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sábado, 13 de septiembre de 2014

Djordjevic transforma a Teodosic

El técnico y el base (24 puntos) elevan a una Serbia que se cita con Estados Unidos en la final del Mundial pese a la persistencia de Batum (35) y de una Francia ejemplar (85-90)


Krstic abraza a Teodosic. 

Como jugador, Sasha Djordjevic era un genio en el que su equipo confiaba en los buenos y en los malos momentos. Tenía genio e ingenio para elevar a sus clubes y sacar de quicio, en todos los sentidos, a los rivales. Era un líder sin discusión y un entrenador en la pista. Ahora, como técnico con título, multiplica esa electricidad y sabe sacar la mejor versión de sus jugadores. Djordjevic dirige, abronca, felicita y sobre todo une al grupo. Lo transforma del todo. Que se lo pregunten al base del CSKA Moscú, Milos Teodosic, con

viernes, 10 de mayo de 2013

El fuego de Spanoulis

El MVP de la Euroliga, a pesar de su porcentaje en triples (0/6), dirige hacia la final de la Euroliga a un Olympiacos grandioso que derrite a un CSKA menor (52-69)

Spanoulis, en una acción del partido - Euroleague/ Getty.

“Es algo que pasa sólo una vez cada cien años. Que un equipo con un presupuesto de 10,8 millones consiga el título era impensable”, decía Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 2012) recordando la gesta del curso pasado de Olympiacos, que se coronó campeón de la Euroliga tras empequeñecer al Barça en semifinales y en la final a un CSKA de Moscú que ganaba por 19 puntos a falta de 12 minutos en Estambul. De la mano de Spanoulis y con un tiro agónico de Printezis se vivió una de las grandes remontadas de la historia del deporte.
Casi un año después ambos equipos se volvieron a ver las caras en el O2 de Londres, esta vez en semifinales, con el mismo ganador que todavía a reducido más su presupuesto. De nuevo con Spanoulis –a pesar de su 0/6 en triples– como pieza clave de Olympiacos, pero esta vez en un encuentro sin un epílogo trágico, pues los griegos, dirigidos por su estrella, nombrado MVP de la Euroliga el jueves, fueron infinitamente superiores a un CSKA horroroso y desnortado por el pésimo partido de dos de sus figuras, Teodosic (5 puntos y 1/9) y Krstic (2 puntos, 1/5). Vencedores por 52-69, los griegos esperan a Barça o Madrid en su segunda final consecutiva de Euroliga.

El CSKA apenas se pareció a sí mismo, a ese equipo con un fondo de armario interminable que dispone de más recursos económicos que nadie en Europa. Lo fue en su puesta en escena con un Weems inalcanzable y un Khryapa fino (8-4 a los 2m 22s), el guión que habían imaginado los expertos, que volvían a dar como favoritos a los rusos. Quizás olvidaron el duende de Spanoulis, capaz de recomponer a un equipo ejemplar que no buscó excusas en que tanto Powell como Papanikolaou –otro héroe de la final de Estambul– se cargasen con dos personales rápidas. En el diccionario de Olympiacos están subrayadas en marcador palabras como trabajo, generosidad y entrega. Valores que encarna Spanoulis, que adelantó a su equipo por primera vez (15-16 a los 7m 1s). Ahí, a base de hacer las cosas bien, el conjunto griego rompió a su rival, al que minó la moral poco a poco. El grupo de Messina empezó fallando cuatro tiros libres en el primer cuarto y afinado con los triples (4/7). En cuanto perdió el acierto desde más allá de 6'75 –encadenó diez fallos consecutivos– el CSKA se convirtió en un pelele para un Olympiacos en el que sobresalían todos: el tesón de Sloukas, la pericia de Hines y la muñeca de Antic (28-40 al descanso).

El partido decayó en ritmo y el Olympiacos se perdió el lujo de dudar y en el tercer período perdió cinco pelotas, una menos que en toda la primera parte. Pero su rival seguía atontado y sin sangre y Teodosic ya cometía un error de peso el base serbio, que anotó por primera vez en la línea de personal a 8 minutos del final. Su equipo había metido todos sus puntos (ocho) en el tercer cuarto desde dicha distancia y se había acercado (36-47 a los 26m 20s). Pura anécdota, pues ahí estaban Hines y Antic para remediar el mini entuerto. Vorontsevich anotó la primera canasta en juego del CSKA en más de 13 minutos, un dato que resumió el fuego de Spanoulis y compañía ante un CSKA muy menor.      


CSKA MOSCU 52 (17+11+8+16): Jackson (7), Teodosic (5), Weems (13), Khryapa (11) y Kaun (7) –quinteto inicial–; Papaloukas (-), Micov (3), Vorontsevich (2), Erceg (2) y Krstic (2). OLYMPIACOS 69 (24+16+13+16): Law (6), Spanoulis (8), Papanikolau (5), Printezis (6) y Powell (-) -cinco inicial-- Katsivelis (-), Sloukas (5), Perperoglou (8), Hines (13), Antic (13) y Shermadini (5). Árbitros: Guerrino Cerebuch (ITA), Borys Ryzhyk (UCR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados. O2 Arena. 9.218 espectadores.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Teodosic saca su genio

El base serbio anota un triple oportuno para romper la imbatibilidad de un Barça discontinuo que accede como primero de grupo al Top 16 (75-78)

Wallace coge a Krstic - FCB / Àlex Caparrós. 

Las ocasiones diferencian entre el buen jugador y el agitador que aglutina a todo un equipo. Y Milos Teodosic es un agitador, por más que con su cara no se exprese tan bien como con su muñeca. Apenas se mueve un músculo en el rostro el base serbio, que  gesticula lo mínimo pase lo que pase. Teodosic es un tipo de hechos y no de gestos. Por hechos entiende triples como el que eliminó a España en cuartos de final del Mundial de Turquía y otro menos importante, pero igual de decisivo, como el que rompió la imbatibilidad en la Euroliga del Barça, derrotado por el CSKA Moscú 75-78, pero que accede al Top 16 como primero de grupo porque en Rusia había ganado a su rival por 21 puntos. 13 anotó Teodosic, que a falta de 42 segundos metió el triple decisivo (5/8 su equipo), mientras Navarro, quien había rescatado a los locales de un inicio nefasto, no estuvo fino en ese momento: falló un tiro libre y un triple –como Mickeal– y Jackson acabó sentenciando desde la línea de personal. El tiro de tres sobre el suspiro de Navarro fue tan anecdótico el traspié de un Barça al que se le presenta un grupo bien difícil: Maccabi Tel Aviv, Khimki, Montepaschi Siena, Besiktas, Fenerbahçe, Olympiacos o Zalgiris y Caja Laboral, Milán o Cedevita.

Tuvo varias caras el Barça. En el inicio se presentó como un equipo tierno y totalmente blandengue, mordido sin piedad por Teodosic y machacado por Kaun y Khryapa. Los azulgrana parecían un equipo de mantequilla ante un CSKA lanzado (3-15 a los 4m 18s) y tardaron más de dos minutos en anotar gracias a un triple de Lorbek, pretendido en verano por los rusos. El ala-pívot esloveno resultó fundamental para espabilar a su equipo gracias a Huertas y Mickeal, pero los visitantes volvieron a escaparse. Jasikevicius, pillo, se levantó del banquillo para protestarle a Lamonica, que le castigó con una técnica que encendió a la grada y a sus compañeros. En especial a Navarro, tan arrollador que se marcó dos triples y diez puntos consecutivos. Y entre Mickeal y Lorbek de nuevo el Barça sacó pecho (47-37 a los 19m 10s) y la misma diferencia dejó minutos después Navarro (51-41 a los 21m 30s).

Ése fue el inicio de otro colapso de los azulgrana, que perdieron cinco pelotas en un tercer cuarto en el que Tomic se cargó rápido con cuatro personales y sólo Wallace aguantó el tipo en defensa ante un CSKA que se puso a un punto a 8m 52s tras otra acción de Krstic (58-57), replicado por Ingles. Mientras que Jackson era capaz de anotar un buen triple como de perder una pelota solo en su siguiente acción para suerte del Barça, que se puso 70-64 a 2m 44s gracias a Tomic. Un sinfín de malas decisiones y un parcial final de 5-14 castigó con la derrota a un Barça que igualmente acabó como primero de grupo y tendrá un grupo en el Top 16 de lo más complejo.

BARÇA 75 (19+28+11+17): Jasikevicius, Ingles (6), Mickeal (11), Lorbek (11) y Tomic (12) –quinteto inicial–, Sada (2), Huertas (11), Navarro (17), Wallace (3), Rabaseda (2) y Jawai. CSKA MOSCÚ 78 (24+17+14+23): Teodosic (13), Micov (3), Weems (12), Kaun (14) i Khryapa (11) –quinteto inicial–, Jackson (7), Sokolov, Krstic (15), Christmas (3) y Ponkrashov. Árbitros: Lamonica, Maestre y Latisevs.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Lorbek y Navarro borran al CSKA de Messina (60-81)

El Barça aparca su tropiezo en Vitoria dejando en 25 puntos en la segunda parte a uno de los favoritos de la Euroliga

Navarro, en una acción del partido - Euroleague.

Conserva esa costumbre tan suya de seguir parte de los partidos con las rodillas flexionadas y pensativo. Ettore Messina ha regresado a Moscú para tratar de volver a hacer campeón de la Euroliga al CSKA, al que hizo finalista en cada una de sus cuatro temporadas como entrenador. Los años pares (2006 y 2008) levantó el trofeo ante el Maccabi Tel Aviv y los impares (2007 y 2009) chocó ante el Panathinaikos de Obradovic. Tampoco guarda buenos recuerdos del Barça, con quien perdió la final del Palau Sant Jordi de 2003 y se convirtió en el rival inabordable en su corta etapa en Madrid, de donde Messina salió impotente tras una derrota en casa ante el Montepaschi por el comportamiento de los jugadores, del club, de la prensa... El reencuentro con los azulgrana volvió a ser traumático para el técnico italiano, que no supo cómo frenar a un Barça imparable y autoritario, vencedor por 60-81 gracias sobre todo a su defensa y a los puntos de Juan Carlos Navarro (21) y Erazem Lorbek (15). Un triunfo de prestigio del Barça ante uno de los favoritos y actual subcampeón del torneo, al que dejó en 25 puntos en la segunda parte. Una excelente respuesta al tropiezo en Vitoria y su trayectoria en la Liga ACB en general, donde el conjunto de Xavi Pascual contabiliza tantas victorias como derrotas. Por contra, en Euroliga el balance es de 5-0 y lidera en solitario el grupo B.

“Creo que hemos dado un mensaje a todos: queremos hacer bien las cosas”, advirtió Navarro, orgulloso de la imagen de su equipo, muy difuso en el partido precedente ante el Caja Laboral y luminoso en Rusia. Porque esta vez el Barça, al contrario que en el Buena Arena, tuvo una trayectoria ascendente. A Lorbek no le tembló el pulso en un primer cuarto con varios despistes de unos y otros –bien lo agradecieron Kaun y Khryapa, casi intrascendentes después– y Navarro impuso su clase en el segundo. En el tercero la pareja azulgrana se puso de acuerdo para dejar finiquitado el partido con dos triples en medio minuto. Ni Teodosic ni Jackson podían dirigir a un CSKA Moscú que ya un juguete en manos de La Bomba y de Huertas y lamentaba la pobre actuación de Weems y la intermitencia de Krstic. 

Ingles y Sada se movían como culebras, Lorbek mostraba su elegancia y Jawai machaba a placer y por fin se mostraba seguro desde la línea de tiros libres (4/4), el punto negro de los visitantes en su exhibición (13/21). La otra buena noticia para Pascual fue la reaparición tras su lesión de Pete Mickeal, por más que sólo anotase uno de sus siete tiros.

CSKA MOSCÚ 60 (19+16+13+12): Teodosic (12), Ponkrashov (9), Weems (4), Khryapa (6), Kaun (4) -quinteto inicial-, Krstic (18), Jackson (1), Micov (2), Vorontsevich (4), Christmas y Nicholas. BARÇA 81 (17+21+25+18): Huertas (12), Navarro (21), Mickeal (2), Lorbek (15), Tomic (6) -quinteto inicial-, Ingles (4), Sada (7), Jawai (10), Jasikevicius, Wallace (4), Rabaseda y Todorovic. Árbitros: Carl Jungebrand, Eddie Viator y Damir Javor.