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jueves, 20 de junio de 2013

La tenacidad de Reyes y la entereza del Barça

El capitán del Madrid, MVP de la final, levanta la Liga ACB, un torneo que su club no ganaba desde 2007 ante un rival liderado por Ingles y Jasikevicius que hace de tripas corazón pese a los problemas físicos y al que le penalizan las pérdidas (79-71)


Reyes levanta la 31º Liga del Madrid - ACP Photo.

No hay triunfo personal más grandioso que demostrarle a la gente que ha dudado de uno que se ha equivocado. Si hay un jugador en la Liga ACB que lo sabe porque lo ha sufrido durante su carrera es Felipe Reyes (Córdoba, 1980), que si fuera por muchos ya estaría viendo los partidos vestido de calle, en la grada en el salón de casa... Pero no, Felipón temporada tras temporada se encarga de renovar su crédito y de hacer quedar mal a sus detractores. Pues bien, seis años después de levantar la que era su última Liga ACB con el
Madrid en el Palau Blaugrana y con Joan Plaza como entrenador levantó otra –la 31º del club y la tercera en su cuenta particular– en el Palacio de los Deportes, ante el mismo rival y con Pablo Laso como técnico. En ambas ocasiones Reyes alzó el trofeo como MVP de la final -con 12'2 puntos y 5'2 rebotes de media-, lo que le equipara a Sabonis, que lo logró en 1993 y 1994: “Ha habido gente durante estos años que me ha criticado mucho. Esto va para ellos”. Reyes, que se acordó de su padre, fallecido días antes del Eurobásket de Lituania de hace dos años, fue el alma de un Madrid al que le costó doblegar en el quinto partido de la final (79-71) a un Barça que compitió hasta la extenuación haciendo de tripas corazón. Xavi Pascual confesó en la rueda de prensa –antes lo había hecho en la retransmisión de TV3 Jordi Robirosa– que Jasikevicius jugó los últimos partidos con una costilla rota. Se sabe que Todorovic lo viene haciendo con el dedo roto y que Navarro quiso jugar –aunque lo hizo en versión reducida –“seguramente, sí voy a descansar de la selección”– pese a su rotura en el isquiotibial–, que Jawai arriesgó su carrera jugando la Final Four de Londres, que Mickeal está luchando por regresar... El Barça incluso quiso sobreponerse a otro partido gris de Lorbek, que cuadró un curso de igual color, a que Sada ni Huertas anotasen ni una sola canasta, Oleson solo sumase cuatro puntos... El Barça volvió a ponerle tesón y corazón y no se fue del partido ni cuando Rudy Fernández se aplaudió a sí mismo por meter su primer y único triple en la serie (1/24, 50-33 a los 22m 41s). Mordieron los azulgrana, impulsados por los dos jugadores que sumaron el 67'8% de sus puntos: Ingles y el propio Jasikevicius, autores de 25 y 23,  respectivamente. Aunque el Barça pecó de inocencia y se empachó de pérdidas, la mayoría infantiles (17 por solo dos pelotas recuperadas por las 14 robadas y las dos extraviadas de su rival).

Un Madrid que tuvo 18 tiros más, que se divirtió por momentos y las pasó canutas en tantos otros. Su entrenador solo respiró tranquilo cuando, a falta de 23'4 y con 77-71, Huertas sacó de banda y Slaughter se hizo con la pelota. La jugada acabó con el base brasileño haciéndole una personal a Reyes, que cerró el partido desde la línea de personal. Emocionado, Laso no se pudo contener: “Para mí es un día especial. Hace un par de días nos dejó algo más que un entrenador para mí. Era un amigo, era un compañero y viví mis mejores años de jugador con él. Ayer me mandó un mensaje Oriol y me dijeron que me iba a dar fuerza para ganar hoy. Gracias Manel [Comas, entrenador, entre otros, de Baskonia, Joventut, Barça y Cajasol fallecido el lunes] por darnos fuerza para ganar hoy”. Rudy también se acordó de Comas, que le hizo debutar en Liga ACB. Una competición que ganó por primera vez.

El triple de Rudy

“¡Ha metido un triple al final!”, dijo, espontáneo, Llull mientras Rudy hablaba con La 1. Rudy lo consiguió en su 20º intento en una serie en la que quedó claro que le falta madurez. Si no se perdiese en algunas causas artificiales, es posible que su rendimiento fuese mejor. El curso de Rudy ha sido irregular en un Madrid que empezó el partido con suma autoridad, liderado por una pareja que ya había hecho un estropicio al Barça, como bien celebró en su día, quizás in situ, el aficionado madridista que recibió a visitantes enseñando como un tesoro su bufanda conmemorativa de la 23ª Copa del Rey del Madrid, lograda el curso pasado en el Palau Sant Jordi. Esa jornada los azulgrana no supieron encontrar el antídoto ante un rival liderado por Llull y Carroll –novedad de Laso en el quinteto inicial por un Suárez olvidado en la serie–. Ésa fue la pareja que golpeó por primera vez a unos azulgrana (13-3 a los 4m 48s) que contaron de inicio con su capitán, Navarro, muy mermado por su rotura en el isquiotibial, no podía ofrecer su electricidad. La Bomba podía mostrar pundonor y acierto, pero no lo tuvo y se fue reemplazado por Ingles.

El australiano metió la primera canasta de su equipo (a los 3m 58s) y sobre todo aportó  nervio y eficacia. Lorbek era diminuto y Huertas solo se sintió a gusto en el calentamiento, cuando justo antes de la presentación se colgó del aro. Quizás lo había hecho para activarse y decirse a sí mismo que su nivel era el que había ofrecido en el cuarto partido de la final e incluso en el primero, pero no el del resto. No surgió efecto del ritual, pero el Barça se recompuso con Todorovic y sobre todo tras la salida de Jasikevicius, espléndido en actitud, criterio y sacrificio para asistir a Tomic para que empatase a 20 en el primer minuto del segundo cuarto. En una contra, Ingles puso por primera y última vez por delante a su equipo (31-32 a los 15m 54s). 

Pudieron derrumbarse los azulgrana cuando se pusieron en bonus en solo tres minutos o cuando encajaron un parcial acumulado de 19-1 bien aliñado con pérdidas. Pero no. Surgieron Jasikevicius e Ingles, capaz de marcarse 10 diez en el tercer período y de reducir la diferencia (55-48). El Barça estaba en disposición de morder a su rival, pero se volvió a tropezar contra sus propios errores y acumuló hasta tres pérdidas consecutivas para suerte de Rudy y Reyes, que pusieron el 68-55 a los 5m 27s. De nuevo surgió Jasikevicius, Navarro se resbaló y se le escurrió un balón, Reyes volvió a marcar distancias (72-60 a 2m 52s), pero Jasikevicius volvió a resistirse y Oleson, tras un rebote ofensivo anotó su única canasta, 76-71 a 25s. Sergio Rodríguez no falló los tiros libres y el Barça perdió la concentración. “Hemos cometido demasiados errores”, reconoció Lorbek. “No hemos hecho las cosas que teníamos que hacer para ganar aquí. Hay que felicitar al Madrid y ya está”, resolvió Tomic, muy tocado después de haber perdido la Liga ACB en el quinto partido, como el año pasado. “Siento mucha impotencia de haber luchado y no tener recompensa”, cerró Rabaseda, el único jugador entre los que disputaron la final que no anotó ni un punto.

MADRID 79 (20+21+14+24): Llull (4), Rudy (15), Carroll (9), Mirotic (6) y Begic (4) -quinteto inicial-; Rodríguez (5), Draper (4), Darden (13), Suárez (-), Reyes (14), Hettsheimeir (-), y Slaughter (5). BARÇA 71 (18+14+16+23): Huertas (2), Oleson (4), Navarro (0), Lorbek (3) y Tomic (9) -quinteto inicial-; Sada (0), Ingles (25), Rabaseda (0), Wallace (0), Todorovic (2) Jasikevicius (23), Mavrokefalidis (3). Árbitros: Arteaga, Conde y Jiménez. 12.832 espectadores en el Palacio de Deportes. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Manel Comas.


domingo, 16 de junio de 2013

Huertas y Tomic reducen al Madrid

El Barça se sobrepone a la lesión de Navarro y fuerza el quinto partido de la final ACB en una gran actuación de coraje (73-62)

Huertas lanza ante Begic y Llull - ACB Photo. 

Cuando el capitán se fue al banquillo frotándose la barba y con la cabeza gacha, Xavi Pascual y el resto del equipo supo que algo grave le sucedía al capitán. Era el ecuador del tercer cuarto y La Bomba ya no volvió a jugar. “Pinchazo en el isquio derecho y, seguramente, una rotura”, anunció como parte el técnico del Barça en la rueda de prensa. Antes había sido artífice y espectador del corazón de sus jugadores, que se sobrepusieron a la ausencia de Navarro gracias a una actuación de coraje, negando y reduciendo al Madrid. Tomic (18 puntos y 11 rebotes) y Huertas (11 tantos y seis asistencias) fueron los líderes de un grupo que, con su victoria por 73-62, forzó el quinto partido de la final de la Liga ACB. Es un equipo que no entiende de retos imposibles ni de excusas y que no para de crecer ante situaciones límite, como volvió a demostrar Todorovic, un chico que juega con la misma seriedad y madurez con la que habla. El Madrid fue casi siempre por debajo y acabó encendido por otra acción polémica, a 1m 20s, cuando los árbitros señalaron pelota para los locales, después de que Tomic la tocase con la rodilla (65-61). El conjunto de Pablo Laso se desquició con la decisión, especialmente Rudy, que se ganó una técnica, y entre Oleson y Lorbek redondearon el marcador. Un triunfo tan merecido por el Barça como había sido el anterior por el Madrid.

“Hemos peleado más, hemos estado más concentrado. Solo así se le puede ganar al Madrid”, recalcó Huertas, mientras su compañero Tomic utilizaba una palabra que resumía parte del éxito del grupo: “cabeza”. “Creo que sería muy corto de miras por mi parte pararme en situaciones concretas”, valoró Laso sobre la acción polémica. “Ellos después del primer partido”, intervino Reyes, “se quejaron de una jugada muy dudosa, a ver si hoy se quejan”. Pascual quitó hierro al asunto y destacó la entereza del grupo, atormentado durante todo el curso por las lesiones en los “momentos importantes”: “Si [Navarro] juega [el quinto partido], lo hará roto”.

Marcador corto

La actitud del Barça en el Palacio de los Deportes tendrá que ser como la que habían advertido, entre otros, Navarro y Xavi Pascual para este partido. El Barça no se podía permitir de nuevo un inicio tan desacertado como en el resto de serie y puso todos los elementos necesarios para que no volviese a suceder. El primero en dar ejemplo fue Tomic, al que los azulgrana buscaron, sobre todo en el primer cuarto, y el pívot croata respondió con 14 puntos, perfecto en sus tiros de dos (7/7) y cogiendo cuatro rebotes. Superior en rebotes en el período inicial (nueve por dos del rival, ambos de Suárez, que de nuevo no volvió a aparecer más), al Barça le quedó la sensación de que el marcador no señalaba su gran trabajo: el aliento de Rabaseda ante el propio Suárez o Darden, la tranquilidad de Huertas o los recursos de Lorbek, que esta vez rindió a buen nivel (23-17). Y su ventaja fue mínima porque los visitantes lo anotaron prácticamente todo, con ocho aciertos de 11 tiros y con Llull y Rudy, incordio de Navarro, como directores de orquesta.

Pascual apenas dio carrete a Wallace y apostó varios minutos por Mavrokefalidis y Todorovic como pareja interior. El primero supo seleccionar bien sus tiros y aparecer en momentos fundamentales, mientras que el segundo funcionó como el mejor antídoto para minimizar a un Reyes, que solo capturó un rebote ofensivo, el recurso con el que había empequeñecido al Barça en el primer y en el tercer partido de una final en que no se tienen noticias de Carroll. El tirador de Wyoming es un mar de dudas, sobre todo cuando le defiende Oleson. También sorprende el nulo acierto con los triples (0/16) de Rudy en esta ronda final.


Draper, crecido

El Madrid ofrecía otro perfil que el que le gusta. Alargaba las posesiones y masticaba al máximo las jugadas. Tanto que Sergio Rodríguez repartió, a los 12m 8s, la primera asistencia de su equipo y Navarro seguía sin puntería. Todorovic colocó tres tapones, Sada combinó grandes aciertos con grandes despistes y al descanso se llegó con 34-32. Mirotic dio un estirón y empató a 39 y encontró como réplica a Oleson y a Navarro, que anotó cinco puntos casi seguidos –tres de tiro libre tras una posible personal de Llull que la retransmisión televisiva no acertó a mostrar–, antes de retirarse lesionado al banquillo. Toni Bové le puso un compresor a La Bomba, que caminó un poco por la zona del banquillo, mientras los aficionados le daban señales de apoyo. Draper aprovechó la confusión del Barça y se creció para empatar a 49. Mavrokefalidis parecía un gigante y Huertas acertaba con un triple fundamental.

Darden puso el 63-61 y con 65-61 vino la jugada polémica, insignificante seguramente para decidir un partido que ganó desde el principio un Barça que alargó la serie hasta el quinto y definitivo encuentro. Un partido que ya empezó a jugar Tomic: “Es el Madrid quien tiene la presión, no nosotros”.

BARÇA 73 (23+11+15+24): Huertas (11), Navarro (7), Rabaseda (0), Lorbek (11) y Tomic (18) –quinteto inicial–; Sada (2), Jasikevicius (0), Todorovic (5), Wallace (2), Mavrokefalidis (10), Ingles (0) y Oleson (7). MADRID 62 (17+15+13+17): Llull (9), Rudy (8), Suárez (0), Mirotic (6) y Begic (4) –quinteto inicial–; Draper (7), Reyes (10), Rodríguez (6), Carroll (2), Darden (6) y Slaughter (4).
  

domingo, 9 de junio de 2013

Sergio Rodríguez revoluciona un partido con final polémico

El base canario lidera la remontada de un Madrid que se adelanta en la final de la Liga ACB ante un Barça que reclama una clara personal a Sada a dos segundos (76-72)

Imagen de la jugada polémica con Llull, Sergio Rodríguez y Sada como protagonistas - ACB Photo.

Es posible que Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) sea, y con diferencia, el jugador más en forma de la Liga ACB y uno de los que hace más afición por su facilidad para cambiar estados de ánimos y ritmos de juego. El base canario volvió a brillar con luz propia (21 puntos, 4/7 en triples y cuatro asistencias) y lideró la remontada del Madrid, capaz de remontar 11 puntos en el último cuarto a un Barça que, reclamó, y con razón, una personal de Sergi Llull, que le metió la mano por detrás a Víctor Sada –extraordinario su segundo cuarto, con 4/4 en triples, máximo anotador de su equipo con 17 puntos– y éste la perdió ante Sergio Rodríguez. De dos posibles tiros libres a favor y con 73-72 en el marcador y 3'2 segundos por jugarse se pasó a una gresca con intercambio de pareceres         –Javier Gómez, periodista de La Sexta y presente en el Palacio de los Deportes aseguró que Sada le había dicho al árbitro “os habéis cagado” y a Pablo Laso “llórale ahora al árbitro”–. En todo caso fue a Navarro a quien le pitaron una técnica y Sergio Rodríguez no falló los tiros libres y Llull, que en Radio Marca negó la infracción –“yo toco balón. No hago falta. Me ha parecido excesivo que saliera el banquillo del Barça a la pista”– anotaría otro para cerrar el definitivo 76-72 y adelantar al Madrid en la final por 1-0. Slaughter había ajustado la defensa ante un conjunto visitante que perdió siete pelotas en los últimos diez minutos, tantas como en los 30 anteriores.

“Yo no veo la jugada, yo la siento. Yo siento que es falta, pero si no es falta creo que es fuera a favor nuestro. He ido hacia canasta y no esperas que si no hay falta, el balón no sea a favor tuyo”, expuso Sada: “Sergio Rodríguez ha venido y me ha admitido que era falta. Le honra que venga y me lo diga”. “No le he dicho que fuera falta. Lo que digo es que podría ser porque meto la mano, pero en televisión no parece. Es difícil”, replicó después El Chacho. Los azulgrana protestaron la jugada, advirtieron la permisividad arbitral –alcanzaron el bonus cuatro minutos antes que su rival– y volvieron a sufrir cómo el Madrid le daba la vuelta al partido como en la Final Four de Londres.

Entra en escena Reyes

Bien atado por Llull, Navarro anotó su primer y único triple (50-61 a 9m 26s). Replicó Carroll con otro –su única canasta– y Slaughter se hizo grande en defensa, en parte con un tapón a Mavrokefalidis. Tomic, muy pitado por su ex afición, encadenó dos acciones seguidas y Llull y Sergio Rodríguez se pusieron manos a la obra. El Chaco se marcó un coast to coast y el Madrid hizo dudar por primera vez a Sada con 2x1 y éste falló su único triple con el tiempo casi agotado y se equivocó en el pase a Lorbek. Ahí entró en escena Reyes, por un día negado hasta ese instante –había fallado solo una canasta sobre la bocina del tercer cuarto– y que rebañó un rebote ofensivo para estrenarse en el marcador y Rudy, intermitente, puso el 65-65 (a 3m 48s) tras otra pérdida –cometió seis– de Navarro. La Bomba se sobrepuso poniéndose al equipo a las espaldas y fue dos veces a la línea de personal para sacar cinco tiros libres. Pero Sergio Rodríguez y el incansable Reyes dieron la vuelta al marcador al margen de la polémica acción de Sada.

Concurso de triples

El base azulgrana había sido quien había cambiado el partido. Hasta su entrada en pista, el Barça no era fiable en la pista, perdía claramente en el rebote y estaba reducido a Huertas, el único en anotar al principio (13-6 a los 6m 27s) ante un rival que llevaba casi la mitad de puntos desde la línea de personal (26/32 al final). Sada entró por Huertas y, ya en el segundo cuarto, rompió el 0/5 de su equipo en triple anotando los cuatro que lanzó en el período, en el que los azulgrana tuvieron un maravilloso 6/6 y se fueron al descanso 35-45 a su favor. Y saltaron chispas entre el propio Sada y Sergio Rodríguez, que se replicaron dos veces con un triple en unos instantes difíciles de repetir. Mirotic estaba perdido y no apareció, igual que Begic, cargado rápidamente de personales. Tampoco Tomic había cumplido, mientras que Lorbek sí se había sentido cómodo.

El Barça bajó su acierto tras el descanso, pero Sada siguió dirigiendo las operaciones y su equipo se escapó por dos veces (37-49 a los 22m 5s y 46-58 a los 28m 35s). Llull se marcó cinco puntos seguidos, triple incluido (6/23 su equipo) y Sergio Rodríguez revolucionó un partido con final polémico que deja al Madrid con 1-0 en la final.

MADRID 76 (21+14+15+26): Llull (19), Rudy Fernández (14), Suárez (0), Mirotic (5) i Begic (6) –quinteto inicial–; Draper (0), Reyes (4), Rodríguez (21), Carroll (5) y Slaughter (2). BARÇA 72 (14+31+13+14): Huertas (10), Navarro (15), Rabaseda (0), Wallace (0) y Tomic (6) –quinteto inicial–; Sada (17), Ingles (3), Mavrokefalidis (4), Oleson (9) y Lorbek (8).

miércoles, 5 de junio de 2013

A la final por cabeza

Un Barça muy serio aplasta al Gran Canaria (62-84) para llegar a su séptima final consecutiva de la Liga, récord de la era ACB

Oleson lanza a canasta - ACB / M. Herníquez.

No es muy habitual que un jugador de baloncesto haga mención a una estadística del partido en concreto y menos todavía si el dato corresponde a la primera parte. Pero Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983), entrevistado por Arseni Cañada en Teledeporte, advirtió que en ese tiempo solo habían perdido un balón. Una cifra significativa que le valió al base brasileño para indicar que su equipo “había controlado el partido”, especialmente tras el descanso (36-39), cuando Navarro y Oleson brillaron con
luz propia y el propio Huertas supo dirigir con acierto a un Barça al que le estaba costando digerir la eliminatoria ante el Gran Canaria, contra el que había perdido en los dos partidos de fase regular y las había pasado canutas en los dos primeros de semifinales. El tercero y último resultó un golpe de autoridad de los azulgrana, que se motivaron recordando sus últimos números en el Centro Insular de Deportes, con siete derrotas en las últimas nueve visitas, y aplastaron a su rival por 62-84. El Barça alcanzó la séptima final consecutiva de Liga, algo que ningún otro club ha logrado en la era ACB. Un cruce en el que, como el curso pasado, se enfrentará al Madrid, esta vez con el factor pista en contra.

“Sabíamos que no podíamos dejar que ellos corriesen”, resumió Huertas. Y eso es lo que hizo su equipo, al que, eso sí, le costó pillarle el truco al partido y llegó a perder por 16-11 en el primer cuarto tras un triple de Toolson, encargado de incordiar lo máximo a Navarro, eléctrico a ratos y autor de cuatro asistencias en un equipo que repartió hasta 20 y recuperó 12 balones por solo siete pérdidas. El Barça jugó con cabeza, con el oficio de Mavrokefalidis, los chispazos de Oleson –máximo anotador del partido con 17 puntos, con 4/5 en tiros de dos y 3/4 en triples– o la puntería de Ingles, con cuatro triples de cinco aciertos.

El ritmo

En cuanto afinó la puntería el conjunto de Xavi Pascual y se quedó en blanco Toolson, que ya no anotaría en la segunda parte, se disipó el Gran Canaria, el rival más incómodo del curso para los azulgrana junto con el Madrid y el Panathinaikos. Esta vez los visitantes impusieron su ritmo y en algunos momentos pecaron de ceder varios rebotes bajo su aro, con Báez y Nelson como principales imanes. Pero ninguno de los dos estuvo acertado en el tiro ante un Barça con más fondo de armario (48 puntos de sus suplentes contra 21 de los locales) y en el que hasta cinco jugadores anotados diez o más puntos.

Sin prisa y con mucha calma, los azulgrana fueron aumentando la diferencia y Tomic mejoró sus números al final en una serie en la que no se ha sentido nada cómodo. Su concurso será fundamental ante su ex equipo, el Madrid en la final de la ACB.

GRAN CANARIA 62 (18+18+12+14): Bellas (7), Toolson (10), Beirán (6), Báez (13) y Nelson (5) -quinteto inicial-, Newley (12), Guerra (0), Alvarado (3), Oguchi (2) y Slokar (4). BARÇA 84 (17+22+22+23): Huertas (10), Navarro (10), Rabaseda (6), Wallace (2) y Tomic (8) -quinteto inicial-, Lorbek (8), Sada (1), Mavrokefalidis (10), Ingles (12), Oleson (17) y Todorovic (0).  

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

viernes, 31 de mayo de 2013

El despertador de Navarro

La Bomba anota de carrerilla justo antes y después del descanso para impulsar al Barça a un Gran Canaria penalizado por la escasez de su banquillo (69-63)

Toolson trata de frenar a Navarro - ACB Photo / Miguel Ruiz. 

Puede tener el día más nefasto que se le recuerde, incluso llegar a dos minutos y medio del descanso con cero puntos, una pérdida infantil y tres tiros fallados. Pero Juan Carlos Navarro (Sant Feliu, 1980) es capaz de cualquier cosa al mínimo pestañeo y de carrerilla, entre el final de la primera parte y el inicio del metió 10 puntos (en 2m 40s) e incluyendo dos tiros libres por una técnica pitada a Pedro Martínez camino de los vestuarios. Los azulgrana se pusieron por delante, después del 6-5 inicial, y ya no cedieron, a pesar de un parcial de 0-11 en los últimos instantes del Gran Canaria, penalizado por la escasez de su banquillo. Solo dos puntos anotaron los suplentes y fueron de la estrella, Toolson, que jugó lejos de su nivel por tener averiada la rodilla. Al arreón de Navarro replicó un Wallace muy fino en el tiro (5/7 en tiros de campo), un Sada omnipresente (siete puntos y cinco rebotes) y un Tomic con visión amplia (cuatro asistencias) para un Barça que venció por 69-63 y se adelanta 1-0 en la serie de semifinales.

“Dormir poco y soñar mucho” es uno de los lemas de Pedro Martínez, que ha logrado acompañar al Gran Canaria hacia la mejor temporada de su historia, superando por primera vez los cuartos de final de la Copa del Rey y de la Liga ACB. En sus primeras semifinales, los visitantes tuvieron una puesta en escena imponente con múltiples argumentos: la velocidad de Newley, la intensidad de Roberto Guerra y la insistencia de Báez y de Nelson. El Gran Canaria se escapó (11-21) y Oleson fue el primero en replicar para los azulgrana, revitalizados por Navarro antes y después de un descanso al que se había llegado con 29-30 en el marcador y 1/8 en triples. Navarro había anotado el primero de su equipo al séptimo intento. El acierto de su capitán engrandeció al Barça, capaz de meter cuatro triples, dos de ellos de un Wallace excelente. Sada parecía una locomotora y Tomic asistió a Oleson para distanciar a los locales (55-43 a los 28m 48s).

Los azulgrana no echaron en falta los puntos de Lorbek, que no anotó –y lo hizo desde la línea de personal– hasta a falta de 9m 16s; a 4m 48s el Gran Canaria perdía 63-50. Báez volvió a anotar, Bellas y Newley recuperaron la puntería y Toolson se convirtió en el único suplente en anotar. “No es normal la poca aportación del banquillo, pero no lo personalizo en nadie. Tenemos que mejorar todos”, advirtió Pedro Martínez, que vio cómo, con 67-63, Toolson fallaba un triple y Tomic se hacía con el rebote. En esa jugada suspiró de alivio el Barça, estupendo en su balance de pelotas recuperadas (13) y pérdidas (9) por el 4-14 de un Gran Canaria que no le va a poner nada fácil el acceso a la final.


BARÇA 69 (16+13+26+14): Huertas (4), Navarro (14), Rabaseda (-), Wallace (13) y Tomic (8) –quinteto inicial–; Sada (7), Jasikevicius (2), Ingles (6), Mavrokefalidis (2), Oleson (9) y Lorbek (4). GRAN CANARIA 63 (21+9+15+18): Bellas (11), Guerra (4), Newley (13), Nelson (21), Báez (12) –quinteto inicial–; Toolson (2), Alvarado (-), Oguchi (-), Beirán (-) y Slokar (-).  

jueves, 30 de mayo de 2013

Con la pauta de Rudy y Mirotic

El Madrid vence al CAI Zaragoza 84-76 para adelantarse en la serie de semifinales

Rudy en la acción en la que se hizo daño en la espalda - ACB Photo / Ángel Martínez. 

Antes de coincidir en el Madrid lo habían hecho en la selección y en su periplo en Portland. Como tantas otras veces se entendieron con la mirada y Sergio Rodríguez le colocó la pelota para que Rudy Fernández machacase de espaldas. Una jugada de fantasía que paralizó al Palacio de los Deportes, pues su fichaje de más postín de este curso cayó mal y se retorció de dolor en la pista. Le dolía la espalda, su tormento en los últimos tiempos. Rudy se fue dolorido y ovacionado por la grada después de haber sido uno de los destacados en un Madrid discontinuo que se permitió la licencia de presentar una estadística nefasta en tiros libres (9/20). Déficit que el conjunto de Pablo Laso –que confirmó que lo de Rudy “solo es un golpe. Tenemos que ver su evolución, pero hay cierta tranquilidad”– compensó con el dominio del rebote (35 por 29), con Mirotic (11) y Reyes (8) como los mejores en las capturas ante un CAI Zaragoza que perdió comba en el tercer cuarto (parcial de 24-13 tras haber llegado al descanso 42-40) y que en los minutos finales redujo el marcador hasta el 84-76. Lanzado por Mirotic (19 puntos) y Rudy, el Madrid se adelanta en la serie de semifinales.

La acción de Rudy fue el único susto que se llevó el Madrid ante un rival que hasta esta temporada nunca había jugado las eliminatorias por el título y que había superado al Valencia Basket en cuartos con el factor cancha en contra y después de perder el primer partido de paliza. José Luis Abós ha construido un equipo generoso que es capaz de competir incluso sin Norel, que acompañó al grupo en muletas. Los visitantes se sobrepusieron al excelente inicio de Mirotic y Rudy con el oficio de Van Rossom, Rudez y Aguilar (18-16) y replicaron con la misma convicción cuando surgieron Reyes y Carroll bajo la batuta de Sergio Rodríguez.

El problema para el CAI Zaragoza fue el tercer cuarto, cuando fueron golpeados por la muñeca de Mirotic y se quedaron tiesos (66-53). Con un palmeo Mirotic podría a su equipo con su mayor ventaja (70-55, a 8m 12s, la mayor ventaja). De ahí al final Rudez redondeó sus números, Rudy dio el susto y Reyes volvió a demostrar que rinde independientemente de cuál sea el resultado.

REAL MADRID 84 (18+24+24+18): Llull (5), Rudy (14), Suárez (0), Mirotic (18) y Begic (10) –quinteto inicial–, Draper (5), Sergio Rodríguez (5), Reyes (16), Carroll (8), Slaugther (0), Hettsheimeir (0) y Darden (3). CAI ZARAGOZA 76 (16+24+13+23): Van Rossom (10), Roll (10), Rudez (16), Aguilar (11) y Golubovic (6) –quinteto inicial–, Topper (0), Stefansson (7), Llompart (4), García (-), Marín (-), Jones (12) y Fontet (-).


martes, 28 de mayo de 2013

La antorcha de Jasikevicius

El base lituano alumbra a un Barça impulsado por Lorbek y Sada que se enfrentará al Gran Canaria en semifinales tras eliminar a un meritorio Bilbao Basket (79-70)

Jasikevicius cambió el rumbo del partido - ACB Photo /À. Caparrós. 

No hay ni minutos ni estadísticas para los jugadores de verdad, jugadores que saben gestionar el tiempo a su antojo. Y no hay duda de que Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituana, 1976) lo hace: es un entrenador en pista que juega y hace jugar y que es capaz de cambiar estados de ánimo. Poco le importó al base lituano que antes de salir al Palau por un Juan Carlos Navarro que había cometido la tercera personal y estaba desquiciado otra vez por Roger Grimau acumulase 12 minutos en la serie, todos en el primer partido. Jasikevicius agitó y alumbró al Barça, contagió su seguridad a sus compañeros, Lorbek afinó su puntería y Sada sacó su genio. Los azulgrana supieron gestionar mejor el epílogo y con un parcial de 39-25 tras la entrada del base lituano ganaron por 79-70 a un gran Bilbao Basket y se enfrentarán en semifinales al Gran Canaria, que eliminó contra pronóstico al Baskonia en Vitoria (66-72). En la otra serie pendiente, otra sorpresa, el CAI Zaragoza a pesar de no contar con Norel, lesionado, venció a domicilio al Valencia Basket (77-83) y jugará contra el Madrid.

Con Jasikevicius en el banquillo, el Barça tuvo dos versiones muy diferentes, como había sucedido en el encuentro previo en Miribilla. Los azulgrana empezaron enchufados (15-10) bajo la batuta y los puntos de Huertas y la fiabilidad de Lorbek, que parece haber renacido en estos cuartos de final. Entre Moerman y sobre todo un Zisis desatado cambiaron el panorama al descanso (33-35). El Barça había pasado de ser un equipo convencido y meter 3/4 en triples a encadenar un 0/16. Grimau seguía haciendo de las suyas y Hamilton, con una bomba, ponía el 40-45 (a los 25m 23s).

El Barça tenía errores inmensos, como un saque de lateral de Rabaseda interceptado por Vasileiadis –a cero al descanso– y un saque de banda de Huertas, que también recogió el tirador griego. Lorbek acertó con un triple a tablero y Pascual sacó por primera vez a Jasikevicius, que provocó una falta en ataque de Zisis. Mavrokefalidis –entero en los instantes comprometidos– cometió otra, Huertas se quedó corto con un triple y Vasileiadis hizo justo lo contrario antes de participar en una pequeña gran competición desde 6'75 con Lorbek: dos aciertos del esloveno y tres del griego en un suspiro. 

Jasikevicius empató a 59 y entre Sada y Oleson completaron un parcial de 10-0 (64-56 a 6m 3s) que no descompuso a los visitantes, a pesar de echar en falta mayor aportación de Mumbrú. Su único triple (2/9 en tiros de campo) ajustó el encuentro (66-61), antes de que el propio Jasikevicius se marcase otro, Navarro anotase su única canasta en juego (1/7). Al Bilbao Basket se le hizo muy larga la serie y Sada acabó como un ciclón un partido que había cambiado por completo Jasikevicius. Por algo tiene cuatro Euroligas y un periodista de Israel dijo en su día, en su perillo en el Maccabi Tel Aviv: “Es un chico de oro. Cuando lo necesitas está ahí”.

BARÇA 79 (22+11+16+30): Huertas (7), Navarro (6), Rabaseda (2), Wallace (2), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Abrines (5), Jasikevicius (7), Mavrokefalidis (8), Oleson (3) y Lorbek (20). BILBAO BASKET 70 (17+18+15+20): Zisis (17), Grimau (9), Mumbrú (5), Hervelle (1), Hamilton (13) –quinteto inicial–; Moerman (10), López (2), Samb (2) y Vasileiadis (11).

viernes, 24 de mayo de 2013

Las diabluras de Sergio Rodríguez

El base canario arrolla en el segundo cuarto al Obradoiro y adelanta al Madrid en la serie de cuartos (90-75)

Sergio Rodríguez asiste a un compañaero ante Hummel y Kendall - ACB Photo / A. Martínez. 


Su aspecto, esa barba bien poblada y algo desaliñada, le da un perfil bohemio y de artista. Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador musical, de banda sonora. En tiempos en los que se exige la pizarra por delante de la creatividad, el base canario supone aire fresco, pureza y frescura. Sergio Rodríguez juega con la alegría de un niño, la entereza de alguien que ha sabido resarcirse después de haberlo pasado muy mal en la NBA –a la que llegó con menos recorrido del que necesitaba– y que ha encontrado en Pablo Laso

jueves, 23 de mayo de 2013

La química entre Tomic y Mavrokefalidis

La nueva pareja interior azulgrana brilla ante un Bilbao Basket sin brújula y minimizado por las bajas (88-62)

Tomic, en una acción del partido - ACB Photo / Àlex Caparrós.

Es el pilar sobre el que se ha sostenido el Barça durante casi toda la temporada, el que más rápido se adaptó de los nuevos refuerzos y el que más ha despuntado del grupo. Ante Tomic (Dubrovnik, Croacia, 1987) advirtió en su presentación que el juego del Barça de Xavi Pascual le beneficiaba más que el del Madrid de Pablo Laso y ha tratado por todos los medios de que su mensaje no se quedase en una observación de cortesía más para caer en gracia a su nueva afición. El pívot croata encontró acomodo en Barcelona después de que no le renovasen en la capital. Operación redonda para los azulgrana, que disfrutan de un Tomic escogido tanto en el quinteto ideal de la Euroliga y de la Liga ACB. El jugador recibió con rostro serio este último galardón antes de firmar una actuación bien completa (13 puntos, cinco rebotes y seis asistencias) ante un Bilbao Basket sin brújula y sometido desde el principio, en parte, por las bajas de Rakovic, Pilepic y Vasileiadis. Un caramelo para un inmenso Loukas Mavrokefalidis, llegado desde Rusia para suplir a Jawai para los playoffs de la Liga. El griego, que puede jugar de 4 y de 5 como destacó Pascual, tuvo química con Tomic y se sintió muy cómodo en la pista (16 puntos con 7/9 en tiros de campo) en la victoria local, concretada en 88-62. El Barça está a un triunfo de sellar su pase a semifinales.

Ni hubo partido ni tuvo rival el Barça en un Bilbao Basket debilitado que echó en falta a quienes no podían jugar y a la mayoría de los que jugaron. Raül López estuvo perdido, Zisis, tan errático como Hamilton y Mumbú, y solo Roger Grimau y Hervelle se salieron de ese guión desteñido. Entre ambos acumularon 31 puntos, la mitad de su equipo, vencido por adelantado tras el empate a 4 inicial por la electricidad de Huertas, la chispa de Oleson –lastrado por las personales–, la elegancia de un Lorbek renacido que casi todo lo hizo bien o la soltura de un Rabaseda que recuperaba una pelota y se marcaba un contraataque para machacar la pelota a una mano.

49-35 al descanso  

No tuvieron problemas los azulgrana porque Navarro no tuviese el día (1/5 en triples) ni lamentaron que Ingles se quedase a cero. Fueron los únicos en desentonar en un equipo que no se relajó pese a su gran superioridad: 49-35 al descanso y 61-41 (a los 23m 45s) tras el único triple de La Bomba. Los tiros desde más allá de 6'75 metros (7/24) y los tiros libres (7/14) fueron los únicos puntos negros de un Barça que cogió 39 rebotes por los 27 de su rival y que pese a tirar las mismas veces de dos (42) acertó once más, 30 por 19.

Nada más salir Mavrokefalidis asistió a Sada e hizo uno de los cinco mates de su nuevo equipo, capaz de repartir 21 asistencias ante un Bilbao Basket falto de fuerzas y de confianza. “Era muy difícil. A nuestra defensa le ha faltado energía”, advirtió Katsikaris. Y sobre todo poder frenar el poderío interior, liderado por Tomic y Mavrokefalidis, y rematado por Lorbek, Todorovic y Wallace. Entre los cinco sumaron 53 puntos en un encuentro sin chicha.

BARÇA 88 (27+22+19+20): Huertas (10), Oleson (7), Rabaseda (6), Wallace (7), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Navarro (4), Todorovic (5), Ingles (-), Mavrokefalidis (16), Lorbek (12). BILBAO BASKET 62 (15+20+11+16): Zisis (4), Grimau (14), Mumbrú (9), Hervelle (17) y Hamilton (9) –quinteto inicial–; Moerman (7), Sánchez (-), Raül López (-) y Samb (2).

domingo, 19 de mayo de 2013

Punto y final para Unicaja

El Barça, que se enfrentará en cuartos al Bilbao Basket, se lleva un partido de difícil digestión (57-50) y deja sin playoffs a un rival perdido que cede su puesto al Obradoiro  

Rabaseda se prepara para penetrar ante Zoric - ACP Photo / À. Caparrós.

– El partido no se ha acabado todavía...
– El partido no ha empezado...
Queda poco menos de medio minuto y un periodista ya ha recogido todos los bártulos de la tribuna de prensa y se dirige hacia la salida. Su vecino no le convence. No aguanta ni un momento más un partido de difícil digestión tras el descanso, con un Barça anotando ocho puntos en el tercer cuarto y un Unicaja quedándose en seis en el último y atesorando un 1/14 en triples. Con el penúltimo fallo desde más allá de 6'75, de Andy Panko, los visitantes pierden la opción de ganar el partido (la derrota se concreta en 57-50) y de entrar en los playoffs. Su puesto lo ocupará el Obradoiro, que sí ha hecho los deberes y logra su primera clasificación para las eliminatorias por el título –se enfrentará al Madrid– tras ganar al Bilbao Basket en Fontes do Sar por 79-73. Los vascos serán el rival del Barça en cuartos. Valencia Basket-CAI Zaragoza y Baskonia-Gran Canaria completan los cruces.

Con un robo a Urtasun y un contraataque de libro Rabaseda acaba desequilibrando un partido repleto de dudas, errores y tensión de ambos equipos. Una cita solo vistosa en la primera parte, cuando Wallace tiene un inicio fulgurante, Huertas está suelto, Sada aparece en todos los sitios y debuta Mavrokefalidis, el fichaje de los azulgrana para los playoffs para sustituir al lesionado Jawai. El pívot griego, que llega del Spartak de San Petersburgo y con pasado en Valencia, se empareja con Zoric y en su primera oportunidad anota su única canasta en juego. A Mavrokefalidis le necesitará cuatro intentos para meter un tiro libre, el gran déficit de su nuevo equipo en la primera parte (4/14). “Loukas lleva dos días con nosotros y ha jugado siete minutos. Tenemos que entenderle más y él a nosotros, tenemos que ubicarlo mejor en el campo. Estoy contento con su estreno”, analiza Xavi Pascual, su nuevo técnico.

Estoy bastante decepcionado”

En los dos primeros cuartos Unicaja domina el rebote, sobre todo el ofensivo, y se procura cinco tiros más (37-32 al descanso). Pero al conjunto de Repesa le falta un líder, un jugador regular que le guíe y le dé soluciones ante las dudas. Panko se estanca en cuatro puntos en el primer cuarto, Urtasun anota sus dos canastas en el segundo, el período en el que Vidal anota sus cuatro puntos. Únicamente Vázquez sobrepasa los diez puntos en un equipo que las ha pasado canutas durante todo el curso, que no se clasificó para la Copa del Rey de Vitoria y no estará entre los ocho mejores en la Liga ACB. 

A Repesa le preguntan en rueda de prensa cuál ha sido el principal problema de un curso tan convulso en el que llegó al Top 16 de la Euroliga. Cariacontecido, el técnico aprovecha la cuestión para enfatizar que el club debe renovarle: “Es mi primera temporada en ACB y para muchos jugadores también. [Con alguna victoria más] podíamos quedado quintos o sextos... Es la primera vez como entrenador que no me clasifico para unos playoff. Estoy bastante decepcionado”. ¿Está preocupado por su futuro? “Si salud está bien, si la familia está bien, no estoy preocupado”, responde. Es su única frase en castellano antes de repetir que cuando se mira al espejo sabe que lo ha dado todo por el equipo, aunque “no lo suficiente”.

Dragic remata un parcial de 0-10

A su Unicaja le ha faltado orden y lectura de las jugadas. Y claridad y acierto en ataque, pues solo el Cajasol, con 2.448, ha anotado menos puntos que los malagueños (2.481). Unicaja solo ha metido seis puntos más de los recibidos. Cinco consecutivos mete Dragic para rematar un parcial de 0-10 que vuelve a poner por delante a los visitantes (43-44 a los 29m 56s). Sobre la bocina y con una contra supersónica Huertas se marca una canasta exquisita para aliviar a su equipo, que solo había anotado dos triples, ambos de Ingles (2/17 en la segunda parte).

Un poco de Tomic, algo de Jasikevicius y Rabaseda, que se marca el mencionado contraataque y no falla dos tiros libres, frustran a un Unicaja que se despide del curso sabiendo que debe hacer de nuevo una profunda renovación. El puesto de Repesa y el de varios jugadores pende de un hilo.

BARÇA 57 (19+18+8+12): Huertas (7), Oleson (6), Rabaseda (3), Wallace (7), Tomic (11) -quinteto inicial-, Sada (1), Jasikevicius (2), Todorovic (4), Lorbek (4), Ingles (6), Abrines (3) y Mavrokefalidis (3). UNICAJA 50 (17+15+12+6): Calloway (5), Vidal (4), Panko (4), Vázquez (10) y Zoric (7) -quinteto inicial-, Urtasun (4), Perovic (4), Kinsey (5), Lima (0) y Dragic (7). Árbitros: Arteaga, Bultó y Castillo. Sin eliminados. Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima cuarta jornada, última de la fase regular de la Liga Endesa, disputado en el Palau Blaugrana de Barcelona ante 4.013 espectadores. 

domingo, 5 de mayo de 2013

El crecimiento de Todorovic

El ala-pívot montenegrino se luce ante su ex equipo, una Penya menor tras el descanso (80-59), en el último partido antes de la Final Four de Londres

Todorovic, en una acción del partido - ACB Photo / Á. Caparrós. 

Solo quiero dar la imagen de un tío que trabaja, que puede ayudar al equipo y, al final, jugar lo que el entrenador considere: si son cinco serán cinco y si son diez, diez”, le contaba Marko Todorovic (Podgorica, Montenegro, 1992) a Julián Felipo en Mundo Deportivo. Fue a principios de septiembre y el pívot montenegrino vivía los últimas días de un verano difícil para él, pues se operó de una rotura en la mano y estuvo pendiente de su futuro: la Penya igualó la oferta del Barça en el derecho y los azulgrana acabaron pagando por el período de formación del jugador en Badalona. Precisamente ante su ex equipo –“contra el que más ganas tenía de jugar”– Todorovic disputó su partido más completo con el Barça (12 puntos y otros tantos rebotes y una asistencias para 17 de valoración) en la victoria ante una Penya ronca tras el descanso (80-59). “He podido jugar muchos minutos [algo más de 27, dos menos que sumando sus últimos ocho partidos en Liga ACB] y creo que los he aprovechado”, comentó Todorovic, consciente de que había tenido más presencia por el susto de Jawai, que tiene un golpe en la fascia plantar y al que se le harán pruebas este lunes para determinar si puede estar en la Final Four de Londres, y Tomic, impetuoso en sus protestas y se cargó con cuatro personales con técnica incluida. Sada también tiene molestias y Ingles, un esguince de grado I. Wallace ni jugó porque sigue recuperándose de una lesión en el codo.

Todorovic tiene tanto aplomo respondiendo a las preguntas de los periodistas como en la pista, donde su crecimiento es notable: tiene un 62% de efectividad en tiros de dos, aunque debe mejorar su puntería en los triples 25%, 0/3 ante la Penya). El pívot montenegrino se reivindicó ante el club en el que se formó y le fichó del Joker School de su país, ante el que demostró su buena colocación, generosidad y confianza. Esto último fue lo que le faltó a la Penya en el tercer cuarto, cuando después de haber inquietado al Barça en la primera parte (32-30) se vio sin respuesta ante el arsenal en la zona de Todorovic y los triples de Navarro, Huertas y Lorbek, máximo anotador con 17 puntos (58-46, minuto 30).

Noqueado por sus defensores Oliver –MVP de abril–, a los visitantes les faltó mayor continuidad (dos recuperaciones por 18 pérdidas, un mundo en comparación con el balance de 10-11 de su rival) y Kuzmic se quedó solo. La Penya perdió comba y fue arrollada por un Barça que no había tenido ni el ritmo ni el dominio del rebote en un inicio repleto de errores por ambas parte y marcado por la escena de Jawai viendo las estrellas y Tomic tirando al toalla en el banquillo porque no estaba de acuerdo por su tercera personal ni por la técnica posterior. Fisher, en uno de sus únicos momentos de lucidez, había anotado la canasta y acertó con el tiros adicional y los otros dos (22-23 a los 14m 10s). Kuzmic y Ehambe ampliaron la ventaja (24-28 a los y los triples de Oleson –que acabó probando de base, con Sada dolorido– y Lorbek solventaron la situación antes del descanso. Xavi Pascual había probado con Ingles en la posición de 4. Esa posición en la que brilló Todorovic, que se entendió de maravilla con Jasikevicius. El papel del montenegrino en Londres puede ser capital si no se recupera Jawai.

BARÇA 80 (13+19+30+18): Huertas (5), Ingles (5), Oleson (9), Lorbek (17) y Tomic (8) -quinteto inicial-, Sada (-), Abrines (10), Navarro (8), Jasikevicius (2), Todorovic (12), Rabaseda (2) y Jawai (2). PENYA 59 (13+17+16+13): Llovet (5), Oliver (2), Ventura (3), Kuzmic (9), Ehambe (6) -quinteto inicial-, Trias (5), Quezada (-), Fisher (12), Savane (6), Tomàs (9), Suárez (2) y Barrera (-). Árbitros: Hierrezuelo, Araña y Planells.  

domingo, 28 de abril de 2013

Reyes es inagotable

El capitán lidera, con 19 puntos, a un Madrid que se asegura la primera plaza tras vencer a un Barça penalizado por el rebote ofensivo (78-65)

Reyes,a  punto de lanzar, ante la mirada de Tomic - ACB Photo.

Es el único superviviente de la última Liga ACB que ganó el Madrid. Fue en 2007 en el Palau Blaugrana con Joan Plaza como entrenador y Felipe Reyes (Córdoba, 1980) como MVP de la final. Reyes ejerce de capitán en un grupo que valora su liderazgo, ímpetu y coraje. Responde al perfil de jugador al que adora su afición y genera animadversión entre la rival, entre ellas, la del Estudiantes, club en el que creció admirando a su ídolo, su hermano Alfonso y que, como él, abandonó para irse al Madrid en 2004. Renovado por tres temporadas hace un mes, Reyes es un puntal para su equipo y destrozó al Barça con una actuación modélica (19 puntos y ocho rebotes). La puesta en escena del ala-pívot cordobés ya fue impotente: nueve puntos y cuatro rebotes en seis minutos para pasar del 13-12 con el que acabó el primer cuarto al 26-19 (a los 15m 44s). Penalizados por el rebote ofensivo, los azulgrana se sostuvieron hasta los últimos dos minutos (67-63), pero Mirotic no falló tres tiros libres y Reyes puso la guinda a su partido con una entrada sin oposición para dar la victoria al Madrid por 78-65 y la primera plaza matemática de la fase regular en un ensayo descafeinado de la cita entre ambos equipos en la Final Four de Londres.

“Hemos trabajado bien todos los aspectos del juego, excepto el rebote ofensivo. Permitir 18 rebotes ofensivos es una barbaridad”, recalcó Xavi Pascual. Ésa fue la gran losa para los visitantes de la que supieron sacar partido, entre otros, Reyes, Mirotic o Begic, y que hizo que el Madrid tuviese más tiros. En concreto, 74 por 59. El Barça, con más puntería, pudo opositar al triunfo hasta el final a pesar de las bajas de Navarro, Wallace y Mickeal, mientras que Todorovic participó con un dedo roto. Con el equipo bajo mínimos, Ingles dio un paso enfrente en el sugerente inicio azulgrana con siete puntos en el parcial de 6-11. Lorbek estaba fino y Tomic, muy nervioso ante un público que no le perdona que se fichase por el gran rival.

Al descanso

Llull y Rudy Fernández agitaron a un Madrid que tomó más impulso con la aparición de Reyes y que veía cómo el Barça se cansaba de fallar tiros libres, en especial Tomic. Dominadores en el rebote, los locales tenían segundas y terceras opciones de tiro –como en una acción de Begic– y se pusieron 33-24 con un triple de Llull, antes de que los azulgrana redujesen la distancia al descanso (33-29) con dos jugadas rápidas de Huertas y de Jawai, que anotó diez puntos como Tomic y Lorbek, aunque con mejores porcentajes de tiro.

Tres rebotes ofensivos casi seguidos de Mirotic y una técnica a Xavi Pascual volvieron a penalizar al Barça (38-31), rescatado por un Ingles eléctrico, un Jawai omnipresente y un Tomic que acertaba con un reverso por primera vez. Y a Huertas le caía otra técnica por protestar, mientras Jasikevicius, muy revolucionado hasta entonces, puso por delante al Barça con dos canastas seguidas al inicio de un último cuarto (50-51) en el que Reyes sostuvo al Madrid con la ayuda de Sergio Rodríguez ante un rival lanzado por Ingles y Jawai que se quedó sin respuesta en el tramo final. “Tiene poco que ver el partido de hoy con el que tendremos en Londres”, aseguró Pablo Laso. “Será una final en sí misma”, cerró Xavi Pascual.

REAL MADRID 78 (13+20+17+28): Rudy (11), Suárez, Mirotic (10), Llull (8) y Begic (8) -quinteto inicial-, Rodríguez (9), Slaughter (8), Carroll (5), Darden y Reyes (19). BARÇA 65 (12+17+18+18): Huertas (3), Ingles (18), Oleson (8), Lorbek (10) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Sada, Abrines, Jasikevicius (4), Todorovic (2), Rabaseda y Jawai (10). Árbitros: Emilio Pérez, Lluis Guirao y Miguel A. Pérez Niz. Jawai fue eliminado por cinco personales (min.38). Incidencias: Partido correspondiente a la Jornada 31 de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 12.238 espectadores.   

domingo, 21 de abril de 2013

La metamorfosis de Lorbek

El pívot esloveno resurge para liderar la reacción de un Barça renacido en el tercer cuarto ante un Estudiantes entero pese a las bajas (78-65)

Lorbek, en una acción del partido con Clark y Barnes - ACB Photo / À. Caparrós. 

No está siendo una temporada nada sencilla para Erazem Lorbek (Ljubljana, Eslovenia, 1984), convencido a golpe de talonario para que no hiciese las maletas y se marchase a los Spurs con Duncan, Splitter o Parker. El ala-pívot, que no ha alcanzado su plenitud física, llevaba varios partidos alicaído y desconocido, fallando tiros que no suele fallar y dudando. Lorbek tuvo algún chispazo en Atenas y confirmó su recuperación ante el Estudiantes, aunque no tiró hasta el minuto 16 y llegó al descanso con dos puntos, al nivel de sus compañeros. Los azulgrana perdían al final de la primera parte 26-33 tras un primer cuarto nefasto y un segundo poco mejor en el que llegaron a ceder por 22-33 tras el undécimo punto –acabó con 21– de un Granger imparable que olía a MVP de la jornada. Xavi Pascual se fue muy tenso a los vestuarios porque su equipo cedía pelotas infantiles y estaba siendo arrollado por un rival crecido pese a no contar con sus dos jugadores más resolutivos, Germán Gabriel y English, ambos lesionados. Pero Lorbek resurgió en el tercer cuarto con diez puntos y guió al equipo, más centrado y acertado en la zona, pero sobre todo con los triples: 4/4 en dicho período y 5/10 en en el último para un total de 11/24. Abrines (2/5), Oleson (2/2), Huertas (3/6) y el propio Lorbek (1/2) se repartieron los aciertos desde más allá de 6'75 en un partido que consolida al Barça en la tercera plaza de la Liga ACB.

Con la mente en el partido contra el Panathinaikos del jueves, el que determinará si estará o no en la Final Four de Londres, salieron los azulgrana a la pista. Con más ideas, intenciones e intensidad, el Estudiantes disfrutó con las diez pérdidas de su rival en el primer cuarto y le hizo un traje con Granger y Kuric como referentes y Nogueira y Vicedo como meritorio (9-16). No daba pie con bola el Barça, que siguió noqueado y recibiendo golpes por los todos los sitios. Esta vez de la mano de Clark y con los contraataques de Granger, que parecía capaz de cualquier cosa.

Es posible que el Estudiantes no cogiese la renta que merecía por juego y predisposición y en el tercer cuarto vio cómo el Barça se encomendaba a Lorbek y al acierto exterior para ponerse por primera vez por delante (47-46 a los 26m 19s). Solo Sada estaba contrariado, pues acumuló tres faltas personales en un suspiro y no estaba de acuerdo con ninguna. Los triples de Ingles y Huertas sentenciaron el partido con un rival que estuvo casi seis minutos sin anotar una canasta en juego y que dejó una muy buena imagen en un Palau que no dejó de pensar en el partido contra el Panathinaikos.

BARÇA 78 (9+17+30+22): Huertas (15), Wallace (-), Rabaseda (-), Oleson (10), Jawai (10) -quinteto inicial-, Sada (4), Abrines (8), Todorovic (-), Ingles (14), Hezonja (-), Lorbek (12) y Tomic (5). ESTUDIANTES 65 (16+17+18+14): Clark (6), Granger (21), Kuric (16), Kirskay (7), Barnes (2) -quinteto inicial-, Fisher (-), Fernández (2), Vicedo (-), Guerra (-) y Nogueira (11). Árbitros: Martín Bertrán, Sánchez Monserrat y Anna Cardús. Sin eliminados.Incidencias: Palau Blaugrana ante 5.043 espectadores.
  

domingo, 14 de abril de 2013

Báez encoge al Barça

El ala-pívot dominicano captura dos rebotes ofensivos decisivos para decidir la victoria del Gran Canaria ante un rival que pierde once puntos de ventaja (70-73)

Wallace, a punto de lanzar ante Báez - ACB Photo / À. Caparrós.

“Queda mucho partido, pero hay que cerrar la canasta en defensa”, apremia Xavi Pascual (Gavà, 1972) en un tiempo muerto. Quedan 2m 26s y el Barça está tieso después de perder su máxima ventaja del partido (61-50), recibir un parcial de 3-16 (llegó a ser de 3-19) y fallar lo infallable. El Gran Canaria se suma al carrusel de errores y el Barça se acerca 68-69 a 31'2 segundos con una suspensión de Huertas y una acción de Jawai, su jugador interior más en forma. Pascual dice a sus jugadores que no hagan falta y Nelson prueba suerte y falla, pero Eulis Báez Benjamín (Santo Domingo, República Dominicana, 1982) vuela para hacerse con el rebote ofensivo. La jugada acaba con Tomás Bellas recibiendo la personal de Huertas y anotando el primer tiro libre y errando el segundo. Y ahí está de nuevo Báez, haciéndose con otra captura ante varios jugadores locales. Wallace le hace falta y el ex jugador, entre otros, de Valladolid y Penya, acierta con el segundo. De nada sirve la única canasta a última hora de un Tomic desconocido (1/6), pues Newley –de nuevo brillante ante el Barça como en la primera vuelta, donde también ganó el Gran Canaria– acierta con los tiros libres y el invento de buscar un triple con Eriksson –que no había jugado hasta entonces–, Ingles, Huertas y Lorbek y con Tomic sacando de banda. Ingles falla y se consuma por 70-73 la décima derrota en Liga ACB de los azulgrana, inquietos ante la inminente visita a Atenas para tratar de ganar al menos un partido al Panathinaikos y continuar aspirando a estar en la Final Four de Londres.

Está al límite de fuerzas el Barça, que ha padecido lo indescriptible en sus cuatro últimos partidos. Ganó los dos encuentros con prórroga, ante el Obraidoro –vencedor a domicilio ante el Madrid por 61-64– y en el primer partido de la serie de cuartos al Panathinakos, y perdió en el tiempo reglamentario contra los griegos en el segundo encuentro tras un triple de Diamantidis y perder 13 puntos de margen. Once dejaron escapar los azulgrana ante un Gran Canaria liderado por el coraje de Báez, que aterrizó en España procedente de la NCAA (Florida IU y W. Illionis) para firmar por el Vic, pasar por León y hacerse un hueco en la Liga ACB en el Valladolid y la Penya. De hecho, al conjunto de Pedro Martínez le sobraron líderes, pues disfrutó de Bellas, que venía de ser MVP de la jornada anterior, o de Newley, un hábil velocista que desde el principio le hizo un traje al Barça y se marcó tres contraataques en el primer cuarto y se unió a Nelson –otro líder– y al propio Báez para remontar en el último cuarto ante unos locales que anotaron dos canastas... en nueve minutos.

El rendimiento de los interiores

El Barça se atascó por completo después de un inicio cómodo y decidido por sus jugadores exteriores. Bajo la mirada de Jasikevicius y Navarro, reservados por Pascual, Huertas, Ingles y Abrines se sentían liberados y anotaban con facilidad. De hecho, los tres sumaron siete puntos cada uno en el tercer cuarto (59-50) y en el segundo había surgido Oleson como un cohete para encadenar ocho puntos seguidos -el tirador de Alaska acabó con un esguince de grado I en el tobillo izquierdo- y replicar la reacción visitante, que tenía en Báez a su principal promotor. La antítesis de Lorbek, que empezó el curso con problemas físicos y que lleva varios partidos con la moral baja, fallando situaciones inverosímiles. El ala-pívot esloveno necesitó cuatro intentos para anotar su primera canasta y varios de sus intentos se quedaron cortos. “En la posición de 4 tenemos un problema y es una realidad. Necesitamos mejorar las prestaciones y nos están haciendo daño”, reconoció Pascual, que sigue sin poder contar con Todorovic y que vio cómo Wallace sólo anotaba tres puntos. 17 sumaron entre los tres interiores disponibles. El mismo déficit que ante la derrota del Panathinaikos.

“No nos puede pasar lo mismo que el otro día”, lamentó Huertas: “Han dado la vuelta al partido en dos o tres minutos y eso no puede ser. Somos un equipo grande y no puede pasarnos eso. Creo que es más que nada una cuestión de confianza”. Y ésa debe ser el principal motor de los azulgrana en su visita al OAKA, donde se juegan su futuro en la Euroliga. 

BARÇA 70 (18+16+25+11): Huertas (11), Abrines (11), Oleson (15), Wallace (3) y Jawai (12) –quinteto inicial–, Ingles (9), Hezonja (0), Tomic (2), Lorbek (4), Sada (3) y Eriksson (0). GRAN CANARIA 73 (16+13+21+23): Scheyer (5), Guerra (8), Newley (18), Báez (13) y Slokar (6) –quinteto inicial–, Nelson (12), Bellas (4), Toolson (3) y Beirán (4).