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jueves, 6 de febrero de 2014

La maldición se apellida Rudez

El ala-pívot croata dicta la remontada del CAI Zaragoza, que vuelve a frustrar al anfitrión, Unicaja (74-79) 

Rudez trata de asistir a un compañero ante Dragic y Caner-Medley - ACB Photo. 
La imagen de Roll retorciéndose de dolor en el banquillo porque se le había desencajado un dedo de la mano izquierda contrastaba con la alegría de su afición por la noticia que estaba a punto de concretarse en la pista. Una parte del Martín Carpera estaba desengañada con su Unicaja. La otra celebraba la réplica del equipo del jugador herido, el CAI Zaragoza, vencedor por 74-79. Damjan Rudez (Zagreb, Croacia, 1986) resultó un puñal (4/4 en triples, 16 puntos) para el anfitrión, eliminado a la primera oportunidad en su Copa

domingo, 30 de diciembre de 2012

Navarro es inhumano

La Bomba allana el camino hacia la Copa a un Barça coral muy enchufado con los triples que le quita al Madrid su condición de invicto (96-89)


Navarro, autor de 33 puntos, celebra una canasta - ACB Photo. 

No parecía que su equipo afrontase el clásico más dramático de los últimos tiempos. En el rostro de Juan Carlos Navarro podía interpretarse el partido ante un Madrid en busca de igualar el mejor inicio en la era ACB como un simple entrenamiento con gente. Quizás por eso, porque se sentía tan cómodo, La Bomba participó en la rueda de calentamiento con los pantalones puestos y sólo se los quitó justo antes de un inicio de un encuentro en el que estuvo incontenible, inalcanzable para todos. Navarro fue capaz de lograr casi todo aquello que se propuso para sacar lo mejor de sí mismo y contagiar a todo su equipo, empequeñecido por los números y el juego en la Liga ACB hasta ahora y que ve con más optimismo su camino hacia la Copa del Rey. Navarro fue inhumano (7/8 en tiros de dos, 5/5 en triples, seis rebotes y tres asistencias, 44 de valoración) para un Madrid que se quedó a cuadros ante el jugador que más daño le ha hecho en los últimos años y que alcanzó los 36 puntos (tres más que su récord contra los blancos) con un partido eterno. Al son de Navarro -“a veces pasa. Me he encontrado bastante bien físicamente, también de los pies, y algunos tiros que creía que no iban a entrar han entrado”- fue el Barça, fabuloso al ritmo de su capitán, de Mickeal, renacido en la segunda parte tras tener problemas de faltas en la primera, grandioso por el coraje de Tomic y Sada, la puntería de Wallace, el nervio de Jasikevicius o el oportunismo de Lorbek y Jawai... Sólo Huertas estuvo desconectado en un conjunto azulgrana que se quitó complejos y estuvo muy enchufado con los triples (12/21) ante un rival que contaba sus partidos por victorias y que pagó sus pecados con los tiros libres (14/20), el poco acierto con los triples (37%) y el bajón tras el descanso de Rudy ante un Barça directo y liberado que le impidió igualar su mejor inicio en ACB (15-0 con Lolo Sainz, exacta marca que la del Baskonia).

Cuestionado por un inicio irregular y especialmente tras la derrota ante el Obradoiro de hace 11 días, cuando el equipo anotó 54 puntos, su peor registro en casa desde 1983, Xavi Pascual sacó pecho. Apenas semana y media después su equipo rozó los 100 puntos ante un Madrid que se siente como pez en el agua ante marcadores generosos y que se vio sorprendido por las defensas planteadas por el técnico azulgrana, especialmente en el primer cuarto: 2-3, 1-2-2, mixta, individual... Pero como el propio Pascual ya había advertido minutos antes ante las cámaras de TV3 se trataba de tener “feeling” en ataque y sacar provecho de los tiros abiertos. Y eso, teniendo en nómina a Navarro, es mucho más fácil. La Bomba estaba tan desatado que en el minuto siete acumulaba diez puntos con dos canastas más tiro adicional y sólo Rudy, con tres triples, impidió que el Barça se escapase en el marcador en un primer cuarto más equilibrado (23-20) de lo que decía el juego, cosa de los azulgrana, que marcaban el ritmo y rebañaban los rebotes.

Una primera parte sensacional

Reyes apareció en escena y el Madrid empató el partido con un jugadón de Carroll y se puso por delante por primera vez con un triple de Draper. Slaughter, el propio Reyes y Sergio Rodríguez impulsaron a los visitantes con su mejor ventaja, cuatro puntos, ante unos locales que no se destemplaron y estaban tan conectados que Tomic era capaz de coger un rebote encerrado por dos rivales y Lorbek, pese a estar defendido al límite, sabía cómo anotar. Otro arreón de un Navarro que no fallaba nada y un triple de Sada fueron el preludio de un triple sobre la bocina de Sergio Rodríguez que puso fin a una primera parte sensacional (45-44).

Se la jugó Pascual dando entrada en el tercer cuarto a Mickeal, advertido con tres faltas. La respuesta del jugador fue marcarse un triple y forzar la tercera y la cuarta infracción de Suárez, que todavía le busca. Ni Rudy ni Carroll ni nadie podría contener a Navarro, que seguía iluminado por su genio, mientras el Madrid aguantaba el tipo con sus exteriores a pesar de la poca puntería de los interiores con los tiros libres. 

Jasikevicius agitó a un Barça que pareció escaparse en el marcador al final del período tras otro triple fantástico de Navarro ante Carroll (73-64). Otros dos de Jasikevicius y Wallace y una canasta de Mickeal pusieron las cosas muy difíciles al Madrid (81-66 a 8m 28s), que cuenta con un jugador con chispa acreditado para solventar situaciones peliagudas, por más que lo haga en contadas ocasiones: Sergio Rodríguez se cargó al equipo a las espaldas, Rudy le birló dos pelotas seguidas a Mickeal y el base canario replicó al quinto triple de Navarro con una canasta muy rápida a 2m 40s (89-83). Lorbek se marcó un triple y a La Bomba todavía le quedaba otra canasta antes de recibir una ovación conmovedora de la grada: “Cuando está así el Palau está así es muy difícil que los rivales nos ganen”. Navarro reconoció que en partidos anteriores el equipo había perdido la concentración y que “quizás nos habíamos relajado un poco, a ratos jugábamos bien y otros mal”. “Plantilla hay y seguro que vamos a ir a más”, remarcó Navarro, inhumano, capital para que el Barça, ahora séptimo con ocho vitorias y siete derrotas, dependa de sí mismo para estar en la Copa.

BARÇA 96 (23+22+28+25): Sada (7), Navarro (33), Mickeal (15), Lorbek (9) i Tomic (8) –quinteto inicial–; Jasikevicius (7), Rabaseda (0), Wallace (8), Huertas (2), Jawai (7). REAL MADRID 89 (20+24+20+25): Llull (6), Fernández (18), Suárez (2), Mirotic (12) i Begic (0) –quinteto inicial-; Carroll (11), Rodríguez (17), Reyes (10), Hettsheimer (2), Slaughter (8) y Draper (3). Árbitros: Arteaga, Araña y Calatrava. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Llull y Carroll desintegran al Barça para darle al Madrid una Copa de Rey en Barcelona 19 años después (74-91)

El capitán Felipe Reyes besa el primer trofeo del Madrid de Laso - ACB Photo.

TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi

Han tenido que pasar cuatro Juegos Olímpicos y estar a punto de caramelo el quinto para que el Madrid volviese a levantar una Copa del Rey. 19 años muy largos que acabaron en Barcelona en una jugada gloriosa en la que destrozó al Barça en la final del torneo, en su tercera tentativa consecutiva bajo la batuta de Sergio Llull (74-91), escogido MVP y su jugador más volcánico que ha ido de poco a muchísimo en este torneo disputado en el Palau Sant Jordi, y la explosividad de Jaycee Carroll, infalible en el tramo final. El conjunto blanco, nuevo rey de Copas con 23, una más que su rival, no ganaba un título desde la temporada 2006-2007, cuando conquistó la Liga ACB, también en Barcelona.



El grupo de Laso le dio su misma medicina a los azulgrana y les ahogó en defensa, además de acribillarles en ataque en otra ejercicio coral. Si Llull fue la punta de la lanza, Carroll hizo honor a su apodo de Boom Boom Carroll y resultó todo un cañón para los locales, golpeados por el jugador, que acabó con 22 –uno menos que Llull-, pese a no anotar su primera canasta hasta los 26m 22s. Desde entonces, desde ese dos más uno tras un Navarro muy mermado físicamente y a quien desdibujó Carroll resultó un torbellino y distanció a su equipo definitivamente (65-85 a 3m 28s). Fue el complemento ideal de Llull, fantástico en los tres primeros cuartos. De hecho, puso la guinda al segundo y al tercero con un triple sobre la bocina. Tras ése pegó un gran salto con el puño arriba, simulando quizás ser Superman. No era para menos ante un Barça desconocido y por momentos únicamente impulsado por Ndong (19 puntos y 11 rebotes), que reconoció que al equipo le faltó “un poco de energía” y que desdramatizó el haber perdido el título en casa y por tanta diferencia: “Lo importante es perder solo”.   

La oportunidad de Carroll

No había escondido en ningún momento Laso sus pretensiones: dominar el rebote, defender al límite y correr que se las pelara. Con esos argumentos se presentó al encuentro el Madrid ante una grada del Palau Sant Jordi repleta, en la mejor entrada de la historia de la Copa con 15.128 espectadores y sin la presencia de ningún miembro de la familia real. La puesta en escena blanca fue responsabilidad de Llull, en su mejor versión de la temporada en este torneo: suelto, desequilibrante y liberado. No ha estado nada mal el torneo de Suárez, excelente en las últimas semanas tras una primera parte del curso testimonial. El ex del Estudiantes fue el último en irse al banquillo a descansar, mientras Carroll esperaba su oportunidad en el banquillo. La tendría a lo grande.

Pese a su desbarajuste defensivo, el Barça se sostuvo con el corazón de Ndong, inmenso en las capturas y desequilibrante en los puntos superando en primera instancia a Tomic, a quien su entrenador mantuvo en pista pese a cargarse rápido con dos personales. Un riesgo que le salió bien a Laso, que volvió a repetir decisión en el segundo cuarto con Begic, una torre casi infranqueable para los interiores azulgrana, y que sólo se paró él mismo con una tercera personal cuando ya acumulaba dos tapones.

Se acercan los azulgrana

Los exteriores, caso de Eidson -que acabó con una afección en el ligamento lateral de la rodilla derecha- y Mickeal, se aliaron con Ndong para acercar al Barça (8-9 a los 3m 58s) antes de que el Madrid volviese a dar n golpe sobre la mesa con Llull (triple, bandeja y tiro en suspensión) con Sada ya en pista, pues Huertas había sido engullido físicamente por el propio Llull. El brasileño ha tenido una Copa muy discreta, falto de revoluciones. Y bajo la batuta de Sergio Rodríguez y las acciones de Suárez, Pocius y Reyes alcanzó el Madrid su mayor ventaja (25-36 a los 16m 51s). Una distancia que más a o menos conservó el conjunto de Laso al descanso con un triple sobre la bocina del imparable Llull (33-42). El problema para los blancos era que sus interiores estaban cargados de faltas. Para suerte, por ejemplo, de Vázquez,  con pocos y muy provechosos minutos en esta Copa. No daba con la tecla Xavi Pascual, ni con un triple cambio. En cambio, Laso, por ejemplo, no echó de menos la producción de Reyes y Velickovic, estelares ante el Fuenlabrada, y que sólo aportaron cuatro puntos en la final. 
Necesitaba ir recuperando efectivos el Barça y es lo que sucedió:  Mickeal por aquí, Lorbek por allá con sus primeras canastas en juego. Con su segundo triple apretó el marcador (51-52 a los 25m 41s), pero los azulgrana, en palabras de su entrenador se sintieron “incómodos en las dos canastas”. Justo lo contrario que le sucedió al Madrid y, en particular a Carroll, que replicó primero con sus primeros cinco puntos (consecutivos).

Buenos pulmones

Era un encuentro lleno de revoluciones, sin remilgos ni descanso. Para equipos muy físicos, con muy buenos pulmones, como es el caso de ambos equipos. Aunque ahora mismo Navarro no esté en plenitud de condiciones, incluso fue duda hasta última hora por sus molestias en los pies fruto de la fascitis plantar. Y Carroll no lo aprovechó para ejercer de sastre y ser un vendaval inabordable, mientras su afición le coreaba como MVP como había hecho hace un rato con Llull. Boom Boom Carroll fue el encargado de poner dos veces por 17 por delante y por 20 (65-85 a 3m 28s).

Sólo una remontada histórica hubiese podido salvar a los azulgrana, que llegaron a perder por 22 (69-91 a 1m 10s) tras una buena acción de Begic, básico en un torneo que ha coronado al Madrid de Laso. 19 años y cuatro Juegos Olímpicos después. 

BARÇA 74 (17+16+23+18): Huertas (2), Mickeal (10), Eidson (5), Lorbek (15), Ndong (19) -cinco inicial-, Sada (-), Navarro (16), Vázquez (2), Wallace (-), Ingles (-) y Rabaseda (5). REAL MADRID 91 (22+20+23+26): Llull (23), Singler (4), Suárez (9), Mirotic (9), Tomic (2) -quinteto inicial-, Begic (10), Rodríguez (2), Pocius (6), Reyes (2), Carroll (22), Velickovic (2) y Sanz (-). Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro, García González. Eliminado: Tomic (m.37). Incidencias: Asistieron 15.128 espectadores a la final de la Copa del Rey disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se trata del partido con más asistencia de público en la historia de esta competición. Sergio Llull fue elegido mejor jugador de la final (MVP).

sábado, 18 de febrero de 2012

La tripleta Llull-Mirotic-Suárez doblega a un Banca Cívica modélico y hace finalista de Copa al Madrid (92-84)

Triguero, Suárez, Mirotic y Urtasun observan la trayectoria del balón - ACB Photo.

Por TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi de Barcelona

Tiene el Madrid un fondo de armario mucho más amplio del que había mostrado en cuartos de final ante el Fuenlabrada, ante el que le bastó que se lucieran Reyes y Velickovic. Unas posibilidades de piezas que sí se reflejaron en su triunfos en semifinales, una victoria más coral y repartida entre jugadores que hicieron de todo y para todos. Los mayores focos recayeron en la tripleta formada por Llull, Mirotic y Suárez sin olvidar el trabajo impagable bajo el aro de Begic, mientras que los mencionados Reyes y Velickovic fueron reservados por Laso y apenas participaron en el triunfo ante un Banca Cívica modélico, capaz de remontar una desventaja de 16 puntos en el segundo cuarto y que trató de reponerse en el último después de estar 15 por debajo. Pero el Madrid resistió y jugará la final de Copa esperada tras el sorteo ante el Barça. Será el duelo por el trono del torneo, pues ambos equipos son los que tienen más trofeos (22).

Un Llull enchufado es una explosión de baloncesto, lo más parecido a un globo a punto de explotar. El ex jugador del Manresa dirigió el cotarro en una puesta en escena tan acelerada como acertada de un Madrid muy efectivo desde los 6'75, pues metió seis de los siete primeros que lanzó (7/10 en la primera parte, 14/25 al final). La baza del partido era doblar a los exteriores y no tardó en leerlo el Banca Cívica, que se rehízo tras otro triple de Llull en el primer minuto del segundo cuarto (30-14). Hasta entonces todo transcurría a sabor de boca para el Madrid, feliz por la puntería de Carroll y Singler y con Mirotic luciéndose todo lo que había podido ante el Fuenlabrada.

La misma receta

Con la misma receta, con cinco triples -dos de English- y una canasta de Paul Davis, mermado por haber pasado la noche con calambre y, según su entrenador, “dopado como a un elefante”, firmó la remontada el Banca Cívica (40-41 a los 17m 13s) tras un parcial de 10-27. Faltaba otro triple más, de Tepic, para el conjunto sevillano antes de llegar al descanso (46-44).

El Madrid volvió de los vestuarios dispuesto a resolver su acceso a la final cuanto antes y aparecía que lo iba a conseguir de la mano de Mirotic y Suárez, en estado de gracia y que se repartieron cuatro triples en el tercer cuarto para volver a distanciar a su equipo, esta vez por 15 puntos (74-49 a los 27m 38s). Pero ni por esas desfalleció un Banca Cívico mayúsculo mentalmente, fantástico. Resurgió English, al que sólo paró la mala suerte: al canadiense se le salió el hueso del dedo corazón de la mano izquierda y pudieron colocárselo. Terminado el partido tenía la mano llena de hielos y por la otra estaba hablando por el móvil.

No le faltó comunicación al conjunto sevillano. Jasen reemplazó a English y se apuntaron al reto Urtasun, Satoransky y sobre todo Triguero, que puso el 79-72 a 5m 1s. Le quedaba tiempo al Banca Cívica, pero el Madrid, resguardado por su tripleta, no le dejó ninguna opción de conseguirlo pese a la visión de Calloway (9 asistencias) y pese a haber sido tan valiente y poderoso. ¿Cómo se construye un equipo así? “Haciendo que la gente se respete un poco más, que se identifique con el proyecto”, contestó a este periodista Plaza.

MADRID 92 (27+19+30+16): Llull (17), Singler (10), Suárez (13), Mirotic (21) y Begic (9), -quinteto inicial-, Tomic (4), Carroll (9), Sergio Rodríguez (5), Reyes, Velickovic (2) y Pocius (2). BANCA CÍVICA 84 (14+30+16+24): Calloway (11), Urtasun (5), Tepic (8), Rubio (7), Davis (4), -quinteto inicial-, Triguero (12), Satoransky (5), Jasen (8), Bogdanovic (13), English (11), Izquierdo y Sastre.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Oliver detiene a un Madrid que cede el liderato al Barça (78-75)

Oliver supera a Suárez - ACB Photo.

Una jugada puede valer más que toda una crónica: la Penya rebañó cuatro rebotes ofensivos consecutivos, tres de ellos de Nacho Llovet, que acabó anotando. Dicha imagen resumió el comportamiento ejemplar de los locales, inferiores en nombre y presupuesto, pero superiores en fe e intensidad a un Madrid vencido por 78-75 que dejó el liderato en las manos del Barça, al que recibirá la semana que viene. A los visitantes, que siguieron el dictado de la Penya, no les bastó el espléndido epílogo de Reyes y Llull, y les detuvo Albert Oliver. Formado en las categorías inferiores del club, el base de Terrassa fue el héroe en el Olímpic de Badalona con dos tiros libres  que forzaban al rival a buscar el triple para buscar la prórroga. Llull primero y Mirotic justo después fallaron y Oliver se hizo con el último rebote.

“Hemos creído en nosotros”, resumió Oliver, máximo anotador de su equipo, para explicar una victoria muy peleada que a punto estuvo de dejar perder Pooh Jeter, al que a veces se le olvida que el baloncesto es un deporte de equipo y no un desafío individual. Y esto último, una colección de estrellas, es lo que pareció el Madrid en muchos momentos, mermado por el flojo partido de Singler, Carroll o Suárez en un ejercicio pésimo para los tiradores (2/12) y en tiros libres (25/38). El conjunto de Salva Maldonado tardó 27 minutos en lanzar los dos primeros, los falló Jelinek, atrevido para poner por delante a la Penya medio minuto antes del final (76-75). Del resto se encargó Oliver, el único en anotar tiros libres (6/6) en los locales (6/8).    

Reacción visitante

La Penya supo jugar sus bazas: se empleó a fondo en defensa y tuvo en Williams a un auténtico imán, pues recuperó seis de las diez pelotas de su equipo ante un Madrid débil que perdió 20. Los triples y los errores del rival animaron a la Penya, que se escapó por primera vez (18-11) en un primer cuarto en el que los visitantes parecían tener demasiada prisa gobernados por Llull, que a los nueve minutos ya había fallado tres tiros libres. Tampoco tuvo una presentación afortunada Reyes, cargado con tres personal prácticamente nada más entrar. Al Madrid le sostuvieron Mirotic y el irregular Tomic, que lleva tiempo estancado, lo mismo que le sucede a Suárez, perjudicado por la dimisión de Messina en el tramo final del curso pasado (39-36 al descanso).

Persistió y mejoró el conjunto de Salva Maldonado al ritmo del descaro de Jelinek (49-40 a los 24m 48s) y pese a tener que reservar por personales a Williams. Ahí estaba la joya checa, la aportación de Norel... Llull empezó a carburar, pero le salió un competidor Oliver, desatado en el epílogo y gran protagonista de un triunfo reparador para la Penya, que había perdido en situaciones parecidas en Málaga o Gran Canaria.

JOVENTUT 78 (22+17+22+17): Jeter (6), Jelinek (13), Obasohan (8), Llovet (6) y Williams (10) -quinteto inicial-, Báez (8), Van Lacke (7), Barrera (2), Norel (4), Oliver (14) y Trias. REAL MADRID 75 (17+19+21+18): Llull (15), Suárez (2), Singler (4), Mirotic (12), Tomic (7) -equipo inicial-, Pocius (10), Carroll (5), Begic (6), Reyes (10) y Rodríguez (4). De la Maza, García Ortiz y Calatrava. Señalaron falta técnica al banquillo del Fiatc Joventut (min. 12) y al entrenador del Real Madrid, Pablo Laso (min. 35). Sin eliminados.

jueves, 13 de octubre de 2011

Vasileiadis y los tiros libres golpean al Madrid en Bilbao (86-82)

Raül López y Jackson festejan el triunfo - ACB Photo / A. Arrizalaga.

Dice Manel Comas que los tiros libres son lo único que año tras año no evoluciona en el baloncesto, que viene a ser -esto ya no lo añade el técnico- como la materia: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. En este caso evoluciona. Cada vez se incite más preparación física y en la dinámica de tiro, hasta el punto de que algunos jugadores disponen de un entrenador personal. El tiro libre exige al jugador tener la tranquilidad de repetir la secuencia de movimientos con la que no falla y de realizarla fatigado. En Miribilla el Madrid perdió, en parte, porque falló 12 tiros libres (20/32). Sergio Llull, de hecho, erró tres seguidos, seis de once en el global. Mientras que Kostas Vasileiadis metió 6/6, todos en el último cuarto, cuando más penalizaba el fallo y cuando aportó  11 de sus 18 puntos. La tranquilidad del griego de nervios de acero, la genialidad de Aaron Jackson y el trabajo impagable de Roger Grimau en esos minutos permitieron al Bizkaia Bilbao Basket volver a ganar por 86-82 al Madrid, al que ya eliminaron el curso pasado en las semifinales de la Liga ACB. Continúa el Efecto Miribilla.

Fue cuestión de "confianza". "Hemos confiado en la victoria y al final hemos podido ganar", razonó Àlex Mumbrú, un representa de la amplia familia de ex madridista de los Hombres de Negro, en Teledeporte. El Bilbao, como se suele decir en estos cosas acabó venciéndose a sí mismo, pues estuvo a  punto de desperdiciar una renta de 19 puntos (62-42 a los 25m 43s), un parcial fruto de un juego coral arrollador contra el que el Madrid se quedó mudo. El conjunto de Pablo Laso, que cumplía 44 años, malvivía con jugadores intermitentes y sólo reaccionó con los únicos tres que fueron regulares: Felipe Reyes, omnipresente, Ante Tomic, bailarín, y Rudy Fernández, muchas cosas, desde sus mates pasando por las protestas y la buena labor defensiva. Sergio Llull apareció y desapareció con la misma facilidad: le faltó temple al jugador-remontada del conjunto blanco. El Madrid se movió siempre entre extremos. Se puso a un punto a 22 segundos después de que Reyes anotase dos tiros libres, el segundo tras irse al banquillo para secarse las manos con la toalla, en un gesto con el que seguramente quiso encontrar la calma: 80-79. Rudy cometió falta sobre Raül López y éste no falló, tampoco Rudy ni Vasileidis y sí Llull el segundo. El rebote lo tocó -que no agarró- Reyes y ahí se le escapó el partido al Madrid. Un encuentro mejor jugado por el Bilbao, maravilloso en su comparencia con un 14-0 de parcial en poco más de tres minutos, procurándose acciones bajo el aro (de ellas dos canastas con tiro adicional) ante un rival sin voz ni discurso, sin ritmo ni criterio, superado una y otra vez.

Al inicio, 14-0

Le costó un mundo anotar su primera canasta al Madrid, obra de Llull más por habilidad que por pizarra. Señal que el conjunto de Laso no carburaba adecuadamente, empezando por Velickovic, confundido ahora que juega de 4 y que como Jackson se fue al banquillo con dos personales muy rápidas. Aunque el base ya había cumplido anotando cuatro tiros libres y haciendo girar al Bilbao -también giró sobre sí mismo para cedérsela a Banic-.

Todo le salía de rechupete al conjunto de Katsikaris, decidido a olvidar el debut con derrota en Alicante: D'or Fischer se mostraba como un muro, Grimau era una lapa y Raül López, en su estreno oficial en Miribilla, nada más salir rebañó un rebote y no tardó en meter dos triples. El Madrid, poco a poco, salía de su letargo: un triple de Suárez, olvidado por el técnico como el irregular Sergio Rodríguez, otro tiro de tres de Pocius (1/4)... Y la entrada en pista de Rudy, el cromo más ilusionante del nuevo proyecto y el primero que haría las maletas si la NBA vuelve a estar operativa. El mallorquín se ofreció, repartió y protestó mucho. Se enfadó, por ejemplo, con un jugador que, para lo bueno y lo malo, siempre parece estar a punto de explotar: Vasileiadis. El tirador griego fue el máximo anotador con 18 puntos y ofreció un recital de canastas inverosímiles: la primera a una mano, la segunda un triplazo.

Hubo una canasta que Vasileiadis, siempre dado al gesto extremo, no pudo celebrar porque se dolió en la pista. Se fue cojeando al banquillo -le sustituyó Fisher-, pero no tardó en volver y en decantar un partido que se alargó más de dos horas y que resultó muy emocionante. La zona se le atragantó al Bilbao, pero supo sobrevivir al arsenal del Madrid, mermado, eso sí, por la pobre actuación de Carroll (siete puntos, 3/11, sólo lanzó una vez en la primera parte) y por el olvido de Laso de Sergio Rodríguez -hace tiempo que funciona mejor de revulsivo-, Mirotic o Suárez. Entre los tres sumaron... cinco puntos. Los mismos que Grimau. "Los números no lo dicen todo. Roger ha hecho -2 de valoración, pero ha sido clave en la victoria", le elogió Katsikaris. Y tiene razón el técnico, pues capturó un par de rebotes al final, ambos defensivos además de meter sus dos últimos tiros libres. El principal décifit en la estadística, que también señala sus vaivenes hasta el final del tercer cuarto, cuando intentó una remontada muy difícil y que se encargó de complicarse más. Para suerte del Bilbao y de ese jugador Vasileiadis.  

86 BIZKAIA BILBAO BASKET (24+22+18+22): Jackson (12), Grimau (5), Mumbrú (15), Banic (13) y D'or Fischer (10) -quinteto inicial-, Raül López (11), Josh Fisher (2), Vasileiadis (18), Stevic y Hampl. REAL MADRID 82 (14+19+25+24): Llull (10), Carroll (7), Suárez (3), Velickovic (5) y Begic -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (2), Rudy Fernández (17), Pocius (3), Reyes (18), Mirotic y Tomic (17). Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Calatrava. Excluyeron por cinco faltas personales a los locales Jackson (min.39) y Grimau (min.40). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga ACB disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante 8.311 espectadores.

sábado, 5 de marzo de 2011

El Madrid olvida a Messina ganando al DKV Joventut en el estreno de Molin (78-60)

Molin, en el centro, en un tiempo muerto -ACB Photo / Ángel Martínez.
En una jornada de disfraces Ettore Messina se camufló en un discurso altruista para valorar por qué decidió dimitir como entrenador del Madrid, algo que según él llevaba varios días pensando. La amplia derrota del equipo en casa ante el Montepaschi Siena resultó, por tanto, un motivo más de un cúmulo de circunstancias que Messina resumió en un propósito: “intentar ayudar a conseguir una unión dentro y fuera de la pista”. No añadió la palabra paciencia, que es lo que le falta últimamente a un club que se toma cada temporada con la necesidad de empezar de cero y acumular muchos fichajes y reconoció que al equipo de falta madurez porque es joven. Messina no se ha ido del todo del Madrid, pues su sustituto ha trabajado con él desde 2000 y era el segundo técnico. Emanuelle, ‘Lele’ Molin (Mestre, Italia, 1960) dijo en su primera rueda de prensa como técnico blanco que ve el baloncesto como Ettore. En su precipitado estreno Molin celebró con un triunfo ante el DKV Joventut por 78-60 con un parcial final de 15-3 y dos datos de peso: 8/19 en triples y 48 rebotes por los 34 de su rival.

Afectados por la forma en la que perdieron en Euroliga y por la marcha repentina de Messina, los jugadores del Madrid saltaron a la Caja Mágica atenazados, “muy tensos”, describió Llull en Teledeporte. Una situación que hizo crecer a los visitantes, más enteros y certeros en el inicio con un McDonald omnipresente, el mejor en el parcial inicial de 2-11, solucionado por Tomic que no dejó de anotar hasta empatar 20, ya en el segundo cuarto. El problema para los locales es que el DKV Joventut continuaba encontrando recursos en el propio McDonald o Robinson. Tuvo que ser precisamente un ex verdinegro, Tucker, quien  le diese la primera ventaja al conjunto de Molin, que se marchó al descanso 33-31 con varias acciones de mérito de alguien bastante ignorado por Messina.

La puntería de Llull, Suárez y Tucker desde más allá de 6’75 metros, cuatro triples en el tercer cuarto distanciaron al Madrid (54-41), con lo que el partido quedó resuelto. Pero no para Jelinek, realidad y futuro para el DKV Joventut: le sobra irregularidad y no le falta valentía. El tirador checo cargó con toda la responsabilidad y de valorar -6 pasó a meter 13 puntos, con tres triples de por medio, en menos de cinco minutos (63-57 a 5m 44s). Pero su equipo se atascó y el Madrid solucionó el entuerto con su tripleta más en forma: Llull, Suárez y Mirotic. Así que Molin pudo festejar su primer triunfo como técnico horas después del adiós de Messina: “Me han pasado por encima muchos sentimientos”. Seguramente algunos de ellos tenían algo que ver con la versión más completa de los motivos de su amigo para dejarle el banquillo. Porque es evidente que Messina no ha querido hacer demasiada leña del árbol caído.   

REAL MADRID 78 (13+20+24+21): Prigioni, Llull (13), Suárez (6), Reyes (8) y Tomic (13) -quinteto inicial-, Mirotic (11), Fischer (10), Tucker (9), Sergio Rodríguez (2), Begic (5), Vidal (1). DKV JOVENTUT 60 (16+15+16+13): Robinson (9), Hosley (7), Tomás (7), Trías (2) y McDonald (14) -quinteto inicial-, Jelinek (15), Franch (2), Flis (4) y Todorovic. Árbitros: Redondo, Cortes y Pérez Niz.