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jueves, 16 de enero de 2014

El secreto de Juan Carlos Navarro

Curtido en el patio de su casa jugando con su hermano mayor, el capitán azulgrana ajusticia a un Olympiacos que pierde su primer partido en casa en la Euroliga (72-81)  

Navarro trata de no perder una pelota ante Spanoulis - EFE. 

Los genios son los gobiernan el tiempo, quienes le dan la vuelta a las situaciones como si fueran calcetines. Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) lo es desde pequeño, cuando se hizo grande en el patio de su casa con su hermano mayor, que nació 11 años antes y le sacaba unos buenos centímetros. Esa diferencia y las pequeñas dimensiones de la improvisada pista hacía que "te las tenías que ingeniar con cualquier tiro para tirar delante porque no tenía mucho espacio para pasarle". La Bomba lo 

viernes, 10 de mayo de 2013

El fuego de Spanoulis

El MVP de la Euroliga, a pesar de su porcentaje en triples (0/6), dirige hacia la final de la Euroliga a un Olympiacos grandioso que derrite a un CSKA menor (52-69)

Spanoulis, en una acción del partido - Euroleague/ Getty.

“Es algo que pasa sólo una vez cada cien años. Que un equipo con un presupuesto de 10,8 millones consiga el título era impensable”, decía Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 2012) recordando la gesta del curso pasado de Olympiacos, que se coronó campeón de la Euroliga tras empequeñecer al Barça en semifinales y en la final a un CSKA de Moscú que ganaba por 19 puntos a falta de 12 minutos en Estambul. De la mano de Spanoulis y con un tiro agónico de Printezis se vivió una de las grandes remontadas de la historia del deporte.
Casi un año después ambos equipos se volvieron a ver las caras en el O2 de Londres, esta vez en semifinales, con el mismo ganador que todavía a reducido más su presupuesto. De nuevo con Spanoulis –a pesar de su 0/6 en triples– como pieza clave de Olympiacos, pero esta vez en un encuentro sin un epílogo trágico, pues los griegos, dirigidos por su estrella, nombrado MVP de la Euroliga el jueves, fueron infinitamente superiores a un CSKA horroroso y desnortado por el pésimo partido de dos de sus figuras, Teodosic (5 puntos y 1/9) y Krstic (2 puntos, 1/5). Vencedores por 52-69, los griegos esperan a Barça o Madrid en su segunda final consecutiva de Euroliga.

El CSKA apenas se pareció a sí mismo, a ese equipo con un fondo de armario interminable que dispone de más recursos económicos que nadie en Europa. Lo fue en su puesta en escena con un Weems inalcanzable y un Khryapa fino (8-4 a los 2m 22s), el guión que habían imaginado los expertos, que volvían a dar como favoritos a los rusos. Quizás olvidaron el duende de Spanoulis, capaz de recomponer a un equipo ejemplar que no buscó excusas en que tanto Powell como Papanikolaou –otro héroe de la final de Estambul– se cargasen con dos personales rápidas. En el diccionario de Olympiacos están subrayadas en marcador palabras como trabajo, generosidad y entrega. Valores que encarna Spanoulis, que adelantó a su equipo por primera vez (15-16 a los 7m 1s). Ahí, a base de hacer las cosas bien, el conjunto griego rompió a su rival, al que minó la moral poco a poco. El grupo de Messina empezó fallando cuatro tiros libres en el primer cuarto y afinado con los triples (4/7). En cuanto perdió el acierto desde más allá de 6'75 –encadenó diez fallos consecutivos– el CSKA se convirtió en un pelele para un Olympiacos en el que sobresalían todos: el tesón de Sloukas, la pericia de Hines y la muñeca de Antic (28-40 al descanso).

El partido decayó en ritmo y el Olympiacos se perdió el lujo de dudar y en el tercer período perdió cinco pelotas, una menos que en toda la primera parte. Pero su rival seguía atontado y sin sangre y Teodosic ya cometía un error de peso el base serbio, que anotó por primera vez en la línea de personal a 8 minutos del final. Su equipo había metido todos sus puntos (ocho) en el tercer cuarto desde dicha distancia y se había acercado (36-47 a los 26m 20s). Pura anécdota, pues ahí estaban Hines y Antic para remediar el mini entuerto. Vorontsevich anotó la primera canasta en juego del CSKA en más de 13 minutos, un dato que resumió el fuego de Spanoulis y compañía ante un CSKA muy menor.      


CSKA MOSCU 52 (17+11+8+16): Jackson (7), Teodosic (5), Weems (13), Khryapa (11) y Kaun (7) –quinteto inicial–; Papaloukas (-), Micov (3), Vorontsevich (2), Erceg (2) y Krstic (2). OLYMPIACOS 69 (24+16+13+16): Law (6), Spanoulis (8), Papanikolau (5), Printezis (6) y Powell (-) -cinco inicial-- Katsivelis (-), Sloukas (5), Perperoglou (8), Hines (13), Antic (13) y Shermadini (5). Árbitros: Guerrino Cerebuch (ITA), Borys Ryzhyk (UCR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados. O2 Arena. 9.218 espectadores.

jueves, 7 de marzo de 2013

La cordura de Mickeal y Lorbek

El Barça se lleva un partido loco ante un Olympiacos sin respuesta tras la réplica de la pareja azulgrana y el bajón de Spanoulis (77-90)

Tomic protege el balón ante Printezis - Euroleague.

Se giró dando por supuesto que el árbitro iba a sancionar a Hines, que acababa de apartarle de mala manera. Pero a Tomic se le quedó cara de susto cuando Lamonica señaló que la había cometido él. Jasikevicius se encendió y se ganó una técnica. Hines falló los dos tiros libres de la personal del pívot croata y tampoco Spanoulis acertó con los otros dos. Resultó un momento esperpéntico para un partido loco que había cambiado en el tercer cuarto, 36-48 en el primer minuto y el 62-60 del último del período, cuando Spanoulis anotó su 20º punto. El genial base griego, que había sumado diez en ese tramo, sólo pudo aportar tres más y su Olympiacos se quedó sin respuesta ante la tremenda réplica de Mickeal y Lorbek, que acabaron con 20 y 21 puntos, respectivamente. La pareja azulgrana llevó en volandas al Barça hacia su octava victoria consecutiva en el pabellón de la Paz y la Amistad en la Euroliga, competición en la que muestra su mejor versión y en la que cada vez se acerca a cuartos de final.

Mickeal encendió la mecha de una victoria luminosa con diez puntos sin fallo en un primer cuarto en el que sólo dejó de producir cuando cometió la segunda personal y Xavi Pascual quiso reservarle en el banquillo. Por entonces Printezis, el héroe local que se vistió de héroe para dar la pasada Euroliga al Olympiacos tras una remontada fantástica ante el CSKA, se ponía las botas y Antic firmaba la máxima diferencia para los griegos (24-19). No tardó en responder el Barça ajustándose en defensa y creciendo de la mano de Lorbek y Tomic y con el criterio de Huertas y la garra Jasikevicius. Con tres triples y el arrebato de  Navarro los visitantes se fueron al descanso con un marcador holgado (36-46).

Lamonica se puso tiquismiquis con los contactos –reales o no– de los azulgrana y Spanoulis guió al Olympiacos como es habitual y Powell acumulaba acciones de dos más uno. Protestó lo suyo el Barça tras una canasta ilegal de Hines y los locales remontaron, pero fallaron los famosos cuatro tiros libres y en cuanto se apagó Spanoulis dejaron de confiar en sí mismos y se vieron volcados ante un Barça que les machacó a tapones y en el que Lorbek y Mickeal, uno siempre tan serio y el otro siempre tan desafiante independientemente del marcador, acabaron por poner cordura a un partido loco.

OLYMPIACOS 77 (20+16+26+15): Spanoulis (23), Law (6), Papanikolau, Printezis (16), Powell (15) -quinteto inicial-, Hines (4), Perperoglou (2), Sloukas (2), Perkins (2) y Antic (7). BARÇA 90 (17+29+17+27): Sada (2), Navarro (10), Mickeal (20), Lorbek (21), Tomic (10) -quinteto inicial-, Huertas (5), Jasikeivicius (6), Ingles (2), Rabaseda, Wallace (6), Jawai (8) y Todorovic. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Jakub Zamojski (POL) y Gianluca Mattioli (ITA).

viernes, 11 de mayo de 2012

Un Barça peleado contra sí mismo y acribillado por Spanoulis se queda sin final en Estambul (68-64)


Spanoulis a punto de tirar ante Ndong - Euroleague. 


Ha perdido pelo, tiene una entrada importante, pero ha ganado en presencia y en acierto. Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982) es como el palomita en los juegos infantiles, el participante al que se le permite todo porque es el pequeño. El tirador tiene carta blanca en un Olympiacos debilitado en su presupuesto, pero grandioso en su esfuerzo que controló la semifinal ante un Barça peleado contra sí mismo, muy tímido e impreciso casi siempre. Casi siempre tembloroso, sobre todo en el caso de Huertas, Mickeal y Eidson, perdidos casi siempre, en un equipo que nunca tuvo el gobierno de la cita y sólo pudo optar a ser un superviviente. Lo que le dejó ser un Olympiacos aplicado en defensa, con un Dorsey que parecía tener un imán con los rebotes ofensivos, y un Mantzaris que inquietó a Navarro, mermado físicamente y máximo anotador pese a todo de su equipo con 18 puntos. Perdedores por 68-64 en un final ajustado en parte por unos árbitros quisquillosos con el Olympiacos, los azulgrana tendrán que conformarse con luchar por el tercer puesto con el Panathinaikos. Mientras que el conjunto de Ivkovic se vengó de la final perdida hace dos años en París y opositará, con todo merecimiento, por su segunda Euroliga contra el CSKA de Moscú. 

Rodeado de periodistas en la previa, Sada había dicho que el equipo estaba en el mejor momento de la temporada y que tenían que ir por esa línea, que jugar de otra forma en una final era una eliminación asegurada. Y el Barça se presentó como otro equipo, como un plantel blando en defensa y tan inocente que a cada ataque parecía descubrir que el 7 rival, ese tal Spanoulis, era muy bueno, cuando es algo que se sabe desde hace años y del que Sada habló maravillas durante ese canutazo con los periodistas. El tirador griego agrietaba cuanto quería a unos azulgrana que necesitaron casi cuatro minutos en anotar sus primeros puntos (8-2) y se recuperó con la aportación de Ndong, debilitado por un virus estomacal, y por su dominio en rebote, en especial el ofensivo. Las capturas hicieron que la sangría no fue mayor.  

Dorsey, con un imán

Spanoulis llevaba la batuta de un partido en el que el Barça no se sentía cómodo ni se reconocía, en el que no podía hacer nada más que intentar sobrevivir a su caraja. Lo hizo gracias a un Vázquez muy centrado y valiente y con un Navarro infalible por momentos que puso el 26-27 (a los 16m 35s), la que sería su única ventaja en un partido en el que fue siempre a remolque y en el que siempre se encontró a Spanoulis cuando se acercaba en el marcador. En ese momento Spanoulis se marcó un dos más uno ante Perovic, bastante entero pese a ser un actor de rango bastante inferior al secundario. Con un mate de Dorsey se llegó al descanso (33-29). Era el aviso del ex jugador del Caja Laboral de que iba a ser protagonista a partir de entonces. Vaya si lo fue.  

El regreso de los vestuarios resultó nefasto otra vez para los azulgrana, golpeados por Printezis, al que en Málaga se quitaron de en medio por bajo rendimiento, y a Dorsey, poco valorado en Vitoria (41-33 a los 22m 23s). Resistió como pudo el Barça con la única canasta de un Mickeal enfadado con sí mismo y el concurso de Vázquez, gigante, todo lo contrario que Eidson, irrelevante desde el inicio o Huertas, errático casi siempre, especialmente al final. El brasileño perdió un balón inocente al inicio del último cuatro, un regalo para Antic. Huertas lo remedió en la jugada siguiente, pero los azulgrana estuvieron más enteros con Sada en pista, que consiguió inquietar a Spanoulis y fue valiente en ataque. El base de Badalona fue quien acercó más a su equipo (56-55 a 6m 22s). Fue entonces cuando surgió Dorsey para capturar cualquier rebote ofensivos: de uno, por ejemplo, sacó Printezis un triple, con otro, Papanikolau, inmenso, se fue a la línea de personal. 

Navarro volvió a morder (63-61 a 1m 30s) y otra vez replicó Spanoulis con un triple. Los árbitros empezaron a ser más rigurosos con los contractos del Olympiacos y el Barça pudo jugar un final apretado por su pericia con los tiros libres. Pero Huertas falló un triple básico, Dorsey anotó un dos más uno y el resumen fue un mal tiro de tres desde muy lejos y con todo perdido, después de que Papanikolou fallase dos tiros libres con la tranquilidad de que todo estaba hecho, de que su equipo se había impuesto a un rival superior por nombres, pero muy inferior en el Sinan Erzem Arena de Estambul. 

OLYMPIACOS 68 (17+16+17+18): Spanoulis (21), Mantzaris (4), Keselj (-), Dorsey (8), Antic (4) -quinteto inicial-, Law (4), Printezis (14), Papanikolaou (9), Sloukas (2) y Hines (2). BARÇA 64 (11+18+18+17): Huertas (4), Navarro (18), Lorbek (9), N''Dong (10) -quinteto inicial-, Mickeal (4), Sada (6), Wallace (3), Vázquez (8), Ingles (-), Perovic (2). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Robert Lottermoser (GER) y Tolga Sahin (ITA). Eliminaron por cinco faltas personales a Law (min.38). Incidencias: Segunda semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.