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jueves, 20 de junio de 2013

La tenacidad de Reyes y la entereza del Barça

El capitán del Madrid, MVP de la final, levanta la Liga ACB, un torneo que su club no ganaba desde 2007 ante un rival liderado por Ingles y Jasikevicius que hace de tripas corazón pese a los problemas físicos y al que le penalizan las pérdidas (79-71)


Reyes levanta la 31º Liga del Madrid - ACP Photo.

No hay triunfo personal más grandioso que demostrarle a la gente que ha dudado de uno que se ha equivocado. Si hay un jugador en la Liga ACB que lo sabe porque lo ha sufrido durante su carrera es Felipe Reyes (Córdoba, 1980), que si fuera por muchos ya estaría viendo los partidos vestido de calle, en la grada en el salón de casa... Pero no, Felipón temporada tras temporada se encarga de renovar su crédito y de hacer quedar mal a sus detractores. Pues bien, seis años después de levantar la que era su última Liga ACB con el
Madrid en el Palau Blaugrana y con Joan Plaza como entrenador levantó otra –la 31º del club y la tercera en su cuenta particular– en el Palacio de los Deportes, ante el mismo rival y con Pablo Laso como técnico. En ambas ocasiones Reyes alzó el trofeo como MVP de la final -con 12'2 puntos y 5'2 rebotes de media-, lo que le equipara a Sabonis, que lo logró en 1993 y 1994: “Ha habido gente durante estos años que me ha criticado mucho. Esto va para ellos”. Reyes, que se acordó de su padre, fallecido días antes del Eurobásket de Lituania de hace dos años, fue el alma de un Madrid al que le costó doblegar en el quinto partido de la final (79-71) a un Barça que compitió hasta la extenuación haciendo de tripas corazón. Xavi Pascual confesó en la rueda de prensa –antes lo había hecho en la retransmisión de TV3 Jordi Robirosa– que Jasikevicius jugó los últimos partidos con una costilla rota. Se sabe que Todorovic lo viene haciendo con el dedo roto y que Navarro quiso jugar –aunque lo hizo en versión reducida –“seguramente, sí voy a descansar de la selección”– pese a su rotura en el isquiotibial–, que Jawai arriesgó su carrera jugando la Final Four de Londres, que Mickeal está luchando por regresar... El Barça incluso quiso sobreponerse a otro partido gris de Lorbek, que cuadró un curso de igual color, a que Sada ni Huertas anotasen ni una sola canasta, Oleson solo sumase cuatro puntos... El Barça volvió a ponerle tesón y corazón y no se fue del partido ni cuando Rudy Fernández se aplaudió a sí mismo por meter su primer y único triple en la serie (1/24, 50-33 a los 22m 41s). Mordieron los azulgrana, impulsados por los dos jugadores que sumaron el 67'8% de sus puntos: Ingles y el propio Jasikevicius, autores de 25 y 23,  respectivamente. Aunque el Barça pecó de inocencia y se empachó de pérdidas, la mayoría infantiles (17 por solo dos pelotas recuperadas por las 14 robadas y las dos extraviadas de su rival).

Un Madrid que tuvo 18 tiros más, que se divirtió por momentos y las pasó canutas en tantos otros. Su entrenador solo respiró tranquilo cuando, a falta de 23'4 y con 77-71, Huertas sacó de banda y Slaughter se hizo con la pelota. La jugada acabó con el base brasileño haciéndole una personal a Reyes, que cerró el partido desde la línea de personal. Emocionado, Laso no se pudo contener: “Para mí es un día especial. Hace un par de días nos dejó algo más que un entrenador para mí. Era un amigo, era un compañero y viví mis mejores años de jugador con él. Ayer me mandó un mensaje Oriol y me dijeron que me iba a dar fuerza para ganar hoy. Gracias Manel [Comas, entrenador, entre otros, de Baskonia, Joventut, Barça y Cajasol fallecido el lunes] por darnos fuerza para ganar hoy”. Rudy también se acordó de Comas, que le hizo debutar en Liga ACB. Una competición que ganó por primera vez.

El triple de Rudy

“¡Ha metido un triple al final!”, dijo, espontáneo, Llull mientras Rudy hablaba con La 1. Rudy lo consiguió en su 20º intento en una serie en la que quedó claro que le falta madurez. Si no se perdiese en algunas causas artificiales, es posible que su rendimiento fuese mejor. El curso de Rudy ha sido irregular en un Madrid que empezó el partido con suma autoridad, liderado por una pareja que ya había hecho un estropicio al Barça, como bien celebró en su día, quizás in situ, el aficionado madridista que recibió a visitantes enseñando como un tesoro su bufanda conmemorativa de la 23ª Copa del Rey del Madrid, lograda el curso pasado en el Palau Sant Jordi. Esa jornada los azulgrana no supieron encontrar el antídoto ante un rival liderado por Llull y Carroll –novedad de Laso en el quinteto inicial por un Suárez olvidado en la serie–. Ésa fue la pareja que golpeó por primera vez a unos azulgrana (13-3 a los 4m 48s) que contaron de inicio con su capitán, Navarro, muy mermado por su rotura en el isquiotibial, no podía ofrecer su electricidad. La Bomba podía mostrar pundonor y acierto, pero no lo tuvo y se fue reemplazado por Ingles.

El australiano metió la primera canasta de su equipo (a los 3m 58s) y sobre todo aportó  nervio y eficacia. Lorbek era diminuto y Huertas solo se sintió a gusto en el calentamiento, cuando justo antes de la presentación se colgó del aro. Quizás lo había hecho para activarse y decirse a sí mismo que su nivel era el que había ofrecido en el cuarto partido de la final e incluso en el primero, pero no el del resto. No surgió efecto del ritual, pero el Barça se recompuso con Todorovic y sobre todo tras la salida de Jasikevicius, espléndido en actitud, criterio y sacrificio para asistir a Tomic para que empatase a 20 en el primer minuto del segundo cuarto. En una contra, Ingles puso por primera y última vez por delante a su equipo (31-32 a los 15m 54s). 

Pudieron derrumbarse los azulgrana cuando se pusieron en bonus en solo tres minutos o cuando encajaron un parcial acumulado de 19-1 bien aliñado con pérdidas. Pero no. Surgieron Jasikevicius e Ingles, capaz de marcarse 10 diez en el tercer período y de reducir la diferencia (55-48). El Barça estaba en disposición de morder a su rival, pero se volvió a tropezar contra sus propios errores y acumuló hasta tres pérdidas consecutivas para suerte de Rudy y Reyes, que pusieron el 68-55 a los 5m 27s. De nuevo surgió Jasikevicius, Navarro se resbaló y se le escurrió un balón, Reyes volvió a marcar distancias (72-60 a 2m 52s), pero Jasikevicius volvió a resistirse y Oleson, tras un rebote ofensivo anotó su única canasta, 76-71 a 25s. Sergio Rodríguez no falló los tiros libres y el Barça perdió la concentración. “Hemos cometido demasiados errores”, reconoció Lorbek. “No hemos hecho las cosas que teníamos que hacer para ganar aquí. Hay que felicitar al Madrid y ya está”, resolvió Tomic, muy tocado después de haber perdido la Liga ACB en el quinto partido, como el año pasado. “Siento mucha impotencia de haber luchado y no tener recompensa”, cerró Rabaseda, el único jugador entre los que disputaron la final que no anotó ni un punto.

MADRID 79 (20+21+14+24): Llull (4), Rudy (15), Carroll (9), Mirotic (6) y Begic (4) -quinteto inicial-; Rodríguez (5), Draper (4), Darden (13), Suárez (-), Reyes (14), Hettsheimeir (-), y Slaughter (5). BARÇA 71 (18+14+16+23): Huertas (2), Oleson (4), Navarro (0), Lorbek (3) y Tomic (9) -quinteto inicial-; Sada (0), Ingles (25), Rabaseda (0), Wallace (0), Todorovic (2) Jasikevicius (23), Mavrokefalidis (3). Árbitros: Arteaga, Conde y Jiménez. 12.832 espectadores en el Palacio de Deportes. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Manel Comas.


domingo, 16 de junio de 2013

Huertas y Tomic reducen al Madrid

El Barça se sobrepone a la lesión de Navarro y fuerza el quinto partido de la final ACB en una gran actuación de coraje (73-62)

Huertas lanza ante Begic y Llull - ACB Photo. 

Cuando el capitán se fue al banquillo frotándose la barba y con la cabeza gacha, Xavi Pascual y el resto del equipo supo que algo grave le sucedía al capitán. Era el ecuador del tercer cuarto y La Bomba ya no volvió a jugar. “Pinchazo en el isquio derecho y, seguramente, una rotura”, anunció como parte el técnico del Barça en la rueda de prensa. Antes había sido artífice y espectador del corazón de sus jugadores, que se sobrepusieron a la ausencia de Navarro gracias a una actuación de coraje, negando y reduciendo al Madrid. Tomic (18 puntos y 11 rebotes) y Huertas (11 tantos y seis asistencias) fueron los líderes de un grupo que, con su victoria por 73-62, forzó el quinto partido de la final de la Liga ACB. Es un equipo que no entiende de retos imposibles ni de excusas y que no para de crecer ante situaciones límite, como volvió a demostrar Todorovic, un chico que juega con la misma seriedad y madurez con la que habla. El Madrid fue casi siempre por debajo y acabó encendido por otra acción polémica, a 1m 20s, cuando los árbitros señalaron pelota para los locales, después de que Tomic la tocase con la rodilla (65-61). El conjunto de Pablo Laso se desquició con la decisión, especialmente Rudy, que se ganó una técnica, y entre Oleson y Lorbek redondearon el marcador. Un triunfo tan merecido por el Barça como había sido el anterior por el Madrid.

“Hemos peleado más, hemos estado más concentrado. Solo así se le puede ganar al Madrid”, recalcó Huertas, mientras su compañero Tomic utilizaba una palabra que resumía parte del éxito del grupo: “cabeza”. “Creo que sería muy corto de miras por mi parte pararme en situaciones concretas”, valoró Laso sobre la acción polémica. “Ellos después del primer partido”, intervino Reyes, “se quejaron de una jugada muy dudosa, a ver si hoy se quejan”. Pascual quitó hierro al asunto y destacó la entereza del grupo, atormentado durante todo el curso por las lesiones en los “momentos importantes”: “Si [Navarro] juega [el quinto partido], lo hará roto”.

Marcador corto

La actitud del Barça en el Palacio de los Deportes tendrá que ser como la que habían advertido, entre otros, Navarro y Xavi Pascual para este partido. El Barça no se podía permitir de nuevo un inicio tan desacertado como en el resto de serie y puso todos los elementos necesarios para que no volviese a suceder. El primero en dar ejemplo fue Tomic, al que los azulgrana buscaron, sobre todo en el primer cuarto, y el pívot croata respondió con 14 puntos, perfecto en sus tiros de dos (7/7) y cogiendo cuatro rebotes. Superior en rebotes en el período inicial (nueve por dos del rival, ambos de Suárez, que de nuevo no volvió a aparecer más), al Barça le quedó la sensación de que el marcador no señalaba su gran trabajo: el aliento de Rabaseda ante el propio Suárez o Darden, la tranquilidad de Huertas o los recursos de Lorbek, que esta vez rindió a buen nivel (23-17). Y su ventaja fue mínima porque los visitantes lo anotaron prácticamente todo, con ocho aciertos de 11 tiros y con Llull y Rudy, incordio de Navarro, como directores de orquesta.

Pascual apenas dio carrete a Wallace y apostó varios minutos por Mavrokefalidis y Todorovic como pareja interior. El primero supo seleccionar bien sus tiros y aparecer en momentos fundamentales, mientras que el segundo funcionó como el mejor antídoto para minimizar a un Reyes, que solo capturó un rebote ofensivo, el recurso con el que había empequeñecido al Barça en el primer y en el tercer partido de una final en que no se tienen noticias de Carroll. El tirador de Wyoming es un mar de dudas, sobre todo cuando le defiende Oleson. También sorprende el nulo acierto con los triples (0/16) de Rudy en esta ronda final.


Draper, crecido

El Madrid ofrecía otro perfil que el que le gusta. Alargaba las posesiones y masticaba al máximo las jugadas. Tanto que Sergio Rodríguez repartió, a los 12m 8s, la primera asistencia de su equipo y Navarro seguía sin puntería. Todorovic colocó tres tapones, Sada combinó grandes aciertos con grandes despistes y al descanso se llegó con 34-32. Mirotic dio un estirón y empató a 39 y encontró como réplica a Oleson y a Navarro, que anotó cinco puntos casi seguidos –tres de tiro libre tras una posible personal de Llull que la retransmisión televisiva no acertó a mostrar–, antes de retirarse lesionado al banquillo. Toni Bové le puso un compresor a La Bomba, que caminó un poco por la zona del banquillo, mientras los aficionados le daban señales de apoyo. Draper aprovechó la confusión del Barça y se creció para empatar a 49. Mavrokefalidis parecía un gigante y Huertas acertaba con un triple fundamental.

Darden puso el 63-61 y con 65-61 vino la jugada polémica, insignificante seguramente para decidir un partido que ganó desde el principio un Barça que alargó la serie hasta el quinto y definitivo encuentro. Un partido que ya empezó a jugar Tomic: “Es el Madrid quien tiene la presión, no nosotros”.

BARÇA 73 (23+11+15+24): Huertas (11), Navarro (7), Rabaseda (0), Lorbek (11) y Tomic (18) –quinteto inicial–; Sada (2), Jasikevicius (0), Todorovic (5), Wallace (2), Mavrokefalidis (10), Ingles (0) y Oleson (7). MADRID 62 (17+15+13+17): Llull (9), Rudy (8), Suárez (0), Mirotic (6) y Begic (4) –quinteto inicial–; Draper (7), Reyes (10), Rodríguez (6), Carroll (2), Darden (6) y Slaughter (4).
  

sábado, 15 de junio de 2013

El criterio de Llull y el carácter de Reyes

El base y el pívot paralizan a un Barça obligado a ganar el cuarto partido para evitar que su rival se proclame campeón de la Liga ACB en el Palau (72-84)

Llull celebra una canasta - ACB 

Miró a la grada y bajó los brazos a cámara lenta. “Calma, calma” venía a decir Nicola Mirotic a un Palau al que se le acababa de atragantar su triple a poco menos de un minuto y otra canasta segundos antes –en zona mixta Wallace pediría perdón: “Me siento responsable por la defensa a Mirotic”–. La distancia, 70-80, fue ya inabordable para un Barça siempre a remolque de un Madrid liderado por un Sergi Llull (Maó, Menorca, 1987) que supo dominar el tempo del partido y frustrar al rival con puntos (12) y asistencias (5).

miércoles, 12 de junio de 2013

Navarro y Oleson recomponen al Barça

Los azulgrana remontan 14 puntos de desventaja ante el Madrid (71-72), igualan la serie y tienen ahora el factor pista a favor en la final de la Liga ACB

Mavrokefalidis, Oleson y Sada festejan el triunfo de su equipo - ACB Photo.

Tiene el Barça de Xavi Pascual más vidas que un gato, como ha demostrado tantas veces, ya sea la final de la Liga ACB del curso pasado, la serie de cuartos contra el Panathinaikos o en la misma ronda de la Copa del Rey. Repitió hazaña en el Palacio de los Deportes, donde el domingo había cedido once puntos y dos días después remontó los 14 que tenía de desventaja ante el Madrid con poco más de once minutos por jugarse con un parcial final de 16-31. Wallace supo aparecer con dos triples fundamentales, Mavrokefalidis siguió engañando a su ficha –parece que lleva toda la temporada con el equipo y no solo unos pocos partidos–, Navarro se estrujó y brilló sobre todo en el último cuarto con nueve de sus 19 puntos, Jasikevicius llenó de criterio al equipo y Oleson inició y concretó la remontada (71-72). Los azulgrana, preocupados por un Lorbek que fue hospitalizado después de un golpe en la cabeza que le había provocado pérdida de visión, igualan a un triunfo la final de la Liga ACB y tienen ahora el factor pista a favor. Esta vez volvió a haber una acción polémica al final, una posible personal de Ingles a Carroll en el último segundo, a la que poco o nada aludieron los protagonistas.

Hasta llegar hasta esa jugada dudosa –“no hemos visto falta (…) Joe Ingles coloca su tren superior muy vertical y consigue molestar el tiro de Carroll que  en su caida baja ostensiblemente los brazos y es él quien contacta con el cuerpo del alero azulgrana”, escribe Piti Hurtado en su blog– pasó de todo en un partido que se desarrolló como una montaña rusa para los dos equipos. Carroll falló esa última posesión después de hacerse con un rebote ofensivo tras otro error de un Sergio Rodríguez desconocido y sin su duende habitual. Oleson ya había puesto el marcador final con dos tiros libres y, ayudado por un triple salvador de Wallace, había rescatado a un Barça en la cuerda floja por los cinco puntos consecutivos -triplazo incluido- de Mirotic, punteado por el propio australiano (71-67 a 52'7s). Justo después, Mirotic se fue eliminado tras cometer dos infracciones.

Obtuso en ataque

Poco falló Oleson, un jugador frío en la pista. Por frío se entiende que cumple con frescura su cometido, que no es otro que ayudar, defender y seleccionar bien sus tiros. No se suele entretener en protestar y es un profesional intachable. El tirador de Alaska ha sabido convertirse en alguien fundamental sin tener tanto protagonismo como el que, por ejemplo, llegó a acumular en el Fuenlabrada. Oleson fue el primero en rescatar a su equipo, obtuso en su ataque en varias fases del partido como en la inicial, cuando Suárez disputó algunos de los pocos minutos que acumula en la final y entre su canasta y dos triples de Mirotic y Llull impulsaron al Madrid 8-0. Hasta 3m 51s tardaron en anotar los azulgrana, con una acción con la derecha de Ingles, protagonista de la jugada polémica final y al que Pascual reemplazó por Oleson, que con cinco puntos seguidos puso a su equipo por primera vez por delante (10-11 a los 9m 45s), continuando lo iniciado por Navarro.

La Bomba estaba sufriendo lo indecible con la defensa de Rudy, que cuajó un gran partido global (10 rebotes, siete faltas recibidas...) y discreto en anotación (11). Los locales también echaron en falta los puntos de Carroll, discontinuo y sin chispa o de Mirotic, lanzado al principio y al final del encuentro, pero que no acaba de pillarle el truco a la final para desconsuelo del Madrid, con el que ha sido nombrado MVP de la fase regular. Tampoco funcionó Llull, mucho tiempo en el banquillo por cargarse con dos personales en un suspiro, ambas a Navarro. El base menorquín fue reemplazado por Sergio Rodríguez, por primera vez en meses, un jugador sin tino (1/7, cuatro asistencias y dos pérdidas).

El fogonazo de Darden

Fue Darden el siguiente en darle la vuelta al partido con un fogonazo de los suyos. Le acompañaron Slaughter, hasta que las personales aconsejaron a Laso reservarle, y Begic, que se multiplicaba, (25-17 a los 15m 54s) tras un palmeo de Rudy. Hizo acto de presencia Lorbek -no jugó en la segunda parte por un golpe en la cabeza, se mareó y tenía problemas de visión- y volvió a aparecer Navarro, antes de que Reyes diese varios golpes sobre la mesa y al descanso se llegase con 36-26. Navarro se fue a los vestuarios muy enfadado por haber perdido la pelota en la última posesión. Lo que pretendía ser una asistencia a Tomic, otra vez discontinuo, resultó una castaña.

Rudy pondría más difíciles las cosas para el Barça (39-26 a los 21m 25s), un equipo tan capaz de meter de carrerilla once puntos en minuto y medio y bordar una defensa zonal 2-3, como de encajar justo después un parcial de 16-4, con el que Reyes igualaba la máxima ventaja del Madrid (55-41 a los 28m 47s). Un obstáculo mayúsculo que superó el Barça de la mano de Oleson y de Navarro, de Mavrokefalidis, Wallace y Jasikevicius, ante el discreto partido de Huertas y Sada. Este equipo tiene muchas vidas y mucho corazón.

MADRID 71 (10+26+19+16): Llull (8), Rudy (11), Suárez (2), Mirotic (10) y Begic (7) –quinteto inicial–; Draper (3), Reyes (13), Rodríguez (2), Carroll (4), Darden (7) y Slaughter (4). BARÇA 72 (11+15+20+26): Huertas (3), Navarro (19), Ingles (4), Wallace (6) y Tomic (8) -quinteto inicial-; Sada (2), Jasikevicius (0), Todorovic (2), Mavrokefalidis (8), Rabaseda (0), Oleson (14) y Lorbek (6). Eliminados: Reyes, Mirotic y Tomic.


domingo, 9 de junio de 2013

Sergio Rodríguez revoluciona un partido con final polémico

El base canario lidera la remontada de un Madrid que se adelanta en la final de la Liga ACB ante un Barça que reclama una clara personal a Sada a dos segundos (76-72)

Imagen de la jugada polémica con Llull, Sergio Rodríguez y Sada como protagonistas - ACB Photo.

Es posible que Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) sea, y con diferencia, el jugador más en forma de la Liga ACB y uno de los que hace más afición por su facilidad para cambiar estados de ánimos y ritmos de juego. El base canario volvió a brillar con luz propia (21 puntos, 4/7 en triples y cuatro asistencias) y lideró la remontada del Madrid, capaz de remontar 11 puntos en el último cuarto a un Barça que, reclamó, y con razón, una personal de Sergi Llull, que le metió la mano por detrás a Víctor Sada –extraordinario su segundo cuarto, con 4/4 en triples, máximo anotador de su equipo con 17 puntos– y éste la perdió ante Sergio Rodríguez. De dos posibles tiros libres a favor y con 73-72 en el marcador y 3'2 segundos por jugarse se pasó a una gresca con intercambio de pareceres         –Javier Gómez, periodista de La Sexta y presente en el Palacio de los Deportes aseguró que Sada le había dicho al árbitro “os habéis cagado” y a Pablo Laso “llórale ahora al árbitro”–. En todo caso fue a Navarro a quien le pitaron una técnica y Sergio Rodríguez no falló los tiros libres y Llull, que en Radio Marca negó la infracción –“yo toco balón. No hago falta. Me ha parecido excesivo que saliera el banquillo del Barça a la pista”– anotaría otro para cerrar el definitivo 76-72 y adelantar al Madrid en la final por 1-0. Slaughter había ajustado la defensa ante un conjunto visitante que perdió siete pelotas en los últimos diez minutos, tantas como en los 30 anteriores.

“Yo no veo la jugada, yo la siento. Yo siento que es falta, pero si no es falta creo que es fuera a favor nuestro. He ido hacia canasta y no esperas que si no hay falta, el balón no sea a favor tuyo”, expuso Sada: “Sergio Rodríguez ha venido y me ha admitido que era falta. Le honra que venga y me lo diga”. “No le he dicho que fuera falta. Lo que digo es que podría ser porque meto la mano, pero en televisión no parece. Es difícil”, replicó después El Chacho. Los azulgrana protestaron la jugada, advirtieron la permisividad arbitral –alcanzaron el bonus cuatro minutos antes que su rival– y volvieron a sufrir cómo el Madrid le daba la vuelta al partido como en la Final Four de Londres.

Entra en escena Reyes

Bien atado por Llull, Navarro anotó su primer y único triple (50-61 a 9m 26s). Replicó Carroll con otro –su única canasta– y Slaughter se hizo grande en defensa, en parte con un tapón a Mavrokefalidis. Tomic, muy pitado por su ex afición, encadenó dos acciones seguidas y Llull y Sergio Rodríguez se pusieron manos a la obra. El Chaco se marcó un coast to coast y el Madrid hizo dudar por primera vez a Sada con 2x1 y éste falló su único triple con el tiempo casi agotado y se equivocó en el pase a Lorbek. Ahí entró en escena Reyes, por un día negado hasta ese instante –había fallado solo una canasta sobre la bocina del tercer cuarto– y que rebañó un rebote ofensivo para estrenarse en el marcador y Rudy, intermitente, puso el 65-65 (a 3m 48s) tras otra pérdida –cometió seis– de Navarro. La Bomba se sobrepuso poniéndose al equipo a las espaldas y fue dos veces a la línea de personal para sacar cinco tiros libres. Pero Sergio Rodríguez y el incansable Reyes dieron la vuelta al marcador al margen de la polémica acción de Sada.

Concurso de triples

El base azulgrana había sido quien había cambiado el partido. Hasta su entrada en pista, el Barça no era fiable en la pista, perdía claramente en el rebote y estaba reducido a Huertas, el único en anotar al principio (13-6 a los 6m 27s) ante un rival que llevaba casi la mitad de puntos desde la línea de personal (26/32 al final). Sada entró por Huertas y, ya en el segundo cuarto, rompió el 0/5 de su equipo en triple anotando los cuatro que lanzó en el período, en el que los azulgrana tuvieron un maravilloso 6/6 y se fueron al descanso 35-45 a su favor. Y saltaron chispas entre el propio Sada y Sergio Rodríguez, que se replicaron dos veces con un triple en unos instantes difíciles de repetir. Mirotic estaba perdido y no apareció, igual que Begic, cargado rápidamente de personales. Tampoco Tomic había cumplido, mientras que Lorbek sí se había sentido cómodo.

El Barça bajó su acierto tras el descanso, pero Sada siguió dirigiendo las operaciones y su equipo se escapó por dos veces (37-49 a los 22m 5s y 46-58 a los 28m 35s). Llull se marcó cinco puntos seguidos, triple incluido (6/23 su equipo) y Sergio Rodríguez revolucionó un partido con final polémico que deja al Madrid con 1-0 en la final.

MADRID 76 (21+14+15+26): Llull (19), Rudy Fernández (14), Suárez (0), Mirotic (5) i Begic (6) –quinteto inicial–; Draper (0), Reyes (4), Rodríguez (21), Carroll (5) y Slaughter (2). BARÇA 72 (14+31+13+14): Huertas (10), Navarro (15), Rabaseda (0), Wallace (0) y Tomic (6) –quinteto inicial–; Sada (17), Ingles (3), Mavrokefalidis (4), Oleson (9) y Lorbek (8).

miércoles, 5 de junio de 2013

A la final por cabeza

Un Barça muy serio aplasta al Gran Canaria (62-84) para llegar a su séptima final consecutiva de la Liga, récord de la era ACB

Oleson lanza a canasta - ACB / M. Herníquez.

No es muy habitual que un jugador de baloncesto haga mención a una estadística del partido en concreto y menos todavía si el dato corresponde a la primera parte. Pero Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983), entrevistado por Arseni Cañada en Teledeporte, advirtió que en ese tiempo solo habían perdido un balón. Una cifra significativa que le valió al base brasileño para indicar que su equipo “había controlado el partido”, especialmente tras el descanso (36-39), cuando Navarro y Oleson brillaron con
luz propia y el propio Huertas supo dirigir con acierto a un Barça al que le estaba costando digerir la eliminatoria ante el Gran Canaria, contra el que había perdido en los dos partidos de fase regular y las había pasado canutas en los dos primeros de semifinales. El tercero y último resultó un golpe de autoridad de los azulgrana, que se motivaron recordando sus últimos números en el Centro Insular de Deportes, con siete derrotas en las últimas nueve visitas, y aplastaron a su rival por 62-84. El Barça alcanzó la séptima final consecutiva de Liga, algo que ningún otro club ha logrado en la era ACB. Un cruce en el que, como el curso pasado, se enfrentará al Madrid, esta vez con el factor pista en contra.

“Sabíamos que no podíamos dejar que ellos corriesen”, resumió Huertas. Y eso es lo que hizo su equipo, al que, eso sí, le costó pillarle el truco al partido y llegó a perder por 16-11 en el primer cuarto tras un triple de Toolson, encargado de incordiar lo máximo a Navarro, eléctrico a ratos y autor de cuatro asistencias en un equipo que repartió hasta 20 y recuperó 12 balones por solo siete pérdidas. El Barça jugó con cabeza, con el oficio de Mavrokefalidis, los chispazos de Oleson –máximo anotador del partido con 17 puntos, con 4/5 en tiros de dos y 3/4 en triples– o la puntería de Ingles, con cuatro triples de cinco aciertos.

El ritmo

En cuanto afinó la puntería el conjunto de Xavi Pascual y se quedó en blanco Toolson, que ya no anotaría en la segunda parte, se disipó el Gran Canaria, el rival más incómodo del curso para los azulgrana junto con el Madrid y el Panathinaikos. Esta vez los visitantes impusieron su ritmo y en algunos momentos pecaron de ceder varios rebotes bajo su aro, con Báez y Nelson como principales imanes. Pero ninguno de los dos estuvo acertado en el tiro ante un Barça con más fondo de armario (48 puntos de sus suplentes contra 21 de los locales) y en el que hasta cinco jugadores anotados diez o más puntos.

Sin prisa y con mucha calma, los azulgrana fueron aumentando la diferencia y Tomic mejoró sus números al final en una serie en la que no se ha sentido nada cómodo. Su concurso será fundamental ante su ex equipo, el Madrid en la final de la ACB.

GRAN CANARIA 62 (18+18+12+14): Bellas (7), Toolson (10), Beirán (6), Báez (13) y Nelson (5) -quinteto inicial-, Newley (12), Guerra (0), Alvarado (3), Oguchi (2) y Slokar (4). BARÇA 84 (17+22+22+23): Huertas (10), Navarro (10), Rabaseda (6), Wallace (2) y Tomic (8) -quinteto inicial-, Lorbek (8), Sada (1), Mavrokefalidis (10), Ingles (12), Oleson (17) y Todorovic (0).  

martes, 4 de junio de 2013

La reacción de Darden y el punto final de Carroll

El Madrid remonta 13 puntos en Zaragoza (63-77) para alcanzar su segunda final consecutiva de Liga ACB

Darden bota el balón ante Stefansson - EFE.

Es un jornalero del baloncesto. Un tipo que se sacrifica al máximo en ataque y en defensa y anota con cierta facilidad por insistencia, por querer y saber estar ahí. Tremmell Darden (California, Estados Unidos, 1981) es consciente de que su papel en el Madrid, al que llegó en marzo procedente del Zalgiris con la carta de libertad y tras la lesión de Pocius, es ayudar a levantar la Liga ACB. Un torneo que conocía de su paso el curso pasado por Unicaja, entusiasmado de las actuaciones de Darden con el Nancy, al que había hecho campeón de Liga. Y Darden pretende poner su granito de arena para lograrlo con el equipo de Pablo Laso, que no gana el trofeo desde hace casi seis años. El estadounidense salió al rescate de un Madrid que hacía aguas por todos los sitios ante un CAI Zaragoza engrandecido por su defensa y la inusual precisión con los triples. Con el séptimo acierto de diez intentos -ya no anotarían más–, el conjunto de José Luis Abós se puso 35-22 (a los 16m 39s). Fue entonces cuando Darden replicó con once puntos en apenas dos minutos que, unidos a una canasta de Mirotic, dejaron el marcador en 37-35 al descanso. El propio Mirotic y Llull se pusieron las pilas, aunque los visitantes no decidieron el partido hasta el último cuarto, cuando Carroll se marcó ocho puntos consecutivos para sentenciar el acceso a la segunda final consecutiva de la Liga ACB tras vencer 63-77 al CAI Zaragoza.

Días antes de fichar por el club blanco, Darden había sido una tortura para el Madrid, al que anotó 20 puntos en el Top 16 de la Euroliga. Demostró que puede ser un jugador explosivo, como comprobó el CAI Zaragoza al final de la primera parte. Antes se había visto un primer cuarto (14-15) con dos equipos muy concentrados –no se vio la primera pérdida, de Rudy, hasta los seis minutos–, pero muy desacertados en los lanzamientos tiros: 4/16 en tiros de campo los locales y 6/18 los visitantes con 0/6 en triples. Begic se fue al banquillo rápido con dos personales, las mismas que acumuló su recambio, Slaughter, en 1m 4s. Entró Hettsheimeir ante su ex equipo y apenas aportó gran cosa. Reyes era el más destacado de nuevo en la pintura y Golubovic sobresalía en el CAI Zaragoza, que se escapó porque no fallaba nada más allá de 6'75, con Pablo Aguilar y Roll como grandes protagonistas. Darden rescataría al Madrid, hasta entonces nublado y que echaba en falta más puntos, por ejemplo, de Rudy, errático en el tiro (2/10) y dispuesto en otras facetas (8 rebotes y cinco asistencias y otras tantas recuperaciones).

La pareja Llull-Mirotic concretó la remontada del Madrid (41-42 a los 25m 12s) tras un triple del base, capaz de anotar ocho puntos consecutivos. Con 52-53 surgió el huracán Carroll, que emuló a su compañero y finiquitó el partido y el acceso de su equipo a su segundo final de la Liga ACB consecutiva. Su rival será el Barça, que domina 2-0 la serie de semifinales, o el Gran Canaria.


CAI ZARAGOZA 63 (14+23+13+13): Van Rossom (5), Roll (12), Rudez (8), Aguilar (10) y Golubovic (5) -quinteto inicial-, Llompart (7), Stefansson (5), Toppert, Jones (11), García, Marín y Fontet. MADRID 77 (15+20+18+24): Llull (10), Fernández (5), Suárez (2), Mirotic (18) y Begic (4) -quinteto inicial-, Rodríguez (3), Carroll (13), Draper, Darden (13), Slaughter (2), Reyes (7) y Hettsheimeir.     

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

viernes, 31 de mayo de 2013

El despertador de Navarro

La Bomba anota de carrerilla justo antes y después del descanso para impulsar al Barça a un Gran Canaria penalizado por la escasez de su banquillo (69-63)

Toolson trata de frenar a Navarro - ACB Photo / Miguel Ruiz. 

Puede tener el día más nefasto que se le recuerde, incluso llegar a dos minutos y medio del descanso con cero puntos, una pérdida infantil y tres tiros fallados. Pero Juan Carlos Navarro (Sant Feliu, 1980) es capaz de cualquier cosa al mínimo pestañeo y de carrerilla, entre el final de la primera parte y el inicio del metió 10 puntos (en 2m 40s) e incluyendo dos tiros libres por una técnica pitada a Pedro Martínez camino de los vestuarios. Los azulgrana se pusieron por delante, después del 6-5 inicial, y ya no cedieron, a pesar de un parcial de 0-11 en los últimos instantes del Gran Canaria, penalizado por la escasez de su banquillo. Solo dos puntos anotaron los suplentes y fueron de la estrella, Toolson, que jugó lejos de su nivel por tener averiada la rodilla. Al arreón de Navarro replicó un Wallace muy fino en el tiro (5/7 en tiros de campo), un Sada omnipresente (siete puntos y cinco rebotes) y un Tomic con visión amplia (cuatro asistencias) para un Barça que venció por 69-63 y se adelanta 1-0 en la serie de semifinales.

“Dormir poco y soñar mucho” es uno de los lemas de Pedro Martínez, que ha logrado acompañar al Gran Canaria hacia la mejor temporada de su historia, superando por primera vez los cuartos de final de la Copa del Rey y de la Liga ACB. En sus primeras semifinales, los visitantes tuvieron una puesta en escena imponente con múltiples argumentos: la velocidad de Newley, la intensidad de Roberto Guerra y la insistencia de Báez y de Nelson. El Gran Canaria se escapó (11-21) y Oleson fue el primero en replicar para los azulgrana, revitalizados por Navarro antes y después de un descanso al que se había llegado con 29-30 en el marcador y 1/8 en triples. Navarro había anotado el primero de su equipo al séptimo intento. El acierto de su capitán engrandeció al Barça, capaz de meter cuatro triples, dos de ellos de un Wallace excelente. Sada parecía una locomotora y Tomic asistió a Oleson para distanciar a los locales (55-43 a los 28m 48s).

Los azulgrana no echaron en falta los puntos de Lorbek, que no anotó –y lo hizo desde la línea de personal– hasta a falta de 9m 16s; a 4m 48s el Gran Canaria perdía 63-50. Báez volvió a anotar, Bellas y Newley recuperaron la puntería y Toolson se convirtió en el único suplente en anotar. “No es normal la poca aportación del banquillo, pero no lo personalizo en nadie. Tenemos que mejorar todos”, advirtió Pedro Martínez, que vio cómo, con 67-63, Toolson fallaba un triple y Tomic se hacía con el rebote. En esa jugada suspiró de alivio el Barça, estupendo en su balance de pelotas recuperadas (13) y pérdidas (9) por el 4-14 de un Gran Canaria que no le va a poner nada fácil el acceso a la final.


BARÇA 69 (16+13+26+14): Huertas (4), Navarro (14), Rabaseda (-), Wallace (13) y Tomic (8) –quinteto inicial–; Sada (7), Jasikevicius (2), Ingles (6), Mavrokefalidis (2), Oleson (9) y Lorbek (4). GRAN CANARIA 63 (21+9+15+18): Bellas (11), Guerra (4), Newley (13), Nelson (21), Báez (12) –quinteto inicial–; Toolson (2), Alvarado (-), Oguchi (-), Beirán (-) y Slokar (-).  

jueves, 30 de mayo de 2013

Con la pauta de Rudy y Mirotic

El Madrid vence al CAI Zaragoza 84-76 para adelantarse en la serie de semifinales

Rudy en la acción en la que se hizo daño en la espalda - ACB Photo / Ángel Martínez. 

Antes de coincidir en el Madrid lo habían hecho en la selección y en su periplo en Portland. Como tantas otras veces se entendieron con la mirada y Sergio Rodríguez le colocó la pelota para que Rudy Fernández machacase de espaldas. Una jugada de fantasía que paralizó al Palacio de los Deportes, pues su fichaje de más postín de este curso cayó mal y se retorció de dolor en la pista. Le dolía la espalda, su tormento en los últimos tiempos. Rudy se fue dolorido y ovacionado por la grada después de haber sido uno de los destacados en un Madrid discontinuo que se permitió la licencia de presentar una estadística nefasta en tiros libres (9/20). Déficit que el conjunto de Pablo Laso –que confirmó que lo de Rudy “solo es un golpe. Tenemos que ver su evolución, pero hay cierta tranquilidad”– compensó con el dominio del rebote (35 por 29), con Mirotic (11) y Reyes (8) como los mejores en las capturas ante un CAI Zaragoza que perdió comba en el tercer cuarto (parcial de 24-13 tras haber llegado al descanso 42-40) y que en los minutos finales redujo el marcador hasta el 84-76. Lanzado por Mirotic (19 puntos) y Rudy, el Madrid se adelanta en la serie de semifinales.

La acción de Rudy fue el único susto que se llevó el Madrid ante un rival que hasta esta temporada nunca había jugado las eliminatorias por el título y que había superado al Valencia Basket en cuartos con el factor cancha en contra y después de perder el primer partido de paliza. José Luis Abós ha construido un equipo generoso que es capaz de competir incluso sin Norel, que acompañó al grupo en muletas. Los visitantes se sobrepusieron al excelente inicio de Mirotic y Rudy con el oficio de Van Rossom, Rudez y Aguilar (18-16) y replicaron con la misma convicción cuando surgieron Reyes y Carroll bajo la batuta de Sergio Rodríguez.

El problema para el CAI Zaragoza fue el tercer cuarto, cuando fueron golpeados por la muñeca de Mirotic y se quedaron tiesos (66-53). Con un palmeo Mirotic podría a su equipo con su mayor ventaja (70-55, a 8m 12s, la mayor ventaja). De ahí al final Rudez redondeó sus números, Rudy dio el susto y Reyes volvió a demostrar que rinde independientemente de cuál sea el resultado.

REAL MADRID 84 (18+24+24+18): Llull (5), Rudy (14), Suárez (0), Mirotic (18) y Begic (10) –quinteto inicial–, Draper (5), Sergio Rodríguez (5), Reyes (16), Carroll (8), Slaugther (0), Hettsheimeir (0) y Darden (3). CAI ZARAGOZA 76 (16+24+13+23): Van Rossom (10), Roll (10), Rudez (16), Aguilar (11) y Golubovic (6) –quinteto inicial–, Topper (0), Stefansson (7), Llompart (4), García (-), Marín (-), Jones (12) y Fontet (-).


martes, 28 de mayo de 2013

La antorcha de Jasikevicius

El base lituano alumbra a un Barça impulsado por Lorbek y Sada que se enfrentará al Gran Canaria en semifinales tras eliminar a un meritorio Bilbao Basket (79-70)

Jasikevicius cambió el rumbo del partido - ACB Photo /À. Caparrós. 

No hay ni minutos ni estadísticas para los jugadores de verdad, jugadores que saben gestionar el tiempo a su antojo. Y no hay duda de que Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituana, 1976) lo hace: es un entrenador en pista que juega y hace jugar y que es capaz de cambiar estados de ánimo. Poco le importó al base lituano que antes de salir al Palau por un Juan Carlos Navarro que había cometido la tercera personal y estaba desquiciado otra vez por Roger Grimau acumulase 12 minutos en la serie, todos en el primer partido. Jasikevicius agitó y alumbró al Barça, contagió su seguridad a sus compañeros, Lorbek afinó su puntería y Sada sacó su genio. Los azulgrana supieron gestionar mejor el epílogo y con un parcial de 39-25 tras la entrada del base lituano ganaron por 79-70 a un gran Bilbao Basket y se enfrentarán en semifinales al Gran Canaria, que eliminó contra pronóstico al Baskonia en Vitoria (66-72). En la otra serie pendiente, otra sorpresa, el CAI Zaragoza a pesar de no contar con Norel, lesionado, venció a domicilio al Valencia Basket (77-83) y jugará contra el Madrid.

Con Jasikevicius en el banquillo, el Barça tuvo dos versiones muy diferentes, como había sucedido en el encuentro previo en Miribilla. Los azulgrana empezaron enchufados (15-10) bajo la batuta y los puntos de Huertas y la fiabilidad de Lorbek, que parece haber renacido en estos cuartos de final. Entre Moerman y sobre todo un Zisis desatado cambiaron el panorama al descanso (33-35). El Barça había pasado de ser un equipo convencido y meter 3/4 en triples a encadenar un 0/16. Grimau seguía haciendo de las suyas y Hamilton, con una bomba, ponía el 40-45 (a los 25m 23s).

El Barça tenía errores inmensos, como un saque de lateral de Rabaseda interceptado por Vasileiadis –a cero al descanso– y un saque de banda de Huertas, que también recogió el tirador griego. Lorbek acertó con un triple a tablero y Pascual sacó por primera vez a Jasikevicius, que provocó una falta en ataque de Zisis. Mavrokefalidis –entero en los instantes comprometidos– cometió otra, Huertas se quedó corto con un triple y Vasileiadis hizo justo lo contrario antes de participar en una pequeña gran competición desde 6'75 con Lorbek: dos aciertos del esloveno y tres del griego en un suspiro. 

Jasikevicius empató a 59 y entre Sada y Oleson completaron un parcial de 10-0 (64-56 a 6m 3s) que no descompuso a los visitantes, a pesar de echar en falta mayor aportación de Mumbrú. Su único triple (2/9 en tiros de campo) ajustó el encuentro (66-61), antes de que el propio Jasikevicius se marcase otro, Navarro anotase su única canasta en juego (1/7). Al Bilbao Basket se le hizo muy larga la serie y Sada acabó como un ciclón un partido que había cambiado por completo Jasikevicius. Por algo tiene cuatro Euroligas y un periodista de Israel dijo en su día, en su perillo en el Maccabi Tel Aviv: “Es un chico de oro. Cuando lo necesitas está ahí”.

BARÇA 79 (22+11+16+30): Huertas (7), Navarro (6), Rabaseda (2), Wallace (2), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Abrines (5), Jasikevicius (7), Mavrokefalidis (8), Oleson (3) y Lorbek (20). BILBAO BASKET 70 (17+18+15+20): Zisis (17), Grimau (9), Mumbrú (5), Hervelle (1), Hamilton (13) –quinteto inicial–; Moerman (10), López (2), Samb (2) y Vasileiadis (11).

domingo, 26 de mayo de 2013

De arrollado a rozar la remontada

El Barça, que llega a perder por 20 puntos, cae 90-89 ante un gran Bilbao Basket que fuerza el tercer partido en el Palau

Navarro y Roger Grimau, durante el partido - ACB Photo / A. Arrizabalaga.

Eterno capitán del Barça, Roger Grimau (Barcelona, 1978) es un jugador de equipo que se vacía en ataque y con mucha facilidad para penetrar y contraatacar. Tiene sus limitaciones, pero no se marca ningún límite para vaciarse en la pista y los azulgrana, en especial su amigo Navarro, no daban con el antídoto para pararle. Al ritmo de “!Roger! ¡Roger!”, Miribilla disfrutaba de los golpazos de su Bilbao Basket a un Barça descabezado. En el ecuador del segundo cuarto Grimau se fue al banquillo con 13 puntos y sustituido por la estrella del grupo, Vasileiadis, que entró para aportar siete puntos más para llegar al descanso (48-30, 50-30 a los 21m). Cualquiera diría que el tirador griego, autor de 13 puntos, llevaba más de un mes sin jugar un partido. Vasileiadis tenía tanta confianza y soltura como el Bilbao Basket, en contraste con un rival de hojalata que encadenaba un error más grave que el anterior, que cada vez se alejaba más del aro sin suerte (2/12 en triples en ese momento) y había perdido hasta once pelotas. Una golosina para un rival al que le encanta correr y que supo sostenerse ante la gran transformación del Barça en la segunda parte, cuando por fin tuvo bases, encontró a Navarro y continuó disfrutando de Tomic y Lorbek. Aunque le faltó una uña para remontar (90-89). Con seis tiros libres en los últimos 12 segundos Raül López cerró la victoria del Bilbao Basket, que forzó el tercer y último partido de cuartos de final en el Palau Blaugrana con un gran Hamilton y una gran fiabilidad desde la línea de personal (25/26).

Es difícil ver un partido con tantos errores y de tanto bulto como los que se dieron en Miribilla en un desenlace tan emocionante como temerario de ambos equipos. Hamilton y Hervelle no se entendieron y perdieron una pelota infantil y poco después, con 84-83 en el marcador, Todorovic tuvo la habilidad de birlarle la pelota a Vasileiadis y el poco acierto de fallar la canasta solo. O el tiro libre de Huertas que, con 88-86 a 5'6 segundos, quiso fallar a propósito el segundo tiro libre y... ¡no tocó ni aro! Raül López no fallaría sus dos tiros desde la línea de personal y el triple del propio Huertas, con el tiempo casi cumplido, solo sirvió para minimizar una derrota en un partido con dos versiones muy diferentes de los azulgrana.

Sin bases

El Barça acumuló muchos pecados. Empezó sin directores, con Sada y Huertas muy erráticos, y siendo bailado por la versatilidad de Mumbrú, la tenacidad de Grimau, la colocación de Samb y el talento de Vasileaidis. En menos de medio minuto, Zisis repartió dos asistencias, uno menos que el Barça en toda la primera parte. Solo Lorbek y Tomic se salvaban en los visitantes, que desde el principio habían facilitado las cosas al Bilbao Basket, que se procuraba contraataques y canastas fáciles.

A los azulgrana les hacía falta una renovación completa y Xavi Pascual necesitaba un rato para hablar a solas con sus jugadores, que no lograban seguir las consignas del entrenador. Todo cambió con un tapón de Abrines a Grimau. Una acción significativa del cambio de actitud de los visitantes, que no se descompusieron por las tres personales consecutivas y en menos de un minuto de Tomic. Navarro acertó con su sexta tentativa de triple, la primera piedra de un parcial de 0-14 hecho posible por Lorbek, Huertas y Mavrokefalidis (58-52 a los 28m 48s). Pero el Bilbao Basket se escapó de nuevo con Vasileiadis atento en los tiros libres (68-57 a 9m 01s), para sacar provecho de una personal discutible de Rabaseda y después con una técnica infantil de Jasikevicius.

El base lituano y Lorbek dieron un paso al frente junto a Tomic, pero ahí estaba de nuevo Grimau para coger un rebote fundamental, volver a anotar y con un triple de Zisis el Bilbao Basket respiraba otra vez (77-65 a 5m 56s). Navarro se multiplicó como Sada, Tomic parecía estar en todos los sitios y Hamilton y Mumbrú sostuvieron a un Bilbao Basket más certero en el baile de errores final.

BILBAO BASKET 90 (26+22+18+24): Zisis (5), Grimau (15), Mumbrú (15), Hervelle (6), Hamilton (19) –quinteto inicial–; Moerman (5), Vasileiadis (13), Raül López (8) y Samb (4). BARÇA 89 (15+15+25+34): Huertas (19), Navarro (19), Rabaseda (4), Wallace (2) y Tomic (12) –quinteto inicial–, Sada (7), Jasikevicius (2), Mavrokefalidis (4) y Lorbek (20). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Calatrava. Hamilton (Bilbao Basket) y Mavrokefalidis (Barcelona), eliminados por cinco faltas personales. Bilbao Arena, 6.917 espectadores.  

viernes, 24 de mayo de 2013

Las diabluras de Sergio Rodríguez

El base canario arrolla en el segundo cuarto al Obradoiro y adelanta al Madrid en la serie de cuartos (90-75)

Sergio Rodríguez asiste a un compañaero ante Hummel y Kendall - ACB Photo / A. Martínez. 


Su aspecto, esa barba bien poblada y algo desaliñada, le da un perfil bohemio y de artista. Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador musical, de banda sonora. En tiempos en los que se exige la pizarra por delante de la creatividad, el base canario supone aire fresco, pureza y frescura. Sergio Rodríguez juega con la alegría de un niño, la entereza de alguien que ha sabido resarcirse después de haberlo pasado muy mal en la NBA –a la que llegó con menos recorrido del que necesitaba– y que ha encontrado en Pablo Laso

jueves, 23 de mayo de 2013

La química entre Tomic y Mavrokefalidis

La nueva pareja interior azulgrana brilla ante un Bilbao Basket sin brújula y minimizado por las bajas (88-62)

Tomic, en una acción del partido - ACB Photo / Àlex Caparrós.

Es el pilar sobre el que se ha sostenido el Barça durante casi toda la temporada, el que más rápido se adaptó de los nuevos refuerzos y el que más ha despuntado del grupo. Ante Tomic (Dubrovnik, Croacia, 1987) advirtió en su presentación que el juego del Barça de Xavi Pascual le beneficiaba más que el del Madrid de Pablo Laso y ha tratado por todos los medios de que su mensaje no se quedase en una observación de cortesía más para caer en gracia a su nueva afición. El pívot croata encontró acomodo en Barcelona después de que no le renovasen en la capital. Operación redonda para los azulgrana, que disfrutan de un Tomic escogido tanto en el quinteto ideal de la Euroliga y de la Liga ACB. El jugador recibió con rostro serio este último galardón antes de firmar una actuación bien completa (13 puntos, cinco rebotes y seis asistencias) ante un Bilbao Basket sin brújula y sometido desde el principio, en parte, por las bajas de Rakovic, Pilepic y Vasileiadis. Un caramelo para un inmenso Loukas Mavrokefalidis, llegado desde Rusia para suplir a Jawai para los playoffs de la Liga. El griego, que puede jugar de 4 y de 5 como destacó Pascual, tuvo química con Tomic y se sintió muy cómodo en la pista (16 puntos con 7/9 en tiros de campo) en la victoria local, concretada en 88-62. El Barça está a un triunfo de sellar su pase a semifinales.

Ni hubo partido ni tuvo rival el Barça en un Bilbao Basket debilitado que echó en falta a quienes no podían jugar y a la mayoría de los que jugaron. Raül López estuvo perdido, Zisis, tan errático como Hamilton y Mumbú, y solo Roger Grimau y Hervelle se salieron de ese guión desteñido. Entre ambos acumularon 31 puntos, la mitad de su equipo, vencido por adelantado tras el empate a 4 inicial por la electricidad de Huertas, la chispa de Oleson –lastrado por las personales–, la elegancia de un Lorbek renacido que casi todo lo hizo bien o la soltura de un Rabaseda que recuperaba una pelota y se marcaba un contraataque para machacar la pelota a una mano.

49-35 al descanso  

No tuvieron problemas los azulgrana porque Navarro no tuviese el día (1/5 en triples) ni lamentaron que Ingles se quedase a cero. Fueron los únicos en desentonar en un equipo que no se relajó pese a su gran superioridad: 49-35 al descanso y 61-41 (a los 23m 45s) tras el único triple de La Bomba. Los tiros desde más allá de 6'75 metros (7/24) y los tiros libres (7/14) fueron los únicos puntos negros de un Barça que cogió 39 rebotes por los 27 de su rival y que pese a tirar las mismas veces de dos (42) acertó once más, 30 por 19.

Nada más salir Mavrokefalidis asistió a Sada e hizo uno de los cinco mates de su nuevo equipo, capaz de repartir 21 asistencias ante un Bilbao Basket falto de fuerzas y de confianza. “Era muy difícil. A nuestra defensa le ha faltado energía”, advirtió Katsikaris. Y sobre todo poder frenar el poderío interior, liderado por Tomic y Mavrokefalidis, y rematado por Lorbek, Todorovic y Wallace. Entre los cinco sumaron 53 puntos en un encuentro sin chicha.

BARÇA 88 (27+22+19+20): Huertas (10), Oleson (7), Rabaseda (6), Wallace (7), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Navarro (4), Todorovic (5), Ingles (-), Mavrokefalidis (16), Lorbek (12). BILBAO BASKET 62 (15+20+11+16): Zisis (4), Grimau (14), Mumbrú (9), Hervelle (17) y Hamilton (9) –quinteto inicial–; Moerman (7), Sánchez (-), Raül López (-) y Samb (2).