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domingo, 12 de mayo de 2013

Spanoulis remata otra proeza de Olympiacos

Nombrado MVP de la final, el base griego lidera a un equipo generoso que remonta 17 puntos en contra a un Madrid boquiabierto para ganar su segunda Euroliga consecutiva (100-88)

Spanoulis levanta la tercera Euroliga del Olympiacos, segunda consecutiva - Euroleague / Getty.

No hay nada imposible para un grupo tan generoso como Olympiacos, capaz hace un año de remontarle 19 puntos al CSKA en 12 minutos y el curso después de recuperar 17 ante el Madrid y llevar el partido a un marcador amplio, justo lo que, en teoría, convenía a los blancos. El grupo de Bartzokas supo reponerse a un inicio fulgurante de su rival (10-27 a los 9m 23s) y de Sergio Llull, Rudy Fernández y Begic en particular, y se llegó a poner a dos puntos (39-41 a 20m 28s) sin ningún tanto de su estrella, Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982), negado hasta entonces (0/5). El Olympiacos se sostenía sin su pilar gracias a un espíritu colectivo encomiable -el que transmitió al grupo Ivkovic y ha sabido mantener Bartkovas-, a una defensa mejorada, a los triples de Antic, Perperoglou y Law, y a la voluntad de Hines y Sloukas. Pero aguardaban la guinda, que no era otra que Spanoulis. V-Span se transformó en la segunda parte, donde se mereció su tercer MVP en una Final Four –con lo que iguala a Kukoc– por su maestría y contundencia: metió 22 puntos con tres triples consecutivos con los colocó a su equipo por primera vez por delante (48-45 a los 22m 10s). Rudy (21) y Sergio Rodríguez (17), los mejores del conjunto de Pablo Laso, pudieron salvar la situación hasta bien entrado el último cuarto, pero el partido se le hizo muy largo al Madrid, derrotado por 100-88, privado de un Carroll competitivo de un Reyes bien defendido y errático con los tiros libres (2/6) y sentenciado con otro triple de un Spanoulis brillante que logró su tercera Euroliga. Tantas como su equipo, que encadena dos consecutivos. Algo que no lograba ningún equipo desde el Maccabi Tel Aviv de Jasikevicius, campeón en 2004 y 2005.

“Estos partidos nos tienen que hacer crecer y aprender de estas situaciones. Somos un equipo joven, unos novatos en este tipo de finales”, reflexionó Rudy, eliminado a medio segundo del final por darle un pequeño zarpazo a Spanoulis, capitán de Olympiacos y el primero en levantar bien alto un trofeo sudado por su equipo. El mismo jugador que, viendo las caras de sus rivales desde el podio, se bajó y fue a saludarlos uno a uno. Un gesto generoso.

El reparto de puntos

El Madrid era un equipo deshecho que se había quedado boquiabierto ante los recursos de un rival inferior en su fondo de armario que le había ganado en un partido ofensivo en su vuelta a una final de la máxima competición continental 18 años después, cuando se llamaba Copa de Europa y ganó la octava. Hubiese levantado la novena si hubiera  mantenido la excelencia del primer cuarto, cuando anotó cinco triples en siete intentos y solo falló dos canastas de dos. A los cinco minutos todos los miembros del quinteto inicial del Madrid habían anotado. Y eso, mayor contribución entre más jugadores, es lo que echó en falta durante todo el partido, pues solo Rudy, Llull y Sergio Rodríguez superaron los ocho puntos, mientras que en el Olympiacos hasta seis jugadores alcanzaron o superaron los diez.

El primer triple tras seis intentos de los griegos –obra de Antic– cambió la dinámica del partido: el Olympiacos recuperó su garra habitual y el Madrid se encogió como Rudy y solo Sergio Rodríguez impidió que estuviese por delante en el marcador al descanso (37-41). La segunda parte sería un recital de Spanoulis y compañía, letales especialmente en el último período, cuando golpearon a un rival herido con 39 puntos, por más que Sergio Rodríguez tratase de igualar al Olympiacos en épica.

OLYMPIACOS 100 (10+27+24+39): Law (20), Spanoulis (22), Powel (2), Printezis (5), Papanikolau (5) —quinteto inicial—, Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11) y Katsivelis (0). MADRID 88 (27+14+20+27): Llull (14), Rudy Fernández (21), Carlos Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6) —quinteto inicial—, Draper (0), Reyes (4), S. Rodríguez (17), Carroll (5) y Slaughter (9). Árbitros: Cerebuch (ITA), Belosevic (SER) y Ryzhyk (UCR). Rudy y Slaughter, eliminados en el minuto 39. 15.169 personas en el 02 de Londres. El CSKA gana 74-73 al Barça por el tercer puesto.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Llull impone su ley en el derbi

El base del Madrid ahoga a un Estudiantes melancólico tras el descanso por el bajón de English y Germán Gabriel (74-87)

Llull celebra un triple durante el partido - realmadrid.com.

En el Palacio de los Deportes se vivió un anuncio en directo de dos cuartos de duración y sin tomas falsas. El vídeo, bien editado o incluso sin editar, podría servir para que el baloncesto gane más adeptos a la causa un domingo a última hora por la tarde o en cualquier momento. Resultó una primera parte jugada a cuerpo abierto y sin matices, con dos equipos descarados como el Madrid y el Estudiantes, que por algo son los dos que más anotan de la Liga ACB. Llull empezó a iluminar el 158º derbi con dos triples en dos minutos. Todo pasaba muy rápido en un partido delicioso. English y Germán Gabriel estaban inspirados para perpetrar un parcial de 18-5 (18-10 a los 6m 45s) y Laso encontraba soluciones en su banquillo, cambiando a Mirotic y Hettsheimeir –extra desenfocado esta vez– por Begic y Reyes. El Estudiantes bajó enteros mientras descansaban English y Germán Gabriel y reaccionó de nuevo con ellos en pista. Gabriel se marcó tres triples desde el mismo sitio y puso en jaque a un Madrid que llegó a los vestuarios 52-58 por delante y que anotando mucho menos y defendiendo mejor en la segunda parte supo sentenciar bajo el mando de Llull (15 puntos, 5/8 en triples) y las pinceladas de Rudy (17). El alero mallorquín, duda por sus dolores en la espalda, puso la guinda a un partido en el que el Estudiantes acusó el bajón de su pareja de moda, English y Germán Gabriel, tras el paso de los vestuarios, pues contabilizaron sólo seis puntos de los 40 que sumaron en total. 

Vidorreta no pudo sacar el mismo provecho de su banquillo, que aportó 19 puntos por los 40 de un Madrid con más fondo de armario y que contabiliza once victorias en once partidos en la Liga ACB y dispone de una renta de tres partidos con respecto a sus perseguidores: por este orden, Caja Laboral, Valencia Basket, Gran Canaria y Bilbao Basket. El Barça está a cuatro de un conjunto blanco que se plantea el baloncesto como un juego eléctrico sin tregua y que este curso ha alcanzado dos veces la cifra de 100 tantos en el torneo. Excedente de la plantilla más completa del torneo y con la mejor línea exterior de Europa, por más que Carroll tenga menos focos. Esta vez el tirador canadiense trabajó a destajo para igualar su número de puntos con los rebotes (seis). Es un trueno como Llull, que dirigía a su son al Madrid, bien dirigido también por Sergio Rodríguez, mientras que en el Estudiantes Granger no era el habitual y tuvo que descansar pronto por acumular personales. El base de Montevideo estuvo impreciso y apenas dejó destellos, el mejor un dribling ante el propio Carroll.

La jugada de Granger puso el 66-74 a 6m 14s, pero el Estudiantes, a pesar del gran partido de Kirksay (seis puntos, nueve rebotes y cinco asistencias), no llegó a rebajar más la distancia, que había llegado a ser de 14 (56-70 a los 25m 45s) tras el penúltimo triple de Llull. Gabriel y English aportaron dos canastas más y Rudy explotó en el tramo final. Un fogonazo como el de Mirotic, que antes había respondido al mensaje de la Demencia, que le cantó “¡Ibaka! ¡Ibaka!” para recordarle la identidad de quien le ha impedido llegar a competir con la selección española. Pero el protagonista fue Llull, que impuso su ley en el derbi.

ASEFA ESTUDIANTES 74 (21+31+12+10): Granger (9), English (16), Kirksay (6), Gabriel (24) y Barnes (0) –quinteto inicial–, Fernández (2), Kuric (5), Fisher (0), Clark (5) y Nogueira (7). REAL MADRID 87 (23+35+14+15): Llull (15), Rudy (17), Suárez (1), Mirotic (14) y Hettsheimeir (0) –quinteto inicial–, Reyes (8), Slaughter (4), Sergio Rodríguez (9), Pocius (0), Draper (4), Carroll (6) y Begic (9).  

jueves, 24 de mayo de 2012

Lampe y San Emeterio retuercen al Madrid (71-81)


San Emeterio asiste a un compañero ante Suárez - ACB Photo / Víctor de la Rubia. 

Un jugador que no sabe sufrir, que no se crece ante la crítica y los malos momentos es un jugador que no entiende de qué va su oficio, que desconoce cómo competir y que está expuesto a que se dude de él en cualquier momento. De sufrimiento sabe mucho Lampe, que tuvo que esperar a la Copa del Rey de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona para estrenarse con el Caja Laboral. El club y Dusko Ivanovic confiaban en él y el pívot polaco se lo ha agradecido siendo, en el tramo final de la Liga ACB, el más entonado de un equipo en el que también San Emeterio sube como la espuma. Entre ambos, entre Lampe (21 puntos y 11 rebotes) y San Emeterio (13 tantos) retorcieron a un Madrid que se quedó sin voz en los últimos seis minutos, en los que pareció admirar la eternidad de Prigioni, que generó ocho puntos –tres asistencias y dos tiros libres– del parcial final de 4-16. Vencedores por 71-81, los visitantes se adelantan en la serie de semifinales, que continuará el sábado (Teledeporte, 20:45 horas), y pasan a tener el factor cancha a favor.  

Lampe confesó que tenía ganas de jugar contra el Madrid, el club que le fichó cuando rondaba la mayoría de edad para su filial. Preguntado por Izaskun Ruiz, resolvió que la clave del partido había sido dominar el rebote –37 por 33– y “parar su contraataque”. Y con ello mermó, por ejemplo, la actuación de Llull, tan desacertado con los triples (1/4) como el resto de un Madrid (2/16, 12%) que echó en falta a Carroll (1/5 desde más allá de 6'75 y 3/9 en total). Un conjunto que se quedó en 27 sólo puntos puntos en la segunda parte, nada que ver con la primera, en la que disfrutó sobre todo con sus interiores, que se vaciaron, empezando por Velickovic, muy a gusto en la zona, en línea ascendente en una temporada en la que estuvo un tiempo lesionado y fue reemplazado por Ibaka. Velickovic fue el máximo anotador de su equipo con 12 puntos, cuatro de ellos tras rebote ofensivo. Una solución de la que también sacó mucho partido su compañero Begic. A ambos les une haberlo pasado mal con Messina y haberse visto fuera del club. 

Nemanja Bjelica

Al principio y al final surgió Nemanja Bjelica, el más acertado de un primer cuarto igualado (21-22) y uno de los puntuales del último (parcial de 12-21). Llull tuvo pronto problemas con las faltas, Lampe siempre funcionó y Sergio Rodríguez sabía encontrar sus momentos, mientras Carroll apenas tenía algún chispazo y tenía que dedicarse a defender a... Prigioni. Inaudito. Se escaparía el Madrid (39-33 a los 16m 55s) tras una acción con la que enloqueció a Velickovic. San Emeterio y Oleson ajustaron las cosas al descanso (41-39).     

¿Y Teletovic? Los tiradores como tal, como él, tienen un amor propio grandioso o una memoria minúscula, como demostró el ala-pívot bosnio, que anotó su primer triple tras cuatro pruebas fallidas (acabó con 1/7) y escogió un momento idóneo, para ayudar al omnipresente Lampe y a un San Emeterio que se encuentra en el mejor momento de un curso difícil tanto como para él como para el equipo. En un momento, en dos minutos y medio, Teletovic se marcó siete puntos (el triple mencionado, una acción tras rebote ofensivo y un alley-oop) y con la ayuda de Oleson los visitantes se distanciaron 53-58 (a los 27m 18s). 

El público pitaba a su equipo, despistado en defensa y muy fallón en ataque, desaprovechando varias segundas opciones. La reacción del Madrid, de la mano de la voluntad de Singler y Reyes y la pericia de Sergio Rodíguez (67-65 a 5m 40s), resultó anecdótica. A partir de entonces se le volvieron a fundir los plomos y se quedaron sin respuesta ante el monólogo de Prigioni y los puntos de Nemanja Bjelica, Lampe y San Emeterio.

sábado, 18 de febrero de 2012

La tripleta Llull-Mirotic-Suárez doblega a un Banca Cívica modélico y hace finalista de Copa al Madrid (92-84)

Triguero, Suárez, Mirotic y Urtasun observan la trayectoria del balón - ACB Photo.

Por TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi de Barcelona

Tiene el Madrid un fondo de armario mucho más amplio del que había mostrado en cuartos de final ante el Fuenlabrada, ante el que le bastó que se lucieran Reyes y Velickovic. Unas posibilidades de piezas que sí se reflejaron en su triunfos en semifinales, una victoria más coral y repartida entre jugadores que hicieron de todo y para todos. Los mayores focos recayeron en la tripleta formada por Llull, Mirotic y Suárez sin olvidar el trabajo impagable bajo el aro de Begic, mientras que los mencionados Reyes y Velickovic fueron reservados por Laso y apenas participaron en el triunfo ante un Banca Cívica modélico, capaz de remontar una desventaja de 16 puntos en el segundo cuarto y que trató de reponerse en el último después de estar 15 por debajo. Pero el Madrid resistió y jugará la final de Copa esperada tras el sorteo ante el Barça. Será el duelo por el trono del torneo, pues ambos equipos son los que tienen más trofeos (22).

Un Llull enchufado es una explosión de baloncesto, lo más parecido a un globo a punto de explotar. El ex jugador del Manresa dirigió el cotarro en una puesta en escena tan acelerada como acertada de un Madrid muy efectivo desde los 6'75, pues metió seis de los siete primeros que lanzó (7/10 en la primera parte, 14/25 al final). La baza del partido era doblar a los exteriores y no tardó en leerlo el Banca Cívica, que se rehízo tras otro triple de Llull en el primer minuto del segundo cuarto (30-14). Hasta entonces todo transcurría a sabor de boca para el Madrid, feliz por la puntería de Carroll y Singler y con Mirotic luciéndose todo lo que había podido ante el Fuenlabrada.

La misma receta

Con la misma receta, con cinco triples -dos de English- y una canasta de Paul Davis, mermado por haber pasado la noche con calambre y, según su entrenador, “dopado como a un elefante”, firmó la remontada el Banca Cívica (40-41 a los 17m 13s) tras un parcial de 10-27. Faltaba otro triple más, de Tepic, para el conjunto sevillano antes de llegar al descanso (46-44).

El Madrid volvió de los vestuarios dispuesto a resolver su acceso a la final cuanto antes y aparecía que lo iba a conseguir de la mano de Mirotic y Suárez, en estado de gracia y que se repartieron cuatro triples en el tercer cuarto para volver a distanciar a su equipo, esta vez por 15 puntos (74-49 a los 27m 38s). Pero ni por esas desfalleció un Banca Cívico mayúsculo mentalmente, fantástico. Resurgió English, al que sólo paró la mala suerte: al canadiense se le salió el hueso del dedo corazón de la mano izquierda y pudieron colocárselo. Terminado el partido tenía la mano llena de hielos y por la otra estaba hablando por el móvil.

No le faltó comunicación al conjunto sevillano. Jasen reemplazó a English y se apuntaron al reto Urtasun, Satoransky y sobre todo Triguero, que puso el 79-72 a 5m 1s. Le quedaba tiempo al Banca Cívica, pero el Madrid, resguardado por su tripleta, no le dejó ninguna opción de conseguirlo pese a la visión de Calloway (9 asistencias) y pese a haber sido tan valiente y poderoso. ¿Cómo se construye un equipo así? “Haciendo que la gente se respete un poco más, que se identifique con el proyecto”, contestó a este periodista Plaza.

MADRID 92 (27+19+30+16): Llull (17), Singler (10), Suárez (13), Mirotic (21) y Begic (9), -quinteto inicial-, Tomic (4), Carroll (9), Sergio Rodríguez (5), Reyes, Velickovic (2) y Pocius (2). BANCA CÍVICA 84 (14+30+16+24): Calloway (11), Urtasun (5), Tepic (8), Rubio (7), Davis (4), -quinteto inicial-, Triguero (12), Satoransky (5), Jasen (8), Bogdanovic (13), English (11), Izquierdo y Sastre.