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martes, 28 de mayo de 2013

La antorcha de Jasikevicius

El base lituano alumbra a un Barça impulsado por Lorbek y Sada que se enfrentará al Gran Canaria en semifinales tras eliminar a un meritorio Bilbao Basket (79-70)

Jasikevicius cambió el rumbo del partido - ACB Photo /À. Caparrós. 

No hay ni minutos ni estadísticas para los jugadores de verdad, jugadores que saben gestionar el tiempo a su antojo. Y no hay duda de que Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituana, 1976) lo hace: es un entrenador en pista que juega y hace jugar y que es capaz de cambiar estados de ánimo. Poco le importó al base lituano que antes de salir al Palau por un Juan Carlos Navarro que había cometido la tercera personal y estaba desquiciado otra vez por Roger Grimau acumulase 12 minutos en la serie, todos en el primer partido. Jasikevicius agitó y alumbró al Barça, contagió su seguridad a sus compañeros, Lorbek afinó su puntería y Sada sacó su genio. Los azulgrana supieron gestionar mejor el epílogo y con un parcial de 39-25 tras la entrada del base lituano ganaron por 79-70 a un gran Bilbao Basket y se enfrentarán en semifinales al Gran Canaria, que eliminó contra pronóstico al Baskonia en Vitoria (66-72). En la otra serie pendiente, otra sorpresa, el CAI Zaragoza a pesar de no contar con Norel, lesionado, venció a domicilio al Valencia Basket (77-83) y jugará contra el Madrid.

Con Jasikevicius en el banquillo, el Barça tuvo dos versiones muy diferentes, como había sucedido en el encuentro previo en Miribilla. Los azulgrana empezaron enchufados (15-10) bajo la batuta y los puntos de Huertas y la fiabilidad de Lorbek, que parece haber renacido en estos cuartos de final. Entre Moerman y sobre todo un Zisis desatado cambiaron el panorama al descanso (33-35). El Barça había pasado de ser un equipo convencido y meter 3/4 en triples a encadenar un 0/16. Grimau seguía haciendo de las suyas y Hamilton, con una bomba, ponía el 40-45 (a los 25m 23s).

El Barça tenía errores inmensos, como un saque de lateral de Rabaseda interceptado por Vasileiadis –a cero al descanso– y un saque de banda de Huertas, que también recogió el tirador griego. Lorbek acertó con un triple a tablero y Pascual sacó por primera vez a Jasikevicius, que provocó una falta en ataque de Zisis. Mavrokefalidis –entero en los instantes comprometidos– cometió otra, Huertas se quedó corto con un triple y Vasileiadis hizo justo lo contrario antes de participar en una pequeña gran competición desde 6'75 con Lorbek: dos aciertos del esloveno y tres del griego en un suspiro. 

Jasikevicius empató a 59 y entre Sada y Oleson completaron un parcial de 10-0 (64-56 a 6m 3s) que no descompuso a los visitantes, a pesar de echar en falta mayor aportación de Mumbrú. Su único triple (2/9 en tiros de campo) ajustó el encuentro (66-61), antes de que el propio Jasikevicius se marcase otro, Navarro anotase su única canasta en juego (1/7). Al Bilbao Basket se le hizo muy larga la serie y Sada acabó como un ciclón un partido que había cambiado por completo Jasikevicius. Por algo tiene cuatro Euroligas y un periodista de Israel dijo en su día, en su perillo en el Maccabi Tel Aviv: “Es un chico de oro. Cuando lo necesitas está ahí”.

BARÇA 79 (22+11+16+30): Huertas (7), Navarro (6), Rabaseda (2), Wallace (2), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Abrines (5), Jasikevicius (7), Mavrokefalidis (8), Oleson (3) y Lorbek (20). BILBAO BASKET 70 (17+18+15+20): Zisis (17), Grimau (9), Mumbrú (5), Hervelle (1), Hamilton (13) –quinteto inicial–; Moerman (10), López (2), Samb (2) y Vasileiadis (11).

domingo, 5 de mayo de 2013

El crecimiento de Todorovic

El ala-pívot montenegrino se luce ante su ex equipo, una Penya menor tras el descanso (80-59), en el último partido antes de la Final Four de Londres

Todorovic, en una acción del partido - ACB Photo / Á. Caparrós. 

Solo quiero dar la imagen de un tío que trabaja, que puede ayudar al equipo y, al final, jugar lo que el entrenador considere: si son cinco serán cinco y si son diez, diez”, le contaba Marko Todorovic (Podgorica, Montenegro, 1992) a Julián Felipo en Mundo Deportivo. Fue a principios de septiembre y el pívot montenegrino vivía los últimas días de un verano difícil para él, pues se operó de una rotura en la mano y estuvo pendiente de su futuro: la Penya igualó la oferta del Barça en el derecho y los azulgrana acabaron pagando por el período de formación del jugador en Badalona. Precisamente ante su ex equipo –“contra el que más ganas tenía de jugar”– Todorovic disputó su partido más completo con el Barça (12 puntos y otros tantos rebotes y una asistencias para 17 de valoración) en la victoria ante una Penya ronca tras el descanso (80-59). “He podido jugar muchos minutos [algo más de 27, dos menos que sumando sus últimos ocho partidos en Liga ACB] y creo que los he aprovechado”, comentó Todorovic, consciente de que había tenido más presencia por el susto de Jawai, que tiene un golpe en la fascia plantar y al que se le harán pruebas este lunes para determinar si puede estar en la Final Four de Londres, y Tomic, impetuoso en sus protestas y se cargó con cuatro personales con técnica incluida. Sada también tiene molestias y Ingles, un esguince de grado I. Wallace ni jugó porque sigue recuperándose de una lesión en el codo.

Todorovic tiene tanto aplomo respondiendo a las preguntas de los periodistas como en la pista, donde su crecimiento es notable: tiene un 62% de efectividad en tiros de dos, aunque debe mejorar su puntería en los triples 25%, 0/3 ante la Penya). El pívot montenegrino se reivindicó ante el club en el que se formó y le fichó del Joker School de su país, ante el que demostró su buena colocación, generosidad y confianza. Esto último fue lo que le faltó a la Penya en el tercer cuarto, cuando después de haber inquietado al Barça en la primera parte (32-30) se vio sin respuesta ante el arsenal en la zona de Todorovic y los triples de Navarro, Huertas y Lorbek, máximo anotador con 17 puntos (58-46, minuto 30).

Noqueado por sus defensores Oliver –MVP de abril–, a los visitantes les faltó mayor continuidad (dos recuperaciones por 18 pérdidas, un mundo en comparación con el balance de 10-11 de su rival) y Kuzmic se quedó solo. La Penya perdió comba y fue arrollada por un Barça que no había tenido ni el ritmo ni el dominio del rebote en un inicio repleto de errores por ambas parte y marcado por la escena de Jawai viendo las estrellas y Tomic tirando al toalla en el banquillo porque no estaba de acuerdo por su tercera personal ni por la técnica posterior. Fisher, en uno de sus únicos momentos de lucidez, había anotado la canasta y acertó con el tiros adicional y los otros dos (22-23 a los 14m 10s). Kuzmic y Ehambe ampliaron la ventaja (24-28 a los y los triples de Oleson –que acabó probando de base, con Sada dolorido– y Lorbek solventaron la situación antes del descanso. Xavi Pascual había probado con Ingles en la posición de 4. Esa posición en la que brilló Todorovic, que se entendió de maravilla con Jasikevicius. El papel del montenegrino en Londres puede ser capital si no se recupera Jawai.

BARÇA 80 (13+19+30+18): Huertas (5), Ingles (5), Oleson (9), Lorbek (17) y Tomic (8) -quinteto inicial-, Sada (-), Abrines (10), Navarro (8), Jasikevicius (2), Todorovic (12), Rabaseda (2) y Jawai (2). PENYA 59 (13+17+16+13): Llovet (5), Oliver (2), Ventura (3), Kuzmic (9), Ehambe (6) -quinteto inicial-, Trias (5), Quezada (-), Fisher (12), Savane (6), Tomàs (9), Suárez (2) y Barrera (-). Árbitros: Hierrezuelo, Araña y Planells.  

jueves, 25 de abril de 2013

A Londres, por rebotes y por Navarro

El Barça se gusta primero y sabe sufrir después para vencer al Panathinaikos (64-53) y llegar en su cuarta Final Four en cinco años

Navarro conduce el balón ante Ukic - AFP.

El billete hacia Londres requería un esfuerzo titánico por parte de todo un grupo muy solvente antes de llegar a la serie de cuartos y que las había pasado canutas para forzar el quinto partido ante un correoso Panathinaikos, el mismo rival que le había apartado de la Final Four de hace dos años en el Palau Sant Jordi. Lanzado por su público, no defraudó el Barça, imperial al inicio cuando se escapó 37-18 (a los 13m 35s), y que supo sufrir cuando se colapsó al llegar a los 51 puntos, pues no anotó en más de ocho minutos. Juan Carlos Navarro rompió la racha con un triple y otra canasta (56-45) para un partido que no quedó decidido hasta que a 1m 38s Huertas anotó otro triple (62-53). Ése fue el recurso más esquivo para los visitantes (1/16), que acusaron el partido menor de su estrella Diamantidis. Los rebotes (46 por los 32 de su rival), el espíritu colectivo y la puntualidad de Navarro en los buenos y en los malos momentos fueron los grandes argumentos de un Barça que con su victoria por 64-53 alcanzó su cuarta Final Four en cinco años, todas con Xavi Pascual como técnico, y se enfrentará en semifinales al Madrid en Londres.

El gran mérito del Barça en esta serie lo resumió Jasikevicius en una frase: “Lo más importante es ganar cuando no estás en tu mejor momento”. Siempre crítico, el base lituano reconoció que el equipo no tiene la chispa que debería, pero que no le falta carácter. Los azulgrana no escatimaron esfuerzos nunca y tuvieron una puesta en escena extraordinaria con Huertas como director de orquesta y Jawai omnipresente e inteligente para sacar de quicio a Sofo y provocar las tres personales con las que Diamantidis se fue al banquillo a los 4m 37s. Lorbek ponía nervio –aunque no puntería– e Ingles acertaba con sus tres primeros tiros, dos de ellos triples. La solución preferida en el primer cuarto (4/6) de los azulgrana, a los que también les funcionaba de maravilla la zona 2-3.

La irrupción de Todorovic

Con Diamantidis en el banquillo o en la pista sin duende, el Panathinaikos era una marioneta ante un Barça coral lanzado de nuevo por Navarro y Jawai que solo lamentaba que Wallace se lesionase en un codo. La irrupción de Todorovic, con sus primeros minutos en la serie, demostró que es un jugador con presente y futuro. Para muestra, su tremendo movimiento ante Lasme, el gran responsable de que el conjunto griego empezase a reducir diferencias. Los visitantes lograron llevar el partido a su terreno y los azulgrana, en más de 13 minutos, solo anotaron siete puntos, cinco de ellos de Tomic, discontinuo en la primera parte por acumular personales en un suspiro.

El Panathinaikos no aprovechó lo suficiente la pájara del Barça (51-45), por más que Diamantidis empezase a hacer lo que tan bien sabe hacer, echaba en falta más frescura de Bramos, Gist o Ukic, al que poco le entraba. Navarro salió al rescate, replicó Maciulis y el partido se sufrió punto a punto (59-53 a 2m 41s) hasta el triple de Huertas, que abrazó eufórico a Navarro. La Bomba se dejó abrazar, pero no llevar por la alegría. Quedaba poco más de minuto y medio y el rival había demostrado mil y una veces que podía levantarse de nuevo. Diamantidis falló un triple que podía hacer ajustado las cosas y el Barça pudo tener por fin un respiro en una trepidante alargada hasta el quinto partido. Bien vale un billete para la Final Four.

BARÇA 64 (28+16+7+13): Huertas (10), Navarro (15), Abrines (2), Lorbek (6) y Jawai (9) -quinteto inicial-, Tomic (5), Wallace (0), Jasikevicius (6), Sada (0), Todorovic (3). PANATHINAIKOS 53 (14+19+10+10): Diamantidis (6), Ukic (7), Maciulis (9), Lasme (16) y Tsartsaris (4) –quinteto inicial-, Bramos (3), Gist (6), Banks (2) y Schortsanitis (0).

jueves, 18 de abril de 2013

La linterna de Marcelinho Huertas

El base brasileño y Tomic alumbran a un Barça que vence al Panathinaikos (60-70) y se jugará su pase a la Final Four de Londres en el Palau

Huertas dando instrucciones a sus compañeros. 

Apenas había tenido minutos de lucidez en los tres partidos anteriores. Cinco asistencias, 3/11 en triples y 2/7 en tiros de dos eran parte de la hoja de servicios de Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983) ante un Panathinaikos que le había minado la moral. Pero el día en el que su equipo se jugaba la supervivencia en la Euroliga el base brasileño recuperó su esencia desde el primer instante, cuando se fue decidido a penetrar y no falló. Huertas marcó la pauta a un Barça convencido de cuál era el camino a seguir: reducir lo

martes, 16 de abril de 2013

Otra montaña rusa en Atenas

Liderado por Jasikevicius, el Barça remonta 15 puntos frente al Panathinaikos, pero vuelve a tropezarse contra sí mismo y Diamantidis para perder por 65-63

Wallace, Tomic y Diamantidis, en una acción del partido - AFP. 

“Se crece en momentos de apremio, le gusta estar bajo presión. Me deja sin palabras” le define su seleccionador, Kestutis Kemzura. Y sin palabras estuvo a punto de dejar el elogiado, Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976), a una afición que le disfrutó en dos etapas y que sufrió viendo cómo el base le daba la vuelta a un partido que el Panathinaikos dominaba por 29-14 (a los 13m 03s) de la mano de Diamantidis y de la puntería de Bramos, que era infalible. Ahí surgió Jasikevicius para calmar y agitar, todo

jueves, 11 de abril de 2013

El duende de Diamantidis

La estrella de Panathinaikos empata la serie tras un triple que congela al Palau (65-66)

Diamantidis defendido por Sada - EFE. 

“Sabe lo que tiene que hacer”, resumió Epi, una institución del barcelonismo. Hablaba de Diamantidis, un jugador con duende, un maestro del control que descontroló a un Barça que se frotaba las manos porque se veía yendo al OAKA de Atenas con un 2-0 y que acabó cabizbajo, sabiendo que ha perdido el factor cancha a favor que se había ganado por su inmaculada trayectoria en la Euroliga. La estrella del Panathinaikos congeló al Palau a 8'4 segundos con un triple tan bien ejecutado como mal defendido por su extraño defensor, Jawai, que no le hizo falta, como se había acordado en el tiempo muerto. El error del pívot australiano se sumó a tantos otros, como los de Navarro y Jasikevicius en las dos últimas oportunidades locales. La Bomba, que también falló un tiro libre antes del triple decisivo de Diamantidis, había sido el agitador de su equipo junto a Sada y el propio Jawai para disfrutar de una ventaja cómoda (40-27 a los 22m 17s) que los visitantes supieron remontar con el encanto de Diamantidis, la muñeca de Bramos y Ukic y la contundencia de Gist. Y por los errores de un Barça golpeado por las bajas y obligado a ganar un partido en el infierno del OAKA.

“Cuando se dicen cosas se tienen que hacer porque los detalles marcan mucho. Habíamos hablado de hacer falta”, destapó Sada, que es “el único jugador exterior del Barça capaz de bajar el rendimiento de Diamantidis”. Otro apunte de Epi, que observó que los dos triples del genio griego llegaron con Sada en el banquillo. Diamantidis tiró más tiros libres (cuatro) que triples (tres) y no le hizo falta apuntar más para ser fundamental para el devenir de un encuentro de nuevo repleto de fallos y de nervios. De una cita de excesos, como dos pérdidas de Wallace que pretendían ser asistencias hacia los pívots. En la primera CJ engañó a todos con un reparto que despistó al receptor, Jawai. Y en la segunda, Wallace le lanzó una piedra a Tomic. Dos acciones que resumen la baja anotación de los jugadores interiores locales, que se repartieron 12 puntos.

Lorbek estuvo fuera de combate y apenas tuvo dos arrebatos, Tomic sufrió la dureza de Lasme y fue menos incisivo que de costumbre y a Wallace le traicionó el tiempo de posesión, pues metió una canasta fundamental fuera de tiempo, como comprobaron los árbitros en el instant replay. Mientras que el técnico del Panathinaikos Pedoulakis se ponía rojo como un tomate diciendo que no era válida. Tanto él como varios miembros del club habían calentado la previa haciendo dudar de la neutralidad arbitral.  

Navarro empezó juguetón con cinco puntos seguidos, pero su equipo se atascó porque estaba torpe para anotar de dos (1/7 en el primer cuarto) y se repuso de un 11-19 gracias a su tino con los triples y al concurso de Abrines, que reaparecía tras perderse el partido precedente por una gastroenteritis y demostró que está tan en forma como convencido de sus posibilidades. Los azulgrana tardaron 22 minutos en capturar su primer rebote ofensivo, de Jawai, que mejora con el paso de los partidos y Xavi Pascual le premia con más papel. Como a Sada en esta serie que se le complica al Barça. El base no dejaba de darle vueltas a las últimas decisiones: “En los finales de partido no quiero tirar una moneda. La gente que tenga miedo más vale que no sea del Barça. Iremos a Atenas con mucha rabia y concentración para ganar. Quien tenga miedo que no juegue a baloncesto”.

BARÇA 65 (11+21+18+15): Sada (6), Navarro (20), Ingles (3), Lorbek (7) y Tomic (6) -quinteto inicial-, Jawai (4), Abrines (10), Jasikevicius (2), Huertas (5) y Wallace (2). PANATHINAIKOS 66 (16+11+21+18): Xanthopoulos (0), Diamantidis (10), Maciulis (5), Tsartsaris (1) y Schortsanitis (4) -quinteto inicial-, Ukic (8), Lasme (9), Gist (14), Bramos (13) y Banks (0).
  

martes, 9 de abril de 2013

El flotador de Sada

El base catalán rescata a un Barça que se repone de los golpes para adelantarse en la serie ante Panathinaikos tras vencer en la prórroga (72-70)

Jasikevicius bota el balón ante Ukic - EFE. 


Su cometido no es ser un gran anotador y su trabajo suele ser más oscuro que vistoso. Es difícil definir la importancia en un equipo de jugadores como Víctor Sada (Badalona, 1984). Quizás el adjetivo que mejor les represente es responsables. Tipos incansables que dignifican el concepto de deportista, por más que no alcancen un nivel extremo para ser considerados estrellas. Pero explotan al máximo sus aptitudes, que no son pocas. Y ahí está Sada, un tipo relajado ante la prensa y un torbellino en la pista para lo bueno y lo malo. Ante el Panathinaikos Sada (13 puntos) mostró dos caras muy diferentes: la primera en el inicio, cuando sufrió como su equipo el recital de Diamantidis (2-14 a los 4m 24s); y la otra en el último cuarto, cuando sus compañeros supieron encontrarle y él supo ofrecerse para rescatar –como antes habían hecho Navarro, Jasikevicius y Tomic– a un Barça que alcanzó una prórroga de la que salió vencedor con Sada como motor. Un triple de La Bomba a falta de dos minutos del tiempo extra acabó dando la victoria por 72-70 a los azulgrana, que se adelantan en la serie de cuartos de final de la Euroliga por 1-0, en un encuentro que acabó con seis tiros libres fallados y que empezó con otra mala noticia para los locales, la baja de Abrines, añadida a la de Mickeal, Rabaseda, Todorovic y Oleson.

Sacó ofreció su flotador simbólico al equipo, que agradeció la ayuda. Se estaba ahogando. A 7m 38s los locales perdían 49-56 tras un triple de Ukic. Sada replicó con otro y siguió anotando y también minimizó a Diamantidis para desconsuelo de un Panathinaikos que no entendía el criterio arbitral, especialmente algunas personales en ataque a Lasme, muy rigurosas. Tomic cometía una pérdida imperdonable, replicada con otro castigo al propio Lasme, Jasikevicius pisó la línea, Diamantidis falló un triple, Tomic un gancho... Las canastas valían su precio en oro y Diamantidis forzó la prórroga con un triple y Gist alargó su brazo para taponar en la última acción del tiempo reglamentario a Tomic, que le devolvió el gesto en la tiempo extra, después del triple vencedor de Navarro y otra clase magistral de Sada.

Aunque el Barça, frágil y torpe al inicio tanto en el primer como en el tercer cuarto, no hubiese podido llegar hasta ahí sin la entrada de Huertas y el golpe sobre la mesa de Tomic y Navarro, básicos para arreglar las cosas al descanso (34-32). Entre Bramos, Lasmpe y Ukic volvieron a dejar al Palau con los pelos de punta (36-44 a los 25m 35s), pero de nuevo su equipo se repuso por el talante, el talento y la puntería de Jasikevicius. El resto lo solventó sobre todo Sada con su flotador milagroso.

BARÇA 72 (11+23+11+19+8): Sada (13), Navarro (14), Ingles (4), Lorbek (-) y Tomic (13) -quinteto inicial-, Jawai (9), Huertas (8), Jasikevicius (11) y Wallace (-). PANATHINAIKOS 70 (21+11+19+13+6): Ukic (9), Diamantidis (10), Maciulis (6), Tsartsaris (7) y Schortsanitis (5) -quinteto inicial-, Lasme (14), Gist (14), Banks (-) y Bramos (5). Árbitros: Belosevic (SRB), Sahin (ITA) y Bissang (FRA). Eliminado: Lasme (min. 35). Incidencias: Primer encuentro de la serie de cuartos de final de la Euroliga disputado en el Palau Blaugrana ante 6.195 espectadores.

domingo, 7 de abril de 2013

La omnipresencia de Sada

Inmenso, el base de Badalona saca de un gran entuerto a un Barça que vence en la prórroga a un Obradoiro excelente (81-86)

Wallace trata de evitar un mate de Mejri - ACB Photo / J. Marqués. 

Se le señala como un elemento clave para resolver la eliminatoria de cuartos de final ante Panathinaikos y reducir a un genio como Diamantidis. Víctor Sada (Badalona, 1984) asume esa responsabilidad como ha hecho y cumplido tantas otras veces ante titanes como Llull o Bo McCalebb, y llega al momento decisivo del curso en plena forma. Estando en todos los sitios. La omnipresencia es el gran valor de Sada, que parece tener muelles en los pies y piernas de acero, y que suma, por tanto, en muchos aspectos del juego, tanto en los que 

jueves, 4 de abril de 2013

Recuerdos y anhelos de gloria europea

Abrines descompone al Maccabi (74-71) para suerte de un Barça que homenajea al grupo que ganó su primera Euroliga y que en su camino por la tercera se enfrentará al Panathinaikos en cuartos

Abrines, en una acción del partido - FCB. 

2003 fue el año de la presentación en sociedad de Michael Phelps en los Mundiales de Barcelona, donde la selección española de natación sincronizada liderada por Paola Tirados y Gemma Mengual logró sus primeras medallas mundialistas. Fue el año del primer título de Valentino Rossi –nada más aterrizar– en Yamaha, del primer mundial de Dani Pedrosa (125cc) y de la primera victoria de Jorge Lorenzo con sólo 15 años. Y también de la única Copa del Rey de un Mallorca liderado por Samuel Eto'o o del último título con el Madrid de

lunes, 1 de abril de 2013

Festival de carrerilla, ovación para Mickeal

El Barça aplasta tras el descanso a un Valencia Basket empequeñecido por las bajas interiores y consolida la tercera plaza (94-62)

Jasikevicius dando instrucciones ante Pau Ribas - EFE.


Para un jugador los buenos gestos de su afición no tienen precio. Es como si cada uno de los espectadores le abrazase y le dijera al oído “te mereces esto y más”. Pete Mickeal no pudo evitar emocionarse viendo cómo el Palau entero le aplaudía en su primer partido en casa desde que sabe que la temporada se ha acabado para él por habérsele reproducido un tromboembolismo pulmonar, una dolencia que superó hace dos años. La grada quiso mostrar su apoyo a uno de los jugadores más relevantes de la historia del club y capital en la consecución de la segunda Euroliga. Después, con la Liga ACB en marcha, los aficionados locales disfrutaron de un festival de carrerilla de su Barça. Porque los azulgrana desmontaron así, de carrerilla, al Valencia Basket tras un parcial de 24-5 en los seis primeros minutos del tercer cuarto (68-45) para acabar venciendo por 94-62. Un resultado que se explica por la determinación del conjunto de Xavi Pascual, pero también por las cuatro bajas de peso y todas en el juego interior (Pietrus, Doellman, Lishchuk y Faverani) de un rival que fue capaz de competir hasta el descanso (44-38), convocó -aunque no jugaran- a cuatro jugadores del equipo de EBA (Juan Luis Navarro, Pla, Tirado y Abia) e hizo debutar a sus dos últimos refuerzos, Khycaniuk y Hanley.

“Hoy es el mejor día desde que recaí. Estar aquí con mis compañeros y toda esta gente que me quiere...”, le dijo Mickeal al periodista de TV3 Jordi Robirosa justo ante de comenzar un partido especial para el alero estadounidense, que se lo pasó en grande con el recital de sus compañeros. Hasta ocho jugadores locales anotaron al menos un triple (12/22) en un Barça que alcanzó los 127 puntos de valoración y en el que todos jugaron de maravilla. Empezando por el capitán Juan Carlos Navarro, que salió disparado para anotar un triple y repartir tres asistencias consecutivas. Ingles emuló a La Bomba con otros tres repartos en un suspiro en un primer cuarto con un Tomic omnipresente. Duda por unas molestias en la rodilla y tras no haber jugado ante el Montepaschi, el pívot croata fue de nuevo el máximo anotador de su equipo con 17 puntos.

El Valencia Basket conseguía replicar al Barça con el concurso de Dubljevic y Khycaniuk, recién llegado del Asseco Prokom, y superó el primer momento complicado –tras dos triples de Wallace y Oleson– con siete puntos seguidos de Pau Ribas. Pero tras el descanso los visitantes se paralizaron ante el festival azulgrana. Navarro continuó como faro, Sada y Huertas se gustaron al contragolpe y Jasikevicius y Wallace vivieron unos instantes en los que se sentían capaces de cualquier cosa y no fallaban ante un rival sin fondo de armario ni puntería (4/24 en triples) que echó en falta un mejor papel de su capitán, Rafa Martínez, y de Kelati.

BARÇA 94 (25+19+29+21): Huertas (9), Navarro (10), Ingles (5), Lorbek (12), Jawai (2) -quinteto inicial-, Tomic (17), Sada (4), Oleson (7), Jasikevicius (9), Wallace (13), Abrines (5) y Todorovic (1). VALENCIA BASKET 62 (21+17+14+10): Markovic (5), Pau Ribas (15), Kelati (6), Dubljevic (13) y Hrycaniuk (6) -quinteto inicial-, Hanley (6), Rafa Martínez (8) y San Miguel (3). Árbitros: Arteaga, Cortés y Oyón. Sin eliminados. Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima séptima jornada de la Liga disputado en el Palau Blaugrana ante 4.216 espectadores.   

domingo, 10 de marzo de 2013

La ley de Huertas

El base brasileño gestiona a la perfección una apurada victoria azulgrana a domicilio ante el CB Canarias (81-89)


Huertas intenta parar a Úriz - ACB Photo / A. 

Los críticos y los defensores de Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983) coinciden en un punto: es explosivo, tiene esa chispa que echa para atrás a los detractores y que hace que sus admiradores le definan como un jugador imprevisible y eléctrico que decide rápido y no se esconde. En todo caso, no hay dudas de que el base brasileño se ha asentado este curso en Barcelona y lo demuestra con actuaciones tan completas como la que tuvo en la visita a un CB Canarias que se define por ser un equipo aguerrido, sobre todo en casa,

jueves, 7 de marzo de 2013

La cordura de Mickeal y Lorbek

El Barça se lleva un partido loco ante un Olympiacos sin respuesta tras la réplica de la pareja azulgrana y el bajón de Spanoulis (77-90)

Tomic protege el balón ante Printezis - Euroleague.

Se giró dando por supuesto que el árbitro iba a sancionar a Hines, que acababa de apartarle de mala manera. Pero a Tomic se le quedó cara de susto cuando Lamonica señaló que la había cometido él. Jasikevicius se encendió y se ganó una técnica. Hines falló los dos tiros libres de la personal del pívot croata y tampoco Spanoulis acertó con los otros dos. Resultó un momento esperpéntico para un partido loco que había cambiado en el tercer cuarto, 36-48 en el primer minuto y el 62-60 del último del período, cuando Spanoulis anotó su 20º punto. El genial base griego, que había sumado diez en ese tramo, sólo pudo aportar tres más y su Olympiacos se quedó sin respuesta ante la tremenda réplica de Mickeal y Lorbek, que acabaron con 20 y 21 puntos, respectivamente. La pareja azulgrana llevó en volandas al Barça hacia su octava victoria consecutiva en el pabellón de la Paz y la Amistad en la Euroliga, competición en la que muestra su mejor versión y en la que cada vez se acerca a cuartos de final.

Mickeal encendió la mecha de una victoria luminosa con diez puntos sin fallo en un primer cuarto en el que sólo dejó de producir cuando cometió la segunda personal y Xavi Pascual quiso reservarle en el banquillo. Por entonces Printezis, el héroe local que se vistió de héroe para dar la pasada Euroliga al Olympiacos tras una remontada fantástica ante el CSKA, se ponía las botas y Antic firmaba la máxima diferencia para los griegos (24-19). No tardó en responder el Barça ajustándose en defensa y creciendo de la mano de Lorbek y Tomic y con el criterio de Huertas y la garra Jasikevicius. Con tres triples y el arrebato de  Navarro los visitantes se fueron al descanso con un marcador holgado (36-46).

Lamonica se puso tiquismiquis con los contactos –reales o no– de los azulgrana y Spanoulis guió al Olympiacos como es habitual y Powell acumulaba acciones de dos más uno. Protestó lo suyo el Barça tras una canasta ilegal de Hines y los locales remontaron, pero fallaron los famosos cuatro tiros libres y en cuanto se apagó Spanoulis dejaron de confiar en sí mismos y se vieron volcados ante un Barça que les machacó a tapones y en el que Lorbek y Mickeal, uno siempre tan serio y el otro siempre tan desafiante independientemente del marcador, acabaron por poner cordura a un partido loco.

OLYMPIACOS 77 (20+16+26+15): Spanoulis (23), Law (6), Papanikolau, Printezis (16), Powell (15) -quinteto inicial-, Hines (4), Perperoglou (2), Sloukas (2), Perkins (2) y Antic (7). BARÇA 90 (17+29+17+27): Sada (2), Navarro (10), Mickeal (20), Lorbek (21), Tomic (10) -quinteto inicial-, Huertas (5), Jasikeivicius (6), Ingles (2), Rabaseda, Wallace (6), Jawai (8) y Todorovic. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Jakub Zamojski (POL) y Gianluca Mattioli (ITA).

domingo, 3 de marzo de 2013

La reivindicación de Causeur

Ayudado por Lampe y Nemanja Bjelica, el escolta francés lidera a un Caja Laboral que casi se asegura la segunda plaza y rompe la racha de 14 triunfos seguidos del Barça (67-69)

Lampe, Milko Bjelica y Nocioni rodean a Lorbek - ACB Photo / M. Ruiz. 

Generalmente las comparaciones son incómodas. “Lo malo es que mañana la prensa no dirá nada. Tanto que se le ha comparado con Oleson...”, se comenta a pocos metros del vestuario del Caja Laboral. En esa conversación se elogia a Fabien Causeur (Brest, Francia, 1987), uno de los más rápidos en ducharse y salir fuera de un Palau Blaugrana al que un rato antes ha conseguido encoger con su juego, determinación y puntería. El escolta francés lo bordó al contraataque, seleccionó muy bien sus tiros (4/6 en tiros de dos y 2/3 en triples) y sostuvo a su equipo con diez de sus 18 puntos en el tercer cuarto, cuando el Barça, siempre a remolque en el marcador, trataba de reponerse de la mano de Jasikevicius, que trataba de emular lo logrado antes por Mickeal. Causeur impulsó al Caja Laboral (40-51 a los 27m 54s) y los azulgrana, atascados en ataque no sacaban provecho de su dominio en el rebote –Xavi Pascual destacó que de los 22 ofensivos, misma cifra que en defensa, sólo habían sacado nueve puntos– empezaron a meter triples con facilidad y con una canasta de Tomic, que sufrió ante Lampe y Milko Bjelica, y otro tiro libre se pusieron 65-67 a 41'8s. Justo antes, el otro Bjelica, Nemanja -omnipresente, 13 rebotes y 2/2 en triples– había desperdiciado la oportunidad de medio sentenciar el partido, a Heurtel –siempre valiente– se le quedó corta una bomba y Causeur saltó para birlarle la pelota por unos centímetros a Oleson (1/6), que se quedaba solo. Pascual ordenó no hacer falta y Causeur trianguló con Nocioni y Lampe (16 puntos), para que éste enloqueciera con su canasta (65-69 a 17'8s). Jasikevicius anotó a 3'9s y Causeur pareció un velocista evitando que le hicieran personal, pues Tomic lo consiguió fuera de tiempo. Al Barça, que reservó a Navarro –sigue un plan específico–, le faltó picardía en esa jugada y en otras tantas en un partido (67-69) en el que vio rota su racha de 14 victorias consecutivas ante un Caja Laboral que se afianza en el segundo puesto con cuatro victorias más y el basket average a su favor.

La victoria en el Palau puede ser un impulso anímico para un Caja Laboral agobiado en el Top 16 de la Euroliga y por noticias extradeportivas, como la polémica rescisión del contrato a Cabezas, al que en algunos medios se señala como rebelde. En todo caso, su salida permitió la llegada desde Cáceres de Van Oostrum, un base británico que no tuvo la oportunidad de debutar en Liga ACB, pero sí de presenciar desde un buen sitio un partido de chispazos.

Un tanteo muy bajo

Empezó mordiendo el Caja Laboral con Lampe rifándose a Tomic y anotando los ocho puntos de su equipo. Los locales replicaron con la garra de Mickeal, omnipresente y casi infalible, pues encadenó cuatro canastas sin fallo antes del descanso (27-28). Un tanteo más propio de un período que de dos y que se explicaba por los errores mayúsculos bajo el aro y lo que tardó en llegar el primer triple, a los 14 minutos y obra de Nemanja Bjelica. Causeur no quiso ser menos (16-22 a los 14m 45s).

También lo intentaba Abrines, crecido y desde su partido ante el Fuenlabrada está más convencido de sus posibilidades y que nada más salir intentó una penetración bien compleja que estuvo a punto de salir bien. Le faltó muy poco, como a Tomic y Huertas después. Al Barça se quedaba cerca, pero no llevaba más que una canasta en más de cinco minutos. El antídoto estaba en el banquillo y se apellidaba, Mickeal, que salió para marcarse una media vuelta y una canasta sencilla, antes de que Abrines acertase con un triple, el primero de su equipo (6/24).

Surge Nocioni

Hasta entonces Nocioni no había sido Nocioni. El argentino tenía un -2 de valoración y había fallado sus dos tiros. Pero Nocioni se puso las pilas en el tercer cuarto, cuando encontró un aliado de lujo como Causeur, que se marcó un triple, un coast to coast con recuperación incluida y otro par de canastas en estático. Fue entonces cuando Jasikevicius se puso al equipo a las espaldas y lo reactivó, a pesar de su poco acierto en canastas sencillas, como un alley oop de Jawai, que éste pareció querer machacar con delicadeza. Incluso Mickeal empezó a fallar.

Con Jasikevicius como director y los triples como bálsamo, los locales se repusieron de nuevo hasta que San Emeterio y Causeur dieron un par de golpes sobre la mesa. Pascual renovó todo su quinteto con dos cambios múltiples, pero le sobró imprecisión –Oleson cometió más personales, tres, que puntos, dos– y entre Lampe, Nemanja Bjelica y Causeur ataron el partido, pese a algún error de Huertel. “Thomas”, reconoció su entrenador, “ha aprendido hoy que puede hacer un buen partido sin tener una anotación alta”.

En el túnel de los vestuarios Huertas felicitó por la victoria a su ex compañero San Emeterio: “Ya te cambiaba esta victoria por las otras dos”. Se refería a la de la Copa del Rey en Vitoria y a la del Top 16 en la Euroliga, el encuentro en el que el Barça rompió la espléndida marca de 17 victorias consecutivas a su rival.

BARÇA 67 (14+13+15+25): Sada (-), Oleson (2), Mickeal (13) Lorbek (9) y Tomic (9) –quinteto inicial–, Huertas (7), Abrines (3), Jasikevicius (12), Todorovic (-), Wallace (3), Rabaseda (3) y Jawai (6). CAJA LABORAL 69 (14+14+24+17): Heurtel (1), Causeur (18), Nocioni (12), Milko Bjelica (0) y Lampe (16) –quinteto inicial–, San Emeterio (7), Pleiss (6), Cook (0) y Nemanja Bjelica (9).

jueves, 28 de febrero de 2013

En el nombre de Navarro

La Bomba, con 19 puntos y cinco triples, lidera el triunfo ante un Khimki rocoso (71-69)


La Bomba durante una acción de partido - Foto: FCB. 

En Rusia y ante el Khimki el Barça había sido un garabato vulgar, un juguete en las manos de un Planinic omnipresente (78-65). Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) tuvo que ver el desastroso estreno en 2013 de su equipo desde casa y con una sinovitis en el tobillo derecho. El equipo no tenía asegurada todavía su presencia en una Copa del Rey de Vitoria que acabó ganando sin necesitar la mejor versión de Navarro, fundamental, eso sí, en semifinales contra el Caja Laboral. La Bomba vive un curso discontinuo por sus problemas físicos, aunque los azulgrana están aprendiendo a sobrevivir sin su capitán, vital en la visita al Palau del Khimki. Autor de 19 puntos, Navarro empezó y acabó con una sexta marcha para decidir un partido en el que el Barça se imaginó ganándole el basket average a su rival (58-44 a los 26m 29s) y suspiró de alivio con su victoria por 71-69, después de que los rusos, lanzados al final por Paul Davis amagasen con la remontada y no acertasen a hacer falta personal tras la canasta de Loncar a dos segundos. Antes La Bomba había metido su quinto triple –de diez intentos– y dos tiros libres a 1m 14s. Los azulgrana conservan el liderato del grupo F en el Top 16 de la Euroliga con una victoria respecto al  Montepaschi.

A punto de contabilizarse el quinto minuto de partido Navarro lanzó por primera vez y metió su primer triple. Ése fue el gran argumento de los azulgrana en el primer cuarto (21-16), cuando anotaron cuatro ante un Khimki dirigido por un Planinic de más a menos (12 puntos, 4/16 en tiros y cinco pérdidas) y que apostaba por ataques largos. Mientras que Lorbek despuntó en un segundo cuarto en el que Tomic sumó puntos y rebotes como las hormiguitas (acabó con 16 tantos y cinco capturas), Jasikevicius optimizó sus minutos y Fridzon replicó por los visitantes (44-34 al descanso).

Tomic continuó haciendo de las suyas, yendo a la línea de personal, procurándose canastas y estando atento para no desaprovechar las oportunidades que generaban sus compañeros. Dos triples de Navarro y un par de tiros libres del propio pívot croata pusieron la máxima diferencia para los locales. Fue entonces cuando en el Khimki resurgió un pívot fabuloso que triunfó en la Liga ACB: Paul Davis, indomable en el epílogo, cuando los visitantes hicieron de tripas corazón para recuperar la desventaja y se acercaron 66-63 tras su segundo triple (2/12), el primero de Monya. Navarro replicó con otro y el partido pasó a ser una colección de errores de ambos equipos. Aunque ninguno como una asistencia del propio Monya que acabó en las manos de su entrenador, Rimas Kurtinaitis, enfurecido por la confusión. En la acción siguiente Tomic falló una canasta, Mickeal capturó el rebote y Navarro supo sacar la personal de Fridzon para que el Barça se asegurase el triunfo pese al arreón de Paul Davis.

BARÇA 71 (21+23+16+11): Sada (2), Navarro (19), Mickeal (8), Lorbek (11) y Tomic (16) –quinteto cinco inicial–, Huertas (4), Jasikevicius (4), Wallace (2), Ingles (2), Rabaseda (0) y Jawai (3). KHIMKI 69 (16+18+14+21): Planinic (12), Vyaltsev (0), Monya (9), Zhukanenko (2) y Augustine (8) –quinteto inicial–, Fridzon (12), Koponen (0), Rivers (0) y Davis (18). Árbitros: Belosevic (SRB), Ankarali (TUR) y Lopes (POR). Sin eliminados. 

jueves, 21 de febrero de 2013

El Barça descose a un Fenerbahçe vencido al primer soplido (60-99)

Los azulgrana disfrutan de su segunda mayor victoria histórica en la Euroliga y lideran su grupo en solitario tras la derrota del Montepaschi en Tel Aviv


Mickeal supera a Peker - EFE. 

Después de sorprender a Europa liderando hasta la Final Four de París a un Partizán encantador, de bordarlo en el Montepaschi y llevar a Macedonia -tiene la doble nacionalidad- al cuarto puesto en el Eurobásket de Lituania Bo McCalebb (Nueva Orleans, EE UU, 1985) estampó su firma en un contrato generoso por tres años con el Fenerbahçe. Tenía la intención de dar un paso adelante en su carrera y ganar el principal trofeo continental. Un sueño lógico y completamente imposible si su nuevo equipo continúa  siendo el que peor defiende con diferencia: 721 puntos en ocho partidos del Top 16 para una media de 90'1 tantos recibidos. La desencantada afición de McCalebb y compañía ya había sufrido en el Ulker Sports Arena cómo el Caja Laboral alcanzaba los 97 puntos y el Montepaschi llegaba a 98. Ante un Barça inconformista ante cualquier marcador –al descanso, 18-50, la mayor diferencia en ese tramo de la historia de la competición– la cosa para el Fenerbahçe se quedó en 60-99. Un resultado que supone el segundo mejor tanteo en la Euroliga para los azulgrana que sólo superaron esa diferencia en 2005 (97-53 ante el Cibona) y pasan a liderar en solitario el grupo F tras el descalabro del Montepaschi en Tel Aviv (92-61). 

Los azulgrana -mejor ataque del Top 16 con 83'75 tantos por partido- apuraron hasta el final para llegar a los 100 puntos como habían conseguido ante los turcos en el Palau. En ambos encuentros sobresalió Tomic, el jugador más en forma durante la temporada. El pívot croata está siendo el más regular del equipo y el domingo había celebrado su 26º aniversario anotando la canasta de la victoria ante el Fuenlabrada tras  hacerse con un rebote ofensivo. Tomic repitió la picardía de la Copa del Rey de Vitoria, cuando tuvo la serenidad de levantar la vista y dársela a Lorbek, que no falló para forzar la segunda y definitiva prórroga ante el Madrid en cuartos.

Mickeal, perfecto

Errático y convertido en un grupo que colecciona estrellas que no encajan entre sí trampea el Fenerbahçe, que sólo compitió tres minutos. El 6-6 fue el inicio de un fin patético de los locales, siempre desbordados. Primero por un Lorbek infalible al que se añadió Navarro, capaz de anotar tres triples en el primer cuarto. Tomic era una hormiguita que no dejaba de sumar y Mickeal resultó una apisonadora perfecta (17 puntos, 7/7), sobre todo en el tercer período, cuando sumó 13 tantos ante un rival descosido por todas partes en el que sólo McCalebb y Bogdanovic aprobaban. Sato (1/6) era peor que una escopeta de feria, como Savas (0/8), Batiste (0/4) o Andersen (1/4).

Los azulgrana, que cogieron 49 rebotes por los 32 de un Fenerbaçhe que sólo cometió cuatro personales en la primera parte, sólo se despistaron tras alcanzar los 43 puntos de diferencia en una acción de Ingles (41-84 a 6m 48s). Karaman anotó de carrerilla y Jasikevicius replicó. El base lituano disfrutó como Huertas, autor de 14 puntos y de un 2/2 en triples por el 10/21 de un conjunto azulgrana en el que Xavi Pascual aprovechó para hacer las máximas rotaciones posibles, desde los diez minutos de Todorovic a los 23 de Tomic.

FENERBAHÇE 60 (13+6+21+20): McCalebb (17), Sato (2), Bogdanovic (18), Andersen (2) y Oguz (1) -quinteto inicial-, Omer (2), Baris, Tripkovic, Peker (9), Batiste, Karaman (7) y Preldzic (2). BARÇA 99 (23+27+26+23): Sada (4), Navarro (13), Mickeal (17), Lorbek (9) y Tomic (14) -quinteto inicial-,  Huertas (14), Jasikevicius (6), Ingles (13), Todorovic (4), Jawai (3), Wallace y Rabaseda (2).

domingo, 10 de febrero de 2013

Un campeón de corazón

El Barça se reivindica igualando las 23 Copas del Rey del Madrid tras desdibujar al Valencia Basket (85-69)

Sada y Navarro levantan la Copa - ACB Photo. 

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que Brad Olseon (Anchorage, Alaska, 1983) luchaba por ser el máximo anotador de la Liga ACB en su temporada de debut con el Fuenlabrada y después de despuntar en el Rosalía, al que ascendió a la LEB Oro. En la temporada 2008/2009 promedió 18'1 puntos y sólo fue superado por Igor Rakocevic (19'8). Oleson ganó  el premio al jugador revelación por delante de Pablo Aguilar y Sergio Llull, y ficharía por el Madrid, que nunca lo presentó y que lo incluyó en una operación que acabó con Vidal Prigioni en la capital. Oleson aterrizó en Vitoria, donde tuvo que asumir ser un complemento en un grupo con Huertas, Splitter o San Emeterio y contribuyó a que alzase la Liga el Caja Laboral. Su equipo hasta hace unos días, hasta que se pactó su fichaje por el Barça, con el que acaba de ganar su primera Copa del Rey en la que era su pista hasta nada, el Buesa Arena. El tirador de Alaska desactivó a Rafa Martínez y a Kelati y golpeó a un Valencia Basket engullido por el arsenal de un Barça que ha promediado 92 puntos en el torneo y que en la final tuvo a seis jugadores con diez y más puntos. Los azulgrana se reivindicaron igualando las 23 Copas del Rey del Madrid, la tercera en los últimos cuatro años. Mickeal, con 15 puntos, tres rebotes y 14'6 puntos de valoración de media, fue nombrado el MVP del torneo –su actuación contra el Madrid fue memorable– y fue quien resumió el comportamiento del equipo en la pista: “Este equipo tiene mucho corazón”. Y más teniendo en cuenta que en la final el capitán, Juan Carlos Navarro, se quedó seco (0/8) y valoró -7, y recordando la entereza que demostró el equipo en los cuartos de final con dos prórrogas ante el Madrid y sabiendo atar en corto al anfitrión, el Caja Laboral en semifinales.

No le importó a los azulgrana que su jugador franquicia no tuviese el día. La Bomba había dejado su sello en en el cruce anterior. Como Huertas, que volvió a brillar otro partido más y repartió ocho asistencias, además de sumar 13 puntos. El base brasileño se sacó la espina de su horrible Copa de hace un año en el Sant Jordi –cuando anotó seis puntos (tres canastas) y repartió otras seis asistencias, una más de las pelotas que perdió– y disfruta de su mejor momento en el Barça. Su complemento –Jasikevicius no jugó la final– fue un Sada atlético y constante que compareció como un relámpago, cerrando bien el rebote y funcionando como un anotador compulsivo, pues aportó la mitad de los puntos de su equipo (14-6 a los 5m 42s) y merendándose a San Miguel. Perasovic pidió tiempo muerto y cambió de director de juego dando entrada a Markovic, que imprimió más velocidad y sobre todo proporcionó ocho puntos, con dos triples sin fallo, para revertir el marcador (18-21 a los 10m 52s).

Los problemas de Lishchuk

Al Valencia Basket no le había importado que Lishchuk se cargase con tres personales en el tercer minuto –sería eliminado después con menos de seis minutos en pista–, pues su sustituto, Faverani, aportó intimidación y dos tapones como Pietrus que frustraron varios contragolpes de los azulgrana, revolucionados y sin tino en ese momento. A Jawai le había faltado algún centímetro para concretar un palmeo y a Oleson le había sobrado la mano de Faverani.

Xavi Pascual, que ya acumula diez títulos con el Barça (tres Copas del Rey, tantas como Ligas y Supercopas, además de una Euroliga), hizo un triple cambio para dar entrada a Navarro, Tomic y Wallace. Pero fue uno de los que ya estaban en la pista, Huertas, quien reactivó a su equipo. El base brasileño se entendió con Tomic hasta que éste se cargó con la tercera personal. Y en el banquillo azulgrana se encendieron las alarmas cuando en el primer minuto tras el descanso (36-33) Jawai también acumuló la tercera y Lorbek contabilizaba sus tiros por fallos y acumulaba dos personales.

Surge Lorbek

Lorbek no tardó más en estrenarse y Tomic funcionaba en la zona, mientras Oleson era una auténtica lapa y la sombra de Rafa Martínez e incluso de Doellman si convenía. El jugador de Alaska le hizo un tapón al ala-pívot norteamericano y se marchó al contraataque para machacar a placer (53-39 a los 25m 18s). Parecía que el Barça iba a escaparse definitivamente, pero se sostuvo gracias a dos triples de Doellman y Dubljevic y la puntería con los tiros libres (10/11 en el tercer cuarto) para provocar que el conjunto de Perasovic se acercase 63-57 a 8m 23s tras una buena jugada del eléctrico Ribas.

La réplica azulgrana corrió a cargo de Oleson, dos un triple, y una asistencia a Lorbek, que se marcó cuatro puntos seguidos para cerrar una final más fácil de lo esperaba para el Barça, que se gustó especialmente en los minutos finales, con repartos sin mirar y puntos de Huertas y con Mickeal redondeando los números que le han valido para ser MVP -Jugaré hasta los 40 ó 44 años. No lo sé. 35 no son muchos- de una Copa a la que el Barça llegó con ocho derrotas en Liga y generando muchas dudas sobre su juego y rendimiento, sobre todo tras sus tropiezos ante el Valladolid y Obradoiro en casa y su desplome en Estudiantes. Ahora parece otro equipo. Un grupo capaz de ganar pese a su 5/24 en triples. “Esas derrotas han hecho que ganásemos este títulos. Nos han hecho más fuertes. Este título es para todos aquellos que dudan de nosotros”, reivindicó Sada, que levantó el trofeo justo a Navarro: “Lo importante en el grupo es que todo el mundo confía en el otro compañero. Esto nos dará confianza”. Mientras Mickeal dedicó la Copa y el MVP a la ciudad de Barcelona, a su mujer y a su equipo. Fue todo corazón. Como su equipo.  


BARÇA 85 (17+19+25+26): Sada (7), Navarro (0), Mickeal (14), Wallace (6) y Tomic (13) –quinteto inicial-; Huertas (13), Oleson (12), Rabaseda (0), Lorbek (10), Jawai (10) y Todorovic (0). VALENCIA BASKET 69 (18+15+20+16): San Miguel (0), Ribas (8), Kelati (0), Doellman (14) y Lishchuk (2) –quinteto inicial-; Markovic (14), Pietrus (4), Martínez (10), Dubljevic (5), Faverani (12). Árbitros: Arteaga, Conde y Jiménez.

domingo, 27 de enero de 2013

Jasikevicius completa una remontada de corazón

Sostenidos por Huertas y Lorbek, los azulgrana se sobreponen a la ausencia de Sada y Navarro para resolver en la prórroga ante un Bilbao Básket que gobernó casi siempre (87-85)

Jasikevicius se exhibió ante el Bilbao Basket - FCB. 

Parece enfadado con todos e incluso consigo mismo. Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976) no hace concesiones nunca. Es sinónimo de profesionalidad, responsabilidad y coraje y su batuta empieza a notarse en un Barça que tiene asumido que Juan Carlos Navarro tiene que dosificarse –esta vez duró apenas cinco minutos en pista y se fue tras notar molestias en los isquiotibiales y es duda para la Copa del Rey– y que vio cómo perdía también a Sada –se resistió de una lumbalgia– en un inicio donde los azulgrana fueron estatuas en defensa y no tenían confianza en ataque. Liderados por Vasileiadis y Hamilton, el Bilbao Basket se plantó con un 0-12 (a los 4m 32s) y gobernó el partido prácticamente los 40 minutos, pues sólo concedió dos empates (25-25) y el 73-73 con el que Jasikevicius forzó la prórroga con dos tiros libres. Justo antes Vasileiadis, infalible desde la línea de personal sobre todo en los momentos calientes, falló uno y Hamilton (4/4 en triples) pisó la línea después de que Huertas fallase otro. El brasileño (19 puntos) fue el agitador del Barça en la primera parte y recibió el recambio de Lorbek (18) y Jawai (soberbio con 12 puntos y 14 rebotes). Y, claro, Jasikevicius, al que no necesitó un triple prodigioso, sino que sacó su DNI, que marca que el próximo 5 de marzo cumplirá 37 años. Saras se destapó para completar una remontada de corazón con su seguridad en los tiros libres y su lectura de juego. Vasileiadis tuvo el triunfo de los visitantes en sus manos, pero falló el triple y Jasikevicius cogió el rebote, enseñó los dientes y con el silbato del árbitro sonrió por fin (87-85).

No hubo pausa en un partido eléctrico en el que el Barça hizo de tripas corazón ante un Bilbao Basket que sigue siendo un rival de peso pese a sus cambios de plantel. Vasileiadis continúa siendo su lanza y en poco más de cinco minutos acumulaba ocho puntos y se había rifado a Navarro, sustituido por Abrines, que jugó tantos minutos (25) como en los últimos tres partidos de Liga. La perla azulgrana hizo cuanto pudo en un equipo rescatado por Huertas, valiente para asumir los ataques cuando nada funcionaba y anotar apenas sin fallos. El base brasileño se asoció con Lorbek y entre ambos empataron la cita a 25 (a los 14m 5ss), mientras Vasileiadis lo seguía en el banquillo tras dar el susto tras pisar al árbitro e irse cojeando y enfadado con quien se había puesto en su camino.


La perseverancia de Jawai

El contratiempo no alteró al Bilbao Basket, que volvió a dar otro paso adelante con Mumbrú, los triples de Hamilton y Pilepic y que llegó a escaparse (42-53 a los 27m 49s) tras la enésima jugada del escurridizo Zisis. Rakovic tenía todas las facilidades del mundo en la zona y Tomic parecía homenajear a Kasun, aquel pívot que pasó desapercibido por el Palau y que se cargaba de personales en un suspiro. Tomic, hasta ahora el único jugador del equipo, ha bajado su rendimiento. La suerte para los azulgrana es que Jawai cogió el testigo y estuvo omnipresente y perseverante, como en plena remontada local, cuando hizo dos palmeos seguidos para anotar (65-69 a 1m 56s). Abrines con un triple y Jasikevicus con una canasta de dos habían dado el primer paso, que Lorbek y Rabaseda continuaron desde más allá de 6'75.

Quedaba el último triple de Hamilton (68-77) e incluso el marcador se puso nervioso ante la tensión del partido: se marcaron como restantes 24'8s, 24'2s, 22'9s, 24s y, finalmente, 24'1s. Todo un mundo en baloncesto y suficiente para ver seis tiros libres, dos fallados por Vasileiadis y Huertas y dos convertidos por Jasikevicius, que forzó en su prórroga, momento en el que el Barça tuvo su primera ventaja con otros dos tiros libres de Jawai, y Mickeal puso su única canasta (1/10), mientras Saras siguió siendo el alma del Barça a pesar de las sacudidas de Hamilton y Vasileiadis, que a diez segundos puso el 84-83 y a 8'1s el 86-85. Mickeal metió un tiro libre y Vasileiadis no acertó con un triple que encogió el corazón del Palau, agradecido por contemplar una remontada de corazón y con el sello de Jasikevicius y de un grupo infatigable esta vez en un curso difícil. Desde Huertas a Lorbek pasando por Jawai.

BARÇA 87 (15+14+18+26+14): Sada (-), Navarro (-), Mickeal (8), Wallace (-) y Tomic (4) -quinteto inicial-; Jawai (12), Huertas (19), Abrines (5), Rabaseda (7), Lorbek (18) y Jasikevicius (14). BILBAO BASKET 84 (20+12+21+20+12): Raúl López (-), Vasileadis (24), Mumbrú (10), Hervelle (-) y Hamilton (21) -quinteto inicial-; Zisis (12), Pilepic (5), Grimau (3), Moerman (-), Rakovic (10) y Samb (-). Árbitros: Martín Bertrand, Martínez y Sacristán. Eliminaron por cinco faltas personales a Tomic (m.38) y Mumbrú (m.45). 4.700 espectadores.  

jueves, 17 de enero de 2013

De la batuta de Jasikevicius al mazo de Tomic

El Barça ahoga a un Besiktas sin aliento ni casi rotación (59-73)

Jasikevicius jugó a gran nivel en Estambul - FCB. 

Es puro nervio y no se muerde la lengua. “Hemos hablado mucho. Quizá más que en cualquier equipo que haya estado. Pero hablar es una cosa, luego ponerlo en la pista ya es mucho más difícil”, decía hace días Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976): “Estamos en enero y seguimos muy irregulares. Estamos preocupados y mucho”. El base lamentaba que el ímpetu de los entrenamientos no se tradujese en la pista, donde el equipo era otro, especialmente en la Liga ACB, donde volvió a sucumbir en la visita al Estudiantes y con Navarro viéndolo desde casa lesionado. Tampoco viajó La Bomba a Estambul, pero los azulgrana esta vez no le echaron de menos. Jasikevicius cogió la batuta del equipo ante el Besiktas durante 26 minutos y encontró aliados por todos los sitios: el mazo de Tomic (15 puntos), la visión de Wallace (seis asistencias, además de ocho puntos y otros tantos rebotes) y el carácter de Sada. Un juego coral para un triunfo fundamental (59-73) para continuar con paso firme en el Top 16 ante un rival ahogado y sin aliento en el último cuarto, pues cinco de sus jugadores jugaron 30 o más minutos.

Kunter exprimió a sus mejores jugadores y el más destacado al principio fue Vidmar, imparable en la pintura y que iba a punto por minuto. 12 llevaba a los 12m 30s, cuando Tomic había hecho de la suyas y Jasikevicius había anotado sin pestañear. Markota y Jerrells se unieron a la causa local, mientras Falker se multiplicaba para capturar todos los rebotes habidos y por haber. Abrines y Hezonja coincidieron en la pista: en teoría son el futuro del club.

Lorbek entró enchufado y Jasikevicius y Sada parecían dos gacelas ante un Besiktas muy entero hasta el último minuto el tercer cuarto. Justo antes de un dos más uno de Mickeal y un par de canastas de Markota. Los locales se pasaron cinco minutos y medio secos sin anotar y los azulgrana lo aprovecharon para abrir brecha (48-60 a 4m 48s) tras un triple de Wallace. Desde más allá de 6'75 redondearon su triunfo los azulgrana, que el domingo visitarán al Valladolid, capaz de remontarle 17 puntos en contra en el Palau en la primera vuelta.


BESIKTAS 59 (10+22+16+11): Jerrells (17), Christopher, Guler, Markota (13), Nalga -quinteto inicial-, Vidmar (14), Ewing (9), Akin, Ozer (3) y Falker (3). BARÇA 73 (15+19+17+22): Sada (5), Ingles (5), Mickeal (9), Wallace (8) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Jasikevicius (9), Jawai (6), Lorbek (11), Huertas (3), Abrines (2) y Hezonja. Árbitros: Christodoulou, Maestre y Koromilas.
  

domingo, 13 de enero de 2013

Nogueira y English funden a un Barça ridículo (88-66)

Faltos de apetito competitivo sin Navarro, los azulgrana se convierten en meros espectadores de un rival revolucionado que accede a la Copa del Rey tras la derrota de Obradoiro en Badalona

English celebra un triple - ACB Photo / A. Martín. 

Salgan bien o mal las cosas en la pista, hay un valor que un equipo no puede perder nunca: el apetito competitivo. Una responsabilidad tanto del entrenador como de los jugadores, una cuestión de profesionalidad y de amor propio. Valores que siempre mostró Estudiantes, ejemplar, un grupo lanzado por todos y cada uno de sus jugadores, con mención especial para Lucas Nogueira, que hasta este curso sólo había jugado cuatro partidos con el primer equipo y que sueña, como tantos otros, con jugar algún día en la NBA. Valores que casi siempre –a excepción de Sada, conectado en todo momento– le faltaron a un Barça lamentable sin Navarro y con el mismo optimismo que quien no se mueve por no equivocarse y pretende que le traigan a casa todo aquello que desea. Golpeados por English (17 puntos), Granger y compañía y por su propia indolencia, los azulgrana llegaron a perder por 34 puntos (69-35 a los 28m 29s) y seguramente sólo la puntería final con los triples impidió al conjunto de Vidorreta, vencedor por 88-66, ganar por más de 47, un balance que hubiese dejado fuera de la Copa del Rey al Barça en caso de haber ganado el Obradoiro en Badalona. Pero los gallegos perdieron por 89-87 y tuvieron la prórroga en su mano en la última acción del partido y acabaron tuvieron que despedirse del último billete para el torneo de Vitoria, propiedad de Estudiantes (16 recuperaciones por 12 pérdidas), que lo celebró con un gran suspiro de alivio, entre botellas de agua para refrescarse de tanta tensión.

Apenas fue competitivo el Barça en el Palacio de los Deportes. Lo hizo poco más de ocho minutos, en los que Lorbek fue dueño y señor de la pintura y era capaz de minimizar la inferioridad de su equipo, desnortado (20 pérdidas) por el despiste de Jasikevicius y la nula aportación anotadora de los exteriores, que sólo aportaron una canasta de Mickeal en un primer cuarto en el que los locales cogieron impulso y Lorbek se contagió de la mediocridad de su equipo y se le escurrió la pelota tras una jugada en condiciones de Huertas y Jawai, perdido como Tomic. Lorbek sólo anotaría dos puntos antes y Xavi Pascual no pararía de recriminar a sus jugadores su falta de espíritu con frases como la que pronunció en el primer tiempo muerto: “¡Llevamos cinco balones perdido, eh!”. El técnico tampoco encontró la llave para fortalecer al grupo, que se descompuso del todo en el inicio del segundo cuarto tras dos triples de Rabaseda y Wallace. El Barça se tambaleó en cuanto le faltó puntería, pues era un coladero monumental sin apenas rebote ofensivo y con los nervios a flor de piel. Melancólicos sin Navarro lesionado en Barcelona, no tuvo discurso ante un rival con excedente de portavoces (cinco jugadores alcanzaron o superaron los diez puntos) que que estaba llevó el partido a su terreno. Clark, sustituto de un Germán Gabriel poco fino hasta entonces, metió dos triples además de ser omnipresente para rebañar rebotes en canasta ajena y Estudiantes funcionaba igual de bien con Granger o Jaime Fernández en la dirección. Si Kirksay no acertaba lo hacía English, más protagonista en la segunda parte.

Apretar las tuercas

Continuamente se repetía una secuencia: pérdida absurda de los visitantes y contragolpe al galope de los visitantes para disfrute de Nogueira, English y, ahora sí, Kirksay, que puso la máxima diferencia antes del descanso (40-24 a los 17m 59s) con un triple y tras un parcial de 12-0. Los azulgrana no dejaron sus males en el vestuario y Estudiantes apretó todavía más las tuercas ante el delirio de su afición, maravillada por la generosidad de su equipo: la elegancia de English, los dos triples seguidos de Germán Gabriel y el oficio de Clark o Nogueira.

Desquiciado, Mickeal se ganó una técnico y Jasikevicius trató de recomponer a sus compañeros agrupándolos en la pista para ejercer de lo que es, de líder, y explicarles que eran el Barça y no podían permitirse un ridículo semejante. Fisher puso la máxima renta (69-35) y el acierto con los triples de Wallace y el arreón final de Huertas impidieron una derrota a un más sonrojante para los azulgrana en Madrid. Acabado el partido y con los deberes hechos, los jugadores de Estudiantes se comieron las uñas viendo cuanto sucedía en Badalona, donde un Obradoiro ejemplar que perdía por 15 a dos minutos del final y tuvo en sus manos la prórroga en la última jugada.

ESTUDIANTES 88 (20+22+30+16): Granger (9), Gabriel (10), Kirksay (13), English (17) y Barnes (8) -quinteto inicial-; Fisher (5), Fernández (3), Clark (12), Kuric (1 ), Vicedo (-), Guerra (-) y Nogueira (10). BARÇA 66 (14+12+17+23): Huertas (8), Jasikevicius (4), Mickeal (8), Tomic (4) y Lorbek (10) -quinteto inicial-; Sada (4), Rabaseda (5), Abrines (2), Wallace (15) y Jawai (6). Árbitros: Pérez Pizarro, Carlos Cortés y Pérez Niz.