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sábado, 15 de marzo de 2014

El homenaje de Oleson a Navarro

El tirador de Alaska decide la victoria ante el Olympiacos (70-58) la noche que La Bomba bate el récord de partidos en Euroliga 


Papaloukas habla con Navarro mientras le entrega un trofeo por su récord - Euroleague. 
Pasa por ser un tipo discreto y un líder silencioso, intachable en el esfuerzo en defensa, vital como principal actor en el Rosalía y en el Baloncesto Fuenlabrada y también como reparto, reduciendo su número de tiros, pero no su importancia, en Baskonia y en el Barça. Brad Oleson (Anchorage, Alaska, 1983) es un superviviente, uno de los fichajes más completos en la etapa de Xavi Pascual. Oleson transmite confianza a sus compañeros y sale al rescate del equipo como si fuera el niño más hábil jugando al escondite. Ante un

domingo, 12 de mayo de 2013

Spanoulis remata otra proeza de Olympiacos

Nombrado MVP de la final, el base griego lidera a un equipo generoso que remonta 17 puntos en contra a un Madrid boquiabierto para ganar su segunda Euroliga consecutiva (100-88)

Spanoulis levanta la tercera Euroliga del Olympiacos, segunda consecutiva - Euroleague / Getty.

No hay nada imposible para un grupo tan generoso como Olympiacos, capaz hace un año de remontarle 19 puntos al CSKA en 12 minutos y el curso después de recuperar 17 ante el Madrid y llevar el partido a un marcador amplio, justo lo que, en teoría, convenía a los blancos. El grupo de Bartzokas supo reponerse a un inicio fulgurante de su rival (10-27 a los 9m 23s) y de Sergio Llull, Rudy Fernández y Begic en particular, y se llegó a poner a dos puntos (39-41 a 20m 28s) sin ningún tanto de su estrella, Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982), negado hasta entonces (0/5). El Olympiacos se sostenía sin su pilar gracias a un espíritu colectivo encomiable -el que transmitió al grupo Ivkovic y ha sabido mantener Bartkovas-, a una defensa mejorada, a los triples de Antic, Perperoglou y Law, y a la voluntad de Hines y Sloukas. Pero aguardaban la guinda, que no era otra que Spanoulis. V-Span se transformó en la segunda parte, donde se mereció su tercer MVP en una Final Four –con lo que iguala a Kukoc– por su maestría y contundencia: metió 22 puntos con tres triples consecutivos con los colocó a su equipo por primera vez por delante (48-45 a los 22m 10s). Rudy (21) y Sergio Rodríguez (17), los mejores del conjunto de Pablo Laso, pudieron salvar la situación hasta bien entrado el último cuarto, pero el partido se le hizo muy largo al Madrid, derrotado por 100-88, privado de un Carroll competitivo de un Reyes bien defendido y errático con los tiros libres (2/6) y sentenciado con otro triple de un Spanoulis brillante que logró su tercera Euroliga. Tantas como su equipo, que encadena dos consecutivos. Algo que no lograba ningún equipo desde el Maccabi Tel Aviv de Jasikevicius, campeón en 2004 y 2005.

“Estos partidos nos tienen que hacer crecer y aprender de estas situaciones. Somos un equipo joven, unos novatos en este tipo de finales”, reflexionó Rudy, eliminado a medio segundo del final por darle un pequeño zarpazo a Spanoulis, capitán de Olympiacos y el primero en levantar bien alto un trofeo sudado por su equipo. El mismo jugador que, viendo las caras de sus rivales desde el podio, se bajó y fue a saludarlos uno a uno. Un gesto generoso.

El reparto de puntos

El Madrid era un equipo deshecho que se había quedado boquiabierto ante los recursos de un rival inferior en su fondo de armario que le había ganado en un partido ofensivo en su vuelta a una final de la máxima competición continental 18 años después, cuando se llamaba Copa de Europa y ganó la octava. Hubiese levantado la novena si hubiera  mantenido la excelencia del primer cuarto, cuando anotó cinco triples en siete intentos y solo falló dos canastas de dos. A los cinco minutos todos los miembros del quinteto inicial del Madrid habían anotado. Y eso, mayor contribución entre más jugadores, es lo que echó en falta durante todo el partido, pues solo Rudy, Llull y Sergio Rodríguez superaron los ocho puntos, mientras que en el Olympiacos hasta seis jugadores alcanzaron o superaron los diez.

El primer triple tras seis intentos de los griegos –obra de Antic– cambió la dinámica del partido: el Olympiacos recuperó su garra habitual y el Madrid se encogió como Rudy y solo Sergio Rodríguez impidió que estuviese por delante en el marcador al descanso (37-41). La segunda parte sería un recital de Spanoulis y compañía, letales especialmente en el último período, cuando golpearon a un rival herido con 39 puntos, por más que Sergio Rodríguez tratase de igualar al Olympiacos en épica.

OLYMPIACOS 100 (10+27+24+39): Law (20), Spanoulis (22), Powel (2), Printezis (5), Papanikolau (5) —quinteto inicial—, Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11) y Katsivelis (0). MADRID 88 (27+14+20+27): Llull (14), Rudy Fernández (21), Carlos Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6) —quinteto inicial—, Draper (0), Reyes (4), S. Rodríguez (17), Carroll (5) y Slaughter (9). Árbitros: Cerebuch (ITA), Belosevic (SER) y Ryzhyk (UCR). Rudy y Slaughter, eliminados en el minuto 39. 15.169 personas en el 02 de Londres. El CSKA gana 74-73 al Barça por el tercer puesto.

viernes, 10 de mayo de 2013

El fuego de Spanoulis

El MVP de la Euroliga, a pesar de su porcentaje en triples (0/6), dirige hacia la final de la Euroliga a un Olympiacos grandioso que derrite a un CSKA menor (52-69)

Spanoulis, en una acción del partido - Euroleague/ Getty.

“Es algo que pasa sólo una vez cada cien años. Que un equipo con un presupuesto de 10,8 millones consiga el título era impensable”, decía Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 2012) recordando la gesta del curso pasado de Olympiacos, que se coronó campeón de la Euroliga tras empequeñecer al Barça en semifinales y en la final a un CSKA de Moscú que ganaba por 19 puntos a falta de 12 minutos en Estambul. De la mano de Spanoulis y con un tiro agónico de Printezis se vivió una de las grandes remontadas de la historia del deporte.
Casi un año después ambos equipos se volvieron a ver las caras en el O2 de Londres, esta vez en semifinales, con el mismo ganador que todavía a reducido más su presupuesto. De nuevo con Spanoulis –a pesar de su 0/6 en triples– como pieza clave de Olympiacos, pero esta vez en un encuentro sin un epílogo trágico, pues los griegos, dirigidos por su estrella, nombrado MVP de la Euroliga el jueves, fueron infinitamente superiores a un CSKA horroroso y desnortado por el pésimo partido de dos de sus figuras, Teodosic (5 puntos y 1/9) y Krstic (2 puntos, 1/5). Vencedores por 52-69, los griegos esperan a Barça o Madrid en su segunda final consecutiva de Euroliga.

El CSKA apenas se pareció a sí mismo, a ese equipo con un fondo de armario interminable que dispone de más recursos económicos que nadie en Europa. Lo fue en su puesta en escena con un Weems inalcanzable y un Khryapa fino (8-4 a los 2m 22s), el guión que habían imaginado los expertos, que volvían a dar como favoritos a los rusos. Quizás olvidaron el duende de Spanoulis, capaz de recomponer a un equipo ejemplar que no buscó excusas en que tanto Powell como Papanikolaou –otro héroe de la final de Estambul– se cargasen con dos personales rápidas. En el diccionario de Olympiacos están subrayadas en marcador palabras como trabajo, generosidad y entrega. Valores que encarna Spanoulis, que adelantó a su equipo por primera vez (15-16 a los 7m 1s). Ahí, a base de hacer las cosas bien, el conjunto griego rompió a su rival, al que minó la moral poco a poco. El grupo de Messina empezó fallando cuatro tiros libres en el primer cuarto y afinado con los triples (4/7). En cuanto perdió el acierto desde más allá de 6'75 –encadenó diez fallos consecutivos– el CSKA se convirtió en un pelele para un Olympiacos en el que sobresalían todos: el tesón de Sloukas, la pericia de Hines y la muñeca de Antic (28-40 al descanso).

El partido decayó en ritmo y el Olympiacos se perdió el lujo de dudar y en el tercer período perdió cinco pelotas, una menos que en toda la primera parte. Pero su rival seguía atontado y sin sangre y Teodosic ya cometía un error de peso el base serbio, que anotó por primera vez en la línea de personal a 8 minutos del final. Su equipo había metido todos sus puntos (ocho) en el tercer cuarto desde dicha distancia y se había acercado (36-47 a los 26m 20s). Pura anécdota, pues ahí estaban Hines y Antic para remediar el mini entuerto. Vorontsevich anotó la primera canasta en juego del CSKA en más de 13 minutos, un dato que resumió el fuego de Spanoulis y compañía ante un CSKA muy menor.      


CSKA MOSCU 52 (17+11+8+16): Jackson (7), Teodosic (5), Weems (13), Khryapa (11) y Kaun (7) –quinteto inicial–; Papaloukas (-), Micov (3), Vorontsevich (2), Erceg (2) y Krstic (2). OLYMPIACOS 69 (24+16+13+16): Law (6), Spanoulis (8), Papanikolau (5), Printezis (6) y Powell (-) -cinco inicial-- Katsivelis (-), Sloukas (5), Perperoglou (8), Hines (13), Antic (13) y Shermadini (5). Árbitros: Guerrino Cerebuch (ITA), Borys Ryzhyk (UCR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados. O2 Arena. 9.218 espectadores.

jueves, 7 de marzo de 2013

La cordura de Mickeal y Lorbek

El Barça se lleva un partido loco ante un Olympiacos sin respuesta tras la réplica de la pareja azulgrana y el bajón de Spanoulis (77-90)

Tomic protege el balón ante Printezis - Euroleague.

Se giró dando por supuesto que el árbitro iba a sancionar a Hines, que acababa de apartarle de mala manera. Pero a Tomic se le quedó cara de susto cuando Lamonica señaló que la había cometido él. Jasikevicius se encendió y se ganó una técnica. Hines falló los dos tiros libres de la personal del pívot croata y tampoco Spanoulis acertó con los otros dos. Resultó un momento esperpéntico para un partido loco que había cambiado en el tercer cuarto, 36-48 en el primer minuto y el 62-60 del último del período, cuando Spanoulis anotó su 20º punto. El genial base griego, que había sumado diez en ese tramo, sólo pudo aportar tres más y su Olympiacos se quedó sin respuesta ante la tremenda réplica de Mickeal y Lorbek, que acabaron con 20 y 21 puntos, respectivamente. La pareja azulgrana llevó en volandas al Barça hacia su octava victoria consecutiva en el pabellón de la Paz y la Amistad en la Euroliga, competición en la que muestra su mejor versión y en la que cada vez se acerca a cuartos de final.

Mickeal encendió la mecha de una victoria luminosa con diez puntos sin fallo en un primer cuarto en el que sólo dejó de producir cuando cometió la segunda personal y Xavi Pascual quiso reservarle en el banquillo. Por entonces Printezis, el héroe local que se vistió de héroe para dar la pasada Euroliga al Olympiacos tras una remontada fantástica ante el CSKA, se ponía las botas y Antic firmaba la máxima diferencia para los griegos (24-19). No tardó en responder el Barça ajustándose en defensa y creciendo de la mano de Lorbek y Tomic y con el criterio de Huertas y la garra Jasikevicius. Con tres triples y el arrebato de  Navarro los visitantes se fueron al descanso con un marcador holgado (36-46).

Lamonica se puso tiquismiquis con los contactos –reales o no– de los azulgrana y Spanoulis guió al Olympiacos como es habitual y Powell acumulaba acciones de dos más uno. Protestó lo suyo el Barça tras una canasta ilegal de Hines y los locales remontaron, pero fallaron los famosos cuatro tiros libres y en cuanto se apagó Spanoulis dejaron de confiar en sí mismos y se vieron volcados ante un Barça que les machacó a tapones y en el que Lorbek y Mickeal, uno siempre tan serio y el otro siempre tan desafiante independientemente del marcador, acabaron por poner cordura a un partido loco.

OLYMPIACOS 77 (20+16+26+15): Spanoulis (23), Law (6), Papanikolau, Printezis (16), Powell (15) -quinteto inicial-, Hines (4), Perperoglou (2), Sloukas (2), Perkins (2) y Antic (7). BARÇA 90 (17+29+17+27): Sada (2), Navarro (10), Mickeal (20), Lorbek (21), Tomic (10) -quinteto inicial-, Huertas (5), Jasikeivicius (6), Ingles (2), Rabaseda, Wallace (6), Jawai (8) y Todorovic. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Jakub Zamojski (POL) y Gianluca Mattioli (ITA).

viernes, 11 de enero de 2013

Los bases responden

Sada, Huertas y Jasikevicius sostienen a un Barça que bate por 76-68 a Olympiacos y se inquieta por otro contratiempo de Navarro

Sada penetra a canasta - FCB. 
“Cuando estás entre la espada y la pared, lo que tienes que hacer es salir bailando” es una de las frases con las que nos obsequió Magic Johnson. Reponerse de los golpes con alegría es lo que hizo el Barça ante el Olympiacos, el equipo que le frustró en la Final Four de Estambul y que se coronó como campeón de la última Euroliga. Los azulgrana ganaron esta vez en el Palau gracias a un generoso trabajo de sus bases, que contabilizaron 30 puntos, diez cada uno. Sada, Jasikevicius y Huertas siempre dieron con las respuestas adecuadas en el momento más peliagudo. Sada respondió al eléctrico inicio de Spanoulis, Jasikevicius tranquilizó a su equipo después de que Navarro notase un pinchazo en los isquiotibiales de la pierna derecha –este sábado le harán pruebas para determinar el alcance del percance– y Huertas reaccionó cuando los visitantes se acercaron a un suspiro (56-52 a los 27m 02s). La tripleta de directores de juego y el concurso de Tomic, inconmensurable con 15 puntos y 12 rebotes, resolvieron la difícil papeleta por más que Antic se cansase a enchufar triples en el último cuarto. Los cuatro fueron los grandes artífices de un triunfo fundamental por 76-68 en el Top 16 tras el tropiezo en Rusia.

No es habitual que en este Barça que tire tan pocos triples (1/9) ni que sus bases cuajen un partido tan completo como ante el Olympiacos, pues los tres estuvieron ágiles en el discurso y corajudos para dar el golpe preciso. En las últimas semanas se está viendo a un Sada brillante y a excepción de la visita al Khimki ha sabido contener a tipos tan arrolladores como Llull, McCalebb e hizo cuanto pudo ante Spanoulis. También crece Jasikevicius, que celebra que Xavi Pascual tenga “mucha más confianza” en él y sentirse más a gusto en la pista. El lituano es un agitador total como Mickeal, que marcó la pauta al principio junto a Sada. Printezis y Shermadini espabilaron a unos visitantes igual de desconcertados por el criterio arbitral, que regalaba técnicas como los Reyes Magos lanzan caramelos en la cabalgata. En ese ambiente de locura a Tomic se le castigó con una técnico por dejar caer la pelota sobre su espalda después de que le pitasen una personal.

La mirada de Pascual

El pívot croata no daba crédito y seguía a lo suyo, aunque no estuviese puntería. La empezó a tener en el tercer cuarto, cuando estuvo bien secundado por Jasikevicius, vital después de que Navarro se fuese al banquillo después de notar un pinchazo. Su entrenador se quedó mirándole, temiéndose lo peor. En unas horas se sabrá si el nuevo contratiempo de La Bomba es grave, pero Pascual confirmó que será baja el domingo ante Estudiantes.

El Barça supo resistir al Olympiacos y a sus triples (7/18) y su tripleta de bases –Huertas estuvo muy fino y afinado después de unos partidos perdido– aseguró una victoria vital que con 74-68 a poco menos de dos minutos Antic no se lo hubiese pensado tanto antes de lanzar o lanzase después un triple con demasiado ímpetu. Le quedó largo.

BARÇA 76 (18+23+19+16): Sada (10), Navarro (5), Mickeal (12), Lorbek (6) y Tomic (15) –quinteo inicial-; Jasikevicius (10), Jawai (2), Wallace (6), Huertas (10), Rabaseda (0), Todorovic (0), Ingles (0). OLYMPIACOS 68 (13+19+20+16): Mantzaris (3), Spanoulis (9), Papanikolaou (5), Printezis (14) y Powell (4) –quinteto inicial-; Gecevicius (0), Law (8), Perperoglou (4), Hines (6), Antic (9), Shermadini (6), Sloukas (0). Árbitros:Belosevic, Taurino y Nuran.

domingo, 13 de mayo de 2012

Printezis culmina una obra maestra de fe para coronar al Olympiacos como campeón de la Euroliga por segunda vez tras vencer a un CSKA incrédulo (61-62)

La plantilla del Olympiacos celebra su segunda Euroliga - Euroleague.


Blanco de prensa y aficionados y despreciado por Aíto y Chus Mateo, Giorgios Printezis (Atenas, 1985) se fue de Unicaja tras acordar su salida después que quedarse sin ficha. El pívot griego no cumplió con las expectativas por las que fue fichado poco antes de que Ndong se fuese al Barça. “[En Málaga] intenté dar el máximo cada día, pero, fue por lo que fuese, no pude mostrar su potencial”, se confesaba en una entrevista previa a la Final Four preguntaba por Jordi Prat de El 9 esportiu. Poco se imaginaba entonces Printezis que días después de esa conversación sería el héroe de un epílogo memorable e imborrable para la historia de la Euroliga y para el baloncesto en general. Quedaban 9'7 segundos y Siskauskas se plantó en la línea de tiros libres. Falló ambos y el propio Printezis se hizo con el rebote. Su compañero Spanoulis, escogido MVP de la Final Four, se la cedió para que se jugase el último tiro y él, valiente, tiró a una mano y la metió en el último suspiro. El protagonista se volvió loco como cualquiera que estuviese viendo la final, ya fuese de un equipo o del otro, o simplemente un seguidor de este deporte. La canasta de Printezis resultó la culminación de una  obra maestra de la fe, un premio a la tenacidad de un Olympiacos que llegó a Estambul como el equipo tapado y que doblegó a los dos planteles que mejores números atesoraban, al Barça en semifinales, y al CSKA de Moscú, en la final. Printezis coronó al conjunto de Ivkovic como campeón de la Euroliga por segunda vez en la historia después de remontar 19 puntos de desventaja en los últimos 12 minutos y vencer por 61-62 tras un parcial de... 8-28. 

El único triple de Shved había servido en bandeja el título a un CSKA (53-34) que se había escapado sin remedio en el segundo cuarto (el primero fue indigno con un parcial de 10-7) con la eclosión de Teodosic. El base serbio se había marcado tres triples seguidos y  Kirilenko, Lavrinovic y Krstic dominaban a placer bajo los aros. Tan mal lo estaba pasando el Olympiacos que sólo tres jugadores le había proporcionado puntos (Antic, Spanoulis y Papanikolaou, el mejor con 18 puntos y 3/3 en triples) y se tropezaba una y otra vez con los tiros libres. Sloukas falló el primero que lanzó y metió el segundo para convertirse en el cuarto jugador del conjunto de Ivkovic en anotar. Le siguió Printezis con la primera contra de su equipo y Mantzaris con un triple. Y Sloukas con un triple. Y, de nuevo Printezis. De ahí hasta un parcial de 0-14 que acercó al Olympiacos (53-48 a 7m 59s).

Papanikolaou, estelar 

El CSKA se quedó sin aliento, paralizado e incrédulo ante cuando estaba pasando y a pesar de contar con la plantilla más lujosa de Europa con diferencia se sintió sin recursos. Lamonica fue riguroso en un par de acciones de Teodosic y el conjunto ruso sólo fue capaz de anotar dos canastas más en juego, mientras su rival le seguía comiendo terreno sin pausa de la mano del hambriento Printezis. Ahí estaba para coger un rebote ofensivo, anotar y forzar el adicional. Como ahí estaba Papanikolaou para meter un triple y convertir un fallo de Spanoulis desde más allá de 6'75 en un rebote y una visita a la línea de tiros libres: 60-56 a 1m 36s. Papanikolaou es la futura estrella de un Olympiacos remozado este curso por las circunstancias y que ha tenido que reducir a la mitad su presupuesto (de 20 a 10 millones de euros), vender a dos estrellas como Papaloukas y Borousis, y apostar por dar carrete a jóvenes. 


El Barça, tercero

Con 27 años Printezis es uno de los veteranos y él fue quien puso el 60-58 con un reverso, quien cogió otro rebote tras un tiro errado por Teodosic y quien no pudo lanzar ante Khryapa. El propio Teodosic fue a la línea de tiros libres para meter el primero y fallar el segundo (61-58 a 19'6 s). A 10'1 Papanikolaou no falló desde los 4'60 y Spanoulis cometió falta sobre Siskaukas, al que le pudo la presión y erró los dos tiros. ¿El resto? La culminación de una obra maestra de fe a cargo de Printezis para engrandecer al baloncesto y castigar a un CSKA que lo vio todo demasiado fácil y todavía no se cree el desenlace final. El Olympiacos es campeón por segunda vez en su historia. La primera fue en Roma ante un Barça que en Estambul acabó el tercero tras imponerse por 69-74 al Panathinaikos, el que equipo que le había privado de su Final Four el año pasado. El mejor fue Huertas con 21 puntos y que ya llevaba once en el primer cuarto después de haber metido tres triples sin fallo. 

CSKA DE MOSCÚ 61 (10+24+19+8): Teodosic (15), Siskauskas (8), Kirilenko (12), Khryapa (3), Krstic (11) -quinteto inicial-, Kaun (2), Shved (3), Gordon (2), Voronov (-), Vorontsevich (-) y Lavrinovic (5). OLYMPIACOS 62 (7+13+20+22): Spanoulis (15), Mantzaris (3), Keselj (3), Dorsey (-) y Antic (7) -quinteto inicial-, Papanikolaou (18), Hines (-), Prinzetis (12), Sloukas (4), Law (-) y Papadopoulos (-). Árbitros: Luigi Lamonia (ITA), José Antonio Martín Bertran (ESP) y Tolga Sahin (TUR). Eliminaron por cinco faltas personales a Khryapa (min.36). Incidencias: Final de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.