, renacido en la segunda parte tras tener problemas de faltas en la primera, grandioso por el coraje de Tomic y Sada, la puntería de Wallace, el nervio de Jasikevicius o el oportunismo de Lorbek y Jawai... Sólo Huertas estuvo desconectado en un conjunto azulgrana que se quitó complejos y estuvo muy enchufado con los triples (12/21) ante un rival que contaba sus partidos por victorias y que pagó sus pecados con los tiros libres (14/20), el poco acierto con los triples (37%) y el bajón tras el descanso de Rudy ante un Barça directo y liberado que le impidió igualar su mejor inicio en ACB (15-0 con Lolo Sainz, exacta marca que la del Baskonia).

Cuestionado por un inicio irregular y especialmente tras la derrota ante el Obradoiro de hace 11 días, cuando el equipo anotó 54 puntos, su peor registro en casa desde 1983, Xavi Pascual sacó pecho. Apenas semana y media después su equipo rozó los 100 puntos ante un Madrid que se siente como pez en el agua ante marcadores generosos y que se vio sorprendido por las defensas planteadas por el técnico azulgrana, especialmente en el primer cuarto: 2-3, 1-2-2, mixta, individual... Pero como el propio Pascual ya había advertido minutos antes ante las cámaras de TV3 se trataba de tener “feeling” en ataque y sacar provecho de los tiros abiertos. Y eso, teniendo en nómina a Navarro, es mucho más fácil. La Bomba estaba tan desatado que en el minuto siete acumulaba diez puntos con dos canastas más tiro adicional y sólo Rudy, con tres triples, impidió que el Barça se escapase en el marcador en un primer cuarto más equilibrado (23-20) de lo que decía el juego, cosa de los azulgrana, que marcaban el ritmo y rebañaban los rebotes.

Una primera parte sensacional

Reyes apareció en escena y el Madrid empató el partido con un jugadón de Carroll y se puso por delante por primera vez con un triple de Draper. Slaughter, el propio Reyes y Sergio Rodríguez impulsaron a los visitantes con su mejor ventaja, cuatro puntos, ante unos locales que no se destemplaron y estaban tan conectados que Tomic era capaz de coger un rebote encerrado por dos rivales y Lorbek, pese a estar defendido al límite, sabía cómo anotar. Otro arreón de un Navarro que no fallaba nada y un triple de Sada fueron el preludio de un triple sobre la bocina de Sergio Rodríguez que puso fin a una primera parte sensacional (45-44).

Se la jugó Pascual dando entrada en el tercer cuarto a Mickeal, advertido con tres faltas. La respuesta del jugador fue marcarse un triple y forzar la tercera y la cuarta infracción de Suárez, que todavía le busca. Ni Rudy ni Carroll ni nadie podría contener a Navarro, que seguía iluminado por su genio, mientras el Madrid aguantaba el tipo con sus exteriores a pesar de la poca puntería de los interiores con los tiros libres. 

Jasikevicius agitó a un Barça que pareció escaparse en el marcador al final del período tras otro triple fantástico de Navarro ante Carroll (73-64). Otros dos de Jasikevicius y Wallace y una canasta de Mickeal pusieron las cosas muy difíciles al Madrid (81-66 a 8m 28s), que cuenta con un jugador con chispa acreditado para solventar situaciones peliagudas, por más que lo haga en contadas ocasiones: Sergio Rodríguez se cargó al equipo a las espaldas, Rudy le birló dos pelotas seguidas a Mickeal y el base canario replicó al quinto triple de Navarro con una canasta muy rápida a 2m 40s (89-83). Lorbek se marcó un triple y a La Bomba todavía le quedaba otra canasta antes de recibir una ovación conmovedora de la grada: “Cuando está así el Palau está así es muy difícil que los rivales nos ganen”. Navarro reconoció que en partidos anteriores el equipo había perdido la concentración y que “quizás nos habíamos relajado un poco, a ratos jugábamos bien y otros mal”. “Plantilla hay y seguro que vamos a ir a más”, remarcó Navarro, inhumano, capital para que el Barça, ahora séptimo con ocho vitorias y siete derrotas, dependa de sí mismo para estar en la Copa.

BARÇA 96 (23+22+28+25): Sada (7), Navarro (33), Mickeal (15), Lorbek (9) i Tomic (8) –quinteto inicial–; Jasikevicius (7), Rabaseda (0), Wallace (8), Huertas (2), Jawai (7). REAL MADRID 89 (20+24+20+25): Llull (6), Fernández (18), Suárez (2), Mirotic (12) i Begic (0) –quinteto inicial-; Carroll (11), Rodríguez (17), Reyes (10), Hettsheimer (2), Slaughter (8) y Draper (3). Árbitros: Arteaga, Araña y Calatrava. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Llull impone su ley en el derbi

El base del Madrid ahoga a un Estudiantes melancólico tras el descanso por el bajón de English y Germán Gabriel (74-87)

Llull celebra un triple durante el partido - realmadrid.com.

En el Palacio de los Deportes se vivió un anuncio en directo de dos cuartos de duración y sin tomas falsas. El vídeo, bien editado o incluso sin editar, podría servir para que el baloncesto gane más adeptos a la causa un domingo a última hora por la tarde o en cualquier momento. Resultó una primera parte jugada a cuerpo abierto y sin matices, con dos equipos descarados como el Madrid y el Estudiantes, que por algo son los dos que más anotan de la Liga ACB. Llull empezó a iluminar el 158º derbi con dos triples en dos minutos. Todo pasaba muy rápido en un partido delicioso. English y Germán Gabriel estaban inspirados para perpetrar un parcial de 18-5 (18-10 a los 6m 45s) y Laso encontraba soluciones en su banquillo, cambiando a Mirotic y Hettsheimeir –extra desenfocado esta vez– por Begic y Reyes. El Estudiantes bajó enteros mientras descansaban English y Germán Gabriel y reaccionó de nuevo con ellos en pista. Gabriel se marcó tres triples desde el mismo sitio y puso en jaque a un Madrid que llegó a los vestuarios 52-58 por delante y que anotando mucho menos y defendiendo mejor en la segunda parte supo sentenciar bajo el mando de Llull (15 puntos, 5/8 en triples) y las pinceladas de Rudy (17). El alero mallorquín, duda por sus dolores en la espalda, puso la guinda a un partido en el que el Estudiantes acusó el bajón de su pareja de moda, English y Germán Gabriel, tras el paso de los vestuarios, pues contabilizaron sólo seis puntos de los 40 que sumaron en total. 

Vidorreta no pudo sacar el mismo provecho de su banquillo, que aportó 19 puntos por los 40 de un Madrid con más fondo de armario y que contabiliza once victorias en once partidos en la Liga ACB y dispone de una renta de tres partidos con respecto a sus perseguidores: por este orden, Caja Laboral, Valencia Basket, Gran Canaria y Bilbao Basket. El Barça está a cuatro de un conjunto blanco que se plantea el baloncesto como un juego eléctrico sin tregua y que este curso ha alcanzado dos veces la cifra de 100 tantos en el torneo. Excedente de la plantilla más completa del torneo y con la mejor línea exterior de Europa, por más que Carroll tenga menos focos. Esta vez el tirador canadiense trabajó a destajo para igualar su número de puntos con los rebotes (seis). Es un trueno como Llull, que dirigía a su son al Madrid, bien dirigido también por Sergio Rodríguez, mientras que en el Estudiantes Granger no era el habitual y tuvo que descansar pronto por acumular personales. El base de Montevideo estuvo impreciso y apenas dejó destellos, el mejor un dribling ante el propio Carroll.

La jugada de Granger puso el 66-74 a 6m 14s, pero el Estudiantes, a pesar del gran partido de Kirksay (seis puntos, nueve rebotes y cinco asistencias), no llegó a rebajar más la distancia, que había llegado a ser de 14 (56-70 a los 25m 45s) tras el penúltimo triple de Llull. Gabriel y English aportaron dos canastas más y Rudy explotó en el tramo final. Un fogonazo como el de Mirotic, que antes había respondido al mensaje de la Demencia, que le cantó “¡Ibaka! ¡Ibaka!” para recordarle la identidad de quien le ha impedido llegar a competir con la selección española. Pero el protagonista fue Llull, que impuso su ley en el derbi.

ASEFA ESTUDIANTES 74 (21+31+12+10): Granger (9), English (16), Kirksay (6), Gabriel (24) y Barnes (0) –quinteto inicial–, Fernández (2), Kuric (5), Fisher (0), Clark (5) y Nogueira (7). REAL MADRID 87 (23+35+14+15): Llull (15), Rudy (17), Suárez (1), Mirotic (14) y Hettsheimeir (0) –quinteto inicial–, Reyes (8), Slaughter (4), Sergio Rodríguez (9), Pocius (0), Draper (4), Carroll (6) y Begic (9).  

viernes, 10 de agosto de 2012

Remontada de orgullo para luchar por el oro

España remonta 13 puntos en contra ante Rusia en un ejercicio reivindicativo (67-59)

Calderón celebra una canasta con sus compañeros - AFP. 

Harta de las dudas que suscitaba su juego y de que se hablase de su supuesta falta de entrega para no ser segundo de grupo y evitar a Estados Unidos en semifinales, España está sabiendo sacar adelante los cruces superándose a sí misma, yendo de menos a más, encontrando soluciones a sus debilidades. En cuartos de final supo desquiciar a una Francia que llevaba la voz cantante con Parker y Diaw y en semifinales le cortó las alas a Rusia, ante la que había perdido con estrépito en la primera fase tras dejar escapar 18 puntos de margen. Esta vez España fue la que tuvo que remontar, 13 puntos en concreto, la que no se arrugó cuando le iban mal las cosas ni celebró nada antes de tiempo. La selección supo reaccionar tras el descanso, remediar las concesiones en la zona a Kaun y paralizar a Monya. Kirilenko, errático al límite (2/12), se paralizó a sí mismo. Calderón y Rudy fueron los primeros en dar un golpe de efecto en una victoria muy coral (67-59) que supuso el billete hacia la tercera final de España en unos Juegos. Su rival, el vencedor del Estados Unidos-Argentina.    

En el gesto torcido de Kirilenko, tan minúsculo como para fallar cinco tiros libres en los últimos cinco minutos, se explicó la frustración de Rusia. Calderón ya había puesto a su equipo por delante tras el 4-2 inicial (51-49 a 7m 21s) con un triple. La solución esquiva durante casi todo el torneo, y un buen sustento de España en el tercer cuarto, cuando anotó cinco de los nueve intentados. No era cuestión de puntería, que también, sino de circular mejor el balón y destemplar a los rusos, que apenas tuvieron un par de canastas más sin oposición de Kaun y Mosgov, el mismo que hizo un campo atrás. Rusia se encontraba incómoda ante un rival que masticada al máximo sus jugadas y sabía procurarse lo que más le convenía. Rudy estaba en todas partes, Calderón dirigía con la precisión de un reloj y puso el empate a 46 (a los 29m 57s), Pau Gasol machacaba y Reyes se comería a Khryapa nada más salir.

Los errores de Kirilenko    

Con Rudy malherido de la espalda y amenazado por las faltas, entró San Emeterio para entregarse en defensa como Llull, fresco para secar a un Shved menor. El base del Madrid, de 2 en la selección, deshizo a Rusia, golpeada por los ganchos de Marc y la tenacidad de Reyes, y frustrada por sus propios errores, desde los dobles de Fridzon a la escasa puntería desde la línea de personal de Kirilenko (5/10), que con 66-58 y menos de un minuto por jugarse ruso falló tres tiros libres de cuatro posibles... No era su día. 

España tenía ya en sus manos su tercera final tras reponerse de un inicio difícil, de un primer cuarto complicado de jugar y de ver (9-12) y de haber perdido 14-27 (a los 15m 19s), en el momento dorado de Monya, que anotó sus tres primeros triples sin fallo. Fue un espejismo ante una España transparente y unida. “Con ese cuerpo técnico y esos once tíos hay que ir donde sea”, dijo Calderón. “El equipo vive y muere unido”, cerró Pau Gasol.     

ESPAÑA 67 (9+11+26+21): Pau Gasol (16), Rudy Fernández (11), Navarro (4), Calderón (14) y Marc Gasol (11) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio, Llull (7) e Ibaka (2). RUSIA 59 (12+19+15+13): Shved (2), Kaun (14), Khryapa (2), Ponkrashov (10) y Kirilenko (10) -quinteto inicial-, Mozgov (4), Fridzon (8), Antonov y Monya (9). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Marcos Benito (BRA). Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales en el minuto 37. Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.215 espectadores. 

martes, 31 de julio de 2012

San Emeterio instruye, Pau Gasol y Rudy rematan

La selección finiquita a Australia con un excelente tercer cuarto (70-82)


Rudy asiste a un compañero ante Andersen - AFP.

En la amplitud de su fondo de armario es donde se reconoce a los equipos ganadores. Una condición que debe renovarse torneo a torneo y que España pretende seguir conservando en Londres. Gran parte de la responsabilidad de que lo consiga recae en su banquillo, fundamental hasta el momento. Si ante China Sergio Rodríguez despachó a una China pegajosa, Fernando San Emeterio fue quien puso en su sitio a Australia, en su salsa bajo la batuta de Dellavedova y la contundencia de Baynes, y sin aliento en cuando el jugador del Caja Laboral, MVP de la Liga ACB en 2011 cambió la cara de la selección, que no echó en falta a Juan Carlos Navarro, de baja por su fascitis plantar. La estrategia no fue otra que la defensa, la concentración y procurarse el rebote (56 por 39) para correr e impedir que su rival tuviese voz. Se trataba de no dejarse nada, como hizo Rudy Fernández para salvar una pelota sabiendo que iba directo hacia los fotógrafos. El alero del Madrid se llevó un buen coscorrón con el objetivo de un reportero, recibió tres puntos de sutura y reapareció un triple, uno de los cuatro que anotó en cinco tentativas. Entre Rudy (17) y Pau Gasol (20), imparables e insaciables como un par de chiquillos que rivalizan por ver quién anota más, finiquitaron la cita en un excelente tercer cuarto con un parcial de 12-26 definitivo para ganar por 70-82. La selección jugará el jueves ante Gran Bretaña (La 1, 21:00 horas).  
    
Había sufrido en los dos partidos de preparación contra el combinado australiano, pero a la hora de la verdad, de la competición oficial a España su rival le duró una primera parte (32-37) y que no le dejó ser ella misma en el primer cuarto, convertido en un frenético intercambio de canastas e incómodo cuando Dellavedova se asoció con Baynes. Australia  no notaba la ausencia de Mills, cargado con personales como Nielsen, y en el que destacaba Ingles, comparsa en el Barça y capital en su selección. 

Los mates de Ibaka

Se puso seria la selección con San Emeterio dando ejemplo y con sus puntos y los triples de Llull y de Rudy revirtió la situación (28-34 a los 17m 39s), justo antes de que España tuviese su último despiste, un par de contras de un Mills negado (5/16). Justo después Rudy anotó una canasta cayéndose y tuvo su percance con el fotógrafo. No le importó al ex jugador de la Penya, que volvió del vestuario imparable, al ritmo de su muñeca y de sus piernas, mientras Andersen (2/11), que podría ser su compañero en el Madrid la próxima temporada, y Baynes estaban perdidos en la zona, propiedad de un Reyes estelar en defensa (12 rebotes, ocho ofensivos) y con un Pau como anotador compulsivo: un triple, un palmeo justo después, una contra... 

Pau resolvía con canastas para todos los gustos, aunque para espectaculares las acciones de Ibaka, como dos mates consecutivos que levantaron de admiración al banquillo español, que aplaudió un gran tapón de Claver a Newley, con el que ha coincidido en Valencia y que arregló algo un marcador sin historia, roto en el tercer cuarto por Rudy y Pau Gasol después de que San Emeterio mostrase el camino, que no era otro que reconocerse, no dejarse nada en el tintero.  

AUSTRALIA 70 (19+13+10+28):Mills (11), Ingles (12), Dellavedova (9), Andersen (4) y Maric -equipo inicial-, Gibson, Newley (12), Barlow (2), Worthington (5), Baynes (8) y Nielsen (7). ESPAÑA 82 (14+23+26+19):Pau Gasol (20), Rudy Fernández (17), Jose Manuel Calderón (4), Sergio Llull (8) y Marc Gasol (12) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (7), Claver, San Emeterio (4), Ibaka (8) y Sada (2).

lunes, 11 de junio de 2012

El Madrid vulgariza al Barça para quedarse a un paso del título (85-59)


Llull celebra una canasta - ACB Photo.

Desquiciado e impotente vivió tres cuartas partes del partido el Barça, sacudido por su falta de ideas ante un Madrid que parecía de juego recreativo, tan capaz de anotar la canasta más inverosímil como de procurarse la más fácil. Mickeal perdió los nervios y se ganó una descalificante agrediendo a Velickovic que los árbitros no consideraron como tal y le señalaron antideportiva y técnica por su enfrentamiento con Suárez, uno de los más  discretos de un Madrid colosal. Primero Carroll, después Reyes y Llull y, finalmente, todo el equipo vulganizaron a la peor versión del Barça que se recuerda en muchísimo tiempo (85-59). El conjunto de Pablo Laso tiene en su mano sentenciar la final y llevarse el título de la Liga ACB el miércoles (La 1, 22:00 horas), de nuevo en el Palacio de Deportes. 

Hubo tantas diferencias entre un equipo y otro que la crónica se explica sola con números tan dispares: 48 rebotes por 23, 19 asistencias por sólo tres de los azulgrana, nefastos en casi todo, incluso en tiros libres (17/29). El Barça echó de menos a Navarro (1/8) y al resto, pues sólo Wallace superó los nueve puntos. El ex jugador del Gran Canaria anotó 11 de sus 13 tantos cuando el Madrid ya había alcanzado una barrera insalvable: los 30 puntos. Los blancos llegaron a sumar a distanciarse por un máximo de 31 (76-45 a 6m 18s) tras la enésima asistencia de Sergio Rodíguez (9), que esta vez no precisó de los triples (0/4, 3/16 su equipo) para cuajar otra excelente actuación, al nivel de la que mostró un Madrid más eléctrico, más paciente y coral.  

El acelerón de Carroll

Un equipo que disfruta con Carroll, que no necesita demasiado tiempo para decirlo todo. Es un excelente finalizador, más si cabe cuando tiene espacio y su defensor, Ingles en este caso, llega siempre más tarde o simplemente paga con su cara de frustración. Xavi Pascual se desgañitaba ante las pocas soluciones del australiano ante el inmenso repertorio de Carroll, que salió a la pista como sustituto del sustituto, por Pocius, reemplazo de Singler –ambos con dos personales– y anotó 12 puntos en poco más de cuatro minutos. Los azulgrana se sostuvieron por su espíritu colectivo, pues hasta ocho jugadores anotaron en el primer cuarto (25-23) con Pete Mickeal un paso por encima del resto en un encuentro eléctrico, jugado a muchas revoluciones y con Llull desatado y Navarro de nuevo invitado “al teatro” por la grada. 

El Barça se partió en mil piezas, por todos los sitios. Pascual fue rebuscando en su banquillo sin encontrar soluciones. Puso a Eidson y Rabaseda, que apenas estuvieron en pista y aportaron confusión. El primero lleva tiempo fuera de foco y el segundo estaba encendido con Mirotic, travieso con Reyes al lado. El capitán del Madrid pasó a coger el micrófono del partido con su habitual corazón en la lucha por el rebote y su pericia en el tiro desde media distancia. Poco le importó al conjunto de Laso que no entrasen los triples (1/7 en la primera parte). Ese déficit lo compensó con un excelente acierto con los tiros de dos (16/24) y se fue al descanso con otro acelerón de Llull. Dos imágenes resumieron la caraja de los visitantes: Sada se resbaló ante un eslalon de Sergio Rodríguez y Lorbek falló dos tiros libres de tres en el último suspiro antes del paso por los vestuarios (46-32). Mermado Ndong y agobiado por las personales Vázquez, el Barça trampeaba sin un cinco puro. 

El declive de Eidson

Los azulgrana sólo sacaron los dientes en la fea acción de Mickeal y el Madrid, inconformista, continuó mordiendo a su rival histórico, que le había ninguneado las últimas temporadas y al que había birlado la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi esta temporada. Hasta ahora aquel era el único encuentro desequilibrado entre ambos y marcó el declive de Eidson, que se lesionó en una jugada fortuita y que no volvió a ser el mismo. Fichaje de relumbrón lleva una final patética (2/16) y unas eliminatorias por el título decepcionante: acumula 48 puntos, de los cuales 25 los anotó en cuartos ante un Lucentum Alicante repleto de bajas y vacío de fuerzas. 

Tomic disfrutaba en la pintura, Llull anotaba una bomba a una mano propulsado como si saltase en una cama elástica mientras el Barça fallaba tiros libres y sólo parecía tener una solución en ataque, el triple. Salvador en el primer partido, Huertas se llevó la palma desde 6'75, distancia desde la que Wallace salvó su partido cuando todo estaba más que sentenciado y el público celebraba un triunfo sin discusión.      

MADRID 85 (25+21+23+16): Llull (12), Suárez (2), Singler (4), Velickovic (3) y Tomic (8) -quinteto inicial- Reyes (15), Carroll (17), Begic (5), Pocius (1), Mirotic (12) y Sergio Rodríguez (6). BARÇA 59 (23+9+10+17): Sada (4), Navarro (8), Mickeal (9), Lorbek (9) y Vázquez (2) -quinteto inicial- Wallace (13), Ndong (0), Huertas (4), Ingles (4), Rabaseda (3) y Eidson (3). Árbitros: Arteaga, Conde y García Ortiz. Incidencias: Tercer partido de las eliminatorias por el título de la Liga. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Lleno. 13.109 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Tirso Lorente, histórico entrenador del Real Madrid y técnico del equipo del Madrid de la Liga EBA

jueves, 24 de mayo de 2012

Lampe y San Emeterio retuercen al Madrid (71-81)


San Emeterio asiste a un compañero ante Suárez - ACB Photo / Víctor de la Rubia. 

Un jugador que no sabe sufrir, que no se crece ante la crítica y los malos momentos es un jugador que no entiende de qué va su oficio, que desconoce cómo competir y que está expuesto a que se dude de él en cualquier momento. De sufrimiento sabe mucho Lampe, que tuvo que esperar a la Copa del Rey de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona para estrenarse con el Caja Laboral. El club y Dusko Ivanovic confiaban en él y el pívot polaco se lo ha agradecido siendo, en el tramo final de la Liga ACB, el más entonado de un equipo en el que también San Emeterio sube como la espuma. Entre ambos, entre Lampe (21 puntos y 11 rebotes) y San Emeterio (13 tantos) retorcieron a un Madrid que se quedó sin voz en los últimos seis minutos, en los que pareció admirar la eternidad de Prigioni, que generó ocho puntos –tres asistencias y dos tiros libres– del parcial final de 4-16. Vencedores por 71-81, los visitantes se adelantan en la serie de semifinales, que continuará el sábado (Teledeporte, 20:45 horas), y pasan a tener el factor cancha a favor.  

Lampe confesó que tenía ganas de jugar contra el Madrid, el club que le fichó cuando rondaba la mayoría de edad para su filial. Preguntado por Izaskun Ruiz, resolvió que la clave del partido había sido dominar el rebote –37 por 33– y “parar su contraataque”. Y con ello mermó, por ejemplo, la actuación de Llull, tan desacertado con los triples (1/4) como el resto de un Madrid (2/16, 12%) que echó en falta a Carroll (1/5 desde más allá de 6'75 y 3/9 en total). Un conjunto que se quedó en 27 sólo puntos puntos en la segunda parte, nada que ver con la primera, en la que disfrutó sobre todo con sus interiores, que se vaciaron, empezando por Velickovic, muy a gusto en la zona, en línea ascendente en una temporada en la que estuvo un tiempo lesionado y fue reemplazado por Ibaka. Velickovic fue el máximo anotador de su equipo con 12 puntos, cuatro de ellos tras rebote ofensivo. Una solución de la que también sacó mucho partido su compañero Begic. A ambos les une haberlo pasado mal con Messina y haberse visto fuera del club. 

Nemanja Bjelica

Al principio y al final surgió Nemanja Bjelica, el más acertado de un primer cuarto igualado (21-22) y uno de los puntuales del último (parcial de 12-21). Llull tuvo pronto problemas con las faltas, Lampe siempre funcionó y Sergio Rodríguez sabía encontrar sus momentos, mientras Carroll apenas tenía algún chispazo y tenía que dedicarse a defender a... Prigioni. Inaudito. Se escaparía el Madrid (39-33 a los 16m 55s) tras una acción con la que enloqueció a Velickovic. San Emeterio y Oleson ajustaron las cosas al descanso (41-39).     

¿Y Teletovic? Los tiradores como tal, como él, tienen un amor propio grandioso o una memoria minúscula, como demostró el ala-pívot bosnio, que anotó su primer triple tras cuatro pruebas fallidas (acabó con 1/7) y escogió un momento idóneo, para ayudar al omnipresente Lampe y a un San Emeterio que se encuentra en el mejor momento de un curso difícil tanto como para él como para el equipo. En un momento, en dos minutos y medio, Teletovic se marcó siete puntos (el triple mencionado, una acción tras rebote ofensivo y un alley-oop) y con la ayuda de Oleson los visitantes se distanciaron 53-58 (a los 27m 18s). 

El público pitaba a su equipo, despistado en defensa y muy fallón en ataque, desaprovechando varias segundas opciones. La reacción del Madrid, de la mano de la voluntad de Singler y Reyes y la pericia de Sergio Rodíguez (67-65 a 5m 40s), resultó anecdótica. A partir de entonces se le volvieron a fundir los plomos y se quedaron sin respuesta ante el monólogo de Prigioni y los puntos de Nemanja Bjelica, Lampe y San Emeterio.

domingo, 20 de mayo de 2012

Carroll deslumbra ante el Banca Cívica en un Madrid semifinalista (55-82)


Carroll trata de superar a Rubio - ACB Photo. 

No hay defensas que valgan si Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) está inspirado. Es uno de los pocos jugadores capaces de paralizar el tiempo y sumar 15 puntos puntos sin fallo, tres triples seguidos, en poco más de cuatro minutos, y quedarse tan ancho. Carroll puso la máxima diferencia a favor del Madrid en una primera parte (16-37 a los 14m 50s) ante un Banca Cívica que llegó a colocarse tres veces a cinco. La última con una canasta del hiperactivo Urtasun (49-56 a 9m 26s), pero otros tres triples consecutivos –el último de Carroll, que acabó con 4/4 desde más allá de 6'75 y 20 tantos en su haber– acabaron con el partido y la eliminatoria (55-82). El Madrid se enfrentará en semifinales al Caja Laboral, vencedor, también a la primera, de su serie ante el Bilbao Basket. 

“Es un mérito suyo, de su calidad como jugador y del resto del equipo”, elogió Pablo Laso a Carroll, una pieza de valor incalculable y que en verano estuvo cerca de fichar por el Barça. El tirador estadounidense tiene menos presencia que en el Gran Canaria, ya no es el líder sin discusión, pero sigue marcándose partidos antológicos como contra el conjunto de Joan Plaza, que de nuevo se descompuso en el tramo final. Si en el Palacio de los Deportes el Banca Cívica encajó un parcial de 36-14 en los últimos 15 minutos, en San Pablo el tanteo fue de 6-26 en los últimos nueve, acribillado desde el perímetro, en la pintura con Reyes y Velickovic y electrocutado por dos jugadores explosivos como Llull y Singler. 

Tomic, imparable al principio

“Si están tan acertados como hoy es imposible ganarles”, convino el capitán Triguero, generoso con el público yéndose a chocar la mano con varias personas del público. La grada fue agradecida con un equipo que alcanzó las semifinales de la Copa del Rey y que no pudo competir como quisiera en la serie contra el Madrid, lanzado por Tomic en el primer cuarto (8-22, con ocho puntos del pívot) y con Suárez de cartero (cuatro asistencias, seis puntos y siete rebotes en total). Después llegó la eclosión mencionada de Carroll, replicada en parte con cuatro triples, dos de ellos de Urtasun, en apenas cuatro minutos. English se sumó con otro más al inicio de la segunda parte, cuando un Paul Davis mermado físicamente había aportado sus primeras canastas (42-47), mientras Bogdanovic no tenía el día (0/8). Carroll se marcaría una bomba al estilo Navarro y en el tramo final el Banca Cívica se quedó mudo ante el acierto y la velocidad de un rival que cumplió con su cometido y jugará en semifinales ante el Caja Laboral de Dusko Ivanovic.    
   
BANCA CÍVICA 55 (12+19+16+8): Tepic (-), Triguero (7), Calloway (12), Jasen (5), Bogdanovic (-) -quinteto inicial-, Satoransky (2), Urtasun (16), Sastre (-), Rubio (-), Davis (6), Balvin (-), English (7). MADRID 82 (22+19+15+16): Tomic (8), Pocius (7), Suárez (6), Velickovic (8), Llull (13) -quinteto inicial-, Rodríguez (5), Carroll (20), Sanz (-), Reyes (8), Díez (-), Begic (-), Singler (7). Parciales: 12-22, 19-19, 16-15 y 8-26. Árbitros: Martín, García y Calatrava. Sin eliminados. Pabellón: Palacio Municipal de Deportes. 6.200 espectadores.

jueves, 3 de mayo de 2012

Navarro reactiva a un Barça que se asegura el primer puesto remontándole al Madrid (86-83)


Navarro avanza ante Sergio Rodríguez - ACB Photo - À. Caparrós.

No había jugador más desconsolado en el Palau Sant Jordi que Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980), abatido por una derrota muy clara, sin excusas, en casa y ante el rival de siempre, un Madrid muy superior afilado con la pareja Llull y Carroll. La Bomba estaba desconsolado por haber perdido la Copa del Rey. Navarro sólo había acertado con tres de sus 13 tiros en una final en la que fue duda hasta el último momento por sus dolores en los pies. Dos meses y medio después, esta vez en el Palau Blaugrana, la cara de Navarro era otra muy diferente. Sonreía La Bomba, satisfecho de la actuación de un equipo que “ha tenido valentía al final y lo ha conseguido”. Liderados por él en la segunda parte y sostenidos por Mickeal en la primera, los azulgrana pasaron de ir con prisas, de ceder por 13 puntos a un suspiro del descanso a ser pacientes y mejorar en defensa, con lo que pudieron correr al contraataques para acabar remontando y ganando por 86-83. A falta de una jornada el conjunto de Xavi Pascual ya tiene el primer puesto asegurado de la fase regular de la Liga ACB con tres triunfos más que su rival. Un mérito que le permitirá jugar las eliminatorias por el título con el factor cancha a favor. Antes tratará de hacerse con su tercera Euroliga en la Final Four de Estambul.    

Perdida la Supercopa por muy poco, ganada por mucho la Copa y desequilibrado el partido de ida por Pocius, Pablo Laso volvió a plantear un encuentro muy incómodo para el Barça. Lo pasó rematadamente mal el conjunto de Xavi Pascual en la primera parte, cuando llegó a ceder por 13 puntos, justo los que anotó en el primer cuarto (15-28) Tomic. El pívot croata era ese jugador imparable y  habilidoso que demuestra ser de vez en cuando. Tan bien jugaban Tomic y Velickovic, titular esta vez, que Lorbek y Ndong andaban perdidos en la zona. En el caso del senegalés, como en el de su sustituto, Vázquez, se cargó de faltas muy pronto ante un Madrid equilibrado, pues Reyes, en su partido 500 en ACB, demostraba que es un imán para los rebotes, y Suárez se lucía con los triples. El recurso con el que los azulgrana se agarraron al partido antes de la irrupción fulgurante de un Mickeal inconmensurable en el segundo cuarto, omnipresente. Volvió a recordar al 3 alto que brilló en Lugo, Vitoria o en Barcelona antes de sus problemas de salud. A esa pieza que los azulgrana echaron en falta ante Siskauskas en la Final Four de Berlín de 2009 y que desatacó al equipo en la edición siguiente en París para levantar la Euroliga. Un triple indefinible desde su campo de Navarro sobre la bocina dejó un 42-48 muy abierto al descanso. 

Carroll, puro torbellino  

Si Mickeal había sostenido al Barça hasta entonces fueron Eidson y Navarro los que fueron recortando las diferencias ante un rival que ya no podía correr tanto, que no encontraba canastas tan sencillas y que no acababa de encontrar una versión entera de Llull. Inmenso estaba Carroll, puro torbellino, que se topó con un triple de Navarro como respuesta a cada uno de sus tres aciertos desde más allá de 6'75, en un duelo de alto voltaje, toda una oda al baloncesto ofensivo. 


El Barça había recuperado su esencia en defensa, con Sada dando ejemplo y Ndong siendo el pívot de este curso, el que se había ganado el MVP del mes de abril, y que volvió a multiplicarse tanto que colocó cinco tapones. A 5m 38s sería Eidson quien pondría de nuevo por delante a los azulgrana tras el 6-5 inicial. Fue entonces cuando Sergio Rodríguez asumió la responsabilidad y brilló un instante, mientras Ndong fallaba tres tiros libres, Begic cometía personal en ataque, Navarro continuaba haciendo de las suyas, y Vázquez ponía el 86-83 desde la línea de personal a 2m 17s. No habría ya más canastas en un epílogo repleto de nervios e imprecisiones, como el último ataque del Madrid, que se acabó jugando saltando sobre un pie Sergio Rodríguez. Falló, Eidson capturó el rebote y el Barça, a una semana de la Final Four, se asegura el primer puesto en la fase regular de la Liga, lo que le da factor cancha a favor.    

BARÇA 86 (17+25+19+25): Sada (-), Navarro (23), Eidson (19), Lorbek (4), Ndong (7) -cinco inicial-, Wallace (3), Vázquez (8), Huertas (6), Mickeal (16) e Ingles (-). MADRID 83 (28+20+20+15): Llull (4), Singler (3), Suárez (8), Velickovic (11), Tomic (17) -cinco inicial-, Pocius (-), Carroll (13), Mirotic (10), Reyes (7), S. Rodríguez (8) y Begic (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Bultó y Calatrava. Sin eliminados. Asistencia: Asistieron al encuentro 6.577 espectadores en partido correspondiente a la trigésimo tercera jornada de la Liga Regular disputado en el Palau Blaugrana.

domingo, 4 de marzo de 2012

Singler y Carroll enfrían al Obradoiro (69-83)

Singler observa cómo Lasme lanza un tiro libre - ACB Photo.

Tiene momentos el Madrid de Laso en los que funciona como una centrifugadora, en los que remueve el partido a su gusto con transiciones rápidas y los movimientos mínimos para zanjar el asunto en un santiamén. Dispone de jugadores de talento, físico y recursos para jugar de maravilla en dichas circunstancias. Llull es el director de orquesta y Singler y Carroll son auténticos martillos, como bien pudo comprobar el Obradoiro (69-83). De hecho, Singler se reservó 10 de sus 21 puntos para los últimos dos y minutos y medio, cuando los locales se habían a sólo seis puntos con el efervescente Bulfoni. El conjunto blanco aparcó su eliminación de la Euroliga con su 18ª victoria en la Liga ACB y empata provisionalmente en la primera plaza con el Barça, que esta tarde visita al Bilbao Basket. Tampoco parece que la lesión de Suárez al inicio, vaya a ir a mayores. “Pensamos que no tiene nada grave, sólo un pequeño desplazamiento de la rótula”, concedió Laso.

El Madrid es un grupo pasional que se vacía en ataque y que parece haber encontrado una versión más que incisiva en defensa. Un ejemplo de cada aspecto ante el Obradoiro: 9/19 en triples (47%) y hasta 14 recuperaciones, ocho de ellas en el primer cuarto. Un inicio con tantos intercambios que parecía un partido de tenis. Singler, Llull y Mirotic marcaban la pauta para los visitantes, tan intranquilos por ver cómo Suárez se retiraba de la pista cojeando tras un mal gesto como felicies por sus cuatro triples (13-24). El gran pero del conjunto blanco era la pintura, donde el veterano Hopkins, de 39 años, estaba a sus anchas, como lo estuvieron tan bien antes del descanso Oriol Junyent y Kendall, que se trabajaban mucho las canastas con el rebote ofensivo, en los momentos más complicados para los visitantes, rescatados por el hombre que había estado casi infalible nada más entrar, Carroll, que se fue al vestuario con 10 puntos (32-40) en una actuación irregular de Reyes, con los mismos puntos, que faltas personales y pérdidas (4).

El epílogo de Bulfoni

La pareja de interiores Mirotic-Tomic y el concurso de Singler parecieron sentenciar el partido (44-60 a los 29m 47s), pese a la persistencia de Lasme, desaparecido hasta entonces. Pero el Obradoiro no es un grupo que baje los brazos con facilidad, por algo venía de ganar a Unicaja, Caja Laboral y Lucentum Alicante -tercero, cuarto y quinto- y de la muñeca de Bulfoni se puso 65-71 (a 3m 18s). Fue entonces, con ese parcial tan ajustado y tras un triple corto del propio Bulfoni, cuando explotó Singler para finiquitar una victoria con una dedicatoria especial, la figura de Edgar Caprotti, que murió el sábado con 87 años. Fue un buen jugador del Madrid en los años 40.    

OBRADOIRO 69 (13+19+12+25): Andrés Rodríguez (-), Alberto Corbacho (3), Ebi Ere (2), Bernard Hopkins (7), Stephane Lasme (9) -quinteto inicial-, Bulfoni (16), Milt Palacio (6), Deron Washington (5), Levon Kendall (11) y Oriol Junyent (10). MADRID 83 (24+16+20+23): Sergio Llull (7), Kyle Singler (21), Carlos Suárez (-), Nikola Mirotic (12), Mirza Begic (2) -quinteto inicial-, Ante Tomic (11), Martynas Pocius (7), Felipe Reyes (4), Sergio Rodríguez (2), Novica Velickovic (-) y Jaycee Carroll (17). Árbitros: Martín Bertrán, Perea y Castillo. Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima segunda jornada de la fase regular de la ACB disputado en el Fontes do Sar ante 5.200 espectadores.

viernes, 17 de febrero de 2012

Reyes rescata al Madrid ante un Fuenlabrada grandioso (75-66)

Reyes lanza ante Mainoldi - ACB Photo.
Hay jugadores que parecen estar eternamente condenados a que se hable de su declive y de su posible salida del club. Es el caso de Felipe Reyes (Córdoba, 1980), al que algunos acaban descubriendo cada temporada porque parecen olvidar una trayectoria ejemplar, un compromiso y un liderazgo fuera de toda duda. Reyes es un deportista único en un momento de forma óptimo que rescató a un Madrid sorprendido ante el Fuenlabrada grandioso de Porfi Fisac, que no pudo ser más gráfico: “Había momentos del partido en los que parecía que estaba dormido”. Se refería Fisac, gran orador y técnico valiente, a que pudo soñar con eliminar a los blancos y alcanzar por primera vez las semifinales en su tercera participación en la Copa del Rey, la primera para once de sus jugadores. Lo vio posible hasta que Reyes dijo basta, hasta el 59-59 a 7m 38s del final. El pívot cordobés acumuló nueve puntos en los últimos once minutos y se entendió de maravilla con Velickovic, encorsetado por Messina en la posición de 3 y de 4 con Laso tras recuperarse de una lesión. Esta pareja interior resultó lo mejor de un Madrid, vencedor por 75-66, que jugará la segunda semifinal del torneo ante el Banca Cívica.

A Reyes le puede el equipo y no el ego. Por eso le inquietó que en Teledeporte le hablasen de su gran actuación y después de decir que estaba “contento” por ello dejó claro que sobre todo lo estaba por la victoria “muy trabajada”. Por aquel entonces varios jugadores del Fuenlabrada chocaban de manos con su afición: un exponente de identificación y cariño al seguidor, sin el que el deportista se quedaría sin aliento. El capitán Laviña estuvo a la altura de las circunstancias reflexionando que más allá de un triunfo o una derrota lo mejor era llevarse y conservar el orgullo de la afición todo el año. Y el Fuenlabrada se merece tal aprecio empezando por los responsables de fichar a un buen número de desconocidos que acaban explotando o recuperando para la causa a gente que venía de una experiencia no muy positiva. El club es tan tenaz como su plantel, que lejos de amilanarse ante un Madrid que un buen rato con sus dos bases en pista -los dos Sergios, Llull y Rodríguez- y que le había doblegado con mucha facilidad en la Liga le jugó de igual a igual, sin miedos ni tregua.

Los tiros libres

Al principio surgió Hall con dos triples sin fallo y después le siguió Saúl Blanco -en su segunda etapa en el equipo tras su desafortunado paso por Málaga. Era un partido eléctrico, pues Singler también estaba muy enchufado, pero tan revolucionado que antes del descanso ya acumulaba tres personales. La cuestión para el Madrid es que su sustituto, Carroll, no tenía el día como Tomic, estancado desde hace meses, como si le pesasen pesasen los elogios recibidos por los medios, y el peor del equipo (2/6) en los tiros libres (10/19, 53%). Una faceta en la que los blancos deberán mejorar de inmediato en un torneo tan corto como la Copa.

En un torneo en el que el Fuenlabrada persistió por continuar, lanzado a ratos por Penney, la estrella junto a Blanco después de la marcha a la NBA de Ayón (35-31 al descanso). El conjunto de Fisac contuvo el arreón del Madrid (48-40), liderado entonces por un Mirotic discontinuo, gracias a los triples, dos de ellos, extraordinarios, del capitán Laviña. “Nadie os gana fácil”, había defendido el entrenador en un tiempo muerto y sus jugadores le dieron la razón perpetrando una actuación que ennoblece al baloncesto y minimiza las posibilidades económicas de unos y de otros. “Me siento ganador de este partido”, cerró Fisac, como siempre, con su tono de poeta.   

MADRID 75 (15+20+20+20): Llull (8), Singler (7), Suárez (-), Mirotic (7), Begic (2) -quinteto inicial-, Carroll (8), Tomic (6), Reyes (17), Pocius (3), S. Rodríguez (4) y Velickovic (13). FUENLABRADA 66 (16+15+22+13): Colom (12), Laviña (6), Blanco (6), Mainoldi (13), Hall (6) -quinteto inicial-, Cortaberría (3), Penney (12), Diouf (4), Sánchez (2), Vega (-), Muñoz (2) y Laso (-). Árbitros: E. Pérez Pizarro, Oscar Perea y Carlos Peruga. Incidencias: Asistieron al encuentro 14.100 espectadores en el último partido de cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

domingo, 15 de enero de 2012

Carroll detiene al Lucentum en una oda al baloncesto ofensivo (86-92)

Stojic, Reyes e Ivanov en plena lucha - ACP Photo / David Nohales.

En los cástings no decididos de antemano se suelen valorar cosas como la profesionalidad y el desparpajo, el poder resolver los problemas o los imprevistos sin ahogarse en titubeos ni dudas. Y eso es lo que suele hacer Jaycee Carroll, acostumbrado a anotar sin descanso, pero que también sabe aparecer en el momento justo, poner la guinda del pastel de un encuentro convertido en una oda al baloncesto ofensivo en un curso muy escaso en puntos. Carroll había fallado sus cuatro triples, pero en medio minuto anotó dos para doblegar a un Lucentum Alicante grandioso que cedió con un parcial final de 0-8. Los locales resistieron hasta a falta de 1m 41s -y remontada incluida-, hasta la irrupción de Carroll, que hizo que el Real Madrid, vencedor por 86-92, ya tenga asegurado ser uno de los dos cabezas de serie principales en el sorteo de la Copa del Rey de Barcelona y conserve el liderato con exacto balance que el Barça.    

Resultó un encuentro hermoso, poético incluso, donde ambos equipos se desgastaron al máximo y supieron sacar partido de aquello que más les funcionaba. El Madrid lo bordó en los tiros de dos (68% de acierto), mientras ek Lucentum Alicante estaba y estuvo fantástico en los triples (15/28, 54%) y disfrutó del mejor Ellis (27 puntos), que salió más pronto de lo previsto porque el titular, Dewar, se cargó con dos personales en un momento. Con Ellis en pista los locales encajaron un 4-17, acribillados por Singler, en su retorno a la pista en la que comenzó la temporada, Suárez y los dos pívots titulares del Madrid, Tomic y sobre todo Mirotic, cada día más experto y dispuesto. Pero también con Ellis -tremenda puntería la suya (7/10 en triples)- reaccionó el conjunto de Txus Vidorreta, valiente, descarado y que logró darle la vuelta al marcador con el cuarto triple del tirador (48-47 a los 17m 49s). Nueve anotó el Lucentum Alicante en la primera parte (52-51). Un espectáculo impagable.

Después Tomic fue capaz de contener a los locales, con puntos más repartidos y que lograron su mejor ventaja en el último tramo del tercer cuarto (70-65 a los 27m 13s). De ahí hasta el final se vio un encuentro eléctrico con los triples de un Lucentum Alicante lanzado por Llompart ante un Madrid sólido gracias al trabajo de Reyes bajo el aro. “El baloncesto es algo más de lo que se ha visto hoy”, denunció Vidorreta justo después de recordar que su equipo sólo había lanzado dos tiros libres en toda la segunda parte y “por una técnica de Sergio Llull”. El técnico bilbaíno no se olvidó de mencionar como claves los dos triples definitivos de un encuentro precioso, para enmarcar.

LUCENTUM ALICANTE 86 (19+33+18+16): Llompart (14), Dewar (14), Stojic (7), Ivanov (9) y Barnes (4) -quinteto inicial-, Ellis (27), Jódar (1), Koné (1), Rautins (9). REAL MADRID 92 (30+21+20+21): Llull (6), Singler (7), Suárez (12), Mirotic (16) y Tomic (14) -quinteto inicial-, Carroll (10), Begic (8), Reyes (13), Rodríguez (2) y Pocius (4). Árbitros: Arteaga, Murgui y Martínez Díez. Eliminaron por faltas personales al local Barnes (m. 40). Partido correspondiente a la jornada 16 de la Liga ACB, disputado en el Centro de Tecnificación de Alicante ante unos 5.200 espectadores.

jueves, 13 de octubre de 2011

Vasileiadis y los tiros libres golpean al Madrid en Bilbao (86-82)

Raül López y Jackson festejan el triunfo - ACB Photo / A. Arrizalaga.

Dice Manel Comas que los tiros libres son lo único que año tras año no evoluciona en el baloncesto, que viene a ser -esto ya no lo añade el técnico- como la materia: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. En este caso evoluciona. Cada vez se incite más preparación física y en la dinámica de tiro, hasta el punto de que algunos jugadores disponen de un entrenador personal. El tiro libre exige al jugador tener la tranquilidad de repetir la secuencia de movimientos con la que no falla y de realizarla fatigado. En Miribilla el Madrid perdió, en parte, porque falló 12 tiros libres (20/32). Sergio Llull, de hecho, erró tres seguidos, seis de once en el global. Mientras que Kostas Vasileiadis metió 6/6, todos en el último cuarto, cuando más penalizaba el fallo y cuando aportó  11 de sus 18 puntos. La tranquilidad del griego de nervios de acero, la genialidad de Aaron Jackson y el trabajo impagable de Roger Grimau en esos minutos permitieron al Bizkaia Bilbao Basket volver a ganar por 86-82 al Madrid, al que ya eliminaron el curso pasado en las semifinales de la Liga ACB. Continúa el Efecto Miribilla.

Fue cuestión de "confianza". "Hemos confiado en la victoria y al final hemos podido ganar", razonó Àlex Mumbrú, un representa de la amplia familia de ex madridista de los Hombres de Negro, en Teledeporte. El Bilbao, como se suele decir en estos cosas acabó venciéndose a sí mismo, pues estuvo a  punto de desperdiciar una renta de 19 puntos (62-42 a los 25m 43s), un parcial fruto de un juego coral arrollador contra el que el Madrid se quedó mudo. El conjunto de Pablo Laso, que cumplía 44 años, malvivía con jugadores intermitentes y sólo reaccionó con los únicos tres que fueron regulares: Felipe Reyes, omnipresente, Ante Tomic, bailarín, y Rudy Fernández, muchas cosas, desde sus mates pasando por las protestas y la buena labor defensiva. Sergio Llull apareció y desapareció con la misma facilidad: le faltó temple al jugador-remontada del conjunto blanco. El Madrid se movió siempre entre extremos. Se puso a un punto a 22 segundos después de que Reyes anotase dos tiros libres, el segundo tras irse al banquillo para secarse las manos con la toalla, en un gesto con el que seguramente quiso encontrar la calma: 80-79. Rudy cometió falta sobre Raül López y éste no falló, tampoco Rudy ni Vasileidis y sí Llull el segundo. El rebote lo tocó -que no agarró- Reyes y ahí se le escapó el partido al Madrid. Un encuentro mejor jugado por el Bilbao, maravilloso en su comparencia con un 14-0 de parcial en poco más de tres minutos, procurándose acciones bajo el aro (de ellas dos canastas con tiro adicional) ante un rival sin voz ni discurso, sin ritmo ni criterio, superado una y otra vez.

Al inicio, 14-0

Le costó un mundo anotar su primera canasta al Madrid, obra de Llull más por habilidad que por pizarra. Señal que el conjunto de Laso no carburaba adecuadamente, empezando por Velickovic, confundido ahora que juega de 4 y que como Jackson se fue al banquillo con dos personales muy rápidas. Aunque el base ya había cumplido anotando cuatro tiros libres y haciendo girar al Bilbao -también giró sobre sí mismo para cedérsela a Banic-.

Todo le salía de rechupete al conjunto de Katsikaris, decidido a olvidar el debut con derrota en Alicante: D'or Fischer se mostraba como un muro, Grimau era una lapa y Raül López, en su estreno oficial en Miribilla, nada más salir rebañó un rebote y no tardó en meter dos triples. El Madrid, poco a poco, salía de su letargo: un triple de Suárez, olvidado por el técnico como el irregular Sergio Rodríguez, otro tiro de tres de Pocius (1/4)... Y la entrada en pista de Rudy, el cromo más ilusionante del nuevo proyecto y el primero que haría las maletas si la NBA vuelve a estar operativa. El mallorquín se ofreció, repartió y protestó mucho. Se enfadó, por ejemplo, con un jugador que, para lo bueno y lo malo, siempre parece estar a punto de explotar: Vasileiadis. El tirador griego fue el máximo anotador con 18 puntos y ofreció un recital de canastas inverosímiles: la primera a una mano, la segunda un triplazo.

Hubo una canasta que Vasileiadis, siempre dado al gesto extremo, no pudo celebrar porque se dolió en la pista. Se fue cojeando al banquillo -le sustituyó Fisher-, pero no tardó en volver y en decantar un partido que se alargó más de dos horas y que resultó muy emocionante. La zona se le atragantó al Bilbao, pero supo sobrevivir al arsenal del Madrid, mermado, eso sí, por la pobre actuación de Carroll (siete puntos, 3/11, sólo lanzó una vez en la primera parte) y por el olvido de Laso de Sergio Rodríguez -hace tiempo que funciona mejor de revulsivo-, Mirotic o Suárez. Entre los tres sumaron... cinco puntos. Los mismos que Grimau. "Los números no lo dicen todo. Roger ha hecho -2 de valoración, pero ha sido clave en la victoria", le elogió Katsikaris. Y tiene razón el técnico, pues capturó un par de rebotes al final, ambos defensivos además de meter sus dos últimos tiros libres. El principal décifit en la estadística, que también señala sus vaivenes hasta el final del tercer cuarto, cuando intentó una remontada muy difícil y que se encargó de complicarse más. Para suerte del Bilbao y de ese jugador Vasileiadis.  

86 BIZKAIA BILBAO BASKET (24+22+18+22): Jackson (12), Grimau (5), Mumbrú (15), Banic (13) y D'or Fischer (10) -quinteto inicial-, Raül López (11), Josh Fisher (2), Vasileiadis (18), Stevic y Hampl. REAL MADRID 82 (14+19+25+24): Llull (10), Carroll (7), Suárez (3), Velickovic (5) y Begic -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (2), Rudy Fernández (17), Pocius (3), Reyes (18), Mirotic y Tomic (17). Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Calatrava. Excluyeron por cinco faltas personales a los locales Jackson (min.39) y Grimau (min.40). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga ACB disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante 8.311 espectadores.