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domingo, 12 de mayo de 2013

Spanoulis remata otra proeza de Olympiacos

Nombrado MVP de la final, el base griego lidera a un equipo generoso que remonta 17 puntos en contra a un Madrid boquiabierto para ganar su segunda Euroliga consecutiva (100-88)

Spanoulis levanta la tercera Euroliga del Olympiacos, segunda consecutiva - Euroleague / Getty.

No hay nada imposible para un grupo tan generoso como Olympiacos, capaz hace un año de remontarle 19 puntos al CSKA en 12 minutos y el curso después de recuperar 17 ante el Madrid y llevar el partido a un marcador amplio, justo lo que, en teoría, convenía a los blancos. El grupo de Bartzokas supo reponerse a un inicio fulgurante de su rival (10-27 a los 9m 23s) y de Sergio Llull, Rudy Fernández y Begic en particular, y se llegó a poner a dos puntos (39-41 a 20m 28s) sin ningún tanto de su estrella, Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982), negado hasta entonces (0/5). El Olympiacos se sostenía sin su pilar gracias a un espíritu colectivo encomiable -el que transmitió al grupo Ivkovic y ha sabido mantener Bartkovas-, a una defensa mejorada, a los triples de Antic, Perperoglou y Law, y a la voluntad de Hines y Sloukas. Pero aguardaban la guinda, que no era otra que Spanoulis. V-Span se transformó en la segunda parte, donde se mereció su tercer MVP en una Final Four –con lo que iguala a Kukoc– por su maestría y contundencia: metió 22 puntos con tres triples consecutivos con los colocó a su equipo por primera vez por delante (48-45 a los 22m 10s). Rudy (21) y Sergio Rodríguez (17), los mejores del conjunto de Pablo Laso, pudieron salvar la situación hasta bien entrado el último cuarto, pero el partido se le hizo muy largo al Madrid, derrotado por 100-88, privado de un Carroll competitivo de un Reyes bien defendido y errático con los tiros libres (2/6) y sentenciado con otro triple de un Spanoulis brillante que logró su tercera Euroliga. Tantas como su equipo, que encadena dos consecutivos. Algo que no lograba ningún equipo desde el Maccabi Tel Aviv de Jasikevicius, campeón en 2004 y 2005.

“Estos partidos nos tienen que hacer crecer y aprender de estas situaciones. Somos un equipo joven, unos novatos en este tipo de finales”, reflexionó Rudy, eliminado a medio segundo del final por darle un pequeño zarpazo a Spanoulis, capitán de Olympiacos y el primero en levantar bien alto un trofeo sudado por su equipo. El mismo jugador que, viendo las caras de sus rivales desde el podio, se bajó y fue a saludarlos uno a uno. Un gesto generoso.

El reparto de puntos

El Madrid era un equipo deshecho que se había quedado boquiabierto ante los recursos de un rival inferior en su fondo de armario que le había ganado en un partido ofensivo en su vuelta a una final de la máxima competición continental 18 años después, cuando se llamaba Copa de Europa y ganó la octava. Hubiese levantado la novena si hubiera  mantenido la excelencia del primer cuarto, cuando anotó cinco triples en siete intentos y solo falló dos canastas de dos. A los cinco minutos todos los miembros del quinteto inicial del Madrid habían anotado. Y eso, mayor contribución entre más jugadores, es lo que echó en falta durante todo el partido, pues solo Rudy, Llull y Sergio Rodríguez superaron los ocho puntos, mientras que en el Olympiacos hasta seis jugadores alcanzaron o superaron los diez.

El primer triple tras seis intentos de los griegos –obra de Antic– cambió la dinámica del partido: el Olympiacos recuperó su garra habitual y el Madrid se encogió como Rudy y solo Sergio Rodríguez impidió que estuviese por delante en el marcador al descanso (37-41). La segunda parte sería un recital de Spanoulis y compañía, letales especialmente en el último período, cuando golpearon a un rival herido con 39 puntos, por más que Sergio Rodríguez tratase de igualar al Olympiacos en épica.

OLYMPIACOS 100 (10+27+24+39): Law (20), Spanoulis (22), Powel (2), Printezis (5), Papanikolau (5) —quinteto inicial—, Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11) y Katsivelis (0). MADRID 88 (27+14+20+27): Llull (14), Rudy Fernández (21), Carlos Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6) —quinteto inicial—, Draper (0), Reyes (4), S. Rodríguez (17), Carroll (5) y Slaughter (9). Árbitros: Cerebuch (ITA), Belosevic (SER) y Ryzhyk (UCR). Rudy y Slaughter, eliminados en el minuto 39. 15.169 personas en el 02 de Londres. El CSKA gana 74-73 al Barça por el tercer puesto.

viernes, 10 de mayo de 2013

El genio de Sergio Rodríguez y el ingenio de Reyes frenan a un Barça corajudo

El Madrid alcanza la final de la Euroliga 18 años después ante un rival que se olvida de sus bajas y  pierde el hilo al final (67-74)


Sergio Rodríguez repartió nueve asistencias - Reuters. 

Es un momento íntimo que prefería vivir solo, con la única compañía de una toalla colgada en el cuello y la mirada perdida en el suelo, pero Nate Jawai (Sídney, Australia, 1986) atiende a una periodista en el vestuario del O2 de Londres y luego hace lo propio con Jordi Robirosa, a quien confiesa que no se encuentra bien, que está decepcionado y triste por la derrota del equipo: “He intentado ayudar a mis compañeros. No sé cuánto tiempo durará mi lesión”. La cámara enfoca su maltrecho pie derecho, el que se lesionó cinco días antes ante la Penya y cuyo diagnóstico –rotura parcial del tendón peroneo lateral largo– le exigía reposo. Pero el pívot australiano, que rompe a llorar tras la entrevista, ha hecho de tripas corazón para jugar cojo minuto y medio arriesgándose a empeorar de su lesión. Su cometido es que Tomic, hasta ese momento la referencia interior exclusiva con 18 puntos, coja aire justo después de que el Barça remonte (44-45 a los 25m 1s) ocho puntos en contra. El pívot croata ya no vuelve a lanzar y entre el genio de Sergio Rodríguez (nueve asistencias) y el ingenio del capitán Reyes (17 puntos) lanzan a un Madrid capaz de recuperarse de un 61-52 a 7m 29s para acabar ganando por 67-74 –a pesar del acelerón de Huertas– y alcanzar la final de la Euroliga 18 años y contra el mismo rival, Olympiacos. Perdidos al final por sus concesiones en ataque y en defensa, los azulgrana jugarán por el tercer puesto contra el CSKA de Moscú.

Hasta ese parcial de 6-22 que decide el partido hay un Barça inmenso que se olvida de las bajas y de tener a varios jugadores tocados y que sabe llevar el partido a su terreno: posesiones largas, ritmo pausado y a no dejar casi que su rival corra como le gusta. Al principio Navarro ata en corto a Rudy, que como su equipo ni está cómodo ni puede tirar como le gusta. Mientras, La Bomba anota con facilidad (16-9 a los 6m 3ss) y Huertas dirige con frescura a unos azulgrana en los que Tomic está acertado incluso con los tiros libres. Llull recompone al Madrid con tres triples y Reyes y Sergio Rodríguez empiezan a hacer de las suyas, a aprovechar los despistes de un Barça sostenido por Tomic y que por momento es muy inocente, como Ingles haciéndole una personal a Reyes a poco más de dos segundos (33-39 al descanso).

Huertas y Tomic

Un mate de Begic (33-41 a los 21m 11s) parece impulsar al Madrid, pero los azulgrana responden con una canasta de Lorbek que entra llorando y la garra de Huertas y Tomic para remontar. El base brasileño anota ocho puntos casi seguidos -con dos triples incluidos-, Jasikevicius comparece con fuerza e Ingles –uno de los cuatro titulares que superan los 30 minutos en el partido– se marca otro triple (61-52).

El Madrid está en el dique seco. Eso es lo que indica el marcador, pero no. Encuentra de nuevo a Reyes, un ejemplo de tesón y coraje al que algunos parecen descubrir cada año. El capitán madridista da un par de zarpazos seguidos aprovechando que el Barça, en palabras de Huertas, “comete errores infantiles”. Continúa el actuación del mago de la chistera, un Sergio Rodríguez (nueve asistencias, seis en el segundo cuarto) que está jugando su mejor temporada y cumpliendo las expectativas que generó tras su apurado viaje a la NBA. El base canario enamora con su desparpajo y Jasikevicius y compañía se bloquean provocando contraataques fáciles de un rival que se pone 63-69 a los 2m 8s, tras otra acción de Reyes -“le llamamos relojito porque siempre está”, le elogia Laso- y un parcial de 2-17.

El rebote y las pérdidas minimizan a un Barça que no se rinde: a Lorbek duda y luego le faltan unos centímetros para meter el triple y a Tomic para capturar el rebote. Uno importante coge Mirotic, encogido gran parte del partido, y Navarro, bien defendido en el epílogo, no puede recibir. Huertas falla un triple, Sergio Rodríguez anota dos tiros libres y minimiza a Navarro, y un Rudy discontinuo se hace con la enésima pérdida de un Barça corajudo que pierde el hilo al final. “No hemos sabido jugar los últimos seis o siete partidos. Son oportunidades que no se pueden dejar escapar”, concede Navarro. “Nuestra defensa en el último cuarto ha sido clave”, dice Rudy. Y nadie como Jawai resume la derrota azulgrana. “Hay otro partido por el tercer puesto que no va a ser fácil jugar”, cierra Lorbek.


BARÇA 67 (18+15+18+16): Huertas (19), Navarro (9), Ingles (5), Lorbek (6) i Tomic (18) -quinteto inicial-, Sada, Abrines, Jasikevicius (6), Todorovic (2), Rabaseda, Jawai y Wallace (2). MADRID 74 (11+28+9+26): Llull (13), Rudy Fernández (8), Suárez (6), Mirotic (6) y Begic (4) -quinteto inicial-, Draper, Reyes (17), Sergio Rodríguez (12), Carroll (2) y Slaughter (6). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SER) y Elias Korominas (GRE).

El fuego de Spanoulis

El MVP de la Euroliga, a pesar de su porcentaje en triples (0/6), dirige hacia la final de la Euroliga a un Olympiacos grandioso que derrite a un CSKA menor (52-69)

Spanoulis, en una acción del partido - Euroleague/ Getty.

“Es algo que pasa sólo una vez cada cien años. Que un equipo con un presupuesto de 10,8 millones consiga el título era impensable”, decía Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 2012) recordando la gesta del curso pasado de Olympiacos, que se coronó campeón de la Euroliga tras empequeñecer al Barça en semifinales y en la final a un CSKA de Moscú que ganaba por 19 puntos a falta de 12 minutos en Estambul. De la mano de Spanoulis y con un tiro agónico de Printezis se vivió una de las grandes remontadas de la historia del deporte.
Casi un año después ambos equipos se volvieron a ver las caras en el O2 de Londres, esta vez en semifinales, con el mismo ganador que todavía a reducido más su presupuesto. De nuevo con Spanoulis –a pesar de su 0/6 en triples– como pieza clave de Olympiacos, pero esta vez en un encuentro sin un epílogo trágico, pues los griegos, dirigidos por su estrella, nombrado MVP de la Euroliga el jueves, fueron infinitamente superiores a un CSKA horroroso y desnortado por el pésimo partido de dos de sus figuras, Teodosic (5 puntos y 1/9) y Krstic (2 puntos, 1/5). Vencedores por 52-69, los griegos esperan a Barça o Madrid en su segunda final consecutiva de Euroliga.

El CSKA apenas se pareció a sí mismo, a ese equipo con un fondo de armario interminable que dispone de más recursos económicos que nadie en Europa. Lo fue en su puesta en escena con un Weems inalcanzable y un Khryapa fino (8-4 a los 2m 22s), el guión que habían imaginado los expertos, que volvían a dar como favoritos a los rusos. Quizás olvidaron el duende de Spanoulis, capaz de recomponer a un equipo ejemplar que no buscó excusas en que tanto Powell como Papanikolaou –otro héroe de la final de Estambul– se cargasen con dos personales rápidas. En el diccionario de Olympiacos están subrayadas en marcador palabras como trabajo, generosidad y entrega. Valores que encarna Spanoulis, que adelantó a su equipo por primera vez (15-16 a los 7m 1s). Ahí, a base de hacer las cosas bien, el conjunto griego rompió a su rival, al que minó la moral poco a poco. El grupo de Messina empezó fallando cuatro tiros libres en el primer cuarto y afinado con los triples (4/7). En cuanto perdió el acierto desde más allá de 6'75 –encadenó diez fallos consecutivos– el CSKA se convirtió en un pelele para un Olympiacos en el que sobresalían todos: el tesón de Sloukas, la pericia de Hines y la muñeca de Antic (28-40 al descanso).

El partido decayó en ritmo y el Olympiacos se perdió el lujo de dudar y en el tercer período perdió cinco pelotas, una menos que en toda la primera parte. Pero su rival seguía atontado y sin sangre y Teodosic ya cometía un error de peso el base serbio, que anotó por primera vez en la línea de personal a 8 minutos del final. Su equipo había metido todos sus puntos (ocho) en el tercer cuarto desde dicha distancia y se había acercado (36-47 a los 26m 20s). Pura anécdota, pues ahí estaban Hines y Antic para remediar el mini entuerto. Vorontsevich anotó la primera canasta en juego del CSKA en más de 13 minutos, un dato que resumió el fuego de Spanoulis y compañía ante un CSKA muy menor.      


CSKA MOSCU 52 (17+11+8+16): Jackson (7), Teodosic (5), Weems (13), Khryapa (11) y Kaun (7) –quinteto inicial–; Papaloukas (-), Micov (3), Vorontsevich (2), Erceg (2) y Krstic (2). OLYMPIACOS 69 (24+16+13+16): Law (6), Spanoulis (8), Papanikolau (5), Printezis (6) y Powell (-) -cinco inicial-- Katsivelis (-), Sloukas (5), Perperoglou (8), Hines (13), Antic (13) y Shermadini (5). Árbitros: Guerrino Cerebuch (ITA), Borys Ryzhyk (UCR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados. O2 Arena. 9.218 espectadores.

jueves, 25 de abril de 2013

A Londres, por rebotes y por Navarro

El Barça se gusta primero y sabe sufrir después para vencer al Panathinaikos (64-53) y llegar en su cuarta Final Four en cinco años

Navarro conduce el balón ante Ukic - AFP.

El billete hacia Londres requería un esfuerzo titánico por parte de todo un grupo muy solvente antes de llegar a la serie de cuartos y que las había pasado canutas para forzar el quinto partido ante un correoso Panathinaikos, el mismo rival que le había apartado de la Final Four de hace dos años en el Palau Sant Jordi. Lanzado por su público, no defraudó el Barça, imperial al inicio cuando se escapó 37-18 (a los 13m 35s), y que supo sufrir cuando se colapsó al llegar a los 51 puntos, pues no anotó en más de ocho minutos. Juan Carlos Navarro rompió la racha con un triple y otra canasta (56-45) para un partido que no quedó decidido hasta que a 1m 38s Huertas anotó otro triple (62-53). Ése fue el recurso más esquivo para los visitantes (1/16), que acusaron el partido menor de su estrella Diamantidis. Los rebotes (46 por los 32 de su rival), el espíritu colectivo y la puntualidad de Navarro en los buenos y en los malos momentos fueron los grandes argumentos de un Barça que con su victoria por 64-53 alcanzó su cuarta Final Four en cinco años, todas con Xavi Pascual como técnico, y se enfrentará en semifinales al Madrid en Londres.

El gran mérito del Barça en esta serie lo resumió Jasikevicius en una frase: “Lo más importante es ganar cuando no estás en tu mejor momento”. Siempre crítico, el base lituano reconoció que el equipo no tiene la chispa que debería, pero que no le falta carácter. Los azulgrana no escatimaron esfuerzos nunca y tuvieron una puesta en escena extraordinaria con Huertas como director de orquesta y Jawai omnipresente e inteligente para sacar de quicio a Sofo y provocar las tres personales con las que Diamantidis se fue al banquillo a los 4m 37s. Lorbek ponía nervio –aunque no puntería– e Ingles acertaba con sus tres primeros tiros, dos de ellos triples. La solución preferida en el primer cuarto (4/6) de los azulgrana, a los que también les funcionaba de maravilla la zona 2-3.

La irrupción de Todorovic

Con Diamantidis en el banquillo o en la pista sin duende, el Panathinaikos era una marioneta ante un Barça coral lanzado de nuevo por Navarro y Jawai que solo lamentaba que Wallace se lesionase en un codo. La irrupción de Todorovic, con sus primeros minutos en la serie, demostró que es un jugador con presente y futuro. Para muestra, su tremendo movimiento ante Lasme, el gran responsable de que el conjunto griego empezase a reducir diferencias. Los visitantes lograron llevar el partido a su terreno y los azulgrana, en más de 13 minutos, solo anotaron siete puntos, cinco de ellos de Tomic, discontinuo en la primera parte por acumular personales en un suspiro.

El Panathinaikos no aprovechó lo suficiente la pájara del Barça (51-45), por más que Diamantidis empezase a hacer lo que tan bien sabe hacer, echaba en falta más frescura de Bramos, Gist o Ukic, al que poco le entraba. Navarro salió al rescate, replicó Maciulis y el partido se sufrió punto a punto (59-53 a 2m 41s) hasta el triple de Huertas, que abrazó eufórico a Navarro. La Bomba se dejó abrazar, pero no llevar por la alegría. Quedaba poco más de minuto y medio y el rival había demostrado mil y una veces que podía levantarse de nuevo. Diamantidis falló un triple que podía hacer ajustado las cosas y el Barça pudo tener por fin un respiro en una trepidante alargada hasta el quinto partido. Bien vale un billete para la Final Four.

BARÇA 64 (28+16+7+13): Huertas (10), Navarro (15), Abrines (2), Lorbek (6) y Jawai (9) -quinteto inicial-, Tomic (5), Wallace (0), Jasikevicius (6), Sada (0), Todorovic (3). PANATHINAIKOS 53 (14+19+10+10): Diamantidis (6), Ukic (7), Maciulis (9), Lasme (16) y Tsartsaris (4) –quinteto inicial-, Bramos (3), Gist (6), Banks (2) y Schortsanitis (0).

jueves, 18 de abril de 2013

La linterna de Marcelinho Huertas

El base brasileño y Tomic alumbran a un Barça que vence al Panathinaikos (60-70) y se jugará su pase a la Final Four de Londres en el Palau

Huertas dando instrucciones a sus compañeros. 

Apenas había tenido minutos de lucidez en los tres partidos anteriores. Cinco asistencias, 3/11 en triples y 2/7 en tiros de dos eran parte de la hoja de servicios de Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983) ante un Panathinaikos que le había minado la moral. Pero el día en el que su equipo se jugaba la supervivencia en la Euroliga el base brasileño recuperó su esencia desde el primer instante, cuando se fue decidido a penetrar y no falló. Huertas marcó la pauta a un Barça convencido de cuál era el camino a seguir: reducir lo

martes, 16 de abril de 2013

Otra montaña rusa en Atenas

Liderado por Jasikevicius, el Barça remonta 15 puntos frente al Panathinaikos, pero vuelve a tropezarse contra sí mismo y Diamantidis para perder por 65-63

Wallace, Tomic y Diamantidis, en una acción del partido - AFP. 

“Se crece en momentos de apremio, le gusta estar bajo presión. Me deja sin palabras” le define su seleccionador, Kestutis Kemzura. Y sin palabras estuvo a punto de dejar el elogiado, Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976), a una afición que le disfrutó en dos etapas y que sufrió viendo cómo el base le daba la vuelta a un partido que el Panathinaikos dominaba por 29-14 (a los 13m 03s) de la mano de Diamantidis y de la puntería de Bramos, que era infalible. Ahí surgió Jasikevicius para calmar y agitar, todo

jueves, 11 de abril de 2013

El duende de Diamantidis

La estrella de Panathinaikos empata la serie tras un triple que congela al Palau (65-66)

Diamantidis defendido por Sada - EFE. 

“Sabe lo que tiene que hacer”, resumió Epi, una institución del barcelonismo. Hablaba de Diamantidis, un jugador con duende, un maestro del control que descontroló a un Barça que se frotaba las manos porque se veía yendo al OAKA de Atenas con un 2-0 y que acabó cabizbajo, sabiendo que ha perdido el factor cancha a favor que se había ganado por su inmaculada trayectoria en la Euroliga. La estrella del Panathinaikos congeló al Palau a 8'4 segundos con un triple tan bien ejecutado como mal defendido por su extraño defensor, Jawai, que no le hizo falta, como se había acordado en el tiempo muerto. El error del pívot australiano se sumó a tantos otros, como los de Navarro y Jasikevicius en las dos últimas oportunidades locales. La Bomba, que también falló un tiro libre antes del triple decisivo de Diamantidis, había sido el agitador de su equipo junto a Sada y el propio Jawai para disfrutar de una ventaja cómoda (40-27 a los 22m 17s) que los visitantes supieron remontar con el encanto de Diamantidis, la muñeca de Bramos y Ukic y la contundencia de Gist. Y por los errores de un Barça golpeado por las bajas y obligado a ganar un partido en el infierno del OAKA.

“Cuando se dicen cosas se tienen que hacer porque los detalles marcan mucho. Habíamos hablado de hacer falta”, destapó Sada, que es “el único jugador exterior del Barça capaz de bajar el rendimiento de Diamantidis”. Otro apunte de Epi, que observó que los dos triples del genio griego llegaron con Sada en el banquillo. Diamantidis tiró más tiros libres (cuatro) que triples (tres) y no le hizo falta apuntar más para ser fundamental para el devenir de un encuentro de nuevo repleto de fallos y de nervios. De una cita de excesos, como dos pérdidas de Wallace que pretendían ser asistencias hacia los pívots. En la primera CJ engañó a todos con un reparto que despistó al receptor, Jawai. Y en la segunda, Wallace le lanzó una piedra a Tomic. Dos acciones que resumen la baja anotación de los jugadores interiores locales, que se repartieron 12 puntos.

Lorbek estuvo fuera de combate y apenas tuvo dos arrebatos, Tomic sufrió la dureza de Lasme y fue menos incisivo que de costumbre y a Wallace le traicionó el tiempo de posesión, pues metió una canasta fundamental fuera de tiempo, como comprobaron los árbitros en el instant replay. Mientras que el técnico del Panathinaikos Pedoulakis se ponía rojo como un tomate diciendo que no era válida. Tanto él como varios miembros del club habían calentado la previa haciendo dudar de la neutralidad arbitral.  

Navarro empezó juguetón con cinco puntos seguidos, pero su equipo se atascó porque estaba torpe para anotar de dos (1/7 en el primer cuarto) y se repuso de un 11-19 gracias a su tino con los triples y al concurso de Abrines, que reaparecía tras perderse el partido precedente por una gastroenteritis y demostró que está tan en forma como convencido de sus posibilidades. Los azulgrana tardaron 22 minutos en capturar su primer rebote ofensivo, de Jawai, que mejora con el paso de los partidos y Xavi Pascual le premia con más papel. Como a Sada en esta serie que se le complica al Barça. El base no dejaba de darle vueltas a las últimas decisiones: “En los finales de partido no quiero tirar una moneda. La gente que tenga miedo más vale que no sea del Barça. Iremos a Atenas con mucha rabia y concentración para ganar. Quien tenga miedo que no juegue a baloncesto”.

BARÇA 65 (11+21+18+15): Sada (6), Navarro (20), Ingles (3), Lorbek (7) y Tomic (6) -quinteto inicial-, Jawai (4), Abrines (10), Jasikevicius (2), Huertas (5) y Wallace (2). PANATHINAIKOS 66 (16+11+21+18): Xanthopoulos (0), Diamantidis (10), Maciulis (5), Tsartsaris (1) y Schortsanitis (4) -quinteto inicial-, Ukic (8), Lasme (9), Gist (14), Bramos (13) y Banks (0).
  

martes, 9 de abril de 2013

El flotador de Sada

El base catalán rescata a un Barça que se repone de los golpes para adelantarse en la serie ante Panathinaikos tras vencer en la prórroga (72-70)

Jasikevicius bota el balón ante Ukic - EFE. 


Su cometido no es ser un gran anotador y su trabajo suele ser más oscuro que vistoso. Es difícil definir la importancia en un equipo de jugadores como Víctor Sada (Badalona, 1984). Quizás el adjetivo que mejor les represente es responsables. Tipos incansables que dignifican el concepto de deportista, por más que no alcancen un nivel extremo para ser considerados estrellas. Pero explotan al máximo sus aptitudes, que no son pocas. Y ahí está Sada, un tipo relajado ante la prensa y un torbellino en la pista para lo bueno y lo malo. Ante el Panathinaikos Sada (13 puntos) mostró dos caras muy diferentes: la primera en el inicio, cuando sufrió como su equipo el recital de Diamantidis (2-14 a los 4m 24s); y la otra en el último cuarto, cuando sus compañeros supieron encontrarle y él supo ofrecerse para rescatar –como antes habían hecho Navarro, Jasikevicius y Tomic– a un Barça que alcanzó una prórroga de la que salió vencedor con Sada como motor. Un triple de La Bomba a falta de dos minutos del tiempo extra acabó dando la victoria por 72-70 a los azulgrana, que se adelantan en la serie de cuartos de final de la Euroliga por 1-0, en un encuentro que acabó con seis tiros libres fallados y que empezó con otra mala noticia para los locales, la baja de Abrines, añadida a la de Mickeal, Rabaseda, Todorovic y Oleson.

Sacó ofreció su flotador simbólico al equipo, que agradeció la ayuda. Se estaba ahogando. A 7m 38s los locales perdían 49-56 tras un triple de Ukic. Sada replicó con otro y siguió anotando y también minimizó a Diamantidis para desconsuelo de un Panathinaikos que no entendía el criterio arbitral, especialmente algunas personales en ataque a Lasme, muy rigurosas. Tomic cometía una pérdida imperdonable, replicada con otro castigo al propio Lasme, Jasikevicius pisó la línea, Diamantidis falló un triple, Tomic un gancho... Las canastas valían su precio en oro y Diamantidis forzó la prórroga con un triple y Gist alargó su brazo para taponar en la última acción del tiempo reglamentario a Tomic, que le devolvió el gesto en la tiempo extra, después del triple vencedor de Navarro y otra clase magistral de Sada.

Aunque el Barça, frágil y torpe al inicio tanto en el primer como en el tercer cuarto, no hubiese podido llegar hasta ahí sin la entrada de Huertas y el golpe sobre la mesa de Tomic y Navarro, básicos para arreglar las cosas al descanso (34-32). Entre Bramos, Lasmpe y Ukic volvieron a dejar al Palau con los pelos de punta (36-44 a los 25m 35s), pero de nuevo su equipo se repuso por el talante, el talento y la puntería de Jasikevicius. El resto lo solventó sobre todo Sada con su flotador milagroso.

BARÇA 72 (11+23+11+19+8): Sada (13), Navarro (14), Ingles (4), Lorbek (-) y Tomic (13) -quinteto inicial-, Jawai (9), Huertas (8), Jasikevicius (11) y Wallace (-). PANATHINAIKOS 70 (21+11+19+13+6): Ukic (9), Diamantidis (10), Maciulis (6), Tsartsaris (7) y Schortsanitis (5) -quinteto inicial-, Lasme (14), Gist (14), Banks (-) y Bramos (5). Árbitros: Belosevic (SRB), Sahin (ITA) y Bissang (FRA). Eliminado: Lasme (min. 35). Incidencias: Primer encuentro de la serie de cuartos de final de la Euroliga disputado en el Palau Blaugrana ante 6.195 espectadores.

jueves, 4 de abril de 2013

Recuerdos y anhelos de gloria europea

Abrines descompone al Maccabi (74-71) para suerte de un Barça que homenajea al grupo que ganó su primera Euroliga y que en su camino por la tercera se enfrentará al Panathinaikos en cuartos

Abrines, en una acción del partido - FCB. 

2003 fue el año de la presentación en sociedad de Michael Phelps en los Mundiales de Barcelona, donde la selección española de natación sincronizada liderada por Paola Tirados y Gemma Mengual logró sus primeras medallas mundialistas. Fue el año del primer título de Valentino Rossi –nada más aterrizar– en Yamaha, del primer mundial de Dani Pedrosa (125cc) y de la primera victoria de Jorge Lorenzo con sólo 15 años. Y también de la única Copa del Rey de un Mallorca liderado por Samuel Eto'o o del último título con el Madrid de

sábado, 30 de marzo de 2013

El eco de Ingles y Jawai

La pareja australiana lidera a un Barça con bajas ante el Montepaschi (69-77)


Ingles avanza ante Moss - AFP. 

Golpeado deportiva y humanamente por la enfermedad de Pete Mickeal, los azulgrana tenían en Siena la oportunidad de dedicarle una victoria de prestigio a su compañero, que ha recaído de un tromboembolismo pulmonar y se perderá todo el curso. Sus compañeros saltaron al Palaestra de Siena con una camiseta en la que podía leerse “Pete [juego de palabras con el nombre del jugador y pit en catalán, que significa pecho] i collons”, una frase que podría traducirse como “corazón y pelotas” y que se completaba con el número de Mickeal, el 33, y un “we love you”. “Es un jugador insustituible a todos los niveles, pero eso no significa que no nos podamos reinventar y se un equipo que aspire a todo”, había advertido Xavi Pascual, muy satisfecho con la respuesta del equipo en su visita al Montepaschi, al que venció 69-77 impulsado por la explosión de Joe Ingles (Happy Valley, Australia, 1987), que alcanzó 20 puntos para minimizar la baja de Navarro y del propio Mickeal, y el mazo de Nathan Jawai (Sidney, Australia, 1986), un gigante (22 y 12 rebotes para un 34 de valoración que le valió el MVP de la jornada) para que no se notase la ausencia de Tomic, con molestias en la rodilla.

Con los deberes hechos y el liderato de grupo asegurado, a los azulgrana les movía sobre todo el sufrimiento de Mickeal, que les había visita el jueves por la mañana en el entrenamiento. Por él y por su prestigio en el torneo, donde sólo acumula dos derrotas, el Barça apenas dio concesiones después de un parcial inicial de 21-6 (a los 5m 8s) en el que cuatro de los componentes del quinteto de un Montepaschi necesitado que luchará en la última jornada por la cuarta plaza habían anotado –con Brown y Ress imparables– y sólo la pareja australiana Jawai e Ingles había replicado por los visitantes. El cambio de Huertas –en su partido número 100 en el torneo– reactivó a los azulgrana, capaces de empatar a 23 en poco más de cuatro minutos con puntos de carrerilla, especialmente al contragolpe, con Ingles inspirado y Abrines descarado.

Rabaseda se dejó la espalda en una caída y los visitantes, con la dirección de Huertas, y las pinceladas de Abrines fue distanciándose (40-45 al descanso). Después, con Sada como director de orquesta, y Jawai e Igles como anotadores compulsivos los visitantes se escaparon (52-63 a los 28m 24s). No se rindió el conjunto de Luca Banchi, que liderado por Kangur se puso (69-72 a 2m 17s), pero no volvió a anotar y Huertas no dio lugar a la remontada local.

MONTEPASCHI SIENA 69 (25+15+15+14): Brown (15), Rasic (9), Sanikidze (8), Ress (10), Moss (12) -quinteto inicial- Eze (2), Carraretto (-), Kangur (10) y Ortner (3). BARÇA 77 (23+22+20+12): Sada (5), Jasikevicius (3), Ingles (20), Lorbek (5) y Jawai (22) -quinteto inicial-, Rabaseda (-), Wallace (-), Huertas (14), Abrines (7), Todorovic (1). Árbitros: Ilija Beosevic (SRB), Sreten Radovic (CRO) y Joseph Bissang (FRA). Sin eliminados. Unos 5.600 espectadores en el Palaestra de Siena.

jueves, 21 de marzo de 2013

Navarro tiene la llave

Ayudado por Lorbek y Tomic, La Bomba hace líder matemático de su grupo a un Barça que vence al Caja Laboral (83-74)

Navarro bota el balón ante Lampe - AFP. 

El sereno era un tipo polivalente, que tanto abría puertas como vigilaba las calles, regulaba la iluminación, avisaba de los incendios... Su figura llegó a ser capital en España y en algunos países de Sudamérica hasta que la sociedad se modernizó. Por su repertorio Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) recuerda a un sereno, pero su discurso y talento, en cambio, son atemporales. Volvió a demostrarlo ante un Caja Laboral mejorado tras su cándida visita a Badalona ante una Penya liderada por Albert Oliver y Àlex Suárez, pues el capitán azulgrana se sacó del bolsillo la llave adecuada en cada momento. Navarro supo cuándo replicar a un rival necesitado para hacerse con la cuarta plaza y, junto a Lorbek y Tomic, lideró a un Barça que alcanzó su undécima victoria (83-74) en el Top 16 de la Euroliga y se aseguró matemáticamente la primera plaza del grupo F a falta de dos jornadas por disputarse. Ahora mismo el rival de los azulgrana en cuartos sería el Panathinaikos y los vitorianos estarían eliminados.

Cada año que pasa Navarro tiene más ojos o al menos lo parece. Tiene una visión más amplia y más serena del juego. Esta vez repartió seis asistencias. En lo que no cambia La Bomba es en su fiabilidad cuando se le necesita, ya sea para ayudar a marcar diferencias (42-27 a los 19m 1s) como para replicar un parcial de 7-22 con un triple y de responder con otro justo después, tras un mate de Nocioni, que no había anotado hasta entonces, y la enésima canasta de Lampe (55-53 a los 25m 3s). Ahí surgió Lorbek, seco en la primera parte por haberse cargado de personales y tan dado a resurgir en los momentos calientes. Así que el pívot esloveno se marcó seis puntos consecutivos al final del tercer cuarto y otros diez más en un último cuarto en el que el Caja Laboral llegó a perder (71-63) y que se acercó 76-74 con un triple de Heurtel, que tiene madera para llegar a ser un excelente base. Al francés le sobra valentía para jugarse las canastas decisivas, pero le falta recorrido. Navarro y Tomic no fallaron desde la línea de personal y Heurtel se la jugó y falló, antes de que Lorbek pusiese el broche a la noche con su segundo triple.

Mucho antes, a unos segundos del descanso, Mickeal le había recriminado a Xavi Pascual  haberle cambiado por Rabaseda. El alero estadounidense se fue a los vestuarios hecho una furia y rezando bien alto y ya no volvió a jugar. Poco (13m 8s) participó Wallace, pero su actuación resultó prodigiosa, con 13 puntos sin fallo y haciéndole un traje a Nemanja Bjelica. Tampoco estuvo nada mal la actuación de Sada, gigante en una noche en la que su compañero Huertas falló sus cinco tiros, aunque repartió seis de las 27 asistencias de su equipo. Todorovic también aprovechó bien sus minutos en un Barça suelto y energético que ya sabe a qué juega y disfruta de un amplio fondo de armario y de un ataque generoso (1.000 puntos), a la altura de su espléndida defensa (846, marca que comparte con el CSKA).

BARÇA 83 (18+24+22+22): Huertas (0), Navarro (14), Mickeal (2), Lorbek (16), Tomic (14) —quinteto inicial—; Sada (8), Jasikevicius (0), Todorovic (4), Wallace (13), Ingles (5), Rabaseda (3) y Jawai (4). CAJA LABORAL 74 (12+20+18+18): Caja Laboral: Cook (0), Causeur (5), Nocioni (11), Pleiss (2), M. Bjelica (7) —quinteto inicial—; San Emeterio (6), Heurtel (10), Jelinek (3) y N. Bjelica (9). Árbitros: Christodoulou (Grecia), Sahin (Italia) y Javor (Eslovenia). Palau Blaugrana. 4.773 espectadores.


sábado, 16 de marzo de 2013

Un primer cuarto es suficiente para allanar el camino

El Barça se dosifica ante un Besiktas (86-61) sin victorias en el Top 16 para asegurarse el factor pista a favor en cuartos

Tomic, durante el partido - Euroleague.

Una acción en el calentamiento pareció espantar a un rival de capa caída, actual campeón de la Liga turca y que este curso, aquejado por las deudas a los jugadores, va sexto y ha perdido los once partidos disputados en el grupo F, desdicha que comparte con el Brose Baskets en el E. El Besiktas salió tieso después de que el comienzo del partido ante el Barça se retrasase 18 minutos después de que Rabaseda rompiese el tablero. A los azulgrana les bastó con un primer cuarto arrollador (29-15) para que Xavi Pascual diese minutos a los menos habituales, como Abrines o Todorovic, y dosificase a los más utilizados, como Tomic, feliz por recibir el MVP de febrero de la Euroliga, o Huertas, en estado de gracia: metió los dos triples que lanzó (8/16 su equipo) y repartió seis de las 25 asistencias de un Barça que con su victoria por 86-61 y, a falta de tres jornadas, se aseguró matemáticamente el segundo puesto del grupo, con lo que tendrá el factor cancha a su favor en los cuartos de final. Si gana el jueves al Caja Laboral en el Palau será primero seguro.

No se notaron los cambios en unos locales que se exprimieron al principio y al final ante un Besiktas al que han ganado los cuatro partidos del curso y en el que sólo Vidmar y Ozer fueron competitivos y Christopher, por ejemplo, no anotó su única canasta hasta que faltaban ocho minutos. En el azulgrana reinaba el coro: la contundencia de Jawai (16 puntos y nueve rebotes), la versatilidad de Tomic y la garra de Mickeal –ambos con 11 tantos–, la elegancia de Lorbek o el temple de Navarro en un equipo que dominó claramente el rebote (41 por 28) y que jugará los cuartos con ventaja de pista. El penúltimo paso para los azulgrana para estar en la Final Four de Londres el segundo fin de semana de mayo.

BARÇA 86 (29+18+20+19): Huertas(6), Navarro (5), Mickeal (11), Lorbek (12), Tomic (11) –quinteto inicial–, Sada (2), Abrines (6), Jasikevicius (4), Todorovic (3), Wallace (6), Rabaseda (4) y Jawai (16). BESIKTAS 61 (15+16+19+11): Akin (6), Cetin (6), Christopher (2), Markota (4), Vidmar (13) –quinteto inicial–; Guler (0), Acik (7), Falker (0), Minard (5), Nalga (0) y Ozer (18). Árbitro: Lottermoser (Alemania), Dozai (Croacia) y Vojinovic (Serbia). Palau Blaugrana. 4.578 espectadores.

jueves, 7 de marzo de 2013

La cordura de Mickeal y Lorbek

El Barça se lleva un partido loco ante un Olympiacos sin respuesta tras la réplica de la pareja azulgrana y el bajón de Spanoulis (77-90)

Tomic protege el balón ante Printezis - Euroleague.

Se giró dando por supuesto que el árbitro iba a sancionar a Hines, que acababa de apartarle de mala manera. Pero a Tomic se le quedó cara de susto cuando Lamonica señaló que la había cometido él. Jasikevicius se encendió y se ganó una técnica. Hines falló los dos tiros libres de la personal del pívot croata y tampoco Spanoulis acertó con los otros dos. Resultó un momento esperpéntico para un partido loco que había cambiado en el tercer cuarto, 36-48 en el primer minuto y el 62-60 del último del período, cuando Spanoulis anotó su 20º punto. El genial base griego, que había sumado diez en ese tramo, sólo pudo aportar tres más y su Olympiacos se quedó sin respuesta ante la tremenda réplica de Mickeal y Lorbek, que acabaron con 20 y 21 puntos, respectivamente. La pareja azulgrana llevó en volandas al Barça hacia su octava victoria consecutiva en el pabellón de la Paz y la Amistad en la Euroliga, competición en la que muestra su mejor versión y en la que cada vez se acerca a cuartos de final.

Mickeal encendió la mecha de una victoria luminosa con diez puntos sin fallo en un primer cuarto en el que sólo dejó de producir cuando cometió la segunda personal y Xavi Pascual quiso reservarle en el banquillo. Por entonces Printezis, el héroe local que se vistió de héroe para dar la pasada Euroliga al Olympiacos tras una remontada fantástica ante el CSKA, se ponía las botas y Antic firmaba la máxima diferencia para los griegos (24-19). No tardó en responder el Barça ajustándose en defensa y creciendo de la mano de Lorbek y Tomic y con el criterio de Huertas y la garra Jasikevicius. Con tres triples y el arrebato de  Navarro los visitantes se fueron al descanso con un marcador holgado (36-46).

Lamonica se puso tiquismiquis con los contactos –reales o no– de los azulgrana y Spanoulis guió al Olympiacos como es habitual y Powell acumulaba acciones de dos más uno. Protestó lo suyo el Barça tras una canasta ilegal de Hines y los locales remontaron, pero fallaron los famosos cuatro tiros libres y en cuanto se apagó Spanoulis dejaron de confiar en sí mismos y se vieron volcados ante un Barça que les machacó a tapones y en el que Lorbek y Mickeal, uno siempre tan serio y el otro siempre tan desafiante independientemente del marcador, acabaron por poner cordura a un partido loco.

OLYMPIACOS 77 (20+16+26+15): Spanoulis (23), Law (6), Papanikolau, Printezis (16), Powell (15) -quinteto inicial-, Hines (4), Perperoglou (2), Sloukas (2), Perkins (2) y Antic (7). BARÇA 90 (17+29+17+27): Sada (2), Navarro (10), Mickeal (20), Lorbek (21), Tomic (10) -quinteto inicial-, Huertas (5), Jasikeivicius (6), Ingles (2), Rabaseda, Wallace (6), Jawai (8) y Todorovic. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Jakub Zamojski (POL) y Gianluca Mattioli (ITA).

jueves, 28 de febrero de 2013

En el nombre de Navarro

La Bomba, con 19 puntos y cinco triples, lidera el triunfo ante un Khimki rocoso (71-69)


La Bomba durante una acción de partido - Foto: FCB. 

En Rusia y ante el Khimki el Barça había sido un garabato vulgar, un juguete en las manos de un Planinic omnipresente (78-65). Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) tuvo que ver el desastroso estreno en 2013 de su equipo desde casa y con una sinovitis en el tobillo derecho. El equipo no tenía asegurada todavía su presencia en una Copa del Rey de Vitoria que acabó ganando sin necesitar la mejor versión de Navarro, fundamental, eso sí, en semifinales contra el Caja Laboral. La Bomba vive un curso discontinuo por sus problemas físicos, aunque los azulgrana están aprendiendo a sobrevivir sin su capitán, vital en la visita al Palau del Khimki. Autor de 19 puntos, Navarro empezó y acabó con una sexta marcha para decidir un partido en el que el Barça se imaginó ganándole el basket average a su rival (58-44 a los 26m 29s) y suspiró de alivio con su victoria por 71-69, después de que los rusos, lanzados al final por Paul Davis amagasen con la remontada y no acertasen a hacer falta personal tras la canasta de Loncar a dos segundos. Antes La Bomba había metido su quinto triple –de diez intentos– y dos tiros libres a 1m 14s. Los azulgrana conservan el liderato del grupo F en el Top 16 de la Euroliga con una victoria respecto al  Montepaschi.

A punto de contabilizarse el quinto minuto de partido Navarro lanzó por primera vez y metió su primer triple. Ése fue el gran argumento de los azulgrana en el primer cuarto (21-16), cuando anotaron cuatro ante un Khimki dirigido por un Planinic de más a menos (12 puntos, 4/16 en tiros y cinco pérdidas) y que apostaba por ataques largos. Mientras que Lorbek despuntó en un segundo cuarto en el que Tomic sumó puntos y rebotes como las hormiguitas (acabó con 16 tantos y cinco capturas), Jasikevicius optimizó sus minutos y Fridzon replicó por los visitantes (44-34 al descanso).

Tomic continuó haciendo de las suyas, yendo a la línea de personal, procurándose canastas y estando atento para no desaprovechar las oportunidades que generaban sus compañeros. Dos triples de Navarro y un par de tiros libres del propio pívot croata pusieron la máxima diferencia para los locales. Fue entonces cuando en el Khimki resurgió un pívot fabuloso que triunfó en la Liga ACB: Paul Davis, indomable en el epílogo, cuando los visitantes hicieron de tripas corazón para recuperar la desventaja y se acercaron 66-63 tras su segundo triple (2/12), el primero de Monya. Navarro replicó con otro y el partido pasó a ser una colección de errores de ambos equipos. Aunque ninguno como una asistencia del propio Monya que acabó en las manos de su entrenador, Rimas Kurtinaitis, enfurecido por la confusión. En la acción siguiente Tomic falló una canasta, Mickeal capturó el rebote y Navarro supo sacar la personal de Fridzon para que el Barça se asegurase el triunfo pese al arreón de Paul Davis.

BARÇA 71 (21+23+16+11): Sada (2), Navarro (19), Mickeal (8), Lorbek (11) y Tomic (16) –quinteto cinco inicial–, Huertas (4), Jasikevicius (4), Wallace (2), Ingles (2), Rabaseda (0) y Jawai (3). KHIMKI 69 (16+18+14+21): Planinic (12), Vyaltsev (0), Monya (9), Zhukanenko (2) y Augustine (8) –quinteto inicial–, Fridzon (12), Koponen (0), Rivers (0) y Davis (18). Árbitros: Belosevic (SRB), Ankarali (TUR) y Lopes (POR). Sin eliminados. 

jueves, 21 de febrero de 2013

El Barça descose a un Fenerbahçe vencido al primer soplido (60-99)

Los azulgrana disfrutan de su segunda mayor victoria histórica en la Euroliga y lideran su grupo en solitario tras la derrota del Montepaschi en Tel Aviv


Mickeal supera a Peker - EFE. 

Después de sorprender a Europa liderando hasta la Final Four de París a un Partizán encantador, de bordarlo en el Montepaschi y llevar a Macedonia -tiene la doble nacionalidad- al cuarto puesto en el Eurobásket de Lituania Bo McCalebb (Nueva Orleans, EE UU, 1985) estampó su firma en un contrato generoso por tres años con el Fenerbahçe. Tenía la intención de dar un paso adelante en su carrera y ganar el principal trofeo continental. Un sueño lógico y completamente imposible si su nuevo equipo continúa  siendo el que peor defiende con diferencia: 721 puntos en ocho partidos del Top 16 para una media de 90'1 tantos recibidos. La desencantada afición de McCalebb y compañía ya había sufrido en el Ulker Sports Arena cómo el Caja Laboral alcanzaba los 97 puntos y el Montepaschi llegaba a 98. Ante un Barça inconformista ante cualquier marcador –al descanso, 18-50, la mayor diferencia en ese tramo de la historia de la competición– la cosa para el Fenerbahçe se quedó en 60-99. Un resultado que supone el segundo mejor tanteo en la Euroliga para los azulgrana que sólo superaron esa diferencia en 2005 (97-53 ante el Cibona) y pasan a liderar en solitario el grupo F tras el descalabro del Montepaschi en Tel Aviv (92-61). 

Los azulgrana -mejor ataque del Top 16 con 83'75 tantos por partido- apuraron hasta el final para llegar a los 100 puntos como habían conseguido ante los turcos en el Palau. En ambos encuentros sobresalió Tomic, el jugador más en forma durante la temporada. El pívot croata está siendo el más regular del equipo y el domingo había celebrado su 26º aniversario anotando la canasta de la victoria ante el Fuenlabrada tras  hacerse con un rebote ofensivo. Tomic repitió la picardía de la Copa del Rey de Vitoria, cuando tuvo la serenidad de levantar la vista y dársela a Lorbek, que no falló para forzar la segunda y definitiva prórroga ante el Madrid en cuartos.

Mickeal, perfecto

Errático y convertido en un grupo que colecciona estrellas que no encajan entre sí trampea el Fenerbahçe, que sólo compitió tres minutos. El 6-6 fue el inicio de un fin patético de los locales, siempre desbordados. Primero por un Lorbek infalible al que se añadió Navarro, capaz de anotar tres triples en el primer cuarto. Tomic era una hormiguita que no dejaba de sumar y Mickeal resultó una apisonadora perfecta (17 puntos, 7/7), sobre todo en el tercer período, cuando sumó 13 tantos ante un rival descosido por todas partes en el que sólo McCalebb y Bogdanovic aprobaban. Sato (1/6) era peor que una escopeta de feria, como Savas (0/8), Batiste (0/4) o Andersen (1/4).

Los azulgrana, que cogieron 49 rebotes por los 32 de un Fenerbaçhe que sólo cometió cuatro personales en la primera parte, sólo se despistaron tras alcanzar los 43 puntos de diferencia en una acción de Ingles (41-84 a 6m 48s). Karaman anotó de carrerilla y Jasikevicius replicó. El base lituano disfrutó como Huertas, autor de 14 puntos y de un 2/2 en triples por el 10/21 de un conjunto azulgrana en el que Xavi Pascual aprovechó para hacer las máximas rotaciones posibles, desde los diez minutos de Todorovic a los 23 de Tomic.

FENERBAHÇE 60 (13+6+21+20): McCalebb (17), Sato (2), Bogdanovic (18), Andersen (2) y Oguz (1) -quinteto inicial-, Omer (2), Baris, Tripkovic, Peker (9), Batiste, Karaman (7) y Preldzic (2). BARÇA 99 (23+27+26+23): Sada (4), Navarro (13), Mickeal (17), Lorbek (9) y Tomic (14) -quinteto inicial-,  Huertas (14), Jasikevicius (6), Ingles (13), Todorovic (4), Jawai (3), Wallace y Rabaseda (2).

jueves, 31 de enero de 2013

Rabaseda saca pecho ante el Montepaschi (85-66)

El alero de Ripoll (4/4 en triples) disfruta en un monólogo azulgrana dirigido por Huertas y con Tomic renacido

Rabaseda, durante un partido - FCB.

A Xavi Rabaseda (Ripoll, 1989) le queda menos de un mes para soplar las velas de su 24º aniversario. Hace seis años sobresalía en el Cornellà –entonces filial azulgrana– y menos de cuatro de su estreno en la Liga ACB con el Barça contra el Granada. En 2010 se marchó cedido al Fuenlabrada donde se curtió y dio varios pasos adelante para volver atrás tras regresar al club azulgrana, donde en su primera temporada completa contó con muy pocos minutos y apenas tuvo tres chispazos, ante la Penya en Badalona, justo antes de la Copa del Rey de Barcelona donde brilló en cuartos ante el Lucentum, y en una derrota en el Palau ante el Cajasol. Rabaseda fue un puñal sumando once triples de 13 intentos, cogiendo autoestima. Cuatro de cuatro desde más allá de 6'75 y 16 puntos sin fallo (hasta ahora llevaba 29 en la Euroliga) fueron esta vez los números del alero de Ripoll ante un Montepaschi Siena que llegó al Palau invicto en el Top 16 y se fue trasquilado (85-66). Rabaseda fue quien puso punto y final al encuentro con dos triples consecutivos, una penetración y un alley-oop servido por un Huertas ascendente (10 tantos y cinco asistencias). Aunque no hubo otro más destacado que Tomic, que salió de un bache personal de juego con un recital (20 puntos, cinco rebotes y otros tantas asistencias). A la espera del Caja Laboral-Khimki de este viernes los azulgrana se colocan líderes en solitario del grupo F con cinco victorias como el propio Montepaschi.

Siempre le faltaron recursos al conjunto italiano y a su entrenador, Luca Banchi, petrificado ante la caraja de Bobby Brown, sustituto de McCalebb y que promediaba 20'5 puntos. Brown, una de las grandes sorpresas del torneo, cumplió con la estadística (19), pero lo hizo sobre todo cuando el Montepaschi ya no tenía opciones. Su equipo echó de menos su puntería ya en el primer cuarto (18-13). Brown se había obcecado con tirar triples ante un Barça que defendía mejor y masticaba las jugadas con Huertas como director y Tomic en todos los sitios, incluso como asistente. Al dueto se les añadió Rabaseda para firmar diez puntos casi sin pestañear que contribuyeron a que los azulgrana se despegasen en el marcador (43-25 a los 18m 38s).

Antideportiva a Jawai

No bajaron el pistón los locales tras el descanso. Continuó igual de certero Tomic para anotar y para asistir a Wallace, que también quiso sumarse al festival del Barça ante unos visitantes que no daban pie con bola. Seguían fallando triples, con Brown como jugador más terco, y Sanikidze no era capaz de machacar el aro solo y cogía el rebote él mismo. Sólo faltaban los confetis en el Palau. Un buen rollo que sólo se rompió puntualmente tras dos manotazos de Hackett a Jawai, que se revolvió con otro al cuello de su rival. Los árbitros sólo le pitaron antideportiva a Jawai y Hackett se llevó una simple personal.

En el último cuarto el pívot azulgrana se tomaría venganza deportiva con tres mates que hicieron saltar al público y sonreír a Ingles, que en los últimos días se ha visto bastante lejos del Palau. Al final el Barça, ante la negativa del Valencia Basket de intercambiar a Kelati por el propio Ingles, ha apostado únicamente por Oleson, que no puede jugar en la Euroliga y vio el partido junto al lesionado Juan Carlos Navarro. Sí reapareció Sada, capaz de inquietar a Brown en un partido muy especial para Rabaseda, el mejor de su carrera en Euroliga, pues su anterior marca era de ocho puntos: “Esto va a rachas. Estoy contento de entrar en el equipo”.

BARÇA 85 (20+28+20+17): Huertas (10), Ingles (2), Wallace (5), Mickeal (8) y Tomic (20) -quinteto inicial-, Sada, Jasikevicius (8), Rabaseda (16), Lorbek (5) y Jawai (11). MONTEPASCHI SIENA 66 (13+16+18+19): Brown (19), Eze (12), Kangur (4), Janning (4) y Moss (5) -quinteto inicial-, Rasic (6), Sanikidze (2), Lechthaler y Hackett (14). Árbitros: Radovic, Boltauzer y Lottermoser.  

jueves, 24 de enero de 2013

Ingles y Mickeal recomponen al Barça en Vitoria (79-90)

Actuación prodigiosa de los azulgrana, que rompen la racha de 17 victorias consecutivas de un Caja Laboral discontinuo

Mickeal estuvo soberbio ante su ex equipo - FCB.

No hay amor más poderoso que el que se siente por uno mismo. Una fuerza impagable, especialmente en momentos de duda e incertidumbre. Como los que vive Joe Ingles casi desde que aterrizó en Barcelona. El australiano ha perdido la cuenta de las veces que se ha hablado de que figuraba en la lista de bajas o era un jugador prescindible. De hecho, en los últimos días en algunos medios se incluía a Ingles, con contrato hasta el final de curso, en una operación con Estudiantes y que acabaría con Carl English, máximo anotador de la Liga ACB en el Palau; en otra que implicaría a David Jelinek, que ficharía por el Caja Laboral y Brad Oleson pasaría al Barça; o en una tercera que en la que el aussie aterrizaba en Fuenlabrada y Feldeine en Can Barça. Ajeno a los rumores y acostumbrado a ser cuestionado, Ingles se reivindicó en un escenario con pedigrí, un Fernando Buesa Arena ante más de 15.000 espectadores y que a principios de febrero rugirá por la Copa del Rey. Ingles marcó el camino a su equipo ante un Caja Laboral renovado con Tabak al mando y que acumulaba 17 victorias consecutivas con una puesta en escena contundente para dar la vuelta a un partido que los azulgrana empezaban a ver imposible (19-11 a los 6m 9s). En un suspiro el australiano se marcó dos triples y otro par de contraataques y tiros libres para poner por delante de nuevo a los azulgrana (34-35), que gobernarían el encuentro hasta el final, a pesar de la gran réplica de San Emeterio y Lampe. Ambos se toparon con un extraordinario Mickeal, protestón con los árbitros cuando fue sustituido por Ingles al principio, e imparable después para acabar firmando 23 puntos con 10/11 en tiros de dos en el feliz retorno, con triunfo por 79-90, a la competición de Navarro, que empató a 421 triple con su amigo Basile como máximo triplista de la Euroliga, en la que también superó los 3.000 puntos. La Bomba es el primero en conseguirlo. Barça y Caja Laboral empatan a cuatro triunfos en el grupo F, los mismos que Montepaschi Siena, que recibe mañana al Besiktas.

Hubiese sido imposible que el Barça aguantase el ritmo del Caja Laboral, rápido y conciso en un inicio en el que circuló a su antojo la pelota. Lampe empequeñeciendo a Tomic y Sada perdido ante Heurtel. Débiles en el rebote, que parecían dar por perdido, los azulgrana no daban réplica al dispendio físico local con Milko Bjelica como hombre de referencia y Lampe como ayudante de calidad. Con Tomic lleno de dudas y el resto de sus compañeros estaban bloqueados cerca del aro y redujeron las distancias porque Jawai sabía procurarse unos tiros libres que no fallaba y los visitantes, con Navarro e Ingles inspiradísimos, minimizaban sus carencias de juego a base de lanzar triples casi sin fallo (5/7 en el primer cuarto). 

Irrupción de San Emeterio

Los azulgrana fueron conscientes de que de ser así el partido no tenían nada que hacer porque era imposible mantener ese acierto tan excelente desde más allá de 6'75. Así que los visitantes se pudieron el mono de oficio en defensa, por más que San Emeterio les hiciera un traje con diez puntos en un segundo cuarto que cerró Mickeal (47-50) y en el que Tomic empezó a carburar ante un Pleiss irrelevante –al contrario del partido de ida en la Liga– y Milko Bjelica, que fue de mucho a muy poco. Un dato resumía la extrema concentración de ambos equipos al descanso: cuatro pérdidas de los locales por las dos recuperaciones y otro par de pérdidas.

Con San Emeterio en el banquillo y Mickeal inalcanzable los azulgrana pudieron sentenciar el partido tras un mate de Jawai (54-67 a los 27m 22s), justo después de que el propio San Emeterio entrase por Nocioni. El recambio fue el perfecto y en un momento se marcó dos canastas, otro par de acciones de Lampe y la salsa de Nemanja Bjelica perpetró un parcial de 14-2 a 8m 32s (8m 32s). La que pudo haber sido la enésima remontada del Caja Laboral de Tabak se quedó en el broche final de un Mickeal soberbio capaz de cualquier cosa que puso las cosas en su sitio. El ex jugador local no quería un final de sobresaltos y sentenció el partido casi sin pestañear.

CAJA LABORAL 79 (28+19+13+19): Heurtel (2), Oleson (6), Nocioni (9), Lampe (21) y M. Bjelica (11) –quinteto inicial–, Cook (6), N. Bjelica (11), San Emeterio (14), Pleiss (0), Causeur (2) y Cabezas (0). BARÇA 90 (27+23+19+21): Sada (9), Navarro (11), Mickeal (23), CJ Wallace (3) y Tomic (11) –quinteto inicial–, Jawai (8), Huertas (2), Ingles (12), Lorbek (9), Jasikevicius (2) y Rabaseda (0). Árbitros: Lamonica, Zamojski, Javor. 

jueves, 17 de enero de 2013

De la batuta de Jasikevicius al mazo de Tomic

El Barça ahoga a un Besiktas sin aliento ni casi rotación (59-73)

Jasikevicius jugó a gran nivel en Estambul - FCB. 

Es puro nervio y no se muerde la lengua. “Hemos hablado mucho. Quizá más que en cualquier equipo que haya estado. Pero hablar es una cosa, luego ponerlo en la pista ya es mucho más difícil”, decía hace días Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976): “Estamos en enero y seguimos muy irregulares. Estamos preocupados y mucho”. El base lamentaba que el ímpetu de los entrenamientos no se tradujese en la pista, donde el equipo era otro, especialmente en la Liga ACB, donde volvió a sucumbir en la visita al Estudiantes y con Navarro viéndolo desde casa lesionado. Tampoco viajó La Bomba a Estambul, pero los azulgrana esta vez no le echaron de menos. Jasikevicius cogió la batuta del equipo ante el Besiktas durante 26 minutos y encontró aliados por todos los sitios: el mazo de Tomic (15 puntos), la visión de Wallace (seis asistencias, además de ocho puntos y otros tantos rebotes) y el carácter de Sada. Un juego coral para un triunfo fundamental (59-73) para continuar con paso firme en el Top 16 ante un rival ahogado y sin aliento en el último cuarto, pues cinco de sus jugadores jugaron 30 o más minutos.

Kunter exprimió a sus mejores jugadores y el más destacado al principio fue Vidmar, imparable en la pintura y que iba a punto por minuto. 12 llevaba a los 12m 30s, cuando Tomic había hecho de la suyas y Jasikevicius había anotado sin pestañear. Markota y Jerrells se unieron a la causa local, mientras Falker se multiplicaba para capturar todos los rebotes habidos y por haber. Abrines y Hezonja coincidieron en la pista: en teoría son el futuro del club.

Lorbek entró enchufado y Jasikevicius y Sada parecían dos gacelas ante un Besiktas muy entero hasta el último minuto el tercer cuarto. Justo antes de un dos más uno de Mickeal y un par de canastas de Markota. Los locales se pasaron cinco minutos y medio secos sin anotar y los azulgrana lo aprovecharon para abrir brecha (48-60 a 4m 48s) tras un triple de Wallace. Desde más allá de 6'75 redondearon su triunfo los azulgrana, que el domingo visitarán al Valladolid, capaz de remontarle 17 puntos en contra en el Palau en la primera vuelta.


BESIKTAS 59 (10+22+16+11): Jerrells (17), Christopher, Guler, Markota (13), Nalga -quinteto inicial-, Vidmar (14), Ewing (9), Akin, Ozer (3) y Falker (3). BARÇA 73 (15+19+17+22): Sada (5), Ingles (5), Mickeal (9), Wallace (8) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Jasikevicius (9), Jawai (6), Lorbek (11), Huertas (3), Abrines (2) y Hezonja. Árbitros: Christodoulou, Maestre y Koromilas.