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jueves, 4 de abril de 2013

Recuerdos y anhelos de gloria europea

Abrines descompone al Maccabi (74-71) para suerte de un Barça que homenajea al grupo que ganó su primera Euroliga y que en su camino por la tercera se enfrentará al Panathinaikos en cuartos

Abrines, en una acción del partido - FCB. 

2003 fue el año de la presentación en sociedad de Michael Phelps en los Mundiales de Barcelona, donde la selección española de natación sincronizada liderada por Paola Tirados y Gemma Mengual logró sus primeras medallas mundialistas. Fue el año del primer título de Valentino Rossi –nada más aterrizar– en Yamaha, del primer mundial de Dani Pedrosa (125cc) y de la primera victoria de Jorge Lorenzo con sólo 15 años. Y también de la única Copa del Rey de un Mallorca liderado por Samuel Eto'o o del último título con el Madrid de

miércoles, 29 de febrero de 2012

Mickeal doblega al Maccabi (70-67) y el Barça se enfrentará al Unics Kazan en cuartos de final

Mickeal entra a canasta ante Smith - Euroleague.

“Buen trabajo, Pete”, le dijo Xavi Pascual en el vestuario con las cámaras de Esport 3 presentes y durante el discurso del entrenador tras el partido. Un elogio bien merecido para Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, EE UU, 1978), el mejor azulgrana con diferencia ante el Maccabi en los momentos con más dificultades del equipo, precisamente el inicio y el final. Como consiguen los buenos escritos Mickeal empezó y acabó el partido con una actuación redonda, 20 puntos en total, que permitieron al Barça despedirse del Top16 con seis victorias en tantos partidos tras vencer por 70-67. En el epílogo el alero estadounidense metió los últimos dos puntos, de tiro libre, mientras Pnini fallaba el triple que hubiese forzado la prórroga en un partido sin pan que repartir. Los azulgrana se enfrentarán en cuartos de final finalmente al Unics Kazan, perdedor ante el Panathinaikos por 63-68. 

Con el primer puesto de grupo asegurado y con el rival en cuartos de final adjudicado, los azulgrana  jugaban por contrato y amor propio. En la misma situación estaba Maccabi, que antes de empezar el partido ya sabía que deberá medirse al Panathinaikos. Quizás por esa falta de tensión competitiva ambos equipos acumularon varios fallos de concentración, en especial los locales que empezaron muy blanditos y concedieron 18 pérdidas, 11 en la primera parte. Justo el número de puntos que aportó Mickeal en un primer cuarto en el que los azulgrana empezaron 0-6, que llegaron a dominar por 150 y que acabaron 19-21. En esos tres parciales Mickeal tuvo un competidor mayúsculo, Hendrix, ex jugador del CB Granada, que se mostraba a sus anchas en la pinturas y al que nadie podía parar y alcanzó el descanso (34-33) con 21 puntos. Navarro, de baja por la fascitis plantar, fue un espectador de lujo. Y a Lorbek le costó mucho arrancar. 

“Más carácter”

Salió con más garra -“y más carácter” les diría a sus jugadores en el vestuario tras el partido- el Barça en la segunda parte, en la que Pascual dio minutos a Josep Pérez por Huertas, aunque nada más salir el joven base tuvo volver al banquillo porque tocaba el tiempo muerto de rigor de la televisión. Era el ecuador de un tercer cuarto en el que Perovic acaparaba los focos, muy suelto y con Hendrix sin puntería y eran Langford y Pnini, ante una nueva actuación decepcionante de Schortsanitis, quienes lideraban a un Maccabi que llegó a ceder por 13 puntos (57-44 a 8m 32s), acribillado a triples, tres en apenas tres minutos, de Mickeal, Rabaseda y Wallace, falto de momentos dulces últimamente.

Pnini, Ohayon y Langford de nuevo replicaban por los visitantes, mientras que los locales consigueron mantenerse por delante por el concurso de Wallace y Mickeal, que se hizo con un buen rebote ofensivo para asistir a Huertas, que anotó el triple después de que el conjunto de David Blatt se hubiese acercado 64-62 tras un parcial de 7-18. De ahí al final: muchos fallos como una entrada del propio Huertas o unos pasos de Baby Shaq y aciertos, como el de Ohyaon, que a 6'5 segundos anotó solo mientras los azulgrana defendían la línea de 6'75. Pnini cometió personal sobre Mickeal, que sentenció el partido y permitió a su equipo acabar el Top 16 con plena de victorias. En tres semanas le esperará el Unics Kazan. “Un equipo muy bueno, completo y muy competitivo”, comentó Ndong. “Defienden muy bien”, reflexionó Sada, “pero se les puede correr y en la posición de 4 les falta un anotador”.

BARÇA 70: Marcelinho Huertas (10), Perovic (9), Ingles (8), Lorbek (4) y Mickeal (20) –quinteto inicial–,  Sada, Vázquez (3), Wallace (8), Ndong (2), Rabaseda (6) y Josep Pérez. MACCABI 67: Hendrix (24), Smith (6), Eliyahu, Ohayon (9) y Langford (15) –quinteto inicial–, Papaloukas, Blu, Mallet, Pnini (9), Burstein, Scheyer y Schortsanitis (4). Árbitres: Ankarali, Jovcic y Sahin. Asistencia: 4.624 espectadores en el Palau Blaugrana.  

domingo, 8 de mayo de 2011

Diamanditis guía al Panathinaikos de Obradovic a su sexta Euroliga ante el Maccabi (70-78)

El abrazo del éxito del Panathinaikos: Obradovic y Diamantidis.
Los genios del deporte funcionan como los grandes amigos: llenan tanto en los buenos momentos como en los malos. No hay duda alguna de que Dimitris Diamantidis (Kastoria, 1980) es un privilegiado del universo de la canasta, la extensión en la pista del entrenador más prestigioso de Europa, Zeljko Obradovic. El abrazo entre ambos al final, esas dos caras de felicidad, inmortalizaron el éxito del Panathinaikos, campeón de la Euroliga por sexta vez en su historia ante el Maccabi Tel Aviv (70-78) en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Diamantidis (16 puntos, nueve asistencias) fue el líder de su equipo y el encargado de sacar las castañas del fuego en los últimos segundos: agotó prácticamente la posesión y asistió a Batiste, recuperó una pelota y metió los tiros libres... Todo para impedir al rival perpretar lo que hubiese sido una remontada sensacional. El base griego fue casi siempre el centro de atención de una final de la que fue nombrado MVP, su cuarto reconocimiento individual en esta edición del torneo, pues ha sido seleccionado como el mejor defensor, integrante del quinteto inicial más destacado y como el jugador más valioso.

Diamantidis es un todo en uno, un jugador fuera de lo común pretendido por los clubes con más presupuesto del continente. Dirige, impone el ritmo que quiere y anota. Según se rumorea el Barça ha pensado en él si Ricky Rubio desembarca en la NBA, pero difícilmente Diamantidis se moverá de Atenas, de un Panathinaikos con el que ha ganado tres Euroligas. Ocho acumula Obradovic, cinco con el conjunto griego y una con Partizán, Joventut de Badalona y Real Madrid. La asociación entre ambos es impagable: el técnico le dio la responsabilidad para dirigir el juego y el base no le falló desde el primer momento, cuando ya se vio cómo iría el partido. El Panathinaikos explotaba las penetraciones y la participación de sus pívots, primero Vougioukas y después Batiste, máximo anotador de la final con 18 puntos, el más efectivo al término del primer cuarto pese a no ser titular.

Déficit en tiros de dos

El Maccabi se mantuvo en el partido gracias a su fiabilidad con los triples y tardó más de ocho minutos en meter su primera canasta de dos, en una jugada singular, un reverso a una mano de Eidson. El triunfador de las semifinales ante el Montepaschi Siena metió dos de los seis triples de su equipo al descanso (30-33). El problema es que el conjunto de David Blatt sólo llevaba cuatro canastas de dos (17/43 fue su balance final, un 39%, frente al 62%, 23/37 del Panathinaikos).

Surge Nicholas

Privado de jugar al contraataque, lejos de su filosofía, el Maccabi utilizaba la puntería desde lejos con el propio Eidson y Pnini y Blu, que también acumulaban dos triples en ese momento. Más completo y equilibrado era el juego del grupo de Obradovic, que apenas dio minutos en la primera parte a Nicholas, imparable y fundamental en el tercer cuarto para superar la barrera de los diez minutos. Nicholas supo aparecer en el momento justo, mientras Schortsanitis no lo llegó a hacer nunca: cometió las mismas personales que puntos aportó (cuatro). Así que entre el acierto de Nicholas y Sato, el criterio de Diamantidis (como Pargo igualó con nueve el récord histórico de asistencias en una Final Four) y la espectacularidad de Batiste el Panathinaikos abrió una brecha muy grande (47-61 a 6m 40s).

Blatt, excelente estratega, el técnico que le birló a España su Eurobásket en casa, apostó por prescindir de tanto músculo y jugársela con la velocidad de los más finos. Eliyahu cogió el testigo para anotar sus 12 puntos a partir de ese momento y poner al Maccabi a cinco (64-69 a 1m 20s) y a cuatro (70-74 a 15'5 segundos). Diamantidis, inalterable ante las circunstancias por malas que sean replicó. El base protegió a su equipo, que aseguró el triunfo desde la línea de personal. El abrazo de Obradovic y Diamantidis es una marca para el mejor equipo europeo del siglo XXI, que ya piensa en revalidar el título el año que viene. Estambul será la sede de la Final Four.    

MACCABI TEL AVIV 70 (15+15+13+27): Pargo (12), Eidson (17), Pnini (8), Eliyahu (12), Schortsanitis (4) -quinteto inicial-, Blu (14), Hendrix, Burstein, Macvan (3) y Sharp. PANATHINAIKOS 78 (22+11+21+24): Diamantidis (16), Calathes (4), Sato (13), Fotsis (5), Vougioukas (4) -quinteto inicial-, Batiste (18), Maric (2), Perperoglou (2), Nicholas (14), Tsartsaris, Kaimakoglou y Tepic. Árbitros: Juan Carlos Mitjana (ESP), Luigi Lamonica (ITA) y Robert Lottermorser (GER). Eliminaron por cinco faltas personales a Pnini (min.40).

viernes, 6 de mayo de 2011

Eidson desmonta y priva de la final a un Madrid limitado (82-63)

Eidson protege el balón ante Prigioni -EFE.
Manteniendo la base y con algunos retoques el Madrid tiene un grupo joven para competir por todo en los próximos años, pero ahora su presencia en la Final Four de la Euroliga de Barcelona era toda una extravagancia, pues por el camino se habían quedado plantillas superiores, como la del Olympiakos o la del propio organizador, el Barça. Ante el Maccabi de Tel Aviv se vio un conjunto blanco con dientes de leche, muy blandito cuando su quinteto inicial no estuvo en pista y con un banquillo minúsculo que aportó únicamente cinco puntos. Los suplentes del rival contabilizaron 19, la cifra de tantos perpretrada por el agitador de la noche, Eidson, el máximo responsable de la contundente derrota por 82-63 del Madrid, descompuesto en una segunda parte muy desigual.

Al Madrid, el club más condecorado del torneo, le falta recorrido. Sólo dos jugadores habían jugado la fase final de la copa más golosa del continente y hasta tres, Velickovic, Begic y Vidal no intervinieron ni un minuto en el partido. Circunstancia a la que hubo que añadir que a Sergio Rodríguez y a Mirotic el aro se les hiciese más pequeño y saliesen a la pista acongojados, agobiados por la repercusión de una cita mayúscula. Tampoco rindieron ni Llull ni Suárez, dos de las piezas fundamentales del que fue el segundo proyecto de Messina en la capital. El entrenador italiano se marchó hace dos meses sin explicar los motivos y presenció en la grada del Palau Sant Jordi cómo se descomponía el equipo, dirigido por un eterno técnico ayudante como Lele Molin y debutante en una gran cita, se tambaleaba tras el descanso.

Reyes y Tomic

Antes, el Madrid, de negro y de visitante, perdedor en número de aficionados, había sabido mantenerse en el partido gracias a Reyes, omnipresente, y a Tomic, un pívot con poco músculo y muchos recursos, tantos como para hacerse un hueco ante una mole como Schortsanitis, la eterna promesa del baloncesto europeo que está cuajando su mejor temporada. Baby Shaq hacía daño en la zona y Pargo y Prigioni, cargado muy pronto de personales y que encadenó dos triples en el primer momento incómodo para su equipo, se discutían el mando. Sin hacer mucho ruido tanto Eidson como Hendrix avisaban de lo que vendría después (30-31, minuto 20).

Poco a poco el conjunto de Molin se fue marchitando, aunque festejase tres triples en un plis-plas, llegasen por fin los primeros puntos de Suárez y Llull comenzase a carburar. El partido estaba a punto de desequilibrarse bruscamente por la inexperiencia de los blancos y la pericia de un treintañero como Eidson, que se marcó seis puntos en el último tramo del final del tercer cuarto. Los últimos tres del estadounidense marcaron el devenir del encuentro y confirmaron la candidez del Madrid: Fischer, tan nulo como Tucker, sacó de fondo para Sergio Rodríguez sin fijarse y Eidson cogió el rebote y forzó la personal. El poco acierto del Maccabi Tel Aviv con los tiros libres había impedido que la distancia no superase los dos dígitos (55-47 a los 29m 50s).

Ahí se acabó el Madrid, desmontado por un Eidson que sólo falló dos canastas y acabó con 33 de valoración, mareado por Pargo y machacado por Baby Shaq. Los blancos, el único equipo ACB de los cuatro que alcanzaron los cuartos de final, comenzarían el último período con un parcial definitivo de 16-4. "En defensa hemos estados débiles", resumió con acierto el capitán Felipe Reyes, que tenía la ilusión de ganar el único gran título que le falta además del oro en unos Juegos Olímpicos. En las horas previas había dicho que era más difícil llegar a la Final Four que ganarla. Lo primero ya era una proeza para este equipo lleno de jóvenes con talento que necesitan experiencias similares para curtirse y que les salgan los dientes. Mientras, Maccabi y Panathinaikos, vencedor por 77-69 ante el Panathinaikos de Obradovic se disputarán la Euroliga.

MACCABI TEL AVIV 82 (14+18+23+27): Pargo (13), Eliyahu (1), Pnini (14), Eidson (19) y Schortsanitis (16) -quinteto inicial-, Hendrix (6), Sharp (3), Blu (10), Burstein y Macvan. REAL MADRID 63 (12+17+18+16): Tomic (17), Prigioni (9), Reyes (15), Suárez (8) y Llull (9) -quinteto inicial-, Mirotic, Rodríguez, Fischer (2) y Tucker (3). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Christos Christodoulou (GRE) y Zoran Sutulovic (MNE). Sin eliminados.

jueves, 24 de febrero de 2011

Matrícula de honor para el Barça en Tel Aviv con liderato y factor cancha a favor en cuartos

Anderson, en su vuelta al Nokia Arena, supera a Eliyahu -EFE.

Se quedó mudo, consciente de que acababa de liarla, de que su error podía provocar la prórroga o, quién sabe si la derrota. Alan Anderson (Minneapolis, Minnesota, EE UU, 1982) se fue al banquillo paralizado, con la cara de quien sabe que lo que ha hecho no tiene solución. No quería ver la escena de la que se sentía responsable, cómo Perkins lanzaba los tiros libres de su quinta personal a poco más de un segundo final y cómo forzaba cinco minutos extra. Los dos entraron: 73-73. Pero la prórroga resultó reparadora para los azulgrana, mejores desde defensa con Vázquez y sueltos en ataque con Ingles y Navarro para consuelo de Anderson, al que abrazaron sus compañeros. Resultó una actuación sobresaliente, de matrícula de honor, para el Barça, que acabó venciendo con solvencia por 85-92 un partido en el que casi siempre estuvo por debajo y en el Nokia Arena, una pista donde nadie había vencido en el torneo y se aseguró tanto el liderato del grupo F como el factor en cancha a favor en los cuartos de final. El grupo de Xavi Pascual tiene cierta ventaja en su camino hacia la Final Four que albergará el Palau Sant Jordi. 

Morris, Morris y más Morris. El ex jugador del Maccabi Tel Aviv, máximo anotador del partido con 19 puntos, fue quien rescató a su equipo de un inicio dubitativo (16-6, con Schortsanitis y Eliyahu campando a sus anchas) con un par de triples consecutivos y dos tiros libres. El problema es que la réplica del conjunto de David Blatt siempre era contundente. Apareció Anderson y le respondió Eidson, Surgió Ingles y Eliyahu empezó a hacer de las suyas, hasta llegar al descanso con un 39-30 preocupante.

Alcanzado la segunda parte, Navarro, inadvertido y apagado hasta entonces, sin ni un punto en su haber, resurgió con tres triples en el tercer cuarto, Morris contribuyó con otros dos y, tachán, Ricky empató a 54 desde la línea de personal. Pero entonces, otra vez, el Maccabi Tel Aviv reaccionó con dos tiros de tres del hiperactivo Pargo. Justo antes de que Anderson dejase prácticamente sentenciado con diez puntos en casi diez minutos (69-72 a 38m 30s). Al jugador le sobró ese segundo largo para no cometer su última personal sobre Perkins. Un error convertido en anécdota por la reacción de sus compañeros en la prórroga, donde los azulgrana corroboraron que, pese a los contratiempos de las lesiones, continúan siendo uno de los grandes favoritos para levantar el título en Barcelona. Y lo hicieron en la pista hasta ahora inexpugnable del equipo más ofensivo de la competición. Casi nada. Lo dicho, matrícula de honor. 

MACCABI TEL AVIV 85 (24+15+21+13+12): Pargo (19), Perkins (12), Eidson (13), Eliyahu (12) y Schortsanitis (16) –quinteto inicial-, Blu (5), Hendrix (4), Pnini (2), Macvan (2) y Burstein. BARÇA 92 (16+14+24+19+19): Ricky Rubio (6), Navarro (17), Anderson (14), Lorbek (8) y Perovic (4) –quinteto inicial–, Ndong (6), Morris (19), Fran Vázquez (6), Lakovic (-), Sada (2), Grimau  e Ingles (10). Árbitros: L. Lamonica (ITA), S. Pukl (SLO) y O. Latisevs (LAT). Eliminados: Ndong (m.35), Perovic (m.39), Anderson (m.40), Eliyahu (m.42) y Perkins (m.44). Incidencias: Asistieron al encuentro 11.500 espectadores, en partido correspondiente a la quinta jornada, grupo F, disputado en el Nokia Arena de Tel Aviv.

jueves, 20 de enero de 2011

Victoria trabajada y de prestigio del Barça ante el Maccabi para comenzar el top 16

Perkins alarga el brazo ante Perovic -EFE.
Si el curso pasado acribillaba a la gran mayoría de rivales con ventajas abismales, éste, con tantas lesiones de por medio, el Barça es más inestable, capaz de gustosas remontadas, pero de pájaras igual de extremas, como las que tuvo en Lituania, Vitoria o, la más reciente, en San Sebastián, donde al menos pudo ganar y Juan Carlos Navarro superó los 6.000 puntos en la Liga ACB. Despistes tan mayúsculos hubiesen significado una rendición prematura de los azulgrana ante la visita del renacido Maccabi de Tel Aviv de David Blatt, el mejor equipo de la primera fase. El conjunto de Xavi Pascual resultó excelente cuando supo imponer su juego alegre y solidario, y pudo supervivir cuando se vio superado, incluso cuando en el último tramo perdió tres pelotas seguidas y pasó de dominar por 13 a hacerlo por cuatro tras una canasta del más acertado de los visitantes, Richard Hendrix, al que se llegó a situar en el Baloncesto Fuenlabrada. Juan Carlos Navarro se arriesgó jugándose un tres más uno, una decisión alocada, pero valiente, cogió el rebote ofensivo y recibió la personal a poco más de tres minutos. Una jugada que tranquilizó al Barça y destempló al Maccabi Tel Aviv, más preocupado al final en quejarse que en competir: Perkins se fue aplaudiendo una antideportiva clara que suponía su eliminación y en la siguiente acción Pargo también alcanzaba la quinta en otra infracción absurda a La Bomba, el mejor anotador con 24 puntos de un triunfo imprescindible (81-71) en el inicio del top 16. El campeón es líder del F, seguido por el Union Olimpija, ganador por un ajustado 63-64 ante el Lottomatica Roma. En el E, el Caja Laboral frustró el debut de Chus Mateo como entrenador de Unicaja de Málaga (71-76) con 19 puntos de Huertas. En el otro partido del grupo el Panathinaikos arrasó al Lietuvos Rytas (80-59).      

Navarro fue siempre el hilo conductor de un encuentro cargado de decibelios y repleto de historia. La Bomba sobresalió con tres triples en un primer cuarto muy bien jugado por los azulgrana, que alcanzaron diez puntos de ventaja (21-11 a los 8m 52s) y arrebañaron seis rebotes ofensivos. Kosta Perovic (12 puntos y seis capturas) era un coloso ante Schortsanitis, el eterno Baby Shaq, un proyecto de gran jugador anclado en la involución. Perovic supo frenar a su corpulento rival alejándole de la pintura y el griego sólo pudo despuntar al final, demasiado tarde para el Maccabi, que reaccionó al arreón inicial del Barça con su peor faceta, los tiros libres, y también con su poder interior.

Cuatro cambios de golpe

Pascual tuvo un arrebato extraño y de mantener a su quinteto inicial pasó a incorporar de golpe a cuatro jugadores. Los recién entrados se confundieron ante la defensa cambiante del Maccabi, que golpeaba con mates de Fargo y la pericia de Perkins, que culminaría la remontada (27-30 a los 14m 37s). Otra vez Jaka Lakovic surgió en un momento peliagudo como ése: primero para anotar un triple y después para asistir a Anderson (16 puntos), un fichaje valiosísimos que ha respondido desde el segundo partido jugado. Otro acierto del director deportivo azulgrana, Chichi Creus, hábil para encontrar en el mercado un jugador tan interesante para suplir al lesionado Mickeal. Para reemplazar a Basile llegó Ingles, convertido ahora en actor en cuentagotas: jugó 1m 42s, menos incluso que Sada (3m 22s) y Ndong (5m 38s) en un partido cerrado al descanso por 37-35.

Entre Perovic y Anderson y la repentina explosión de Morris (nueve de sus once puntos llegaron en el tercer cuarto) el Barça tuvo sus dos mayores ventajas, dos colchones de 13 puntos respondidos con dos acciones de Pnini, que cometería una antideportiva innecesaria sobre Ricky. Negado en el tiro (0/6), el base sólo anotó un punto, pero fue generoso en cuanto a asistencias se refiere (ocho). El concurso de Ricky también fue importante en un desenlace que se complicó con la aparición (por fin) de Baby Shaq y la habilidad de Hendrix, al que ya nadie se imagina lejos de Tel Aviv al menos hasta final de temporada. Navarro supo arriesgar cuando peor lo tenía su equipo y le salió bien. Dos acciones de Vázquez y Anderson y las eliminaciones de Perkins y Pargo echaron el resto para concretar una victoria trabajada y de prestigio, necesaria para aspirar a ser líder de grupo y tener el factor cancha a favor en el cruce de cuartos.       

Barça (21+20+22+18) 81: Ricky Rubio (1), Navarro (24), Anderson (16), Lorbek (2), Perovic (12) –quinteto inicial–, Sada, Grimau (2), Morris (11), Vázquez (10), Lakovic (3), Ndong e Ingles. Maccabi Tel Aviv (16+21+16+18) 71: Pargo (9), Perkins (13), Eidson (4), Eliyahu (6), Schortsanitis (12) –quinteto inicial–, Hendrix (13), Blu (3), Burstein (4), Pnini (7) y Sharp. Eliminados: Perkins (m.38) y Pargo (m.38).